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Saturday, March 6, 2010

Algunos ecos de sociedad y un lingüisteo de poda



Ni soy lingüista, ni se me ocurriría serlo en otras vidas [siempre me pareció que complicar la facilidad lógica de un idioma pertenece al asunto de la filosofía más que al de la comunicación real], pero ayer me amagaron amablemente –como en un tic– dos hermosos profesionales de la lengua a los que quiero un montón [Nuria Benito y Fernando R. de la Flor] –hay que explicar que me amagaron porque yo puse corrección en una forma verbal, también como en un tic–... se arrancó Lucía, la hija pequeña de Nuria y Manolillo Ambrosio, a contarme un chiste de juego de palabras ... “Felipe, ¿qué le dice un jardinero a otro?”... yo hice el silencio cómplice de espera y Lucía continuó... “seremos felices mientras podamos”... y yo, como un resorte, respondí “mientras podemos”... y Fernando y Nuria, como dos resortes, me apabullaron... “¡mientras podamos!” [hay que decir, en su beneficio, que, a los cinco minutos, Nuria aceptó el ‘podemos’, ya que ‘podamos’ sería subjuntivo del verbo poder o presente de indicativo del verbo podar, y la cosa tiene gracia si es del verbo podar ].
Veamos... el valor que el subjuntivo [‘podemos’, del verbo podar] le otorga a esta expresión es fundamentalmente de necesidad [solamente seremos felices si podemos podar -qué bonito juego de palabras-], de temor [si no podamos, no podremos ser felices], de incertidumbre... y, a mayores [esto del ‘a mayores’ me fascina], dice la gramática nueva de cien euracos por ejemplar que es obligatorio el uso del subjuntivo en la oración subordinada siempre que el verbo principal exprese una acción dudosa, posible, necesaria o deseada [¿en este caso expresa una acción necesaria?].
El indicativo [‘podamos’ lo es en presente en el verbo podar] habla siempre de hechos reales o que se tienen por ciertos, y se opone a los modos que dan valor hipotético, potencial, imperativo... je... así que mientras nosotros ‘podemos’, seremos felices... o quizás no.
Y que fue una tarde hermosa, con Antonio Gómez a mi ladito, enseñándome siempre –con los ojos, con las manos, con las palabras...–. Llegó a eso de las tres y media y me pilló montando una maqueta para cierta movida cultural que se anda preparando... rematé mi curro y nos subimos a PdT a pillar unos cafeses... allí me contó que se había inundado su centro de trabajo y habían tenido que sacarlo de allí en barca, que ahora trabaja en el psiquiátrico de Mérida, que su hija divina sigue pasos hermosos y que Claudia andaba algo asustada con mi serie de entradas dedicadas... hablamos también de los problemas de una ciudad pequeña que es capital autonómica [esos problemas los sufren Mérida y Santiago de Compostela], de las enormes deudas municipales que eso acarrea, de los latrocinios políticos y de las deserciones... también hablamos de amigos y de censores [un político extremeño ha parado la edición de un libro de un amigo común por contener un par de palíndromos que no le parecían adecuados], de nuestros achaques y de nuestros recuerdos... y en eso llegó Concha Bueno y le pasé el testigo para volver al trabajo de mi imprenta. Antonio y Concha se fueron juntos a preparar la presentación del libro de mi amigo y a ensayar con el guitarrista escocés [Guillermo] que haría el acompañamiento musical a su lectura.
Me escapé un par de veces del curro para ver cómo iba el asunto y noté enseguida que mi Antoñito se había ganado a todo el mundo y que le estaban tratando de fábula [como saben tratar los chicos y chicas NOTESALVES a quienes se acercan a esa su casa de todos].
Un puntito antes de las siete ya estaba yo en la puerta de NOTESALVES fumando un cigarrito y viendo cómo llegaba el público para asistir a la presentación del libro de mi amigo... Marina y Arturo, Raimundo y señora, Paquito Gabbana y su santa reguapa, el coleguilla que trabaja en la SS y que siempre anda muy preocupado por el mundo de la cultura, Antonio G. Turrión... y de pronto llegó el contubernio morillero... primero la avanzadilla de hermosísimas damas con Nuria al mando y luego los santos varones Fernando de la Flor, Manolo Ambrosio y el fotero Victorino... y otra sorpresa, que llegó la moza de la revista “La Huevera” [me recordó que Alberto Hernández y yo tenemos una participación pendiente en “La Huevera” y que tengo que escribirle un haiku]... y más gente, que el asunto estuvo bien habitado.
Y nada, que acometí la presentación del acto haciendo hincapié en los valores humanos de Antonio Gómez, y también en sus valores creativos [que guardan altura con los anteriores, no en vano tengo a mi Antonio como el mejor poeta concreto vivo europeo y el más destacado de la historia de nuestro país junto a Joan Brossa –el tiempo me dará la razón, que estoy seguro en esto–... conté algunas anécdotas de nuestro decurso juntos por las tierras de España y le di paso... Antonio leyó cuatro poemas de su libro y luego se lanzó con un inédito que nos dejó asombrados, una pieza larga de recuerdos de infancia que eran comunes a casi todos los que estábamos allí y que nos erizaron y nos llenaron de un sentimiento nostálgico que se percibía de forma neta... y yo me iba quedando con montones de imágenes que pertenecen ya a su obra gráfica y concreta, a sus objetos de Arte... aquel poema contenía montones de metáforas a las que Antonio les ha dado forma gráfica y volumen... me pareció delicioso escuchar a mi amigo, emocionarme con sus palabras y sentirme arrullado por la música de Gerardo [que el tipo escocés lo hizo de cine].
Cuando terminó el acto, nos tomamos unos vinitos con cacahuetes y charlamos de todo... se vendieron bastantes libros [mil gracias al detallazo de la editorial LUPI] y algunas láminas y pasamos a cerrar el día con otra copita en PdT... allí llegó la charla distendida, el chiste de Lucía y el trasteo lingüístico, el relato de anécdotas, las declaraciones de intenciones amigas, una bonita conversación de arte con Nuria en la que intercambiamos técnicas de trabajo, opiniones y sensaciones... le hice un dibujo a Lucía por ‘tener aún la cabeza a pájaros’ y acompañé a Antonio Gómez hasta su coche para despedirle.
Luego volví a despedirme de los contubernieros morillinos, que pillaron algunos librillos SBQ de los de a un euro y me fui a mi camita feliz y contento del buen día que me habían deparado mis amigos y, especialmente, de haber tenido a mi ladito, otra vez, a ese artista íntegro y rabiosamente humano que es Antonio Gómez.
Quede aquí mi afecto y mi agradecimiento para Luis, Concha, Mayca y Josetxo... lo estáis haciendo muy bien, amigos, aunque habrá que ir puliendo cosillas poco a poco para que NOTESALVES sea el referente cultural que debe ser... un abrazo fuerte por vuestro arrojo y a seguir como unos campeones.











