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Saturday, February 27, 2010

Dioscorides III


Del Alacran Terreftre Cap. XI.
El Alacran terreftre majado anfi crudo, y puefto, fe buelue remedio de las heridas que el mefmo hizo. Comefe tambien affado à efte effecto.
ANNOTATION
Mvcho deuemos à la Naturaleza, pues ya que para mas adornar el mundo con tanta variedad de animales, quifo produzir algunos virulentos, y perniciofos al hombre: juntamente con ellos, y en ellos mefmos, nos dio el remedio y la medicina. De los Alacranes ay dos principales efpecies: conuiene à faber, una de los Marinos, y otra de los Terreftres: auque añade la tercera de los Aéreos Paufanias. El qual affirma, que vio algunos Alacranes con alas. Pare ordinariamente la hembra del Alacran onze gufanillos à manera de hueuos: de los quales (fegun cuentan algunos) fe come luego los diez, dexando el mas robufto y dieftro de todos, para perpetuar el linage: el qual defpues, en reconpenfa de tan fingular beneficio, accordandofe mas de la injuria y muerte de fus hermanos, que de la gratia propia, como criatura ingratifima, confpira conts fu propia madre, y la mata. Hieren fiempre al traues con la cola los alacranes, y efprimen en la herida cierto veneno blanco, el qual mezclado y encendido con la fangre, fe efparfe por todo el cuerpo, y fi no le atajan, dentro de tres dias defpacha. Hiere à muchos animalejos el Alacran, empero à ninguno offende de los que carecen de fangre. Dize Plinio, que ninguna donzella herida de Alacran efcapa. Es mas fiero y peligrofo aquel Alacran, que tiene la cola diftinta con fiete ñudos, que no los otros. La mayor parte la tiene folamente partida en feys. las abejas no pican jamas à perfona, que herida fuere del Alacran: el qual refufcita defpues de muerto (fegun Plinio lo affirma) fi le tocan con el eleboro blanco. Media drama de la ceniza del Alacran quemado, dada a beuer con el cozimiento de la rayz del hinojo, admirablemente deshaze la piedra de la vexiga, y de los riñones. El azeyte de Alacranes affegura, fortiffica, y preferua, contra la peftilentia, y contra qualquier veneno, à los que fe untaren con el los pulfos, y el coraçon. Aplicado à los riñones, deshaze la piedra d’ellos: y puefto sobre la vedija, ò echado por el caño con alguna xeringa, defmenuza la que en la vexiga se engendra. Trahe Mefue dos maneras de componer efte azeyte.”.

Absolutamente primoroso este capítulo, del que me quedo con eso de “... si no le atajan, en tres días despacha”, refiriéndose a la muerte por envenenamiento.
Me recordaba hace un par de días Antonio que este libro nos lo recomendó encarecidamente a ambos, una noche de copas del pasado verano, el amigo y cantor Alberto Pérez.

Monday, February 22, 2010

Dioscorides [II]


Del Hippopotamo Cap. xxij.

Los compañones del hippopotamo fecos y molidos, se beuen contra las mordeuras de las ferpientes.
No es conocido este animal en la Europa, y ansi carece de propio nombre.
ANOTATION
El Hippopotamo, segun Plinio y otros hiftoricos, es una beftia del Nilo, muy mas alta que el Crocodilo, la qual tiene las uñas hendidas como los bueyes: los lomos, el cuello, las crines y el relincho, como un cauello: la cola tuerta, corta y mal poblada de cerdas: romo el ocico: los dientes de jaualin, aunque no tan dañosos: y el pellejo tan duro como una adarga, de suerte que si no se remoja, resiste á cualquier arma enhastada. Empero es muy differente de aquefte el hippopotamo que se ve hoy en Roma peleando con un Crocodilo, en el friso de la figura del Nilo, que efta en medio del Vaticano, de donde se sacó la figura presente. Es el hippopotamo un animal tan aftuto, que quando entra a pacer en algunos trigos, va hazia atras reculando: lo uno, porque juzguen de las pisadas los labradores, que es ya salido: y lo otro, porque si alguno viniere à offenderle, no le tome a traycion por las espaldas, y descuydado. El mesmo quando se siente muy repleto y cargado, yendose a los cañauerales, con el primer tronco de caña agudo que halla, se abre en la pierna una vena, de la qual deja salir tanta sangre, quanta para se descargar le parece ser sufficiente: lo qual hecho, cierra con lodo la herida. Marco Scauro traxo el Hippopotamo a Roma juntamente con seys Crocodilos.”.
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Estoy verdaderamente entusiasmado con la lectura del libro de Dioscorides, con su visión del mundo y esa forma de describir con arreglo a los conocimientos de las épocas que se mezclan entre el original latino y la traducción de 1566 que hizo el doctor Andrés Laguna. Es realmente divertido leer sus descripciones animales y vegetales [os he dejado arriba la del hipopótamo como ejemplo], así como las que hace de las piedras y metales con poderes curativos... y ya no digo si entramos al asunto de los remedios medicinales que se ofrecen al comienzo de cada capítulo [que se refiere siempre y solo a una especie]. Leer este maravilloso ejemplar me está deparando unos momentos extraordinarios que me prestan olvido para este tiempo torcido y puñalero.

Sunday, February 21, 2010

Volví al collage... y una de Dioscorides.





