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Tuesday, February 20, 2007

El peor veneno es el que se pronuncia.


Me llega el triste comentario de que un político local ha declarado en su fiebre preelectoral algo parecido a lo que sigue: «El señor Caldera nos prometió el oro y el moro... el oro no lo hemos visto, pero al moro nos lo encontramos todos los días por la calle...». Si tan desafortunado comentario es cierto, permítanme que entre en estado de cólera y le diga al paridor de tal exabrupto que se merece, como mínimo, el más jodido de los destierros.
Me toca los cojones que estos tipos se destrocen con memeces, con interpretaciones y manipulaciones absurdas de datos tan maleables como la población, el paro o el «yo lo hice antes que tú»... me resbala que utilicen rencillas familiares para esgrimir un apellido como arma blanca y absurda con el fin rechoncho de machacar al contrario... me la refanfinfla que se pongan afónicos de vomitar odios pequeños y particulares...
Lo que no tolero es el ramalazo de corte fascista/racista que lleva a ironizar sobre «seres humanos» que en unos casos lo están pasando fatal y en otros casos son un jugoso alimento para peces y otras criaturas marinas. No se pueden utilizar desde una política pretendidamente democrática sarcasmos de tan alta crueldad y de tanta bajeza moral.

Cuando escribo estas palabras acabo de dejar a mi amigo Youssouph preocupado por la pérdida de su pasaporte y animado por el cobijo que le hemos sabido dar un buen puñado de bejaranos a los que el tal político va a pedir el voto con sus majaderías. Y junto a Youssouph están Malick [recién salido de un duro trago de la mezcla en su cuerpo delgado de la hepatitis B y la tuberculosis] y Abdalá [con papeles, trabajando más horas de las permitidas por ley y aguantando la explotación y la intimidación de los que nunca vamos a ser «moros»]. Ellos son un bravo ejemplo de tenacidad y de lucha por la vida, un ejemplo que les hace merecedores de nuestro respeto... y colaboran con la sociedad española como muchos de nosotros no lo haremos nunca, y lo hacen desde el voluntariado en programas de formación de nuestros chavales en valores.
Claro que vemos a los «moros» por la calle, claro... exactamente el día de Reyes tuvimos la oportunidad de verlos tirando caramelos a nuestros críos y saludando al mundo con una sonrisa amplia y limpísima: eran Baltasar y su paje, Malick y Youssouph, dos tipos venidos hasta aquí en patera para intentar buscar un futuro para su gente africana... Hablando tres idiomas y cinco dialectos, Youssouph colabora con varias instituciones españolas en labores solidarias de traducción para las que no se encuentran políglotas hispanos... Ojalá veamos más «moros» como ellos por nuestras calles para que a algunos les crezca un orzuelo en cada ojo.
A ver si empezamos a cuidar las expresiones, sobre todo las de corte racista, y respetar al ciudadano al que se va a pedir el voto ofreciéndole propuestas reflexivas y proyectos positivos y realizables. Insultar al contrario es ya signo de cierta mala baba, pero atacar al contrario insultando y vejando a personas ajenas a esa lid, a personas que apenas pueden defenderse, es absolutamente inmoral.
Que no tengan que emigrar un día los hijos del político nefasto como probablemente tuvieron que hacerlo sus ancestros. No se lo deseo a pesar de que se lo merece.
De Tontopoemas ©...