Y que flipo con este enlace del santanderino "Diario Montañés":


No hay como tener colegas tan chulis como José María Cumbreño [gracias, amigo].


Wednesday, February 4, 2009

Verdes, hombres verdes.


4 de febrero de 2009
Leo a primera hora en ‘El Adelanto’ el artículo del colega Manolillo Ambrosio y sonrío.

“La Alquitara, el Café-Blues emplazado en la calle Gerona, número 10 de Béjar (en la que alternan casas de arquitectura típica y extraños edificios nuevos) y regentado por Miguel Ángel Sánchez Paso, no es el Guggenheim ni ninguno de esos modernos centros de cultura o arte de extraños nombres bisílabos y atrevido diseño, sino un modesto local que abre todo el día, en el que, con pretexto de servir tapas y copas, se montan exposiciones y conciertos, se discute y se filosofa o se queda uno en silencio. Como la limitación en recursos económicos de esta institución bejarana parece haberse suplido toda la vida con el esfuerzo y las ganas de quienes trajinan detrás de la barra y de los muchos amigos que pululan o se aposentan delante, aquí no se nota demasiado la crisis, circunstancia de la que habría que tomar nota.
En miércoles alternos se desarrolla en La Alquitara un magnífico ciclo de maestros del jazz y los viernes se suceden conciertos de temática variada. La tradición solidaria de Béjar tampoco se detiene: con la colaboración de El Sornabique, que recaba fondos para sus proyectos en África, el viernes pasado actuó, a la hora de las brujas, el grupo Obibasé, un prodigio de mestizaje de culturas, lenguas y ritmos. Nos había hablado del asunto Luis Felipe Comendador y allá fuimos Nuria y yo, cogidos de su mano, con la ilusión de los niños cuando los llevan de excursión. Durante la primera hora de actuación, percibí, en la música de Aboubacar Sylla y sus compañeros, todo lo que reza en el folleto (reggae, flamenco, jazz fusion); después, otros sones y matices que la prudencia, como las visiones desde la escoba, aconseja disfrutar en solitario.
Luis Felipe anda estos días empeñado en pasar desapercibido, en mimetizarse con la tierra como los sapos, según sus propias palabras, un empeño imposible y contradictorio, si me permite que se lo diga. ¿Cómo va a camuflarse un hombre grande, con esa melena y esas barbas, que va echando humo y soltando aforismos por todas partes cual lanzadora de cuchillos (Fidel Castra, Avar & Cía, De noche, todas las manos son gatos, Vasos, los pezones de esta noche), acompañado regularmente por un séquito de doncellas y que tiene puesto un faro-confesonario con megáfono en internet, a la vez punzante y benévolo con todo lo que se menea, por mucho que se refugie luego en la trastienda?
Entre el fondo del local y el público hay, en La Alquitara, una columna, cuadrada por más señas, que impide ver de manera despejada lo que ocurre en el escenario. Así se construye este país, siempre a remolque, siempre con pundonor, resignación o rabia, siempre con una columna de por medio, andaba cavilando yo, cuando Miguel Ángel, que se parece a su hermano José Antonio pero tiene mejor semblante de pueblo, escanció aguardiente en los vasos y brindamos por D. Alberto Segade, asiduo de La Alquitara, fallecido unas horas antes y a quien no tuve oportunidad de conocer. Quizá nuestro desconcierto entre el "no somos nadie" y el "vamos a arreglar el mundo", al que alude Luis Felipe, pueda explicarse por haber crecido con una columna sempiterna ante los ojos. En el fondo no veo tanta discrepancia entre nosotros: de una forma o de otra se trata de remover no la de La Alquitara, que es una columna impertinente pero entrañable, sino la otra, la que parece atravesarse, como un maleficio, desde que tengo noticia, en toda iniciativa o sueño.
Manuel Ambrosio
Sánchez Sánchez
Profesor de la Usal”

