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Thursday, August 6, 2009

Un ratito con Jaime de Armiñán




Ayer pasé un ratito con Fernando Jover [director del corto “Todos somos Adrián”] y con Juan Carlos Pajares [guionista y actor], y me parecieron unos tipos estupendos. Es lo bueno de este pueblo, que de pronto te encuentras con gente interesante y terminas tomando una cañita y haciendo amistad… hoy llega Jaime de Armiñán y no quiero perdérmelo por nada del mundo. Por cierto, que Fernando Jover me regaló el título para un poemario: “Noche con dos lunas”, así que tendré que aprovecharlo, que un regalo es para eso, para aprovecharlo hasta estrujarle el gozo entero.
...
Y me comí el calor como ningún día de este verano, a puros mordiscos… pero todo se arregló con el abrazo fuerte que pude darle al maestro y con ver su mirada [una de las más interesantes que tengo guardada en mi catálogo de miradas]… y me fui al trabajo, pero luego me escapé un ratito para estar junto a ese hombre sabio [me encanta la compañía de gente como Jaime… y a lo mejor hasta se me pega algo]… y también al lado de Juan Antonio Pérez Millán [un tipo siempre entrañable por el que siento un afecto especial… siempre hubo feeling entre nosotros] y de la amiga Ángela [a veces el trabajo se convierte en gozo, coleguilla]. Y eso, que me sentí estupendamente tocando el verdadero polvo de estrellas, que es el que sale de las manos de los buenos directores de cine, como lo es Jaime… y que pude abrazarle y decirle las palabras justas que deseaba decirle, ni una más.
La foto nos la hizo Ana, mientras Jaime le marcaba cómo encuadrar y dónde encontrar mejor luz.
Hay días realmente especiales… y éste ha sido uno de ellos.

Friday, November 28, 2008

Dame luz.


Qué artificial es todo, qué indecente…
Contra el mundo debo tomarme la vida como un sacerdocio o ser el extranjero que no fue capaz de aprender el idioma de los otros, el que sonríe para que le tengan por imbécil, el que asiente con la cabeza a cualquier gesto.
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Hoy vi a la familia completa de Luisito y María [una suma hermosa que casi se ha hecho multiplicación] y me gustó la pinta del asunto, con mi amigo feliz [que se le nota a la legua] y sin permiso para salir ya de parranda [él lo asume encantado]… y me dio en la nariz que todo tiene arreglo si dejas que exista el horizonte. Luego hice resumen del día y me volví a acordar de que hay buena gente por ahí dispuesta a lo que sea [de las últimas horas me quedan los hermosos detalles de Joselín, Manolo Casadiego, Lorena, Dani y Ana, Concha, Gerardo, Guadalupe, Antonio G. T. …].
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Dame luz hincando tus rodillas sobre lo aniquilable, pues soy la triste acrópolis de un esplendor pasado que masculla su ruina y necesita asedio. Que se haga mediodía entre los ojos y todo en mí destiña xantófila inflamada, y me haga grito y gruñidos hermosos, como los de una selva.
Me miro en la botella que reposa vacía sobre la mesa llena… y soy como una esquela sin el nombre completo hasta que tú decidas.
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Siempre sumo mi cuerpo con el colchón por el lado izquierdo y mi cabeza herida se acomoda a la almohada como un rinoceronte mientras los cabellos caen desde su trono hasta el hueco del pozo. Así, y abrazado a la almohada como a una mujer blanda y luminosa, asigno a cada sueño uno de mis ojos [siempre tengo dos sueños] con intención de atraparlos [lo que jamás consigo].
Cuando, ya derrumbado y preso de las sábanas, entro en el mundo blanco, no sé lo que sucede porque todo se borra.
Y cuando me despierto con esos golpecitos de mi hijo Guillermo y no sé dónde estoy ni qué ha pasado, la boca está pastosa, el vientre blando, los genitales prestos, lo riñones punzando sobre la carne anexa… hago siempre un empuje de memoria y no hay nada en la bolsa… estoy lavado.
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¿Quieres el ademán de tocarte y las convulsiones, que te talle como a un diamante con esta afasia mía de mangas sobre mangas, que haga la ceremonia rara de las aves del paraíso para tus ojos, que intente disuadirte mientras punzas mis músculos más blandos con tus uñas recién pintadas?, ¿quieres que me exija y te apodere, que rodemos por el suelo y seamos el ovillo, que te roce y te encarnes, que te repita entera con esta lengua de ceniza que escondo en la corola?, ¿quieres que te sahúme con incienso y apure en la escalera la copa que me ofreces, que te muerda el sombrero de rafia y te estuque la espalda y te haga un altiplano sobre lo espeso y te junte las piernas y te pliegue?, ¿quieres que te dibuje en tinta negra y todo se hinche como el arroz, que me precipite Niágara desde los orificios y quedemos maltrechos como la pulpa batida y seamos el reverso de todo lo que somos?

Friday, September 19, 2008

Si quieres venir...


SENTADO SOBRE EL COFRE, HABLO A LA DIOSA

Si quieres venir, has de saber que jamás piso tierra sagrada y que palpo la vida con las manos abiertas, que bebo la leche fría en el tazón blanco y dedico las mañanas a acumular la savia que haga crecer un árbol hermoso sobre mi tumba, que transito desnudo el espacio que dejan las mujeres para impregnarme del viento de sus danzas, que en la noche apago las orillas y recojo el horizonte, que colecciono almendras con vocación de ojos y me baño en el jugo que vendimio en los vientres.
Debes estar dispuesta a repararme con el cuchillo oxidado, a conquistar mis axilas rebeldes con tus dientes blanquísimos y a buscarme el envés con perversión y signos. Debes estar dispuesta a admitir mi evidencia e incluso a suplantarme si me vieses cesando. Debes estar dispuesta a beberme, a chuparme, a poseer mi espalda, a anular mi esplendor con dulces resistencias, a vigilar mi sueño sin tocarme los hombros, a buscar los matices de mi nuca afeitada, a custodiar mi miembro en la hornacina roja que tiene la serpiente tallada en su puertita, a cerrarme los ojos cuando los sientas ciegos, a hurgarme en las esquinas bárbaras, a danzar para mí cuando yo te lo pida… a dormir a mi lado acoplada a mi espalda.
Si deseas venir, has de saber que no estoy solo, pues en mí cobran vida cada uno de mis antepasados con su timina rancia y sus raros pronósticos… y están a mi redor constantes y obsesivos, con sus trajes planchados y su aliento de sótanos.
Si vienes, leeremos las señales que contienen las rutas de los pájaros y haremos minuciosos pronósticos de los próximos coitos y los escribiremos sobre la piel mudada de nuestros cuerpos nuevos. Por las tardes, merendaremos juntos bocadillos enormes de muslos adobados mientras los huesos viejos acaban de pulirse.
Si en un acaso extraño no vinieras, seguiré siendo elástico y acabaré de darle el último matiz a mi ley de exterminio, maldeciré bajito, maldiré, me haré de neutrones y procuraré ser lo que acaba no siendo.

