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Saturday, July 21, 2007

Apropiación de la impropiedad

Leo en un estudio de Mauricio González sobre ‘Ser y Tiempo’, de Heidegger, unos párrafos muy interesantes sobre la “apropiación de la impropiedad”, trabajado en el aspecto de controlarlo y disponerlo todo como tendencia predominante en nuestro tiempo, una suerte de globalización individual que viene propiciando cambios importantes sin que aún se pueda definir si para bien o para mal, aunque me da en la nariz que ese afán [casi lujurioso] de control y disposición no va a traernos consecuencias maravillosas.
Confieso, antes de seguir, que el universo conceptual de Heidegger está lleno de interés para mí, pero también está preñadito de dificultad, circunstancia por la que suelo acudir con frecuencia a artículos y estudios sobre el autor que, por otra parte, suelen complicarme más las cosas. El caso es que en la creación de mi pequeño y errado universo filosófico voy sumando conceptos poco a poco que sirven para armar mis interpretaciones y argumentar de alguna forma [delgada o gruesa] el decurso social, moral y afectivo de mis vivencias personales.
Sigamos…
Mientras que la ‘propiedad’ implica al ser [a mí o a ti] como artilugio concreto moviéndose en un campo de posibilidades reales, la ‘impropiedad’ acudiría a todo lo imposible desde mi estado actual, lo que no es susceptible de ser alcanzado bajo las bases y el estado real en el que estoy… Entendiendo esto, que no me parece demasiado complicado, entenderemos perfectamente lo que supone esa ‘apropiación de la impropiedad’ a la que me refiero [que ya no es la definida por Heidegger, ojo, ni la explicada por Mauricio G.; sino la trabajada a partir de sus estupendas improntas].
Así, el hombre tiende en este tiempo a minusvalorar lo que le es propio para extenderse en una loca aventura por lo que le es impropio, cambiando los referentes reales por peligrosos referentes virtuales que distorsionan sus funciones sociales, morales y éticas [gran culpa de tal desaguisado la tienen los medios de masas y, cómo no, la cibernética y la informática con sus constantes avances no medidos en pautas de evolución lógica y mayoritaria de la mente humana].
El resultado es exactamente sensación constante de fracaso y, cómo no, ‘fracaso’ con todas sus letras.
En internet, por ejemplo, accedemos con sólo conectarnos a un infinito mundo de información que ya consideramos como propia, aún sin alcanzar el mínimo nivel de conocimiento [he aquí un claro ejemplo de apropiación de lo impropio], circunstancia que en el campo de lo real acabará frustrándonos, ya que damos esos conocimientos por sentados y los admitimos como nuestros en un terreno tan potencial como resbaladizo. Desde ese punto decidimos desdeñar nuestras posibilidades reales sustituyéndolas por una virtualidad que nos deja absolutamente vulnerables.
(12:56 horas) Me recriminaba hace unos días Higinio Cascón en tono amable [casi a media voz] por las generalizaciones que vertí en la entreda de este diario sobre “las crías de fascista”, y lo hacía con una especie de “…pero éramos niños…”. Y yo le entendí y le entiendo, cómo no voy a hacerlo, pero sucede que ‘nosotros’ también éramos niños, unos niños tan normales… que veníamos del hambre, de la miseria, del trabajo duro y mal pagado [veníamos de eso, ojo, pero no lo vivíamos porque nuestros padres hicieron sacrificios enormes para vendarnos los ojos con suave seda]. Sé que lo mismo no es un punto de partida correcto para tratar un tema pasado y casi olvidado por los que lo vivieron desde la otra orilla, la de la buena vida, pero a mí me parece importante recurrir a esas certezas durísimas que me fueron llegando como pequeñas chispas a través de los años… chispas que conformaron mi conciencia de clase, chispas que me hacen aparecer orgulloso de lo que tengo porque me he hecho a mí mismo sin esos apoyos injustos que propiciaba el régimen franquista a los de su cuerda.
Mi padre comió mondajas de patatas hervidas y mi abuelo Saturnino contaba que cuando llegaba a casa después de diez horas de curro sólo había un huevo frito para que comieran los seis de familia [decía que se iba de casa a liarse un cigarrillo en el portal y llorar de rabia]… Mi madre fue a los comedores sociales instaurados por los asesinos de su padre y era obligatorio cantar el ‘Cara al Sol’ con la mano en alto para que te sirvieran: Humillación para quitar el hambre de un niño.
Son dos postales breves, dos chispas de auténtica colección que quizás hagan entender mi rabia en la generalización, más cuando ese mismo día me encontré en la cafetería Piel de Toro con Manolo Fraile [al que hacía años que no veía], le saludé, me sonrió, sacó su cartera sin más y me enseñó un carnet con la bandera de Franco, la del águila [debía ser un carnet de pertenencia a algún grupo político de ultraderecha] y me dijo que yo era un ‘sociolisto’, en seco, sin mediar más palabras… Mi respuesta fue algo desagradable, pero creo que se la merecía [de testigo estaba Ana Muñoz de la Peña].
De aquel exabrupto vino mi entrada en el diario, una entrada rabiosa, queriendo herir sin decir mentiras… Mi error, quizás, fue no dedicarle la entrada a Manolo… Lo asumo.
El resumen, Higinio, es que yo estoy satisfecho con mi vida, con la familia que he formado, con la empresa que estoy sacando adelante [ser empresario en Béjar hoy es muy duro] y con mi pequeña carrera literaria de corredor de fondo… que nadie me ha regalado nada nunca [yo he buscado mis caminos y los imaginados regalos que puedan estar en las cabezas de otros] y que eso me da razones para explicarme con claridad y, si se tercia, con dureza y exageración, ya que mi libertad es mi palabra y me la gano a pulso cada hora de cada día.
Y como soy un narciso de provincias [todos lo somos] me encanta medirme alguna vez por comparación y sentirme satisfecho de los logros obtenidos sin las prebendas que otros gozaron para llegar a ser una nada insultante y bastante cómica.
De eso iba mi entrada aquel día, Higinio, y no de otra cosa… Vamos a llamarlo “memoria histriónica”, compañero.
Un abrazo sincero y mi ofrecimiento de unas cañas con charleta tranqui cuando vengas por Béjar.

