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Saturday, October 27, 2007

Zamora de botas altas con cremallera.






Me tomé mi tiempo de viaje buscando un par de horas libres para pasear algunos espacios salmantinos antes de recoger al bueno de Fernando R. De la Flor y al coleguilla Aníbal Lozano… Mirada discreta a la Casa Lys [tan de Aníbal Núñez…], paseo por el puente romano, ratito en el jardín Ibarrola, itinerario del puente modernista y lujuriosas miradas al río Tormes. Y un frío cabrón que se me metía en los huesos y que lo hizo todo más plástico… un café, unos minutos de espera y encuentro con mis amigos para continuar el viaje sobre un asfalto de palabras y recuedos A. N. [con nota emocionada de Aníbal Lozano sobre la última novela de Tomás Sánchez Santiago, con anécdotas deliciosas de A. N., con paradiña meona, con buen rollo y mucha complicidad].
Y Zamora estaba divina, llena de mujeres con botas altas de cremallera y pechos generosos [A. Lozano lo describe como si comiera pastelillos de crema], bañada en una cosa modernista que me traía a los ojos hermosísimas imágenes de Tamara de Lempicka mezcladas con ese paso marcial y estético de los perfiles románicos.

El encuentro con Tomás fue hermoso [le vi algo Tintín y lleno de calidez… me encantó abrazarle después de tanto tiempo]… y charla, y cigarritos, y más charla con la gente del Foro Cívico de Zamora [tipos interesantes todos], además de la satisfacción de volver a sentir muy cerca al gran poeta Máximo Hernández Fernández.
Y comenzó la mesa redonda con escapada ‘lírica’ de las dos representantes municipales justo al sutil toque de corneta antifascista de mis compañeros de mesa [pero no nos dejaron solos, sino muy bien acompañados].
En la charla salió el afecto hacia la figura de A. Núñez, su decisión de anclarse en un tiempo que no consintió la corona de La Transición, los diversos record’s atléticos del poeta, sus salidas de tono, su percepción genial del mundo y del hombre, su calidad mítica [que es capaz de poner sombra sobre su obra magistral] y algunas circunstancias editoriales y familiares que le hicieron aparecer más cercano, todavía vulnerable y mucho más humano.
Al cierre del acto nos obsequiaron a los ponentes con una obra hermosa de José Luis Alonso Coomonte, la escultura de una hogaza de pan que me encanta mirar sobre mis manos.

Y de allí a la manduca en un lugar que fue también espacio ocupado en su tiempo por Aníbal Núñez, un espacio que recogió la hermosa mirada triste de Concha San Francisco [prima del poeta], el hablar pausado de Miguel Bermejo Sotillo y la humanidad impresionantes de Cristoph, un tipo de Baviera al que no pienso perderle la pista, pues me dio una impresión estupenda conocerle y charlar con él.

Del resto: cambio de cromos, viaje de vuelta confesional y divino con Fernando, test de alcoholemia con mirada absorta de guardia civil por dar un cero patatero en el aparato, recogida en Helmántica de Mª Ángeles y Adrián y fin de fiesta con Guille en la cama muerto de miedo por haber visto una peli de terror infantil, que no infantil de terror.

(17:27 horas) Y que a primera hora me llegaron Jesusote Urceloy y su Marisol con un nuevo amigo, Carlos Sánchez Pérez, y que lo hicieron carlados de regalotes, como unos reyesmagos feliperos y divinos: un cartel auténtico de ‘La dolce vita’ Fellini, el ‘Pura anarquía’ de Woody Allen y una curiosidad sabrosona y ‘soviet’ que bajo el título de ‘Literatura soviética’ contiene textos y poemas bien raritos de escritores siberianos [la edición es del año 1980 y contiene textos de Uluro Ado, Ogdo Axionova, Anatoli Chernousov, Semion Danilov, Mijail Kilchichankov, Afanasi Koptlelov, Casimir Lisovski, Alexandr Plitchenko o Elizaveta Stuart… todos absolutos desconocidos para mí y procedentes de lugares tan fríos como los siberianos sitios de Omsk, Novosibirsk, Kemerovo, Abakan, Krasnoyarsk o Bratsk]… una literatura de bajo tono mediatizada por la temible revolución revenida que llama a la compasión y a la vergüenza ajena.




De FUMADORAS

Thursday, October 25, 2007

Con Aníbal Núñez a Zamora.