*Nota: siempre arrastro los pies mientras camino.

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Ayer me machacó el cliente vip, obligándome a realizar una jornada de tarde desde las 14:30 a las 22:45 horas. Quedé absolutamente agotado y caí en la cama como en un pozo profundo y acogedor… pero me desperté muy temprano y me vine al tajo a seguir punteando los bajos de mi curro… por el camino encontré a la lunática corriendo apresurada y abrigada como en el más crudo invierno, tropecé con un par de borrachillos que no habían dado aún fin a su noche y me fumé un cigarrito a la puerta de la imprenta mientras la vieja me miraba mal desde su ventana y la mulatita que sirve en la casona vieja de enfrente salía a la compra con su sonrisa puesta y media tripilla al aire. Todo normal.
Ya dentro de mis naves, valoré los restos del naufragio de ayer: una taza de café con sus restos resecos, tres vasos largos con sus limones tristes, un par de botellas vacías, las sillas como atacadas de un extraño desorden, las mesas llenas de papeles con notas apresuradas, las papeleras rebosantes y los baños como si hubieran orinado en ellos los diez mil vándalos de Alano [habría que enseñar a los hombres a orinar sentados –yo lo hago y me va bien–, sobre todo cuando les tiembla el pulso por la edad o cuando el miembro tiene tal vitalidad que acusa sin querer el síndrome de manguera libre… lo digo, sobre todo, porque es a mí al que le toca limpiar los baños de la empresa].
Ante tal panorama, decidí acercarme hasta el súper para hacer acopio de productos de limpieza y papel higiénico: no habían dado las diez y ya estaba el aparcamiento a tope y las cajas con grandes colas [me cabreé]. Pillé ‘Blocs WC Agua Azul’ [esas pastillonas que se meten en la cisterna y procuran agua perfumada y coloreada durante unos días], lejía para suelos marca Acme, 12 rollos de papel higiénico 'doble prensado y suave', pilas pequeñitas y unas pizzas para llevar a casa. Volví a la imprenta, descargué el material adquirido y me tomé un café en PdT con la esperanza de encontrarme a Ana y charlar unos minutos con ella, pero no le tocaba turno y me pasé el café en soledad absoluta.
Cuando acabé mi corto de café calentito, tomé la sabia decisión de retrasar la limpieza hasta mañana y relajarme, pues esta tarde viajo a Salamanca para trasegar las cosas de mi hija a su nueva vivienda y sé que lo pasaré un poquito mal.
Ahora agotaréel resto de la mañana leyendo a Guillermo Sucre e intentando escribir algo, que es lo que realmente me apetece.

Tuesday, July 29, 2008

Mañana tarantina.

Mañana tarantina porque la camarera deliciosa se soñó vigilando mi ordenata y despertó entre sudores fríos, porque brindé al Sol en el centro de la plaza de toros bejarana, con mi montera de Caja Duero, la primera faena de la mañana; porque hay una crisis que para nosotros es bilis y para el cuerno de África y la testud de latinoamérica es hambre, porque vi al colega Cipriano como un hombre respirando entre los hombres, porque leí a Valéry aquello de que “Está claro que aumentar, profundizar un pensamiento más allá de cierto punto, se opone a la vida… … la vida es lo ajeno al pensamiento – el enemigo.”, porque mi plan de pensiones con La Caixa arroja pérdidas en bolsa de más de un 5%, porque le advertí a mi hijo Guillermo que Narnia no existe y me miró raro, porque en el círculo cerrado vida/muerte hay aún descreídos y asombrados, porque el Loctite se me pega a la piel y me queratiniza, porque me cizallé las manos colocando el puñetero letrero luminoso de Félix Metro y ahora me escuezen como amigos íntimos, porque la camarera se puso un pañuelo naranja en la cabeza y enclavó un colgante de bola entre sus pechos golosos para irse a Helmántica a visitar a la inefable Angelina [hola, Angelina, ¿cómo te va, tía?], porque mi Felipón no arregla su habi y me pongo frenético, porque mi Mariángeles está desaparecida en combate y padece abulia de Historia del Arte [yo también la padecería en su lugar, claro], porque no llego a fin de mes de nuevo y, a mayores, se me ha caído encima el que mea en las esquinas de su despacho presidencial y me ha dedicado una ponencia de radio completita [como se entere mi padre va a haber más que palabras]… Sí, coño, una mañana tarantina para mirarla entre vísceras y cuajarones de sangre, pero con tranquilidad y con cierto humor ácido.
Este pueblo mío tiene sus rufianes con corbata, pero no son ni graciosos, como en otros lugares; sus empresarios tartajas de pecho inflado por las ínfulas extrañas de representar algo, sus estupiditos con despacho a los que conocí de chiquitillos con los mocos pegados justo en la comisura de los labios, sus mecánicos y albañilitos venidos a más… todos destructivos y aprovechados, todos buscando lo suyo mientras joden bien a los demás y se llenan los bosillones de sus americanas y las de sus coleguitas con las monedas que sobran… una mierda para ellos.
Cómo iba a faltarnos esta ganga entre la mena extraordinaria de gente chula que puebla el sitio.

