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Monday, October 26, 2009

Otra vez Juanito.



A primera hora recibo llamada de Juanito, que había viajado esta mañana a Salamanca con You para conocer el resultado de las pruebas de su rodilla, y me cuenta que la resonancia magnética indica que tiene muy dañada la rodilla [menisco y ligamentos incluidos], por lo que tendrá que someterse a una operación complicada… ya me parecía a mí que la cosa no tenía muy buena pinta cuando el sábado vi el volumen de la inflamación… así que a descansar, amigo Juan, a tomarse unos meses con calma y a madurar cosas nuevas mientras descansas [que las necesitamos todos un montón].
Mi amigo –me consta– se ha metido entre pecho y espalda un par de años de curro a lo bestia [durante ese tiempo apenas hemos contactado para cosas puntuales], así que este impás seguro que le va a venir de perlas para volver a encontrarse en el mundo como la persona enorme y hermosa que es… yo prometo desde estas líneas estar a tu lado y no dejarte parar con mis charletas pesadas y con nuevos proyectos que te van a ilusionar [se me ha ocurrido una historia para Perú que puede ser flipante, pero prefiero madurarla y traerla magrita de mi viaje para enredarte mucho más de lo que nunca lo has estado, que ya es decir].
Ponte bueno pronto, amiguito, que te necesito mucho.


Saturday, October 24, 2009

Juanito.


A primera hora llamé a mi Juanito para interesarme por su salud, que hacía un par de semanas que no tenía noticias de él, y me dijo que andaba paseando por el parque y que había quedado con Pepe y con Sonia para tomar un cafetillo… así que corrí hasta el parque para pasar un ratito con mi amigo del alma [echo mucho de menos su presencia diaria, pues siempre fue mi apoyo, además de un conversador extraordinario y un loco maravilloso]. Andaba Juanito con una muleta cuando lo encontré, renqueante, pues tiene la rodilla izquierda muy inflamada, y después de unas semanas todavía no se sabe lo que le sucede. Caminamos juntos, como antes, y nos pusimos al día de todos los avatares… él me contó su estado anímico y físico –siempre lo lleva todo con una sonrisa admirable y un ánimo que da envidia– y yo le puse al día de los asuntos SBQ, le expliqué cómo será mi viaje y le di algunos detalles sobre los proyectos… luego llegaron Pepe y Sonia [gente buena como no puede imaginarse] y juntos nos fuimos de cañitas… primero una con tapa en el 12&23 y luego otra de las mismas características en La Alquitara… y allí fue donde Sonia y Pepe nos dieron la noticia grata del día [que no la debo decir… mmm, qué rabia], una noticia que me llenó de ganitas de abrazarlos a la vez que de risas… y se nos unió Paco Tejeda –otro tipo grande de verdad–… y así gasté la mañana, entre amigos buenos y hermosos, riendo y sintiéndome estupendamente.
Ver a Juan siempre me proporciona oxígeno… y ahora lo necesito mucho. A ver si mi amigo se pone bueno pronto, coño.
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Tiro la tarde entre el café y la preocupación por los vuelos de Air Comet [el día seis de noviembre ocupo plaza en uno de ellos y parece que las cosas están chungas con la huelga], y me empapo los proyectos peruanos de Ad-Paiján que quiero visitar en La Libertad, un hermoso trabajo de Ayuda en Acción que beneficia desde hace años a una población de más de 29.000 almas [http://www.cttusanjose.org.pe/] en colaboración con Cordaid, Incagro, el Banco Mundial, Magis y Fundetec… este proyecto, curiosamente, está conectado sin querer y sin buscarlo con el de SBQ, pues muchos de los futuros beneficiados por nuestro centro de acogida infantil trabajan en los campos de espárragos de Paiján, en el valle de Chicama, y en Ancash, en el valle de Lacramarca Santa… así que se van acumulando mis tareas pendientes y la agenda se va llenando de ideas, direcciones y nombres de personas con las que contactar, de tal forma que esto puede acabar en algo mucho más grande de lo previsto [importante será contactar con Juan Ignacio Gutiérrez, responsable de Ayuda en Acción en Perú, que ya estuvo hace años en Béjar y puede ser un punto importante en mi viaje… lo estoy intentando por todos los medios].
No niego mis ganas de marchar a Perú, y los días se me pasan entre buscar datos de lo más peregrino y empaparme de todo el material que encuentro.
En mis apuntes personales figuran datos que me resultan de mucho valor para viajar con la cabeza centrada en mi cometido, datos que quizás resulten de interés para alguno: Perú cuenta, según los últimos indicadores, con un 23,9 % de su población en situación de pobreza extrema, alcazándose el 51,3 % en las zonas rurales, considerándose muy alta la tasa de mortalidad en niños menores de cinco años por malnutrición [se estima que un 65,5 % de la población infantil está por dabajo de la línea de pobreza]… en lo que se refiere a educación, un estudio consultado indica que el 81% de los niños entre 10 y 14 años no comprenden lo que leen y que solo un 34 % de la población infantil es atendida por el sistema educativo peruano, ya que el 33 % de los gastos educativos deben ser cubiertos por las familias [que no alcanzan a hacer tal esfuerzo]… se estima, así, que más de un millón de niños peruanos entre 6 y 16 años no asisten a la escuela… otro dato importante a tener en cuenta es que siete de cada diez analfabetos peruanos son mujeres.
En lo relativo a la salud, el 50 % de la población infantil sufre anemia y el 25 % desnutrición, y solo el 66 % de los niños enfermos pueden recibir atención médica. Las mayores causas de muertes maternas devienen por hemorragias, infecciones y toxemia, mientras que las muertes infantiles [una media de 19.000 al año] proceden fundamentalmente de la falta de atención médica.
Con este panorama resumido [mi cuadernito de trabajo está lleno de datos actualizados que dan auténtico pavor], creo que mi labor de zapa y gestión debe afinarse mucho para poder concretar las actuaciones de SBQ con fiabilidad y con garantías en su gestión. También llevo como meta el determinar de una forma lógica cuál será la mejor opción de ayuda con nuestros mimbres [que son pocos, pero valiosísimos]…
Y en eso estoy desde hace unas semanas, con planos, mapas, informes… y con una ilusión realmente hermosa, una ilusión que no sentía desde hace un montón de años.
Figura en mi agenda visitar la sede de la AECID en Perú y conversar con Patricia Ramos, la Coordinadora de Necesidades Sociales; visitar la Fundación Telefónica –con la que ya tuvimos contacto hace unos meses, gracias a la gestión de la encantadora amiga Bárbara Blasco, sin conseguir nada concreto– e intentar conversar con Rafael Varón o alguno de los apoderados de la fundación… además de otras visitas previstas ya cerradas y alguna aún por confirmar [sería magnífico que me recibiera Alan García… ya contacté con el Despacho de Presidencia y me comunicaron que hiciese la petición por burofax, gestión que realicé hace dos semanas y de la que aún no tengo respuesta].
En fin, que estoy en una vorágine molona que me hace olvidar esta puta crisis de mierda, y que voy tirando.

Thursday, October 2, 2008

La calma de la constatación.


Mañana asistiré como invitado al encuentro de Poesía Hispanoamericana en Salamanca [intervengo en el acto que se celebrará a las 20 horas en el salón de actos del ayuntamiento salmantino… por si alguno quiere pasarse por allí], y me llevo como encargo personal ir a visitar a mi Juanito, que está en el hospital recién operado del estómago… y luego a ver a Maite, que también anda ingresada por una operación de garganta… y luego a llevarle a mi hija un espejo para su casa y algunas cosillas para irle poblando aquel desierto. Me quedaré la noche del viernes en hotel helmántico [que para eso voy de ponente] y volveré a casa la noche del sábado con los deberes más o menos hechos.
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Últimamente me agrada mucho constatar lo que ya sabía, cerciorarme de que lo que armo ya estaba armado y de que lo que acometo ya lo tenía hecho hace tiempo. Me agrada y me deja también cierto regusto amargo por cierta sensación de tiempo perdido en la constatación; pero disfruto al saber que repito mis pasos y me afirmo en ellos, porque eso me impulsa a decirlo con seguridad [de haber acertado o de haber errado, pero con seguridad].


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Morirse justo a tiempo es una suerte, como vencer ante el último hálito. Lo he pensado demasiadas veces y me he engañado siempre diciéndome: ‘aún no es tu tiempo, Felipe, pues algo ha de llegar que justifique no tomar la decisión’… y, mientras, me desnorto, me apago, desciendo en mis palabras y en mí físico y me siento cobarde. Entonces juego a ver los ojos de la muerte, e imagino que son tan verdes como un tallo reciente… y juego a imaginar su pelo recién lavado, su altura de diosa que apaga la luz cuando le place… e imagino sus manos con las uñas recién cortadas, limpias y tamizadas de un barniz incoloro… y me gusta, y la busco como a una amante furtiva en la longitud estrecha de mi cuarto.
Jamás llega… y yo imagino sus nalgas frías apretándome los muslos, su boca desviviendo la mía, sus manos apoyadas con suavidad en mi vientre desnudo, y en movimientos lentos llevándome a sus amplios dominios de hierba y de narcisos.
Y si después de todo me miro en el espejo, veo al que fui y no al que se anda deshaciendo en lo deforme.
A cambio de esa muerte que no llega, me arranco las postillas de los brazos y me hago sangre leve con la que argumentar mi escapulario.
Crecen fuertes las tórtolas… el otoño no arranca.