Manolillo es un campeón porque sabe mirar –debieron enseñarle en algún pueblo chico, que es donde se aprenden las cosas importantes–, porque sabe encontrar los asuntos que trazan el mundo por debajo, porque entiende de la parte de aquí, ésa que no le sirve de nada a las cuentas de resultados o a la feria mediática. Su columna en ‘El Adelanto’ es de las que dejan ver tanto como la columna impertinente de La Alquitara –que yo tras ella he visto muchas cosas–. Solo una nota al margen: yo no había vuelto a salir de mi escondite solitario desde el Festival Blues Béjar, allá por los finales de julio. La semana pasada lo hice dos veces seguidas, para asistir a los dos conciertos alquitareños, y tuve la suerte de encontrarme con mis amigos/as después de muchos meses y abrazarlos a todos a la vez que aceptaba sus invitaciones –así acabé la noche, beodillo y luciernaguete–, y eso no es un ‘séquito de doncellas’ [más atinado hubiera sido por parte de Manolín aplicarme un ‘sequito de doncellas’], que es mi gente hermosa, a la que quiero un montón y a la que no cuido como se merece por esta ampecinada soledad en la que existo mejor.
Me consta, porque me llamó a primera hora para contármelo, que hoy Miguel está feliz por las palabras de Manolo, que don Alberto habrá evocado nuestro sentido brindis por él mientras sus cenizas vuelan libres en estos vendavales que nos tocan y que el ‘séquito de doncellas’ sonreirá la mala percepción de ese alcalde con rizos y coleta.

Saturday, January 31, 2009

Avar & Cia.


31 de enero de 2009
Mientras el guineano [G. Conakry] Aboubacar Sylla le hacía el contrapunto al cubanito Andy Sierra en la percusión y todos cantaban a coro “África, je t’aime...”, yo andaba escribiendo en el reverso de mi ‘fila 0’ tonterías como “Fidel castra” o “Avar & Cia”. A mi lado estaban Manolillo Ambrosio con su Nuria [como una virgen blanca de porcelana, todo magia en los ojos...], Joselín y Mariaje, Albertito y mis cuatro gracias PdT de nocturno bailongo. No voy a negar que ya llevaba cuatro copazos este cuerpo de cabaret y que la cabeza andaba por su cuentecita en aquel tam-tam.
Sin más, como algo consensuado hace ya tiempo, Miguel puso en la barra ocho chupitos de aguardiente y brindamos emocionados por don Alberto Segade, que ayer tomó descanso de la vida. Fue un trago corto e intenso mientras mirábamos a su esquina de siempre en La Alquitara. Nos dejó un tipo íntegro, mordaz, acojonante... ese amigo mayor imprescindible que enseñaba al hablar todo su mundo, un hombre de garantía, un humanista impresionante, un sabio renacentista y un auténtico inquieto.
Quedó nuestro homenaje entre la música.
Entonces terminó la fiesta y empezó la melopea, el rollito confesional con su cosilla entre nosomosnada y vamosarreglarelmundo. Manolo, que es un tipo molón con ideales casi intactos, andaba empeñado en no entender que nuestra opción [la de Miguel, Juanito y yo mismo] no saliera con dos cojones a tomar la calle [la niña de porcelana, su chica CCOO, moderaba con sentencias preclaras nuestra charla monólogo... que uno siempre se habla a sí mismo]. Yo expresaba ese quedarse sin aire que me ha dado la experiencia, ese andar todo el día buscándome enemigos justo entre los de cerca, el quedar sin resuello de las horas políticas o el andar agotado de lidiar con la gente... y Manolo insistía en su afán ‘integrista’ del que aún tiene esperanza, insistía en su firme voluntad de cambiar el mundo casa por casa, calle por calle, acera por acera, se cabreaba a veces y decía con rabia que no se debe estar en los cuarteles de invierno, que hay que echar a la chusma de cada plataforma de poder, que hay que recuperar el espacio con garantía para nuestros hijos... y yo le respondía con absurdas definiciones de un individualismo sólido lanzado hacia los otros, le hablaba de conseguir sistemas, de perpetrar a solas las bases de lo nuevo, de ser siempre en lo oscuro, de estar sin que te sientan...
Algo perjudicados –eran las 4:30 de la madrugada– salimos a la lluvia para tomarle el pulso a todas las palabras. Nos abrazamos. Nos despedimos. Seguía igual el mundo.
Ya en casa, me desarmé en segundos y me tiré a la cama... una hora enterita me pasé dándole hermosas vueltas a las palabras de Manolo y Nuria... una hora enterita pensando en cómo puedo comprometerme sin que me afecte el mundo, en cómo puedo hacer que mi razón convoque y llegue, en cómo debo ser, en cómo debo estar... justo antes de dormirme me afirmé en mis principios, en este seguir siendo en espacios vacíos sin esperar que asomen resultados, sin creer, sin atarme más que a mí mismo.
A las 9:30 ya estaba duchado y dispuesto a desaparecer, como cada día, como cada noche. Fui a ver a Guillermo jugar a basket, tomé un café con Malick y luego otro con Manolillo y Nuria, que pasaron a despedirse... y ando aquí, como un sapo en el barro buscando el mimetismo.
Ahora voy a pensar un ratito en don Alberto.