Sunday, July 6, 2008

Cirros de dopamina.


Con orgullo y razones, acuso recibo del "Premio Corín Tellado a la Excelencia Literaria" concedido por el inefable Hugo Izarra [http://www.hugoizarra.blogspot.com]. Espero saber llevar tan alta responsabilidad hasta donde se pueda.
Un abrazo,hermano... eres la hostia.


El día se levantó con algunas nubes de dopamina y un fresquito espectacular, y salí a enfríar mi cuerpo con parsimonia. ¡Mmmmmmm, qué gustito!
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Vengo de la prehistoria y estoy agotado de labios y luciérnagas, pues fui momia y demasiada incertidumbre.
Descansé un poco en la Edad de los metales, y fue justo el descanso quien puso el ascetismo en mi cabeza como una disensión de lo trabado. Soy memoria dispersa entre los hombres, y aunque quise que todo discurriera despacio y bien sujeto, las cosas se me fueron de las manos y me quedé en metáfora y un hermoso manojo armas blancas.
Cuando descubrí el fuego, supe que mi pupila dilataba y que existe un insomnio indefinible que agota en su desgana y me hace perder la simetría.
Soy capaz, y eso me ayuda a seguir. Soy voraz, y eso me va eliminando. Creo ser absoluto, y por ello no sé dar pasos atrás.
Déjenme solo un rato y crearé de nuevo la destrucción de siempre.
Soy un Hombre normal sin sus obras completas.
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La tarde, de arrugarse la piel [por lo climatológico y lo familiar], sentado al puto borde de la piscina de mi cuñadeta, pasando frío como un pobre y dirimiendo la cosa paellera mientras miraba la cara anodina de mi suegro, que está entre sobrepotegido y pirulín bandera… El asunto fuye que se me marchó el espíritu a otros lugares mientas Julia me decía que si tomaba otro vasito de horchata… se me fue a una casa de putas en Singapur, a un fumadero de opio en Tánger y a una casa de la Plaza Mayor que ha puesto terraza en los soportales a modo de última cena jesucristera, pero con bongos y varios Judas pasaítos [anoto nueva presencia de periquita en inmejorables condiciones de uso y disfrute]. Al volver, paré un poquitillo en el borde de la carretera que lleva a Palomares y me cruzé con todo el zorolerío de chándal y zapatitos de tacón [una llevaba manoletinas verdes], pero hoy no sudaban [cosas del tiempo meteorológico], aunque una sí que lo hacía [me temo que hubo sexo entre los martorrales]. Compré tabaco en el bar/estanco del barrio/pueblo [allí andaba V. M. trajinándose una birra y discutiendo sobre los últimos sucesos servates –como la cosa se encedía, pagué y ni saludé–]. Me fumé tres pitillines antes de que mi suegro me echara el alto con el jodido bastón matamoscas y volví en mí…. ¡coño!, que estaba todavía al jodido borde de las piscina y oliendo la cosa matadera con intensidad [eso debe poner, seguro]… y lo mismo ni compré tabaco ni me fumé los pitillines.
También puede ser que todo fuera una mezcla del aburrimiento imperante y este hermoso picor de pichulina que se me ha venido a la entrepierna con la bajada brusca de los grados, que todo influye… y volví a caer en trance; esta vez había desaparecido el abuelo y saltó la alarma… “¿Dónde está papá?, ¿se ha ido solo?… ¡¡¡A buscarle!!!… andaba el perico en la bodega mirando los juguetes de los críos y se molestó un poco por la videovigilancia filial [a ver si le hacen caso un día y le dejan hacer su vida, que él quiere, coño]… Bocata de queso y a ver a Nadal sudando [qué coñazo el tenis… ni comparación con la soledad], y luego a la camarera de Titanic sentada como una diosa en el suelo [que es el cielo de los camareros, un cielo de hash y faldas largas como los manteos del 59]. No es mala compañía para una tarde zorola… mejor… es divina. Mientras escuchaba su silencio escribía esta entrada casi blues y escuchaba a Boby Dy [sigo sin estar enfadado con él] trabando el “When the Ship comes in” cuando tenía la voz limpia y miraba al público desde el escenario [eran otros tiempos… ¿mejores?… y yo qué sé]. El caso es que la camarera del Titanic atinaba a corregirme con su voz casi religiosa [fe le tengo] e incluso acertaba.
Bah, y que lo dejo aquí y me quedo con mi musa, que es bastante más agradable que dar la plasta con palabras.

Thursday, September 27, 2007

Las soledades que saben agradecer la compañía pequeñita.



Cuando Paquito Ortega me dijo que somos soledades que saben agradecer la compañía pequeñita, ya andaba el concierto Serrat&Sabina con el pirata cojo con pata de palo, con cara de malo… Yo me quedé pensando como colgado entre las palabras sentidas de mi amigo y la letra machacona de la canción… el pirata solo, con cara de malo, sin pata de palo… el pirata cojo, con cara de malo, con pata de solo… el pirata rojo, con cara de solo…
Me divertí como hacía meses, disfruté de mi gente especial, salté, grité, bailé y pillé cierto puntito entre cándido y salvaje… el pirata solo, con cara de raro.

