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Saturday, March 14, 2009

Si yo pudiera...


14 de marzo de 2009
El sábado va fino de cojones... estoy a tope de cosas que hacer y todo se solapa. Acabo de terminar un informe sobre Voces del Extremo para enviárselo a Antonio Orihuela, mientras el teléfono no para de sonar y hay gente llamando a la puerta de la imprenta... y en un ratito a reunión Premysa... en fin, así estoy mejor que desocupado, pues apenas me da tiempo a pensar en ese ‘cómo va todo’ tan jodidamente absurdo.
Mientras hago, pienso en cómo me gustaría que fuera el mundo, en qué eliminaría si tuviera esa posibilidad... primero me quitaría de encima a todos los inactivos, a los que ‘ven’ la vida pasar sin plantearse cambiar algo, por pequeño que sea... luego a los lentos, pero la los lentos que se empeñan en enganchar su lentitud a los demás para dejarlo todo como detenido... después me zafaría de los atados siempre a procesos y protocolos, esos que lo hacen todo con pasos medidos, con preproyectos, con informes, con reuniones para no llegar jamás a ningún sitio... posteriormente me despojaría de los interesados, los que solo ven el provecho propio en todo y nunca piensan en el otro... más tarde me desharía de los gumias, los del puño cerrado, los que no saben dar ni darse... también eliminaría a los que están llenos de dobleces y nunca hablan claro... y, yo qué sé, jodería a los políticos nefastos colgándolos por los huevos, haría un porculódromo para críticos y escritores de éxito, construiría una cárcel de hielo para banqueros y európatas... y pondría a cuatro pobres que conozco al mando de todo.
La verdad es que hay que estar mal para escribir estas cosas y de esta forma.
Nada, que marcho a reunirme.
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18:02 horas: Llegué como aturdido de mi reunión Premysa, encantado con Verónica y Antonio Caldera, que parece que han pillado el tono de lo que debe ser la fundación, con un Enrique Sánchez-Guijo encantador –hacía un montón de tiempo que no coincidíamos– y me lo pasé bomba con sus precisiones sobre los usos de la ceguera en el idioma castellano [saltó con ironía cuando escuchó comentarios de los presentes como ‘estamos dando palos de ciego’ o ‘nos pusimos ciegos a comer’] a la vez que intuí que tiene una alta representación en alguna importante institución europea –él vale para eso y para mucho más–, disfruté con la conversación de Manolo Bruno, que es siempre entretenida y muy didáctica; flipé con las palabras de Ángel de Prado, al que en realidad casi nunca entiendo, pues tiene un discurso oficialista/administrativo que sobrepasa mi percepción cercana de las cosas, pero siempre parece un discurso brillante y muy pensado [lástima de entendimiento el mío, que me quedo a dos velas cuando habla de estrategias, transversalidad, intervención, oportunismo político, receptividad, logística, desarrollo, operatividad, circunstancial... yo soy más de esa expresión de calle tan parecida a ‘¿cuánto tenemos, coño?... y, con eso, ¿qué podemos hacer sin que se quede dinero perdido en bolsillos golosos?’]; disfruté de nuevo con Cipriano, que no puede callar jamás, pero a él sí que le entiendo... y yo me hice el mudito, que un tonto parece inteligente cuando calla.
El resumen a bote pronto es que ahora me gusta más la tendencia tomada por la fundación y que estoy decidido a colaborar con empeño en lo que haga falta.

TRABAJOS DE ESTA SEMANA EN "EXTRAÑO DE MÍ"
[contiene tres homenajes boligráficos a Farruco Sesto]










Sunday, October 26, 2008

La autoridad moral del pobre.