Thursday, January 22, 2009

Lo bueno se vive y lo malo se escribe.


22 de enero de 2009
Me salió ayer sin querer durante una conversación en la que me animaban a escribir algo en tono optimista. Respondí sin más: “lo bueno se vive y lo malo se escribe”. Enseguida apunté la frase en mi agendita de aforismos y luego me puse a pensar en esa autocompasión que tanto exploto en mis cosas. En fin, uno es así y ya está.
Y que barrí el día con el gesto torcido –hoy sí había trabajo que hacer– y quejándome aún de la riñonada puñetera, pero algo mejor, y que llegó a visitarme el alcaldote de Morille, Manolillo Ambrosio, acompañado de un colega, y que les conté mis cuitas de pequeño empresario con problemas, y que también vino Paquito Montero y charlamos un rato, y que entre todos acabamos de alzar el librillo del Casino Obrero [otra vez con premio para Gabrielete Cusac, otra vez, otra vez... je, je... como el disco de Martínez Sarrión], y que regresé a casa con una bandejota de pasteles porque hoy cumple añotes mi Felipón adolescente y grandorro... y que cenamos y le cantamos a voces el cumpleañosfeliz y el felizentudíaamiguitoquediostebendiga [manda güevos, yo deseando que a un hijo mío le bendiga dios], y que me reí mientras llenaba la tripilla con pasteles de queso con grosellas y yemitas reales.
Un beso, hijo grandote.

Thursday, August 30, 2007

Un Nescuí frío a las doce.

Las cuadrículas de los astrados cuadernos de Felipe, el poder de los necios, la absurda decisión [e incomprensible] de hacer Ministro de Cultura a César Antonio Molina [pesetero y narciso como pocos… y además va de poeta], el poder de la banca, las rosas desnatadas del parque de mi pueblo, el imbécil de turno cruzándose a mi paso, la esbelta limpiadora del emporio PdT, un Nescuí frío a las doce [pe] [eme], las cosas Sánchez Paso que me cuenta Paquito, el dormido pasar de mis hijos en verano, la empecinada occidentalización de Malick [valiente cabezorro], el preambiente de fiesta, un viento de noviembre que amanece y luego se hace agosto, la risa de Mondrian, un cuadro de Albertito que me tiene jodido, el cura de la plaza con su moto a remolque, el aire de vendetta que portan unos ojos [esa cosa calabresa del oeste de España], el PP con recambios por dentro y voceos por fuera, la cara más enorme que ha pintado Pajares, llamadas de M. Ambrosio, el destino a su bola, un atasco en Las Armas que cabrea bastante, el cielo para amarte, la luz insospechada de un gañán de provincias, los pezones erectos de una bruja de viernes, cocacola a las cinco, un vaso, dos entradas carísimas para ver a Serrat, el CD de Carita Boronska se ha trabado en mi Imac, hace frío en Perú y hemos buscado ropa que llevar a Cruz Roja, Juanito que no está ya para casi nadie, las 1028 olas de Juanjete Barral, un poema Bk. Para pasar la tarde, textos de Pasolini con los que arder un rato, la máquina perfecta de liar cigarrillos que fue de Mª Jiménez y ahora es mía, la paz pactada/pacata, los hermosos vencidos llevan siempre el apellido Magdaleno, cartas que no recibo, un mail, un fiel sin su balanza, las cartas marcadas de PM, el azul como rosa, el parque hecho bullicio, unas piernas de muerte me caminan delante, unos ojos azules que no miro hace tiempo, hay una prisa Eroski flotando en el ambiente, una tapa de rabas, el ‘Café y cañas’ más Ortega, la rusa vendepolvos, el tonto de la puerta, los gitanos de abajo, la vecina cabrona que me ha jodido la pintura del coche, el canto de sirena llamando a muerte súbita, los muertos importantes y los que ya no importan, tres pitos y entro a grande, la Cruz del Sur, el corte de mangas con mi polo Lacoste, una foto de ayer, esas noches contigo, el pelo que blanquea hasta en el pecho, el dolor de riñones, el mar de los estúpidos que sortean las olas, un naufragio en la sierra, el deseo constante de una tormenta eterna que haga a los hombres verdes, las ganas de morir y de no hacerlo, el sopor, el ardor, el terror, la frontera…
La llorona no puede soportar que la mire.
De LECTORAS

Friday, March 9, 2007

Piensan que los burros somos los demás mientras rebuznan.


