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Sunday, February 21, 2010

Volví al collage... y una de Dioscorides.





He vuelto otra vez al collage, pero esta vez con referencias cercanas, con rostros habituales que intentan una retórica del espacio que ocupo... he buscado en cada retrato una deserción junto al hábito de estar, una mirada auténtica y escrutadora hacia lo que no es, un gesto que resuma el paradigma de la existencia individual y se una sin lazos a otros gestos... he buscado miradas de frente en casi todos los rostros [solamente seis retratos no miran al espectador, y se saltean en el conjunto con intención inquisitiva... una mirada anciana, dos miradas de mujer –una escrutando el horizonte y la otra como descabalgada–, una mirada desde la estabilidad, una mirada caída hacia el pensamiento y una mirada optimista desde el fracaso]... al conjunto armado con imágenes de ‘verdad’, se une un retrato aislado con disfraz, cuatro botes antiguos de Cola-Cao y una mosca... todo para decir dónde estoy, de dónde vengo, hacia dónde voy, de qué me rodeo y cómo se traduce mi supervivencia.
El trabajo ha sido algo tedioso, pues me ha llevado bastante tiempo escoger los retratos [casi todos han sido realizados por mí, aunque hay algunos de César Yuste y uno robado a Manuel Casadiego]. Una vez escogidos los rostros con sus gestos, he realizado un trabajo de dibujo con cada uno de ellos, cuarteando sus rostros hasta que han tomado un matiz de mancha nítida en grises planos y los he impreso sobre transparencias adhesivas. Como soporte he utilizado un cartoncillo en crudo de 100 x 70 cm.
En el proceso de selección de personajes he escogido siempre bajo tres criterios: cercanía o lejanía afectiva, nivel intelectual y estados sociales [el orden establecido, según estos criterios, ha consistido en saltear los personajes por luces y sombras focalizados desde mi punto de vista de observador]. Cada retrato es un mundo compendiado en mirada y gesto... y el conjunto se acerca bastante a mi percepción del mundo cercano y a mi visión universal del hombre.
Este collage es la primera prueba para una posible serie realizada al completo con rostros de personas conocidas por mí, que sean capaces de emitir un sentimiento propio [mío] a partir de la mezcla de sus expresiones... no sé si servirá para algo, pero a mí me hará gastar tiempo con intención de camino, y eso ya es mucho.
Emulando a ese programa de la tele que falsea con frecuencia la realidad [la peor realidad], quiero titular a esta serie “Collageros”.
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Y que vino a verme mi Cesarín acompañado de su santa [ayer ya hicieron previo de visita] y me regalaron una edición facsímil y molona de “Acerca de la materia medicinal y de los venenos mortíferos”, de Pedacio Dioscorides Anazarbeo y traducido del griego original por el doctor Andrés de Laguna en 1566, que me ha dejado contentino y escrutador.
Arranca el librote con una dedicatoria del traductor al ‘Illuftrifsimo Señor Rui Gomez de Sylua, Conde de Melito, y Camarero mayor del serenifimo Rey de Ingalaterra, Principe y Señor nueftro’, ... ahí va:

Siendo nacido en Grecia, y sustentado
De los Reyes d’AEgypto, vine al Latio,
Por fer tod’el Oriente ya occupado
De barbara canalla, y fatigado,
Sin poder esperar alli solatio.
Pero adonde pense yo hallar sosiego,
Hallè infernal discoerdia, y gran renzilla:
Vilo metido todo à sangre y fuego,
Y ansi propuse transferirme luego
Al sossegado Reyno de Castilla.
Allí pienso biuir, y hacer mi asiento,
Debaxo de la sombra y dulce amparo,
Del gran Philippo: el qual, segun yo siento,
Fue dado al mundo por luz y ornamento,
Por dechado Real, y espejo claro.
Mas por que no m’atreuo à ir sin guia,
Vn hombre preregrino à tant’Alteza,
Ni se con que occasion, ni porque via,
Es menester que vuestra Señoria,
Señor Rui Gomez, vse la grandeza.
Y pues por su valor y integridad
Adornada de singular prudencia,
Vino à tener tan grand’authoridad
Con la Real y Sacra Majestad,
Se dign’encaminarme à su Clementia.
Lo qual si hazeys, Castilla y Portugal
os haran gracias, como a Promotor,
Del que les lleua un muy gruesso caudal,
De quantas cosas criò el Celestial,
Para illustrar este mundo inferior.

Luego viene un soneto de Luis de la Cerda dedicado al traductor, que dice como sigue:

Tú, que ganando eterno nombre, et vida,
Spíritu gentil, claro, y divino,
Raro ingenio, excellente, peregrino,
Estraña habilidad, jamás oyda.

Por ti la Medicina al fin venida,
S’entiende, pues mostraste tal camino
Que te hará siepre de alabanças dino,
Y tu fama inmortal esclarecida.

Dioscorides se alegra, y justamente,
Que tu entre cien mil otros fuesses solo,
Quien mejor sus conceptos entendiste.

Gozate España, pues que al mundo diste
Otro nuevo Esculapio, y docto Apolo
Para remedio de la humana gente.

Y luego una colección de plantas, animales y venenos maravillosamente descritos y acompañados de magníficos dibujos para flipar.
Dejo un ejemplo extraído de la página 134 para que os hagáis una idea de mi entretenimiento:

Del defpojo de las ferpientes. Cap xvij

EL defpojo de las ferpientes cozido en vino, y inftilado dentro de los oydos que duelen, los sana. Tenido en la boca mitiga el dolor de los dientes. Mezclafe con las medicinas que clarifican la vifta, y principalmente aquel de la Biuora.

