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Thursday, March 22, 2007

Dios es el dado, no quien lo lanza.

Lanza tu dado y escoge el punto de vista. Nunca verás los mismos números a pesar de que el hecho de su caída es único. Uno de sus números quedará oculto, pues es el que se posa sobre la superficie de apoyo, y ese número lo puedes deducir por justa lógica… o lo puedes imaginar a tu antojo, como quieras, como te venga en gana… Así son los sucesos de la vida, únicos, como el dado lanzado una vez al aire; y así son las percepciones, las valoraciones, que hacemos los hombres, diversas, como los distintos puntos de vista que tomamos para mirar el dado; y así pueden ser el arte, la ciencia o las religiones, como la cara del dado que le sirve de apoyo, la cara oculta.
De esa cara oculta de los sucesos vitales nacen, como he apuntado, el arte, la ciencia y la religión, aunque siempre, por lógica, podamos llegar con exactitud a decir lo que en cada suceso se esconde. Sólo la ciencia contendrá verdad con valor neto, mientras que el arte actuará como una sublimación de la imaginación y la religión como una deformación inducida del misterio.
Y la verdad es, al final, tan sencilla como darle la vuelta al dado y mirar su cara escondida, tan sencillo y simple como eso.
(15:32 horas) Vuelvo a estar tumbado, con el mono de la escritura, pensando en la plaza de Tian’anmen [la “Puerta de la paz celeste”] y en dónde andará aquel chinito con su bolsa y sus dos cojones perfectamente puestos delante de un tanque, pensando en el espíritu de Mao como en el jopo escultural y cercano que se me presentó esta mañana como una visión ante los ojos. Vuelvo a estar como tirado y mirando el mundo desde abajo, y vuelvo a sentirme carne [de mi carne] y huesos entumecidos… Yo necesitaba hoy una mirada virgen [pero lasciva], un charquito donde pisar con ganas, un cigarrito bien cargado de esperanza, una alucinación, un cuerpo y trece tordos buscando dónde posarse.
No sé para qué tengo nueve tarjetas de crédito y esta mirada lánguida, para qué este cuerpo atocinado que fue y no pudo o no supo, para qué esta sensación de tipo madura que está aún por deshacerse, para qué la velocidad de los demás, para qué la jodida eternidad. ¡A la mierda!
(21:22 horas) Hace un par de horas que llegué de trabajar en El Barco de Ávila, exactamente en el hotel Real de Barco. Allí estaba el colega Paco Montero y me acompañó amablemente en una visita guiada por la última fase de obra [se inaugurará el próximo sábado]. Mi impresión es magnífica, tanto del nivel de la obra como del exquisito servicio con el que va a dotar a la zona. Me agradó, sobre todo, ver a muchos bejaranos currando allí con distintas empresas de los más diversos sectores [yo sé que a algunos les molesta, pero está dando curro en condiciones muy dignas a mucha gente que lo necesita] y, a mi humilde forma de ver, haciendo un trabajo de calidad.
Visto el calado de la obra, me afirmo de nuevo en la impresionante capacidad empresarial de mi amigo Paco y en su excelente forma de hacer las cosas.
Jo.
(22:43 horas) Sí, sí, sí… yo necesitaba hoy un amor pequeño, un mohín, una duda en los ojos, una sonrisa breve…
De Tontopoemas ©...


* "Te crees viejo ahora" de Joaquín Carbonell.

Wednesday, January 31, 2007

Con estos mimbres vamos a perder el tiempo.