Monday, June 23, 2008

Un golpe de calor.

Acabé el día raro de ayer con un golpe de calor de mi Guille, que le puso la temperatura corporal en 38,5º y le tuvo toda la noche vomitando bilis y sudando como un cosaco en Gobi… y escuchando a la turba nacional celebrar el pasó de ‘La Roja’ a las semifinales del Campeonato de Europa de Fútbol [estuvieron hasta bien entrada la noche haciendo sonar los claxons de sus autos, e incluso fueron a celebrarlo a su Cibeles particular en la subida del monte de El Castañar].
Y hoy me levanté resacoso de la mala dormida, aunque feliz de ver a mi Guille recuperado como un campeón y pidiéndome con insistencia que le hiciera un cartelón para el arco de san Juanito que está haciendo junto a sus coleguillas del cole. Lo prometí y cumplí mi promesa con diligencia.
Y el resto del día se me anda pasando en mirar la luz difusa de Premysa, en intentar adivinar en qué quedará la historia de La Covatilla, en maquetar la revista de fiestas de Ledrada con sus infinitos anuncios, en macerar mis deudas en el oloroso alcohol de la tranquilidad, en pensar en que el fin de semana próximo cumpliré mi sueño de asistir a un concierto de Bob Dylan, en perderme en tierras que no conozco y quiero conocer, en aguantar el tirón de todo lo que me arrastra con su fuerza prosaica y peleona… en fin, que nado en mis sandalias nuevas como el enésimo argonauta de la vida pimpona y que me voy a liar la manta a la cabeza junto a mi Juanito en tres proyectos solidarios que me apetecen un montón [en Gambia, Senegal y Perú] y que ya os iré contando poco a poco, a la vez que os pediré colaboración y empujoncitos.
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Cuando el cigoñino de la torre de El Salvador presagiaba su primera tormenta seria y estaba solo, sin sus padres [que andaría a la caza de algún batracio o de alguna culebrilla con los que alimentarle], si saber aún volar y sintiendo la exacta soledad desde su atalaya, fue justo cuando caí en la cuenta de que los hombres amasamos demasiado a nuestras crías, las sobreprotejemos y vamos con ello macerando su mala evolución.
Iba hacia mi trabajo y solo pensé eso.
Para cuando salí, ya pasadas las ocho de la tarde, la tormenta se había desatado en rayos y centellas, en aguacero y una hermosa bajada de la temperatura [que hasta esa hora se había hecho insoportable para mí]. Allí seguía el cigoñino, parado en su nido y aún solo, esperando a que del horizonte saliera su sombra protectora… entonces fue cuando la Lolita que reía a carcajadas entre los gitanillos me pidió un cigarro: “señor, ¿me daría un cigarro?”. La miré absorto, pensando aún en mi ave ‘depresa’, y vi que no alcanzaba los quince años ni haciendo un esfuerzo de imaginación. Le negué el pitillo y toda la gitanada comenzó a reírse de ella entre aspavientos… “bebé, que eres un bebé payo, que no te han salido ni las tetas y ya quieres fumar… ese hombre sí que sabe… ¡Pero ya folla, señor!, que se lo diga éste…!”.
El cigoñino pasó a segundo plano y la cría quedó comiendo pipas e intentado pasar el mal trago uniéndose a las risas de los demás. Ella tampoco ha aprendido a volar aún, y ya ha pasado bastante más tormentas que el pobre cigoñino, tormetonas de alcohol propio y ajeno, huracanes de sexo que sin suerte le pondrán una tripa prominente en un destiempo, ciclones de esa tonta incoherencia formativa que alimenta un sistema que no piensa en el hombre y sí en los resultados del arqueo… Es una perdedora más que será la justa desgracia en pocos años, flor de paro a lo poco, y a lo mucho una yonqui sin nada que pensar que no sea el pico.
¿Quién merece la culpa de esa cría, quién la tiene, quién la gasta y la alimenta?, ¿quién?
Como uno más de todos, sin hacer nada práctico, con un silencio estúpido, caminé hasta mi casa y cené medio destruido.
El mundo del hombre es una mierda, como el de las cigüeñas, o peor.

Thursday, May 8, 2008

Otro susto.


Youssouph me llamó apresurado y con un puntito de temor en su voz: “Felipe, estoy en La Caixa con la policía, tienes que venir pronto…”. Yo salí como alma que lleva el Diablo, muy preocupado por mi chico, al que le queda nada para tener sus papeles en la mano. Cuando llegué a la Plaza de España había varios policías de uniforme con dos coches reglamentarios y tres o cuatro de paisano rodeando a mi chico, que parecía tranquilo ante la situación [estaban también Juanito y mi padre]. Me dirigí al policía de paisano que parecía el de más graduación e intenté explicarle que yo soy el responsable de You, pero me cortó con un seco “usted no diga nada, que yo sé lo que tengo que hacer”, y metió a mi You en uno de los coches no oficiales y se marchó con él.
Charlé con Juanito y acordamos que él iría hasta la comisaría para estar cerca del chaval y que yo movería mis palos para librarle lo antes posible del apretón. No contaré a quién llamé porque no es de recibo [queda en el espacio privado de mi diario], pero a la hora y media me llamaron Juan y You para explicarme que ya estaban caminando por la calle juntos [Juan me contó que, justo al salir de la comisaría, You se derrumbó y se puso a llorar desconsoladamente]. Quedamos a medio camino para vernos y el primer abrazo que le di a You fue de lo más emotivo que he sentido en los últimos años [volvió a derramar unas lagrimillas, no sé si de rabia o de pura sensación de seguridad] y se fue a visitar a todos sus amigos para darles las gracias uno a uno por quererle, por protegerle y por animarle constantemente.
La tarde la pasó junto a mí en la imprenta, sin hablar, sin bailar y sin cantar [que es lo que hace siempre].
A mí, lo juro, se me vino el mundo encima con su llamada… ahora estoy tranquilo.
Gracias a los colegas de verdad por todo su apoyo, mil gracias, y por estar al pie del cañón en los momentos difíciles… y también mil gracias a la policía nacional de Béjar por haberle tratado en todo momento con consideración y respeto.

Friday, April 18, 2008

Quilloooo...


Tener a un amigo que es el dieciocho de España en la cosa golfera y a otro que es experto en físicos finales… compendia. Ya los definió el inefable Alejo Riñones con aquellas antológicas declaraciones suyas de alcalde aznaro: “Vamos a hacer en La Cerrallana un cementerio de nueve hoyos”, que resumían el verdadero espíritu de un proyecto con su más allá y su más acá, uniendo golf y óbito en un tandem perfecto. Pues mis amigos cafeteros han sido capaces de llevar a términos de posibilidad vital/mortal ese proproyecto emblemático del ‘subrealismo’ alejiano [ahora que se habla tanto de ideología, sería un buen momento para recuperar el espíritu y el pensamiento brillantísimo y anonadante de nuestro exalcalde para llegar a un nuevo liberalismo apoyado en el puntillismo político, en la gracia angelical, en la confusión desternillante y en el cocoricó esperancero que tuvo comienzo en la señorita Sara Mago].
Y que no haya crisis sin risas, porque de la hilaridad se le saca puntita a los impagos y hasta se le borran a uno de la cabeza hasta acabar diciéndose a uno mismo “perrea, perrea…” y hacer que todo quede en sátira y no solo en mordisco.
Y visto el panorama, pues que habrá que hacer cursillos –con dinero europeo, por supuesto, y título con los logos UE y CEPYME– del arte tocomocho, prácticas de landrú con fondos FAES, másteres en zorolo de calle y en gestión de milongas, un taller de idiotez persistente de promoción INEM… y cualquier otra disciplina que nos lleve a formarnos en habilidades específicas para superar estos tragos marrones.
Hoy me dio por reír mientras caía un granizo regordo y blanquito, mientras en Piel de Toro montaban farolillos con retraso para hacer una semana andaluza con tintes gallegos [que si rabo de toro, que si soldaditos de pavía, que si chocos, que si pescaíto frito…]. Y una música triste, de guitarra rasgada a pura yema, ponía el contrapunto de este jaleo hermoso: Béjar arruinada y cantando sevillanas mientras se cae el cielo en cristales helados.
La vieja hoy no ha salido a la ventana.

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Y llega la luz también en los días nublados, con dos cojones.
¡¡¡YOUSSOUPH YA TIENE PAPELES!!! Mil gracias a Jesús Caldera, a José Antonio Sánchez Paso, a Jesús Málaga, a Ramón Hernández Garrido, a Juanito Caldera, a Cipriano González, a Ana Muñoz de la Peña, al MPDL de Extremadura, a Miguel Sánchez Paso, a Javi Coca-cola, a los amiguetes de La Valenciana, a Paco Tejeda, a Antonio Garrido, a Juan Martín Tiedra, a Reyes Camarasa, a Ricardo Luis, a Juan Carlos Martín... y todos los amigos buenos que nos han ayudado a mantenerle durante estos larguísimos tres años. You está absolutamente feliz y Juan Hernández Heras y yo os damos las gracias por acompañarnos y darnos calor en este difícil proceso.