ANOTATION
TOdas las Serpientes, luego como viene la Primavera, pasando adrede por algun lugar afpero y muy eftrecho, se despojan defde los ojos hafta la cola, de su camisa, ò pellejo, quedando mejoradas y renouadas de otro mas delicado y mas luzio, que aquel primero. El despojo de la biuora puluerizado y aplicado con azeyte Laurino sobre la cabeza pelada, haze renacer los cabellos muy presto. El del Aspide, aplicado con miel, clarifica enormemente la vista.”.

Que majete mi Cesarín, coño.


Wednesday, December 23, 2009

Tengo amigos hermosos y lo que escriba el PP me toca los cojones.





Hoy me llamó Miguelón para decirme que mirase "El Adelanto", que me nombraban, y lo hice en PdT para encontrarme con un fundido de Alfredo Pérez Alencart en el que cuadrábamos Miguel Aguilar Carrillo, Fabio de la Flor [al que no nombra] y yo mismo, y me gustó mucho... ahí va...


Sembradío
De México a Béjar

Por ALFREDO PÉREZ ALENCART

Al mexicano Miguel Aguilar Carrillo lo conocí en San Luis Potosí, el mes de septiembre de 2007. Algunas buenas pláticas en el hotel, además de cierta necesaria ojeada a sus poemas, fueron suficientes para confirmar su valía como buena persona y como buen poeta, quiero decir, poeta verdadero. Estábamos invitados por Mario Alonso para participar en el Festival Internacional de Poesía que se celebra en la patria chica de Manuel José Othón, tan reconocido por sus compatriotas gracias a su poema Idilio salvaje.
El año pasado, en octubre y desde su Querétaro de elección, vino a Salamanca. Aguilar Carrillo impacta por su sencilla forma de ser y por su rotunda poesía. Después tuvo una lectura en el teatro Cervantes de Béjar. Allí (y previamente aquí) hizo excelente amistad con Luis Felipe Comendador, bardo plenipotenciario al que aprecio por su decir sin medias tintas. Veamos qué le sugieren los versos del robusto Miguel: "Que un tipo mexicano con sombrero me deje alucinado con sus versos mortales y encendidos… es como para creer, sin hacer preguntas, en un Dios combativo y perdulario con lúbricos deseos y algo que, sin buscarlo, cabecee alegremente entre sus piernas. Que mi temblor os queme y su salmo os vuelva los ojos".
Pues ahora, la editorial Delirio (de Salamanca) y la imprenta AGH (de Béjar) han sumado esfuerzos para publicar en España una obra de Aguilar Carrillo. Se trata de Muchacha en la playa, un breve libro con candentes versos llenos de sangre erguida, pero también de devoción sagrada al creador de la belleza. Yo lo dije en otra parte: Todo erotismo es sagrado. Por eso Miguel se acompasa del Cántico de San Juan, pero en el fondo acampa en el Cantar de Salomón: "Largas las piernas, la eles de las piernas/ textura y ligereza hacia/ la pura lentitud del centro./ Lentitud de la pisada. Lentas su consistencia y la concupiscencia…// Qué hacer, Señor, con estos ojos/ con esta hambruna que me sale de la piel/ y se vuelve canto al aire…" (pp. 24-25).
Adquieran estos paladeables versos, porque, ¿quién no tiene la piel entreabierta, ¿Quién se resiste a la temperatura que deja atisbar los mil colores? Perlas encarnadas son las palabras de este poeta. Saludo a su muchacha que mudó de piel en Salamanca.
::
alen@usal.es

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Luego, para mi gozo, me llegó el correo con carta y felicitación navideña de mi gran amigo José Luis Morante [la carta indecible, inexpresable...], y la felicitación siempre en ese tono divino del poeta de El Bohodón [yo también te quiero, hermanito... y mucho.

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Y, a mayores, una postal hermosa y un calendario 2010 del gran ceramista Fernando Malo, que guardaré en mi cajón de cosas hermosas con las que disfrutar [gracias, amigo Fernando].





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Y que encima tenga a un colega divino que se llama César Yuste que propicia artículos como el de la foto...


... se podrá entender que la mala baba del PP me toque los cojones, ¿no?

Tuesday, January 6, 2009

El Nota.


6 de enero de 2009
Después de que César Yuste descubriera un día mis múltiples similitudes físicas y psicológicas con El Nota [The Dude] de “El Gran Lebowski”, decidí tomar ese alter ego como articulista cabrón y deslenguado en mi periódico [ya desaparecido] y en algunas otras publicaciones del panorama nacional. Bajo esa firma dije verdades como puños y me reí del mundo mundial en un como si nada que me dejaba estupendo el cuerpo de vaciarme tan bien. Hoy, día de Reyes, mi hija rebonita se ha presentado en casa con una figurita de El Nota realizada para celebrar el décimo aniversario de esa peli molona... y somos igualitos [El Nota y yo... y mi hija]. Es ridículo, lo sé, pero me he emocionado como nunca con este regalito, y lo he colgado de la pared de mi estudio sin sacarlo de la caja... y ahí está, con su vasito de Ruso Blanco, con sus gafas de sol y su bolsa de bolos, desaliñado y realmente hermoso. Junto al Nota, una caja de madera molona de verdad, llena de pinturas acuarelables que me van a dar vidilla para un montón de meses, fruto de la ocurrencia estupenda de Geles y los críos.
Y todo mientras mueren palestinos a mansalva, coño, mientras el ejército judío entra en el campo de refugiados de Yabalia y arrestan a todos los varones con más de doce años, y les quitan la ropa y les tapan los ojos mientras los mantienen de rodillas maniatados en el suelo a cero grados centígrados... mientras veo los cadáveres lacerados de tres críos pequeñitos por la tele.
Este mundo es absolutamente cabrón. Mientras aquí estamos realizando un trabajo constante para conseguir un futuro mejor para 300 niños de Gambia, Perú y Senegal [es lo poquito que podemos hacer], concienciando a los cercanos y movilizándolos, arrancando pequeños óbolos y obra y apoyos de artistas magníficos [gente grande y hermosa] para conseguirlo, ellos siegan vidas inocentes en un jodido segundo con bombas cuyo precio de unidad sería capaz de financiar una o varias de esas escuelas.
Hijos de la gran puta.