Visita entrañable de Fernando Rodríguez de la Flor, Fabio y Manuel Ambrosio… temas medio cerrados con cierto éxito, comida molona con fondo “ADSL”, risas, charla y buen rollo general.
Me agrada mucho recibir a amigos como ellos.
(22:39 horas) Ya tranquilo, después de despedir a mis amigos, pienso en unas palabras que me dijo Fernando durante la comida: “Cuando le cuento a algunas personas del mundo de literatura de Salamanca que estoy contigo en el proyecto sobre Aníbal Núñez, no ponen muy buena cara…”. ¡Joder!, qué le habré hecho yo a esos tipos que ni siquiera conozco –ellos parece que a mí sí me conocen–. No salgo apenas de esta cueva desde hace un montón de años, apenas me relaciono más que con mis amigos; si colaboro en algún proyecto literario, siempre lo hago fuera del ámbito salmantino, ya hace mil años que no hago crítica literaria ni escribo en la prensa provincial [tampoco la leo, aunque me consta que de vez en cuando se hace ecos de mis contados movimientos en otras provincias].

¿Qué sucede? Me agrede el alcalde salmantino en prensa con memas declaraciones para atacar a Premysa [no se mete el tipo con don Mariano Rodríguez, con el señor Batanner o con el señor Hidalgo, que son también patronos de esa fundación y además la sostienen con pelas], se me ha negado el pan y la sal en los ambientes universitarios hasta hace bien poquito [yo nunca pedí nada a la Universidad de Salamanca, aunque sé que trata de forma muy distinta a otros escritores]; nunca se me invitó a participar en eventos literarios capitalinos a pesar de mi trayectoria [y no digo que sea magnífica, pero es digna por comparación tanto en el capítulo de la creación, el de la edición y el del activismo cultural.
¿Por qué esa inquina sin haberme visto jamás ni haber hablado conmigo? ¿Es que hay alguien empeñado en hacer mala prensa de mi nombre, mi persona y mi escritura? ¿Hay envidia quizás? ¡Es la hostia!
Un tipo como yo, sentado a solas siempre en el culo del mundo, sin poder conocido que afecte a otros literatos, sin espacio mediático de expresión en el que vaciarme, sin batuta institucional alguna… Sí, digo lo que siento y cómo lo siento en estas páginas desde hace años [casi nada de Salamanca, de la que sólo he escrito cuando alguien como el impresentable Lanzamierdas me ha agredido sin razón]. ¿Qué cojones les he hecho yo a esa pandilla de culos planos? Si, además, nadie reseña mis libros aunque aparezcan en editoriales como Visor o DVD, no salgo en los suplementos culturales establecidos, no se venden mis libros, coño… ¿de dónde esa inquina?
Me alegra, en todo caso, que esos tipos sepan que existo y se tomen la jodida molestia de valorarme… Oye, o a lo mejor es que saben que sé cómo se mueve la pasta gansa de la cultura de los bolsillos de unos a los de otros y viceversa… que sé lo que se cobra por 30 minutos de contar gilipolleces en seminarios y congresos… que sé cómo se reparten galardones y plazas de jurado… Yo qué sé…
Su mal es que sigo trabajando cada día en solitario, que he conseguido un espacio de autogestión que ellos no tienen, que voy por libre y digo lo que me sale de mis exactos cojones. Y eso, a lo mejor, es lo que les duele.
Esto es una carrera de fondo para la que estoy bien entrenado [hago abdominales con el cuello durante tres horas cada noche].
Quizás les joda, acaso, que nunca pierdo la sonrisa.
Besos.
De Tontopoemas ©...

Thursday, January 11, 2007

Cuando sonrío parece que lloro. No sé engañar a mi máscara

Ya se anda trabajando en una nueva publicación periódica y gratuita para la zona de Béjar, y no niego que me come la curiosidad por conocer sus principios y sus fines. Nos llega de la zona de Madrid. Esperemos a ver qué sucede para sumarla a alguno de los roles ya establecidos o para nombrar alguno nuevo.
Que sea para bien [toco madera y Dios nos coja confesados].

