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Thursday, August 5, 2010

"Formol con Havana 7" (3)



Salvatore Quasimodo recogió su premio Nobel y se fue a comprar almendras agrias, dejando a la curia política sueca con dos palmos de narices.
En el puestecito donde compró las almendras amargas se encontró con un anciano español y se enzarzaron en una conversación en la que se mezclaban el inglés, el italiano y el castellano.
El anciano español, que respondía al nombre de Alberto Segade, le mostró su admiración por saber degustar esas difíciles almendras, y Salvatore Quasimodo le dijo: «Amigo, la poesía arrastra a la vida y la política empuja a la muerte; por eso necesito sensaciones físicas no demasiado agradables al paladar, porque vengo de un acto político en el que he sido protagonista y al que he asistido sólo por dinero».
Alberto frunció el ceño y aprovechó para contarle su azarosa vida entre El Ferrol, Barcelona y un pequeño pueblo de Salamanca, mientras salpicaba la historia con algunas anécdotas de políticos infames. «Habría que hacer una nueva revolución» -terminó diciendo.
«Sí -respondió Quasimodo-, la poesía se beneficia de las revoluciones porque puede participar en ellas con un sentido constructivo...».
«Pero, ¿es usted poeta?».
«No soy político, don Alberto, no soy político».

© lfcomendador • Propiedad editorial de "de la Luna Libros"

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El día 14 de agosto, a las doce del mediodía y en la Casa de la Cultura de Malpartida, se presenta el libro "Pedro Mirón García. Antología de su legado documental", escrito por Higinio Mirón, acto en el que tengo el honor de participar como homenaje a las víctimas del terror franquista y, en especial, como homenaje particular al padre de mi amigo Higinio.

Sunday, February 1, 2009

La ciudad concisa.


Hoy, el viento hace de Béjar una ciudad concisa para el paseante, que se mueve a escondidas o a tirones sorteando las ráfagas mientras busca el refugio siguiente. Acechan las tejas como francotiradores y la enorme banderola de la Hospedería Real me lleva a un tiempo de lepantos...
Béjar es así todos los días, aunque no sople el viento con esa avaricia de llevárselo todo, y hay que vivirla a escondidas y a tirones, sorteando las ráfagas de insanía mientras buscas el refugio siguiente. Cada bejarano es un francotirador esperando a su víctima... y hay una calma chicha infinita que ha dejado los velámenes como sexos ancianos.
Y del parte de guerra diario... hoy queda el vómito que me hizo saltar a media noche de la cama con un ardor de estómago insoportable –con la edad, las resacas se hacen largas de cojones–, los dolores comunes –soportables–, las calles desabridas conteniendo esta crisis que aquí ya es infinita... y un olor a que nada es fiable ni contiene futuro [lo decía siempre don Alberto Segade tras sus gafas de pasta].
Y me acordé de pronto de Pepe Hontiveros, de esa actitud de hacer y salir adelante que siempre lleva encima, de ese tener recursos para todo y para todos, de esa capacidad constante de imaginarse el mundo y buscarle las vueltas. Quizás sea el prototipo del hombre necesario con cintura y recursos constantes [junto a otros que pongan en valor una actitud serena y reposada para hacer la mixtura imprescindible]. Pensándolo bien, conozco a pocos tipos como Pepe [y no es darle jabón, pues, como todos, tiene también sus luces y sus sombras]; sus virtudes son claras: arrojo, decisión, capacidad de ver que la ilusión tiene esquinas reales, audacia, millones de recursos para salir airoso, ardor en lo que hace, creer mucho en sí mismo y saber con fijeza que un paso debe darse para que todo crezca... Pepe es un poco el contrapunto de don Alberto, pero en el fondo existe algo par que me admira en ambos.
Quizás la solución esté en aunar trabajo sin ver ideología en cada gesto, pillar a diez hombres capaces que piensen en términos de acción/reacción, con mirada pragmática y gesto ilusionante... y lanzarlos al ser de cada día para que lo modelen. No sé... lo tengo poco claro... no sé si hacemos bien pensando tanto y permaneciendo quietos... no sé si ‘pensar’ en la mejor opción es lo peor, porque, mientras pensamos, todo va sucediendo.
En fin, que hoy hace viento... y todo sigue igual en la ciudad concisa... y esta resaca larga me indica que no vuelva a salir de parranda en unos meses.

Saturday, January 31, 2009

Avar & Cia.


