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Sunday, July 25, 2010

A vivir, que son dos días...

NATI DE LA PUERTA Y JOANA BRABO

Me lo había avisado Nati de la Puerta... “no dejes de escuchar la SER el domingo a partir de las once de la mañana...”... y al llegar a mi estudio me conecté vía internet a la cadena en directo para saciar la curiosidad creada por Nati... era el programa “A vivir, que son dos días”, dirigido por Lourdes Lancho, y hacía de acompañante parlante mi amiga Nati... la cosa estaba dedicada fundamentalmente a la poesía, pero con cierto tono relajado de verano, no con esas ínfulas que le ponen a todo lo poético los poetas, los propoetas y los parapoetas... y me gustó... participación del público vía Twiter con micropoemas urgentes, frases ingeniosas y divertidas... y una entrevista a Belén Artuñedo con la lectura en su voz de un poema delicioso... la sorpresa personal llegó cuando se refirieron a mí como editor y me llenaron de flores que no merezco... debo decir gracias, muchas gracias, a las tres, a Lourdes, a Nati y a Belén... pero debo explicar que mi suerte son ellas, que yo no soy su suerte en absoluto, que mi suerte es haberlas conocido... y mi privilegio siempre ha sido el haber podido acceder a su afecto, a su amistad y, sobre todo, a ese tesoro de poemas inéditos que he tenido la suerte de poder publicar en ediciones pobres, pero muy dignas [cuando me paro a mirar la nómina de poetas que he editado, juro que me emociono y se me saltan las lágrimas... pues mi pobre trabajo editorial ha sido quizás lo más brillante que he podido realizar en mi vida... y que de cada autor publicado ha quedado un amigo].
Gracias de nuevo y un beso emocionado con abrazo para las tres.

CON ESTHER MUNTAÑOLA, VANESA PÉREZ SAUQUILLO, BELÉN ARTUÑEDO Y JOANA BRABO

Sunday, November 9, 2008

Me escribió Antonio desde México.


Dos hermosas noticias me llegaron con el final del día de ayer: Belencita va a venir a visitarme con un nuevo libro entre las manos para editarle y Antonio Orihuela me escribió desde México para contarme que estuvo en Colombia y que en la Biblioteca Nacional encontró un ejemplar de ‘Lo que piensa la ballena del arponero’, lo tomó en sus manos y pudo comprobar que había sido prestado varias veces [ese libro es un buen poemario de Antonio que edité en mi colección ‘El árbol espiral’ hace unos años]. A lo que se ve, el trabajo callado termina dando sus frutos, aunque parta desde la humildad y nazca sin apenas posibilidades. El mal rollito me vino al pensar en mi amigo allí, mientras yo me he tenido que quedar con las ganas de estar a su lado en este viaje [le envié hace unos días a México DF algunos ejemplares de la antología de poesía mexicana que había editado para la ocasión –“15 balas”– con el fin de que me sustituya en las diversas presentaciones que íbamos a realizar juntos de este libro].
•••
Crece la oscuridad porque rasgaste la luz y tus pestañas guardan todo ese deshacerse que contienes.
Yo me empeño en crearte otra vez de lo negro, haciéndote de élitros y lóbulos, de tumulto y de olmos… pero te vuelves hiedra sin que yo lo precise, y me trepas la seda como en una espiral incontenible.
Basta el jade de un gesto para que tu meiosis inicie sus capítulos, basta una idea confusa para abrirte de nuevo como un embalse, basta un pensarte a tientas para que te hagas vida y domines mis frondas con tempestad y plumas.
¿Por qué esta incandescencia, este mueble de espejo que te recoge eterna?, ¿por qué tu azar de aurora y ese sabor a claustro que me inflama?, ¿por qué este escozor suave que me arruga y te tersa, que no sabe ceder?
Me orbitas siempre… tanto… que edifico una cruz de fragarias para darte martirio.

Friday, September 19, 2008

Noticias de Belén.


Recibo hermosas noticias de Belén Artuñedo junto a su nueva entrega poética “Carta a la desconocida”, publicada bajo el uso fantástico de ‘La última canana de Pancho Villa’ [número 488]. Mi amiga vuelve a viajar a Vietnam y yo sigo sintiéndola cerquita y muy lejos a la vez.

“Muchas noches me paro a pensarte
como aún no te he visto,
me paro a pensarnos
compañeros del viaje que más nos estrechó,
en toda la distancia que existiera siempre.

Me paro,
algo que consigo hacer muy pocas veces,
para acercarme a ti teniéndote presente,
queriendo que lo sepas, que estoy,
que me has tenido,
que puedes pedirme (ojalá lo hicieras),
que puedes expulsarme del tiempo que te queda,
de tu cuerpo extrañado que no puedo cambiar.

Y es eso lo que sabemos:
el peso de nuestros ojos sobre el tiempo
que a unos desahucia y a otros preserva.

A mí me duele el pensamiento de ti acostado,
sin conocer tus fuerzas, tu batalla,
el reto en el que muerdes,
la vida que repasas en la que yo no estoy.

Y me falta el amor de dejar que se vaya quien fui
cuando nos encontramos,
quererte así de verdad, por una vez, hasta el final:
dejarte en paz
en tu cuerpo al que no me abracé
y desaparecer.”

© Belén Artuñedo “Carta a la desconocida”

Friday, August 1, 2008

Voy de blues.


Voy de blues ya mismito… pero antes me encuaderné una pila de revistas con la jodida cola a 180 grados, aguanté a un par de tipos pelmas como la mismita madreiglesia, premaqueté el programa de fiestas bejarano, sude de ver al colega Josetxo apurado por la decoración del hotel que tiene entre manos [entre mis jodidas manos], me descojoné porque a Paulino le entró el miedo escénico y no ha ido a currar ni descuelga el teléfono cuando le llamo, me alegré porque mi Cipri pasó la ITV con sobresaliente cum laude y, como guindita cabrona, me descargué los mil y pico kilos de papel de la revista de fiestas de Hervás en la Casa de la Cultura de la villa… y con subida cabrona de escaleras interminables hasta la puerta de Radio Hervás [a Marcos le debo una putada par]… pero voy de blues ya mismito… y antes me comí un tiramisú a la menta [compartido con Luis Rodríguez] mientras miraba a la camarera relucir entre las mesas como una cinderella divina de Piedrahíta, y supe a mi Juanito con café y abrazotes, y gocé una sonrisa Miguelón, y me acordé de Lorenilla peloverde y su sonrisa clara, y eché de menos unas palabras de Belencita, y me dieron ganitas de unas notas cellinas Maite Iglesias, y yo qué sé qué más… ¡Ah!, sí, que estuve un momentito con Guapalupe y el mamonazo de Antúnez, que se va a Venezuela [envidia tengo, sí]. Y eso, que estoy de blues como se está fiesta molona.
¿Venís?