Casi hagiografo, coño... me ha hecho gracia.
Zumba el pastel y alguno no acaba de entender que somos a medias, siempre a medias; que nada es blanco entero o negro puro, que lo bueno se subsume en lo malo y viceversa, que en el empecinamiento está tanto el error como en la flaccidez de ánimo.
Llevo ya unos años pisando la frontera del «todo me toca los cojones» y ya me he acostumbrado a vivir en ella, un pasito aquí y otro allá. ¡Ay!, la vida... con el hombre ocupando el centro en un «siempre» hasta que se acabe, haciendo causa de lo que no tiene sentido porque simplemente no existe... Mi abuelo murio de eso; bueno, lo mataron por eso. En fin...
Qué bonito debe ser trabajar de funcionario de lo que sea.
Y también debe ser muy bonito conocer exactamente el origen de la culpa, la propia y la ajena.
A mí me contaron de chico –y lo creí– que el hombre es «hombre» porque se supo dotar de una organización sujeta a ciertas normas que deben ser norte a pesar de que no resulten cómodas. Y desde este punto de vista siempre me ha jodido un punto detenerme en lo anecdótico, de tal forma que no entiendo que se cargen los misiles contra el que cumple una norma mal trabada y se deje sonreír y respirar al que la dictó y la mantiene. ¿Quién coño es el culpable? Y no hablo de moral, que es un abstracto lábil y demasiado personalizable; hablo de lo escrito para ser cumplido. Hay que minar al sistema y a quien lo dicta, y no al que vive en él y se adapta con inteligencia –que a veces es el que mejor sabe minarlo–. Algunos se morirán sin entener nada, y lo harán felices de haber tenido sólo pequeñas inquinas y tontas disputas.
Lo que más me duele es que quiero a esta tierra, la mía, la que me vio nacer y recoge a todos mis muertos, la que mantiene a mis hijos –tengo tres propios y dos ajenos [de color negro]–... y la veo siempre nadada en una genética común de desánimo destructivo –y esto viene desde mucho antes de que el duque se trajinara a algunas de nuestras ancestras–. Debe ser una maldición finisecular o una especie de «andancio» nativo y eterno.
Y si Béjar no da hombres capaces de sacarla adelante –que no los da ni a tiros–, habrá que dejarse querer por alguno de fuera que sepa poner nuestra miseria en apartados y empezar a darles salida. Oye, y como muestra un botón, que hace un par de semanas me enteré de que la herencia del bueno de Girbal se la van a merendar los juzgados y sus hienas porque tres instituciones bejaranas no se ponen de acuerdo en cómo biengastar esos fondos –pocos–. Si no somos capaces de gestionar un pequeño regalo de alguien que tuvo que irse de aquí para triunfar, cómo vamos a sacar adelante lo complejísimo de este pueblo.... Eso sí, vengan palabras altisonantes, que en eso somos Giness... «Esto se cae... Esto se hunde... Esto no se puede hacer... Algo habrá hecho mal para estar donde está...»... A la puta mierda con todos, a la puta mierda... porque en el entretanto se van jodiendo el tejido industrial, el turístico, el social y el económico. Prefiero mil veces a un malvado con ideas positivas y capacidad de crear sinergia que a un bendito funcionario de buenas intenciones experto en poner pegas puntuales sin dar soluciones viables, que eso ha sido Béjar siempre, un puñetero paraíso de funcionarios de buenas intenciones expertos en el «ni como, ni dejo comer». ¡A la mierda!
Antes los respetaba e incluso los admiraba, coño. Ahora me producen picores.
Y luego esa otra coña de «Empresarios Ejemplares Bejaranos» con capacidad de salvar la patria. Si aquí ya no pasamos de un par de viejos trapeides y algún concesionario de automóviles... ¿Empresarios?... ¡¡¡Tenderos!!!, coño, tenderos y representantes de comercio... vaya tejido industrial y vaya mimbres.
[Hoy he recibido cinco mensajes telefónicos anónimos y agresivos en los que se me insulta y amenaza por defender a Francisco Montero. Vamos bien. Anoto aquí el agradecimiento al señor Gadea por poner su nombre junto al mío, aunque sea para tener opiniones encontradas, que de bien nacidos es ser agradecidos, y uno siempre ha respetado al que va con su nombre por delante].

Tuesday, January 30, 2007

Siempre me equivoco como me apetece.

