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Tuesday, April 20, 2010

Unas fotos de Sonia Luz y esta nostalgia...



Recibo correo de la inefable Sonia Luz, desde Lima, con unas fotos en las que aparece junto a mi Gabo peruano, su esposo [al que le debo una estatuilla de Cervantes... no me he olvidado, amigo], y con Anita y Eduardo, esos dos hermosos vencidos que me hicieron hueco en su casa de Lima a la vez que me abrían los brazos con verdadero afecto.
Muchos días me viene su recuerdo a la cabeza, sobre todo al amor de las constantes noticias negras que la Iglesia Católica arroja a la prensa diaria en los últimos meses... me viene su recuerdo para pensar siempre en que hay cristianos hermosos que viven su religión con verdad y con auténtico compromiso hacia quienes sienten dolor y necesidades... aún llevo en mi cabeza las palabras de Eduardo cuando le expresé que no era creyente... su respeto hacia mi opción y su tranquila determinación por el camino de un Dios de la justicia y de la igualdad entre los hombres... Anita y Eduardo, Ricardo Falla [Gabo] y Sonia Luz quedaron en mi corazón como tipos entrañables y gente de verdad que, animados por una lectura incorriente de su fe, mantienen un trabajo constante hacia los demás que resulta admirable, sobre todo si se compara con la actitud de la cavernícola curia vaticana.
Mi abrazo más grande para cada uno de ellos... y estas ganas enormes de volver a estar juntos en el bullicio limeño.



Y que de pronto me puse entre gringuito y Lucho... y se me vinieron a la cabeza Milita y el gato techero, la hermosa y enciclopédica Lorena y el abuelito Pepito con sus constantes ‘diostebendiga’, la divina licenciada de la Puente Martin y aquella chiquitilla que me contó en Paracas la historia del pescador de muebles... y que seguí entre míster y luchorrelucho mientras se me venían las imágenes de Chan-chan y la Huaca de la Luna, las ruinas de Pisco y Chincha, las islas del guano con su enjambre de aves y esa pereza falsa de los leones marinos, el desierto amarillo y la playa negra, el paseo del puente a La Alameda y aquella estatua de mármol de Carrara con la cara latina más hermosa que he visto, los paseos por las calles de Trujillo protegido por Lorena y por las de Lima arropado por Sonia Luz, las horas de autobús, los campos de espárragos, El Callao y Chicuito, los niños de Alto Moche y los zumos golosos de toronja, la caña de azúcar para chupar... y todo el pacífico a mi espalda y en mi frente para hacerse ya estigma que no cierra... tengo que volver pronto a esa otra casa mía, enorme y luminosa, donde te hablan de frente y te sonríen, donde no puedes sentirte extraño [aunque sí diferente]... volver al arroz con langostinos y a la cerveza helada, al pisco y al cebiche, a los dientes blanquísimos y al sabor a salitre, a los niños jugando como si no pasara nada... un abrazo fortísimo para todos los que allí me quisieron y me acogieron como a uno más, a quienes compartieron conmigo todo lo que tenían... y esta nostalgia del color de la arena que me pone gatinín y morrongo porque me faltan ojos y manos, miradas y tactos, sonrisas y pasos perdiéndose... volveré pronto... lo juro.
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16:37 horas.
Soy tan antropocéntrico como cualquier otro en mis formas de actuar diarias, sobre todo en las que no precisan mucha elaboración en mi cabeza, y es normal, pero a veces me molesta un punto darme cuenta de pronto de esa circunstancia... y es que uno es lo que es hasta que deja de serlo, que decía mi abuela, una gran filósofa, y nuestra presencia o nuestra ausencia no le supone nada al decurso del mundo, y yo diría que incluso ni a esa cosa que han venido en llamar el cambio climático... la Naturaleza en su todo, el trasunto orográfico con sus trámites, la dinámica de los gases o la mismita ionosfera no son asuntos en los que pueda intervenir el hombre de forma notable, sobre todo si medimos los tiempos de esos entes y esas materias y los comparamos con los tiempos del Hombre. El Hombre solo es un peligro para el hombre, que a su vez es un ser débil y profundamente fugaz como pasajero de esta nave que flota en el espacio y se mueve por fuerzas sobre las que no tendrá jamás control alguno. Las cosas como el cambio climático son meras miradas antropocentristas al mundo y al Universo, miradas que solo se producen desde el temor al deceso del Hombre como lo conocemos. Pensar así puede acarrearme más de una crítica, pero no me importa demasiado, y más si explico que al final todo se terminará reduciendo a un par de grandes negocios de algunos listos que juegan con el factor miedo para llenar sus bolsillos, cuando ese miedo es algo intrínseco a la existencia y a la inexorabilidad... a lo que iba, que me jode sorprenderme actuando muchas veces en parámetros antropocéntricos cuando tengo clarísimo que el hombre jamás podrá ser centro de nada.