Ayer me llamó el colega Manuel Ambrosio [Manolo es alcalde de Morille] para contarme su cabreo con la gerencia de Premysa. El año pasado se partió el pecho buscando y consiguiendo todos los medios para hacer posible el taller de cantería de la fundación, poniendo su nombre como garantía a las personas y empresas que participaron en el proyecto y hoy, sin más, sin que nadie le informase oficialmente, se entera de que el grupo de canteros formados en ese taller se van a ir a restaurar la muralla de Monleón, cuando él trabajo e invirtió en este proyecto con el fin [lógico] de que Morille se viera beneficiado en el futuro con proyectos de restauración de su casco y entorno [Monleón no lo hizo].
Hay que decir que Manuel es un alcalde distinto, preocupado fundamentalmente por la recuperación racional del casco y el entorno de Morille, en el que ya ha realizado proyectos culturales y de restauración sobresalientes [ejemplos magníficos son los encuentros PAN de poesía rural o el cementerio de arte], y la circunstancia mentada le hace dar un paso atrás en su proyecto mientras ve que su inversión y su trabajo de gestión han sido en vano.
Quizás la gerencia de Premysa debiera ser más dialogante, más abierta a la colaboración y más cuidadosa con las formas y los fondos [conozco algunas quejas al respecto], y tengo muy claro que no se deben cerrar caminos ni generar tensiones cuando no es necesario, y más cuando se está trabajando para convocar voluntades con afán de crecimiento social, patrimonial y cultural.
Y que me encantaría, como Patrono de Honor [me encocora el término porque me da la risa floja], que reinase el buen rollo y se cuidasen las formas hasta la exquisitez, porque creo en el proyecto global de Premysa y en el indicio y las hermosas posibilidades que se alumbran. Que se entienda por la gerencia que cada persona que se acerca a la fundación para colaborar o trabajar lo hace con voluntad positiva y no para pillarse cabreos inútiles. Siempre se trabaja mucho mejor con sonrisas, y mejor si se sabe delegar con inteligencia [que no caigan en saco roto estas últimas palabras, porfa].
Coño, y que se procure solucionar ya lo de Morille, tanto desde parámetros de justicia como de gratitud, que no se puede dejar tirados a los tipos que apuestan fuerte y decididamente por un proyecto.
También se me ocurre –y esto ya es una coña con cuadruple intención– que la Junta de Castilla y León le meta mano a la mimosa muralla de Monleón, que para eso se llevaron el gato al agua en aquella población como se lo llevaron [véanse las notas de prensa al caso en cualquier histórico de noticias]. A mí, como miembro honorario de mi nada personal, me jode un punto... y más si es fastidiando al colega Manolo y a su Morille ejemplar.
(12:22 horas) «Perderlo todo de un golpe, / de un tajo limpio. //... // Mansiones vaciándose, las honro / como a una madre anciana. / Porque vaciarse –madre– es acción: / lo vacío no se puede vaciar. // ... // Nunca pierde quien rompe / y huye al alba. Yo en la noche / me he cosido a ti / toda una vida sin bastas.». Marina Tsvetáieva daba con harta frecuencia en el centro/cetro de la nada. Vaciar la vida para no perderla, usarla hasta agotarla, gastarla hasta la ruina. Porque morir con la vida a medias es un tremendo fracaso. Me lo dicen los ojos tristísimos de mi amigo Santiago Nieto sólo con mirarlos. Morir sin haberse vaciado es un fracaso, morir sin haber dicho a voces lo que te piden las vísceras es un fracaso, vivir sin pensar en el vacío para la muerte es un fracaso.
(16:22 horas) [Recordando un poema de Joan Margarit] «Podría ser contable o profesor», pero ya hace unos años que decidí correr por mi cuenta e intenté aprender a tocar el saxo... y no, no soy de esfuerzos mantenidos, por lo que sólo aguanté un par de lecciones de solfeo y lo mandé todo al garete... En fin, que podría haber sido un lucido bancario o un representante de comercio para surtir a esas tienditas de venta al detall con olor rancio «Punto Blanco» y «Dusen», pero decidí apuntarme a la lista de los hermosos vencidos igual que te apuntas a lista de «VISA» o a la Cámara de Comercio, pagando una pequeña cuota anual por los servicios de pena, cansancio, asco y existencialismo.
Joan Margarit es arquitecto y yo soy arquitexto, aunque ambos nadamos la palabra con distinta suerte y con distinto sueldo.
«Podría ser contable o profesor», motorista de «Telepizza», gigoló de barrio, castrado funcionario, cura párroco o vendedor ambulante de paraguas... y aún podría serlo.
(17:18 horas) He cerrado con José Luis Morante la edición de su diario y sé que será mi proyecto del año, un proyecto en el que intentaré poner de mi parte todo lo mejor. Volver a tener palabras de mi amigo con las que jugar me hace sentirme muy feliz.
(18:27 horas) A veces me desespera saber que algún sentimiento que descubro ya existía antes, como me jode un montón escribir un poema y encontrarme en alguna lectura con ese poema escrito por otro autor antes que yo y mejor. El valor que siempre le doy a un descubrimiento es el de la perdurabilidad, y por eso fracaso, porque siempre el descubrimineto se extingue en otros modificándose, aunque sea levemente, lo que le hurta esa dosis personal de permanencia con el que yo intento insuflarlo. También, a veces, vibro en el tono contrario –repito por enésima vez que soy un tipo contradictorio– y lanzo a voz en grito arengas contra la permanencia de cualquier sentimiento, pensamiento o cosa, abogando con iracundia por cierta suerte de carpe diem que en el fondo no responde a mi narcisismo. En el fondo me voy entreteniendo, que ya es bastante.