Friday, October 5, 2007

Henri Deluy y (et) Ramón Hernández Garrido [día de libros y tabaco]



Recibo con sorpresa varios paquetes del nuevo amigo frances Henri Deluy [acercado hasta aquí por la mano perfecta de Belén Artuñedo], una hermosa montonera de libros con remite en Ivry-sur-Seine: ‘L’anthologie arbitraire d’une nouvelle poésie’, ‘Troubadours galego-portugais’, ‘Poemas’ [una edición bilingüe francés/castellano de creaciones de Henri], ‘Nomenclature’ [poemas traducidos al francés de Paul van Ostaijen] y dos números de la magnífica revista francesa que dirige Henri, ‘Action poétique’. Me da la impresión de que voy a ir descubriendo poco a poco a nuevos poetas con otros paisajes y otra forma de respirar, pues el hojeo/ojeo ha sido prometedor.
Y al ratito llega Ramón Hernández Garrido, de pronto, con prisa, y me deja unos libros para repartir entre Antonio G. y yo. Tomen nota: ‘Heterónimos’ y ‘Ortónimo’, de san Fernando Pessoa y en su lengua original… Con el material adjuntaba Ramón un cartoncito de Chester luso… Mil gracias, hermano, por las hermosas letras y por el humo delicioso.
¡Qué suerte tener amigos que te regalan libros, coño!
(22:15 horas) Jo, qué guay, ya he descubierto los textos a courier vieja de Bernard Heidsieck, a Liliane Giraudon y a Christophe Chemin con su cómic poético ‘Mno, poète defroquée’, las formas de István Kemény, ‘Le coquillage d’Hardelot’ de Claude Adelen y los juegos casi infantiles de Paul Nagy… todo un universo nuevo que me anima un montón a ir recuperando mi francés [más aún que los ratitos compartidos con Youssouph].

Antes había tomado café en PdT con Juanito, Pedro y J. L. R. Antúnez, y ya noté que el día era propiciopara pillar una conversación interesante [que ya es difícil tal y como anda el personal]. Convinimos todos en que no existe el flash creativo ni la iluminación, que todo es fruto de un trabajo constante y del empecinamiento en la búsqueda. Otra cosa muy distinta es trabajar la percepción constantemente, como sin querer, y llegar a un instante en el que todo es capaz de ser volcado en unos versos, en un dibujo rápidos que resultan magníficos… todo lo realmente valioso es fruto de un trabajo empecinado, siempre… por eso me río de fenómenos tan fantásticos como, por ejemplo, el de Elena Medel.
En fin, que seguiré leyendo en francés por unos días.

(22:48 horas) Y de pronto me encontré de golpe con un juego de espejos y no me resistí a sacar la Nikon de su bolsa para lanzarme a ese infinito de imágenes reflejadas que eran como aquellos versos de Martínez Sarrión: ‘… el disco otra vez, otra vez, otra vez…’. Me detuve casi un cuarto de hora metido en aquel juego y soñando un universo borgeano de suicidas imposibles por pura repetición.
El café de después me supo a gloria y el tiempo se me hizo corto y larguísimo.
Los espejos, en fin, eran horteras desde sus justos marcos, pero sirvieron para troquelar mi cabeza y forzar un par de aforismos que me guardo para ‘Savonarolia’.
De FUMADORAS

Saturday, September 8, 2007

Sin sueño... eran las cuatro.


Otro día de palo con cabeza, de mantones bordados de oro y plata, de carísimas coronas sin espinas visibles, de gentío enredando en su doble moral, de misa con campanas sonando a mesa puesta, de luz como aturdida, de mirador y salve, de pijos entre andas y alzacuellos, de curas rebozados en esa orfebrería que hace exotérico el engaño más prosaico que es como el oficio más antiguo del mundo, de turistas risueños, de bejaragüis rimando en mamoneo y gasto, de vinorro y toritos, de agotar…
Y yo escondido hasta que pase el temporal de gente y su calor artificial.
Mi fiesta personal es la que está en mis amigos, y rediez que la tengo [la estoy teniendo]. Ayer llegaron a primera hora de la tarde Laura Granados y Jesús Vázquez con su santa de porcelana [yo estaba ya charlando con Albertito Hernández]. Tomamos un café destartalado por mi prisa y los noté seguros, metidos en lo suyo hasta las cejas y hasta la muerte.
Charlamos muy poquito y los dejé atusarse para cumplir mi cita con Ramón y Antoñito en ‘La otra casa’: un café con copita, charla de buen ambiente y algo de puesta al día en sonrisas y lágrimas [Ramón está feliz en su destino luso y ha recobrado el brillo en la mirada y la sonrisa relajada que yo ya conocía de hace años… me alegro mucho, hermano].
Después del relaxán [‘La otra casa’ es perfecta para tomar oxígeno y pillar punto exacto], vuelta a mis coleguillas ‘Libertad 8´, esta vez con Paquito Ortega y Jessica sumados al cafetín PdT.
Hasta la noche todo quedó en pequeñinos asuntos familiares, ratito de piscina y un trocito de hornazo con cerveza.
Y luego a la movida cantautora, con Laurita destapando a lo bestia ese chorro de voz que impone y sobreexcita [me sacó erizamientos, ganonas de gritar ‘¡con dos cojones!’ y ese fuego divino de volver a ponerme sobre el blanco impoluto de un papel para escribir sin pausa]. Jesús estuvo lacónico en la voz y adornado en el gesto, brutal en el punteo [puede que hasta exagerado en algunas ocasiones] y brillante en el uso de la escena [el puntazo mayor fue que obligara a subir al escenario para hacerle los coros a Youssouph y a Malick]. Y la niña Zahara se hizo descubrimiento sorprendente con esa candidez de tez picante que hace encender los ojos y los guiña [tiene futuro para no parar la criatura].
Y del canto al bebercio, con sede sideral en La Alquitara, a la conversación rechula, al abrazo y las risas, a apurar la nochecita con mi gente mejor [Juanito, Paco Ortega, Ricardo, Jesús Márquez con su hermano y la niña de porcelana, Antoñito y su Nena…]… y de segunda etapa, para llegar a meta, copita en chez PdT con Rufino y pareja, Pedrito, los mentados de antes, Charito muchamarcha, Jacintillo, la nenita Novelty… y a dormir como un santo civilito y profano, virgen hasta las cachas, con un puntito guay, sin sueño… eran las cuatro.

De FUMADORAS

Wednesday, August 1, 2007

La chica del Lusitania...

Llego tal que ahora mismito del concierto de ‘Javier Arroyo&El Lusitania Jazz Machine’, con cierto rollito juntero, que abre el Festival de Blues bejarano en su octava edición.
Curiosos a lo poco los chapulines, con buen ‘filin’ en el cello [me acordé de mi Maite Iglesias y cellista], que estaba en las manos de un tal Pierrot con sonrisa de ángel feliz y buen rollito [me cayó de puta madre el tipo desde el primer vistazo]. La potencia presencial la puso la moza Ángela [y Muro], con una voz deliciosa y un estar entre lúbrico y discreto… y junto a ella, esa suerte de Harpo Marx [Paul Stocker] vestido de faralaes y con pose de divo ‘andergráun’ tocando de puta madre el saxo y el clarinete. Y Javier Arroyo [de morito… aún me pregunto por qué y para qué] sacándole buen rollito a su piano nuevo.
Lo he pasado muy bien, como entre nublado y fresco [que ya es mucho para ser agosto], aunque en ningún momento pude quitarme de la cabeza la voz redondita de mi Carita Boronska.
Y de guinda [o de postre] el crisol del gentío dibujando su statu [como siempre] en estos actos lúdicos/lúbricos… El alcalde y consorte relajados de muerte [me encanta verlos así, de parejita postprogre y sonriendo], mi arquitecto en plan Sargadelos con señora y amigos, el Juanito de siempre con sobrinilla y todo, Gerardín con su prole, Juan Tomás con su santa, Luisito y Albrertín [matadito a bostezos], Miguel ya casi a punto de estallar o estallando, Julito el de la Junta con su cosa de siempre [colega majo], los zorolos letrillas con sus fotos y ¡aire…!, los muchachos de Hervás [la mejor claca extremeña], Toneti, Eduardito Izcaray y alguna Maritornes revenida y confusa.
Todo miel sobre hojuelas y Javito en la entrada de portero de lujo.
Lo mejor, y me itero, don Pierrot y la musa Ángela Muro [¡vaya!].
De Tontopoemas ©...

Friday, March 23, 2007

Llenar lo vacío es tan gozoso como vaciar lo lleno.