(22:25 horas) Lleva Magdalena unos días con la lengua desatada y sería la caña si no fuera porque apenas contiene los azares del cuerpo, y todo mientras Palomares florece en hedores que son purito recuerdo de los munícipes salientes y un vientecillo cabrón saca a los chiquillos del agua como animalillos ateridos [recuerdo ahora a los jóvenes bañistas de las orillas del Boga].
Mis padres han regresado, felices, ya de su viaje a Asturias y Youssouph me ha traído un queso de cabra desde su morada extremeña para agradecerme… [es el regalo más bonito que me han hecho en mi vida]. Me dijo: “Hablé con mi padre Colí de Senegal y me da abrazos para ti y para Juan… y me ha dicho que os tengo que invitar a comer a los dos, que es muy importante que yo os invite… estoy muy bien porque tú eres Colí español y Juan es como mi madre… no podéis decirme que no… no podéis… me pondría muy triste…”. Ya le dije que sí. Se fue feliz con su mochileta, su gorrita del Barça, su polo de rayas multicolores y su pantalón de media caña. Estaba guapo mi negro… de ésta le casamos.
De Tontopoemas ©...

Sunday, May 20, 2007

La lluvia.

Qué grave error es suponer que la desgracia propicia inteligencia y el dolor da alas creativas. Un mediocre sigue siendo igual de mediocre después de que le ataquen ambas circunstancias.
Sí es cierto que, en una mente preclara, la desgracia y/o el dolor pueden inducir al pensamiento profundo y llegar a obtener como resultado algún logro artístico, pero siempre como evasión y autoayuda, no como norma indefectible.
(11:06 horas) De pronto, un aguacero.
Suena el agua en los canalones y quito la música para poder escucharla con nitidez.
Las tormentas me traen siempre días de septiembre, guarecido en el templete del parque, asombrándome de la fuerza de la Naturaleza mientras intentaba unir ese sentimiento de asombro con otro de amor juvenil hacia la chica que entonces me parecía inalcanzable y hoy es mi compañera.
Pensaba entonces [lo recuerdo con nitidez] que el mundo era un espacio abierto a todas las posibilidades excepto a la de conquistar a esa chica que hacía que algo se removiera dentro de mí hasta el completo apocamiento y el silencio.
Pensaba constantemente en ella y montaba complicadísimas estrategias para intentar un breve contacto. Siempre se iba todo al traste por el estado de ansiedad que me crecía.
La lluvia me da alas, siempre me las ha dado, y la espero con verdadera emoción cuando presiento en el cielo que va a venir a visitarme.
(13:30 horas) La política no es sucia ni mezquina, son los políticos sucios y mezquinos los que le ponen ese tinte vidrioso, y todo por el poder y la pasta.
En este tiempo de elecciones municipales me parece inmoral el vacuo gasto en propaganda. Sólo en Béjar yo calculo que aproximadamente se gastarán entre los partidos litigantes unos 20 millones de las antiguas pesetas, en una ciudad que no llega a los 15000 habitantes y en la que los partidos mayoritarios tienen un suelo en votos claro, lo que hace que tal inversión se realice para un arco aproximado de 2000 votantes, cuando si a esos tipos les dieran las mil pelas del gasto en propaganda, seguro que asirían con más fuerza el compromiso de voto.
Contabilícese esta cantidad, sumándola, a otras similares en ciudades con un arco entre los 10000 y 20000 habitantes; súmese el gasto de ciudades con más habitantes, que será mucho mayor, y el de pequeños municipios, que gastan menos, pero son muchos. El monto resultante seguro que es desorbitado, y también seguro que con ese dinero se harían estupendas obras públicas.