“… in casa senza bisogno / che di se stessi e nemmeno…” [Eugenio Montale]

La autoridad moral del pobre, por ser pobre y atender a sus pagos, acusa con el dedo a ese prohistoricismo de los que hablan varias lenguas en los foros mundiales, esos ladrones de dialéctica enferma que juegan a que el rico acumule y el pobre sufra.
Sí, viejo, el país es un caos porque el mundo es un caos; pero un caos con ganancias dirigidas hacia bolsillos crasos con el nombre bordado.
Tú me decías ayer que el país no funciona porque hay intermediarios que ganan el 300 % sobre el valor en origen de las materias primas, y lo hacen con el único trabajo de rellenar sus pimporros albaranes de pedidos; que no tira adelante por la morbosa galbana de las clases funcionarias con sus sueldos asegurados de por vida; que no saca la cabeza porque no se detiene a los grandes ladrones del mundo [que se van de rositas y bien arropados en sus indemnizaciones después de hundir con sonrisas cómplices el capitalista sistema financiero]. Me decías que la primera decisión de los gobiernos debiera ser ejemplarizar, metiendo en la trena a los banqueros hasta que les salgan telarañas en sus pollas sedosas y brillantes, y requisar sus bienes con luces y taquígrafos para que los pobres lo vean y lo sientan y lo celebren y se rían de ello.
Es molesto mirar y ver que quien es por lo que fue, ya no tendrá problemas hasta la muerte espartana [que esa nos llega a todos con su valor rasante], que quien llevó un ministerio por elección a dedo, ya no ha de preocuparse de sus fines de mes, aunque lo hubiera hecho peor que nuestro actual Ministro de Cultura [podrían tener el detalle de ponerle pensión magra y sueldo vitalicio al que es capaz de un poema hermoso o de una imagen bella sobre un lienzo].
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Me quedaré siempre en casa, justo donde las piedras mudan su color según las horas de la jornada o el decurso de las estaciones, donde el día se ve camaleón y no cambia el punto de vista nunca. En casa con mi lengua y cada uno de mis orificios, con la mezquita de mi cuerpo cerrada al culto y un precio puesto en neón para ignorar al mundo, como si fuera un viaje de oferta.
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UN MALVADO APUNTE MACHISTA DE CORTE POLÍTICO

La alta representante pública [¿púbica?], que llegó a su sillón por la estupenda cuota femenina, pronuncia el nombre de Dios en vano mientras habla de los impuestos repercutidos con tres botones desabrochados de su blusa que dejan ver el sostén negro que recoge sus globulosos pechos con pezones centrados bajo un cuello de corza cuidado con afeites. Huele a colonia cara y sus braguitas mínimas se marcan sin rubor bajo unos pantalones de lino en color negro. Si miras por delante su discurso, verás entre sus muslos esa rayita hermosa que penetra en su cuerpo y que hiende las costuras y casi las esconde. Sonríe como un ángel mientras pronuncia el nombre de su vil enemigo, porque sabe que cada hora de cada día suma a su cuenta de ahorro unos dígitos nuevos.
Tumbada bajo un hombre debe ser gloria pura… encima de él, el mismo paraíso.
No hizo nada en la vida para merecer esto. Bueno, sí, ser mujer y estar para comérsela.

Sopesada la reina de esta nueva política, la prefiero a los hombres que con los mismos mimbres no tienen esos pechos, esa rayita lúbrica, esas bragas marcándose, ese olor, esa risa…

* [Espero que mis lectores/as sepan entender la ironía y no se ofusquen sin motivo].
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Jo, hoy me encuentro francamente mejor, casi como desclavado de esa cruz de malestar que me tenía ayer como una columna mellada de la Acrópolis. Con un par de sustos gordos que me han espabilado a primera hora, eso sí, pero templando mis armas menores para la próxima batalla pequeña.
No entiendo el mundo del hombre, y menos cuando, como hoy, es otra vez la familia de mi amigo Cipriano la que sufre los golpes de la estupidez en sus carnes ya machacadas. Espero que Lala le pille el tono a esta dura cosa de vivir y se recupere con fuerza para darle el empujón que necesitan Cipri y Marisol. Y del señor Simón no voy a decir más que un emocionado lo siento, porque no sé decir más.