Friday, November 27, 2009

Perú [34] :: Lorena Pajares ::





¿Cómo hablar de quien no se sabe hablar porque no se tienen palabras? En lo objetivo, puedo decir que he conocido a una madre coraje con una sonrisa linda de verdad, limpia y absolutamente sincera; a una mujer con arrestos y con ganas de vivir, a un ser humano que olvida sus carencias [que son hasta de purita supervivencia a veces] y vive por solucionar las de los demás, a una campeona de la vida que sabe a ciencia cierta dónde está la verdad del camino… me he emocionado viéndola caminar entre la gente, solventando problemas pequeños y grandes sin ponerle importancia a lo que hacía, dominando las difíciles calles de Trujillo y los barrios marginales de Moche con verdadera pericia, al lado de sus hijos como la mejor madre imaginada, en su casa humildísima sonriendo, defendiéndome y protegiéndome en la calle, tomando decisiones con verdadero criterio…
El día que fuimos a comer con toda su familia al campo cercano a la Huaca de la Luna, se nos acercó una caserita anciana para ofrecernos golosinas… no supe cómo fue, pero a los dos minutos la mujercita estaba sentada a la mesa comiendo con nosotros un plato de cebiche y bebiendo Inca Kola… comía con las manos y se notaba que su hambre venía de atrás… cuando estaba terminando con voracidad su comida, Lorena pidió una bolsita y la caserita la llenó con todos los restos de los platos, no hacía falta que se hablasen, pues Lorena sabía perfectamente lo que la caserita deseaba, que no era otra cosa que llevarse los restos para hacerse una sopita en casa… cuando la viejita se iba a marchar, Lorena le compró algunas de las golosinas que vendía… y así siempre que he estado con ella, siempre que hemos salido juntos a algún lugar, dando ejemplo en silencio, sin que yo casi me pudiera enterar cómo sucedían las cosas…
Otro día me acompañaba a cambiar dólares en una zona complicada y de pronto me dijo que le aguardase un momento… volvió en cinco minutos y seguimos nuestro camino… yo pregunté con curiosidad que adónde había ido, pues cuando salía conmigo nunca me dejaba solo, ya que temía que me asaltasen o me robasen… me contó que había visto a una chica jovencita con los ojos muy tristes y que se había acercado a preguntarle a solas qué le sucedía… habían despedido a la chica y no tenía soles para acabar el mes… Lorena le entregó los que llevaba [eran unos treinta soles, creo recordar… lo sé porque me consta que salió con ese dinero para comprar algo de comida para sus hijos y me tuvo que pedir prestado para hacerlo] y quedó con ella en volver a visitarla en los próximos días para ver cómo marchaban las cosas… caminar a su lado siempre suponía tener experiencias de este tipo [de alguna me di cuenta, pero sé que me perdí otras muchas que nunca llegó a explicarme].
Y luego cómo sabe hacerse respetar en un mundo terrible que tiene a la mujer en el último escalón, cómo maneja el lenguaje de la calle, cómo se pone durísima de pronto [un día me hizo salir de un taxi en el que ya estaba montado porque llevaba una pegatina que decía algo así como “aquí solo se montan mujeres y las monto yo”]. En Moche la respetan y hasta creo que la temen un poquito… se mueve por ese terreno peligrosísimo con soltura y confianza, y lo hace sola en muchas ocasiones sabiendo a lo que se arriesga.
Solo cuento un poquito de lo que he visto, y eso porque ella se niega a que hable de su forma de vida y no quiero molestarla… decir su magnitud de mujer y ser humano me resulta imposible, como dije al principio, pues no tengo palabras suficientes ni conozco términos exactos que puedan hacerle justicia.
Durante mi estancia en Trujillo conocí que acababa de aprobar sus oposiciones a la judicatura y que por fin tenía su trabajo seguro después de haberse preparado duro y pasar varios exámenes junto a otros muchos opositores… esa circunstancia hará que gane algo menos de lo que ahora gana [que no es mucho], pero le dará la estabilidad de saber que su trabajo es fijo y que no va a perderlo, algo que es muy importante para mantener a su familia y para seguir peleando por la causa de la justicia social.
Lorena está involucrada en nuestra causa [la de SBQ solidario] hasta donde no puede imaginarse, vive por ella y me da que eso le alegra la vida un montón… cuando la dejé en Trujillo ya estaba trabajando en unas jornadas de higiene del cabello para los niños de Moche y en prepararles una fiestita de Navidad en la que les entregará regalos y les hará una chocolatada [vi su lista y ya tenía comprometidos juguetes para casi todos los niños a base de llamar a sus amistades e involucrarlas con insistencia].
Solo sé que si en el mundo hubiera muchas lorenas, las cosas serían de otra forma muy diferente, mucho mejores.
Yo solo puedo desearle lo mejor en la vida, lo que ella quiere, que sus hijos estudien y tengan más y mejores oportunidades que las que ella ha tenido, y sé que va a conseguirlo, porque ha logrado hacer una hermosa piña en esa casita humilde de la Avenida España, una familia que seguro es modelo por donde se la mire, unos chicos con la cabeza muy bien amueblada y un sentimiento social parejo al de su madre. Ella ya sabe que me tiene para lo que precise, tanto como yo la presiento a ella dispuesta a lo que yo pueda necesitar. Sé que tengo una casa magnífica en Trujillo a la que puedo ir siempre que quiera y sentirme como uno más de los que la habitan.
Ya veis, todavía queda en el mundo gente buena y dispuesta a arreglar lo que suceda… ¿quién lo iba a imaginar?
Un beso fuerte para Lorena… o, mejor, un beso y un abrazo. Y mis disculpas, porque le prometí no hablar de ella, pero el relato de mi viaje quedaría vacío sin hablar un poquito de la que ha sido protagonista constante del mismo. Espero que me perdones por no haber cumplido mi promesa.