No sé con qué intención –aunque la imagino– un tal señor Gadea define como «(casi) hagiográfico» un entresacado de este diario en el que hablo del colega Paco Montero... ni me importa demasiado, la verdad sea dicha. A su amor –al de ese entresacado– sí que me apetece indicar que con ese texto tenía muy claro que apoyaba a un amigo que lo necesitaba en ese momento –no voy a ocultar que Paco anda de capa caída a causa de ataques y comentarios generalmente anónimos que ponen una jodida sombra de duda sobre su persona en los últimos meses y anda valorando la posibilidad de mandar sus proyectos bejaranos a la mierda–. Y no quiero ir más allá porque no me apetece. Francisco Montero es mi amigo –«mi amigo»– y me tiene para lo que precise, para animarle, para discutirle, para reprenderle, para defenderle y para apoyarle... e incluso para hacerle una completa hagiografía, claro, cómo no, faltaría más, que yo siempre he hecho hagiografía de mis mejores amigos.
Cuando otros miran y vocean lo malo y sólo lo malo (o lo que ellos consideran malo, que en estos asuntos nunca hay verdades absolutas), es una estupenda salida el contar todo lo bueno de un colega (o lo que algunos consideramos bueno, que en estos asuntos –itero– nunca hay verdades absolutas) para que el ojo lector saque sus conclusiones por contraste.
El resumen es un corto y cierro con saludo de ánimo a Paquito.
El señor Gadea continuará... supongo. Que se divierta.
[Anoto que no incluiré en esta página comentario alguno del color, sabor u olor que sea... no me apetece].

Thursday, January 25, 2007

Los periódicos son armas negras... de papel.

Día Montero a lo bestia, con el colega pletórico llevando ufano su plan director aprobado [¡¡¡APROBADO!!!] con todos los parabienes legales... ¿para callar bocas? No, coño, para hacer... Y sombra para los inventores (?) de hoteles de cinco estrellas en La Covatilla y no sé qué otras mingadas más dadas a lo alucinógeno que a lo paria de la Tierra.
Por cierto, hablando de Montero –hoy casi monográfico–, anoto en este notario de las horas la afirmación taxativa con conocimiento de causa de que el colega no tiene nada que ver con el nuevo periódico de corte pepero. Pista nueva que doy para los despistados, que ya son muchos: ¿En los ayuntamientos derechaires –más o menos importantes– con la sombra de perder elecciones, han surgido papeles del mismo tono y quizás la misma empresa? Pues nada, a investigar... yo qué sé, llamando a familiares o a colegas de esos lares con espada de Damocles sociata sobres sus coronillas tonsuradas. A ver si esto va a ser algo más grande y no sabemos ver los árboles por cegarnos con la visión del frondoso bosque... Oye, y los partido políticos pueden hacer con su guita lo que quieran –siempre que esa guita les llegue de legal y lo que hagan no vaya de ilegal–. En fin, marrones de las épocas de votos... yo qué sé... que les den bien por el culo.
Y saludo discreto y cariñoso para Mª del Castañar, mi casi única lectora virtual, pues siempre sale en las conversaciones Antúnez –hoy también– [nena, a mí también me da vergüenza ponerte en estas letras... pero en el fondo me gusta]. Un besote.

Friday, January 12, 2007

Dios toma el café con sacarina.


Empiezo la mañana con intensidad tomando un café con Juan M. de Marañón preocupado con el tema Morille. Charlamos un ratillo y llegamos a la conclusión de que hay que dar paso al diálogo, por lo que llamo a Manolo Ambrosio y quedo con él para tener una reunión en Béjar el próximo lunes. El tema acaba con la llegada de Paco Montero y de José Manuel [Caja Duero], el primero acelerado con sus cosas empresarias y el segundo, como siempre, poniendo calma, sosiego y sonrisas.
Qué importante es el diálogo mirándose a los ojos, viendo volar las manos de tu interlocutor y sabiendo sacar sonrisas de donde habitaba el mal rollo. El problema general es que el gentío no sabe mezclar la seriedad con la chanza relajadora y se engolfa en hacer causas vitales/mortales donde sólo cabe buscar soluciones y encuentros como final expreso y moló. Después de todo, los problemas siempre provienen del carácter de tu interlocutor, y las soluciones también. Es decir, los problemas somos y los creamos las personas, por lo que el mejor solucionario pasa por trabajarse a la persona que crea el problema y no al problema mismo. Y todo por historias absurdas que tienen que ver con el honor, la vergüenza, el pudor, el sentimiento de inferioridad/superioridad y otros sentimientos personales que casi nunca tienen que ver con el meollo de la gestión/problema y que, sin embargo, hacen inviables las soluciones.
A mí me suelen dar ataques de risa con estas seriedades problemáticas, y muchas veces de esas risas crecen las soluciones.

