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Sunday, January 3, 2010

De Poesía... o el estudio de mi sombra.


La poesía consiste en construir lugares que de otra forma serían inexpresables... si nombro ‘pluma’ a mi pluma, la estoy enunciando en su calidad de objeto físico, y ese nombrar no es poesía, es mera comunicación con quien me escucha... si la pongo en relación con otras cosas nombradas [como papel, tinta, mano...], estoy aumentando la dosis de comunicación con el que está enfrente y me estoy haciendo entender hasta llegar a expresar usos y funciones [la pluma con tinta escribe en el papel y va de mi mano... la pluma sin tinta, aunque vaya de mi mano, no escribe en el papel], y ese relacionar lo nombrado no es poesía... puedo incluso hasta jugar con las palabras que representan esos objetos para, sin llevarlas a efectos físicos, buscarles las distintas posibilidades reales [con la pluma y la mano me puedo rascar la cabeza... con la tinta puedo manchar mi mano y cambiar su color... con mi mano puedo arrugar el papel y lanzarlo...], y ese trabajo mental sobre la posibilidad tampoco es poesía.
¿En qué consiste entonces la poesía que pueda hacerse con la pluma, la mano, el papel y la tinta?... pues sencillamente en llevar esos términos con representación real a planos en los que comiencen a descontextualizarse para configurar un universo distinto de pura construcción mental, un universo que precisa de belleza, autenticidad, ingenio y crecimiento libre en la cabeza de quien lo recibe [o sus contrarios si son buscados por el poeta]. Pero no debemos equivocarnos y pensar que la poesía debe ser un camino hacia la fantasía y que debe estar ajena a nuestra experiencia cotidiana [eso sería un error de bulto], sino que la poesía es pura atrevimiento en la construcción de una nueva realidad [algunos filósofos la llaman ‘realidad última’], cambiando los valores de lo nombrado y cambiando sus relaciones... y siempre buscando una comprensión última, siempre moviéndonos en un camino de conocimiento... así, conseguiremos ir creando un mundo distinto dentro del mundo... para que lo imaginemos mejor, es como si el mundo real fuese nuestro cuerpo físico y la poesía comenzase justo en la sombra que proyecta, que según le incida la luz, puede ser penumbra y sombra nítida a la vez o puede multiplicarse según el número y la posición de los focos... y aunque tú midas un metro con setenta centímetros, tu sombra puede medir diez metros o unos escasos 30 centímetros... y puede aparecer y desaparecer, girar a tu alrededor, quedarse a tu espalda o buscarte siempre el frente... puede adaptarse al terreno, ser suelo y pared, rocas informes e incluso estar sobro otro hombre o poseer poco a poco a una mujer... mirar tu sombra, seguirla, jugar con ella... puede perfectamente hacerte entender lo que es la poesía... así, la poesía siempre está más allá de la realidad que le da luz, componiendo y descomponiendo un nuevo universo que, cómo no, también es real [la realidad última]... y junto a ello está el lenguaje [y también el idioma, que es el encargado de la plasticidad] como única herramienta de ‘posibilidad’... con él nos hacemos humanos en su más hermosa dimensión, con él ordenamos el mundo, lo creamos y lo recreamos; desde él nos salimos de la dimensión física y llegamos a la dimensión poética, nadamos en su polisemia y nos ahogamos a veces en ella, con él nos equivocamos y acertamos, con él construimos y deconstruimos, con él encontramos claridad y también todo se hace turbio y confuso... así las cosas, debemos tener claro que la poesía no aclara conceptos, sino que abre caminos y alumbra nuevas dimensiones sobre las que trabajar para lograr una experiencia estética individual que puede ser llevada al otro [en el que probablemente será radicalmente distinta a la obtenida por quien poetizó]... la poesía no debe nunca demostrar, sino que debe quedarse en el ‘mostrar’ mediante la herramienta de la posibilidad [el lenguaje] los caminos de la imposibilidad.
Hacer un poema es una de las labores más altas y serias que puede plantearse el ser humano... e intentar un poema (?) sin saber qué es la poesía, lo que contiene, a lo que lleva, en qué consiste... es una de las formas más preclaras de no estar hecho como hombre.

Monday, January 5, 2009

La retórica de la poesía burguesa.


5 de enero de 2009
El amaneramiento sin sentido, el no hablar desde el hombre y hacia el hombre con temporalidad y con fiebre humanista, el pensar que la poesía tiene sentido en sí misma y que no debe salir a la calle para exponerse al gentío, el subjetivismo como todo y la jodida deshumanización del arte... es la retórica absurda de la poesía burguesa que se enquista en los centros de poder literario y maneja las pautas oficiales para acceder a los dorados dineros públicos... y algo peor que eso [pues hasta aquí hablo de una estética definida y no compartida]: los poetas de base social que han hecho de ella ‘utilidad’, a los que someto al título de “poetas sociales burgueses”, que, amparados en la altisonancia mediática, utilizan el tono de denuncia en su poesía [siempre respondiendo a un modelo aceptado que funciona y procura un estado personal y una posición absolutamente contrarios a lo que se denuncia en sus propuestas poéticas –no proéticas–. Ellos son los peores, poetas burgueses disfrazados de poesía social que le han pillado el punto de ‘beneficio material’ a lo que solo debiera ser tensión entre la realidad exterior y la necesidad interior de poner orden en el caos percibido... ellos son los verdaderos poetas burgueses de nuestro tiempo, y su retórica es realmente perversa, pues juegan al peligroso juego de alimentar al sistema sumándole en su raíz lo que debiera estar frente a él siempre.
Poetizar desde la condición de hombre siempre es fruto de un desequilibrio entre el mundo y el yo que se siente afectado por la tensión que producen en él las verdades reales y las metafísicas, embriagadas siempre de soledad, pero con referencia constante al hombre puesto en el mundo, entre los demás hombres. Y poetizar así también debe consistir, fundamentalmente, en ‘ser’ así. El poeta social debe responder con signos vitales inequívocos a su propuesta poética... mejor dicho, la poesía social debe partir inexcusablemente de hombres que sientan y vivan con intensidad ese desequilibrio entre el hombre y el mundo, y que su poética sea respuesta de la talla exacta a la que su cuerpo de humano presenta en la vida.
Así las cosas, deben dar igual la coloquialidad, el horizonte narrativo del poema [sé que es una contradicción, pero sirve como expresión que explica], la esencialidad o el lirismo. Lo fundamental es “decir” desde el hombre hacia el hombre, decir en conciencia [y también en gestos] sin medir consecuentes de fracaso o de triunfo, sin ver economía o edición, afectos o desprecios.