Me gusta particularmente esta foto, porque el gesto de la cara de Lorena y la forma de tirar la mano hacia adelante son dos signos que la definen claramente en toda su energía.

Friday, November 28, 2008

Dame luz.


Qué artificial es todo, qué indecente…
Contra el mundo debo tomarme la vida como un sacerdocio o ser el extranjero que no fue capaz de aprender el idioma de los otros, el que sonríe para que le tengan por imbécil, el que asiente con la cabeza a cualquier gesto.
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Hoy vi a la familia completa de Luisito y María [una suma hermosa que casi se ha hecho multiplicación] y me gustó la pinta del asunto, con mi amigo feliz [que se le nota a la legua] y sin permiso para salir ya de parranda [él lo asume encantado]… y me dio en la nariz que todo tiene arreglo si dejas que exista el horizonte. Luego hice resumen del día y me volví a acordar de que hay buena gente por ahí dispuesta a lo que sea [de las últimas horas me quedan los hermosos detalles de Joselín, Manolo Casadiego, Lorena, Dani y Ana, Concha, Gerardo, Guadalupe, Antonio G. T. …].
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Dame luz hincando tus rodillas sobre lo aniquilable, pues soy la triste acrópolis de un esplendor pasado que masculla su ruina y necesita asedio. Que se haga mediodía entre los ojos y todo en mí destiña xantófila inflamada, y me haga grito y gruñidos hermosos, como los de una selva.
Me miro en la botella que reposa vacía sobre la mesa llena… y soy como una esquela sin el nombre completo hasta que tú decidas.
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Siempre sumo mi cuerpo con el colchón por el lado izquierdo y mi cabeza herida se acomoda a la almohada como un rinoceronte mientras los cabellos caen desde su trono hasta el hueco del pozo. Así, y abrazado a la almohada como a una mujer blanda y luminosa, asigno a cada sueño uno de mis ojos [siempre tengo dos sueños] con intención de atraparlos [lo que jamás consigo].
Cuando, ya derrumbado y preso de las sábanas, entro en el mundo blanco, no sé lo que sucede porque todo se borra.
Y cuando me despierto con esos golpecitos de mi hijo Guillermo y no sé dónde estoy ni qué ha pasado, la boca está pastosa, el vientre blando, los genitales prestos, lo riñones punzando sobre la carne anexa… hago siempre un empuje de memoria y no hay nada en la bolsa… estoy lavado.
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¿Quieres el ademán de tocarte y las convulsiones, que te talle como a un diamante con esta afasia mía de mangas sobre mangas, que haga la ceremonia rara de las aves del paraíso para tus ojos, que intente disuadirte mientras punzas mis músculos más blandos con tus uñas recién pintadas?, ¿quieres que me exija y te apodere, que rodemos por el suelo y seamos el ovillo, que te roce y te encarnes, que te repita entera con esta lengua de ceniza que escondo en la corola?, ¿quieres que te sahúme con incienso y apure en la escalera la copa que me ofreces, que te muerda el sombrero de rafia y te estuque la espalda y te haga un altiplano sobre lo espeso y te junte las piernas y te pliegue?, ¿quieres que te dibuje en tinta negra y todo se hinche como el arroz, que me precipite Niágara desde los orificios y quedemos maltrechos como la pulpa batida y seamos el reverso de todo lo que somos?