Sunday, January 7, 2007

A final de mes siempre caigo en la cuenta de que mi vida pertenece al banco que me da credito


Vuelvo a la realidad desde el desastre navideño con la noticia de que Felipe Benítez Reyes (Felipe Bonitos Rollos para la peña literaria) se ha llevado el premio «Nadal» con la misma facilidad con la que se llevó el magro «Hucha de Oro», el «Nacional de Poesía», el «Nacional de la Crítica», el «Ateneo de Sevilla» o el «Loewe». Vamos, que volvemos a la normalidad del fango, al engaño a los esclavos de la letra y al negocio editorial.
Claro, que don Felipe Bonitos vive de esto... Lo malo es que junto a él se presentaron otros trescientos y pico autores que también querrían vivir de esto y han visto por enésima vez que la realidad se la meriendan los popes aún antes de que suceda (no escribáis para competir, coño, que estáis tontos).
Con su pan se lo coma... y que sepa devolver bien los favores, que aún le quedan por pillar el «Reina Sofía», el «Príncipe de Asturias», el «Nacional de Literatura» y el «Cervantes».
Me gustaría saber qué piensa ahora mi colega David Torres.
¡¡¡País!!!
(11:34 horas) Enseñar debiera estar prohibido a la mayoría de los que practican esa profesión y no saben que lo que realmente debe inculcarse a los alumnos es el proceso y las técnicas con los que se puede acceder al conocimiento. No es lo mismo conseguir un alumno con disposición y curiosidad que un pequeño y monstruoso archivo de datos para la nada.
Los enseñantes cojean de tal visión de la enseñaza y fracasan por ello. Sí, fracasan, porque cada alumno que no progresa en sus aptitudes de curiosidad, crítica y duda, es un fracaso para quien le forma y, sobre todo, para la futura sociedad que deberá aguantarle, alimentarle y destruirle.
Los padres somos grandes culpables de los fracasos de nuestros hijos, claro que sí, por supuesto... y los enseñantes nefastos (que son miles) son los que suman la puntilla en esos materiales maleables que son los chicos.
Yo no quiero que mis hijos sepan a pies juntillas los nombres de los reyes godos, las herramientas necesarias para fabricar tornillos o las mediciones correctas para hallar el valor de una apotegma... lo que quiero, lo que necesito, coño, es que comprendan que hay una historia en la que hurgar, un material con el que construir y un proceso con el que lograr aciertos sin tener que demorarse en errores. Quiero que los formen en la curiosidad, en el deseo de averiguar, en la manera de acceder de forma autónoma a las soluciones de los problemas que se les planteen.
Ellos, nuestros hijos, están fracasando... y con ellos fracasamos todos (ojo, y cuando digo que nuestros hijos están fracasando, también me refiero a los brillantemente integrados en el sistema... ellos son los que sentirán el fracaso pasado mañana y con más fuerza, con más dolor, con más desesperación).

(22:47 horas) Por la tarde/noche vinieron a visitarme Malick, Youssouph y Abdalá con el fin de ver las fotografías que les hice durante la última semana. Reímos, les saqué algunas copias y al final me mostraron su preocupación por el estado de sus cosas. Yo volví a tranquilizarles con la historia [real] de que su situación es mil veces mejor que la de la amplia mayoría de sus compañeros de viaje y de ganas. Ellos sólo tienen que esperar a que les llegue esa cosa tan curiosa del «arraigo» [dos años demostrados de estancia en España] para poder empezar a tramitar sus papeles. Les repetí por enésima vez que aquí están de puta madre, que tiene todas sus necesidades cubiertas por arriba y que ya han hecho un magnífico círculo de simpatía y amistad que les ayudará a sobrellevar su espera.
Volví también a mi perorata sobre la tipología de personas con las que no deben mantener trato, de cómo deben moverse, a qué horas no deben salir de casa y cómo deben comportarse con la gente con la que se rozan a diario. La verdad es que me da la sensación de que aprenden rápido, pero luego el tiempo me va demostrando lo contrario [hace tan sólo una semana que Malick fue detenido por la Guardia Civil mientras paseaba por la carretera general dirección Béjar/Salamanca, y la cosa fue sería, que ya empezaron los trámites en extranjería para devolverlo a Gambia y me tocó mover Roma con Santiago para poder sacarle de ese jodido atolladero].
No sé cómo vamos a salir de esta, y ya son tres los africanos que han puesto sus esperanzas en Juanito y en mí.