Entre la multitud –que lo era– me topé con un poeta antiguo del que no pude recordar el nombre ni antes [ayer] ni ahora [iba con una moza que se empeñó enseguida en dejarme claro que era la directora de Tribuna… encantado, coño, encantado… y salí pitando, que me da canguelo todo lo que huele a prensa]; achuché a Paco Novelty y a su eternamente bella Marina [una dulzura mágica la de esa mujer], fumé justito junto a Jessica [la argentinita Yess de Paco Ortega que me dice bajito: ‘no bebás, nene’], reí a carcajadas con Ricardito Luis Moral [tocado con un sombrerito hongo de plástico y cantando a voz en grito todos los temas sabinos], me despanzurré de ver a Pedrito Cubino con carita de zurrasparse [las jodidas almejas, Pedrito, las jodidas almejas], gané un ratito Ana y hasta mereció la pena que perdiese la cartera para ver el contraste de su preocupación junto a esa soltura natural que siempre lleva y atrae, me emocioné mirando a mi Mª Ángeles disfrutar como una grupi [se lo merece mi reina, que lleva un tiempo de constantes desolaciones y ya era hora de ver su gozo aflorar por unas horas], encontré cierto azar inexplicable y solitario en mi Julia del alma [me preocupa un poquito verla en su faz cansada y no sé cómo armar una estrategia para que sea lo que siempre fue: la alegría exacta con vocación de eternidad], abracé a mi hijota y la noté vivísima y en el camino [sabe la libertad y la va gestionando… me gusta mi niña, me gusta mucho], abracé varias veces con auténtica fuerza a mi Paquito Ortega [acreedor cada día de mucho más afecto del que yo pueda darle], degusté a la Charito más social [‘el comodín de la llamada’, como la nombra Ricardo con esa hermosa retranca entre zamorana y vasca]… y bebí cervecita, y me comí un bocata, y conduje de noche… y fue todo un recuerdo hermosísimo para guardar entre gasas y seda.
Me gustó el espectáculo a pesar de que yo siempre fui de Lluis Llach y de Bob Dylan…


(17:19 horas) Veo con horror y con cierta extraña esperanza los sucesos que se desarrollan durante estos días en Birmania y no puedo por menos que recordar aquellos duros días del final de Salvador Allende y el principio del asesino Pinochet o las noches incendiarias con los colegas de Frente Sandinista que sobrevivían en la Salamanca estudiantil que yo gocé con 17 años… aquellos hombres tenían en su contra que en sus causas ponía pesas falsas la bicha norteamericana… en esto de Birmania, la verdad, no tengo ni puta idea en dónde se calzan los intereses… pero me aterra ver que el mundo sigue con sus horrores y me emociana que la gente siga sintiendo esa necesidad de conquistar la calle.
Hay un contraste en lo birmano que no existió en lo sudamericano, y no es otro que el poder religioso [la comunidad de monjes budistas] aquí se alía con el necesitado y allí se alió [salvando dignísimas individualidades] con el poder asesino y sojuzgador [la rijosa, piramidal e interesada iglesia católica oficialista].
De aquellos días me queda un rumor de música que toma rostro en Inti Illimani, Mercedes Sosa, Rosa León, Ana María Drak, Lluis Llach, Raimon, Pablo Guerrero, Luis Pastor, Luis Eduardo Aute, Paco Ibáñez, Víctor Jara, el Cuarteto Cedrón, José Afonso, Joaquín Carbonell… siempre mezcladas con aquella otra cosa más lúdica de Bob Dylan, Leonard Cohen, Credence Clearwater Revival, Rolling Stones, Donovan, Carole King…
De todos ellos tengo magníficos recuerdos intensísimos, tristes y alegres… a varios los he llegado a conocer en persona delante de unas copas, a algunos los he podido escuchar en vivo varias veces y a todos los oigo con una frecuencia casi maniática en mi estudio y en mi coche… con ellos recupero días de vino y rosas, amores perdidos y amores recuperados, noches de miedo militante y vietnamita, días de lucha y días de auténtica abulia…
Junto a ellos, que son el justo sonido de mis recuerdos, viven en la misma morada discográfica y afectiva Paolo Conte, Nicola Conte, Madeleine Peyroux, Paco Ortega, Carita Boronska, Jonathan Richman, Zizi Possi, Cássia Séller, Caetano Veloso, Yann Tiersen, Willy DeVille, Umebayashi Shigeru, Tracy Chapman, Manhattan Transfer, Tom Jobim, Toquinho, Vinicius de Morais, Toninho Horta, Skeeter Brandon, Sergio Cammariere, Sarah Vaughan, Ray Charles, Renato Carosone, Patricia Barber Companion, Paloma Berganza, Norah Jones, Mildred Bailey, Lhasa de Sela, John Lee Hooker, Jack Johnson, Fátima Guedes, Etta James, Djavan, Dayna Kurtz… todo un universo de sensaciones en el que crecer o, por lo menos, intentar sobrevivir.
De FUMADORAS

INGLÉS AL DÍA: Smoking he(she) undresses

Wednesday, August 15, 2007

Hasta donde lleguemos...


Ayer comí con Paco Ortega [y su mirada canalla], con Anita [y su generoso escote] y con Pedrillo Cubino [bienhechor del sarao –mil gracias–].
Y dio la cosa para un ratito de relax molón, pues, entre otras cosas, a Paco le llamó la bella Mónica Molina cuando iba a arrancarse en un florerito de anécdotas con protagonismo Sabina en el escenario de su biblioteca [también hubo lugar para Camarón, el taxista de Camarón y la floripondista María Jiménez]… y Ana en tiernecito mirando a un bebé [yo también me encandilé del crío], y Pedrito gesticulando, como para alzar el vuelo, mientras nos relataba su gatomaquia y su murcielagofobia con ese énfasis magnífico y cubinero que siempre pone en las cosas.
Las viandas, a fuer de raras, no estaban malas [solo memoricé del menú la palabra “reno”], y mira que yo soy especial para esto del meter por boca.
El caso es que los colegas propiciaron que mi estresado mosqueo tomase itinerancia y cogiera descanso [no en vano llegaba de una reunión tensa con los zorolos Cámara en la que me autoimpuse un imposible compromiso de curro para quitármelos de encima]. Tal circunstancia es más de agradecer que el amago de zorrionda prometida e incluso que la comida misma.
Y ya en la tarde, un sustillo: golpazo por alcance al coche de mi Julia [llevaba de pasajeros a los abuelos, a mis dos chicos y a la mujer que quiero]. No pasó nada que no pueda solventar el seguro y todos acabamos en tarde de piscina.
•••