Día repleto de llamadas entrañables: Jesús Márquez en plena grabación de nuestro disco con Paco Ortega y Universal [creo que por fin lo tendremos en Semana Santa], Ramón Hernández Garrido sumando su inmensa humanidad a la función pública, un tipo con los cojones, de verdad [mil gracias, amigo, en mi nombre y en los de Juan, Youssouph y Malick], Antonio Orihuela con su hermosa calma de amigo eterno y Manolo Lara Cantizani sumando afecto y propuestas de futuro mientras me recordaba a José Luis Morante… Chulo recibir llamadas de amigos como ellos.
(22,29 horas) Me pregunta no sé quién [porque es anónimo], en un comentario a una entrada de este diario en el blog, que qué es lo que busco en realidad. Y yo qué sé lo que busco, ahí radica mi jodido problema. Soy crítico porque siento la necesidad de contestar y contestarme a cada una de las preguntas que me van creciendo, y necesito serlo para suponerme (¡) creciendo. Soy hiriente porque es la única forma que conozco de sacar mi rabia contra los que conforman mi idea de la mierda del mundo. Busco en el pensamiento filosófico porque noto que me hace ver con algo más de nitidez el mundo, aunque a veces solo consigo un triste bocata de confusión. Me encebollo en la definición de “Arte” porque es una de las materias que me apasionan como vehículo para hacer y decir. Languidezco por una mirada, en fin, porque soy tan fieramente humano como un tacto o un latido. Soy puro contraste porque soy como tú y como todos los demás, un mar de confusión, un hombre solo, un tipo con mil máscaras, un alegre triste, una nada que sumar a la misma nada.
Y no sé lo que busco, si no es la muerte, pero temo por lo que pueda encontrar.
De Tontopoemas ©...


* "Ya están las semillas" de Noel Nicola.

Friday, September 29, 2006

Matti Yrjänä Joensuu


Hoy, mi mujer y mi hijucha me han regalado «Escrutaba la locura en busca de la palabra, el verso, la ruta», de Charles Bukowski, un libro que tenía muchas ganas de leer desde hace tiempo, que pedí varias veces a mi librero y que nunca conseguí que me lo trajese. Mañana le daré entrada y fin.
Por otro lado, ando reflexionando sobre la obtención del Premio a la Libertad que mañana nos será otorgado de manos del Ministro Jesús Caldera. No hay duda de que es un bonito empujón que nos llena de responsabilidad y de ganas renovadas, sobre todo un magnífico empujón para Juan, sobre cuyas espaldas siempre ha pesado la responsabilidad de nuestra actividad social y solidaria. Espero que mañana sea el día que marque el principio de nuevos proyectos y de mayores riesgos.

Dejo aquí mi abrazo de hermano al compañero de fatigas Juan Hernández, el Juanito de siempre, a la vez que le aseguro que es uno de los tipos más importantes de mi vida –y de la de muchas otras personas–. Eres grande, hermano, el más grande. Gracias por existir y estar siempre a mi lado.
(22:51 horas) Es inevitable sufrir en el transcurso vital, pero si ese sufrimiento no lleva consigo una carga de conocimiento, resultará absolutamente inútil, lo que lo multiplicará y terminará por hacerlo mucho más arduo. Sufrir es saberse vivo, y tal circunstancia –tal conocimiento– terminará siendo gozosa si se sabe procesar.
Lo más práctico es ser consciente de cómo vibra el dolor –sea físico o psíquico– y arañarle cada esquina para saber superarlo y aprender de él.

Tuesday, July 25, 2006

Shen Congwen


Jesusito Urceloy siempre llega rodeado de gente maja, y esta vez ha vuelto a hacerlo. Ayer me salvaron del rollo currero de los libros de fiestas y ferias para sacarme a tomar unas copas y me divertí hasta que el colega cayó fulminado por el atrevido Morfeo –tiene cojones ponerse a lanzar flechas hacia el cuerpo de Urceloy a eso de las dos de la madrugada. Una faena–. Y mi floja memoria –otra faena– no me permite esta mañana recordar los nombres de sus acompañantes, un joven con vocación de hombre tranquilo y con un prometedor futuro literario y un soltero estupendo con cara de póker y sonrisa blanca en los ojos, una sonrisa llena de buenos augurios que espero se hagan realidad muy pronto.
Gracias, colegas, por arreglarme el día... y disculpas por esta memoria que recuerda las mil nemotecnias bachilleras y es incapaz de recordar vuestros nombres, coño.
(12:48 horas) Ya dejé escrito hace unas semanas que había encontrado el diario manuscrito de mi viaje africano con Juanito durante el mes de noviembre de 1999. Hoy me pongo como ejercicio obligatorio el pasar los textos a este diario de la manera literal más «sic». Comienzo con la consideración repetida de la literalidad en transcripción y comentando que el diario se escribió fundamentalmente durante el viaje en un todoterreno por caminos difíciles:

«DÍAS AFRICANOS*
•1999•
Cuaderno de Tanzania
Luis Felipe Comendador
*[título que figura en cubierta de un cuaderno rústico marca «Miquelrius»]

Día 2 de noviembre

El viaje ha sido tedioso, pesadísimo. Sólo ha merecido la pena poder ver la inmensidad del Sahara y el magnífico macizo de Los Alpes. Fue una pena no ver el Nilo, pues lo tapaban las nubes.
El trayecto en la KLM se hizo muy incómodo, pues las aproximadamente 8 horas de viaje estuvieron marcadas por la estrechez de los asientos y por una moza –que iba delante de mí– que se puso cómoda y me hundió ne la miseria.
La llegada a Arusha fue espectacular, de noche. Bajamos Juan y yo los primeros de avión. En la entrada internacional había unos funcionarios con pocas ganas de hacer nada. Nos hicieron el visado en un papel viejo y nos cobraron 25 dólares por cabeza.
A la salida de este recinto nos estaba esperando José Luis Peña, un vasco del MPDL que lleva expatriado un año y medio y que está haciendo una labor realmente magnífica en Tanzania. Con él venían una chica de Ávila, ingeniero agrónomo, y un chico de Segovia que llevaba sólo 4 días en Arusha.
Nos tomamos unas coca-colas –que aquí son enormes– y salimos hacia Arusha (desde el aeropuerto hasta la ciudad hay una media hora de camino) encontrándonos con diversos controles de policía –con el fin de conseguir dinero.
Ya en Arusha (...) a la que llegamos conducidos por Yuma, un nativo que conduce siempre con la luz larga y que adelanta donde haga falta, que tiene más peligro que Alejo en la Real Academia.


Día 3 de noviembre

Arusha: He dormido bien, aunque poco; pero lo mejor es que se me ha pasado bastante la diarrea con la que llegué a Tanzania. Amanecimos a las 6,30 h.; una ducha, las abluciones de rigor y un desayuno fuerte (huevos, mango, plátanos) y nos vamos a conocer el proyecto de Longuido. Nuestro conductor, Yuma, sortea los infinitos obstáculos de la carretera. Dejamos atrás el monte Meru, que pone marco a Arusha, y nos diri(j)imos hasta el monte Longuido por 80 Km. de carretera asfaltada en los años 60 –sin reparaciones desde esa fecha– y por 30 Km. de una pista de sabana llena de dificultades orográficas.
Esta primera salida nos pone de pronto en África. La salida [Mairowa] de Arusha es magnífica, rodeada, como está, la carretera en sus dos flancos por los pequeños puestos de los nativos –todo color y bullicio–. A medida que nos acercamos al monte Longuido, se va poblando la sabana de pu[n]tos de colores vivos cuidando grandes rebaños de cabras y vacas. En el desvío de la carretera hacia el enclave del proyecto MPDL visitamos el pueblo de Longuido, donde pudimos conocer un proyecto de teléfono rural que va tomando cuerpo poco a poco para comunicar a toda la zona. Después tomamos la pista hacia el sitio de Marinowa –lugar en el que el MPDL ha rematado un hermoso proyecto que ha llevado viviendas, sanidad y agua a una concentración importante de Masaai’s. En el camino pudimos ver algunas jirafas, varias gacelas de Grant, varias avestruces y simpáticas ardillas de tierra (hicimos diversas fotografías). Ya en Mairowa, hablamos con el alcalde y en su compañía visitamos las obras acabadas, que constan de una edificación para hospital (ya en uso), dos edificios de 4 viviendas, diez letrinas, diez baños y 4 cocinas a lo que se suman dos poz[os] (uno por edificación). El tiempo discurre ante la mirada absorta (por ambas partes) de varios masaai’s y con la compañía del médico de ete enclave –CLAVERY KIMWERI MUUNTA–, que nos cuenta con detalle los problemas sanitarios de la población y, en su amabilidad, nos muestra su casa actual –que no tiene nada que ver con la vivienda que le ha construido el MPDL–. También visitamos una escuela de cinco aulas y disfrutamos fotografiando a los niños, que se vuelven locos por posar para nuestras cámaras. Para terminar, José Luis Peña hace las últimas labores de recogida de datos y regresamos a Arusha. Comemos unas latas en la pista entre ganado masaai, acompañados de Yuma, nuestro conductor, John Fabino –capataz de las obras del MPDL– y un tipo que trasladamos hasta Arusha.
Hay un encuentro curioso entre Juanito y dos masaai’s (un niño y un joven) –recordar historia del regalo del mechero y el bolígrafo que les regaló)–. [Esta historia está contada con detalle, al igual que se hizo con el resto del diario, corrigiendo, pormenorizando y aumentando datos, en un trabajo de 150 páginas que al día de hoy tengo perdido].
Ya en Arusha, Cocacola –describir las bebidas–, cigarro –describir los cigarros–, ducha –describir cuarto de baño–, cena en un chino magnífico –describir la comida y el lugar– y copa en un pub para ingleses, Discobery Pub –describir–. Al llegar a nuestro hotel, intentamos llamar a España. Es imposible. No hay línea en toda la noche.

