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Saturday, November 6, 2010

Emeritalia presentera

Las palmeras estalladas como fuegos de artificio en la noche de Mérida.

Entré en Mérida por un acceso distinto al que utilizo normalmente y me perdí entre sus calles durante más de media hora intentando encontrar un aparcamiento [dejar el coche cerca del centro de la ciudad es poco menos que imposible] hasta que se me apareció Cervantes en forma de ‘parking abierto 24 horas: Libre’ [cada día flipo más con esta deriva que toma la convivencia entre los nombres de la Literatura y los usos a que los somete la sociedad de consumo]... y no empezaba mal la cosa, pues era un parking con dispensador automático de tickets que, paradójicamente, estaba atendido de forma manual por dos empleados amabilísimos [uno te sacaba el ticket y te lo entregaba en mano con una sonrisa de oreja a oreja y el otro levantaba la barrera y saludaba eufórico con la mano]. Desde el molón ‘Parking Cervantes’ fui caminando hacia la plaza mayor emeritense mientras el cuerpo se me alegraba de grados [había salido de Béjar unas horas antes con ocho grados y estaba metido de pronto en veinticinco]. Recalé a la primera en ‘Vía Flavia’, un café del centro donde había quedado con Marino, y me tomé un cafetillo flojo mientras leía la prensa provincial extremeña... y me vi de pronto en la portada del suplemento ‘Destino’ de ‘El Periódico’... una foto fumando y mirando a cámara con un titular de compañía que rezaba: “Los jóvenes no tienen utopías” [?]... debió ser alguna frase de las que le dije a Liborio Barrera durante la entrevista que me hizo el día anterior por teléfono... no estaba mal. Avancé en las páginas y me encontré sin problemas con una foto grandona [mirando a cámara de nuevo] que llevaba a una entrevista a toda plana con un titular grandón que volvía a lo panegírico: “Nuestra generación dejó el mundo en manos del capital” [que debió ser otra frase que le dije a Liborio en la misma conversación telefónica]... el resto de la entrevista podría obviarse [con ese titular ya no quedaba posibilidad de brillo], a no ser por una consideración mía [puro exabrupto] en la que afirmo mi incapacidad de hacer textos largos... “y uno se dice... la poesía es más noble, pero en realidad la escribe y se dedica a ella porque es más corta de hacer y requiere menos esfuerzos”... y también por un enconamiento de Liborio sobre la posibilidad de mi propio suicidio [que me resultó algo cómico durante la entrevista y que en la transcripción sale medio descontextualizado].
Como el café se me hacía demasiado largo, y dentro del ‘Vía Flavia’ hacía calor, decidí salir a esperar a Marino sentado en la plaza y fumándome unos cigarritos. Fue media hora magnífica observando el bullicio de los chicos de viernes, el cuchicheo de un grupito de niñas agrupadas en un banco cercano, el paso de la gente como por una primavera traída a trasmano y la caída constante de los dátiles de las palmeronas de la plaza [ayudados por la palomas]... hasta 23 dátiles conté.