(15:40 horas) He tomado café con Manolo Chinato, que estaba celebrando la concesión de un crédito para comprarse un coche de segunda mano. Es un tipo racial, estupendo, un joven eterno y un sobresaliente rapsoda de lo suyo. He quedado en bajar hasta su bar de Puerto de Béjar a tomar unas copas con él.

(16:25 horas) Me pasa el colega Juanito un recorte de prensa sobre la exposición «La cerámica española y su integración en el arte», que está abierta al público en el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias de la ciudad de Valencia. En dicho recorte se hace homenaje de admiración al colega Alberto Hernández, que partricipa en dicha exposición junto a artistas tan destacados como Picasso, Gaudi, Barceló, Zuloaga, Artigas, Cumella, Miró o Chillida [esta exposición permanecerá abierta al público hasta el día 4 de febrero de 2007]. También se da nota de la compra de dos obras de Albertito por el Ministerio de Cultura, por lo que me siento absolutamente feliz [pido en este punto a cualquiera que lea estas líneas y tenga acceso a conseguir un catálogo de dicha exposición, que lo haga en mi nombre y me lo envíe a gastos debidos a mi dirección de Calle Las Armas, 12 • 37700 Béjar (Salamanca), pues mantengo abierto archivo sobre el artista con el fin de realizar un estudio más profundo sobre su obra que el que ya publiqué hace unos años, «La luz en las manos». Gracias].

Vista la nota de prensa, vuelvo a recordar al amigo y pienso en el café que nos tomamos juntos hace una semana y en la conversación breve que mantuvimos sobre las posibilidades de futuro para un artista contemporáneo. Yo creo que su apuesta debe centrarse en buscar el salto a Estados Unidos y a Japón. La verdad es que no sé cómo puede conseguirse saltar hasta allí si no es con dinero y con la apuesta fuerte de un lobby, pero habría que intentarlo de alguna forma, pues la obra de Alberto crecería allí en prestigio y se pondría en valor, dándole al colega la ración de justicia que se merecen él y su obra (eso por no hablar de su trabajo de investigación e innovación en el arte cerámico y de su arriesgada apuesta por llevar a la cerámica mural a una altura cualitativa que hasta la fecha nadie ha alcanzado, la de equipararla como técnica artística en iguales condiciones que la pintura o la escultura).
Todo llegará, hermano, estoy seguro.

Saturday, December 30, 2006

Ya soy yo, pero aún no me he enterado.