Tuesday, March 18, 2008

Catulina de abril.


Yo quisiera morir como Esquilo, de un golpe de quelonio [una tortuga, coño] caído desde las garras de un águila que volaba sobre él, porque los tipos grises debemos buscar muertes generosas y nada vulgares, muertes limpias que, como poco, den que hablar.
•••
¿A quién voy a a dedicar mi abrumada vidita vieja, recién arañada con árida piedra pómez? A ti, Abraham, y a ti, José Luis, y a ti, Belén, y a ti, Jesusote, y a ti, Antoñito: pues soléis estimar en algo mis naderías, ya desde que, únicos entre los hispanos, osasteis exponer el mundo entero en libros doctos, por Júpiter, y atinados. Aceptad, por tanto, como cosa vuestra el contenido de esta vidita vieja, valga lo que valiere. ¡Que ella, oh hados, perdure intacta e inmarcesible otros cinco años más, como poco!
Y, de paso, contar que vino a verme a mi cuvecita Ada Salas con su niña y una tropa estupenda emeritense. Me hizo muy feliz recibirlos y besarlos.

Tuesday, March 4, 2008

El afecto mata a la poesía...


Todavía hay gente que te quiere, viejo F. Es asombroso. Ayer mismo me reñían por entender que te maltrato, pero tú sabes que no es así, que somos colegas de siempre y que los colegas de verdad nos hablamos así, con franqueza y con expresiones fuertes.
Sabes, viejo… me da envidia que te quieran, coño.
Lo que no sabes es que eso va en tu contra, porque te da apariencia y eso terminará consiguiendo que vuelvas a engañarte a ti mismo, que vuelvas a sentir los mocosos vapores de la esperanza… y estarás perdido. ¿No sabes que el afecto mata a la poesía igual que la mata el amor? Debes mantenerte al margen como si fueras un objeto, sentirte absoluto.
•••
Y recibí el cariño de Isabel Huete, la tristeza de Maite Iglesias como un sonido dulcísimo de cello, el empujón Morante hacia lo que nos venga, la presencia leve e importante de Donce, el ‘venga’ de Belén y una llamada estupenda de José Enrique Martínez para hacerme saber que estaré en una importante antología de poesía española.
Aún me falta sacar para pagar las nóminas… y día perfecto.

Saturday, February 9, 2008

Vino Belén.




Después de cuatro años volví a ver de frente a Belén Artuñedo [no me puedo perdonar todo este tiempo de ausencia] y la encontré pletórica, preciosa, animada, con un jugoso puntito de compromiso y con los mismos ojos llenos de poesía y sensibilidad. Me trajo mi bruja una botellita de absenta de Provenza y una caligrafía original china sobre papel de arroz en la que pone ‘Poesía y amistad’.
Comimos juntos y nos contamos de forma telegráfica nuestra vidas y nuestras cosas, nos miramos y nos encontramos creciendo a la vez en esta historia para la nada.
Fue un auténtico placer.

Tuesday, January 8, 2008

Pobre Magdalena...


Feliz porque que he recibido postal rechula de mi Belencita desde Hanoi, porque me ha escrito Antoñito Orihuela encantado de la lectura de ‘Esa intensa luz que no se ve’ y porque Abraham ha contactado a través del blog [necesitaba yo ojos como los suyos para mis palabras]… y cabreado porque durante el café le he echado un vistazo a la prensa nacional [lo hago contadas veces al cabo del año] y me he encontrado en el jodido ‘El Mundo’ y en el zorolo ‘El País’ con el dibujo de un cuerpo humano en ‘decapé’ sobre el que se sitúan con todo detalle las lesiones que la Guardia Civil le ha hecho a un etarra detenido. Ya está bien, coño. ¿Por qué cuando ETA asesina a un ciudadano con uno de sus bombazos o con sus dañinas balas no se hace lo mismo con todo género de detalles hasta que le llegue el asco a los lectores asiduos u ocasinales contra esa piñata de sanguinarios? [cuarto de kilo de riñones con trescientos gramos de metralla, hígado troceado por estallamiento expansivo, ojo punzado por clavo de doce centímetros, boquete de tres por dos en la boca del estómago… ¡Joder!].
La prensa sigue siendo una puta porquería dirigida por cuatro proxenetas de la palabra que juegan al poder entre la pura mierda.
Que la sangre les salpique.
•••
Mirando a Magdalena varada en su sillón, quieta, destruida del todo, asoma en mi cabeza la idea materialista de que la sensibilidad [la sensación], el pensamiento, el habla, el proceso creativo y eso a lo que el personal llama ‘espíritu’ deben presumirse como acción-reacción biológica y nunca de otro misterioso carácter distinto a la química y a la física. Nuestro mundo complejo debe venir de lo fisiológico por cojones, pues cuando falla la fisiología se destruye ese mundo complejo. Vamos que puedo decir la ‘burrada’ de que el pensamiento es un fenómeno glandular, y lo digo porque la terrible lógica que es la realidad de Magdalena me acerca a ello.
Si así fuera, si el pensamiento y todos sus órdenes tuviesen una naturaleza glandular, ¿qué cambiaría en la forma de percibir el mundo, de interpretarlo y de crearlo?: Nada… aunque sí se le caerían los jodidos palos del sombrajo a toda esa caterva de adoradores de dioses y escarbadores de psicofonías y fantasmas. También se iría al garete la psicología más zorola [de cual yo me alegraría grandemente].
Buscarle la física y la química al pensamiento me parece que es una de las labores más importantes que nos debe la ciencia, y por ello debiera considerarse apoyar con fuerza este tipo de investigaciones que terminen dando al traste con todas esas teorías de corte espiritista y religiosete.
A Magdalena le fallan la química y física del pensamiento, de la sensibilidad, del habla, del entendimiento… no le han fallado ni Dios, ni la santa Madre Iglesia, ni el voz de pito del Benedicto, ni el brujo de la tribu, ni aquel san Cucufato [‘hasta que no lo encuentre los cojones te ato’].
Mirar con lógica a lo misterioso a veces puede ofrecerte caminos sencillos de entendimiento… caminos ‘lógicos’ de entendimiento.
Pobre Magdalena… mi reina…

De FUMADORAS

Friday, December 7, 2007

Una esquinita para Belén.