Sunday, December 28, 2008

Cromatografía de la luz.


28 de diciembre de 2008
Después de 14 días trabajando sobre una lámina irregular de cartulina verjurada crema de 69 x 24,5 centímetros [aprox.] y dos bolis “STABILO point 88 fine 0,4” vacíos, con las muñecas agotadas de tanto trazo y con la cabeza medio limpia de los mil malos rollos pequeños que me acucian, he terminado por fin mi “Cromatografía de la luz”, una representación de nueve mujeres desnudas sobre un jodido fondo de escritura [es lo que más me cuesta rematar, ese tipo de fondos realizados con grafías pequeñas y mezcladas] de las que una está dando a luz una lámpara de filamento incandescente. He vuelto a mis dibujos de línea marcada [ya empecé con ellos en mi nuevo diario gráfico hace unas semanas bajo el título de “Busca mi olor”, del que llevo rematadas 19 páginas], entre otras cosas, porque quiero retrotraerme a esos años en los que intentaba cierta poesía social y en los que siempre hacía este tipo de dibujos, empezando por dibujar mujeres en posiciones lascivas y terminando inexorablemente con el dibujo de monstruos irritados que devoraban todo y por ahorcados orinando tulipas encendidas o enredaderas llenas de flores con cinco pétalos. Nunca he sabido por qué realizaba aquellos dibujos, aunque sí fui siempre consciente de que cuando remataba mis dibujos más oscuros era justo cuando emanaban los poemas más intensos. El caso es que he entrado en ese frenesí de nuevo para buscarme “Los 400 golpes” que necesito, y he entrado por la luz de siempre, por el dibujo simple que empiece a estimular el cambio mental que necesito, pues aún sigo en la vena de los “Dientes de leche” y las palabras se van a ellos como un imán, sin que mi voluntad pueda hacer demasiado al respecto.
¿Hacia dónde quiero ir? Veamos:
Sé que la poesía social siempre ha tenido un fuerte componente narrativo y cierta épica [tampoco hay que ocultar su jodida salsa de doctrina]; es por ello que se aleja de la poesía lírica, que juega con las emociones y los símbolos, con esa llamada ‘emotividad subjetiva’ creada para definir la mismita nada del poeta, o por lo menos eso es lo que vienen diciendo desde hace años los estudiosos de culos planos que viven de estas tonterías con magros sueldos universitarios [aunque, si lo pensamos bien, ¿qué puede resultar más emotivo y simbólico que la denuncia de, por ejemplo, la cara de un niño muriendo de hambre en Biafra, con todo lo narrativo, doctrinal y épico que se nos quiera poner el poema?].
El caso de la cosa es que quiero llegar a conseguir poemas sociales que contengan la voluptuosidad poética de mi idioma, es decir, aunar mi planteamiento moral y mi pensamiento ético con la postura más lírica que he aprendido a volcar sobre el papel.
Mi duda radica en si seré capaz de armar poemas claros [la poesía social debe ser una poesía clara –entendible por el receptor al primer golpe–, lo que no quiere decir que tenga que ser una poesía mala] en los que exista altura lírica.
En ello estoy... y es jodido.

Monday, March 31, 2008

Poesía y presentimiento.


Me molesta de la poesía el corsé de tener que representarla con palabras, porque siempre resultan imprecisas con respecto al sentimiento poético… y demasiadas veces resultan el mal menor en el juego de representarlo. Esa imprecisión hace a la poesía humana y al idioma un río lleno de remolinos en el que puedes ahogarte. Sin embargo, es tanta la fuerza del sentimiento poético, que se hace necesaria su representación a pesar de saber con certeza que siempre es imperfecta y demasiadas veces resulta errada.
Así las cosas, solo me queda dotar a las palabras imperfectas de un ‘presentimiento’ para que se combinen estableciendo un poema. Y que ese presentimiento tenga la capacidad de ser percibido al leerlas, y que sea un presentimiento lleno de intensidad, un presentimiento capaz de ser el principio de una experiencia sensible o intelectual [a ese presentimiento lo he llamado siempre “indicio del poema” sin saber si esa acotación en palabras es correcta y puede llegar a ser definitiva]. Entonces, a partir de esta premisa, me considero capaz de decidir si lo que se presenta ante mis ojos como ‘poema’, lo es en realidad. Vamos, que si leo y ‘presiento’ un más allá, es que estoy ante un poema de verdad o que he conseguido penetrar en la verdad de ese poema.
•••
Enseñar las ideas y no los procesos y las técnicas que parten de ellas. Éste es el vacío de nuestra enseñanza, el terreno absurdo sobre el que posamos la semilla de nuestros muchachos: les enseñamos la técnica y los procesos sin dotarles del necesario porqué, y los dejamos tulliditos, huérfanos de la idea y del proceso reflexivo que lleva a buscarle la utilidad que les estamos metiendo en la cabeza con calzador.
Y lo peor es que un alto porcentaje de enseñantes tampoco conocen la idea y, por tanto, son incapaces de ponerla en valor. Sería delicioso un plan de estudios que plantease una idea al trimestre por asignatura para que los alumnos la desarrollasen, le buscasen los flecos, errasen y terminasen entusiasmados con el descubrimiento y con las respuestas obtenidas. Nada más… los chicos no necesitan nada más, que el resto está en Google a disposición de los interesados.
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Saturday, October 6, 2007

Un deconstructivo día Derrida


Leo mis últimos poemas en fase rem [los poemas, claro, no yo] y les aplico, como siempre, esa estragia deconstructiva que aprendí hace unos años de la lectura de Jacques Derrida, buscando las diferencias que existen entre el significado de las palabras que he utilizado y lo que en la realidad representan.
Es un trabajo que me encanta y con el que disfruto mucho, pues descubro en mi proceso expresivo un montón de situaciones metafóricas que yo había anotado en primera instancia como justa realidad.
De la deconstrucción obtengo riqueza de significados y suelo encontrarme con gratísimas sorpresas. En este proceso es donde empiezo a tomar consciencia del valor de mis poemas y, sobre todo, de la dosis de indicio y de potencialidad que contienen. Muchos parecen radicalmente distintos a mi mirada después de haber pasado el cedazo deconstructivo, ello a pesar de que apenas hago cambios sobre la idea inicial.
Es ahí donde aparecen las lecturas estratificadas de un poema que a primera vista trataba un sentimiento con exclusividad, de ahí surgen los caminos paralelos del poema y la posibilidad de hacerse únicos y distintos en cada lector/receptor… era éste un camino que siempre tuve la necesidad de controlar al máximo [es quizás lo único que intento controlar con tozudez de cada poema] y que descubrí en unos textos espesos de Derrida, de los que debo confesar que solo capté la idea que me interesaba [el interés lo creó la idea de deconstrucción, claro, sin que yo fuera a por ella] y dejé aquello por imposible, dándole a la idea Derrida una explicación simplista que me sirviese… y me sirve de maravilla.
Hoy he trabajado especialmente con estos tres poemas que siguen [de los que ya dejé nota hace un par de meses en otro formato]:

No mueras contra tu voluntad,
ni vivas cualquier necesidad
como una estética...
porque serás fracaso.