Día 4 de noviembre

Durante la noche ha llovido bastante.
Me he despertado a las 6 de la mañana y he encontrado Arusha con el cielo cerrado, paradójicamente sólo se veía con nitidez el volcán Meru, al que iluminaba un sol que era incapaz de iluminar a la ciudad.
Después de una ducha caliente, me fumo un cigarro en el balcón de mi habitación y disfruto del colorido paso de los críos que se apresuran para ir al colegio. África es bella desde toda su miseris. Los africanos son felices entre toda su miseria. Los niños visten uniformes sorprendentes: (...) jerseys en color azulón –un índigo casi insultante… y faldas o pantalones grises. Es totalmente plástico verlos recorrer las calles con toda la prisa del mundo para dirigirse a sus centros escolares. Me ha emocionado particularmente una imagen bellísima. Una de las niñas que corría apresurada al colegio –podría tener unos 8 años– pisó uno de los charcos que había dejado la lluvia de la noche y se manchó los zapatos –que iban brillantísimos–, se paró en seco, cogió un papel de la calle y se limpió los zapatos con gran empeño.
Arusha es jacarandás y caos, color y miseria. En un descampado –un solar con señales de antiguas construcciones– que se encuentra frente al balcón de mi habitación, se reunen varios mendigos a primera hora de la mañana, se lavan con agua de los charcos, se secan con trapos sucísimos, se cambian de harapos y hacen fuego. Luego comparten la comida y ríen con estridencia. A un par de ellos se los ve realmente enfermos. [mancha roja] Es sangre. Tengo hemorragias frecuentes.

DESCRIPCIÓN 1
LA CASA DE C. K. MVUNTA
–Médico de Mairowa–

Dentro del enclave de Mairowa, uno de los mayores status es el de médico o el de maestro. En el caso de C. K. M. concurren las dos situaciones, pues él es el médico de ese asentamiento masaai y su esposa es la maestra. Tienen dos hijos y hasta que estén entregadas las viviendas MPDL habitan los cuatro de familia en una choza de madera de aproximadamente 4x2 mt. que tienen dividida por una cortina; en una de las «habitaciones» está la cama del matrimonio y en la otra hay una pequeña mesa llena de material desordenado, un anaquel con diversos libros y una cama menor donde duermen los dos niños. Su status se ve en el patio, que cuenta con una brillante bicicleta y un par de gallinas –y un gato blanco–. En una zona del pequeño patio está la cocina, realizada con palos y adobe. Se hace la lumbre sobre el suelo de arena. Otra de las ventajas de la casa a [de] C. K. es que está elevada del suelo por una plataforma de piedras y cemento, lo que la protege de inundaciones en época de lluvias.
C. K. está totalmente feliz de poder trasladarse pronto a una casa (MPDL) bien ventilada, con ducha y letrina, con varias ventanas –su casa actual no tiene– y al lado del hospital.
–––––––––––
Esta mañana, mientras José Luis ha ido a hacer unos pagos de material, Juan y yo nos hemos dedicado a pasear por la zona turística de Arusha. El monte Meru se muestra impresionante esta mañana, decorado con unas leves nubes algodonosas que lo acarician. El paseo no es fácil, asolados por los chavalillos que quieren vendernos de todo –nosotros decimos que no, porque vamos a dejar las compras par el último día–; hay multitud de puestos de golosinas tradicionales, otros de golosinas occidentales y tabaco, y las mejores tiendas de souvenirs están regentadas por indios y judíos. Una curiosidad es que existen muchos puestos para la limpieza de zapatos –el polvo tanzano es ocre y muy fino, y se mete por todos lados…; el personal se descalza y le dejan unas chanclas mientras les limpian los zapatos con betún por fuera y con un producto que no he podido reconocer por dentro; no son limpiabotas al uso y hay muchos puestos de este tipo. También hay pequeños puestos en los que arreglan relojes y paisanos sentados junto a una máquina de coser «Singer» antigua. Quedamos con José Luis en un café muy europeo del centro, el Café BAMBOO, donde degustamos un excelente café mientras Juan lee la historia de Tanzania y yo tomo estas notas.
• Contar la diferencia de ritmo de trabajo de la ONG americana (?) y MPDL –ellos llevan más de un año con la construcción de una edificación y MPDL ha resuelto en 2 meses.
• Contar lo de la niña que tiró la leña en el camino y salió huyendo despavorida ante nuestra presencia.
• Se tiran en cualquier sitio que haya sombra (contar la estructura familiar masaai).
• Contar lo de los controles policiales de carretera.
• Contar lo del negocio del agua.
• Contar lo de las risas con la punda y describir al animal y la caída de Juanito y la curación de C. K.
• Contar la relación de los blancos con los nativos –historia de Yuma.
• Contar la entrada en aduanas.
• Contar la comida de Yuma –un musulmán que comió cerdo.
• Contar lo de las zapatillas de los masaai’s
• Contar tema orejas masaai’s.
• Contar lo de los nidos en las acacias de pinchos, lo de las termitas y lo de las hormigas en simbiosis con los arbustos.
• Taxis: Daladalas
• Empanadas: Sambusa (carne y vegetales).
[flecha y letra de difícil legibilidad]
Antes de salir para Mangola Chini pasamos un par de horas esperando a José Luis, que fue a buscar su billete para España; durante la espera, Yuma nos enseña un poco de SWAHILI con su media lengua de inglés y un montón de señas. Juan se divierte con el aprendizaje, y como la espera se hace larga, le cantamos algunas canciones a yuma.
[asterisco y aparte en otro color de tinta]
* Imposible escribir en el coche.

• MTO WA MBU - El Río de los Mosquitos
• WALI ROSTI - plato que comimos (habas + arroz + carne + salsa)
• Karatu: porterías [texto recuadrado] vemos niños masaai en ritual de circuncisión.

El viaje hasta Mangola Chini (Mangola de Abajo) consta de tres tramos muy diferenciados, primero se recorren 80 Km. de una carretera bastante bien conservada [nota al margen y encuadrada] –2 masaai nos vende un huevo de avestruz– (es una de las mejores carreteras de Tanzania y equivale a una comarcal mala española); el segundo tramo, de una tierra roja casi impertinente, nos lleva hasta una joya de la naturaleza, MTO WA MBU (El Río de los Mosquitos), con gran movimiento de personas, mucho colorido, mercados vistosísimos. MTO WA MBU es puerta al parque natural de Manyara, por lo que concita bastante turismo extranjero por la riqueza de fauna y flora que rodean al lago salado Manyara. En «El Río de los Mosquitos» comemos a la africana NEW WANCHI (nuevo paisano), Wali Rosti (arroz con asado), que es un arroz blanco con carne asada, unas habas y una salsa roja. Acompañamos la comida con una botella de jenjibre y con un calor abrasador –el ambiente de MTO WA MBU es ciertamente insano y asfixiante (los africanos nunca se quedan a dormir allí).
José Luis ordena a Yuma que vigile bien el coche durante la comida, pues en MTO se producen bastantes robos.
Una vez comidos, salimos inmediatamente de camino. Paramos en un puesto para comprar unos deliciosos plátanos rojos y unas papayas, y tomamos la salida de MTO por una cuesta de pura selva llena de babuinos (los intentamos fotografiar). Iniciamos una subida dura y pedregosa alrededor del Manyara. Durante la subida llegamos a ver elefantes en el valle –unos 12.

• FOTO CARTEL BAR: «YO TE PUEDO SERVIR, PERO ME DA MIEDO PRESTARTE».