Y Marino apareció de pronto, abrigado en exceso para la temperatura del día, sonriente y absolutamente generoso en su expresión y en su abrazo [siempre es así conmigo este tipo grandón, magnífico y peludo]... me entregó una bolsa ‘delaLuna’ llena de tesoritos para disfrutar leyendo [“Revuelo en el cielo”, con textos de Carmen Galán y dibujos de Fermín Solís; “Grandes superficies”, de Pilar Galán; “Nicolasa verde o nada”, de José Viñals; “Doce semanas del Siglo XX”, de Alonso Guerrero y “El tesoro escondido”, de José Manuel Corredoira]. De allí nos fuimos a tomar un café y a departir un ratito sobre amigos, vida y sucesos [siempre bajo ese hermoso tono irónico y tierno que constantemente acompaña a Marino]... después un paseo y el primer encuentro mágico en la calle... las palmeras ya estaban transfigurándose en fuegos de artificio y estaban como estalladas en el cielo, que ya era negro por la contaminante luz de las farolas... un tipo bajito nos sonrió y enseguida me di cuenta de que tenía algo que ver con la tele local y que me había hecho una entrevista allá por mi premio Ciudad de Mérida... nos saludamos y, emocionado, nos contó que había visto a la princesa Letizia por la mañana [que había estado en Mérida inaugurando un congreso sobre educación] y que nada más que vio ‘a los de Almendralejo’, se fue hacia ellos para abrazarlos [no obstante era su gente de la otra vida, la que discurrió junto a Alonso Guerrero mientras era una cenicienta en trance decidido de carroza y glamour]. El tipo se asombró de que Marino no hubiera ido a ver a la princesa ‘...te hubiera abrazado a ti también, Marino, estoy seguro’... y Marino sonrió, solo sonrió.
Luego cambió el chip del día y fueron llegando mis amigos... Antonio Gómez, Antonio Orihuela, Elías Moro, José María Cumbreño, Caty... y también llegó Ana con su mitra editora para ponerlo todo en su punto [entre medias tuve el gusto de tomar una cañita con el concejal de Cultura, que me pareció un tipo majete]... y todo se aceleró... charlas cruzadas, abrazos, recuerdos, fotos... es divino sentir el afecto de mis amigos, lo juro.
Y comenzó la presentación de mi nuevo librito nuevo con unas palabras entrañables de Marino y con un comentario exagerado por amistad de José María [te agradezco muchísimo el trabajo que has hecho por mí, amigo José María] –debo decir aquí que en la primera fila había una chica con una cámara Leica molona... era Teresa Guzmán... se presentó enseguida y me explicó que seguía desde hacía tiempo mi diario y que le gustaba mucho (mil gracias). Nos hicimos una foto juntos (espero que me la envíe) y luego tuvo la amabilidad de tomar imágenes con mi cámara durante la presentación... un encanto de mujer y todo un lujo pillarla para fotear, pues es una excelente fotógrafa [teresaguzmanc.blogspot.com].
Y que acabó el asunto con firma de ejemplares y nos fuimos todos juntos a tomar unas cañitas.
Ya asentados en el bar de turno, Caty me hizo entrega de mi ejemplar de “La Wevera” [una pasada] y del que le corresponde a Alberto Hernández... y me encantó ver a mis compañeros de viaje en esta historia: Alberto Hernández, Luis Alberto de Cuenca, José María Cumbreño, Juan Jesús Sanz y Miguel Molet. Y el lujo dedicado por José María, su “Retórica para zurdos” [‘Limar las palabras con la punta del lápiz hasta dejarlas sin aristas’]... y terminamos en terracita al raso comiendo tortilla de patata y una fuente generosa de quesos e ibéricos.
El viaje de vuelta se me hizo largo porque el día entre mis amigos se me había hecho demasiado corto.
Mientras viajaba hacia Béjar se me venían los gritos de "¡La princesa del pueblo!... ¡La princesa de Extremadura!" que me contó Ana que le lanzaba la gente a Letizia... pueblo lamido.