CINCO VECES DIEZ
[último poema antes de los cincuenta]

Aún debo existir
en esta tartamuda gramática de huesos
sin otro protocolo
que lavarme las manos
y utilizar el peine
para rimar cabellos

Aún debo existir
porque hay una intemperie
a la que salir desnudo
y una obsesión de párpados
para guardar los ojos

Aún debo existir
porque hay raptos pendientes
y mi madre cocina
para mí los domingos
porque hay amputaciones
que debo realizarme
y una circuncisión
que libere mi sexo

Aún debo existir
para escupir al héroe
cuando pasee ufano
por mi calle hemorrágica
para desabrazarme de las cruces que llevo
y saber dónde quedan
con quién
cómo

Aún debo existir
porque me aguarda el método
la lengua y un extraño
sabor a amanecida
porque aún queda tabaco
en la guantera
y hay ojales que no se abotonaron

Aún debo existir
a pesar de que oiga
el crujir de mi piel al arrugarse
y aún queden doce tigres
para morder mi sombra
a pesar del telón
y la tosca cuchilla
que rebaja mi barba

Aún debo existir
pues no sé exactamente
hasta dónde
se extenderá esta quemadura
si el fuego cederá
o si ya en la ceniza
habrá césped aún
sobre el que añorar algo.



Acabo de recibir felicitación cumpleañera de mi Belencita, y nada menos que desde Hanoi, que anda por allí mi reina dando clases universitarias chulas. Es un amor de mujer y un tesoro como poeta… y yo que la tengo medio olvidada por la jodida distancia [se me está haciendo la niña casi vietnamita] y por los problemas zorolos y prosaicos del curro y la enfermedad ajena.
Perdóname el silencio, Belén guapa. Haré una esquinita de tiempo exclusivamente para ti, una esquinita nuestra y rechula… lo prometo.

EN UN HILO

Que esas cuatro paredes sean sólo recinto
y las cinchas con que tensan el volumen más nimio
cedan ante esa mujer.
Cuerdas,
salid a extender en el olor del patio la ropa de mañana
quedaos en la mano que anudaba el pelo
atad los zapatos
sujetad las cortinas para que entren por ellas
las voces de la calle.
Que esas cuatro paredes sean sólo el recinto
que precisan los hilos de su vida
para poderla habitar.

© Belén Artuñedo

La palabra mujer
no nombra el cerco
de sal
ni la falta de oxígeno

no nombra el frío
ronco
ni la roca que hiere

no nombra

nada

la palabra,

mujer.

© Luis Felipe Comendador • Respuesta al poema "En un hilo", de Belén Artuñedo



(12:18 horas) Guillermo leyendo en la cama antes de dormir es un resumen perfecto de mi tiempo vivido, con su pijama viejo, con las gafitas de grado [antes eran rojas y ahora son negras –ese cambio le hizo sentirse mayor en su día–], con las sabanitas de colores poniendo fondo a su cuerpo de chavalote hermoso y sensible. Ver a Guille leyendo me hace feliz.
(15:25 horas) Diciembre es un mes de mierda, pero lo es ahora, no cuando yo tenía seis o doce años. Es un mes de mierda porque se me acumula el trabajo más prosaico con la incapacidad de escribir o pintar, porque los madrileños viene a llenar los locales como si fueran los bárbaros del norte… y se comen mi pan, ocupan mi silla en el café, lo llenan todo de un bullicio faltón y hortera, lucen sus trajes de domingueros y dejan abandonados a sus perros por mis calles.
También en diciembre le salen cada año nalgas a mis canas y me pongo de un mimoso insoportable porque noto cómo se me van secando poco a poco las neuronas, cómo tienen dificultades los axones y las dendritas… Diciembre es una mierda pinchá en un palo, y encima sin nieve que echarse a los bolsillos, sin lluvia con la que ducharse vestido y con toda la gleba viviendo por encima de sus miserables posibilidades.
Dios también nació en diciembre, como yo, pero lo suyo fue un magro acuerdo de los curas en Trento para que el negocio les fuera mejor [qué listos son, además de amanerados y filofascistas], y eso me quita protagonismo, coño, que yo también soy dios [de mí mismo] y no me egurruño en lucecitas y angelitos maricones abrasando los ojos nocturnos de la gente.
Diciembre es un mes de mierda absoluta en el que cualquiera es capaz de decidir por sí mismo quitarme el tiempo personal y destrozarlo, y todo para verme envejecer o para sobarme el lomo como a un perrillo… ‘¡Mira cómo mira…!’.
Ya le podían dar mucho por el culo a todos los diciembres y a su curología padreparroquiana y a su navidad de los cojones y a sus madrileños maleducados y a su cosa de final de mentira.
Este año voy a hacerme una gala de fin de año personal y martirológica, con uvas de la muerte y cava extremeño, con mazapán de almendras amargas y con un vestido largo que deje entrever mis tetas canosas con sus pezones erizados. Me pondré un cucurucho de castañas asadas en la cabeza y le haré pedorretas al mundo.
Va a ser fantástico, como en El Corte Inglés.