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Descorcha ya el champán, porque hubo muertos y habrá que celebrar sus finales hasta que el anticuario los anote en su cuenta y las esquelas vuelen como mirlos con su hedor oncológico y maltrecho.
Cada muerto cercano es como vestirse con aquella bata azul de don Mariano y asomarse al alféizar para mirar los llantos pasajeros de sus tristes dolientes conocidos. También tienen su cosa de carcoma en el portón o su punto espantapájaros en mangas de camisa.
Un muerto conocido también suele traer rictus de carpe diem a los ojos, mezclado con piedad y afecto a tientas. De ellos suelen llegar las preguntas importantes y lo más impronunciable del pasado, la lente que te indica lo que debieras hacer por un instante [solo por un instante, que luego vuelve el tedio de los días con su miedo cobarde]… y todo es como un filme impronunciable cuando buscas sus gestos en los archivos raros del recuerdo y ves que simplemente contenías tinieblas de aquel hombre que fue otra impostura más en tu vida de hombre.
Con el muerto en las vísceras, te tiras a la calle y miras indeciso el engranaje líquido que lo modula todo… miras a la pareja que camina perdida e imaginas sus noches con la lujuria puesta… miras el alquitrán haciendo margen con las plantas silvestres, jugando a ser frontera… miras tu sombra y ves la sugerente furia de un hombre dividido entre su cabeza y sus manos.
Descorcha ya el champán, viejo, que en esta jerarquía de cadáveres debes apresurarte por si toca.



Wednesday, July 30, 2008

Vivir es acertar y equivocarse.


Abrir los ojos y sentir los tendones carcomiendo sus ganas en los huesos, y notar cómo la mano hormiguea después de hacer de almohada impenetrable, y percibir el nítido empujón de la vejiga en el sexo abultado por la noche, y ver borroso entre los mil avisos que me punzan todo el cuerpo con su ‘ya vas mayor, viejo elefante’… y pisar las calles nuevamente, haciendo del himno Milanés mañana y horas… y volver a abrir los ojos y saberme paisaje en el paisaje, hombre entre los hombres, abstracción en este mar concreto en el que todo tiene nombre y ocupa un espacio aleatorio y vivo.
Vivir es ser de nuevo cada día, hacerse en la mañana y poner orden en todo lo mirado y recibido, libar labios ajenos, ser vencido por cualquier contoneo en una esquina y atinar a decir: ‘soy yo y me quedo’.
Vivir es no pensar mientras recibes el oxígeno justo que precisas y la mano de aquél que no te pide sino un nítido aval a su existencia… también es persistir en repetirse en los gestos sabidos para hacerlos genética esencial para mañana.
Si al ser sientes vacío, busca roces; si al hacer no precisas en lo neto, dentente algún segundo y mira adentro; si al moverte no atinas en el gesto, retoma tu camino y busca huellas que no sean de tus pies ni de tu talla… y síguelas sin más, que alumbran signos.
Vivir es acertar y equivocarse, tener y no tener al mismo tiempo, sentir que en cada ausencia hay un indicio que es digno de llevarse hasta su límite. Vivir es ser consciente del abismo y procesarlo en clave de alto vuelo; vivir es desear, poner en celo el paso que darás, decir a voces ‘soy y estoy’, ir a por pan reciente al mediodía o hacer una visita a la peluquería de la esquina para que te adecenten el cabello… vivir es recordar y hasta olvidarse de lo que fue suceso hace un segundo, buscar el ánimo o el empujón precisos, cabalgar algún cuerpo aunque sea soñando, perpetuarse en todo lo efímero, mover los párpados para engrasar los ojos, tocar y sentir que te tocan, contar tus cicatrices lentamente y darles la razón que necesitan, herniar algo de tarde con tus manos, apresar el milagro de lo que eres, sudar y hacerte sangre, ser lascivo, ser ardiente, ser misterio, ser pantano, ser reúma de gestos y lumbre de ceniza, ser fiebre, ser rincón, ser en unas caderas, ser caimán, ser gotera y arteria y tendones y carne y presencia y hangar y saliva viscosa y ceguera y metales y barro y pupilas y muslos… y ese aire que sale y que entra, el que quizás estuvo en ti hace un ratito y se te escapo con la voz.
Ser memoria y no serla es la vida.

Tuesday, July 29, 2008

Mañana tarantina.