Marino

Durante la presentación junto a Marino y José María Cumbreño. Foto de Teresa Guzmán.

Foto realizada por Teresa Guzmán

Firmando ejemplares. Foto de Teresa Guzmán.

Con Josema a la salida del acto.


Despedida en la plaza.

Con Antonio Gómez y Elías... Caty al fondo.

Friday, July 9, 2010

Antonio Gómez y el hermoso canearse de su barba.



El mito de los lomos plateados, esos gorilas macho dominantes que se golpean el pecho con energía, siempre me trajo sugerentes historias de novelas de aventuras que discurrían en África y que leía durante mis veranos de jovenzuelo... hoy, de pronto, mientras comía en La Venta del Bufón junto a mi amigo Antonio Gómez, observé, después de muchos años de cruzarnos en ciudades cercanas y lejanas, de comer y beber juntos, que su barba negra y poblada [una barba y un negro también míticos dentro del mundo de la poesía experimental europea] está comenzando a nevarse y a tomar ese tono que le imprime una estampa divina de poeta dominante entre las diversas y varias camadas de poetas entresiglos [el XX y el XXI]... enseguida comencé a cavilar alguna historia alrededor de ese encanecerse y a hacerle fotos de cerca a mi amigo mientras nos manducábamos un revuelto de chichas, unas tortillitas de camarones y unos sanjacobos.
Antonio venía de Mérida y va camino de Morille para actuar en ese hermoso festival PAN que tan acertadamente organizan Manolo Ambrosio y Fabio de la Flor... y dejó un ratito entre medias para comer juntos y cambiar sensaciones y proyectos... de la comida salió mi compromiso de editar su fichero de robos y hurtos cuando le venga en gana, su oferta de que decore una docena de huevos de cerámica para la revista experimental “La Webera”, el encargo de que le pida un haiku a Luis Alberto de Cuenca para el mismo número de esa revista... y también evocaciones y recuerdos de nuestro tiempo poético activo, partes de guerra de amigos, ediciones pendientes y ya hechas, locuras en proceso y algunas cositas de familia [la mía y la suya]... hicimos sobremesa templada y larga mientras sonaba el blues y el calor se cernía como una rapaz sobre el monte de El Castañar, en el que estábamos... rematamos con unos cafetitos con hielo y el encargo de abrazar a cada uno de los amigos comunes que nos fuésemos encontrando por la vida hasta nuestro próximo encuentro... y ya estábamos montados en mi coche para bajarnos a Béjar, cuando vimos que estaba aparcando Alberto Hernández... así que vuelta a bajar para tomarnos otro cafetillo juntos antes de despedirnos.
Antonio sigue siendo el mismo tipo hermoso de siempre por donde se le mire... generoso, hiperactivo interior y tranquilito de cáscara, genial y cargado de esa razón lógica de quien se atreve a hacerse preguntas cada día y a contestarlas... me confesó que tiene la sensación de hacer el ridículo cada vez que se expone al público, que con los años ha aprendido a separar su vida familiar de su vida artística, que le encanta que su hija mayor empiece a tomar partido por su obra y a admirarse de lo que hace su padre, que no ha aprendido a decir que no [eso lo he percibido yo sin que él me lo dijese] y por eso se mete en complicados asuntos editoriales y de promoción cultural en los que no se encuentra relajado, que adora a Jesús Málaga y a su esposa [yo también], que su fidelidad le lleva a que otros ganen con lo suyo bastante más de lo que él gana... en fin, un tipo magnífico que hace que me enorgullezca por sentirle mi amigo... y encima con Albertito al lado... dos grandes hombres y artistas mayores con los que tengo la suerte de compartir tiempo y conversación.
Hoy estoy más feliz que ayer, porque puedo disfrutar de la compañía de personas llenas de sensibilidad y únicas en su planteamiento creativo y vital... y encima son mis amigos.




Tuesday, March 16, 2010

Soy de cuando la góndola...