Lo que vas a pensar
ya está vencido
y tu más terrible enfermedad
es el consentimiento.

Formula un desafío
y déjalo morir,
porque la inspiración nace
de la vanidad
y va hacia ella.

•••

Todo lo que en ti sea noble
acabará por desprenderse.

No te esfuerces en la candidez,
trafica con los sentimientos
de los demás
y apura el cáliz
que te ha sido dado.

Seduce
y sé decadente,
que el triunfo
es la tristeza de mañana.

•••

Aprende a apreciar cómo camina
la sombra de los árboles
y si no quieres días amargos
jamás te aferres al recuerdo...

Y sé impreciso
como estrategia de resistencia
contra la precisión
de la muerte.

•••

Y después de darles un montón de jodidas vueltas deconstrutivas, he decidido que están listos para ser poemas míos, decididamente míos, pues hablan con precisión e indicio de lo que quiero decir ahora, de lo que soy, de lo que siento en este justo momento de vida casi hecha… son tres poemas que hablan fundamentalmente a mis hijos, porque están hechos desde mi verdad con cierta gana de iluminación, porque están armados para enseñarles lo que soy y lo que serán, porque hablan de valores concretos y de formas de paso, porque quieren llamar a las preguntas y a la reflexión.
En fin, que me siento satisfecho.
De FUMADORAS

Friday, September 28, 2007

Derrotado y cautivo...


Es realmente fantástico que un poeta diga de sí mismo que es un francotirador [hoy lo he leído en una poética escrita por Manuel Rico], y es fantástico porque es una afirmación neta de lo que debe ser la poesía: cosa de francotiradores.
El problema particular es que Manuel Rico también es crítico [y de ‘Babeblia’, nada menos], y me resulta muy difícil poder conjugar en estas circunstancias el verbo ‘francotirar’ si no va unido al inescrutable verbo ‘francorrecoger’.
Hace demasiado tiempo que no trabajo sobre la figura del crítico, y mucho más del crítico metido a ser juez mediático y parte francotiradora. En este caso se da la circunstancia de que el crítico me gusta [con sus altibajos] y el poeta no me disgusta… ¿qué hacer, entonces?, ¿qué decir?
Ya está: que Manuel Rico me interesa como poeta y me interesa como lector que comparte sus lecturas.
Lo que más me molesta de todo esto es cómo noto en mi cuerpo y en mi cabeza que algo está cambiando, que he perdido acidez [y, por tanto, frescura], que ya ‘no soy aquél que suspira en las noches por tu amor…’ y que quizás esté entrando en una fase rem de criterio.
Por si acaso, salvando esta rara avis, dejo escrito que me dan muy mala espina los creadores que hacen crítica… y peor mala espina me dan los críticos que se atreven a crear.
Derrotado y cautivo, el poeta que no mereció jamás una nota breve en ‘El País’ huye sin temor hacia el norte.
Hasta la próxima, Manuel Rico, que siempre nos quedará París.
(18:55 horas) Acuso recibo de ‘tácito’, poemario del colega Eladio Orta editado en la malagueña Puerta del Mar. Gracias, amigo, por acordarte de mí. Pondré lectura a tu trabajo este fin de semana.
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La poesía es a veces una estrategia, otras veces es un respiro hacia adentro y la mayoría de las veces es nada que hacer.
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El bocata de calamares que me metí entre pecho y espalda a la hora de la comida me ha dejado grogui durante toda la tarde, mareado y con el estómago deshecho. Cuando esto me sucede, necesito tirarme a la calle para buscar en ella la forma de sentirme mejor, porque en la calle soy menos vulnerable que en la soledad. Y me he tirado.
(21:46 horas) Hay cierta pasión en el malestar que se acerca bastante a esa otra del amor encendido: no quieres estar con nadie más que con el objeto de tu amor, lo demás te molesta, te hurta una atención que debe estar centrada y nítida.
Cuando me siento mal, intento desde todos mis poros percibir que estoy vivo, intento buscarle la alegría al dolor porque sé desde hace mucho tiempo que es prueba irrefutable y absolutamente sensible de vida.

Salí a la calle y paseé mi mareíto entumido en la mirada a unas mujeres mayores que estaban limpiando la puerta principal de la iglesia de El Salvador como si fuera su casa [posiblemente lo sea, que la soledad es muy dura cuando no se ha aprendido a gestionarla] mientras en la puerta trasera dos gitanillas meaban sobre el granito agachadas y con las bragorrias en los pies [su madre, sanamente dejada, reía en el esquinazo del templo mientras observaba las dos imágenes de contraste]. Un ‘fiel’ de los de siempre recriminó a las crías y la madre le llamó borracho [quizás lo sea, no lo sé] mientras el tipo bajaba la vista al suelo y aceleraba el paso como en una huida Chabrol.
Estaba empezando a sentirme mejor y pillé despacito el camino de casa: dos turistas me miraron fijamente como si en mi rostro reconocieran a alguien –les sonreí levemente a modo de saludo–, la vieja rescocida de la placita nueva seguía en su ventana echando voces vacías e insatisfechas al mundo –el día menos pensado me armo de valor y le meo la puerta con la misma sonrisa que las gitanillas, y que conste que arriesgo, pues con estos relentes otoñales mi meona puede pillar algo de frío–, unos pijos viejos charlaban de caza junto a la cuestita que curva Colón en ángulo recto, una monería de unos ocho años lloraba en la acera por la regañina de un adulto joven que iba a su lado… y llegué a mi casa y me tumbé a mirar con encono ese techo blanco que tanto me gusta cuando estoy cansado… cené y como nuevo.
De FUMADORAS

INGLÉS AL DÍA: learning nude

Monday, September 24, 2007

Maite no conoce la poesía de Hank.