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Yo, que no existo para Ángel Luis Prieto de Paula ni para Luis Antonio de Villena, que ni siquiera fui admitido en el malditismo radical y heterodoxo de Isla, que fui un cero a la izquierda para García Martín y ni ese puto cero para García Posada, que no aparecí nunca en las listas publicadas de Ricardo Virtanen o Juan Cano Ballesta... ni en los roles Munárriz o en las colas poéticas de Noni Benegas... soy un poeta a tientas perdidito en el culo del mundo [y eso está muy bien] que no le debe a nadie nada por sus silencios... pero he sabido vivir jornadas imperiales con media generación del 50 [no se me debió pegar ni un solo verso, coño], bebiendo con el último Claudio, comiendo con el preúltimo Pepe Hierro, riendo a carcajadas con Ángel González y compartiendo mesa, musarañeando con Tundi o charlando delante de un café con Angelito García López, disfrutando de la prosa de sobremesa con Joan Margarit o jugando a engañar al tabaco con Antonio Gamoneda y carteándome fieramente con Rafaelito Pérez Estrada [ni un solo verso, coño]... yo, el olvidado sonriente, que quiero como a un padre poético a Luis Alberto, que tomé un San Francisco alicantino una noche estival con Jaime Siles, que escuché sin moverme un pregón estupendo de Felipe Benítez Reyes y cenamos entre chistes no sé qué minimalismo gastronómico, que aprendí con Paquito Castaño a amar a Valéry una noche de fieras matritense [no se me pegó ni una metáfora]... yo, que nací casi a la vez que Fernando Beltrán y lo tengo por hermano poético, que temblé con los versos de Herme y vi crecer poquito a poco la poesía serena Morante, que trabé horas enteras con Antonio Orihuela y fui testigo de la soledad Riechmann, que abracé sin rubor a Ada Salas y sentí escalofríos con los versos de Moya, que supe cada hora del hermano Urceloco y tengo por amigos a poetas tan grandes como Abraham Gragera o Belén Artuñedo, que siento envidia sana de los versos Aguirre y alucino si leo al cachorro Bernier, que me gustan Ben Clark y Gonzalito Escarpa, que soy testigo mudo de la obra magnífica del gran Antonio Gómez y flipo en colorines si recibo noticias del amigo Cumbreño [y me deshago entero si lo leo], que vi nacer literariamente a David Torres o al joven Andrés Neuman, que paseé por los campos cercanos con Antonio Colinas y merecí una tarde aquella frase de Antonio Carvajal de “yo te haré un abrigo de Visor”, entre otras cosas y otros nombres... persevero a diario en la palabra y dejo que me hiera, conservo la esperanza del poema y lo busco a puras dentelladas, soy testigo de mí y de todos ellos [mis poetas conocidos] y recibo tan solo lo que busco.
He de morir un día y así será mi obra completada: haber vivido a medias, haber bebido poco, haber fumado todo, haber tenido amigos y perderlos, haber escrito algo intrascendente... haber estado siempre en la palabra.
Lo dijo Carlos Barral al final de su poema ‘Apellido industrial”: “Y era libre / sólo para decidir lo que no importa.”.

Monday, December 8, 2008

51 formas de estar.


8 de diciembre de 2008
Al acostarme anoche, un cartelón de Guillermo sobre mi almohada me avisaba del tiempo: “¡Feliz cumple, papá!” (le oía reír a carcajadas en su habitación mientras yo lanzaba gritos de sorpresina por haber encontrado aquel tesorito) y corrí a besarle y a hacerle unas cosquillinas.
Dormí como un cosaco y me desperté a eso de las 10:30 h. con un indescriptible dolor de todo... un pis largo, duchita reparadora, miradita en el espejo para ver el campo de batalla hecho unos zorros, peinadita apresurada, toque de colonia, muda limpia, ropa al azar, desayunote con besos y corriendo a mi estudio para escribir estas palabras. Solo la visita de César Yuste y señora para felicitarme me arrancó del teclado un cuartito de hora.
Y me enganché a la tarea autoimpuesta de hoy, el escribir mis 51 formas de estar... y voy a ello.