Tuesday, September 9, 2008

Deliciosos Delinqüentes [disco dedicado para Antonio G. Turrión, Lorena Pajares y Alberto Hernández]


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"... te digo que no, yo no puedo quedarme aquí,
si tú quieres, quédate tú,
esta vida no es para mí.
Yo quiero vivir...

Busco libertad, amigo mío, tengo que volar

Tengo que volar, tengo que volar..."

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Por fin me desaté y dejé que mi cabello volase con el viento de la noche, mientras unas breves gotitas de lluvia me ponían justito en las ganas precisas.
Los Delinqüentes me arrancaron de bien adentro el optimismo y las ganas, y salté, y bailé, y me pensé sin problemas y sin cuitas, mientras Guillermo me decía agotadito: “¿cuántas canciones quedan, papá?”.
Béjar y su comarca han estado en la calle como nunca, disfrutando… y yo casi me lo pierdo.
Hoy, para rematar, comeré con mi amigacho Paquito Ortega [que me ha invitado] y luego asistiré a su concierto con el alma abiertita de par en par para quedarme con ese ‘más’ que me dará energía para unos meses.
Y a primera hora, pues que me llamó Albertito (Halarberito) desde Xi’an, donde se encuentra ahora para asistir a la reunión de la Academia en la que será nombrado miembro de número oficialmente… su voz sonaba apagada y cargada de un agotamiento divino [no en vano eran las cinco de la madrugada en China]… “Esto es irrepetible, amigo… he vivido en la China profunda y he trabajado hasta agotarme… las mujeres son bellísimas, pero son flores de un día… ve a México, por favor, no desaproveches tu oportunidad… ya te contaré, ya te contaré… llego el martes próximo…”. Es magnífico sentir la amistad cada día como yo la siento, saber que hay cien otros que me quieren y a los que quiero hasta lo que haga falta.
Y me queda el sonido Delinqüentes en la cabecita y sus letras de purita libertad [Antonio G., son flipantes, amigo. Su escuela es la de Kiko Veneno y son alumnos que quieren comerse al maestro. Las letras me encantan, y la música es exactamente la que precisan esas letras… dices hoy en tu blog: “Me juego ciento contra uno a que en la letra de cualquier canción que cantan los de ese grupo se pueden encontrar, si es que están editadas en disco, al menos quince o veinte errores ortográficos, de concordancia, anacolutos, faltas de conexión y otras menudencias…”, y yo te digo que aunque eso sea cierto, que no lo sé, saben comunicar, erizar y meterte en un paraíso especial. No es un grupo musical al uso de las modas, Antonio, de verdad. Escucha el disco dedicado que he colgado para ti y siente lo que sucede en tu interior al escucharlo].

"... te digo que no, yo no puedo quedarme aquí,
si tú quieres, quédate tú,
esta vida no es para mí.
Yo quiero vivir...

Busco libertad, amigo mío, tengo que volar
Tengo que volar, tengo que volar...".




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Comí con Paquito, Jessica, Pedro Cubino y Germán. Una comida chuli y relajada para seguir caminando mañana. Algo saldrá de aquí que aún no puede hacerse palabras, estoy seguro.
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Friday, August 1, 2008

Voy de blues.


Voy de blues ya mismito… pero antes me encuaderné una pila de revistas con la jodida cola a 180 grados, aguanté a un par de tipos pelmas como la mismita madreiglesia, premaqueté el programa de fiestas bejarano, sude de ver al colega Josetxo apurado por la decoración del hotel que tiene entre manos [entre mis jodidas manos], me descojoné porque a Paulino le entró el miedo escénico y no ha ido a currar ni descuelga el teléfono cuando le llamo, me alegré porque mi Cipri pasó la ITV con sobresaliente cum laude y, como guindita cabrona, me descargué los mil y pico kilos de papel de la revista de fiestas de Hervás en la Casa de la Cultura de la villa… y con subida cabrona de escaleras interminables hasta la puerta de Radio Hervás [a Marcos le debo una putada par]… pero voy de blues ya mismito… y antes me comí un tiramisú a la menta [compartido con Luis Rodríguez] mientras miraba a la camarera relucir entre las mesas como una cinderella divina de Piedrahíta, y supe a mi Juanito con café y abrazotes, y gocé una sonrisa Miguelón, y me acordé de Lorenilla peloverde y su sonrisa clara, y eché de menos unas palabras de Belencita, y me dieron ganitas de unas notas cellinas Maite Iglesias, y yo qué sé qué más… ¡Ah!, sí, que estuve un momentito con Guapalupe y el mamonazo de Antúnez, que se va a Venezuela [envidia tengo, sí]. Y eso, que estoy de blues como se está fiesta molona.
¿Venís?