La ‘Confesión’ de Bukowski
“Esperando la muerte / como un gato / que va a saltar sobre / la cama // me da tanta pena / mi mujer / ella verá este / cuerpo / blanco / rígido / lo zarandeará una vez y luego / quizás / otra: // ‘!Hank!’ // Hank no / responderá. // No es mi muerte lo que / me preocupa, es mi mujer / que se quedará con este / montón de / nada. // Quiero que / sepa / sin embargo / que todas las noches / que he dormido a su lado / incluso las discusiones / más inútiles / siempre fueron / algo espléndido / y esas difíciles / palabras / que siempre temí / decir / pueden decirse / ahora: // Te amo.”.
Para Maite esta tapita con mis mejores deseos.

NOTA: Como la moza maneja el inglés, copio la versión original, para que no se pierda nada

CONFESSION

waiting for death
like a cat
that will jump on the
bed

I am so very sorry for
my wife

she will see this
stiff
white
body
shake it once, then
maybe
again

"Hank!"

Hank won't
answer.

it's not my death that
worries me, it's my wife
left with this
pile of
nothing.

I want to
let her know
though
that all the nights
sleeping
beside her

even the useless
arguments
were things
ever splendid

and the hard
words
I ever feared to
say
can now be
said:

I love
you.

De FUMADORAS

Monday, May 21, 2007

Notas de experiencia.

Una cosa es el talento [mucho o poco] y otra es la utilización que se haga de él.
El éxito está siempre en la mano de la segunda opción y difícilmente se sostiene en la primera.
Por ende, ha de tenerse consciencia de que al éxito siempre le acompaña cierta turbiedad.
Utilidad y turbiedad, dos conceptos inseparables del éxito que llevan a un buen escritor a sobreestimar su talento y a sobrevalorar su habilidad para vestir las máscaras.
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Sólo se puede alcanzar la coherencia en la escritura cuando se ha completado la vida. Ya muerto quien escribió, su obra toma empaste y cobra sentido, nunca antes… Nunca antes.
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Un escritor racial nunca puede ser un educado caballero, pues su talento le dicta que los buenos modales solo sirven para obtener buenas respuestas [farsa en ambas direcciones]. La calidad de díscolo va irremediablemente asociada a la de magnífico escritor.
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La poesía pertenece siempre a la sociedad en la que crece el poeta, jamás al jodido poeta [siempre seremos testimonio de otros].
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La poesía no debe escribirse nunca para agradar, y si se hace con esa intención [ya vamos mal], debe contener otra oculta lectura que ensordezca.
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Un poema sí puede escribirse en defensa propia.
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Ser amable en la escritura no debe confundirse con doblegarse al otro.
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Para un poeta es indispensable tener cierto poso científico y una importante sensación de fracaso.
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Un poema debe ser incompleto para ser poema.
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Nunca te fíes del placer en la escritura, pues te dispone al autoengaño.
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Desvístete despacio frente a un espejo hasta que refleje tu desnudo. Luego, mírate a los ojos… Ahí está el poema.
De Tontopoemas ©...

Friday, May 18, 2007

Entomología.

Ya he aislado el problema, mi problema con la escritura, y lo he aislado después de muchos meses de buscar en vano la razón de mi sequía. Después de “Esa intensa luz que no se ve”, un poemario en el que me sentí vivo y atinado, tome hacia la palabra cierta actitud entomológica [aquí está el término clave que me ha solucionado las dudas y seguro que me llevará a poner soluciones], de tal forma que tomaba [tomo] las palabras como maravillas coleccionables para clavar con sumo cuidado en la pared de mi estudio y deleitarme mirándolas. No caí en que las palabras, así usadas, están muertas, son carcasas incapaces de contener alma.
Me pudo la estética por primera vez [que yo recuerde] y he ahogado en ella toda mi capacidad creativa.
Me da rabia haber caído en la trampa de la entomología poética, y me siento vulnerable, porque siempre me afirmé en la poesía viva, en el indicio y en la claridad.
Todavía hay esperaza, porque un problema deja de serlo cuando lo localizas.
(21:56 horas) Entiendo que la mejor árnica para mí está encerrada en poder acumular todo mi ímpetu en un intento de arte, que debo ser obsesivo con esta circunstancia y empeñarme cada día en hacerla realidad. También siento que debo aprender mucho, estudiar constantemente, pero caigo agotado nada más que me pongo a intentarlo. Estoy poniéndome viejo y ya no es solo una sensación psíquica, es algo físico que va sucediendo y que se traduce, sobre todo, en que me duele todo el cuerpo cuando despierto de madrugada, en que me agoto al menor trabajo físico [también es culpa del exceso de tabaco] y en que decaigo donde antes era capaz de poner fuerza y sonrisas. Necesito con urgencia escribir un poema que diga todo esto con capacidad de extenderse, un poema hecho con las vísceras, con todo el agotamiento que acumulo, con la angustia que me llena cada día con más frecuencia.
El miedo para acometer ese poema, ahora, es el de caer en el absurdo exhibicionismo del poeta y volver a patentizar el decorado y no el sentimiento.
(22:35 horas) Acabo de subir a por tabaco al bar de arriba y he salido pitando al ver a toda la masa pepera con banderas diciendo que Acebes iba a pasar a tomarse unas cañas en ese local. Me jode que este tipo abyecto pueda pisar donde yo piso a diario y ocupar alguno de los asientos que me dan corto reposo en los cafeses. Me jode, de verdad.
De Tontopoemas ©...

Thursday, May 17, 2007

Czeslaw Milosz


Leo el poema ‘Encuentros’, de Czeslaw Milosz, y me quedo embobado: “Estuvimos paseando a través de los campos / en un vagón al amanecer. / Una herida rosa roja en la oscuridad. / Y de pronto una liebre atravesó la carretera. / Uno de nosotros la señaló con la mano. / Eso fue hace tiempo. // Hoy ninguno de ellos está vivo, / Ni la liebre, ni el hombre que hizo el ademán. / Oh, amor mío, ¿dónde están ellos, a dónde han ido? / El destello de una mano, la línea de un movimiento, / el susurro de los guijarros. / Pregunto no con tristeza, sino con asombro.”.
Nunca estuve tan cerca de este poeta como ahora. Ya cuando lo leí hace cinco o seis años me impresionó vivamente [dejé nota encendida de aquella primera lectura de descubrimiento], pero no como ahora, pues yo siento que fui quien señaló con la mano a aquella liebre que fue el tiempo y es la perdida razón de lo real difuminada en el recuerdo. Así estoy y así siento, asombrado y sin tristeza, vencido y añorando constantemente otro lugar, otra gente, otras circunstancias.
De todo ello me llega una extraña confusión que actúa como la adormidera, me detiene, me deja reposado mientras siento cómo me quedo rezagado del grupo en el que iba. Otros ya se detuvieron y nunca he vuelto a verlos.
De Tontopoemas ©...