1. Mi culpa es solo mía siempre, aunque mis defectos generalmente proceden de mi relación con los demás.
2. Amar nunca podrá ser un diminutivo singular. Estoy imbatido.
3. Fumar es magnífico para la escritura, pero se tose por las mañanas al despertar.
4. Ensucio cuando pinto y me limpio por dentro cuando escribo.
5. La verdadera metamorfosis está en la cabeza y sucede en el cuerpo.
6. Cuando no estoy solo me echo de menos.
7. No debo dejar nunca que mi debilidad sea la fuerza de los que no me quieren.
8. Obrar bien a veces resulta impúdico (en todos los sentidos del término “obrar”).
9. Que en la cabeza no haya lugar para la conciencia mientras piensas.
10. Dios se pone cada día mi muda y mis zapatos.
11. Ignoro siempre en voz alta... y sé en silencio.
12. Mi mano conoce la mejor forma de amarme. Pregúntale.
13. La costumbre es una compañera fiel... y nunca aburre.
14. Siempre pienso lo mismo de los que dicen que ya no soy el mismo.
15. No sé bailar, pero lo pienso mucho.
16. Cuando me utilices, no me lo digas, me sentaría mal.
17. Cuando creo que los árboles me hablan, termino dándome cuenta de que lo hace el viento.
18. Más que matarlo, me gusta dejar herido al tiempo.
19. Me acuso de que la sombra que proyecta mi cuerpo es la de una mujer.
20. Siempre amé más a lo que no pude tener.
21. Cuando menos me gusto es cuando soy prójimo de mí.
22. Todo lo que pienso se me deshace en la boca.
23. La verdad de mis sentimientos siempre termina siendo mentira en mis manos.
24. Que alguien me enseñe a diferenciar entre el efectivo y lo efectivo.
25. El sí y el no ya no son taxativos. Todo depende de mí.
26. A medida que pasan los años beso más con los ojos que con la boca.
27. Guardar un recuerdo es iterativo.
28. ¿Se soñará lo mismo durmiendo boca arriba que boca abajo?
29. Mi mayor venganza es escribir cuando no quiero.
30. Mi escritura es despreciable si la comparo con mis pensamientos.
31. Que la palabra me pertenezca, eso es lo que busco.
32. La disciplina que me autoimpongo me hace resistente.
33. Sigo asombrándome ante el milagro que supone una erección.
34. Que alguien me deje claro si la nada es un simulacro.
35. No quiero ceder nunca... pero siempre lo olvido.
36. Busco un lubricante de calidad para dar salida a mis ideas.
37. Me gustan los cuerpos de mujer detrás de una persiana.
38. ¿Mi vida es convexa o es el espejo?
39. Nunca te apresures conmigo, que siempre voy por partes.
40. Regresar a lo que fui es tan morboso como ir a lo que voy a ser.
41. Me encanta ser el eco de otro cuerpo.
42. Soy testigo de mí, pero no me recuerdo.
43. Tengo una gran certeza... y no es la muerte.
44. Si me miro desnudo, intento ser clemente.
45. Nada permanece, lo sé, pero aún no me he dado cuenta.
46. En sueños, acabo casi siempre suicidándome... luego tomo un desayuno copioso.
47. Mi mayor cobardía es conoceros.
48. Si mi cuerpo siente pasión, yo paso hambre.
49. Soy un ingenuo, pero me salva un poco el sentir estupor ante la mirada del otro.
50. Mi mejor potencia es la ineficacia.
51. Sé que voy a morir... por eso vivo.

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Y que mi hijilla me regaló una camiseta que reza: “mi segundo órgano favorito es el cerebro” junto a una imagen de W. Allen, y que me llamaron la hermosa tía Antonia y mi hermanita con su Lolo, y también lo hizo Hilaria [que siempre se acuerda de mí por estas fechas y nunca falta su llamada], y que mi madre me hizo tostón y picatostes con miel, y que hubo pastelones y muchas risas acompañadas, y que Albertito Hernández tuvo el lindo detalle de regalarme uno de sus cuadros últimos [una escena de otoño magnífica] y nos tomamos juntos un vinín, y que muchas cosas más que mejor no cuento porque las dejo para mí, aunque sí diré que me felicitaron Richar y Maite mientras viajaban hasta el hospital donde será operada mañana la coleguilla [os deseo toda la suerte del mundo, amigos].

Saturday, December 8, 2007

Cinco de diez.


Cuando salí de la ducha esta mañana, mi gente [un amor entero] me había preparado un desayuno sorpresa: mi leche fría chocolateada, raquetitas italianas recién hechas, una cajita de trufas frías de nata y el portátil delante con ‘2046’, de Wong Kar Wai, en fase de títulos [recién comenzando, que se dice por ahí]. Junto a esa delicia estaban ellos, los cuatro, expectantes por ver mi cara de sorpresa… mis hijos con un Zippo plateado que llevaré siempre, Mª Ángeles con su divino acopio de ropa nueva y una sonrisa especial, Mª Ángeles Jr. con un cigarro manchado de carmín y un texto muy adecuado a mi estado [‘… siempre le gustaron los bares de carretera.’] y un viejo posavasos de ‘TeDeum’, Guillermo con un dibujote de Ciclonic cuchillero enmarcado por un hermosísimo ‘¡Feliz cumpleaños!’ y Felipe deshaciéndose en abrazos y besos, casi sin resuello por haber ido corriendo a comprar las raquetitas recientes.
Los quiero mucho.
Y yo me quedé con carita de zangolotino mirándolos a ellos con cara de sentirme muy querido y sabedor de que el mejor regalo del mundo vive a mi lado cada día.
Luego llegaron las llamadas de Adela, de César Yuste, de la tía Antonia, el mail ‘¡Felipidades!’ de Alberto Hernández, la sonrisa magistrada y lejana de Martha Vargas [hermosa la judicatura peruana] y lo que vaya entrando con el día.
Y corrí a esconderme en mi estudio y lloré un ratito de pura felicidad… y pusé a Bob Dylan a todo volumen y leí a Buck y empecé una nueva versión de ‘Cinco veces diez’.