Soy de cuando la góndola llegaba en las ferias de septiembre con el olor a churros y esa cosita como de algodón dulce y manzanas caramelizadas con palito en que se convertía mi vida, soy de aquellos futbolines con gatera para las bolas sobadas en los que me pasaba horas intensas aprendiendo a ser competitivo... soy de tiroflechas y tren brujo, de coches chocones con su musicona a tope y sus fichas de colores insertadas en el monedero esperando el comienzo del viaje... soy de un tiempo de botas Gorila y de pantalones cortos, de camisas Fórmula color guinda, de calcetines de rombones y de cinturones de goma trenzada... soy de un tiempo de balones de correílla y de vendas de gasa para las muñecas, de un tiempo de rodilleras de portero hechas de rafia y de calzoncillos blancos... soy de una época de vermouth con sifón y gaseosa, de un tiempo de tirachinas de madera y rodilleras de escái, de peonzas y de hinques, de canicas y de chapas de ciclistas con cristalito y masilla... soy de un tiempo de cartabones de madera y plumieres de dos pisos, de un tiempo de tinteros de porcelana en los pupitres y palilleros con plumillas... soy de cuando la tinta azul se secaba en costras negras y en las carteras siempre había papel secante y difumino... soy de cuando Campito era el dentista de mi pueblo y te sacaban a la vez las anginas y las vegetaciones para ahorrar algo de dinero... soy de cuando los empiñonados de Cela y las bambas de nata de Castaño... soy de cuando había acacias en las calles y el policía municipal llevaba un casco blanco... soy de un tiempo de Citrania y Fru-frú, de un tiempo de Chirucas y botas Tao, de un tiempo de toros en la calle y lotería, de un tiempo lleno de vespas verde pálido y gordinis... soy de cuando se pescaba a la trepa con diez anzuelos y se cazaban arañas con un palillo... soy de cuando las cerillas eran magia, de cuando los candados con dos llaves, de cuando los imanes de herradura... soy de un tiempo de ejercicios espirituales y recreos en silencio, de cuando los curas te sobaban con esa impunidad que ya casi no tienen... soy de bendición y cine de domingo, de cuando la cruzada de la bondad y los azucarones con leche... soy de cuando el pan se vendía en libretas sobre el olor de las tahonas y el chocolate se medía en onzas... soy de cuando aquella planta curatodo a la que tenías que quitarle una telilla y ponerla sobre lo dañado... soy de cuando las lagartijas lo ocupaban todo... de cuando Locomotoro y el Tío Aquiles... soy de cuando las fajas con ballenas y las bragorrias blancas con dibujos calados que llegaban hasta el ombligo... soy de cuando el papel El Elefante, de cuando los calbotes, de cuando los pajaritos fritos... soy de cuando el primer comediscos y el Spectrum, de cuando los cromos Maga, de cuando los velos, soy de cuando mi abuelo Saturnino llevaba los pitillos en la oreja, de cuando Sebastián el de las medallas, de cuando las cintas de san Blas y la cruz de ceniza en la frente, soy de cuando odiaba a los niños de la OJE y de cuando las Montesas y las Bultaco... soy de un tiempo en el que la gente creía en Dios sobre todas las cosas, en el que el mar estaba tan lejos que parecía no existir... soy de cuando la radio de lámparas y la Biblia de Nácar Colunga, soy de cuando las estampas de María Auxiliadora y de cuando el suicida que se colgó de un árbol, soy de cuando las cartillas de la Caja de Ahorros de Salamanca se ponían al día a mano, soy de cuando los dos reales y de cuando los billetes de veinte duros... soy de un tiempo en el llovía más, en el que nevaba más, en el que hacía más calor y las reinetas sabían a gloria... soy de cuando lo de Carrero Blanco y de cuando lo de Tejero... soy de un tiempo de paraguas en septiembre y Cola-cao frío en agosto, de cuando te ponían medallas en la clase de mates, de cuando los certámenes de catecismo en el teatro del cole... soy de un tiempo de flequillo y peine de aluminio en el bolsillo trasero, de un tiempo de muelas careadas y de ratitos de taba, de un tiempo que pareció gris y para mí fue purito arcoíris...
Y todo esto lo recordé después de escuchar el último poema inédito que leyo en Béjar Antonio Gómez.
Somos, Antonio amigo... y también fuimos.

Sunday, March 7, 2010

Sobre el Concretismo [entrada para Donce]



"Poema de amor", de Antonio Gómez.