Monday, March 5, 2007

Las migajas de un plato frío alimentan más que la fotografía de un plato caliente.

La verdadera poesía pide distancia, que el poeta haya sabido distanciarse de la realidad que la empujó. Cuando esto sucede, el poema se carga de una ironía especial que nunca contiene el de bote pronto. Y es que la poesía más sólida está llena de ironía, porque la distancia valora el tiempo de la herida y lo acerca a un interesante punto de objetividad que no puede contener el poema de vivencia caliente. Sin el dolor latiendo, sin el sentimiento empujando en la cabeza, el poema se desenvuelve mejor, sin el exceso de lo trágico y con el justo láudano de lo que se puede valorar completamente porque ha pasado. Y el dolor no es tanto cuando ya sucedió, ni el amor, ni la euforia, ni la decepción, ni la risa.
...Pero me gustan tanto los poemas urgentes...

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RECREACIONES CON HURTOS DE PAPEL (6)
(Va dedicado a mi amigo Ramón Hernández Garrido)
Nadie sabe en qué fecha José María Aznar pactó con Saturno para tomar el espíritu de Pecksniff* y cambiarlo por el suyo –un espíritu anodino y planchado–. El caso es que en la herrería saturnal celebran lo bien escogido del personaje, pues nunca, nadie, desde el principio de los tiempos, había llevado con tanto aprovechamiento un espíritu ajeno.
Para celebrar tal circunstancia, Saturno ha encargado a sus magníficos fundidores que le vacíen una copia del rostro de don José María con una leyenda orlada en laureles que rece: “José María Aznar. Excelencia en hipocresía saturnal”.
Hace un par de semanas coincidí con Saturno en una conocida cafetería madrileña y me comentó que en su gabinete de diseño están trabajando en una suerte de “VICTOR” para poner en la fachada sur de la antigua catedral de Salamanca.
Bebimos bastante… era absenta.
* (Pecksniff es un personaje de la obra “Vida y aventuras de Martín Chuzzlewit”, de Charles Dickens).
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(15:43 horas) Decía Pavese que “el destino es abandonarse y vivir la plenitud”. Yo digo que sobre todo es abandonarse y vivir la nada, porque “destino” es el final del viaje y no el camino. Todos llegamos al mismo punto siempre, un punto de desaparición total y absoluta [a unos les llega justo cuando la vida se alumbra en sus cuerpos, y a otros cuando ya han sucedido muchos años después de su muerte física… pero todos respondemos perfectamente a los versos de Manrique]. Ítaca, que no el destino, está justo en el camino, en el paso dado, y en ese viaje es donde se puede jugar a alcanzar la plenitud… Ítaca es la búsqueda y el destino es la nada.

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RECREACIONES CON HURTOS DE PAPEL (7)
Cuando visité a Pier Paolo Pasolini en el hotel de Riva Ligure en el que se alojaba, le encontre desastrado y arisco. Me recibió a pesar de su estado y charlamos de asuntos superficiales durante más de cuarenta y cinco minutos.
De repente, cuando nuestra conversación transitaba por la curia romana y sus asuntos oscuros, Pier Paolo cortó la conversación con una especie de rugido, me miró fijamente a los ojos y dijo:
“Eres la reencarnación de Homais*, cabrón. Mediocre, anticlerical y volteriano… siempre pendiente de tus intereses. Tu alma provinciana no te permite ver cómo caemos vencidos los héroes, mientras te hinchas con tus condecoraciones absurdas y grotescas… Métete tu seguridad donde te quepa…”.
Y haciendo gestos de bufón, como una burla, desapareció por el pasillo de camino a su habitación.
De vuelta a casa, pensé en sus palabras y las encontré cargadas de razón… a los mediocres sólo nos queda la posibilidad de ser Homais, que es como ser nada.
* (Homais es un personaje de “Madame Bovary”, de Gustave Flaubert).
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(17:29 horas) ¿Existen las ‘cosas’ antes de que yo las conozca? ¿Después de que yo las conozca, las ‘cosas’ se destruyen? Sé que la apetencia de conocimiento es puro oxígeno, pero también sé que la obtención del mismo es como una bocanada de dióxido de carbono. ¿Fue capaz el sabio árabe que ideó de forma vaga el flujo direccional de la luz [cambiando la idea del mundo que le rodeaba de que la luz emanaba de los ojos como rayos] de medir la incidencia de su idea en el negocio de las gafas con filtro solar? Su idea destruyó una forma establecida de ver el mundo y creó un amplio camino de consecuentes destrucciones.
El conocimiento es una interminable carrera hacia la destrucción de lo mítico.

De Tontopoemas ©...

Saturday, February 10, 2007

El círculo se cierra sólo si tú lo decides.

Mañana chuli con regalón de mi sobrino Javier [el jodío me ha traído una máscara veneciana de la Venecia misma. Regalo carnavalero para imaginar. Gracias, tío].
La tarde, perdularia por azar: Café con Alberto tranquilo y segundo café con el mismo Alberto y con la salada suma de Vicente Manso y Mariano Cela [cuántos años sin echar un parlaíllo con esta gente]. Hablamos de los hijos, de la vida y del pasado [el barrio, las pandillas de Los Praos, el rascacielos y la plaza; de Javi Tapia y Angelito Bueno, del jodido perro Jano (encarnación fallecida del Diablo) y de otros asuntos tan baladiseros como entrañables.
Pasé un buen ratillo.

(23:28 horas) Cuando el pocholo Baudelaire andaba a la greña simbolista metiéndole misterio a lo suyo, no sabía que un tal Moréas iba a definirlo como «Ennemie de l'enseignement, la déclamation, la fausse sensibilité, la description objective» en una suerte de manifiesto grandilocuente que poco tenía que ver con la justa realidad y tendía a separar a las gentes de pluma o/y pincel en apartados estanco que nos traen a un mondongo día de hoy en el que nadie sabe dónde está, de dónde viene o hacia dónde camina con sus pasos pictóricos o literarios.
Sí, bien, de acuerdo... eran tipos interesantes [todos, coño, todos... los simbolistas, los materialistas y sus consiguientes putas madres... todos]... y el pocholo Baudelaire se quedó como pasmado, con una cara de zangolotino que se nos ha quedado puesta para siempre a los que, después de leerlos y disfrutarlos con la vista, nos ha dado por andarnos la vida con estos remilgos creativos.
El arte y la literatura son eso: arte y literatura, sin más pollas en vinagre, sin más milongas estatutarias que sólo sirven para hacerle la minga un lío a los que estudian y subirles las crasas nóminas a los que enseñan.
Voy a tener que hacer un «manifiesto» por la universalidad de lo individual en las artes y las letras, que cada uno es cada uno y seis son media docena.
De Tontopoemas ©...