(14:02 horas) Hoy sé que no perdí mi tiempo del todo porque pude asistir a las clases de Genética del profesor Galán en el 77 y pillé conceptos de la biología durante seis años que me han servido bien para otras cosas, porque estudiando psicología llegué a encontrar la trampa que el hombre le pone al hombre [una de ellas es la misma psicología], porque mis estudios de biblioteconomía no me sirvieron ni para colocar mi biblioteca, pero me arrimaron más a los libros, porque en mi tienda de puericultura aprendí el mundo de la gente de verdad a base de hostias, porque pisé las calles para gritar libertad sin saber que mi libertad era pisarlas, porque me enamoré mil veces y nunca supe desenamorarme, porque bebí con Claudio Rodríguez y comí con Pepe Hierro, porque reí con Jesús Hilario y lloré escuchando recitar a Ángel García López, porque fui noctámbulo con Jaime Siles y fumé a escondidas con Antonio Gamoneda, porque casí perdí el sentido junto a Ángel González y hablé de largo con José Luis Morante, porque conocí a Belén Artuñedo y aprendí de Uberto Stabile, porque llevo viviendo mil años al lado del mejor tipo del mundo, mi Juanito; porque abracé a Ada Salas una tarde y otra canté junto a Ramón García Mateos, porque escribí siempre lo que me dio la gana y se lo pude dejar leer a Abraham Gragera, porque no llego a abrazar a mi Urceloy… pero sí a su Marisol, porque supe del compromiso por Antonio Orihuela, porque tengo un amigo que se llama Marino González y otros dos que se apellidan de la Flor, porque sentí a Lorena en una espalda ausente, porque vi morir a Ricardo Rodríguez Conde y un día se fue Juanito Montero sin despedirse, porque tengo un amigo de verdad que se llama Luis Alberto de Cuenca [con su mariña moza], porque un día abracé a Fermín Herrero y aún sigo sin soltarle, porque Máximo Hernández aún me recuerda, porque tengo un hermano que se llama Diego F. Magdaleno, porque conocí de lejos a Aníbal Núñez, porque tengo un pedacito del corazón de Paco Ortega enganchado al mío, porque besé a Amparitxu Gastón un día de todos los demonios, porque sé cómo mira mi madre y cómo quiere mi padre, porque tengo tres hijos de Mª Ángeles lanzados a la vida como si nada, porque tengo a Mª Ángeles, porque siento a Auxi… porque no sé, y quiero aprenderlo todo, hoy percibo que no fue tiempo desperdiciado el que viví.

TOLLE, LEGE III

Su mujer es un ángel, porque sólo un ángel podría soportarle a él, y más durante veintidós años. Comparten tres hijos y a veces la mirada. Cuando regresa a casa del trabajo, agotado, deshecho de un asco de números, ella le proporciona la justa comodidad del cariño. Eso a veces le hace continuar. Los hijos también le quieren. Algunas veces hacen el amor y se siente tan vivo como cuando se divide en el trabajo. No son muchas veces, pero algunas veces hacen el amor.

Parte de incidencias nº.: 3700061: Pérdida de paquete con destino a Murcia. Empresa: SEUR. Paquete asegurado. Reclamación nº.: REC000026MU. ... La petulancia es como la sangre, es indispensable para la vida del hombre, y sólo la estupidez puede ponerle sordina, porque no es lo mismo ser un petulante a secas que ser un petulante y un estúpido.
Una mujer comiendo morcilla en el salón comedor de su casa, sola, vestida con una bata de boatiné deshilachada. Entra la luz del sol por la ventana y se planta sobre la mesa. He dicho que la mujer está sola comiendo morcilla. No hay miradas furtivas, no hay gestos hacia el otro porque el otro no existe,... pero existe fingimiento, porque el fingimiento pertenece al subconsciente colectivo de esta mujer, y al de todas las mujeres, y al de todos los hombres. La mujer insiste en acariciarse la cara con su mano izquierda mientras mastica el último bocado. Su pelo está descuidado, no está pintada, aunque tiene restos de rimmel en los aledaños de los ojos. Podría decirse que ha llorado, pero también podría decirse que la noche hizo su trabajo en aquel rostro. No hay pan sobre la mesa. ¿Comer morcilla sin pan? La mujer se acaricia el rostro. Sus manos no son bellas, pero son pequeñas, con los dedos finísimos. Ahora están manchadas de grasa y toman un gesto forzado. La mujer mastica con parsimonia y se acaricia el rostro con la mano izquierda. No sé en qué piensa, me resulta imposible averiguarlo. Quizás no piense en nada, ¿pero es eso posible?

Durante la comida cruzan las miradas sin buscarlo, y perciben que el amor se ha remansado. Los niños enredan, ríen, lloran, se quejan. Son niños normales, niños como los demás niños. A veces le llaman por teléfono durante la comida y se le llevan los demonios. Siempre le llaman para historias de números o para solventar algún asunto urgente, cosas como que no ha llegado un pedido a tiempo, que algún cliente ha devuelto un efecto o que alguna de las cuentas se ha quedado en números rojos. Estas llamadas le parecen una falta de respeto da su intimidad y se enerva, se enfada muchísimo.

Parte de albaranes diarios. Alb. 800312 VºBº. Alb. 800313 VºBº. Alb. 800314 VºBº. Alb. 800315 VºBº. Alb. 800316 VºBº. Alb. 800317 VºBº. Alb. 800318 VºBº. ... Un ahorcado de un techo que no existe, desnudo, con su sexo erecto, orina una lámpara que da luz a una mujer que crece en una maceta por sus cabellos. La mujer tiene las piernas abiertas, el sexo abierto. Del sexo de la mujer crecen hacia la luz plantas de tallos larguísimos que se rematan en flores de cinco pétalos. De los tallos salen una suerte de espirales que prometen otras floraciones. La mujer sonríe. Sus ojos son como peces esbozados. La luz lo ocupa todo. Tampoco la maceta se apoya en suelo alguno.

De FUMADORAS

Saturday, August 4, 2007

Es tu carne la que yo llevo....

