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Thursday, January 4, 2007

Pasar desapercibido a veces es un grave error


Día intenso de verdad desde primera hora: Hablo con Paco Ortega después de un largo tiempo de silencio [«Cómo me alegro de escucharte, tío... El mercado de la música está jodido por culpa de... no lo cuentes, por favor... Pronto saldrá a la calle el disco de Jesús Márquez... Tenemos que hacer algo juntos, colega, que me apetece un güevo... Estoy rematando el disco de Ángel González, chulo, chulo... Ya tengo mi primera cosecha de vinito, te mandaré... Te quiero, tío, de verdad... Nos vemos pronto], hablo con Esther Muntanyola [Jo, qué bonito... ¿Tienes un libro sobre lectoras que salió hace unos meses?, te lo envío ya... Me acuerdo mucho de ti... Me han sacado en una antología, también te la mando... Un besote... Muaaaac], recibo a 29 negritos menores que están en acogida en Trujillo y los hemos traído a Béjar para que jueguen un partido con los juveniles del Béjar Industrial. Me llenan la imprenta y el alma entre risas y una vitalidad envidiable [Pasa... defiende... tira... coñooooo...]. Perdieron 11-1 y no pasó nada. Me hubiera gustado quedármelos a todos en casa.
Como cierre un encuentro frugal con Santiago Sevilla [meses sin vernos]. Me contó que tenía referencias de mí por un colega de su hijo que reside en los maristas helmánticos y yo no caigo en quién puede ser el chaval.

Wednesday, September 13, 2006

Xin Qiji

Vengo de un organismo semipúblico y me he quedado anonadado de ver trabajando en él a un tipo que no me cuadra –carne de pesebre, a pesar de que el periquito en cuestión siempre ha criticado esta circunstancia a voces allá por donde pisase–. No pasaría nada si fuera otra persona, pero siendo tan «Vox» y tan quien es, me da que se le van a estar revolviendo la tripas hasta el último retorcimiento por tener que tragarse esa piedra de molino... A estas alturas haciendo valer militancia de bar, Dios santo... Lo que fuimos y en lo que terminamos.
Y después, nada, entre sonrisa cabrona y cigarro matón me dedico a darle caña a mi curro, que se me anda acumulando en los últimos días, mientras aguanto el temporal de pagos y el aluvión de incorrecciones que me abrasa. Coño, y al cambio de horarios, que ya mi casa funciona de normal y la bolinga de verano ha tocado a su fin con esa cosa de comer antes, mover a los críos y tal.

(20:14 horas) A media tarde recibí llamada de Esther, que andaba con Lourdes por Segovia comiendo tostón. Unos cielos las dos.
Luego, a lidiar con tipos que le saben dar siempre las vueltas precisas a las cosas para salir ganando. Este país sigue siendo el reino de los pícaros y de los empeñados en vivir sin dar un palo al agua... también es un país de rejones, de quijotes de falsetes, de listos torpísimos y de caracartones. Tienes que andar todo el día alerta para que no te la metan doblada, coño; y eso cansa, por lo menos a mí me cansa mucho.
(22:21 horas) Espera, aprende a esperar, y triunfarás siempre, aunque sea perdiendo.

Saturday, September 9, 2006

Eileen Chang


Acabo de recibir un correo de Esther Muntanyola con una imagen de su visita a Béjar, una foto entrañable que guardar junto al cuadro que me regaló. Es un cielote.
(17:48 horas) ¡Ah!, obtener hábitos por repetición para intentar ser lo que se quiere ser, eso quisiera que entendieran mis hijos sin que yo tuviera que volcarme en inducirlos a ello.
Somos animales y sólo aprendemos por el juego natural de acierto/error y por la repetición constante de modos que nos llevan a evolucionar de una forma u otra. Esto sucede con cualquier ser vivo, incluso con las plantas, y no hay diferencia en el resultado si se lleva a cabo todo el proceso con cierto control. El problema humano radica fundamentalmente en la alta capacidad de ensoñación y en la aplcación errónea de la imaginación a los sucesos tangibles... nos vamos por las ramas sin medir cuál es el camino más corto para llegar a la meta y sin realizar una localización de futuro acorde a nuestros fines.