He vuelto otra vez al collage, pero esta vez con referencias cercanas, con rostros habituales que intentan una retórica del espacio que ocupo... he buscado en cada retrato una deserción junto al hábito de estar, una mirada auténtica y escrutadora hacia lo que no es, un gesto que resuma el paradigma de la existencia individual y se una sin lazos a otros gestos... he buscado miradas de frente en casi todos los rostros [solamente seis retratos no miran al espectador, y se saltean en el conjunto con intención inquisitiva... una mirada anciana, dos miradas de mujer –una escrutando el horizonte y la otra como descabalgada–, una mirada desde la estabilidad, una mirada caída hacia el pensamiento y una mirada optimista desde el fracaso]... al conjunto armado con imágenes de ‘verdad’, se une un retrato aislado con disfraz, cuatro botes antiguos de Cola-Cao y una mosca... todo para decir dónde estoy, de dónde vengo, hacia dónde voy, de qué me rodeo y cómo se traduce mi supervivencia.
El trabajo ha sido algo tedioso, pues me ha llevado bastante tiempo escoger los retratos [casi todos han sido realizados por mí, aunque hay algunos de César Yuste y uno robado a Manuel Casadiego]. Una vez escogidos los rostros con sus gestos, he realizado un trabajo de dibujo con cada uno de ellos, cuarteando sus rostros hasta que han tomado un matiz de mancha nítida en grises planos y los he impreso sobre transparencias adhesivas. Como soporte he utilizado un cartoncillo en crudo de 100 x 70 cm.
En el proceso de selección de personajes he escogido siempre bajo tres criterios: cercanía o lejanía afectiva, nivel intelectual y estados sociales [el orden establecido, según estos criterios, ha consistido en saltear los personajes por luces y sombras focalizados desde mi punto de vista de observador]. Cada retrato es un mundo compendiado en mirada y gesto... y el conjunto se acerca bastante a mi percepción del mundo cercano y a mi visión universal del hombre.
Este collage es la primera prueba para una posible serie realizada al completo con rostros de personas conocidas por mí, que sean capaces de emitir un sentimiento propio [mío] a partir de la mezcla de sus expresiones... no sé si servirá para algo, pero a mí me hará gastar tiempo con intención de camino, y eso ya es mucho.
Emulando a ese programa de la tele que falsea con frecuencia la realidad [la peor realidad], quiero titular a esta serie “Collageros”.
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Y que vino a verme mi Cesarín acompañado de su santa [ayer ya hicieron previo de visita] y me regalaron una edición facsímil y molona de “Acerca de la materia medicinal y de los venenos mortíferos”, de Pedacio Dioscorides Anazarbeo y traducido del griego original por el doctor Andrés de Laguna en 1566, que me ha dejado contentino y escrutador.
Arranca el librote con una dedicatoria del traductor al ‘Illuftrifsimo Señor Rui Gomez de Sylua, Conde de Melito, y Camarero mayor del serenifimo Rey de Ingalaterra, Principe y Señor nueftro’, ... ahí va:

Siendo nacido en Grecia, y sustentado
De los Reyes d’AEgypto, vine al Latio,
Por fer tod’el Oriente ya occupado
De barbara canalla, y fatigado,
Sin poder esperar alli solatio.
Pero adonde pense yo hallar sosiego,
Hallè infernal discoerdia, y gran renzilla:
Vilo metido todo à sangre y fuego,
Y ansi propuse transferirme luego
Al sossegado Reyno de Castilla.
Allí pienso biuir, y hacer mi asiento,
Debaxo de la sombra y dulce amparo,
Del gran Philippo: el qual, segun yo siento,
Fue dado al mundo por luz y ornamento,
Por dechado Real, y espejo claro.
Mas por que no m’atreuo à ir sin guia,
Vn hombre preregrino à tant’Alteza,
Ni se con que occasion, ni porque via,
Es menester que vuestra Señoria,
Señor Rui Gomez, vse la grandeza.
Y pues por su valor y integridad
Adornada de singular prudencia,
Vino à tener tan grand’authoridad
Con la Real y Sacra Majestad,
Se dign’encaminarme à su Clementia.
Lo qual si hazeys, Castilla y Portugal
os haran gracias, como a Promotor,
Del que les lleua un muy gruesso caudal,
De quantas cosas criò el Celestial,
Para illustrar este mundo inferior.

Luego viene un soneto de Luis de la Cerda dedicado al traductor, que dice como sigue:

Tú, que ganando eterno nombre, et vida,
Spíritu gentil, claro, y divino,
Raro ingenio, excellente, peregrino,
Estraña habilidad, jamás oyda.

Por ti la Medicina al fin venida,
S’entiende, pues mostraste tal camino
Que te hará siepre de alabanças dino,
Y tu fama inmortal esclarecida.

Dioscorides se alegra, y justamente,
Que tu entre cien mil otros fuesses solo,
Quien mejor sus conceptos entendiste.

Gozate España, pues que al mundo diste
Otro nuevo Esculapio, y docto Apolo
Para remedio de la humana gente.

Y luego una colección de plantas, animales y venenos maravillosamente descritos y acompañados de magníficos dibujos para flipar.
Dejo un ejemplo extraído de la página 134 para que os hagáis una idea de mi entretenimiento:

Del defpojo de las ferpientes. Cap xvij

EL defpojo de las ferpientes cozido en vino, y inftilado dentro de los oydos que duelen, los sana. Tenido en la boca mitiga el dolor de los dientes. Mezclafe con las medicinas que clarifican la vifta, y principalmente aquel de la Biuora.

ANOTATION
TOdas las Serpientes, luego como viene la Primavera, pasando adrede por algun lugar afpero y muy eftrecho, se despojan defde los ojos hafta la cola, de su camisa, ò pellejo, quedando mejoradas y renouadas de otro mas delicado y mas luzio, que aquel primero. El despojo de la biuora puluerizado y aplicado con azeyte Laurino sobre la cabeza pelada, haze renacer los cabellos muy presto. El del Aspide, aplicado con miel, clarifica enormemente la vista.”.

Que majete mi Cesarín, coño.