Hoy hace 25 años que contraje matrimonio con Mª Ángeles y el resumen no es malo: tres hijos lanzados a la vida para que sean libres, una casa común, cien mil proyectos, millones de sonrisas y un par de lágrimas, mucho amor compartido y espacio para arder sin dimisiones ni celos.
Ahora recuerdo que aquel día jugué un partido de tenis con Gerardo para abrir boca [mi amigo, siempre tan ocurrente, decidió que el partido sería entre Perú –él– y Camerún –yo–, siendo su nombre en la lid “Samy” y el mío “Sao”. Bajo estas premisas, cada vez que yo tenía el saque, Gerardo gritaba descojonao de risa: “Saca Sao”]. El testigo de aquella contienda preboda fue el amigo Justo [hoy jodido por una enfermedad rijosa y puta… va mi recuerdo más entrañable para él]. Después del partido hubo ducha y acicale [camisa blanca nueva, calzoncillos de seda, corbata granatita de corte beat, traje Yuste en marino, calcetines ejecutivo y zapatos dos tonos de Yanko]… y otra vez con Gerardo a tomarnos cocacolas en el bar de abajo [entonces era el Bar Samuel].
La boda fue a las once en El Castañar y solo el finado padre Julio [que más adelante llegaría a expulsarme del templo junto a mi amigo César durante una festividad de la Virgen] puso la nota anacrónica cuando, sabiendo de antemano mi voluntad de no comulgar y mi calidad de no creyente, se detuvo frente a mí con el copón en una mano y una hostia en la otra durante un largo minuto buscando mi reacción [pasé del cura y mi merienda divina le tocó al siguiente].
Recuerdo que Mª Ángeles estaba bellísma [lo sigue estando] con un traje de ceremonia corto y sencillo que consiguió que fuera el centro de todas mis miradas.
Del resto del día solo me queda el recuerdo de un agobio cabrón y la compañía de un montón de desconocidos celebrando lo que solo debiera haber sido de nosotros [las jodidas bodas bejaranas].
El caso es que hemos sido capaces de llegar aquí a base de amor y de comprensión, de saber dejarnos espacios para respirar y de acometer abrazados cualquier dificultad.
Soy mayor, y lo siento en las cachas, pero me encanta haber llegado hasta hoy junto a Mª Ángeles, como si nada y como si todo, sabiendo que mi piel es su piel y que sus ojos son los míos.
Y desde ahora… hasta donde lleguemos.

(21:25 horas) Y que se nos fue Estibalina como rendida a sus labores bohoyas, y que a mí me da como penina, aunque sé que va a estar más cerquita de su Raúl y que va a ser algo más feliz por una parte chiquitita y algo menos feliz por otra parte [ésta algo más grande]. Me consta que sus coleguillas de curro la quieren y afirmo taxativamente que los clientes [yo mismo] la veíamos profesional y encantadora.
Que tengas suerte, reina.
Va para ti esta canción bellísima de Madeleine Peyroux:

De LECTORAS

Saturday, August 11, 2007

Dos no riñen si uno no quiere...


Un silencio forzado de tres días que me han dolido tanto como un jodido dolor de muelas. Todo culpa del trabajo estresante y de algunos tocapelotas empeñados en medrar con cosas insignificantes [el buen medrador lo hace todo a lo grande]. En fin, que me jode el silencio diarístico igual que me jode sentirme mayor por las mañanas o mirar a una mujer bella y no sentir nada.
El resumen de los tres días pasados es casi de monografía hostelera [mejor decir hospedera]. Tensión para llegar al final de un principio que iba a salir bien se hiciera lo que se hiciera . El caso es que escribí hace dos días una entrada fallida al respecto que encorcheto debajo, pues me parece idóneo recuperar palabras:

[Cuando llega don Francisco es la revolución con toma de La Bastilla incluida… todos anudan sus corbatas y ponen en tensión sus músculos, hay carreras y rumores, absurdos aires de cambio y mil ridículos temores, actos de fe y demasiadas oraciones lanzadas a no sé dónde… Yo, sin embargo, no conozco a don Francisco… solo conozco a un Paco jovial e hiperactivo con el que me río y al que me acerco con ganas.

Y ya he caído en la cuenta de que el problema radica en esa nube de advenedizos que no saben estar frente a un hombre con poder económico que, al fin y al cabo, no es más que un hombre como los demás [aunque éste le ha sabido buscar el lado dorado a la vida… a pesar de que todo es relativo].
El problema del dinero es que a su alrededor crece la sumisión por puro azar, sin que sea solicitada y sin que ni siquera sea sugerida, de forma espontánea y churrigueresca.
Me encanta, en todo caso, ver el mundo de reacciones que se producen ante la presencia de Paco, pues de ahí obtengo luminosos datos sobre el carácter oculto de muchas de las personas que conozco. Más cuando al colega casi se le obliga a subirse a ese pedestal de cartón piedra hecho con la piel sobrante de los aduladores.
Sin el decorado estrábico que le ponen los serviles, Paco se averigua como un tipo jovial e inteligentísmo, con chispa y con una generosidad fuera de toda duda, mordaz, absolutamente seguro de sí mismo y de todo lo que emprende, sagaz, atrevido y arriesgado, pletórico y con calidad de amigo.