¿No es inmoral este gasto en publicidad vana?… ¿Y no es más inmoral que parte de ese dinero salga de las arcas públicas de municipios que utiliza con prepotencia su opción de gobierno para derivar pelas municipales a su casilla electoral?… ¿Y no es aún más inmoral que tipos como, por ejemplo, Miguel Ángel Rodríguez se pongan las botas con las enormes contratas publicitarias que se derivan a sus empresas desde las administraciones públicas de su cuerda?
Me encantaría que alguien hiciera los números y nos los enseñase a los ciudadanos, y junto a ellos, los nombres de las empresas que han hecho sobres, caramelos, folletos, trípticos, pulseras, libros, vallas, pancartas… y los beneficios que han obtenido con ello [me valen todas las que hayan ingresado por estos conceptos más de 30.000 euros]. Y luego que averigüen cuántas pertenecen a los mismos grupos de empresas y quiénes son sus directivos.
Nos daría a todos la risa. Seguro.

(17:39 horas) En cuestiones de “la nada” soy bastante heideggeriano y muy sartreño, vamos, que comulgo con que su negación [la de “la nada”] es la misma que hace posible la existencia, siendo así la nada el elemento sobre el que se sostiene la misma existencia [a esto añadía Sartre la ‘impotencia lógica’ de resolver el dilema].
Sin saber resolver, pero dejando que el asunto me enrede, soy capaz de comprender enseguida algunas preguntas cercanas que suelen molestarme, y todo por cierto asunto de equilibrio aplicado a dichas preguntas que, si no tiene la capacidad de darme respuestas, sí que es capaz de hacerme eliminar caminos y quedarme con un pequeño jardín de dudas donde antes había un tupido bosque.

También es cierto que la realidad termina estando muy por encima de la dialéctica y las elucubraciones, y es ella la que acaba solventando por imperativo.
Por ejemplo, ante la inexorabilidad de una enfermedad, ¿cómo debo actuar? Sólo hay dos formas: sufrirla o disfrutarla. El desgaste físico será el mismo en ambos casos, pero la actitud mental será totalmente distinta. Debo, por tanto, disfrutarla… ¿Y cómo se logra eso?… Y yo qué sé.
Elucubrar es bonito y se basta en sí mismo, coño.
(21:45 horas) Vengo de ver con mis críos una función escolar en el Teatro Cervantes y sólo me quedo con la frase… “la han salvado los niños con su naturalidad” que le oí a un padre en la salida apresurada de la sala. Asunto para borrar si no fuera porque andaban por allí todos los PP’s con cierta cosita electoral [abusan].

(22:00 horas) Me encanta leer y releer a Cesare Pavese, porque su escritura es un compendio clarísimo y bien trazado de lo que yo quisiera escribir y de lo que pienso [confieso –creo que ya lo he hecho antes-– que “El oficio de vivir” es mi libro de cabecera y de consulta]. Cuando Pavese dice que a la poesía [a la creación] se llega desde el tedio, descubre la farsa y la trampa del escritor [del artista]. Sí, efectivamente, a la creación se llega desde el tedio, y ese tedio procede de la falta de vida activa, de la ‘serenidad’ [así la llama Cesare] en que acaba convirtiéndose el placer o el dolor cuando se hacen tediosos.
El creador produce porque no es capaz de vivir con intensidad; por tanto, su creación es el fruto de su fracaso como ser en movimiento, en vida.

* Sonny Terry & Brownie McGhee - Backwater Blues.
De Tontopoemas ©...