Sunday, February 4, 2007

Cada hombre es un mundo por hacer que se va deshaciendo.


¿Cómo he llegado a ser profundamente ateo y gozosamente existencial?
Sinceramente, negar la existencia de un dios es fácil y, además, los hombres de dios te ponen el camino diáfano. Otra cosa es demostrar y demostrarse que no hay un ente anterior y creador y, a la vez, posterior y destructor. ¿Cómo demostrar lo que no existe si no hay parámetros a los que atarse? En este caso sólo se puede argumentar en la demostración la idea que el hombre se ha hecho del concepto «dios», y desde ese punto también es relativamente fácil llegar a la conclusión deseada, la que se quiera, por supuesto, que es cuestión de retórica y no de «verdad».
Ser ateo, en todo caso, es mucho más difícil que ser creyente, mucho más peligroso y mucho más incómodo.
Mi ateísmo niega la existencia de un dios y se preocupa de forma individual por los negativos efectos de esa creencia en las personas de mi alrededor que, por ella, pueden inducir variables en mi existencia que no quiero. Es decir, dios no existe, pero su idea y su creencia en él son capaces de afectarme y de modificar mi entorno.
Así pues, estoy en la lucha de no creer y en la de protegerme del creyente que toma su creencia como verdad tangible y la extrapola al medio con fuerza real llegando incluso a ser agresivo hacia el no creyente.
Además de ateo, me encasillo sin reservas en una suerte de gozo existencial [parecen términos contradictorios, pero aseguro que no lo son, pues puede gozarse del pesimismo existencial precisamente porque desde la seguridad de ser «un hombre lanzado al porvenir» todo se hace más intenso, cobrando cada acto un valor que no pueden degustar los que esperan «otra más alta vida», pues se goza lo que se agota sabiendo que no volverá y se goza lo que se comienza sabiendo de antemano que tendrá un final preciso]. En mi existencialismo lucho por la individualidad como raíz y norte, una individualidad que después del hallazgo se extienda a lo social para «compartir» sin el apellido de «propiedad»: Yo creo –de crear– en lo individual y echo al mundo lo creado con libertad de uso [no me parece que esta idea se pueda dar de cara con los conceptos socialistas o comunistas... sí que los tergiversa en su esencia, pero comparte sus fines y hace que se llegue a ellos con más brillantez y mejores posibilidades de éxito]. Por tanto, tengo claro que soy un hombre único, con existencia individual y con un definido principio y un seguro final; que estoy en un proyecto de vida que me trabajo a diario y que igual que tomo lo que considero positivo de otras individualidades, entrego sin preguntas lo que haya nacido y crecido en mí y pueda ser utilizado por otros, ya que considero que cualquier descubrimiento humano pasa a ser universal –por pequeño o vano que sea– y entra a formar parte de la genética de las generaciones posteriores sin esa mediación de corte capitalista que se llama «propiedad intelectual» y que no es más que intentar sacar un provecho material de lo que pertenece al humano como especie en evolución [en este punto es un ejemplo claro el asqueroso negocio que hacen las multinacionales farmacéuticas dejando morir a millones de hombres mientras tienen las fórmulas para la curación de sus males metidas en cajas fuertes esperando a que multipliquen sus ganancias]. Ésa es la justa inmoralidad del imperante sistema capitalista.
En mi individualidad, igual que tomo del otro, doy y comparto. Y el gozo llega de ambas direcciones del camino... igual que llegan la soledad, el temor, la sensación de acabamiento o la tristeza.
... También procuro ser hedonista cuando se tercia.

(17:21 horas) Ando engolfado, Alberto, en explicar lo combativo de mi poesía para dejarlo escrito y que no se hagan interpretaciones ajenas a mi intención, como más de una vez ya han hecho algunos críticos, hasta el punto de no reconocerme ni en los trazos de mi obra como base de sus argumentos peregrinos, ni en lo que terminan afirmando sin conocimiento alguno de causa.
Afirmo mi interés decidido por lo confesional enmarcado en una expresión simple y clara; lo confesional como hilo conductor de una experiencia personal de vida que deje un latido de mi mundo prosaico unido al devenir de una sociedad que me ha colocado justo donde estoy: Desde mi tacto directo intento mostrar el decorado de un sistema que corresponde a mi tiempo, un decorado en el que cada día y cada noche represento mi papel y que considero que debe ser esbozado poéticamente y éticamente como percepción directa e individual de un tipo que pisa la calle en estos días. Por ello apenas toco temas que me sobrepasan o se salen de mi círculo vital [excepto los relativos a los sentimientos más profundos], pero intento hacer un juego de alta dificultad, que no es otro que dejar indicios de lo universal desde lo absolutamente personal. Por eso desnudo mi vida, me desnudo, porque me considero un tipo mediocre que responde perfectamente a los percentiles aceptados en este tiempo, y al mostrarme desnudo pretendo desnudar también al hombre de mi tiempo. Así, para hablar del hombre de mi tiempo y de sus miserias, hablo de mí mismo y lo hago en primera persona, pero siempre con la intención de que ese «yo» sea siempre un enorme «nosotros».
Con lo antedicho afirmo mi decisión constante de aportar en mi obra una importante intención política que no sé qué dimensión tiene, pero que me parece preclara cuando los poemas se leen con distancia y se sabe ver en el individuo que los protagoniza todo un grupo social que hoy late y respira.
También es poesía de combate, también, porque desde el existencialismo que la hace nacer siempre se dan claves para la rebelión contra todo y contra todos, incluso contra uno mismo. Y no es una poesía de combate hecha al modo de los poetas de guerra, con la voz altisonante y una clara arenga cada tres versos, es una poesía de combate diario y callado, pero con la clara misión de hacer sangre y herida en órganos tan sensibles como la moral, la humillación, la solidaridad, la justicia y la aceptación de una vida anodina.
Para mi poesía siempre busco música, una música que sale del heptasílabo y del octosílabo [en los que me entreno casi a diario junto a la itálica forma del soneto, en el que me siento como pez en el agua a pesar de que apenas decida publicar algunos pocos de cuando en vez], e incluso fuerzo a veces esa música y la patentizo con rupturas estéticas de rima interna que resultan tan imperfectas como el tiempo en que vivimos, de tal forma que algunas veces busco el poema malo como expresión de un tiempo malo, de tal manera que hasta la forma sea combativa y rebelde: El poema es espejo del tiempo en que se escribe... hasta espejo formal.
Sé, amigo Alberto, que al hacer esto corro riesgos, pero lo hago con conocimiento de causa y pensando siempre en que la forma también es indicativa y vindicativa del contenido del poema.
Alguien podrá decir: «Este petulante escribe con la intención de permanecer»... y no se equivocará, porque en mi narcisismo estoy decidido a que alguien alguna vez se sirva de mis palabras para explicarse este tiempo de otra forma, y esa es una razón esencial en mi escritura, ésa y la de curarme en salud echando toda la mierda de la cabeza en pequeños o grandes vómitos.