Su poder está hecho fundamentalmente de ese material que se llama astucia… un poder que pocos saben recibir y muchos menos han aprendido a gestionar.
Yo me alegro de que vuelva Paco –que hace como un siglo que no le echo el ojo– y de poder tomarme un cafetín con él en plan colegas, como siempre, y poder contarle cómo me tienen la cabeza de enredada sus mesnadas vetonas, y reírnos del miedo pavoroso a la nada, del canguelo zurraspero previsita, de la cosa playera y de ‘Castor y Polux’… y darle un achuchón a Mariaje con sonrisa incluida.
La sumisión aliena al sumiso y le jode la vida al adorable hedonista,
En fin.]
Y llegó Paco con mirada torera y dicursito de matar al recibir, con su pan bajo el brazo [mostrándolo casi con lujuria a las autoridades y a las postautoridades]. El sarao fue ajustado y generoso, aunque para mi gusto pecó de hora temprana y de exposición absurda de los presentes a un sol de justicia [parece ser que fue idea de Pepe… aunque no estaba mal para alguno aquel castigo]… Allí estaba de nuevo, como siempre en los últimos años, todo ‘el gran Béjar’ encorbatado y reseco con ganas de almorzar a media tarde [aunque esta vez también se colaron algunos mingaslacias y una nena donadie a la que vi dándole órdenes rigurosas a las camareras… lo que hay que ver, coño, que le quitas a una chacha la cofia y enseguida toma su papel de jefa de cocina].
En fin, que a lo que iba, que Paco estuvo fiero con alguno y muy cercano conmigo, que Mariaje estaba reguapa, igual que Estibalina; que Ana presentó divinamente repintada sus bandejas de viandas, igual que una vestal, y Pedrito lucía un trajetón ‘Don Pedro’ cien rayas y a lo loco [se le veía entre orgulloso, agotado y feliz… y yo me alegro].
Los discursos fueron quizás lo mejor de la tarde: El de Pepe fue jabonero y llenito de lugares comunes, pero le quedó bien, pues le puso ese acento catalán que saca en las fiestas y lo hace todo más jugoso; el de Paco, medidísimo en todo, dando leña y árnica a la vez, jugándosela con tres reyes a la chica y sin entrar a pares… hizo que Alejo se hinchara [porque no entiende nada el hombrito] y que Cipri buscara en diez segundos sus mejores recursos oradores [que los tiene… y de alta calidad]. La lid quedó en empate y me juego lo que sea que habrá justa revancha en terreno de todos [espero que de tal pelucha salgamos sonriendo y con mucho futuro en las carteras].
Yo bebí champacito y me riñó la nena PdT de las deliciosas lorcitas lumbares [“es cava, coño, ceporro, es que no entiendes…”], comí jamón sudado y algunos canapeses de sabores exraños, charlé con Paco a solas [el me buscó], le di sombra de gratis a la niña de Andrino, me solacé en la suerte de la casta Riñones y hable sin miramientos sobre La Cerrallana [esa misma tarde estuve haciendo una cata de imágenes de ese monstruo feroz que ha dejado en herencia el PP repasado].
Y de cenita, Diego Mesa, con su cosa de fapas para currar un rato [de los grandes].
A la abuela le dio, mientras tanto, un leve jamacuco que quedó en nada [una nada de Dios, ese tipo sin conmiseración y sin agallas].
Estoy algo cansado.
Corto y cierro.
De LECTORAS

Wednesday, July 25, 2007

Sobre la resaca de lúbricos solomillos.


Con la resaca bailando aún por los lúbricos solomillos asomando por las cinturas bajas Levi’s Straus de las norteamericanas de bequita helmanticense, por los lisitos cabellos de las japonesas de porcelana click-click y tipillo anoréxico, por las nalgatorias ganaderas de las hijas de los tratantes [y de sus generosos escotes Amarcord], por las carnecillas adolescentes y pizpiretas… vuelvo a la soledad de mi cuarto como con angustia y como sin oxígeno. Un viaje familiar a Salamanca es para reposarlo de largo y buscar aire. Buscar aire y borrar con mi goma ‘Milán’ a la repintada jaquetona de los probadores Berska con su morcilleta al aire, a la negrita de caja y rastas con su hierático ‘¿me muestra su carnet?’, a la chachiflou ‘Benetton’ doblando camisetas y mostrando su apretada entretetera con conocimiento de causa, a la corza de ‘Blanco’ con tacones de aguja y lunares, a la periquita delgadísima y más larga que un real de hilo que nos atendió en ‘Stradivarius’ o a la siesa de turno de la tienda Levi’s… Todas borradas de un gomazo magistral para volver a mis camareras PdT como si tal cosa: Ana con un rojo cangrejo lusitano rompesisas y Estíbaliz con su moreno eterno de dientes blanquísimos… Me encanta el mundo pequeño y fronterizo de la Sierra de Béjar.
Y de la resaca al curro… hoy landrú y para la ironía, con reunión pollarda en institución de mandatario a la generalísima… empingorotado en su sillón, con la americana abotonada hasta el ahogo de su crasa persona, orinando las esquinas del despacho para marcar territorio y haciéndome ver que lo que en mí produce sonrisa y lástima, en él es puro orgullo, raza, gallardía… Me reí de lo lindo [para adentro] y dije alguna que otra frase improcedente que hizo que sus cejas mínimas se arqueasen tras las gafas al aire de generalóptica que no iban acordes con su talla de cara.
Y comimos perdices, porque lo de ser felices es una canción que tipos de tal estatura no podrán aprender nunca [y no por falta de retentiva, coño].

(18:32 horas) Mi última lectura ha sido estupenda, un librito de segunda mano que pillé hace unos meses en Madrid por 1 euro [‘Pensamientos desordenados’ , de Simone Weil, publicado por editorial Trotta en 1995] que me ha llevado a investigar sobre su autora y a empaparme de todo lo que he encontrado sobre ella en la red… Con su cosita `cándida’ de que hay que tener alguna doctrina para no ser engañado por las falsas doctrinas, con su aquél de que el lenguaje aprisiona a las mentes, con su verdad de que lo alegre solo está en el plano de lo imaginario, con su impresionante teoría de que el arte consiste en construir y abstenerse de destruir, con ese aforismo magnífico que dice: ‘El fuego destruye lo que le alimenta’… He dejado el libro lleno de comentarios anotados con prisa, de admiraciones y de interrogaciones… y he llevado a mi cuaderno un montón de frases suyas con el fin de trabajar con tranquilidad sobre ellas… Pero lo que más me ha alegrado ha sido descubrir gracias a Simone que si indago en mi interior voy a encontrar que ya poseo todo lo que deseo, que lo deseado está en mí porque, igual que decía Kierkegaard que cualquier artefacto que lanzas al mundo vuelve a ti [idea que anoté hace unos días en estas mismas páginas]… Mi deseo parte de mí y vuelve a mí porque está en mí. Es complicado, pero analizándolo despacio llegas a bellas conclusiones que te animan [de ánima] e incluso llegan a convencerte de algo tan útópico, bello e irreal como que no necesitas a los demás para colmar tus deseos.
La realidad es que este tipo de textos hacen que mi cabeza se mueva, son como esos ejercicios matinales que oxigenan y te ayudan a comenzar cada día con sensación de energía renovada [ejercicios que, entre nosotros, yo nunca he practicado por pura pereza]. Acceder a este tipo de textos me despierta la curiosidad y me lleva a buscar explicaciones [casi siempre peregrinas] que van llenándome el tiempo aparcado y le van dotando de cierto sentido.
Sé que no llegaré jamás a conclusiones impresionantes, que no seré capaz de armar ni una sola idea nueva… pero me hago ilusiones pequeñas que son como esas galletitas saladas que te hacen pasar la mañana tranquilo hasta la hora justa de la comida.
(19:16 horas) Me llama Alberto Segade padre para pedirme que le encuaderne con gusanillo un ejemplar de ‘Charlas con Troilo’, del zorolo Gala, y yo le digo que sí a pesar de que al tipo [el ‘poeta’ más vendido junto a Sabina] no lo trago ni con gaseosa Molina [y mira que soy adicto a esa deliciosa bebida carbónica hecha con agua de Béjar]. Le digo a don Alberto que todo está escrito… y mejor, hasta las cosas galas… pero él abunda en su gusto mientras se cisca en san Cela con sabiduría y gracia.
¿Lo quieres, Alberto?… pues lo tendrás.
Je, je…
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Friday, July 20, 2007

