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Monday, August 30, 2010

Caballos recientes o lonchear cadáveres...


Caballos recientes o lonchear cadáveres y envasarlos al vacío [una idea de mafia carnicera], el sí y el no, ser el malo de todo para siempre, autoconfiscarme la idea de seguir y fumar hondo, cabrearme conmigo mismo por haber escrito sobre una radio de Béjar [me prometí silencio, me lo prometí, coño, me lo prometí], cenar como un mandril hambriento, silbar canciones de Silvio o de la Sosa, corcobarme en lo oscuro cuando cuadra, distar y jamás dictar, decir de nuevo la palabra ‘muslos’ o la palabra ‘blando’, mojarme un poco los pies, sentir que siento... playas, colimbos, toronjas amarillas, cuartos a media luz, pensiones... me viene de perilla que se me vaya el coco y las manos se me despiecen en palabras inconexas... rubor, rouge, clarinete, círculo...
Truenan los viejos árboles con la labor del viento y miro allá, ponerse, a un sol anaranjado que no es el de ayer, que éste es algo más étnico y mercúrico... se lo come el horizonte como una comunión lenta y, apenas oscurece, se rayan de murciélagos cieguísimos las hembras de la noche... hay una brisa tenue que agrada y me dejo caer sobre el respaldo despreciando las luces titilantes de la ciudad al fondo... y subo las rodillas hasta pisar el raso del asiento... estoy descalzo...
Las noches y prenoches bejaranas, que van hasta el betún, son como de avaricia... y en el suelo se gesta el incontrol de los insectos con su temblor preciso y casi mágico... y en la raya del fondo, como una luz de gas, crecen las casas imaginadas en los ojos... y hay algo que aquí adentro se alumbra, algo que es como un vértigo pequeño y mantenido... siempre le tuve miedo a los payasos, un miedo cervical e incluso gástrico... los veía de niño entre mis sueños con sus caras pintadas, acechando... y aún los veo si la noche me pilla paleontólogo o insomne...
De luego de más tarde, llega el bar, con su pintor jocoso encargando cicutas para alcaldes, con el sudor constante de camareros ciertos vestidos de ese luto servicial tan camarero, con Alberto dejándome lamido en un catálogo que CERCO ha llevado por distintos institutos Cervantes de países diversos [introduzco al colega y también al amigo Fernando Malo... toda una iteración de este palabrero arrimado al trasunto cerámico... y yo sin enterarme]... y que me vuelvo al pilla-pilla imprentero con carteles enormes de fiestas llenos de anuncios, con programas celebratorios que contienen hasta una “gymkana guarra” [es sic y resic], con cartelones gigantes para casas de lujo, con transparecias para armarios de cocina, con rotulaciones de furgonetas viejas... y me canso y me descanso [me canso a los dos minutos y me descanso cuando cierro el negocio con el final de la tarde]... y vuelta a la noche bejarana y al no entender ese ‘¿por qué Béjar?’ que me llega urbino [de] y ortizado... todo es un trabalenguas dicho por un tragasables... la noche bejarana, casi mostrenca mientras lo toma todo y Ángel dale que dale al qué es esto y esto y esto y esto... pues es la vida, Ángel, coño... la vida... si ya te lo he dicho mil veces... la vida es esto, esto y esto... que así me lo han enseñado a mí, primero los curas salesianos y más tarde el mundo siendo mundo, coño... esto, esto y esto... ya ves qué sencillo... y otra vez lo murciélagos rastrillando en el aire sus alimentos leves... y las farolas ámbar, y las sombras chinescas de los árboles según pasan los coches, y las luces al fondo haciéndose agua turbia, y el calor aminorándose.

Ya dije: caballos recientes o lonchear cadáveres.

Wednesday, December 23, 2009

Tengo amigos hermosos y lo que escriba el PP me toca los cojones.





Hoy me llamó Miguelón para decirme que mirase "El Adelanto", que me nombraban, y lo hice en PdT para encontrarme con un fundido de Alfredo Pérez Alencart en el que cuadrábamos Miguel Aguilar Carrillo, Fabio de la Flor [al que no nombra] y yo mismo, y me gustó mucho... ahí va...