TOLLE, LEGE II

Ref.: 003133005. Asiento contable nº.: 10.327. Material no inventariable. ... Un libro que sea a la vez un paquete de tabaco, exactamente un paquete de Chester, y que cada página sólo contenga cigarrillos, cigarrillos en posiciones diversas. Un libro del mismo tamaño que el paquete de Chester. Sólo sumarle mi nombre. Es la mejor autobiografía que puedo hacerme, la más completa, la más digna. Y es que un hombre debe tener biografía como clave genética distintiva... Pero yo soy gris, y la biografía de un hombre gris debe ser monótona, como una atmósfera asfixiante o el simple aire que nos regala la vida. Mi biografía está hecha de humo, del humo de miles de cigarrillos Chester, un humo gelificado en mis pulmones paralizando el suave movimiento de las células que oxigenan la sangre, consumando un suicidio largo y tranquilo.
Quiero a mi cuerpo, pero noto cómo se me va de las manos, cómo envejece, cómo se arruga ante mis ojos. A veces no me reconozco en los espejos ni en los escaparates. El tipo que se enfrenta a mí no soy yo; después de mirar un rato, sólo encuentro algo mío en su mirada, pero no soy yo. Crecer es percibir cómo la piel se adapta sin queja alguna al modelado de las vísceras y a la flaccidez de los músculos, notar las canas nevando el pecho, las sienes, el mentón. Mi autobiografía también es mi cuerpo con todos sus humores, con sus breves bacterias, con su bello rizado floreciendo bajo el sexo patético.
Encargaré unas flores para mi dormitorio.

Algunas tardes merienda algo, generalmente chucherías de crío, inventos americanos, comida basura. Pone perdida la mesa de migas y algunos documentos acaban con pequeñas lámparas de grasa que les dan un aspecto descuidado y escupen una imagen de él bastante cercana a su desastrada realidad. Cuando merienda suele poner la música muy alta, pues siempre escucha música. Le fascina el blues y repite los discos hasta la pura extenuación. Eso le ayuda con los números. Sus autores preferidos son John Lee Hooker, Calvin Russel y Charlie Muselwhite. Goza con ellos y son su contrapartida exterior a los números puntiagudos que se le clavan en los ojos como alfileres envenenadas. Cuando merienda, decía, pone la música muy alta, tanto, que los compañeros de la empresa, sus socios -como él los llama-, acuden crispados a reclamar una urgente reducción del volumen; pero le da igual, absolutamente igual.

3 de diciembre. Formular pedido nº 1.363. Proveedor WG1812XI7. Ver nota al dorso... Me gusta la magia de la baraja española, su vocación truculenta y el dulce fulgor decadente de sus figuras. Se me vienen ahora a la memoria algunas genialidades de Joan Brosa o de su discípulo Antonio Gómez, un as de copas eclipsando sin vergüenza a un as de oros, un as de copas hirviendo de sangre caliente recién robada del cuello de una corza y obliterando el brillo de un oro sin fulgor, de un oro de papel como el oro mismo. La metáfora visual es absolutamente perfecta. Esta simbología sin creyentes, este lúdico desbaratar la tensión de los naipes, tiene un extraordinario contenido a la hora de explicar el acto creativo: la belleza de la inutilidad. No es creador el que persigue la originalidad como camino único. El verdadero creador es el que sabe modificar la realidad de lo anecdótico creando símbolos universales.

Llevaba las gafas colgadas del cuello por un cordón negro de cuero con pequeñas abrazaderas doradas que atrapaban las patillas de las gafas con auténtico celo, pero apenas se ponía las gafas por resultarle molestas, aunque las necesitaba. Llevaba un portaplumas con una pluma Vaccaro de malaquita veteada y una Parker Centenario negra como el azabache más negro. La Pluma Vaccaro la utilizaba para los garabatos -que cada día se hacían más frecuentes-, y con la Parker escribía algunas notas sobre sus pensamientos y firmaba los documentos de la empresa. Las plumas eran su pasión, sobre todo si tenían un tacto frío y el peso justo para sentirlas deslizarse sobre el papel. A veces le parecía que eran una prolongación natural de su mano y no las soltaba en todo el día, mientras se hartaba de números y de cuentas absurdas. Las plumas ejercían una labor relajante con sólo tocarlas. En alguna ocasión llegó a pensar que todo el rito de las plumas tenía que ver con alguna carencia personal o con alguna frustración. No llevaba anillos, ni el de casado, pues le daban una agobiante sensación de pérdida de libertad, de vínculo visible hacia los demás, un indicador de propiedad que no le gustaba nada.

Saldo medio del tercer trimestre: 13.678.469 Pts.- Arrastre contable: 13.678.469 Pts.- Total parcial: 42.802.627 Pts.- ... La cara de la mujer que se asomaba a la carta era de auténtico vértigo, estaba colgada del margen superior y no podía apartar su mirada de un paréntesis que decía: «(la amante de la O)». No tenía más apoyo que el borde de corte superior del papel, y hacía equilibrio sobre su vientre que, a causa de su peso y por efecto de su movimiento, le producía una incisión limpia y finísima que dejaba correr un hilillo de sangre que se deslizaba sobre el texto.
Asomarse a una carta puede traer graves consecuencias, pero una mujer en tales circunstancias es profundamente bella. Sus piernas colgaban por el envés y los zapatos estaban fuera de los talones -eran de color corinto-. Sus medias rosadas presentaban una hermosa carrera que partía del entremuslo izquierdo y se remansaba en las corvas de las rodillas. No sé bien si definirla como «una mujer que se asomaba a una carta» o «una mujer con una carrera en la media»; en todo caso, da igual, absolutamente igual.
En uno de sus equilibrios, notó cómo el cuerpo se le seccionaba en dos partes bien diferenciadas. No sintió dolor, pero se cayó de la carta.

* [Continuará]


De FUMADORAS

Thursday, November 8, 2007

Existe un final para cada cosa.


Todo es susceptible de ser reemplazado porque existe un final para cada cosa, y justo en ese final hay alguien o algo esperando para seguir o para cambiar. Desde esta premisa puede inferirse que no hay nada que nos mueva a estar vivos o a lo contrario… y por la misma ecuación podemos calibrar el servicio que nos presta esta premisa de cara a no darle importancia a lo que no la tiene o, simplemente, manifestar como importante solo lo que nos apetezca que lo sea y hasta que nos apetezca que lo sea. Así, todo termina siendo convencional, hasta el poeta en su voz… y cuando entiendes esto, también eres capaz de entender que todo lo que te han enseñado es falso desde su médula, pues va dirigido a modelarte. Así es como llega el desencanto: cuando comprendes que eres sustituible sin más, que no respondes más que a unos parámetros de orden general marcados para todos. Es entonces cuando percibes que la política, el arte, la diversidad cultural, la economía y la vecina del quinto te importan un pimiento.
(21:52 horas) Refrescante y graciosísimo el paisaje al que acabo de asistir en mi salida rápida para comprar tabaco: un amigo de buena posición hurgando en el contenedor de basura, un tipo charlando amigablemente con un fox terrier ajeno y atado a una valla de obras, una jovencita contándole a otra que se ha tirado a un marroquí para demostrarle que si va a África no volverá despatarrada, un madridista riéndose a carcajadas con una cervezota en la mano y un viejito contándole batallas a la pantalla de televisión del local donde compro el tabaco… todo en un minuto largo… ¡¡¡Maravilloso!!!, todavía hay esperanza.