Monday, May 5, 2008

La vida sigue al mismo ritmo que la muerte.


Van cayendo los días y también van cayendo las empresas al amor de esta jodida crisis. Esta mañana, sin ir más lejos, se me torcía el desayuno al saber que dos empresas fuertes de la ciudad me habían devuelto pagarés por cantidades importantes [una lo había hecho por quiebra y la otra por suspensión de pagos], lo que me dejaba con el culo al aire y con esa sensación agria de que no está en mi mano solución alguna. La cosa está en dejarme llevar y esperar a que los sucesos se tornen favorables antes de que la situación se torne insostenible… vamos, apretar el culo y aguantar el tipo para ver si los políticos toman las decisiones justas para que volvamos a tomar las riendas de la situación. Ya veremos.
Y por lo demás, pues nada, que la vida sigue al mismo ritmo que la muerte, y la primavera alumbra colores que conforman un decorado que rechina justo detrás del teatro de los hombres. Y que debo acordarme de las visitas y el afecto de mis amigos durante los últimos días [la marcha de Magdalena me hizo olvidar la anotación puntual y agradecida], que vinieron Emilio González y señora [un puntazo de tía que me cae de puta madre] acompañados de su delicioso Fernando [Fer], y vinieron dos veces [aunque no les pude atender como se merecen] y cargados de aceite del de rechupete, vinagre del caro y dulces judíos de relamerse… que estuvieron conmigo Fernando y Fabio R. De la Flor y me dejaron libros y ese constante testimonio de amistad buena que tanto agradezco… que me llamó José Luis Morante y que también lo hizo José María Cumbreño… que recibí abrazos interneteros y telefónicos de Donce, Jesús Majada, Sinda, Lorena, Riobó, Ángel Pasos, Guadalupe, Ramón Hernández Garrido y otro montón de gente, y que les digo que son hermosos y que los quiero de verdad a todos y mucho.
Y nada más, porque aún no tengo ganas, o sí… quizás de comerme un cordero con todos, un cordero regado con buen vino, y cantar juntos y emborracharnos hasta caer al suelo, y dejar que todo fluya y que el mundo sea nuestro para hacer con él lo que nos apetezca.

Wednesday, October 3, 2007

Haber… debe… tener… pagar…

El haiku japonés de esta mañana se hizo una soleá como de invierno: llovía.
Haber… debe… tener… pagar…
Un nublado en los pies, una manzana bañada en caramelo rojo, Gomorra rediviva en mi entrepierna, la luz impenetrable de los ojos de Julia, el pan a la una y media, un deseo impotente de ser joven, la plástica sonrisa de Mercedes Comarq, el clavicordio viejo en esa estancia comida por el tiempo, un rufián en la esquina, dos deudas que pagar y sin dinero, la casa sin hacer, el polvo de la rubia que pasea un carrito, esos naipes marcados de la banca [hijos de la gran puta], el móvil apagado y mi desidia, un poco de hachís, tetas con desayuno cada día y una erección de nada por las tardes, Lorena haciendo cola en Ministerios, dos monjas en un Jeep, mis mangas regazadas y hace frío, Lucero, Guadalupe, Isabelita Huete, Belén, Beatriz [la de Dante, ¡pardiez!], tres gipilollas, una fotografia del revés con todos mis amigos en la sierra, ¿qué será de Isabel?, el ‘traigo viudas mozas…’ gongorino, un Diego de Ravel o Josep Sou, Hilario equilibrado en su poesía, Jacinto, Richar…
El otoño es preclaro con las cosas de atar, y de trabar facturas me queda lo que pienso mientras sumo sus cifras [justo lo que arriba se cita]. La verdad es que no me interesa nada el tema de los números prosaicos: los saldos positivos, el rojo de los números, las letras de vencimiento urgente, créditos por pagar, el renting que revienta por sus flancos, las nóminas del mes…
Tengo trabajo y me basta… pero también tengo llamadas de bancarios apremiándome y clientes que no pagan si no es con una daga relamiendo sus cuellos… Me toca los cojones esta feria del debes y te deben, pues su música autista me rechina justito en la frontera de lo que me apetece.
Me toca los cojones… pero también me afecta.
De FUMADORAS