31 de enero de 2009
Mientras el guineano [G. Conakry] Aboubacar Sylla le hacía el contrapunto al cubanito Andy Sierra en la percusión y todos cantaban a coro “África, je t’aime...”, yo andaba escribiendo en el reverso de mi ‘fila 0’ tonterías como “Fidel castra” o “Avar & Cia”. A mi lado estaban Manolillo Ambrosio con su Nuria [como una virgen blanca de porcelana, todo magia en los ojos...], Joselín y Mariaje, Albertito y mis cuatro gracias PdT de nocturno bailongo. No voy a negar que ya llevaba cuatro copazos este cuerpo de cabaret y que la cabeza andaba por su cuentecita en aquel tam-tam.
Sin más, como algo consensuado hace ya tiempo, Miguel puso en la barra ocho chupitos de aguardiente y brindamos emocionados por don Alberto Segade, que ayer tomó descanso de la vida. Fue un trago corto e intenso mientras mirábamos a su esquina de siempre en La Alquitara. Nos dejó un tipo íntegro, mordaz, acojonante... ese amigo mayor imprescindible que enseñaba al hablar todo su mundo, un hombre de garantía, un humanista impresionante, un sabio renacentista y un auténtico inquieto.
Quedó nuestro homenaje entre la música.
Entonces terminó la fiesta y empezó la melopea, el rollito confesional con su cosilla entre nosomosnada y vamosarreglarelmundo. Manolo, que es un tipo molón con ideales casi intactos, andaba empeñado en no entender que nuestra opción [la de Miguel, Juanito y yo mismo] no saliera con dos cojones a tomar la calle [la niña de porcelana, su chica CCOO, moderaba con sentencias preclaras nuestra charla monólogo... que uno siempre se habla a sí mismo]. Yo expresaba ese quedarse sin aire que me ha dado la experiencia, ese andar todo el día buscándome enemigos justo entre los de cerca, el quedar sin resuello de las horas políticas o el andar agotado de lidiar con la gente... y Manolo insistía en su afán ‘integrista’ del que aún tiene esperanza, insistía en su firme voluntad de cambiar el mundo casa por casa, calle por calle, acera por acera, se cabreaba a veces y decía con rabia que no se debe estar en los cuarteles de invierno, que hay que echar a la chusma de cada plataforma de poder, que hay que recuperar el espacio con garantía para nuestros hijos... y yo le respondía con absurdas definiciones de un individualismo sólido lanzado hacia los otros, le hablaba de conseguir sistemas, de perpetrar a solas las bases de lo nuevo, de ser siempre en lo oscuro, de estar sin que te sientan...
Algo perjudicados –eran las 4:30 de la madrugada– salimos a la lluvia para tomarle el pulso a todas las palabras. Nos abrazamos. Nos despedimos. Seguía igual el mundo.
Ya en casa, me desarmé en segundos y me tiré a la cama... una hora enterita me pasé dándole hermosas vueltas a las palabras de Manolo y Nuria... una hora enterita pensando en cómo puedo comprometerme sin que me afecte el mundo, en cómo puedo hacer que mi razón convoque y llegue, en cómo debo ser, en cómo debo estar... justo antes de dormirme me afirmé en mis principios, en este seguir siendo en espacios vacíos sin esperar que asomen resultados, sin creer, sin atarme más que a mí mismo.
A las 9:30 ya estaba duchado y dispuesto a desaparecer, como cada día, como cada noche. Fui a ver a Guillermo jugar a basket, tomé un café con Malick y luego otro con Manolillo y Nuria, que pasaron a despedirse... y ando aquí, como un sapo en el barro buscando el mimetismo.
Ahora voy a pensar un ratito en don Alberto.

Wednesday, July 25, 2007

Sobre la resaca de lúbricos solomillos.


