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Friday, April 18, 2008

Quilloooo...


Tener a un amigo que es el dieciocho de España en la cosa golfera y a otro que es experto en físicos finales… compendia. Ya los definió el inefable Alejo Riñones con aquellas antológicas declaraciones suyas de alcalde aznaro: “Vamos a hacer en La Cerrallana un cementerio de nueve hoyos”, que resumían el verdadero espíritu de un proyecto con su más allá y su más acá, uniendo golf y óbito en un tandem perfecto. Pues mis amigos cafeteros han sido capaces de llevar a términos de posibilidad vital/mortal ese proproyecto emblemático del ‘subrealismo’ alejiano [ahora que se habla tanto de ideología, sería un buen momento para recuperar el espíritu y el pensamiento brillantísimo y anonadante de nuestro exalcalde para llegar a un nuevo liberalismo apoyado en el puntillismo político, en la gracia angelical, en la confusión desternillante y en el cocoricó esperancero que tuvo comienzo en la señorita Sara Mago].
Y que no haya crisis sin risas, porque de la hilaridad se le saca puntita a los impagos y hasta se le borran a uno de la cabeza hasta acabar diciéndose a uno mismo “perrea, perrea…” y hacer que todo quede en sátira y no solo en mordisco.
Y visto el panorama, pues que habrá que hacer cursillos –con dinero europeo, por supuesto, y título con los logos UE y CEPYME– del arte tocomocho, prácticas de landrú con fondos FAES, másteres en zorolo de calle y en gestión de milongas, un taller de idiotez persistente de promoción INEM… y cualquier otra disciplina que nos lleve a formarnos en habilidades específicas para superar estos tragos marrones.
Hoy me dio por reír mientras caía un granizo regordo y blanquito, mientras en Piel de Toro montaban farolillos con retraso para hacer una semana andaluza con tintes gallegos [que si rabo de toro, que si soldaditos de pavía, que si chocos, que si pescaíto frito…]. Y una música triste, de guitarra rasgada a pura yema, ponía el contrapunto de este jaleo hermoso: Béjar arruinada y cantando sevillanas mientras se cae el cielo en cristales helados.
La vieja hoy no ha salido a la ventana.

•••
Y llega la luz también en los días nublados, con dos cojones.
¡¡¡YOUSSOUPH YA TIENE PAPELES!!! Mil gracias a Jesús Caldera, a José Antonio Sánchez Paso, a Jesús Málaga, a Ramón Hernández Garrido, a Juanito Caldera, a Cipriano González, a Ana Muñoz de la Peña, al MPDL de Extremadura, a Miguel Sánchez Paso, a Javi Coca-cola, a los amiguetes de La Valenciana, a Paco Tejeda, a Antonio Garrido, a Juan Martín Tiedra, a Reyes Camarasa, a Ricardo Luis, a Juan Carlos Martín... y todos los amigos buenos que nos han ayudado a mantenerle durante estos larguísimos tres años. You está absolutamente feliz y Juan Hernández Heras y yo os damos las gracias por acompañarnos y darnos calor en este difícil proceso.