Repaso mis últimas entradas en este diario y me dan ganas de gritar. Estoy bajo de pilas y quizás debiera dedicarme a tocar todas mis cosas y hacerme silencio como trabajo indispensable: Mis plumas, con su erótica del frío, saben mucho más que unos ojos o que unas manos… tocarlas es casi como practicar sexo a escondidas, pues en ellas se esconde todo lo que amo, todo lo que deseo y todo lo que debo forzar a salir… el vasito “Martini” que robé hace años en un bar de Punta Umbría, bajo, chatito, también frío y sugerente cuando lo llevo a mis labios [me suele gustar más él que los contenidos que lo visitan]… El antiguo llamador modernista de bronce que compré en Portugal hace un par de años, con su rostro femenino de corte griego, mirándome a los ojos con sus ojos vacíos [me encanta acariciar esa pieza… entre mis deseos más misteriosos figura el de hacer desaparecer su pátina de orín a base de caricias]… los cigarritos liados con mi maquinita “Rapid”, que antes fue de María Jiménez y luego de Paquito Ortega [crujen en mis oídos como una música mística y embrujadora]… el pañuelo rojo que me regaló Maite, la cellista, hace ya tiempo [huele a hembra imaginada… perfecta y desnuda]… mi harmónica “Honner”, que se sabe adaptar a mis labios con más sabiduría que un beso dulce… mi botella vacia de “Hendrick’s”, la cámara “Voigtlander” de baquelita, las cartas dibujadas de Rafaelito Pérez Estrada, la copa de vino que me regaló Sarita Montiel en Castellón con sus labios marcados, la última postal que me envió Belén desde París, la cajita metálica de “Grageas Bengué” que me regaló Mila, la máscara veneciana que me trajo Javier hace ya casi un año…
Tocarlo todo para intentar alejarme de los malos augurios de la escritura, para obligarme a amar otra cosa que no sean las sombras o los recuerdos, para encontrarme otra vez en la magia de algún misterio que me vaya resolviendo con tranquilidad
De FUMADORAS

Wednesday, October 3, 2007

Haber… debe… tener… pagar…

El haiku japonés de esta mañana se hizo una soleá como de invierno: llovía.
Haber… debe… tener… pagar…
Un nublado en los pies, una manzana bañada en caramelo rojo, Gomorra rediviva en mi entrepierna, la luz impenetrable de los ojos de Julia, el pan a la una y media, un deseo impotente de ser joven, la plástica sonrisa de Mercedes Comarq, el clavicordio viejo en esa estancia comida por el tiempo, un rufián en la esquina, dos deudas que pagar y sin dinero, la casa sin hacer, el polvo de la rubia que pasea un carrito, esos naipes marcados de la banca [hijos de la gran puta], el móvil apagado y mi desidia, un poco de hachís, tetas con desayuno cada día y una erección de nada por las tardes, Lorena haciendo cola en Ministerios, dos monjas en un Jeep, mis mangas regazadas y hace frío, Lucero, Guadalupe, Isabelita Huete, Belén, Beatriz [la de Dante, ¡pardiez!], tres gipilollas, una fotografia del revés con todos mis amigos en la sierra, ¿qué será de Isabel?, el ‘traigo viudas mozas…’ gongorino, un Diego de Ravel o Josep Sou, Hilario equilibrado en su poesía, Jacinto, Richar…
El otoño es preclaro con las cosas de atar, y de trabar facturas me queda lo que pienso mientras sumo sus cifras [justo lo que arriba se cita]. La verdad es que no me interesa nada el tema de los números prosaicos: los saldos positivos, el rojo de los números, las letras de vencimiento urgente, créditos por pagar, el renting que revienta por sus flancos, las nóminas del mes…
Tengo trabajo y me basta… pero también tengo llamadas de bancarios apremiándome y clientes que no pagan si no es con una daga relamiendo sus cuellos… Me toca los cojones esta feria del debes y te deben, pues su música autista me rechina justito en la frontera de lo que me apetece.
Me toca los cojones… pero también me afecta.
De FUMADORAS

Wednesday, August 8, 2007

Restos de otros naufragios...

Terrible el día con el colega Pepe pegado a la chepa desde primera hora [un castigo divino que no puede imaginarse si no se ha vivido]. Corretivas a la de ya, urgencias, vengavengas, vamosyás… y el trabajo tomando ese cariz cabrón de lentitud rijosa e insoportable. Definitivamente no sé trabajar bajo presión a pesar de que procuro sonreír y la boca se me llena de palabras gruesas contra todo.
Respiré a las ocho, cuando logré dejar el arte final en manos del transportista, que estaba de los nervios, pues le hice retrasasrse más de un cuarto de hora en su salida.
Respiré, pero me tocó hacer de taxista con Antonio, de cuidaperros en casa de Julia y de padre [dulce tarea] con mi Guillermo delicioso y blandito.
Los días para tirar a la basura, como éste, me hacen sentirme imbécil, y más cuando aún no he cobrado el mes y ya se está pasando el plazo [cuánto me acuerdo de Carlitos, panza arriba en la playa y sin haber dejado rematadas las facturas para cobro… para matarlo].
A dos putas velas apenas me dan ni ganas de mirar a las mozas precelulitis… ni a las postnalgatorias tampoco… ¡Si serán malos! [los días así, claro].
Y lo mejor es que hay tipos que me ven como un suertudo que trabaja en lo que quiere y cuando le da la real gana… ¡Ah!, la realidad, la jodida realidad, que es como un enorme supositorio seco y mellado…
Me agarraré a la espera de que llegue hasta casa mi Diego F. Magdaleno para poner palabras y sonrisas, releeré la carta que Belén me envió hace unos días desde Arsur-Arsurette, un pueblito del Jura, justo en la frontera de Suiza, y miraré rendido su rostro bellísimo en la postal de ‘Ediciones Tansonville’ que me adjunta…
Restos de otros naufragios acaban construyéndome una balsa habitable en la que seguir el camino de Ítaca como en un sueño.
Hoy ando chungo de ánimo… Mañana me desquito.
De LECTORAS

Wednesday, July 18, 2007

Te esconderé...