Mañana tarantina porque la camarera deliciosa se soñó vigilando mi ordenata y despertó entre sudores fríos, porque brindé al Sol en el centro de la plaza de toros bejarana, con mi montera de Caja Duero, la primera faena de la mañana; porque hay una crisis que para nosotros es bilis y para el cuerno de África y la testud de latinoamérica es hambre, porque vi al colega Cipriano como un hombre respirando entre los hombres, porque leí a Valéry aquello de que “Está claro que aumentar, profundizar un pensamiento más allá de cierto punto, se opone a la vida… … la vida es lo ajeno al pensamiento – el enemigo.”, porque mi plan de pensiones con La Caixa arroja pérdidas en bolsa de más de un 5%, porque le advertí a mi hijo Guillermo que Narnia no existe y me miró raro, porque en el círculo cerrado vida/muerte hay aún descreídos y asombrados, porque el Loctite se me pega a la piel y me queratiniza, porque me cizallé las manos colocando el puñetero letrero luminoso de Félix Metro y ahora me escuezen como amigos íntimos, porque la camarera se puso un pañuelo naranja en la cabeza y enclavó un colgante de bola entre sus pechos golosos para irse a Helmántica a visitar a la inefable Angelina [hola, Angelina, ¿cómo te va, tía?], porque mi Felipón no arregla su habi y me pongo frenético, porque mi Mariángeles está desaparecida en combate y padece abulia de Historia del Arte [yo también la padecería en su lugar, claro], porque no llego a fin de mes de nuevo y, a mayores, se me ha caído encima el que mea en las esquinas de su despacho presidencial y me ha dedicado una ponencia de radio completita [como se entere mi padre va a haber más que palabras]… Sí, coño, una mañana tarantina para mirarla entre vísceras y cuajarones de sangre, pero con tranquilidad y con cierto humor ácido.
Este pueblo mío tiene sus rufianes con corbata, pero no son ni graciosos, como en otros lugares; sus empresarios tartajas de pecho inflado por las ínfulas extrañas de representar algo, sus estupiditos con despacho a los que conocí de chiquitillos con los mocos pegados justo en la comisura de los labios, sus mecánicos y albañilitos venidos a más… todos destructivos y aprovechados, todos buscando lo suyo mientras joden bien a los demás y se llenan los bosillones de sus americanas y las de sus coleguitas con las monedas que sobran… una mierda para ellos.
Cómo iba a faltarnos esta ganga entre la mena extraordinaria de gente chula que puebla el sitio.

Friday, July 25, 2008

Avalancha de pijos insufribles.

Los tres bebían a gollete de sus botellas de cerveza tipo Pilsen, mientras hablaban de que las tías son muy putas y de que por la mañana hacía un calor ‘tope’ en la finca de Candelario. Uno tenía cara de auténtico gilipollas [se le notaba el más débil del grupo… y terminó pagando las consumiciones, claro] y los otros dos de cabrones sin solución posible… “Por favor, dígame qué le debo”, espetó a la camarera el gil, mientras uno de los cabrones le decía al otro en alto: “déjale pagar, que luego se desgrava la nota”. Recibida la noticia de la suma cervecera, el gil sacó su tarjeta oro y pagó con ella las tres birras [la descojonación].
“¿De qué pueblo eres tú?”, le preguntó el cabrón bajito al gil… “Nacido en Madrid”, contestó el tonto como inflándose. El cabrón sonrió y se puso un cigarrillo entre los dientes [lo había cogido sin preguntar del paquete que el gil tenía sobre el mostrador]… y se fueron del café diciendo en alto: “Muchas gracias, muy amables, gracias, adiós” [estos tipos son educados de cojones… y de boquilla].
Yo me partía el culo mientras sorbía mi cafetín con hielo y pensé en comprarme un cinturón trenzado con la bandera de España y meterme el polo Lacoste por dentro de los pantalones.
La verdad es que una de las cosas peores que tiene el verano bejarano es esta avalancha de pijos insufribles que miran sobre el hombro y andan en el presupuesto de que todo es suyo hasta la justa caída del horizonte. Son plaga estos capullos de dientes blanqueados y flequillo en los ojos que juegan a hacer de menos a cualquiera que se roza con ellos. Y echo de menos al mejor Catulo para cantar sus bobadas y sus pijas mariconerías, para explicarles con palabras preclaras que existe la muerte y va a tocarles con su soplo un día, pero que también existe la dignidad del hombre, y el hambre y la sed… y que sus crucifijos de oro finísimo bailando en la pelambrera del pecho son la pura impudicia.
Terminé mi café e hice una gracia en voz alta porque me apetecía [quizás debiera haber intentado pagar también con mi Visa Oro el euro con veinte].
Luego baje al curro y sudé la gota gorda con un jodido cartelón que no se dejaba domar, y pensé en Cipri todo el rato, me acerqué hasta el tapicero a buscar unas sillas que le dejé hace un par de semanas para restaurar, y Cipri no se me iba de la cabeza, me reuní con un alcalde de la comarca para tratar asuntos profesionales, y Cipri seguía allí presente.
Y terminé el día entre melocotones fríos y sangría de La Casera, mirando el nublado hermoso que dejaba haces de luz en la Sierra de Francia y observando cómo se recogían los pájaros con el atardecer. Sansón [el perrito de Julia] estaba nervioso también por los dos perros pijos que han llegado a pasar sus vacaciones a Palomares, pero el no es como yo, él ladra como un poseso y mea todas las esquinas que se tercien para poner claras las cosas.