Thursday, January 4, 2007

Me encantan los finales regados de principios

Es curioso cómo la voluntad poética lleva siempre a buscar una existencia en lo trágico que se traduce por lo común en la insistencia en caminos que no responden a la realidad pacata en la que sobrevivimos. Al poeta le gustaría ser intenso en todo y, a la vez, ordenar su vida en monotemas: este año el amor, el año que viene el sufrimiento existencial, el siguiente la duda... y así gozar la itensidad de un sentimiento, de una forma de ser o estar... pero la vida no es así, la vida es caos y tono bajo como constante de paso. Es por ello que me encanta sentirme poeta, verme poeta; y es por ello también que escribo con más o menos suerte.

Saturday, December 2, 2006

Corso


Hablo con mis amigos y todos andan enfrascados en nuevas ediciones, revistas, poemas... se agrupan y se desagrupan para formar otros grupos... y me hablan de los editores como del último partido de su equipo de fútbol... que si Chus Visor me dijo, que si he hablado con Sergio Gaspar, que si Munárriz me ha prometido... ¡¡¡Mierda!!!
Sé que todo es mentira, hasta la misma mentira lo es, y que son unos desgraciados mendigando papel para sus poemas, que todo es absolutamente falso, y me río por dentro porque yo estoy fuera de juego –de su juego– desde hace un par de años.
¿Valgo para algo? Pues sí, valgo para ir enterrándome con tranquilidad y sin demasiada prisa..
¿Y la poesía?, pues varada a la espera de que suba la marea.
(23:00 horas) La mujer que dibujaba corazones en su ventana no buscaba pájaros ni puentes... buscaba un cuerpo en el que quedarse a vivir sin darse cuenta.
(23:04 horas) Es cansado tener que seguir en esta historia si suena en mi cabeza el «Baby, let me followyou do...» cada vez que me siento indecente, si recuerdo el magnífico final del poema «Corona» de Paul Celan... «Es hora de que la piedra se apreste a florecer, / de que al desasosiego le lata un corazón. Es hora de que sea hora.»... cada vez que siento cómo una tranquila tristeza toma mi cuerpo, si se me aparece el nítido rostro de alguna mujer fantástica cuando miro mi desnudo en el espejo, «O que é, o que é», si imagino la pequeña república de mi abuelo mientras sangraba cuando busco seguridad, si dibujo tu cuerpo desnudo cuando caigo en la cuenta de que no lo he visto jamás... Llueve afuera y tarareo «Gli impermeabili» junto a Paolo Conte sin inmutarme, sin sobreactuar... porque también llueve adentro y no tiene pinta de escampar en unos meses.
En fin.

Friday, December 1, 2006

Truman Capote


Escribió el mejor Roger Wolfe que «Tienes derecho a decir todo lo que te esté permitido decir», luego se hizo más oscuro, más deudor de su tiempo de calle, más derrotado en todo. Pero me seguía gustando.
Más tarde se vino a hacer bastante parecido a mí, y ya no era un maldito, sino que se había convertido en un maldito poeta... y se hizo el triste que es hasta el día de hoy, un triste tan como yo que parece que ya no le queda oxígeno posible.
Y me alegro de haberle publicado sus «Poemas desde un quinto sin ascensor», y que no merezcan reseña alguna en su bibliografía, porque fue un capricho mío con respuesta descatalogada.
Quiero especialmente a este tipo, a lo que fue y a lo que es, a lo que era y a lo que ha venido a ser. Otros –casi todos– son bastante peores. Sí, tengo derecho a decir todo lo que me está permitido decir, pero además siento el irrefrenable deber de decir todo lo que no me está permitido decir.
(21:44 horas) ¿Para qué tener problemas que te compliquen la vida cuando empiezas a rozar el medio siglo?, ¿para qué callarse todo... o decirlo? Ya nada importa, pues he entendido que todo está sujeto un decurso en el que apenas soy capaz de intervenir.
Dejarse llevar y esperar la sorpresa que te depare el día sin hacer gestos altisonantes, comprender mejor que el idioma interviene de forma definitiva en tu forma de ser imbécil –lo anoté hace tiempo en uno de mis aforismos– y no consolarse con nada, porque el consuelo es asunto de mediocres hombres tranquilos... Y ser un tipo dinámico tampoco sirve para mucho, aunque es preferible sumar cierto gesto de dinamismo a lo más simple que te plantees para engañar a las vísceras.

Thursday, November 30, 2006

Allen Ginsberg


Día de absurdas marcas superadas: entre Ríchar y yo nos hemos cepillado el mateado de doce enormes lunas de templado cristal con un vinilo de puta madre. El saldo, un dolor de riñones espectacular y una sensación hermosísima de obrero radical y pirindolo.
(22:28 horas) «He visto a los mejores cerebros de mi generación...»... caer como aves con las alas rotas entre los juncos, ébrios por el dinero y locos por un ascenso en su miserable trabajo o destruidos por una mujer o por un hombre... Ah!, Ginsberg, las nuevas jodidas drogas los hacen aparecer humillados, vencidos hasta en su máscara, líquidos por dentro... y no los he visto aún morir y ya están muertos... Sería mejor verlos destruirse en alcohol y anfetaminas que encontrarlos así, esclavos de una producción que no pertenece a su mundo. Ellos también «atravesaron las universidades con radiantes ojos tranquilos», «se acurrucaban en ropa interior en habitaciones sin afeitar» o «hablaban sin interrupción durante setenta horas»... pero se dieron al infierno de sobrevivir sin acertar a convocar un final digno, se vistieron al modo de la época y encontraron todos los justos gestos de lo falso.
Los veo a diario, Ginsberg, y recuerdo que eran los mejores cerebros de mi generación.
Y yo intentando atender a mi musa.
¡¡¡Mierda de aullido!!!