Sentir dolor no es una debilidad, pero sufrirlo sí…Y es que no acabo de entender al hombre como ser extraordinario que tuvo la pericia de salirse del orden natural por no sé qué azar. No acabo de entender que a cada circunstancia física le acompañe otra mental que lo complica y lo enreda todo.
Sentir dolor pertenece a la categoría del ‘hecho’, mientras que sufrirlo es particularidad del ‘valor’. No tenemos suficiente con la sensación física y nos ponemos un marco mental [siempre más amplio] que hace todo más intenso y, también, más difícil… hasta tal punto de que hemos conseguido llegar al estado mental de sufrimiento sin que medie un suceso de carácter físico que lo propicie… ¡La rehostia!
Hay personas que ordenan su vida en parámetros de sufrimiento, de tal forma que son capaces de pillar ese estado a partir de cualquier nadería [una tortilla mal hecha, un suelo mal barrido, un olvido insignificante, una manchita en la camisa…] y crear así un continuo en el vivir (?) con el ceño fruncido y los ojillos apretados.
No puedo comprenderlo.

(22:05 horas) La vida es un hermoso cúmulo de casualidades y tropiezos, y por ello me encanta. Ayer me pasé el día entero leyendo la poesía de Bélen Artuñedo [cayeron sus ‘Cartas de navegación y olvido’, ‘Teselas’, ‘Como se acuesta la noche en una rama’ y el inédito “Orden de alejamiento’] mientras escuchaba con frenesía a Carita Boronska. Leí con sabor a nostalgia y descubrí que muchos de los versos los recordaba de memoria, especialmente los de falta y los de búsqueda… pues ahora, hace un ratito, abro mi correo y me encuentro a mi amiga especial hecha palabras después de tanto silencio [dedicó el último año a prepararse una suerte de oposiciones o algo parecido y decidí hacerme nada para no molestar]. Y da la sensación de que lo presentía y busqué sus versos de piedras familiares y seres imperfectos, de soledad y lenta rabia, de belleza y encuentro.
Ayer la recuperé con hambre y hoy me llega de nuevo rediviva, con sus cosas en orden y dispuesta a reanudar esa dulce empatía que nos reúne siempre.
¡Bienvenida a la vida normal, Belén!
Nos vemos.
[Te esconderé / No pienses ahora en caminos rectos ni sinuosos / Ni en el terrible momento de echar a andar sigiloso / O a correr / Tengo fuerzas para cerrar la puerta tras de ti / Y escudriñar las oquedades de mi casa en que alojarte. // Deja las cenizas donde quieras / Ya quemaré mañana su razón de ser / Y tus ropas. // No tienes más remedio que confiar / En esta extraña / Que apenas acarrea un gramo de tu peso / Pero ha leído la historia de quienes te precedieron. // Y tienes que quedarte. / No temas a mis vecinos pues, como yo, recuerdan / Que no hubo país que no sobreviviera / escondido / Y no permitiremos que te arrojen fuera. // Descansa ahora, ya has llegado / Y habrá gotas de sol / que calienten tu cuerpo.*]
[* ‘Resistencia’, de Belén Artuñedo]
Hay poemas que son verdad y también premonición si se les intenta cambiar el principio significativo.
De Tontopoemas ©...

Tuesday, July 17, 2007

Un poema cruzado mientras espero.

Porque hoy he repetido el difícil arte del equilibrismo en farola para colgar un cartelón de blues y me han regalado cuatro camisetas negras, porque un poema triste de Belén Artuñedo se cruzó de pronto con el “Crossroad” de Tracy Chapman, porque el técnico de Xerox está instalándome una máquina nueva y no sé, porque siempre hay una cosa sexual en todo lo que miro, porque tengo sed y un teléfono móvil que no entiendo, porque no he ido a París tampoco este año… y quizás nunca, porque el dinero me toca los cojones y el tráfico está loco, porque Juanito lleva hoy una camiseta de Mazinger Z y su padre es un león herido, porque Diego es feliz y me encanta imaginarlo en su particular sueño americano, porque no me escribe Alexandra hace unas semanas y mi hija anda levantando el vuelo, porque J.R.J. es un simple esqueleto y Zenobia el retrato de la mujer que adoro en sueños, porque tomo café helado mientras G.S. come a mi espalda, porque no tengo ni un puto chavo en el bolsillo peronoimportaporquetengoamigos, porque hay invitados a comer en casa y no puedo quedarme en pelota picada, porque el Sol lanza rayos sin medir consecuencias y el horror norteamericano marca sus últimos muertos, porque hay varias visiones del mundo y todas son buenas y malas a la vez, porque miro cómo se agacha la camarera y me gusta, porque Álvaro Medina de Toro me ha confiado su “Hielo sobre un corazón vacío”, porque ando medio agotado y olvidé ir al magro encuentro PAN de poesía a gozar de mis amigos, porque Reynaldo está perdiendo la confianza en mí y no me extraña, porque me acuerdo a ratitos de Antonio Izard y no comprendo cómo no voy a volver a verle, porque Dios llora con lágrimas ajenas y falsas, porque he de maquetar dos revistas de nieve, porque sé que Riobó anda ahí con su bañista desnuda, porque se acerca un tiempo de melancolía y otro de pérdida, porque Magdalena sólo aguarda al riego diario y Ángel está en la luna de Valencia, porque me faltan cartas en el buzón y espero, porque hay ricos a mi alrededor y me dan lástima, porque ya no busco nuevas ideas y me resbala, porque un poema de Margarit me hace llorar y siento que estoy vivo, porque sigo actuando por impulsos, porque el sostén que avisa de unos pechos me enrojece los ojos, porque aún soy del Barça hasta la muerte, porque las horas son marcapáginas del recuerdo, porque Ada Salas existe aunque no me recuerde, porque el hombre es francamente superior a sus obras y lo sabemos pocos… … es mejor esconderse y gozar de lo que en la cabeza flota.