Thursday, July 24, 2008

Palabras para C.



El día después es de limones amargos y de cristales no consumados que se quedaron en arena por falta de la presión vital que cristaliza… y también de llorar juntos, abrazados y en silencio… pero ha de nacer en ti un salvaje que se atreva a correr desnudo bajo la lluvia nueva y no sepa temblar pensando en las victorias; un hombre nuevo, herido de vida y sin modales, que tenga en su experiencia un resto de utopía… un ser que haga temblar el futuro y enternecerse a las piedras, que no tema a la ebriedad ni le asuste el absurdo.
El día después es también de alamedas y noches, y habrá que hacer el rito de la nostalgia frente al fuego y dejar que las cenizas vuelen libres e intenten germinar un rododendro… pero habrá de nacer en ti un delirio infinito que nos lleve a la avena y al ciclo vertebral tan necesario… no desfallezcas entonces, pues en ti se contiene el rudimento que nos hará arquitrabe y horno otra vez, hombres en cada piedra colocada y en cada pan resuelto.
El día después te sigue despoblando de lo que más querías, pero también te ofrece la lucidez exacta de tu hermosa estatura y te troca en el mejor arquero para la batalla que está por venir… entonces sabrás que la semilla que germinó y se frustró sigue latiendo en el aire que respiras, en la calma del campo que te entra por los ojos, en la lluvia tranquila bajo los soportales… y sabrás que en ti nada se ha despoblado –ni en nosotros–, porque persiste un eco de aquella risa franca que te hizo perdurable.

Llevas sobre tu frente el soberbio candor de las ciudades como una eucaristía, y en tus ojos han de crecer los pastos más bellos de Occidente para cubrir el Sahara [será entonces la pradera infinita que soñaste], y habrá comida puesta a la hora precisa para quien la reclame [tú la habrás procurado con esa rabia nueva que te crece del centro], y encontrarás descanso de este tiempo de caries con su arisco veneno… No dudes, compañero, al echar cada paso, porque será común y compartido.

Wednesday, July 23, 2008

Una pregunta de Antonio Grande.