Tuesday, November 28, 2006

Monique Ilboudo


Me gusta que las musas sean dispersas y tengan vida propia, que sufran y que gocen, que adopten sin quererlo una pose entre humana y vegetal –pues disfruto al regarlas con frecuencia o sacarlas al oreo de la madrugada–. No han de haber hecho nada especial para ser musas, pero deben sentirse como tales cuando lanzo mis dardos, es decir, conocer su hermosa calidad de musas y saber con certeza que son objeto poetizable y creativo.
Para ellas guardo mis mejores metáforas, los arrebatos líricos, los deseos más últimos y un claro sentimiento de que sean felices. Si en mi mano hay materia con la que construirles una casa en la playa o un castillo de arena, pueden estar seguras de parcela y entorno... sus problemas son míos, su tristeza me amarga, su dolor causa heridas profundas en mi cuerpo y su risa contagia una risa extranjera en mi boca de plástico.
Las quiero como son, nunca como quisieran ser, y voy creando un mundo donde vivir con ellas.
Aunque soy polígamo de soledad, en mi serrallo paralelo canta la favorita cada día un canto de sirena que me atrae como a un náufrago.
Sin mis musas soy nada... con ellas soy la nada... y hurgo en la diferencia.

Sunday, November 19, 2006

Javier Lostalé

Todo el día encerrado con la escritura, con la tinta china, con los pinceles y con la música... ¡Hay esperanza! Empecé a escribir a primera hora de la mañana y el chorro duró justo hasta la hora de comer... y era tan fácil... que he rematado cuatro poemas que andaban en el dique seco pidiendo árnica.

Por la tarde, después de un cafetín con charleta, me agarré a la tinta china y he andado engolfado en un dibujo unas cuantas horas, ilusionado como hacía meses con una imagen deliciosa, hasta que llegó Richar de Zamora con mi nueva guitarra y, hala, a darle a las cuerdas y a buscar los sonidos que ya tenía medio olvidados... hasta me marqué un «Fuego en el agua» molón y castizo, eso después de recuperar el ritmo de «Sublime ilusión» y de apuntar un poquito las canciones que andaba currándome en el verano de un par de poemas que escribí para ser cantados. El aparato es extraordinario, ayuda y tapa defectos. Acabo de dejarla hace unos minutos apoyada en la pared después de intentar –gozando y haciendo gallitos– el «Just like a woman» de Boby D.
Qué buen rollito.

Saturday, November 11, 2006

Manuel Lara Cantizani

A primera hora llamo al colega Manuel Lara Cantizani para felicitarle por el galardón que ha recibido con su poemario «Piel del invernadero de nieve» en el XXXIII Concurso de Poesía Ciudad de Burgos. El tipo estaba absolutamente feliz y nos reímos los dos de encontrarnos por fin en la misma colección editorial (DVD ediciones).
Espero que lo disfrute.
Curiosamente, me llama Morante –siempre atento– para darme noticia del premio de Lara, y al rato lo hace vía Internet Josep María Rodríguez, con el que hacía mucho tiempo que no cruzaba palabras. Ambos llenos de cariño, lo que me da energía para un ratito.

(12:25 horas) Leo bastante últimamente –eso es síntoma de que no me llega la escritura–, y no sé si lo hago para buscar, para aprender o para ayudar a pasar el tiempo. Lo que sí sé es que no disfruto con mis lecturas, que las fuerzo en exceso y no sé dejarme llevar por ellas.
A veces me creo en estados de ánimos que no corresponden a mi realidad, pero por creerme en ellos se hacen reales. Ahí es donde influyen mis lecturas... leo a Gamoneda y me quedo hundido, leo a García Montero y no pasa nada, leo a Laforgue y me entusiasmo, leo a Nicanor Parra y sonrío...
(22:15 horas) Yo creo que la literatura ya no me interesa, porque ya no accedo a ella con el entusiasmo con el que solía hacerlo en 1998, por ejemplo. Quizás este asunto me esté avisando de que algo anda acabándose por dentro, y lo mismo me pasa con ciertos aspectos de la vida que antes consideraba de vital importancia... el cultivo de la amistad, la valoración del paisaje de mi tierra, el disfrutar de la calle y del bar... Algo se está agotando y presiento que me irá dejando desolado esa jodida falta de ilusión por las cosas que antes significaban pura pasión.
Hace un rato, mientras Magdalena cenaba, le di dos golpecitos en la frente y pregunté: «¿Quién anda ahí?». Ella me miró fíjamente con los ojos vacíos que ya son costumbre para todos los que la queremos, se detuvo un momento y me espetó: «Pantalones, pantalones».
Todo un poema que podría haber abierto la temporada del realismo sucio español con éxito.
¡Puta mierda!
(22:56 horas) ¿Cuál es el interés de este diario? ¿Para qué llevo escribiéndolo desde el 96? ¿Qué he logrado de tantas horas anotadas?
No lo sé.
Empecé con la intención de dejar palabras en las que irme reencontrando, en las que reconocerme... y ahora no sé hacia dónde camino ni por qué tengo estas enormes ganas de acabar. No quería anotar el suceso que ahora contaré, pero, después de pensarlo mucho, creo que debo hacerlo para poder verme en él con distancia: Hace unos días destruí toda mi colección de mujeres leyendo y finiquité el blog que tantas horas de búsqueda me había supuesto (tan sólo dejé vivas un par de postales que me regaló Marisol Huerta, a las que he cogido un cariño especial). Después de la destrucción me sentí muy mal, con unas enormes ganas de llorar, pero necesitaba romper algo muy querido para intentar alumbrar una salida nueva. Se me caía el alma de ver cómo desaparecían ante mis ojos postales antiguas, láminas de arte, affiches de cine, viejos programitas de mano, cartones publicitarios y otros objetos que mostraban hermosísimas mujeres en pose de lectura... pensaba en el tiempo dedicado a su búsqueda por librerías de viejo de Madrid, Sevilla, Valencia, Segovia, Salamanca... con la ilusión puesta en lograr algo que emanara belleza.
Y no ha cambiado nada desde entonces... bueno, sí, que estoy mucho más triste, pero nada se ha activado adentro que me encienda para volver a pillar ilusión loca.
¡¡¡Mierda!!!