[“Entré en una avalancha,/ cubrió mi alma / y duermo bajo una colina de oro / cuando no soy el jorobado que ves. / Tú, que quieres aprender a vencer el dolor, / debes aprender a servirme bien. / Golpeas mi costado sin querer / mientras buscas tu oro. / Aquí, el lisiado al que vistes y alimentas / no pide tu compañía. / No en el centro, en el centro del mundo. / Cuando estoy en este pedestal / tus leyes no me obligan / a arrodillarme grotesco y desnudo, / tú no me subiste aquí. / Yo mismo soy el pedestal de esta horrible joroba que miras… y miras…. y miras… / He empezado a anhelarte, yo, que nada necesito. / He empezado a esperarte, yo, que gobierno los siete mares… / y dices que te has alejado de mí, / pero yo te siento, te siento cuando respiras… / No te pongas esos harapos por mí, / sé que no eres pobre. / No me ames con tanto ardor cuando conoces todas tus dudas. / Este es tu mundo, amor mío,/ es tu carne la que yo llevo.”]
Este poema de Leonard Cohen [‘Avalancha’] es un compendio de lo que siento como ‘amor’… y nunca sabría decirlo mejor. En él están las miradas pares y encontradas, la pasión, las dudas de dos eternos desconocidos condenados a ser la misma carne sin saberlo, pero queriéndolo con ardor… La contradicción mueve el mundo.
•••

La plaza se abrió como una mujer dispuesta, mostrando el rojo encendido y húmedo del centro, ese rojo que es olor ácido y calor lento, como una vulva de Giorgio Baffo empeñada en ser el paraíso por un instante, una vulva buscando ser completada, penetrada… En su jugo nadé toda la noche, pues estaba habitada por esos seres únicos que atienden al ardor como a una música que envenena y persigue.
Y fuimos uno y únicos en ese mundo oscuro de deseos y blues, en esa ‘colina de oro’ en la que cada mundo era parte de todos. Y yo fui el jorobado al que mirabas desesperadamente, del que te alejabas para volver despacio mientras yo presentía otros nombres tumbados en mi extraña memoria.
Bebí. ¿A qué mentir? Bebí con esa sed con la que busco espectros, cuerpos que ya son otros, pero que fueron yo en pedestales perdidos…


MUJER SENTADA ENTRE UNA MULTITUD
[CON EL PELO RECOGIDO]

Como un Satán la trajo José Antonio [no se sabe de dónde] para desatar las tentaciones del anciano hedonista. Compendiaba posturas que fueron norte y vida en un tiempo pasado [también parte del sueño], miradas voluptuosas que están en quien recibe… y una piel decorada de versos por hacer.
Cuando la vi, quedé cegado al instante por un flash que aún mantiene una dosis brutal de fotofobia.
¡¡¡Era mi B!!!
La B de mi relato onírico, esa mujer a la que no supe poner nombre jamás y que existía solo en mi cabeza… exactamente, definitivamente.
Y estaba allí, en la Plaza de Toros, con la mirada lánguida, como desocupada de todo el decorado que la hacía invisible, del brazo de ese JASP perdulario de noches [no del mío]. Era mi B, esa B a la que intenté dar vida y movimiento en “El tipo de las cuatro”… exacta, par, perfecta.
A veces la cabeza contiene lo que existe sin saberlo siquiera.
La miré hasta el descaro [sé que JASP me perdona].
¡¡¡Enhorabuena, tío, enhorabuena!!!

•••

Y, para colmo, los hermanos ‘Travellin’ [‘Travellin Brothers’] de auténtica lujuria, con sus ratitos funk y sus cositas boggie, con un blues potentísimo, limpito, de morirse; con cierta vocación gurruchaguera y un puntito Van Morrison que quedaba de muerte en su estética ‘Blas’ de camiseta vasca. Todo lo hicieron bien y me quedó un regusto de Menphys bejarano que voy a alimentar con palabras un día.
Cayeron cuatro copas [dos por la chica JASP y dos por los blueseros bilbaínos] y un camión de Chester.

A pesar del doble trabajo de atención, atiné a percibir a dos Carbó bailando como en sus buenos tiempos [Tierry y Patrie (Tierrí y Patrí)], a esa diseñadora de remix Modigliani & Van Gog que firma sus ‘CG’ sobre cuerpos de muerte [Concha García], al navarro adoptado con coleta y de blanco, a los clones sin pelo con su ‘pásame algo’, a Cesarín soltero [me regaló dos libros de puta madre: ‘Pese al paso del tiempo’, de Yolanda Herranz, y el gigante catálogo de arte ‘Comer o no comer’. Mil gracias, colega], a Segade y señora de justos figurantes, a un Fabián hierático, a la tropa PSOE con señoras y todo [Juan Tomás se ha soltado y está de puta madre], a JASP algo más fuerte [cocidos madrileños non son para finuras], a ‘La Mamma’ de justa permanente y risueña del todo, a Javito en vigilia, a Tonetti sin santa, a Malick con sueñito [‘yo me voy a bajar a Béjar, papá, que soy cansadito’], a Marín con su cosa de poeta concreto, a Julito juntero con señora de siempre, a Joselín/josegym sin su exacta catana, a Gerardo y Elena bailando sin querer en un tiempo 70, a la perica landria que padece de éxtasis, al virtual Antúnez [cada vez más señor… quizás hasta insumiso] en roja camiseta, a Albertito y señora abrazados de veras [me encantó verlos de tal guisa]… y todo sin siquiera darme cuenta, a rabillo de ojo…

Y llegaron los ‘Ten Year After’ para seguir la fiesta… Un beso a Marinella Corradini y un abrazo a Mabel ‘Ladyblues’ [ambas foteras… y rebuenas]… Y otras copas, y otros Chester, y a mover la cabeza con un sonido guay y esa música entera que tienen los pericos que pasan de cincuenta. Sobresalientes, tíos… y Miguel en su estrella [me saludó y sentí que ya vuelve a estar cerca].
Después de lo ‘tenyear’ vino un descanso largo y reposé en barrera.
Carvin Jones remató a lo ‘total’. ¡Bandera!… Equilibrista, showman, malabarista y músico para gozar… enlazó su concierto como en un solo tema hasta agotar al público de puro gozo… y, luego, como remate y resta, llegó Luisito ‘Fu’ con sus marías ciertas para dejar perplejo a este rufián de letras… Está como un chaval y eso me dejó en vela.