Una de las personas más lúcidas que conozco [que está ideológicamente justo enfrente de mí, aunque eso no le resta nada al alto respeto y al aprecio que le guardo], Antonio Grande, me preguntó ayer en el tanatorio: “¿Felipe, cómo puede racionalizarse esto? Te lo pregunta a ti, a ver si desde otra sensibilidad hay respuestas que me sean útiles”. Y me dejó pensando toda la noche, enredando en su pregunta y en aquella otra que me espetó Cipriano a las siete de la tarde mientras nos abrazábamos: “Siempre he trabajado por los demás, Felipe… ¿por qué tiene que sucederme esto a mí?”.
Y llego sin más a la conclusión neta de que todo es cuestión de perspectivas y de valientes tomas de decisiones ante los hechos consumados.
Entiendo, amigo Antonio, que desde la mirada del creyente no amparado en esa fe de bueyes sin mirada lateral, estos sucesos trágicos, estos golpes durísimos aportan ‘dudas’, que conforman la mayor enfermedad de los creyentes. Una persona religiosa de medio tono que recibe un golpe como el de nuestro común amigo, termina sufriendo el doble por esa duda de Dios sumada al dolor insoportable [suele ser más fácil –no demasiado– aceptar la muerte trágica para quien en su ideario comprende el mundo en transformación entre el caos y el orden, para quien somete la vida y sus azares al uso racional, y no espera sino ‘hacer’ en vida porque entiende que la muerte es final y basta].
Desde mi sensibilidad, amigo Antonio, esta desaparición es una putada contra la que hay que luchar para que no se convierta en derrota, contra la que hay que utilizar el vitalismo más encendido para sobreponerse y volver al tajo de ‘hacer’ y al oficio de ‘seguir’. A esta jodida prueba hay que ponerle fuerza y proyectos nuevos e increíbles que colmen las vidas que nos rozan y aún están en proceso.
El problema, Antonio, no es tanto procesar el suceso como conjugar el verbo ‘continuar’ en parámetros absolutamente positivos y entusiastas. Hundirse en estas circunstancias resultaría ser un vencido, y ampararse en un Dios supondría una claudicación poco razonable. Quizás, Antonio, en este proceso de sobreponerse haga falta mucha adrenalina y algunos empujones exteriores, pero considero que es la mejor forma de salir adelante: tirarse al mundo de cabeza con todas las consecuencias y con el encono de los que todavía tienen algo que perder… pero también que ganar.
Sigo desolado con lo de Amable y no sé razonar ahora con la calma que pide el asunto. Imagino el dolor de Cipriano y Marisol y quedo absolutamente decaído.
No es justo, coño.

Tuesday, July 22, 2008

Es la hostia...

Es la hostia. Otra tragedia cercana que me llena de tristeza. Esta vez ha caído sobre la familia de mi amigo Cipriano, un tipo por el que siento un afecto especial [además de esa afinidad política que siempre nos unió y los duros días que compartimos juntos trabajando para esta ciudad]. Su hijo Amable, recién casado con una niña encantadora [hace apenas quince días], se ha dejado la vida en la carretera y se me ha puesto un nudo en la garganta que no acierto a desatar.
Y escribo desde la perplejidad de esos treinta años frustrados, desde la rabia que me produce la vorágine del tráfico [los hombres nos convertimos en otra cosa con un volante en nuestras manos], desde la perversidad que esconde la prisa cuando la vida pide lentitud y miradas. Y solo se me ocurre llorar y abrazar a mi amigo con la fuerza de un silencio capaz de decirlo todo, un silencio hecho de soledad ante lo inexorable y de dudas sobre todo lo que me rodea.
Y me vuelve al justo centro el miedo, ese miedo que me trajeron mis hijos desde el mismo día de su nacimiento, un miedo del que intento distraerme con cualquier cosa cuando salen de casa, un miedo que me come y ahora arde con una fuerza extraña y me eriza y me hace sentir una vitalidad que no tengo.
Solo puedo decirle a Cipriano y a su esposa que me tienen para lo que precisen, que será una sonrisa cuando proceda y un empujón de ánimo cuando se tercie, que los pienso porque me pongo en su lugar y tiemblo como un niño, porque intento indagar en la falta y me dan ganas de desaparecer o de comerme el mundo, que lo han hecho todo bien y deben sobreponerse para seguir apoyando a quienes lo necesitan como lo han hecho hasta ahora [la labor de esta familia con la comunidad saharaui es encomiable]… y que sigan en el tajo con el mismo entusiasmo que hasta el día de hoy, porque cada minuto de vida que le arreglen a alguien que lo necesita será también vida que sumar a la memoria de Amable.