Saturday, August 26, 2006

Tie Ning


Anoche llegarón Esther Muntanyola y una colega suya cordobesa. Nos encontramos en El Castañar y tomamos unas copillas mientras nos poníamos al día de cómo nos ha ido en este tiempo de distancia. Encontré a Esther muy delgada, sumamente feliz –ya es fucionaria y con destino donde ella quería– y con la misma mirada dulcísima del primer día que coincidimos hace ya unos seis años en Rivas Vaciamadrid por esas cosas de mi Morante. Me regaló un cuadro muy Sicilia de homenaje a Baudelaire y quedamos para vernos hoy y visitar Béjar con charleta chula. Echo de menos otra vez a mi Morante, pues cada amigo que viene a verme tiene siempre palabras para él y todas buenas. Es un tipo que convoca y contiene la mejor generosidad. ¡Ven pronto, colega!
(12:03 horas) Los hermosos vecindos pasean por las calles con la mirada baja. No esperan nada, pero sostienen una belleza inigualable que produce destellos. Cuando los veo caminar hacia una plaza, quisiera ser como ellos, conocer con exactitud lo que no es mío y hacerme una dimensión de nada en la que flotar al pairo de las cosas.
Tomar la decisión de no tomarla es un modo de vida que presiento.

(12:18 horas) Nuestros africanitos sufren ciertos problemas de adaptación últimamente, y quizás sea culpa del entorno que les hemos creado lo que les está sucediendo. Les hemos dado protección, casa, comida, ropa y les hemos enseñado la mejor cara de Occidente sin pararnos a pensar en el choque que ese mostradorcito de primer mundo les podría suponer. Su idea de España/Europa se ha asentado ya como el paraíso seguro en sus cabezas y no han sentido la tensión de tener que buscar su comida para mañana... Tenemos que poner solución como sea. Y será difícil. No se dan cuenta de su precariedad y es nuestra obligación –muy dura, por cierto– procurarles esa experiencia para que pongan de nuevo los pies en el suelo... por su dignidad y por su mejor futuro. Ya veremos.

Friday, August 25, 2006

Xu Fancheng

Cansado otra vez y con un catarro traído y pillado por ir a escuchar al colega Juanito Caldera –se lo pienso pegar a todo el mundo, coño–. Mocarrera, astenia, ganas de nada, dolor nebuloso de casi todo el cuerpo... Y encima con visita, que llega Esther Muntanyola y tendré que hacer los paripeses correspondientes... Menos mal que es buena gente y me entenderá si caigo derrotado.
¡Bah!

(19:20 horas) Ayer tuve la oportunidad de despedirme, aunque muy de pasada, de Ramón, me apetecía. Andábamos ambos por El Castañar para escuchar al mentado Juanito y cruzamos unas palabras de despedida y buena suerte durante un ratito.
Me gusta que la salida de Ramón haya sido digna, pues le ha tocado vivir momentos políticos muy duros junto a un tiempo desolador que seguro le ha modificado su forma de hacer y de pensar.
Yo espero que su periplo luso le haga tomar distancia y ver el mundo con ojos anchos, fuera ya de la estrechez enconada que hay que soportar en esta tierra.
Su salida, por otra parte, abre un camino esperanzador ante las próximas elecciones municipales, dejándonos un sabroso olor a cambio que apetece tanto como el olor de las primeras lluvias de septiembre.
Sólo hace falta que el PSOE bejarano esté vivo y no cometa errores en su elección de alcaldable. A mí me gustaría que no sólo se pensase en populismo a la hora de escoger, ni que marcase para nada el absurdo de la cuota femenina. Béjar necesita ahora a un gestor asentado, reflexivo, cultivado y con los pies en la tierra –joder, qué difícil lo pongo–. Hay muchas posibilidades de crecimiento positivo, pero también se van a dejar muchas trampas puestas en el camino. Cierto es que hay pocos nombres a los que darles vueltas, pocos mimbres, y que entrar a este toro debe ser casi como para ganar el Príncipe de Asturias, pero no importa, porque por pequeño que sea el cambio, estaremos mejor de lo que estamos ahora.
También es tiempo de empezar a elaborar un proyecto serio y realista, sin promesas, pero con solidez, y crear un equipo que sea capaz de asumir riesgos y a la vez controlar a quien lo dirija para que no desbarre nunca.
Yo ya sé lo que no voy a votar, pero aún tengo dudas de cómo y por qué votaré.
(22:06 horas) Mi trancazo se agrava hasta taponarme la nariz al completo y obligarme a respirar por la boca.
Siento unas ganas enormes de encerrarme a escribir poemas.
Creo que nunca he mencionado en mi diario a José Manuel, el director de la oficina de Caja Duero donde suelo hacer mis transacciones y saldar mis pellas –a la vez que dejarlas–. Un tipo extraordinario con 12 ó 13 valores que me gustan mucho y que no voy a definir. Da gusto invitarle a un café, charlar con él de cualquier cosa e incluso pedirle crédito –debiera formar la banca a todos sus bancarios como a José Manuel–. En todo caso, un tipo que sumar a otros vecinos flotantes de la Plaza Mayor... que están consiguiendo entre todos y poco a poco que se vaya configurando un espacio habitable en el que cada día me apetece más vivir.