Conseguí salir de la vorágine a eso de las cuatro y media de la madrugada (habíamos librado cena de empresa en el campo de batalla más Cubino y la cosa se demoró hasta media hora después de que unos sicarietes con capucha ahorcaran a Sadam y a algunos de sus familiares y se olvidaran de poner a orear también a Bush y sus triperos). Me aburrí, claro, como siempre que salgo, y además comí más de la cuenta y bebí bastante más de lo que me permite mi lucidez.
De la noche piporra me quedaron los flashes de ese observador peliagudo en el que me he convertido con la jodida edad. Veamos:
• Loco cojo, al que ya daba por muerto, aireando su libertad invigilada entre un «dame un cigarro» y un «hijoputa que eres un hijoputa y te voy a rajar».
• Pijos viejos P. de T. a gran reserva la tirada, mamaos como perrillos gordos de mirada maricona y con sus hembras reproductoras hablando fino y devorando perrunillas gartis como con hambruna (me gustaría verlas follar por un agujerito... deben dar suelta a sus mil perversiones para luego ir a misa y confesarse con las piernas apretadas).
[Nota: el ofico de camarero/a es jodidamente cabrón... queda lo de poner veneno en las copas].
• Santi con su gente de tranqui... Cada día me cae mejor este tipo, de verdad, aunque entre juanes y sanjuanes me lo están dejando hecho un triste... otro más, que ya somos legión.
• Lo lúbrico se me vino de pronto a la mirada: Vestales entraditas en años buscando el roce con contoneos y ojitos de entrepierna a puro goteo... coño, que dejan a un hombre y ya están necesitando refregarse en otro como auténticas máquinas de humedad y humores (las prefiero a las pijas viejas, claro, coño, claro). Dan pavor... y vergüenza ajena.
• Y ron y tabaco y un canuto mal liado y ron y ron y ron y ron.
• Y el remate: pijos otra vez, ahora verdes y perfumados/as, oliendo a derecho navarro o a económicas Deusto, con sus nenas de misa y deseo para frustrarse –monas hasta la muerte / de la muerte–, auténtico teatro infantil a las cuatro de la madrugada con el único fin flotando de conseguir un roce de pecho virgen y casto con el que manchar la cama.
Un perico al que creía normal –de verlo a diario en horas lectivas– me mandó a la cama haciendo una suerte de kunfú etílico que me hizo sentir pena y ridículo. Lo dejé morir tranquilo mientras Sadam expiraba.
Vomité a las 5:45 a.m. y me quedé dormido como un angelito.
Una pena.
(11:13 horas) ¿Por qué hay que demostrar siempre la verdad mientras que la mentira se acepta clara en el imaginario de la gente?
Viene esta pregunta hecha y lanzada al aire con el fin de abrir una serie de consideraciones sobre la actividad en Béjar de las distintas sociedades encabezadas por Francisco Montero Moral –Paco Montero–, al que cuento entre mis amigos y con el que a veces tengo refriegas, coincidencias, divergencias, cabreos y risas. Y me jode un punto esa milonga agresiva que está creciendo contra su persona y sus cosas, favorecida por unos cuantos tipos sin reaños para poner sus nombres debajo de las palabras que acusan (a los que firman, mis mayores respetos en la coincidencia o en la discrepancia). En todo caso, por amistad y por cabreo quiero incluir estas palabras en mi diario no sin antes indicar que Paco es Paco y yo soy yo, cada uno en su individualidad y le pese a quien le pese.
Veamos pues:
1. Francisco Montero llega a Béjar en 2002 con un impresionante y brillante bagaje como abogado urbanista, gestor y promotor de obras, y lo hace apostando como inversor por el proyecto de la estación de esquí “Sierra de Béjar La Covatilla”, convirtiendo lo que llevaba casi todos los billetes del «fracaso» en una esperanza para la ciudad y su comarca, arrimando buenas cantidades económicas personales cuando la gestora acometía dificultades crediticias y de activo y mejorando a buen paso cada una de las dotaciones de ese espacio deportivo y de ocio (cada uno es muy libre de pensar sobre La Covatilla lo que mejor le perezca desde puntos ecológicos, económicos, turísticos y su puta madre, pero nadie puede negar que este proyecto partió del ayuntamiento de Béjar apoyado por una amplia mayoría de bejaranos y Paco salvó con su aportación económica lo que hoy es una realidad con futuro que emplea de forma directa a unas 90 personas).
2. En una de las reuniones de la gestora (Gecobesa), un miembro de la junta directiva propuso la compra por dicha sociedad de la finca “La Condesa” con el fin de construir en ella un camping que diera nuevas posibilidades al turismo en la zona, propuesta que cayó en saco roto, pero que Francisco Montero guardó con cuidado en su cartera de futuro.
En un breve plazo, Francisco Montero vio con claridad una opción de futuro y de negocio muy interesante y con muchos visos de realidad para nuestra comarca. Encargó un preproyecto y con él sondeó las diversas posibilidades de realización del mismo.
Vista la posibilidad que se abría ante sus ojos, comenzó un completo trabajo de consultas a todos los agentes económicos, políticos y sociales de la ciudad y su entorno –que llega hasta nuestros días–, decidiendo que su proyecto era posible y que iba a realizarlo con claridad y con todas los argumentos legales precisos –norma que siempre ha sido parte indispensable de su marca por lo que yo conozco y de lo que he sido testigo hasta la fecha–. Dio a conocer su proyecto en exposición pública, lo presentó a partidos, agrupaciones vecinales, empresarios y entidades financieras con el afán de recoger sugerencias, estudiarlas y adaptar el proyecto definitivo a las necesidades propias y a las ajenas.