Y fotografiamos desde altura (...) los cortes del terreno del Parque Nal. Manyara. Seguimos camino hasta Karatu, donde José Luis hace una parada de trabajo para contratar la elaboración de material deportivo con un herrero. Hasta Karatu todo era tierra roja y finísima, a partir de Karatu, la arenilla se vuelve ocre y gris ceniciento, y se pega a los árboles, a las piedras, a los hombres, a los animales, mostrándonos un espectáculo bello y desolador, casi fantasmal.
Llegamos al cruce de Mangola y dejamos a la derecha la carretera del Ngoro–Ngoro. Entonces el camino se llena de dificultad y tardamos tres horas en transitarlo (45 Km.), unas veces por el camino marcado –un auténtico pedregal–, y otras veces campo a través. Por el camino vemos un grupo de cinco jirafas a lo lejos y se nos cruzan varios diki-diki’s, que son gacelas enanas del tamaño de un perrillo. Como huyen deprisa, se nos hace imposible hacerles fotos. También nos encontramos con unos críos de unos 5–6 años que cuidan rebaños de cabras y que al ver nuestros coches huyen despavoridos con sus enormes machetes en la mano. Al acercarnos al entorno de Mangola nos topamos de frente con la Montaña del Leopardo y empiezan a puntear los baobás (encontramos uno florecido), los árboles salchicha, los árboles candelabro, los árboles botella –un auténtico espectáculo.
Llegamos a Mangola con la noche puesta y cenamos queso y chorizo que hemos traído de España.
Por la noche nos sentamos a la fresca con unas sodas y la botella de ron que nos regaló Miguel [Alquitara] y charlamos hasta las 2,30 de la madrugada de todo lo divino y lo humano –también llamamos por teléfono a casa– [gracias al teléfono por satélite del MPDL].
De la noche queda el recuerdo de las cucarachas más grandes que he visto en mi vida –viven de lujo en la letrina, hacen su trabajo de zapa y no molestan.
La dormida es terrible debido al monzón seco que sopla toda la noche y te hace sudar mucho más de lo imaginable. Nos dimos repelente de insectos, pues la luz de la casa los convocaba.
Despertamos a eso de las seis treinta de la mañana, un lavado de cara y de cabeza con el agua escasa de una palangana para tres y desayunamos plátanos rojos y un café con leche. Seguidamente visitamos las obras del MPDL (escuela, casa, letrinas, pozos, duchas), luego buscamos altura para poder divisar el valle en toda su magnitud (hacemos muchas fotos de ese valle fértil). Después viajamos a GORFAN, donde nos reunimos con el presidente de la Tarafa (provincia) ABDUL BARIE, que me parece inteligente, con instinto político y con capacidad de gestión –quedo sorprendido por la impresión que me deja este individuo. Mantenemos una larga conversación muy beneficiosa para las dos partes.
Antes habíamos tomado un café en un bar regido por una «mama» de bellos rasgos somalíes y con una sonrisa indescriptible –le hice un par de fotos que le agradaron.
Vuelta a Mangola Chini y comida en un hoteli: arroz, verduras, patatas con carne –muy parecidas al calderillo– y soda –tres comidas… 500 pesetas.
• En Mangola Chini habita la tribu de los iraqw (agricultores), tatooga (ganaderos nómadas), HADZABE (cazadores recolectores bosquimanos) y varios emigrantes de origen bantú.
Descansamos después de comer, nos hace Juanito un café y cargamos en el camión un montón de material para entregar a los participantes en un seminario sobre deporte. Con todo el material vamos al colegio A de Barasani, donde se encuentra el grupo participante en dicho seminario.
Asistimos al discurso de los distintos profesores y Juan termina repartiendo los obsequios a los distintos participantes, que constan de camisetas, balones, redes y todo tipo de equipamiento. Al terminar, descubro que dos de los profesores hablan castellano: Vicente y Charles. Vicente me explica que estudió educación física y deporte en Cuba en el año 81 y pasamos un rato magnífico. Mientras habla Vicente, se acerca Charles y entra en conversación, y descubro que es un auténtico cachondo; me dice que le llame Carlitos y me cuenta que estuvo un mes en Madrid intentando ligar, pero que no le salió corte. Se vienen estos dos profesores con nosotros hasta la casa MPDL (les acompañan otros dos que sólo hablan swahili).
Les invitamos a sodas y queso –teníamos las sodas justas– y después de una agradable conversación, quedamos para charlar en un hoteli de Mangola al atardecer.

UNA COSTUMBRE AFRICANA
En África se suele hacer sólo una comida fuerte a eso de las doce del mediodía, y hasta esa hora se aguanta con un té negro. La comida es a base de arroz, carne, alguna verdura y una salsa. Nunca se bebe durante las comidas y los platos son tan abundantes que yo no logro comerme mucho más de la mitad de su contenido.

EL AGUA
No hay agua corriente, y hay que desplazarse unos kilómetros para llenar bidones en un manantial. De esos bidones sale el agua para el consumo humano, que ha de filtrarse con un filtro de piedra caliza, pues está llena de bacterias, y con el resto del agua –siempre muy poca– hay que hacer el aseo personal y lavar la ropa.
• Tratar el tema de agarrarse de la mano para negociar.

–––––

A eso de las 8 de la tarde, ya bien anochecido, Juan y yo –pues José Luis tiene trabajo– nos acercamos a tomar unas cervezas con Vicente y Carlitos, atendiendo a su invitación de la tarde. El hoteli donde hemos quedado resulta ser un puticlub y cuando llegamos, notamos cierta tensión. Primero por parte de nuestros anfitriones –que eran doce–, que estaban probándonos; y segundo por parte de la clientela del garito, para los que resultábamos un componente altamente extraño en su territorio.
Nos sentamos en una terraza al aire libre, y aguantamos la tensión unos 20 minutos. Juan se había sentado al lado de Carlitos y yo lo hice al lado de Vicente. Nos pidieron unas cervezas (que estaban calientes como caldo) y hablaban animadamente entre ellos en swahili (sólo respondían en castellano Carlitos y Vicente a nuestras preguntas). Durante todo este tiempo, y con una rapidez pasmosa, no hacían más que entrar y salir hombres de un cuartucho sin luz. Entraban en silencio y salían a los 2 ó 3 minutos seguidos de una chica muy joven que siempre llevaba en sus manos una palangana. Frente a mí, en una especie de escalón que rodeaba a la terraza, se sentaba el chulo, un negro muy bien formado y vestido como el mejor rapero americano: gafas de sol doradas, gorra de lujo, cazadora tejana... Se apoyaba contra la pared del garito, bajo una ventana. Cada cliente que salía, pagaba a la chica de la barra, y ésta le entregaba el dinero al chulo por la ventana, que lo contaba a la vista de todos y se lo guardaba en un bolsillo de su cazadora.
La conversación seguía su curso tenso y baladí hasta que se me ocurrió contarle a Vicente algunos sistemas de organización educativa que podrían ser aplicados en Tanzania. Vicente se animó bastante con este tema de conversación y de vez en cuando me cortaba para traducir mis palabras a sus compañeros, que se iban mostrando cada vez más interesados. Juan, por su parte, también había abierto un frente importante con Carlitos, que comentaba entusiasmado y en voz alta las palabras de Juan. De estos temas específicos de la educación fuimos pasando a otros temas de más interés para nosotros, y dimos el meeting con tanto entusiasmo que llegó un momento en que los clientes que venía(n) a echar su polvo se quedaban alrededor de nuestra mesa (sumando cada vez más gente a la tertulia) y hasta el chulo, desde su posición más alta y dominante, empezó a asentir con las manos y la cabeza, apoyando entusiasmado nuestras palabras. Fue una noche realmente mágica en la que todos salimos con ganas de hacer la revolución necesaria –hasta el chulo del hoteli de putas–. La noche era cerrada y no se veía nada –no había luna–. Carlitos se levantó y dijo en alto: «Vamos a acompañal a los helmanos españoles hasta su casa», y todos se vinieron hasta la casa MPDL hablando a viva voz de todo lo que falta por hacer en el mundo. Vicente reía a carcajadas mientras me decía: «Dios os bendiga, helmanos, que nos habéis hecho vel la lus». Cuando ya llevábamos un cuarto de hora en casa, se oía el bullicio del grupo a lo lejos dando voces. Creo que todos fuimos muy felices, y por ello brindamos con ron esa noche, antes de acostarnos y después de ver todas las constelaciones con la claridad más inimaginable. El temor se había convertido en júbilo. Juanito y yo le habíamos echado dos cojones al asunto y la habíamos montado –otra vez– en un puticlub del culo del mundo.
Todavía hay esperanza.

[Nota autógrafa del Gobernador de Karatu]
John S.M. Lussingu
District Administrative
Secretary Karatu
District
U wish you all the beste and good journey home
6/11/99 [firmado]

6 DE NOVIEMBRE

Esta noche he dormido desnudo del calor que hacía. Ya no tengo ese temor a los mosquitos con el que llegué. He dormido realmente bien, me he despertado a eso de las 6,30 con el canto de los gallos –que son muchos– y he tenido dos apretones tremendos –no he podido anegar la letrina–. El desayuno ha sido frugal: un plátano rojo y una taza de café con leche condensada. Luego he salido a hacer mis abluciones con una pequeña palangana: Me lavo la cara, la boca y la cabeza y hacemos unos minutos de charla relajada en el salón de la casa –me siguen dando muchos retortijones–. Después colocamos un poco el almacén y hacemos tiempo para ir a inaugurar la escuela MPDL. Llegan todas las autoridades de la zona y salimos con los coches a tope hacia el lugar donde está situada la escuela. Revisamos la zona acompañados de todas las autoridades y comienza un acto extensísimo en el que hablan todos los representantes de las diversas tribus y venga a echarnos flores (aunque yo no entendí nada de nada) -aquí tendrá que hacer un resumen José Luis, al que aquí los nativos llaman «Peña».
Cuando termina el acto, el jefe de los ancianos nos nombra a Juanito y a mí ancianos de la tribu IRAQW, y a José Luis le nombran guerrero. Nos reímos un montón vestidos con la tela de cuadros y con el bastón. Al terminar nos reunimos con las autoridades más importantes en la casa MPDL. También nos nombran «Hombres Honorables».