Tuesday, July 4, 2006

Shingo Ogata


Ya en casa, después del rápido periplo portugués, persiste aún el dolor de riñones con el que partí de Béjar, pero con felicidad por un viaje estupendo con Juanito lleno de buenos ratos.
En la ida, como siempre, el olfato de Juanito nos llevó a coincidir en un bar de frontera con la expedición de estudiantes salmantinos encabezada por el bueno de Manuel Ambrosio, a la sazón director del curso de verano al que íbamos a asistir. Café con charla y a continuar viaje hasta Guarda.
Ya en Guarda, quedé vivamente impresionado por el crecimiento que ha tenido la ciudad desde mi última visita –puede hacer la friolera de 17 años–. Yo la esperaba en la línea de Béjar y me llevé una grata sorpresa –triste por lo que a Béjar se refiere–. Una brillante recuperación del casco antiguo, apuesta por la modernidad en sus polígonos industriales, mejoras muy bien adaptadas en sus calles, un comercio recoleto y pujante... vamos, que han sabido aprovechar muy bien el empujón europeo, cosa que en Béjar ha sucedido al contrario, con un urbanismo feroz, sin cuidar la imagen del casco antiguo de una forma decidida, con un comercio en franca decadencia y con la infraestructura industrial poco menos que destruida –a ver si aprendemos un poquito de los portugueses–. En la puerta del Ayuntamiento de Guarda me encontré con Jesús Málaga y su esposa. Nos saludamos y nos congratulamos por vernos igual que siempre, con las mismas ganas de hacer y deshacer y con muchos proyectos por delante... Saludos y presentaciones de rigor con la gente de Guarda y de la Universidad de Coimbra y derechos al tema central, el curso de verano organizado por la Universidad de Salamanca y el Centro de Estudios Ibéricos portugués... Acto de apertura del curso, presentaciones y conferencias con cierto trasunto tedioso –entre otras cosas porque eran en portugués y yo no entendía de la media la mitad–. Pasé el rato en un entresueño hasta que llegó la intervención de Jesús Málaga, que me gustó, entre otras cosas, porque Jesús resulta un magnífico orador. Jesús habló de su proyecto como alcalde de Salamanca –absolutamente brillante–, y me dejó un pensamiento que aún hoy ronda en mi cabeza, que no es otro que al proyectar una ciudad con brillantez, como lo hizo en su día Jesús, no tuvo en cuenta la resta que ello le supondría al resto de la provincia, creando así una capital de provincia muy pujante con un resto del territorio abandonado por el centralismo capitalino. Me hubiera gustado abrir un debate sobre este tema, pero la hora y mi cansancio me indicaron que no debía mover ni un pelo para que el final se precipitase en la comida necesaria.
La comida estuvo estupenda –siempre valorando que en esto de las comidas aún le queda mucho por hacer a los amigos portugueses– y la conversación entre platos, muy interesante. Logramos sacar temas de importancia que nos interesaban, como el asunto legal de nuestros negritos, la próxima visita a Morille, nuestras actividades con jóvenes... y de propina, Manuel Ambrosio sacó para nuestro gozo el asunto del centro logístico de Castilla y León.
Aparte de esas conversaciones tan importantes para nosotros, la comida dio para conocer un poco mejor a Jesús Málaga y a su esposa –dos cielos– y para sentir su proyecto político e ideológico como un proyecto de vida.
Los postres.... de chuparse los dedos.

Sin tiempo para descansar, pues las sesiones comenzaban –¡¡¡por Dios!!!– a las 2,30 p.m., aproveché para darme una ducha rápida en el hotel y unirme luego al sarao sin hacer mucho ruido. Llegué con algo de retraso, como se puede imaginar, y la conferencia de uno de los profesores de la Universidad de Coimbra ya había comenzado –mi lugar en la mesa estaba vacío y me dio algo de corte. Ruego que me perdonen por ello los organizadores, pero este bejarano necesita por norma hacer sus abluciones después de cada comida–. Esperé a que terminase la intervención del colega y me incorporé a la mesa justo cuando llegó mi turno de palabra. Comencé leyendo mi ponencia, pero enseguida me percaté de que aquello necesitaba cierta actividad –un tipo que se había dormido comenzó a roncar ante las sonrisas de los presentes– y me decidí por guardar los papeles e improvisar con un lenguaje cercano y con varios guiños a la grada. El cambio funcionó y me dio la agradable impresión de que el público agradeció mi decisión. Hablé, creo que divertí y no sé si fui capaz de enseñar algo –lo que puedo afirmar es que no fui tedioso.

Terminada la jornada de tarde, hicimos un par de amigos portugueses y nos tomamos unas cervecitas junto a Manuel Ambrosio. Charleta distendida, algunas llamadas telefónicas y un paseote con Juanito por el casco antiguo de Guarda. Durante el paseo compré algunas antiguedades –todas modernistas– a muy buen precio: un llamador de puertas en bronce con una cabeza adolescente enmarcado en una orla de vegetal, un juego de pluma y secante en plata de los años 20, un catálogo delicioso de fotos de los mismos años que bajo el título de «Camposanto di Genova» presenta en con una conservación sobresaliente una serie de imágenes y textos muy destacables, y un libro de estilo poético de 1884 escrito en portugués... Otras cañas con queso y huevos rebozados, una Coca-cola con hamburguesa y reencuentro con Manuel Ambrosio.

Manuel es un tipo extraordinario, generoso, creativo, lleno de amabilidad. Pasamos con él la tardenoche y cayeron vinos, copas y mucha conversación, lo que nos unió hasta el punto de las risas y la gratitud compartidas.
Dormida, amencida, desayuno, despedida del personal y para casa por las carreteras serranas llenas de nuevos ricos que han sabido encontrar bienestar en el remanso natural de la Sierra de Francia (envidia me dan).