CONVOCATORIA
Si mañana andas por Zamora, lo mismo podemos vernos y charlar un ratito delante de unas cañas.
Participo en una mesa redonda sobre el poeta Aníbal Núñez, y lo hago junto a Aníbal Lozano, Fernándo Rodríguez de la Flor y Tomás Sánchez Santiago. El acto tendrá lugar en la Biblioteca Pública del Estado, sita en la zamorana Plaza de Claudio Moyano. Comenzaremos a las 20:00 horas en el salón de actos.
•••

Fin de semana marcado por lo literario, con Marino González Montero [de editorial La Luna] pillando su libro recién hecho en mis talleres y a la sombra de mi adorada colección ‘Libros del consuelo’ [su historia de muertos divinamente egregios lleva por título ‘Sedah Street’ y es un lujo, que lo juro… ya estáis pidiéndolo en vuestra librería molona]… viaje a Zamora con mi querido Fernando y su señora y visita findesemanera de Jesusote Urceloy y Marisol [le encargué a mi Urce que me busque en su Madrí el último título de Woody Allen].
Así que no pararé durante estos días, a mayores de que me he metido en la lectura de ‘Los gozos de la vista’ de Dámaso Alonso [esta vez sin ese Madrid del millón de muertos].
(15:27 horas) No es fácil sentirse solo a veces, aunque la soledad es imposible, ya que siempre andan conmigo el chaval de diecisiete años que vivió la Salamanca tardofascista, el zorolo que se metió a concejal de urbanismo en el ayuntamiento bejarano, el amante imperfecto que preparaba encuentros [siempre fallidos] con las más bellas mujeres de su tiempo, el poeta perdulario que comió un cocidito con Pepe Hierro en su bar madrileño, el pintorcete frustrado o el aprendiz de biólogo que escuchaba extasiado al profesor Galán en sus clases de genética.
No es fácil sentirse solo, decía, a pesar de que la apetencia más común pinta siempre por ese camino, sobre todo para ocultarse a la mirada de ese monstruo global que se llama ‘propaganda’ y que ha hecho de todo lo existente su campo de trabajo.
Ya hace tiempo que tomé consciencia de ese estado general de anonadamiento que se ha posado sobre la masa y no se me ocurre otra cosa que huir y buscar refugio en la soledad. No tengo soluciones, no sé encontrarlas, aunque las busco desesperadamente, y por ello me conformo con sobrevivir en lo que he sido, sin más.
(19:18 horas) Me molesta mucho hacer el gesto de meterme en la cama y que la luz no esté apagada o que alguien la encienda en ese punto… me molesta que me interrumpan cuando estoy hablando con alguien… me molesta que una mujer guapa me mire a los ojos… me jode freír los filetes a la una y sacar los cacharros del lavavajillas… me molesta ver una peli con la luz encendida… me hunde tener que hacer las camas… me mata estar con zapatos en casa… no soporto el tacto del jabón sólido en mis manos… me jode hablar por teléfono… aborrezco la cebolla en todas sus presentaciones… no me gusta nada orinar de pie… me hunden las toallas aromatizadas con ese jodido olor a suavizante… no me gusta tender la ropa en el balcón, y menos recogerla… no soporto a los obreros de derechas ni a los izquierdosos ramplones… no creo en que el hombre sea capaz de acabar con el mundo [quizás sí con el suyo/nuestro]… no aguanto la poesía buena de tipos que fueron como Valente… no puedo tragar con los poetas/críticos [de poesía, se entiende]… me dan náuseas los aduladores… no aguanto a los cristianos viejos ni a los que hacen seis días más de ramadán [conozco a algunos de ambas clases]… no soporto pisar el suelo recien fregado… huyo del olor a insecticida… me mosquea la poesía jovencísima… no me gusta que caiga un sol de justicia y yo esté debajo… odio las multitudes… me asquea el olor a alcohol igual que el sabor de güisqui… me encienden los que hablan con magisterio del vino… tengo terror a poner bombillas o a intentar arreglar enchufes… no congenio con la mayoría de los novelistas españoles… no me gusta ‘El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha’… le tengo manía a un montón de palabras… me jode un montón estar junto a tipos huraños y agarrados… tengo un miedo cerval a los payasos desde niño…
¿A que soy un tío raro?
De FUMADORAS