El proyecto fue tomando forma y se fue adaptando a cada una de las consideraciones que marcaban las instituciones, hasta el punto de ser aprobado en su día con todos los parabienes por la Junta de Castilla y León, encontrándose a esta fecha en su primera fase de construcción.
Huelga decir que la compra de parcelas se hizo con el conocimiento de causa de los vendedores a precios bastante superiores a los establecidos por el mercado.
3. Paralelamente a este proyecto, Francisco Montero crea junto a Juan José Hontiveros (Pepe Hontiveros para los amigos) la sociedad Valdepalacios, S.L. con el fin de dotar a la comarca y a la ciudad de nuevos servicios hosteleros a la vez que realizar construcciones para viviendas de calidad en el centro de Béjar (para hacer negocio, por supuesto, claro, coño... igual que el tendero de la esquina o el aparejador de al lado). Dicha empresa ya ha rematado y abierto al día de hoy una cafetería restaurante en la Plaza de la Piedad –Piel de Toro– con nueve puestos fijos de trabajo, ha construido y apoyado la financiación de la nueva ubicación de una imprenta (la mía... y nadie piense mal, que yo pago cada una de mis deudas y si no lo hago me embargará Caja Duero, y a mucha honra) y está a punto de terminar un grupo de apartamentos de lujo en el mismo edificio, una construcción realizada en materiales de primera calidad y adaptada perfectamente al entorno en el que se ubica –Esta construcción reta la comparación cualitativa con cualquiera otra realizada en Béjar durante los últimos 100 años–. En la misma tónica, se han realizado unos apartamentos en Bohoyo y se está rematando un hotel de cinco estrellas en la misma población; se está remodelando un hotel en El Barco de Ávila –conformarán la ya denominada “Cadena Real” con los establecimientos Real de Bohoyo, Real de Barco y Real de Béjar–, y se acometerá en breve la construcción de viviendas de Rincón de Olivillas, en la que se construirá con las mejores calidades y diseños–. Este proyecto se ha presentado a las diversas instituciones y se adapta a la legalidad requerida según las opiniones de los técnicos institucionales –la culpa será de ellos si se equivocan, no del colega Paco–, pues es norma de Francisco Montero cumplir la ley sin consideraciones de economía o de adaptaciones normativas (hagan la prueba quienes quieran o puedan y comprobarán que Paco mandará adaptar siempre sus proyectos a la norma).
4. Paralelamente a su actividad como empresario, Francisco Montero toma parte activa en diversos foros ciudadanos, en fundaciones como Premysa y en diversos proyectos culturales y sociales del entorno, tanto en calidad de socio económico como de mecenas.
5. Al amor de su actividad empresarial ya se han creado en la zona más de 100 empleos directos en los apartados de construcción y servicios, manteniendo unas nóminas sobre el nivel general de la ciudad –compárense los sueldos de sus empleados en hostelería con los del resto de nuestro ámbito territorial–, y mantiene una alta proporción de puestos de trabajo indirectos en diversos campos en los que realiza subcontratas con empresas de la zona o requiere los servicios de otras, dándose la circunstancia de que es uno de los más importantes clientes de empresas bejaranas y de la comarca en las especialidades más dispares –materiales de construcción, piedra, madera, arquitectura, gestión, artes gráficas, electricidad… y un largo etc.–. Y hay que tener en cuenta que al amor de su impulso, y por sinergia, están surgiendo nuevas pequeñas empresas en distintos campos.
6. El resumen es que desde que la mano empresaria de Francisco Montero ha acariciado nuestra ciudad, un montón de personas han encontrado trabajo estable, un buen número de empresas han visto incrementadas sus cuentas de resultados y se han consolidado nuevas propuestas empresariales en la ciudad. A ello hay que sumar un nuevo estilo de hacer las cosas basado en la calidad –no se entra en este punto a valorar el subjetivismo estético del que mira, pero se afirma taxativamente que nunca se ha trabajado en Béjar con materiales de tan alta calidad.
Y todo se ha realizado con claridad meridiana, intentando convocar voluntades y cumpliendo la ley rigurosamente.
Se puede afirmar, por tanto, que la entrada en Béjar de las empresas de Francisco Montero ha traído posibilidades de riqueza, un optimismo de valor real y unas perspectivas de futuro muy importantes e interesantes.
También está claro que en cualquier actividad del calado de la que se está comentando tendrán que existir descontentos y personas con recelos, pero a ellos es a los que Francisco Montero busca “siempre” para conversar, para escuchar sus dudas y propuestas y para buscar, desde planteamientos de razón y siempre con criterios de legalidad, puntos intermedios de acuerdo a los que adaptarse para no crear tensiones.
¿Qué es lo que está mal?
[Nota de libros recibidos: «Las últimas palabras del soldado Crombez» de Laberinto del Viento, un precioso proyecto minimalista del colega Jesús Zomeño. «Fotografía, humor y Andalucía» de la Asociación Itimad. «Palabras de amor» de la colección Rumayquiya en su número 3. El nº 1 de la revista «Aldaba» de Itimad (estos tres últimos títulos vienen del colega sevillano Agustín Pérez González) y «Subhuti (fragmentos de una vida)» de Jesús Aller en una magnífica edición de Llibros del pexe].