Con la resaca bailando aún por los lúbricos solomillos asomando por las cinturas bajas Levi’s Straus de las norteamericanas de bequita helmanticense, por los lisitos cabellos de las japonesas de porcelana click-click y tipillo anoréxico, por las nalgatorias ganaderas de las hijas de los tratantes [y de sus generosos escotes Amarcord], por las carnecillas adolescentes y pizpiretas… vuelvo a la soledad de mi cuarto como con angustia y como sin oxígeno. Un viaje familiar a Salamanca es para reposarlo de largo y buscar aire. Buscar aire y borrar con mi goma ‘Milán’ a la repintada jaquetona de los probadores Berska con su morcilleta al aire, a la negrita de caja y rastas con su hierático ‘¿me muestra su carnet?’, a la chachiflou ‘Benetton’ doblando camisetas y mostrando su apretada entretetera con conocimiento de causa, a la corza de ‘Blanco’ con tacones de aguja y lunares, a la periquita delgadísima y más larga que un real de hilo que nos atendió en ‘Stradivarius’ o a la siesa de turno de la tienda Levi’s… Todas borradas de un gomazo magistral para volver a mis camareras PdT como si tal cosa: Ana con un rojo cangrejo lusitano rompesisas y Estíbaliz con su moreno eterno de dientes blanquísimos… Me encanta el mundo pequeño y fronterizo de la Sierra de Béjar.
Y de la resaca al curro… hoy landrú y para la ironía, con reunión pollarda en institución de mandatario a la generalísima… empingorotado en su sillón, con la americana abotonada hasta el ahogo de su crasa persona, orinando las esquinas del despacho para marcar territorio y haciéndome ver que lo que en mí produce sonrisa y lástima, en él es puro orgullo, raza, gallardía… Me reí de lo lindo [para adentro] y dije alguna que otra frase improcedente que hizo que sus cejas mínimas se arqueasen tras las gafas al aire de generalóptica que no iban acordes con su talla de cara.
Y comimos perdices, porque lo de ser felices es una canción que tipos de tal estatura no podrán aprender nunca [y no por falta de retentiva, coño].

(18:32 horas) Mi última lectura ha sido estupenda, un librito de segunda mano que pillé hace unos meses en Madrid por 1 euro [‘Pensamientos desordenados’ , de Simone Weil, publicado por editorial Trotta en 1995] que me ha llevado a investigar sobre su autora y a empaparme de todo lo que he encontrado sobre ella en la red… Con su cosita `cándida’ de que hay que tener alguna doctrina para no ser engañado por las falsas doctrinas, con su aquél de que el lenguaje aprisiona a las mentes, con su verdad de que lo alegre solo está en el plano de lo imaginario, con su impresionante teoría de que el arte consiste en construir y abstenerse de destruir, con ese aforismo magnífico que dice: ‘El fuego destruye lo que le alimenta’… He dejado el libro lleno de comentarios anotados con prisa, de admiraciones y de interrogaciones… y he llevado a mi cuaderno un montón de frases suyas con el fin de trabajar con tranquilidad sobre ellas… Pero lo que más me ha alegrado ha sido descubrir gracias a Simone que si indago en mi interior voy a encontrar que ya poseo todo lo que deseo, que lo deseado está en mí porque, igual que decía Kierkegaard que cualquier artefacto que lanzas al mundo vuelve a ti [idea que anoté hace unos días en estas mismas páginas]… Mi deseo parte de mí y vuelve a mí porque está en mí. Es complicado, pero analizándolo despacio llegas a bellas conclusiones que te animan [de ánima] e incluso llegan a convencerte de algo tan útópico, bello e irreal como que no necesitas a los demás para colmar tus deseos.
La realidad es que este tipo de textos hacen que mi cabeza se mueva, son como esos ejercicios matinales que oxigenan y te ayudan a comenzar cada día con sensación de energía renovada [ejercicios que, entre nosotros, yo nunca he practicado por pura pereza]. Acceder a este tipo de textos me despierta la curiosidad y me lleva a buscar explicaciones [casi siempre peregrinas] que van llenándome el tiempo aparcado y le van dotando de cierto sentido.
Sé que no llegaré jamás a conclusiones impresionantes, que no seré capaz de armar ni una sola idea nueva… pero me hago ilusiones pequeñas que son como esas galletitas saladas que te hacen pasar la mañana tranquilo hasta la hora justa de la comida.
(19:16 horas) Me llama Alberto Segade padre para pedirme que le encuaderne con gusanillo un ejemplar de ‘Charlas con Troilo’, del zorolo Gala, y yo le digo que sí a pesar de que al tipo [el ‘poeta’ más vendido junto a Sabina] no lo trago ni con gaseosa Molina [y mira que soy adicto a esa deliciosa bebida carbónica hecha con agua de Béjar]. Le digo a don Alberto que todo está escrito… y mejor, hasta las cosas galas… pero él abunda en su gusto mientras se cisca en san Cela con sabiduría y gracia.
¿Lo quieres, Alberto?… pues lo tendrás.
Je, je…
De Tontopoemas ©...