TOCA NINO ROTTA
a mi amigo Cipriano González

Como no sé partir
he de prepararlo todo
para aguantar el tiempo
que me queda:

El geranio agotado
en su argolla
asomándose al mundo
desde el balcón de casa
soñando ser parterre.

La postal de Coímbra
remozando la sala.

El valor en la percha
del armario empotrado
con su funda de plástico.

La pluma Parker
seca
sin tinta ni palabras.

Los hijos
a su suerte.

La decepción doblada
sobre el galán de noche
por si me hiciera falta.

La noche y sus traiciones
pintada de farolas
para que haya penumbra.

El sexo en una mano
tatuando lo que reste.

Como no sé partir
aprenderé a esperar
dando siempre la espalda.

Friday, April 18, 2008

Quilloooo...


Tener a un amigo que es el dieciocho de España en la cosa golfera y a otro que es experto en físicos finales… compendia. Ya los definió el inefable Alejo Riñones con aquellas antológicas declaraciones suyas de alcalde aznaro: “Vamos a hacer en La Cerrallana un cementerio de nueve hoyos”, que resumían el verdadero espíritu de un proyecto con su más allá y su más acá, uniendo golf y óbito en un tandem perfecto. Pues mis amigos cafeteros han sido capaces de llevar a términos de posibilidad vital/mortal ese proproyecto emblemático del ‘subrealismo’ alejiano [ahora que se habla tanto de ideología, sería un buen momento para recuperar el espíritu y el pensamiento brillantísimo y anonadante de nuestro exalcalde para llegar a un nuevo liberalismo apoyado en el puntillismo político, en la gracia angelical, en la confusión desternillante y en el cocoricó esperancero que tuvo comienzo en la señorita Sara Mago].
Y que no haya crisis sin risas, porque de la hilaridad se le saca puntita a los impagos y hasta se le borran a uno de la cabeza hasta acabar diciéndose a uno mismo “perrea, perrea…” y hacer que todo quede en sátira y no solo en mordisco.
Y visto el panorama, pues que habrá que hacer cursillos –con dinero europeo, por supuesto, y título con los logos UE y CEPYME– del arte tocomocho, prácticas de landrú con fondos FAES, másteres en zorolo de calle y en gestión de milongas, un taller de idiotez persistente de promoción INEM… y cualquier otra disciplina que nos lleve a formarnos en habilidades específicas para superar estos tragos marrones.
Hoy me dio por reír mientras caía un granizo regordo y blanquito, mientras en Piel de Toro montaban farolillos con retraso para hacer una semana andaluza con tintes gallegos [que si rabo de toro, que si soldaditos de pavía, que si chocos, que si pescaíto frito…]. Y una música triste, de guitarra rasgada a pura yema, ponía el contrapunto de este jaleo hermoso: Béjar arruinada y cantando sevillanas mientras se cae el cielo en cristales helados.
La vieja hoy no ha salido a la ventana.

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Y llega la luz también en los días nublados, con dos cojones.
¡¡¡YOUSSOUPH YA TIENE PAPELES!!! Mil gracias a Jesús Caldera, a José Antonio Sánchez Paso, a Jesús Málaga, a Ramón Hernández Garrido, a Juanito Caldera, a Cipriano González, a Ana Muñoz de la Peña, al MPDL de Extremadura, a Miguel Sánchez Paso, a Javi Coca-cola, a los amiguetes de La Valenciana, a Paco Tejeda, a Antonio Garrido, a Juan Martín Tiedra, a Reyes Camarasa, a Ricardo Luis, a Juan Carlos Martín... y todos los amigos buenos que nos han ayudado a mantenerle durante estos larguísimos tres años. You está absolutamente feliz y Juan Hernández Heras y yo os damos las gracias por acompañarnos y darnos calor en este difícil proceso.



Saturday, March 1, 2008

Nunca podrías servir de modelo....