Sunday, October 22, 2006

Euphrase Kezilahabi

Debo pensar en lo que no tengo, en lo que no siento, en lo que no me pertenece... y considerarlo como materia poetizable para enredar todas las pistas que ya he dado sobre mí. El hombre que se muestra es vulnerable, y yo me muestro demasiado y bastante desnudo. No es lo mejor, lo sé, pero es más práctico.
(12:03 horas) No, no soy un héroe, pero tengo pasiones profundas que a veces me podrían llevar a serlo, porque los héroes se modelan con la contradicción y las pasiones –yo padezco de los dos males–... Sólo falta el componente exterior, convocar la pasión hacia mí, y eso es complicado. Ser antihéroe requiere también de los mismos compuestos. En fin... me consuelo con el pensamiento redentor de que los héroes deben dejar cadáveres a su alrededor para serlo, y a mí me da miedo la sangre... hasta pensarla.

... También a veces me gustaría ser Giuseppe-Gioachino Belli y enredarme en sonetos romanescos de burdeles y papas, de curas y truhanas, de relajos y pollas jugando a metimientos, de políticos sátiros que acaban amolando en las canteras su prisa por lo enhiesto...
Y enredo un rato en el asunto Belli ensayando medida, rima y ritmo:

SONETO A UNA SARDINA QUE QUISO SER PEJESPADA
[Apócrifa epístola moral a Fabio]

Aquel necio fulano con argolla
que un día se pasó del mar al cielo
perdió sus mil embites con la polla
bailando en un florón de caramelo.

De verse ganador, vióse en canguelo;
de neto vencedor, en gilipollas:
de bravo follador, en un abuelo
sin casa donde hacer su triste olla.

No tientes a la suerte, amigo Fabio,
y mírate en la cara de ese orate
que fue y no es nada ya por perdulario.

Piensa bien cuando alumbres un dislate,
que un minuto de gozo con tu polla
negara los laureles a tu molla.

•••

Es malo de atar, pero divertido.
Debo confesar que, desde hace un montón de años, entreno mi ritmo con sonetos malos que apenas enseño a mis amigos, pero que me dan risas muy particulares y cierto nivel de juego.

(16:35 horas) Acabo de visitar la obra de Paco Montero, justo la que se está rematando en el edificio de mi imprenta. La cafetería es realmente gustosita –ya está casi rematada– y los apartamentos son como para quedarse a vivir en ellos.
De paso he aprovechado para fotografiar la otoñada bejarana –con una lluvia copiosísima– desde la galería alta del edificio. ¡Qué envidia!, poder ocupar esas estancias para escribir emborrachándose de otoño.
(17:01 horas) Hace unos meses, cuando andaba diseñando mi escondrijo imprentero, pensaba que una vez instalado en este cubículo, con mi nueva computadora Mac y con el ambiente recreando exactamente el que yo imaginaba, iba a escribir de otra manera... y me equivoqué... sigo escribiendo igual, a tirones, a golpes de vida y a fuerza de tedio. Cómo te equivocas siempre, Felipe. Y ahora, encima, tengo mi biblioteca partida en tres –mi casa, Colón [26] y la imprenta–, lo que me produce bastante angustia cuando tengo que tirar de mi recuerdo de lecturas.
Nada de lo que llegue será mejor ni peor... será simplemente otra cosa.