Wednesday, May 24, 2006

Saigyoo


Hoy me ha llegado una buena oportunidad de expresión gracias al colega Manuel Ambrosio Sánchez, que me ha invitado a dar una charla en el curso «Cultura, cooperación y desarrollo» que se celebrará en Guarda (Portugal) durante los días 3 al 7 de julio dentro del programa de cursos de verano del Centro de Estudios Ibéricos luso.
Y he escogido un tema que me llena de ganas de hablar, nada más y nada menos que intervendré bajo el título «Activismo cultural y social en los márgenes institucionales». Espero no defraudar y ser capaz de decir todo lo que debo decir. Andarán por allí Jesús Málaga, Mª Jesús Miján, Fabio Rodríguez y Nuno Júdice, un gran poeta portugués con el que hace tiempo crucé algunas cartas e intercambié materiales.
(23:01 horas) Mi discurso constante sobre la nada es pura pose, lo sé, pero me gusta fingir a la vez que creerme que manejo algo infinito con cierta soltura. Y la infinitud es incierta porque sobrepasa al saber, como la nada es incierta porque se concreta sólo en la infinitud... pero me encanta fingir que soy de la nada, que habito en la nada y que voy a la nada... y todo para sentirme presente en mí mismo, para pellizcarme y poder decir : «existo porque soy capaz de jugar con la nada y salir ileso». Y luego andarme en esas milongas de ser porque alguien te nombra o de hacer que las cosas existan porque yo las nombro. Un petulante.... eso es lo que soy, un petulante que encuentra entretenimiento en su absurda petulancia para alimentar un narcisismo inútil.
Y no sé si mis mentiras me hacen llegar al punto de poder definirme como un mitómano o sólo me quedo en la triste diletancia de la mitomanía... Sí que tengo la certeza de que mi espíritu es débil y que mi razón no alcanza la mediocridad... Un diletante pseudomitómano mediocre y de espíritu débil... nunca nadie sabrá definirme mejor.

Monday, May 15, 2006

Kawabata

«Si el tubo catódico tiene vida, aún podemos salvar su televisor», son las palabras del técnico de Loewe que ha venido hasta mi casa para calibrar mi pequeño desastre y joderme la idea de pillar una tele planita de plasma a cuenta del seguro que vengo pagando religiosamente desde hace millones de años luz sin sacarle beneficio alguno. En fin, no soy un hombre de suerte material.

El día, en todo caso, ha venido cargado de proyectos nuevos, de citas, de reencuentros y de posibilidades. S. G. me ha llamado para indicarme que me darán un toque desde «El Cultural» de «E. M.» para pedirme una foto que adjuntar a una reseña de mi nuevo poemario –Dios nos coja confesados–, Antoñito Orihuela me ha confirmado que nos veremos en la feria del libro de Mérida, Santi G. Valverde me ha llamado para llenarme de afecto y caricias auditivas, Manolo –el number one de Morille– me ha invitado a participar en unas joranadas internacionales sobre Literatura en Portugal, Fernandito R. de la Flor me ha avanzado que estaré en el homenaje que la Diputación de Salamanca dispensará a Aníbal Núñez, Ignacio Sanz me ha invitado a realizar una lectura poética en Ávila y Paolo Tanganelli me ha propuesto una selección seria de poetas españoles para publicar en «Ilfilorosso» –una hermosa revista literaria calabresa– en edición bilingüe... ¿qué más puedo pedir?

(21:56 horas) No sé si la poesía en sí es capaz de justificar mi enfermiza tristeza o si soy un triste por arroparme con la poesía para quitarme el frío que son los demás. El caso es que últimamente busco la escritura como buscando soledad, no intendo arder en ella, sino esconderme en ella. Y siento un raro respeto hacia mí mismo y hacia esta opción que cada día se hace más fuerte en mí. Y no sé si es que los otros se van conformando como un infierno terrible o es que me he empeñado en encontrar un paraíso íntimo y perdido en el que acabar. Y soy capaz de hacer un drama por la forma de mi último poema o bailar a solas y a brincos por un hallazgo pequeñito. cada día soy más consciente de que sólo me importo a mí mismo y de que de ese ensimismamiento debo sacar un jugo delicioso.
¿Para qué escribo? Quizás para desescribirme... o para sobrellevarme. Soy un impotente literario.... y hasta quizás literal, y esa impotencia me encierra , me entierra y no permite que me vacíe.

•• RECOMENDACIÓN ••

«LA VIDA PUEDE SER UNA LATA»
Pedro Casariego Córdoba
Ediciones Ardora
Colección: Vanguardia Clásica
Madrid, 1994
ISBN: 84-88020-04-X

Deliciosos dibujos y magníficos poemas del tristemente desaparecido Pedro Casariego Córdoba, seguido de «Falsearé la leyenda», una recopilación de textos escritos al hilo de sus cuadros por Quico Rivas, César Antonio Molina, Nacho Fernández, José Luis Gallero, José María Parreño, Enrique Vila-Matas, Javier Arnaldo, Luisa Castro, Pedro Sorela, Clara Janés, Mercedes Monmany, Julia Castillo y Martín Casariego. Dieciocho reproducciones en color de cuadros del artista. Introducción de Antón Casariego.

Muy recomendable es la edición trilingüe –castellano, francés e inglés– sobre Pedro Casariego que acaba de editar el hermoso sello pucelano Tansonville, con una sobresaliente traducción al francés de la poeta Belén Artuñedo.