Ya en la casa, reunidos alrededor de unas sodas, cambiamos impresiones con el gobernador, con el jefe de la Tarafa y con el pastor luterano. Ellos nos reiteran su agradecimiento y su admiración y nosotros les damos nuestra impresión general sobre Tanzania, les decimos que apenas hay guías sobre este país y les recomendamos que hagan una un esfuerzo desde el gobierno para hacer una guía seria del país con rutas y multitud de detalles.
Después de una larga conversación hacemos una despedida formal. Ellos se van –o dicen que se van, porque cuando vamos a comprar sodas José Luis y yo, están todos en el hoteli de putas.

• INCISO PARA UN RECUERDO: en «El Río de los Mosquitos» vimos a un negro albino impresionante, iba en bicicleta con todo el cuerpo tapado y con un sombrero de ala muy ancha. Los dientes eran enormes y le daban mucho dramatismo a su cara color canela. Los ojos eran como irreales.

Peña y yo nos tomamos un par de sodas en el hoteli mientras nos llenan la bolsa nevera con bebidas y charlamos sobre un proyecto fallido de ISF, sobre los misioneros –auténticos caciques del valle– y sobre los proyectos en Mangola de Médicos del Mundo.
En la mesa de al lado un hombre deforme se toma dos vasos de leche agria apenas sin respirar. El dueño del hoteli conserva la leche en una nevera de queroseno.
Volvemos a la casa y Juan, que se había echado un ratito, acaba de levantarse.

• INCISO POR UN OLVIDO: Cuando se marcharon de casa las autoridades nos preparamos una buena fabada acompañada de lomo, chorizo y paleta de cerdo.

El día es especialmente caluroso y nos quedamos en casa hasta el atardecer bebiendo continuamente con la intención de estar bien hidratados.
Cuando el sol empieza a caer, damos un paseo hasta el lago Eyasi, que en este tiempo está muy reducido por la sequía. El espectáculo es magnífico: un palmeral en un llano de costra de sal, ibis que pasan volando con sus sonidos bulliciosos, monos de cola larga huyendo a nuestro paso, varios chacales, conejos... El espectáculo de la puesta de sol es increíble y el paisaje es de auténtico lujo.
Pasamos por una zona volcánica y recogemos diversas rocas, unas parecidas a la piedra pómez, muy porosas y poco pesadas, otras de un color negro intenso y de apariencia metálica, otras de un color verde oscuro en las que supongo azufre. Volvemos a casa con la anochecida y nos pasa a toda velocidad el camión de las sodas cargado de gente. Llegamos a casa, nos ponemos cómodos y notamos que el aire huele mucho a humedad. Debe estar lloviendo en las tierras altas del Goron-goro. La humedad que empieza a tomar el ambiente se confirma con la llegada de muchos insectos. Por primera vez oímos el zumbido de los mosquitos, que es igual que el llanto de un bebé.
Ya bien entrada la noche nos sentamos a la fresca y José Luis nos cuenta historias de Tanzania. La historia de los Mangati (enemigo feroz), la de los Masaai, la de los Iraqw y la de los desaparecidos Zimba, que eran caníbales que se comían a las demás tribus, llevando a sus presos como ganado (y) sacrificándolos poco a poco.
Por la noche nos dormimos entre risas porque desde ahora somos «Yayo Juan» y «Yayo Felipe». Tiene cojones que uno tenga que irse de su tierra para que lo llamen «yayo».

[Matamos un alacrán dentro de la casa]

Sunday, July 16, 2006

Kaoru


Turismo cultural a todo trapo, reencuentro con colegas entrañables, estómago revuelto, hartura de coche y gasolina, razón para dormir y unos cigarros.
El jueves viajé a Segovia gracias a Juanito, pues mi Tacuma anda en trance de muerte por un no sé qué de su árbol de levas. Viaje de los de antes, charlando, imaginando proyectos tan cuerdos como locos, subiéndonos los grados de moral al lugar que se debe.
Segovia es deliciosa, un lujo que me llevo perdiendo desde hace la friolera de 36 años, que es justo el tiempo que hacía que no viajaba allí. Una ciudad de lumbre para respirar y transportarse, bien trazada y bien guardada en general –mejor que la Salamanca del zoquete Lanzarote–, respetando hasta las panzas de las viejas casas sometidas a la cirujía de lo nuevo.

Allí estaba Ignacio Sanz, con su cara de siempre, con su afecto de siempre, con esa voz hermosa y embrujatrice que podría llevar a la mujer más difícil hasta el catre más fiero –qué envidia de voz, Ignacio–. Estaba en su taller de cerámica, entre barros cocidos y sin cocer que se iban convirtiendo en palabras según pasaban los tragos. Ignacio es un tipo de pueblito pequeño y castellano que no encaja de forma alguna entre rotondas y avenidas, yo le siento entre el trigo restaurando la vida con palabras, con olor a cocido recién hecho y paseando entre matas de jara o tomillos salseros, buscando el eco en alguna barranca o bebiendo agua de un manantial perdido... Hablamos de poesía, de la poesía que a él le gusta y de la que a mí me pellizca; de poetas amigos y enemigos de otra cosa que no sea la poesía, de pasado y futuro, de razones y absurdos.

Me llevó hasta la casa museo de Antonio Machado y entre gatos cansados me enseñó cómo llueve, cómo se hace la paz, cómo se da un paseo sin saber de la prisa... Y allí pillé un buen lote de postales antiguas con mujeres leyendo –en la casa/museo hay una jugosa librería de viejo llena de «Ojos de Brujo»–. Y llovió hasta obligarnos a buscar un refugio donde leer mis versos –el sitio establecido era un raso con árboles que jugaba a ser patio–. Leí y gocé con un grupo de gente pequeño y muy hermoso.
Disfruté como un crío en Segovia, con Juanito e Ignacio, como cuando viajé con los padres salesianos en una de mis primeras salidas del hogar protector que tenían mis padres. Juro volver sin prisa.

Y el viernes a Morille, de ensalada PAN bien aliñada, con Fabio, Manuel Ambrosio en alcalde de los de verdad –uno de esos pocos con un proyecto hermoso atravesado en la cabeza y en las vísceras–, con Fernando R. de la Flor, con Antonio Gómez y la hermosa pareja Málaga –este tipo cada vez me cae mejor–, con Juan Luis Calbarro, Victorino y un montón de colegas nuevos y majetes.
El viaje lo hice con mi hija, con Abraham Gragera y con Youssouph. Fue hermoso, porque pillé el hilo de la conversación con mi Abraham, un hilo que dejamos desatado hace la friolera de tres años. Y vi a Abraham más maduro –me parecía imposible que un maduro sempiterno como él hubiera podido subir en su escala de madurez–, tan sensible como siempre y con su potencial creativo impecable.
Cayeron cañas, palabras, risas... leímos poesía a lo rural –con araña incluida en mi camiseta– y nos animamos a empezar un trabajo común para el que no nos hemos puesto ningún plazo –mal rollo– y hablamos de cómo hay que trazar la vida para esa nada que es ya. Fue delicioso.
Y el sábado, tormenta.
Vuelta al viaje hasta Morille –esta vez con Malick, con Juanito, Youssouph y Abraham– para un día mejor en todos los sentidos.

Abrió boca Kaoru con su acción artística «Tecnocharro», que había conseguido el premio ARCO en su última edición, una pasada en la que intervino el grupo folcklórico «El Castañar», de Béjar. Sobre una base de música «tecno», el grupo debía bailar con todos los pasos de baile tradicionales en la plaza mayor de Morille. Y así se hizo, hasta el punto de que se fue sumando personal y Youssouph hizo las delicias de los paisanos poniendo la nota étnica en aquella locura nipona –yo también salí a bailar un ratito.... de pena, claro–... Y solucionamos unos cuantos asuntos importantes para cada uno de nosotros. Comimos paella entre risas y en el receso siestero nos acercamos a ver la exposición del colega Jesús Portal. Chula la muestra y perfecto el lugar.
Allí me quedé con Jesús y con Victorino y se abrió el cielo... ¡¡¡Llovió a mares!!! Refugiados del agua, charlamos de técnicas pictóricas, de ganas de hacer, de miedos... y tengo que decir que ambos tipos me cayeron de puta madre; la sensibilidad de Jesús y la pasión de Victorino –que nos hizo mil fotos mientras charlábamos– fue lo más especial del día.
Luego, cafés, espera a que escampase en el bar de Morille, con sus goteras y todo, un poema para la blanca Sara, risas y viaje de vuelta a casa con despedida hermosa –por fin besé a Mamen Somar, un cielo de niña–. Había que recoger a Jesús Márquez, que llegaba a Béjar en bus para actuar en el camping de El Pinajarro.