Saturday, September 9, 2006

Qian Zhongshu

A veces es bueno hacer un pequeño examen de conciencia, algo así como un chequeo interior con el que poner el centro en su sitio si se ha desplazado, pero también un examen de la conciencia de los demás, sobre todo de los que no dan la cara cuando acusan.

Ayer me increpaba «sin acritud», en los «coment» de este blog, un periquito anónimo (vamos a llamarle «J») intentando ponerme en el terreno de los esclavos o de los que deben pleitesía o de los que se cobran caridad doblando el espinazo. Ponía en mayúsculas la palabra «AMO» para referirse a un colega rico y molón que tengo, y todo para indicarme que no había criticado el nuevo edificio de la Plaza de la Piedad en el que «he comprado» los bajos para instalar «mi empresa» en Béjar –es decir, compro y pago, y además invierto en mi ciudad como empresario, manteniendo unos cuantos puestos de trabajo a pesar de las duras condiciones de trabajo que existen en la zona, y los mantengo en clave social y digna (quien tenga dudas, que hable con mis trabajadores).
Del edificio, pues puedo decir que hubiera sido mucho más molón si no hubiera puesto pegas la concejalía de urbanismo bejarana para aceptar la propuesta de mi colega [AMO (?)], que se resumía en no banquear los volúmenes, subir hasta la altura del piso aledaño y ceder en medida y retranqueo lo ganado en altura, circunstancia que hubiera dado un poco más de ancho a las calles de Las Armas y Mayor (esta última lo necesitaba como el comer) y que hubiera dejado el edificio en un volumen lógico y más integrado. Vista esta obligación, pues sólo puedo decir que el edificio respeta la estética de la zona, utilizando materiales constructivos que no entran en discordancia con los edificios anejos... granito, teja vieja, artesonado de madera, galerías de hierro imitando a las tradicionales de la ciudad y puertas exteriores de madera rústica en la línea de las que marcó la construcción de la casa noble restaurada enfrente.

Puede gustarme más o menos, sí, pero lo cierto es que no conozco a otro constructor en Béjar que invierta con estos materiales y con las calidades que pueden verse con sólo elevar la vista. Lo mismo es mejor construir con ladrillo visto en las márgenes olorosas del Cuerpo de Hombre para poder echarle gasolina a tu BMW o a tu Audi con el ahorro en fachadas, interiores y cubierta.

Siempre preferí a los arquitectos mediocres que a los tiralíneas con ínfulas, a los amigos con gusto que a los enemigos con mala baba, a los progres con ganas de hacer que a los pijos sin patrimonio, a los que dan la cara que a los que la esconden. Y tengo muchos defectos, demasiados, pero ninguno que tenga que ver con rendir pleitesía y mamar pollas. Si me dan afecto y amistad, me entrego; si me invocan a la bilis, la vomito deprisa y procuro que caiga en el vestido nuevo de alguien.
El AMO, como tú le llamas en relación conmigo, amigo «J», ni me ha pedido y ni me ha dado, somos colegas y nos echamos manos cuando se necesita –simbiosis, entiendes–. Y lo que tengo me lo he currado a pulso día a día, sintiéndome tan libre como me ha dado la real gana. En fin, muchacho, que no necesito AMOS, porque hasta el día de hoy soy muy capaz de gestionar mi vida corriendo los riesgos que me pide el cuerpo y diciendo lo que me sale del capullo. Si no te gusta lo que digo, escribo o hago, pues te puedes rascar tu anónimo cuerpo entero hasta que se te pase el prurito.
Y eso, «J», sin acritud, sin ninguna acritud, coño, faltaría más.