(22:28 horas) Me hubiera gustado haber escrito “Cuando vas silenciosa […] / y pisas las aceras / y pasas circunspecta entre la gente / con el periódico en la mano y una bolsa de pan […] / uno no puede más que preguntarse / cómo es posible que todas esas cosas / que componen el mundo / en este instante / –la realidad / tu realidad / la mía– / singan como si tal / indiferentes […] / y no hay un verdadero cataclismo / ni pase nada […] / (Salvo claro / la debacle que armas en mi cuerpo / y en este mirar mío que te acecha / obsesionado / torpe / detrás de una retina y unas gafas).”, pero lo hizo Víctor Botas para [me juego lo que sea] mi Paulina Cervero…
*Nota para la anónima y tímida quinceañera de edad no temprana: a mí me desarma este poema de Víctor Botas casi con la misma fuerza con la que describes esa “simple mirada”, me “descontrola” y me deja muerto…
Es casi lo mismo que te sucede a ti, pero de otra manera y por otro suceso… pierdo mi seguridad poética, mi engañosa seguridad poética…
¿Me preguntas que qué ocurre? Bien has de saberlo, aunque el resumen mejor es que estás viva, bellamente vivaz, hermosamente herida… y eso es grande a la edad que se te antoje… rubor, ardor, deseo… ¡No vas por mal camino!
De Tontopoemas ©...

Friday, December 8, 2006

Blanca Varela


Después de no saber nada de Belén durante un montón de tiempo, hoy me llega un paquetito suyo con un precioso regalo de cumple, un disco de Malicorn, «Marie», que me sabe a gloria bendita. Es estupendo que los amigos estén siempre, aunque sea en silencio, y Belén es una amiga a la que no querría perder nunca. Gracias por ser y por estar siempre. Un beso.
(22:42 horas) También es imposible ser libre en los mundos imaginarios, en los caminos pararlelos y en la suposición de la vida de los demás. Y es jodido darse cuenta de ello, sobre todo cuando has apostado toda la fortuna a esa baza. Yo aviso a los caminantes para que no se lleven desilusiones: Colegas, nunca podréis ser libres, en nada.
Ajo y agua.

También hoy me han llegado noticias por terceros de Luis Alberto de Cuenca y de Alicia Mariño. Me cuentan que están fabulosos y que siguen en su tono. Yo me alegro mucho a la vez que cierro los ojos fuerte, fuerte para que se convoquen los astros y propicien un temprano y gozoso encuentro, pues son unos colegas a los que quiero de verdad y a los que defiendo en cualquier circunstancia, y sobre todo de la mala idea que tienen sobre ellos algunos chavalines del mundillo literario en pañales. Luis Alberto es un poeta de una vez, clásico y moderno, intelectual y cercano, divertidamente ocurrente y profundamente lírico... Y Alicia, ay, Alicia... la mujer perfecta de poeta en carretera. Os quiero, colegas, os quiero de verdad. A ver si hay suerte y nos vemos pronto.

Wednesday, October 25, 2006

Hồ Xuân Hương


Noticias de Belén acompañadas de «La risa de Dios», una deliciosa edición de Eduardo Fraile sobre la obra de Pedro Casariego Córdoba con vuelco al galo de Belencita... Para no perdérselo.
Y el día, de perros en lo meteorológico y de gatos en las tripas, con ganas de chillar hasta hartarme o de arañarme la cara. No funciono bien y apenas me entiendo con mis amigos –y es que no me entiendo a mí mismo–. Por tanto, vuelta al encierro, a no hablar, a no comunicarme, a fumar Chester como un imbécil y a deteriorarme en la incapacidad poética que ya es algo endémico en mi cabeza y en mis manos. Todo es confusión a la hora de buscar a las jodidas palabras que se esconden y percibo el mundo cercano lleno de una hostilidad incómoda... me siento amenazado por algo que no sé definir, pero que me ataca con saña.
La solución es no hacer nada, dejarme pasar y soñar con esa soledad a la que siempre he nombrado como felicidad, soledad en un lugar alto, verde, casí sin gente, con lluvia constante y con mis libros y mi computadora en perfecto estado de revista. Sé que nunca lo lograré, pero me gusta soñarlo, soñarme en ese espacio ficticio en el que sólo soy yo y lo demás no importa.
Me duele que no me entiendan las personas a las que quiero, pero quizás por eso las quiero, porque no me entienden ni podrán hacerlo nunca.
(22:29 horas) Quiero a rabiar a mi hija Mª Ángeles, que es exactamente igual que yo, por su voluntad de salir adelante y superar la derrota con ánimo y sonrisas. Reconozco que me ha dado las mayores desilusiones –desilusiones parciales y, si lo miro bien, pequeñas–, pero me encanta cómo aprende cada día a remontar y cómo busca principios donde se alumbran los finales. Es una buena chica, inteligente, rebelde y poco a poco se le van aclarando las ideas. Me siento muy orgulloso de ser su padre y le agradezco profundamente la sensibilidad que me ofrece como hija... y todo a pesar de los malos ratos vividos juntos o por separado.

Y a otra cosa... La enseñanza, coño, la enseñanza. Acabo de dejar a mi Felipe colgado –a trancas y barrancas, él es mucho de eso– del libro de Tecnología... Hace un par de horas andábamos leyendo juntos la materia de la que se examinará mañana, que ocupa los metales, la metalurgia con su siderurgia, las aleaciones, los altos hornos, las herramientas para hierros y aceros, la ductilidad y la maleabilidad... eso hoy... Y ayer, los movimientos migratorios, la mortalidad y la natalidad, la morbilidad y el crecimiento demográfico... !!!La polla!!!... Si yo lo único que quiero es que sepa pensar, que valore de forma autocrítica cada uno de sus actos, que aprenda lo que es la libertad, la justicia y la tolerancia... ¿a qué tanto tornillo verraquero, tanto formón y tanta viga en «H»?, ¿A qué tanta mingada para ingenieros o sociólogos?... si mi chaval no atina aún a poner bien las tildes o a diferenciar entre «haber» y «a ver»... ¿Es bruto?... No, es un pobre desgraciado al que le ha caído encima un sistema educativo infame y sin fines humanistas... sólo conocimientos... conocimientos absurdos que nunca llegarán a formarle como persona. Es todo una puta mierda.