Saturday, September 2, 2006

Bai Pu


Escribo por mandato de Marciano una suerte de canto laudatorio para Juanito Caldera.
«Juanito Caldera Sánchez -Capitán se me presentó en la imprenta un par de días antes de su “vueltaalruedodelosbolosentrecoleguitas” con un par de cedés en los que se podía leer en letra rotulada: “Los Tarantinos”. Me decía lo que ya había dicho mil veces en los treinta días anteriores: “No encuentro la foto, Felipe; no la encuentro, coño” –andaba buscando una foto vieja del finado mendigo comarcal “Sebastián el de las medallas”–. Luego del consabido “nolaencuentrocoño”, me recordó por enésima vez el lugar, día y hora del concierto... “Que allí estaré Juanito, como un reloj, como un reloj”.
Y allí estuve, en el siempre incomparable marco de El Castañar con su plaza torera y Guinness, con su fresquito bejarano de agosto –”Béjar, oasis de Castilla...”– y con un público vip donde los haya... Un Ramón Hernández ya nombrado asesor de Ministerio de Trabajo en la embajada de España en Portugal, Ana Muñoz de la Peña como alta representación institucional juntera –de incógnito–, Ricardo Luis haciendo gala de su campeonato mundial y también Guinness de manduca jamonera, algunos pijos familiares, la madre de un ministro –a la sazón también madre del cantante–, varios amigos y cercanos, y el laureado poeta local que suscribe –se echaron de menos la presencia política de Don Jesús Caldera y la física de José Antonio Sánchez Paso, al que se puso por esas nubes tan ausentes en estos días estivales.
El escenario de “La Cabaña” de El Castañar era el mejor para el bolo de nuestro Juanito, que fue acompañado por Manolo Gómez Santos a la guitarra rítmica –su colega conciertero de siempre, de ese siempre que duró hasta que Manolo tuvo que marchar de Béjar– y por Tino a la armónica.
Y llegó de pronto una magia Cat Stevens –o Mingo Jerry– con cierta mixtura de Cánovas, Rodrígo y Guzmán... y sonaron piezas del tristemente finado Hilario Camacho, cositas de Antonio Flores, remembranzas de José Antonio Sánchez Paso y un tema nuevo de Juanito Caldera, que no dejó su voz ronca ni para decir gracias –una voz que siempre me ha recordado a la de Patxi Andión. Oye, y todo aliñado con una entrañable proyección de imágenes propiciada por José, por Antonio y por el recordado fotógrafo bejarano Luis Cabrera, que nos dejó la única nota sepia de aquel “Sebastián el de las medallas”.
El caso es que disfrutamos entre música y copas, y también con los cuidados constantes de la compañera de Juanito, atenta siempre a que la brisa nocturna y castañara no cambiase de página el libreto del artista o que la madre –en primera fila– avisase de cuando en vez a los técnicos para que le dieran más valor al sonido del micro de su retoño.
Una noche nostálgica y deliciosa para recuperar a un colega con muchas ganas de hacer música y de mostrarla, y un final apoteósico con “El Compadre”, poeta de aldaba y risas, el entrañable Antonio Calzado Arias.
Lástima de ausencia la del ministro, coño.».
Y se lo envié a Marciano con un artículito de opinión reivindicando para el mí el uso de la bandera española, manda güevos.

«ROJA REIVINDICACIÓN DE LO GUALDA

Hace unos meses definí en un aforismo mi consideración hacia las enseñas patrias y grupales. Decía: “Vistas las banderillas, que me aparten las banderas”, pero hoy hago como que me desdigo y juego a esa cosa tan bonita de las contradicciones que ese Dios que no existe puso en la genética hispana.
Yo… uno, impar y rojo… reivindico la enseña patria como lúgubre vestido para mi postrero traje de madera, como encíclica para mi tonsura de incrédulo, como bastión para mi muñeca reivindicativa y ultrasur de los mundiales deportivos, como paño de lágrimas negras, como insignia molona con la que adornar mi palestina, como norte de mi desnortamiento, como pañal o cojín o adorno de ganchillo para mi tele nueva… Y que no me confundan los nostálgicos “blue” cuando me vean con ella pintada en la frente o en el sonajero de mi teléfono portátil, que no griten al cielo mis anarcoamigos, ni que me censuren los que entre sus pelas encuentran a veces hoces y martillos… ¡Amo a mi bandera!… y quiero quitarle la peste de antaño con esos zurullos tan OJE, con esas miserias tan de requeté que hacían del rojo una sangre fascista y del gualda un sol de camisa nueva. ¡Amo a mi bandera!… sin gallina, sin corona, sin sables, sin barras -y no digo estrellas.
Amo a mi bandera porque me mosquea que catorce ricos, un cura y diez viejas la sigan usando para sus legiones como santo y seña de aquella charada de “milico e mierda” -mi abuela decía que eran el infierno… Sabía mi abuela-. Me compraré una para rebozársela por calles y plazas… y que rujan fuerte -como hacen las fieras-: “¡¡¡Un rojo vestido de España¡¡¡ Esta patria nuestra ya no es lo que era”.
Quiero que me vean junto a mi bandera cuando diga en alto que esto es una mierda, cuando por mi abuelo recuerde a mi abuela, cuando me pasee los días de fiesta por el centro mismo de la plaza vieja. Quiero que me vean junto a mi bandera cuando diga firme que aquí hay corruptelas de peine y ladrillo, que aquí hay una guerra soterrada y triste entre ratas vivas y entre ratas muertas…
Roja, gualda y roja… y pisada tanto por los comemierdas que llevan a gala lucirla sobre la pechera.
Alcaldes, ediles, ministros, rameras, funcionarios, trepas… sabed desde ahora que esa quinta enmienda tan americana está en mi bandera, que perdió el morado en tiempos de penas y hoy me pide a gritos que yo la defienda.
Perdonen los ripios que esta prosa encierra… pero es que la pañosa lleva un no sé qué hortera que hasta las palabras juegan a rimarse… y hasta se me ordenan.
¡¡¡Dios!!! (¿). ¡¡¡Patria!!! (¿). ¡¡¡Bandera!!! ($).
Bye.»