Amiga Donce, muchas veces he hablado con Alberto de las falsas fronteras del Arte, de esa tendencia del hombre a dividirlo todo en apartados estancos definiendo [definir en creación es matar] y argumentando lo que ‘debe ser’ con duras fronteras... pintura, fotografía, poesía, cerámica, cine, grabado... Alberto se ha quejado muchas veces de que la cerámica es considerada por quienes ‘deciden’ como una artesanía o, en el mejor de los casos, como un arte menor de carácter decorativo. Su apuesta siempre ha sido –Alberto es un pionero en este campo– la de pelear la cerámica como Arte, pero no en un apartado estanco, sino en una mirada global y completa del hecho creativo. Su cerámica mural [absolutamente pictórica unas veces, totalmente escultórica otras veces, y profundamente poética siempre] patentiza su forma de ver el terreno del Arte como un 'continuo' sin fronteras plásticas ni físicas. Así pues, en esos apartados estancos, decididos arbitrariamente por estudiosos y críticos, hay hermosos terrenos nebulosos en los que se mezclan los distintos sistemas y todo tiende a emborronar esas definiciones marcadas y asumidas. La poesía concreta es una parte hermosa de ese terreno de nieblas, una parte hermosa y peligrosísima, difícil y totalmente agobiada por la mediocridad [has de saber que cuando se abren caminos creativos nuevos, siempre se apuntan miles y miles de fracasados para intentar epatar con mediocridades y bazofias amparados en la novedad, y eso hace que resulte muy difícil establecer cánones y aceptar valores].
En principio, la poesía concreta nace como una recusación formal al concepto clásico de ‘poesía’ [ellos llaman a la poesía al uso ‘poesía versal’]. La historia del ‘concretismo’ toma forma oficial en 1953, con la publicación del “Manifiesto por una poesía concreta” por parte del sueco Oyvind Fahlstrom. Pero todo viene de mucho antes, pues se pueden tomar como punto de partida ‘los ideogramas’ que diversas civilizaciones utilizaron como forma de comunicación y expresión hace muchos siglos... en la Grecia clásica ya existían poetas con formas físicas conocidas [busca obra de Simias de Rodas], en la Edad Media puedes encontrar hermosos ejemplos realizados por miniaturistas o por los judíos de la Cábala, que escondían palabras en cuadrículas para dejar mensajes múltiples... y así hasta Mallarmé, que nos descubre en la poesía un espacio nuevo: el espacio donde se ubican las palabras del poema y el vacío de los silencios y los blancos [Mallarmé juega con los blancos del papel para tensar o destensar, para dar ritmo o cortarlo...]. Luego llegó el Futurismo con sus aboliciones [quitó del poema adjetivos, adverbios y signos de puntuación] y la suma de la pintura a los sonidos, valorando las cacofonías y hasta el peso y el olor... dándole poco a poco un valor poético a lo sensorial [especialmente a lo visual, trabajando fundamentalmente con los conceptos ‘velocidad, ‘simultaneidad’ y ‘ubicuidad’ aplicados a sus textos]. Los Futuristas fueron capaces de conseguir la primera ruptura con las formas tradicionales de leer y escribir poesía.
A la vez, en Rusia se reaccionaba contra el Simbolismo de una forma muy curiosa: dando a la palabra valor autosuficiente en sí misma, es decir, valorándola por lo que sugerían sus signos, no por su significado... y luego Apollinaire con su “Calligrammes” lleno de poemas ideogramáticos... y después el Dadaísmo con la poesía fonética y su renuncia al lenguaje conocido hasta esa fecha... y más tarde Artaud y el Letrismo [hay información a lo bestia de todos estos movimientos y de los tipos que los llevaron a cabo, información a la que puedes acceder en la red sin problemas si te pica la 'cueriosidad', amiga Donce]...
El caso es que a partir de los años sesenta comienza la gran moda del Concretismo y múltiples autores de diversas procedencias comienzan a experimentar y a presentar sus trabajos creativos, estableciéndose apartados diversos que van agrupando a los autores en poetas fonéticos, poetas visuales o poetas de la poesía objeto... y esa historia llega hasta nuestros días con demasiados altibajos, con mucha morralla y poca mena, con multitud de propuestas fallidas y algunas realmente brillantes...
El asunto ahora precisa de tiempo y de serenidad para ser centrado y para que el tiempo haga sus descartes... y es aquí donde ubicamos a Marcel Duchamp y a Joan Brossa como dos de los creadores que permanecerán por sus propuestas de calidad en todos los sentidos.... y también a Antonio Gómez y a Chema Madoz, que desde mi humilde punto de vista son los naturales continuadores de la magnífica obra de JB.
Voy a dejarte algunas obras diversas para que te hagas una idea del asunto más gráfica.


Ideograma sumerio.


"El hacha". Caligrama de Simias de Rodas.



Detalle de un códice miniado medieval.



La Cábala Judía.



Caligramas de Mallarmé.



Obra de Apollinaire.



Obra de Antonin Artaud.

Obra de Oyvind Fahlstrom.







Obra de Marcel Duchamp.






Obras de Joan Brossa.









Obras de Antonio Gómez.




































Obras de Chema Madoz.