Tuesday, July 4, 2006

Shingo Ogata


Ya en casa, después del rápido periplo portugués, persiste aún el dolor de riñones con el que partí de Béjar, pero con felicidad por un viaje estupendo con Juanito lleno de buenos ratos.
En la ida, como siempre, el olfato de Juanito nos llevó a coincidir en un bar de frontera con la expedición de estudiantes salmantinos encabezada por el bueno de Manuel Ambrosio, a la sazón director del curso de verano al que íbamos a asistir. Café con charla y a continuar viaje hasta Guarda.
Ya en Guarda, quedé vivamente impresionado por el crecimiento que ha tenido la ciudad desde mi última visita –puede hacer la friolera de 17 años–. Yo la esperaba en la línea de Béjar y me llevé una grata sorpresa –triste por lo que a Béjar se refiere–. Una brillante recuperación del casco antiguo, apuesta por la modernidad en sus polígonos industriales, mejoras muy bien adaptadas en sus calles, un comercio recoleto y pujante... vamos, que han sabido aprovechar muy bien el empujón europeo, cosa que en Béjar ha sucedido al contrario, con un urbanismo feroz, sin cuidar la imagen del casco antiguo de una forma decidida, con un comercio en franca decadencia y con la infraestructura industrial poco menos que destruida –a ver si aprendemos un poquito de los portugueses–. En la puerta del Ayuntamiento de Guarda me encontré con Jesús Málaga y su esposa. Nos saludamos y nos congratulamos por vernos igual que siempre, con las mismas ganas de hacer y deshacer y con muchos proyectos por delante... Saludos y presentaciones de rigor con la gente de Guarda y de la Universidad de Coimbra y derechos al tema central, el curso de verano organizado por la Universidad de Salamanca y el Centro de Estudios Ibéricos portugués... Acto de apertura del curso, presentaciones y conferencias con cierto trasunto tedioso –entre otras cosas porque eran en portugués y yo no entendía de la media la mitad–. Pasé el rato en un entresueño hasta que llegó la intervención de Jesús Málaga, que me gustó, entre otras cosas, porque Jesús resulta un magnífico orador. Jesús habló de su proyecto como alcalde de Salamanca –absolutamente brillante–, y me dejó un pensamiento que aún hoy ronda en mi cabeza, que no es otro que al proyectar una ciudad con brillantez, como lo hizo en su día Jesús, no tuvo en cuenta la resta que ello le supondría al resto de la provincia, creando así una capital de provincia muy pujante con un resto del territorio abandonado por el centralismo capitalino. Me hubiera gustado abrir un debate sobre este tema, pero la hora y mi cansancio me indicaron que no debía mover ni un pelo para que el final se precipitase en la comida necesaria.
La comida estuvo estupenda –siempre valorando que en esto de las comidas aún le queda mucho por hacer a los amigos portugueses– y la conversación entre platos, muy interesante. Logramos sacar temas de importancia que nos interesaban, como el asunto legal de nuestros negritos, la próxima visita a Morille, nuestras actividades con jóvenes... y de propina, Manuel Ambrosio sacó para nuestro gozo el asunto del centro logístico de Castilla y León.
Aparte de esas conversaciones tan importantes para nosotros, la comida dio para conocer un poco mejor a Jesús Málaga y a su esposa –dos cielos– y para sentir su proyecto político e ideológico como un proyecto de vida.
Los postres.... de chuparse los dedos.

Sin tiempo para descansar, pues las sesiones comenzaban –¡¡¡por Dios!!!– a las 2,30 p.m., aproveché para darme una ducha rápida en el hotel y unirme luego al sarao sin hacer mucho ruido. Llegué con algo de retraso, como se puede imaginar, y la conferencia de uno de los profesores de la Universidad de Coimbra ya había comenzado –mi lugar en la mesa estaba vacío y me dio algo de corte. Ruego que me perdonen por ello los organizadores, pero este bejarano necesita por norma hacer sus abluciones después de cada comida–. Esperé a que terminase la intervención del colega y me incorporé a la mesa justo cuando llegó mi turno de palabra. Comencé leyendo mi ponencia, pero enseguida me percaté de que aquello necesitaba cierta actividad –un tipo que se había dormido comenzó a roncar ante las sonrisas de los presentes– y me decidí por guardar los papeles e improvisar con un lenguaje cercano y con varios guiños a la grada. El cambio funcionó y me dio la agradable impresión de que el público agradeció mi decisión. Hablé, creo que divertí y no sé si fui capaz de enseñar algo –lo que puedo afirmar es que no fui tedioso.

Terminada la jornada de tarde, hicimos un par de amigos portugueses y nos tomamos unas cervecitas junto a Manuel Ambrosio. Charleta distendida, algunas llamadas telefónicas y un paseote con Juanito por el casco antiguo de Guarda. Durante el paseo compré algunas antiguedades –todas modernistas– a muy buen precio: un llamador de puertas en bronce con una cabeza adolescente enmarcado en una orla de vegetal, un juego de pluma y secante en plata de los años 20, un catálogo delicioso de fotos de los mismos años que bajo el título de «Camposanto di Genova» presenta en con una conservación sobresaliente una serie de imágenes y textos muy destacables, y un libro de estilo poético de 1884 escrito en portugués... Otras cañas con queso y huevos rebozados, una Coca-cola con hamburguesa y reencuentro con Manuel Ambrosio.

Manuel es un tipo extraordinario, generoso, creativo, lleno de amabilidad. Pasamos con él la tardenoche y cayeron vinos, copas y mucha conversación, lo que nos unió hasta el punto de las risas y la gratitud compartidas.
Dormida, amencida, desayuno, despedida del personal y para casa por las carreteras serranas llenas de nuevos ricos que han sabido encontrar bienestar en el remanso natural de la Sierra de Francia (envidia me dan).

Friday, June 30, 2006

Ookuma Kotomichi


Se me echan encima un montón de salidas y dedico mi tiempo a rematar ponencias, reapasar poemarios y ordenar un poco mi cabeza.
El lunes marcho con Juanito hasta Guarda (Portugal) para participar en un curso de verano del Centro de Estudios Ibéricos bajo el tema «Cultura, coperação e desenvolvimento». He preparado una ponencia frugal –es verano– y algo picante en la que intento desnudar un poco el cuerpo de las subvenciones a la vez que cuento nuestra experiencia en los márgenes institucionales. No sé qué tipo de alumnado asistirá y, por tanto, no puedo imaginar las reacciones, porque he sido duro y claro en mis planteamientos y ello puede producir algún roce o algún malestar. Me encanta, por otra parte, volver a viajar con Juanito, él y yo solos, y recuperar el hilo de nuestras cosas durante el viaje.
(12:01 horas) Ya son mil intentos de meterme otra vez en una historia larga, pero fallo en la constancia y en la voluntad, debe ser algo genético que no puedo evitar. Sin embargo, tengo la historia en los labios, en las manos, en el centro del estómago, y quiere salir como un relato extenso e interminable... Terminará siendo un poema breve, que me conozco.
Sin más, he vuelto a mis poemas del 90, a releerlos con un hambre especial por reconocerme en ellos. He crecido desde entonces, sé que he mejorado, pero también sé que ahora me falta aquella frescura y aquellas enormes ganas de decir que eran una constante diaria. Ahora fuerzo más las situaciones de escritura, y el hábito de trabajar dos horas diarias sobre el papel en blanco hace que todo sea de otra manera, como más buscado –rebuscado–. Mi empeño es decir más y con más intensidad en menos versos, y quizás me equivoco, pues lo mismo necesito poemas larguísimos que me sanen de las ganas de un relato y que me permitan explayarme en las ideas a mostrar. La poesía no debe ser resumen, nunca, porque resumir es perder el cuerpo de los sentimientos. Mi problema es que no sé medir muy bien dónde está el límite del entendimiento del otro, circunstancia que se mezcla constantemente con una necesidad de quitar todo lo que sobra y adorna. En este aspecto admiro profundamente los trabajos de Ada Salas y de Belén Artuñedo, saben siempre qué es lo radical, lo intenso... y apartan enseguida lo superfluo que sólo sirve de adorno en el poema. Cuando he intentado hacer lo que ellas hacen perfectamente, termino con resultados prosaicos que no me dicen nada.

Tuesday, June 27, 2006

Kikaku


Precioso regalo de José Luis Morante que me llega desde Rivas por mediación de Juanito: La edición en Cátedra de la obra completa de Joan Margarit en edición bilingüe, trabajada por José Luis –me encanta ver a mi amigo en letras de molde en la colección «Letras Hispánicas»–. El libro lleva por título «Arquitecturas de la memoria» y es una pasada poética, como es norma en Margarit.
La otra sorpresa es una plaquette del mismo Morante que contiene su trabajo «Pateras» –una bella colección de haikus en clave solidaria– y que tenía unas ganas enormes de sumar a mi biblioteca. La edición está cuidada por Ultramar –ya se le supone el gusto– y es el número dos de su colección «La Horadada»... «Nunca se pierden / los que emprenden camino / a ningún lado»... Genial mi amigo.