hoy no ha pasado nada...

Quitando que me escribió Higinio Cascón con afecto desde su envidiable refugio mallorquín, que me llamó Cesarín con risas y algún guiño, que tomé café con un Albertito descuidado [eso decía él], con Ana y con Pedrito Cubino; que me visitó Antonio G. Con sus cosas de siempre, que me llamó Paquito Ortega para enchufarme afecto, que me acordé de Belén un par de veces, que me besaron mis mariángeles y mis chicos cuando llegué a casa, que comí con mi hermana macarrones con queso, que me llamó mi madre desde el centro de Oviedo, que pillé una edición hermosísima y vieja de un cómic de ‘El Capitán Trueno’, que me reí de ver cómo el Rey se mosquea por los chistes del príncipe, que se fue don Piqué del PP neofascista, que Ricardo se fue de viaje a Zamora, que cobré algo de la extra, que diseñé con prisa dos cubiertas y una carta menú de lujo nubio, que vi unas bragas rosa oreándose tranquilas en una ventanuca de la calle Mayor, que me fijé en la nieta de Sacho (+) [¡vaya moza!], que me senté en el patio de Julia y cayó una cerveza, que me manché de grasa el polo negro viejo y que vi a una mujer de pechos imperiales… […] …hoy no ha pasado nada.
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Tuesday, July 17, 2007

Un poema cruzado mientras espero.

Porque hoy he repetido el difícil arte del equilibrismo en farola para colgar un cartelón de blues y me han regalado cuatro camisetas negras, porque un poema triste de Belén Artuñedo se cruzó de pronto con el “Crossroad” de Tracy Chapman, porque el técnico de Xerox está instalándome una máquina nueva y no sé, porque siempre hay una cosa sexual en todo lo que miro, porque tengo sed y un teléfono móvil que no entiendo, porque no he ido a París tampoco este año… y quizás nunca, porque el dinero me toca los cojones y el tráfico está loco, porque Juanito lleva hoy una camiseta de Mazinger Z y su padre es un león herido, porque Diego es feliz y me encanta imaginarlo en su particular sueño americano, porque no me escribe Alexandra hace unas semanas y mi hija anda levantando el vuelo, porque J.R.J. es un simple esqueleto y Zenobia el retrato de la mujer que adoro en sueños, porque tomo café helado mientras G.S. come a mi espalda, porque no tengo ni un puto chavo en el bolsillo peronoimportaporquetengoamigos, porque hay invitados a comer en casa y no puedo quedarme en pelota picada, porque el Sol lanza rayos sin medir consecuencias y el horror norteamericano marca sus últimos muertos, porque hay varias visiones del mundo y todas son buenas y malas a la vez, porque miro cómo se agacha la camarera y me gusta, porque Álvaro Medina de Toro me ha confiado su “Hielo sobre un corazón vacío”, porque ando medio agotado y olvidé ir al magro encuentro PAN de poesía a gozar de mis amigos, porque Reynaldo está perdiendo la confianza en mí y no me extraña, porque me acuerdo a ratitos de Antonio Izard y no comprendo cómo no voy a volver a verle, porque Dios llora con lágrimas ajenas y falsas, porque he de maquetar dos revistas de nieve, porque sé que Riobó anda ahí con su bañista desnuda, porque se acerca un tiempo de melancolía y otro de pérdida, porque Magdalena sólo aguarda al riego diario y Ángel está en la luna de Valencia, porque me faltan cartas en el buzón y espero, porque hay ricos a mi alrededor y me dan lástima, porque ya no busco nuevas ideas y me resbala, porque un poema de Margarit me hace llorar y siento que estoy vivo, porque sigo actuando por impulsos, porque el sostén que avisa de unos pechos me enrojece los ojos, porque aún soy del Barça hasta la muerte, porque las horas son marcapáginas del recuerdo, porque Ada Salas existe aunque no me recuerde, porque el hombre es francamente superior a sus obras y lo sabemos pocos… … es mejor esconderse y gozar de lo que en la cabeza flota.