LA MUJER QUE LLEGÓ DE LA LLUVIA

María me miró fijamente, muy de cerca, y no sé qué me dijo –yo estaba ya en la trena de los ‘havanasietes’–. Y me abrazó a lo bestia besando mis mofletes [a mí, que soy triatleta]… ‘Te he escrito muchas veces… te leo y me fascinas… tú no sabes quién soy… pero yo te conozco y te quiero hace tiempo…’. Estaba alucinado en la misma medida que perdía el equilibrio. Y otro abrazo, y más besos, y miradas profundas a mis ojos de noche…
Huí como esas aves que perciben su jaula aunque no la conozcan, pero me quedó viva su mirada agresiva, su volcarse hacia fuera, su sonrisa de bruja, su potencia divina de poner en mi ‘Fu’ [Luisito] sonrisas y palmeras.
Buen fichaje, colega.
Habrá que ir a Sanjenjo para comer vieiras.

•••

Y a dormir la moneta con cara de zangolo, con sensanción de esteta, con calidad de hombre… y con esa cosita de que Miguel lo ha hecho mejor…. Y lo que queda.
De LECTORAS

Friday, July 20, 2007

El sádico olvidó afilar sus dientes esta mañana...

Cuatro muertes cercanas en un mes me parece demasiado. Dios debe estar en la jodida luna de Valencia o de veraneo con George Bush, el asesino tranquilo.
Mejor guardar silencio o recurrir al lugar común de la enumeración caótica.
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El sádico olvidó afilar sus dientes esta mañana y deja la carne en un estado trágico mientras escucho a Grappelli. No hay pájaros que graznen mientras se reproducen los perros en la Plaza de la Piedad y todo es territorio de los coches. A las nueve una muerte y a las siete un sepelio para reír como en una mueca. Dos de copas. Una sonrisa alumbra no sé qué deseo y la tomo para mí por un instante mientras me guiña su ojo izquierdo la monja enana de Fellini. Van a empedrar mi calle y me toca los huevos. César tiene ya un cuadro de Albertito y le siento feliz mientras lo mira. Ha llegado mi hermana y la siento hermosísima mientras mi Mada es un no entre algodones. Dios es hoy un majadero creado por algún imbécil. Estoy triste y me siento como una hermosa ruina. Presiento que no hay nada después de tanta historia. Ángeles me habla con demasiada insistencia de su muerte y yo sonrío.
Estudiar el precio justo por copia es un asunto grave que roba mil horas…
De Tontopoemas ©...

Monday, January 29, 2007

El equilibrio es una fantasía del desasosiego.


Ya he leído el libro «Las cinco abejas. Béjar en el siglo XX», de Jesús López Santamaría, y debo decir que de toda la literatura histórica que hay sobre la ciudad tratando el mentado siglo, éste quizás sea el trabajo más aceptable si obviamos el tratamiento a la última decena del siglo. Una cosa me ha molestado –mejor decir que me ha jodido–, y es que no se ha tenido en cuenta como fuente a mi «Béjar Información» para datar esos años, mientras que se extraen datos del monocolorista «Plaza Mayor» para apoyar esas fechas –mala visión de la jugada por parte del autor al no enfrentar datos.
«Béjar Información» fue un semanario plural, una tribuna libre y una mirada distinta y veraz –si es que la veracidad existe– de todo el tiempo que cubrió con sus noticias y sus opiniones. Dio voz a un montón de silenciados de cualquier color político y clase social, mostró opiniones crudas y muchas veces encontradas, habló de una historia de Béjar distinta y muy distante de la percibida como oficial, propuso proyectos que llegaron a realizarse –mal, como no podía ser de otra manera– y otros que se quedaron esperando a la mirada de algún estudioso postrero. También creó polémicas impensables en otros medios y destapó asuntos sucios y limpios con documentación y justificaciones. Su muerte fue descanso para los que lo alimentábamos con nuestro trabajo diario y con nuestro dinero [dejo aquí un cariñoso y admirado recuerdo a César Yuste Prieto], pero también vacío, un vacío que no sé si han llegado a sentirlo más de dos personas de esta ciudad.
En su agonía nos abrió los ojos para que viéramos netamente quiénes nos sobaban la espalda mientras nos clavaban puñales... y cambió nuestras vidas y bastantes de nuestras costumbres... incluso aclaró con nitidez cuál era nuestro verdadero círculo de amigos y enemigos.
A pesar de ser yo la persona que lo sostuvo hasta el final, no sin grandes sacrificios personales, y sólo apoyado por el bueno de César, no me sonroja decir bien alto que fue un buen semanario, distinto, imaginativo, divertido y libre... como tampoco me sonrojo si digo que nunca se le ha reconocido en su hermoso valor ni como documento fedatario de un tiempo ni como fuente de apoyo para determinarlo [excepcionalmente lo ha hecho alguna vez Antonio Gutiérrez Turrión. Gracias por ello].
Me consuela tener la certeza de que el tiempo pondrá a «Béjar Información» donde se merece y que algún día dará luz sobre esta etapa oscura de Béjar a algún estudioso con ganas y con sentido común.
A veces echo de menos esas páginas en blanco que había que llenar como fuera antes de irse a dormir... y se llenaban con dos cojones. Y durante seis años y medio sin faltar una sola semana.