Sembradío
De México a Béjar

Por ALFREDO PÉREZ ALENCART

Al mexicano Miguel Aguilar Carrillo lo conocí en San Luis Potosí, el mes de septiembre de 2007. Algunas buenas pláticas en el hotel, además de cierta necesaria ojeada a sus poemas, fueron suficientes para confirmar su valía como buena persona y como buen poeta, quiero decir, poeta verdadero. Estábamos invitados por Mario Alonso para participar en el Festival Internacional de Poesía que se celebra en la patria chica de Manuel José Othón, tan reconocido por sus compatriotas gracias a su poema Idilio salvaje.
El año pasado, en octubre y desde su Querétaro de elección, vino a Salamanca. Aguilar Carrillo impacta por su sencilla forma de ser y por su rotunda poesía. Después tuvo una lectura en el teatro Cervantes de Béjar. Allí (y previamente aquí) hizo excelente amistad con Luis Felipe Comendador, bardo plenipotenciario al que aprecio por su decir sin medias tintas. Veamos qué le sugieren los versos del robusto Miguel: "Que un tipo mexicano con sombrero me deje alucinado con sus versos mortales y encendidos… es como para creer, sin hacer preguntas, en un Dios combativo y perdulario con lúbricos deseos y algo que, sin buscarlo, cabecee alegremente entre sus piernas. Que mi temblor os queme y su salmo os vuelva los ojos".
Pues ahora, la editorial Delirio (de Salamanca) y la imprenta AGH (de Béjar) han sumado esfuerzos para publicar en España una obra de Aguilar Carrillo. Se trata de Muchacha en la playa, un breve libro con candentes versos llenos de sangre erguida, pero también de devoción sagrada al creador de la belleza. Yo lo dije en otra parte: Todo erotismo es sagrado. Por eso Miguel se acompasa del Cántico de San Juan, pero en el fondo acampa en el Cantar de Salomón: "Largas las piernas, la eles de las piernas/ textura y ligereza hacia/ la pura lentitud del centro./ Lentitud de la pisada. Lentas su consistencia y la concupiscencia…// Qué hacer, Señor, con estos ojos/ con esta hambruna que me sale de la piel/ y se vuelve canto al aire…" (pp. 24-25).
Adquieran estos paladeables versos, porque, ¿quién no tiene la piel entreabierta, ¿Quién se resiste a la temperatura que deja atisbar los mil colores? Perlas encarnadas son las palabras de este poeta. Saludo a su muchacha que mudó de piel en Salamanca.
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alen@usal.es

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Luego, para mi gozo, me llegó el correo con carta y felicitación navideña de mi gran amigo José Luis Morante [la carta indecible, inexpresable...], y la felicitación siempre en ese tono divino del poeta de El Bohodón [yo también te quiero, hermanito... y mucho.

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Y, a mayores, una postal hermosa y un calendario 2010 del gran ceramista Fernando Malo, que guardaré en mi cajón de cosas hermosas con las que disfrutar [gracias, amigo Fernando].





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Y que encima tenga a un colega divino que se llama César Yuste que propicia artículos como el de la foto...


... se podrá entender que la mala baba del PP me toque los cojones, ¿no?

Monday, May 18, 2009

Mañanita completa.