Friday, October 20, 2006

Elisaveta Bagriana


Hace unas semanas que mi amiga Belén Artuñedo me envió su último poemario inédito, y lo he silenciado hasta hoy en mi diario porque quería estar seguro de todo lo que me estaba removiendo adentro.
Antes he de explicar que la poesía que mejor me llega es la que escriben las personas que conozco y a las que aprecio de verdad, aunque también debo decir que si no me gustan las composiciones, puedo ser bastante duro –no es más que otra señal de buena amistad... nunca otra cosa.
El caso es que he leído el poemario de Belén media docena de veces y me he sorprendido a mí mismo volviendo a encontrar a Belencita en una voz que probablemente no sea enteramente la suya –cuando digo esto, me refiero a que por primera vez leo a una Belén que en algunos versos no habla de sí misma–. Pero al sentirla jugando en esa voz impostada, la noto mucho más madura y, sin duda alguna, tan poeta como siempre.
El verso de Belén quiere ser ahora duro, pero termina siendo ahogado; es decir, la poetisa no puede evitar volver a su tono aunque pretenda con todas sus fuerzas evitarlo.
El poemario es francamente potente en su contenido y, cómo no, extremadamente sensible y con gran altura en su forma y en el alto significado que contine cada una de las palabras que Belén conjuga con vocación de que pasen de simples vocablos a palabras/poema.. y lo consigue, siempre lo consigue.

«Si pudiera saber adónde voy cuando duermo
En qué extraña invalidez permanezco erguida
Pero descanso
Donde peso sólo mis párpados
Y la respiración vacía los recuentos
Donde tengo una edad antigua
Que no debe cargar con mi defensa
Donde mi extremada diligencia
Se olvida de cerrar, de encerrarme
Donde mi columna vertebral
Deja al sueño su severidad

Si pudiera conocer ese lugar
Tan milagrosamente lejos de mí
La amenaza dejaría de tomarme»

Francamente bellísimo.
Gracias, amiga, por dejarme ser de los primeros siempre en conocer tus cosas.

Imre Kertész


Suceda lo que suceda, amo a mis hijos sobre todas las cosas... y a mi mujerona. Y lo digo porque en mi milonga contradictoria estoy a muerte contra la comulgada idea de familia –«familia»–. A la mierda eso de aguantarse, mentirse, herirse poco a poco y dañarse hasta la destrucción por mantener esas formas de estar tan mingueras.
Y a todo esto le sumo que no me gusta el sistema educativo, que odio a los políticos agresivos y agresores, que la sociedad no me da más que hostias en los ojos y en la cabeza y que cada día paso más de los caballos de la mayoría del personal –cercano o lejano–. Y por ello, con ello y desde ello, suceda lo que suceda, seguiré amando intensamente a mis hijos, a mi mujerona, a mi amigo Morante, a Belencita, a Urceloy, a Orihuela, a Dieguete F. Magdaleno, a los Antoñitos, a Abraham, a Albertote...

Tuesday, September 5, 2006

Wang Guowei


Día de contacto breve y telefónico con algunos amigos: a primera hora me llamó Belén Artuñedo para indicarme que había recibido el material del Centro Cultural Chino y para sonreír por las imágenes de lectoras que le había adjuntado con el paquete oficial –echo yo de menos la sonrisa fresca y deliciosa de esta niña, que hace ya un porrón de tiempo que no nos vemos–. Otra de las llamadas fue de Ramón Hernández Garrido desde Lisboa para pedirme el teléfono de Luis Pastor y para confirmar lo que yo imaginaba, que está muy feliz y ha sido aceptado de maravilla en esa ciudad –lo celebro con sinceridad–. Y por fin mi Morante, al que atraqué para lo del teléfono de Luis, pues yo era incapaz de encontrarlo en mi directorio –charlamos de la visita pendiente, la que me debe después de todas las que yo le debo–. Todo esto me ha hecho llevar mejor este día terrible de calor sofocante en el que me siento minusválido.

(23:15 horas) Esta tarde, después del curro, me he dedicado a hacer fotos a mis hijos, a mi sobrinilla Julia y a las mujeres de la casa, unas fotos postpiscineras que me han relajado, porque buscaba la paz de esos rostros tan míos como mi propia piel. Estaban todos relajados y me he hecho con una colección de unas ochenta imágenes con magia.
Y sumado al placer estético, corría por mi sonrisa una cosita Felipón, pues mi retoño mediano ha aprobado las asignaturas que le quedaron en junio y pasa limpio de curso –terror me daba que esto no sucediera–. El chaval se ha portado al final y habrá que tomarse unos helados con croquetas de queso para celebrarlo.
Ya por la noche me he dedicado a leer un ratito –una hora aproximadamente– el «Teselas» de Belencita con esa cosa de recuperarla en versos. Delicioso otra vez ese poemario... triste, rabioso, lúbrico, bello, con una soledad como una herida que me llega especialmente en estos momentos. ¡¡¡Gracias nena!!!

Thursday, August 17, 2006

Mu Shiying


Ya tengo mi Korando y me encanta... Por fin un auto que sustituye estéticamente a mi fallecido Jeep y en el que me siento un minicapitalista de izquierdas venido a más, el hombre Lacoste que siempre he sido a pesar de que mi cabeza me dictase otra cosa –los prepijos seremos siempre prepijos, es así de triste.
Del día, salvo el asombro que me ha causado el que mi colega Jacinto me contase que en el albergue de Llanoalto está alojado un grupo de más de 100 chavales de la OJE... ¡La OJE!... ¿No es mundial de la muerte? Si yo creí que esas siglas habían sido enterrradas con El General, pero parece que la cosa sigue y que han adoptado la bandera constitucional española en sustitución de aquellos yugos y aquellas flechas... Es un flash que me ha dejado ciego.
Y también que me han llamado Urceloy y Belén Artuñedo para sacarme una sonrisa fresca, que no todo ha sido perplejidad anonadante.
Para celebrarlo, me he repatingado en mi sillón a disfrutar una horita larga del libro molón «Marilyn. © André de Dienes», de la Taschen, otra pasada de estos alemanes locos que editan como los ángeles [con músiquita de Violeta Parra... «Tonada por ponderación»].
Besos.