(21:27 horas) Vengo de aprender con Guillermo unas frases para la clase de mañana, pues van a representar un cuento en el que cada niño tiene tres o cuatro frases. Me encanta mi Guillermo cuando hace esfuerzos mentales. Es blanco como la misma nieve y se pone de un precioso color rosado mientras se le encienden las orejillas y repite: «Quédate con tu ciudad, que yo me quedo con mi campo», o mejor: «queeeedateee con tu ciudaaaaad, que yoooo me queeeedo con mi caaaaampo». Le beso fuerte mientras sigue con su perorata repetitiva. De pronto, sin saber por qué, me dice: «Papá... esto no es importante, ¿verdad?». Y yo le digo que efectivamente no es importante, que lo verdaderamente importante es que estemos juntos poniéndonos rosaditos y con las orejas rojotas. Entonces me da un beso y me prueba... «papá, ¿vemos juntos unos dibujinos?». Vale, le contesto, pero dime por última vez eso de la ciudad. Y me lo dice deprisa mientras pilla el mando de la tele.
Felipe es otra cosa ya, medio andando por su cuenta y con la espada de Damocles de un tiempo que no está hecho para adolescentes bailando sobre su cabeza. Hoy le han echado de clase por enredar con un colega... y yo le quiero más cada día y temo más por su futuro.
No sé.

Sunday, January 21, 2007

Colecciono muertes ajenas. Busco muertos... pago a plazos.

Llega a primera hora Lola González Canalejo con las correcciones de la revista «Estudios bejaranos» y me regala un par de libros a los que me apetecía meterles el diente: «Celebración del mundo, celebración del tiempo», del colega José Luis Puerto, y «Las cinco abejas. Béjar en el siglo XX» de Jesús López Santamaría. Mil gracias, Lola.

Como descanso, me tomo un cafetín con leche en PdeT y me veo en papel prensa gracias a mi César Yuste, que da noticia en «El Adelanto» de la próxima edición de mi libro «Esa intensa luz que no se ve» en la deliciosa editorial del colega Segundo Santos. ¡Carne de papel!, Alberto, eso somos, carne de papel.
(13:44 horas) Quizás el asunto esté en el equilibrio, Alberto, en buscarlo, encontrarlo y quedarse a vivir en él, pero, ¿qué es el equilibrio y cómo se sabe que uno está en él? Mi abuela siempre decía que los hombres se visten por los pies para hacerme entender que hay que ser perseverante y enconado en las propias decisiones para poder llevarlas hasta sus últimas consecuencias. El problema surge cuando para perseverar en una idea, en un proyecto, en una obra... tienes que desequilibrar todo tu estado de tranquilidad y entrar en un campo de desasosiego y dudas. Si persigues el equilibrio, te detienes en la búsqueda y dejas tu proyecto de vida a medias, en una mera declaración de intenciones; pero si perseveras hasta el final, encuentras malestar y acabas siendo sacado a empujones de ese percentil humano en el que la vida es relajada y gozosa en medio tono. Querer brillar puede llevarte a la oscuridad total, y quedarte en lo gris es perderte en una penumbra que nunca puede saciar ni dar respuesta. ¿Qué debemos hacer, Alberto?
(16:24 horas) De cometerlo, he llegado a la conclusión de que me gusta el error, me gusta porque habla de imperfección y de posibilidad de superación, porque sabe dejar en difuminado los límites, porque deja turno de contestación y de réplica. No hay nada que más encienda y anime que descubrir el propio error y trabajar en ponerle soluciones buscándole las vueltas. Lo perfecto es cosa de dioses, y esas criaturas perversas son sólo fruto de la cabeza necesitada de los hombres. Vivamos pues en el error, amigo Alberto, y él nos propiciará caminos nuevos en los que perdernos con esa lujuria que abre selvas.
No hay que temer al error... a lo que hay que temer es a la perfección.
(19:22 horas) Llego de ver «Pérez, el ratoncito de tus sueños» con los críos y me ha parecido una pequeña estafa. Acostumbrado a ver pelis para críos desde hace la friolera de 18 años, creo que ésta es la que menos se sostiene en el desarrollo de la historia. Con bastantes menos medios he visto películas muy superiores a la mentada. Piensan que los chavales son tontos y se equivocan de medio a medio. Mis hijos han salido comentando los graves errores que presenta la historia y la floja sobreactuación de los personajes reales.
En fin... como es para niños.

(19:40 horas) «Nunca le falta a nadie una buena razón para matarse» [Pavese, 23 de marzo de 1938]. Lo mismo sucede con la urgencia de vivir, pues tampoco le falta nunca a nadie una buena razón para seguir viviendo. Todo radica en el estado de ánimo, en la que la voluntad decidida se apoye en uno de los dos lados de la balanza. A veces morir es lo fácil, pero otras veces la decisión de desaparecer es muy difícil de tomar. No puedo imaginarme en la cabeza de un torturado en Irak, en Colombia o en Guantánamo; no puedo imaginarme en el cuerpo de una mujer violada ni en el de una madre con su hijo muerto en los brazos... son vidas al límite, proyectadas hacia la muerte. En ellas debe ser fácil morir. ¿Y el hombre normal de una sociedad pacífica, con su vida medio resuelta, con un trabajo, con un amor caliente que llevarse a las piernas, con mil bienes de consumo en su mano, con la tranquilidad a la puerte de casa...?, ¿cómo puede ese hombre llegar a la voluntad de muerte? Esta situación plantea que hay un estado de la conciencia en el que el sufrimiento mental/sentimental puede equipararse al sufrimiento físico sin que éste exista... Matarse por amor, por fracaso, incluso por desgana, por falta de emociones y altibajos en la vida.
Pavese tomó esa decisión durante el año 1950, harto quizás de buscar la trascendencia, el amor o una esperanza en algo o en alguien. Hizo el gesto de la muerte y con él se bañó de una eternidad que acabará algún día, porque la eternidad también se acaba.