Friday, August 25, 2006

Xu Fancheng

Cansado otra vez y con un catarro traído y pillado por ir a escuchar al colega Juanito Caldera –se lo pienso pegar a todo el mundo, coño–. Mocarrera, astenia, ganas de nada, dolor nebuloso de casi todo el cuerpo... Y encima con visita, que llega Esther Muntanyola y tendré que hacer los paripeses correspondientes... Menos mal que es buena gente y me entenderá si caigo derrotado.
¡Bah!

(19:20 horas) Ayer tuve la oportunidad de despedirme, aunque muy de pasada, de Ramón, me apetecía. Andábamos ambos por El Castañar para escuchar al mentado Juanito y cruzamos unas palabras de despedida y buena suerte durante un ratito.
Me gusta que la salida de Ramón haya sido digna, pues le ha tocado vivir momentos políticos muy duros junto a un tiempo desolador que seguro le ha modificado su forma de hacer y de pensar.
Yo espero que su periplo luso le haga tomar distancia y ver el mundo con ojos anchos, fuera ya de la estrechez enconada que hay que soportar en esta tierra.
Su salida, por otra parte, abre un camino esperanzador ante las próximas elecciones municipales, dejándonos un sabroso olor a cambio que apetece tanto como el olor de las primeras lluvias de septiembre.
Sólo hace falta que el PSOE bejarano esté vivo y no cometa errores en su elección de alcaldable. A mí me gustaría que no sólo se pensase en populismo a la hora de escoger, ni que marcase para nada el absurdo de la cuota femenina. Béjar necesita ahora a un gestor asentado, reflexivo, cultivado y con los pies en la tierra –joder, qué difícil lo pongo–. Hay muchas posibilidades de crecimiento positivo, pero también se van a dejar muchas trampas puestas en el camino. Cierto es que hay pocos nombres a los que darles vueltas, pocos mimbres, y que entrar a este toro debe ser casi como para ganar el Príncipe de Asturias, pero no importa, porque por pequeño que sea el cambio, estaremos mejor de lo que estamos ahora.
También es tiempo de empezar a elaborar un proyecto serio y realista, sin promesas, pero con solidez, y crear un equipo que sea capaz de asumir riesgos y a la vez controlar a quien lo dirija para que no desbarre nunca.
Yo ya sé lo que no voy a votar, pero aún tengo dudas de cómo y por qué votaré.
(22:06 horas) Mi trancazo se agrava hasta taponarme la nariz al completo y obligarme a respirar por la boca.
Siento unas ganas enormes de encerrarme a escribir poemas.
Creo que nunca he mencionado en mi diario a José Manuel, el director de la oficina de Caja Duero donde suelo hacer mis transacciones y saldar mis pellas –a la vez que dejarlas–. Un tipo extraordinario con 12 ó 13 valores que me gustan mucho y que no voy a definir. Da gusto invitarle a un café, charlar con él de cualquier cosa e incluso pedirle crédito –debiera formar la banca a todos sus bancarios como a José Manuel–. En todo caso, un tipo que sumar a otros vecinos flotantes de la Plaza Mayor... que están consiguiendo entre todos y poco a poco que se vaya configurando un espacio habitable en el que cada día me apetece más vivir.