(22:28 horas) Me hubiera gustado haber escrito “Cuando vas silenciosa […] / y pisas las aceras / y pasas circunspecta entre la gente / con el periódico en la mano y una bolsa de pan […] / uno no puede más que preguntarse / cómo es posible que todas esas cosas / que componen el mundo / en este instante / –la realidad / tu realidad / la mía– / singan como si tal / indiferentes […] / y no hay un verdadero cataclismo / ni pase nada […] / (Salvo claro / la debacle que armas en mi cuerpo / y en este mirar mío que te acecha / obsesionado / torpe / detrás de una retina y unas gafas).”, pero lo hizo Víctor Botas para [me juego lo que sea] mi Paulina Cervero…
*Nota para la anónima y tímida quinceañera de edad no temprana: a mí me desarma este poema de Víctor Botas casi con la misma fuerza con la que describes esa “simple mirada”, me “descontrola” y me deja muerto…
Es casi lo mismo que te sucede a ti, pero de otra manera y por otro suceso… pierdo mi seguridad poética, mi engañosa seguridad poética…
¿Me preguntas que qué ocurre? Bien has de saberlo, aunque el resumen mejor es que estás viva, bellamente vivaz, hermosamente herida… y eso es grande a la edad que se te antoje… rubor, ardor, deseo… ¡No vas por mal camino!
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Sunday, July 8, 2007

"Summa vitae"

Con José Manuel Caballero Bonald me sucede un poco lo que con Ángel González, que los leo buscando y encontrando ideas que ya habían estado en mi cabeza, de tal forma que resultan tan de mi gusto porque sus palabras son afirmación de mis ideas y de mis pensamientos más elaborados. El resultado de acceder a su lectura es ciertamente gozoso, casi como si estuviera hablando en profundidad con dos viejos amigos de camino y copas.
Lo malo, lo peor de leerlos, es esa sensación jodida de no haberlo escrito yo primero.
[“Esa común palabra que se olvida / con prenatal perseverancia / y en la neutra penumbra / de la imaginación insiste / en disiparse, se estaciona / en las más evasivas marañas / del silencio, / ésa es también / la tregua con que suelo / aplazar tu recuerdo cada día / y callo / en las inmediaciones / de encontrarme contigo como calla / la puerta que se acaba de cerrar.” –‘Temor a la impotencia’– J.M.C.B.].
La lectura que frustra por ‘envidia’ es siempre potencia de la escritura.
(12:56 horas) Llegar por la mañana hasta mi estudio, ávido de lectura, me predispone siempre a la enumeración caótica, esa forma tan borgeana [borgiana] que es capaz de expresar todo lo que los ojos no compendian como correlato.
… El mar no es cielo hoy [cumpliendo con el rito marcado de los cumulonimbos], las monedas hacen su fiel gimnasia de ‘pinball’ para deslizar un Chester hasta mis manos, la camarera mira con ojos de antesdeayer a mis ojos de luego, el verde ya se ajusta en el monte y empieza a confirmar sus amarillos, es fresco mi espacio en las horas de calor, pasa un muchacho azul con camiseta, la paloma del tejado sigue cagando su paz sobre los hombros de la gente, hay tormentas pendientes en la sierra y en casa, Magdalena vomita sin saber que su cuerpo es pura anatomía de todo lo agotado, hay tiestos en barbecho en algunos balcones, saltan dos pechos vírgenes buscándome los ojos, una mosca persigue este verano, colma el amor la esquina de una calle, chillido de ambulancia [la muerte no reposa], siento a Alejandra Pizarnik agarrada a mi espalda, el tiempo es plano y líquido, hay fiesta en unas manos, dos rizos me recuerdan las tardes de merienda, me hacen daño las chanclas en el justo interdedo, suena Pamela Barber y es como un bebedizo, alguien me echa de menos y yo no siento nada…
Necesito una pasión para abrir de nuevo el mundo ante mis ojos, para darle otra voz, para lavarlo… Una pasión concreta y definida que me llene de nervios y de ansia, una pasión azul y gris marengo con la que darle al fuego nuevas llamas.
No escribo últimamente con comodidad y quizás me dé unos días de silencio.
La lucidez también responde al azar… y eso me jode.
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Tuesday, June 12, 2007

El dolor no se mide, solo es dolor.


Acuso recibo del nº 20 de la revista “a mínima::” con su colección de propuestas visuales y conceptuales contemporáneas; también del artículo en forma de libro “España. La condición de la mujer en la sociedad contemporánea”, de Clara Campoamor, editado por la Consejería de Presidencia del Principado de Asturias.
Gracias por la amabilidad del envío.
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Hoy ha muerto el gato de Ana, mi camarera favorita, y el café se tornó amargo cuando conocí esa noticia tan pequeña y a la vez tan importante.
Dice Pavese que un hombre maduro es el que distingue entre sí mismo y los otros. Desde esa madurez se puede hacer una cromatografía del dolor muy interesante, y en ella entra la valoración de los seres vivos cercanos –no importa la especie ni el reino– con relación al yo, y la de esos seres muertos.
Cuando eres un joven inmaduro, cualquier golpe de falta –muerte– se tiende a magnificar en lo corto y a diluir con el extricto olvido en lo largo. Sin embargo, uno siente la madurez cuando ve esas muertes como algo que afecta con un tirón constante, sin altibajos, sin momentos más o menos intensos, pero constante y, por tanto, inolvidable –irremplazable.
Mientras que en la inmadurez cualquier falta es susceptible de una sustitución, en la madurez se va aprendiendo a convivir con las ausencias por medio de la memoria, descartando el olvido –ese juego de la sustitución icónica–. Y no sé si es mejor o peor.
Hoy ha muerto el gato de Ana, y me entero casi al mismo tiempo que hace unas semanas murió yaki, el perro de Juli. A ambos les quiero expresar mi sentimiento más profundo y esa tristeza extraña de los que notamos el dolor y percibimos su precioso valor, pero no sabemos cómo compartirlo.
(22:29 horas) Es curioso cómo en la medida en que utilizamos formas de represión en la familia, en la escuela, en el trabajo… nos hacemos más y más vulnerables ante los que son objeto de esas represiones, por mínimas que sean. Estamos acostumbrados –quizá por genética– a probar, a buscar los límites; y no hay como una situación represiva para motivar que nuestro contrario nos busque la medida y desee con una fuerza irrefrenable someternos a pruebas que le proporcionen datos sobre dónde estará la frontera, el punto de fusión, el estallido. De esta forma se produce la ‘contestación’, que no es otra cosa que la reacción a una acción represora.
Bastaría con la tranquila presencia para llevar una situación por su mejor cauce, dejar que todo fluya y busque su camino, no forzar situaciones, no magnificar ni minimizar lo que está en su talla… y dejar que lo que deba suceder… suceda.
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