Nunca podrías servir de modelo, viejo F, porque tus conceptos no son consistentes. No sabes llegar al fondo de las cosas y te inventas micromundos ideales en los que no haya vacío… todo por evitar tu vacío, viejo, por no querer llegar a esa claridad de ideas que te deje destruido y maltrecho. Tampoco me dijiste nunca que quisieras ser modelo de algo, pero yo siempre lo he intuido –todo a pesar de que sabes cerrarte en tu teatro como una diva menor de calle–. Los modelos por elevación siempre son falsos, siempre lo fueron, pues llevan una insidiosa mentira junto a ellos, pero sirvieron para darle madera que quemar a las siguientes generaciones. Lo mismo eso es lo que quieres en el fondo, ¿no, viejo?, ser un modelo falso y elevado, pero pareciendo no serlo. Eres listo, cabrón, pero a mí no me engañas… no me engañaste nunca y no vas a engañarme ahora.
Tu única verdad es que estás solo, profundamente solo, y no te pones furioso por ello… más bien da la sensación de que lo gozas y de que esperas pacientemente a que muera todo el mundo a tu alrededor para que tu soledad alcance un calificativo tangible. Yo sé que tú morirás antes, pero eso no te importa demasiado, porque siempre valoras en medidas de ti… lo que no entiendo es cómo sigues en tus palabras de siempre –las ya escritas– y no empiezas a darle a lo que aún no es, lo que quizás te haga algo más humano y peor.
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Me siento inútil para poder explicar la sensación de falta que ahora me tiene tomado, pero sé que es una ausencia inocente la que me está deshaciendo y que me hace desesperar.
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CROMATOGRAFÍA DE UN MEETING


Nada, que a eso de las 19:30 horas me agarré al niño de la mirra [mi querido Youssouph] y nos fuimos de mitineros al sarao del PSOE [nuestro partido político de corazón, para más señas] con la cámara cargada y la sonrisa puesta. Mi You iba algo nerviosete, pues era la primera vez que asistía a una de estas historias, pero llevaba una alegría indescriptible en su cara.
Al entrar en el Hotel Colón ya me lo besaron Blanquita y su gente, que me lo quieren mucho, y nos llenaron de sus historias marquetineras [zetapín, chapazeta, zetallavero, pegatinona y zetadecoración para el móvil]… Muy vivos ambos, pillamos primera fila para perdernos nada, que en estas cosas del progresismo no se guardan asientos para autoridades y esas zarandajas.
El salón se iba poniendo multicolor con gente del Sahara y otros lugares de África, con desfavorecidos por la mala suerte física o psíquica, con jubilados de olé, con autónomos, con currantes de los de verdad… y con mis padres, con la hermosa madre de Jesús Caldera [una mujer de bandera por donde se la mire], con Miguelito Miñana, con Pedrito Tejado, con Marina, con Alba y Marisa, con Santi Nieto… precioso el personal, de verdad… diverso, relajado, contento y sin malos rollos por ningún lado.
El acto fue como suelen ser estos actos: Cipri contando la peli desde su óptica de alcalde, los teloneros de Congreso y Senado en su tono… y Jesús Caldera [el mejor Ministro de Trabajo por consecuciones de la historia de la democracia española] brillante como nunca [entedí que el ‘Ministro de las personas’ no hablase mucho de ideología, porque el personal está para cositas concretas y poco más, pero no niego que me hubiera gustado escucharle en ese palo]. Contó logros [todos de verdad… tangibles] y comparó actitudes [con acierto, me pareció a mí] y hasta se dirigió a mi You para dedicarle unas palabras emocionadas que le pusieron muy nervioso [al final le dijeron algunos inmigrantes que qué suerte había tenido al dedicarle unas palabras el colega Jesús]… y luego los abrazos [Cipri le dio uno muy fuerte, emocionado], las fotos de grupitos y unas Cokes con Antonio G. Turrión, José Manuel Andrino y Ana Muñoz de la Peña.
Una tarde hermosa si no hubiera sabido de la infamia a la que una conocida pepera ha sometido a mi amiga Elena Martín Vázquez, con la que me solidarizo desde aquí a la vez que le doy mi fuerza para soportar la alimañería [que yo también sufrí no hace mucho] de la peor derecha [la que viene del barro proletario y de la jodida emigración española de postguerra tardía –qué mala memoria tienen, coño–].
Ladran… luego cabalgamos.
Fuerza y votos.