18 de mayo de 2009
Mañanita completa en la que acabo de cerrar todo el programa del encuentro literario “Voces del extremo” con la guindita de poder tener entre nosotros al coleguita Alberto Pérez, que sumado a la alegría Caroscura, a la deliciosa sensibilidad de Jesús Márquez y al magisterio de Paco Ortega [sin obviar a los más de cincuenta poetas del panorama nacional e internacional que dejarán en Béjar tres jornadas brillantes] estoy seguro de que harán las delicias de propios y ajenos, a la vez que terminarán por convencer a nuestras instituciones de que se pueden organizar actos culturales de calado con un presupuesto bajito y muy bien aprovechado.
El cierre con Alberto, que el fue la última escalita de más de dos meses de gestión, se clavó en una conversación telefónica divertidísima que era continuación de otra anterior hace una semana, que a su vez era continuación de unos hermosos días en Punta Umbría, que a su vez fueron continuación de su paso por Béjar hace ya unos años... Alberto es pura sensibilidad con un derroche asombroso de memoria y un puntito graciosísimo de dicción decimonónica [el puñetero recuerda miradas, gestos hechos hace años, detalles mínimos de alguna conversación que mantuvimos en La Alquitara, formas de hacer y de estar de la gente que pasó por sus ojos... y todo lo relata como un juglar de aquellos que recorrían el mundo antiguo regalando sabiduría y buen rollito]... y, después, me llegaron fotitos de la exposición brillante del amigacho Fernando Malo –realizadas y enviadas por Alberto Hernández– en las que salimos juntos [él estando y yo sin estar... bueno, estando en la pared]. Rechulo el asunto y yo hinchadito por tanto afecto y tan buenos amigos... y remata Adu con el envío de fotos de Viseu [le pedí que hiciera una del empedrado de una calle de Viseu en la que reza la leyenda “Pessoa”, pero no la debe haber encontrado, porque hasta este instante no me ha llegado archivo del asunto].
Así que de puta madre el día, ¿no?










Thursday, May 7, 2009

"Tócame".



7 de mayo de 2009
Esta mañana me puse blandito al recibir el catálogo de la próxima exposición de Fernando Malo, en el que participo con un texto breve junto a amigos tan majetes como Alberto Hernández o Ángel Petisme... y siento cierto vertiguito de sinergias que me pone y me gusta mucho... y ya no digo nada de las manos de Fernando sobando el barro... purita sensualidad. Espero que, los que podáis, paséis por su exposición, que será en el Torreón Fortea de Zaragoza del 12 de mayo al 21 de junio –si lo hacéis, dadle un abrazo fuerte a Fernando de mi parte, que yo no podré ir.
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Hay pulso haya por donde voy, pulso en la piel reciente, en las campanas, en el trabajo diario, en la cocina... y de ese pulso afloran las palabras contadas, las que caen y se elevan como blancos dondiegos de noche... con ese pulso enredo entre mis límites y me siento gusano o avellana, clámide sobre un cuerpo o sepultura.
Sí, ya sé que estoy desnudo, me sé desnudo siempre... desnudo si me miras con los ojos dóciles o si hay algún delirio en tus pupilas, desnudo ante los signos de la tele cuando cierro los párpados, desnudo si te siento vacía y deseo imprimirte, desnudo como un caballo cansado pastando en la colina.
Entonces llaga el pulso y me visto de su moldura de sien y combato un sentarme a mirar o un repaso a los muebles con la mano.
La verdad es que no sé bien dónde estoy ni qué pretendo... tengo hijos y alumbro algunas posibilidades, me hago boca y me apresto a llenarla con viandas, me pongo displicente y soy como un rosario de huesos... no sé... quizás he perdido la vida o aún la estoy ganando –poco importa–, pero tengo una colcha y dos juegos de sábanas, mantas en el armario y un “después” escondido en el colchón... tengo un auto moderno que me lleva y una casa encendida por las noches... tengo zapatos viejos con cordones, montones de gayumbos de colores discretos y unos de fantasía dispuestos a un ‘palporsi’ incontenido, tengo sartenes, vasos, un par de cuberterías completas y una afeitadora a pilas con uso mensual... no sé bien dónde estoy, pero tengo mil cosas que me agarran con fuerza a este no ser diario, mil cosas que llevadas a su pura unidad no serían capaces de robarme un segundo... pero juntas... bolígrafos, mecheros, plumas, cuadernos, gafas, discos, cutters, bufandas, lapiceros, linternas... no sé bien, pero acumulo y me ato a todo lo acumulado como un perro que moriría sin dueño.
Y el pulso ahí, pendejo, cabrón, incontenible... tic-tac, blup-blup, pom-pom... trotando como un potro de tortura, con intención de vértebra, con vocación de célula, con estigma de aliento...pom-pom, blup-blup, tic-tac... y me entretengo, me tengo, me entrequedo.
Sonrío. No está mal sonreír.