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Friday, August 1, 2008

Voy de blues.


Voy de blues ya mismito… pero antes me encuaderné una pila de revistas con la jodida cola a 180 grados, aguanté a un par de tipos pelmas como la mismita madreiglesia, premaqueté el programa de fiestas bejarano, sude de ver al colega Josetxo apurado por la decoración del hotel que tiene entre manos [entre mis jodidas manos], me descojoné porque a Paulino le entró el miedo escénico y no ha ido a currar ni descuelga el teléfono cuando le llamo, me alegré porque mi Cipri pasó la ITV con sobresaliente cum laude y, como guindita cabrona, me descargué los mil y pico kilos de papel de la revista de fiestas de Hervás en la Casa de la Cultura de la villa… y con subida cabrona de escaleras interminables hasta la puerta de Radio Hervás [a Marcos le debo una putada par]… pero voy de blues ya mismito… y antes me comí un tiramisú a la menta [compartido con Luis Rodríguez] mientras miraba a la camarera relucir entre las mesas como una cinderella divina de Piedrahíta, y supe a mi Juanito con café y abrazotes, y gocé una sonrisa Miguelón, y me acordé de Lorenilla peloverde y su sonrisa clara, y eché de menos unas palabras de Belencita, y me dieron ganitas de unas notas cellinas Maite Iglesias, y yo qué sé qué más… ¡Ah!, sí, que estuve un momentito con Guapalupe y el mamonazo de Antúnez, que se va a Venezuela [envidia tengo, sí]. Y eso, que estoy de blues como se está fiesta molona.
¿Venís?

Tuesday, January 15, 2008

Una fotografía con mi hija y Ángel González.



A la hora de la comida se acercó hasta mí mi hija Mariángeles para darme un besote y entregarme una de las fotos que tiene pegadas en la pared de su habitación. Me emocioné, pues la imagen es una obra del amigo Luis Rodríguez en la que estamos juntos y abrazados Ángel González, mi hija y yo.
Recuerdo perfectamente que la fotografía la tomó Luis en La Alquitara bejarana un ratito antes de que Ángel comezara su lectura emocionada y emocionante [yo tengo mi mano pintada de tinta china, pues acababa de realizar un dibujito en un ejemplar de ‘Travelling’ con el fin de regalárselo a ese pedazo de poeta.
Recuerdo de aquel día que comimos en La Venta del Bufón junto a un numeroso grupo de amigos entre los que estaban Fernando Rodríguez de la Flor, José Luis Morante, Javier Sánchez Paso, Antonio Gutiérrez Turrión, Francisco Jiménez y Luis Rodríguez. Ángel, agotado de la noche anterior –bebimos como cosacos– se disculpó para echarse una siestecita en su hotel –el Hotel Colón– y Fernando R. De la Flor y yo perpetramos la edición del ya editado libro de Aníbal Núñez que lleva por título “Cartapacios”.
A las siete de la tarde –la hora Hemingway para Ángel– pasamos a recogerle por el hotel y estuve a punto de cargarme al maestro arrancando mi coche cuando estaba intentando subirse a él.
Fue un día maravilloso e inolvidable en compañía del maestro, que lo remató con una lectura brillante en la que no faltó mi hijo Felipe haciendo una de las suyas, ya que mientras Ángel recitaba uno de sus poemas, Felipe, que estaba sentado en el suelo, justo frente a la mesa del poeta, se levantó y arrastró consigo el micrófono con un ruido ensordecedor que nos dejó a todos aturdidos.
Hoy estoy muy emocionado de tener esa imagen en mis manos, de meterla por mis ojos como queriendo recuperar al maestro para abrazarle de nuevo entre sonrisas y junto a mi hija.
Ángel ya es el bello silencio de las fotografías y una poética que no dejará de latir jamás, por los siglos de los siglos.
Gracias, hija.