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Sunday, February 20, 2011

Entre Gilgamesh y Casariego...



Vinieron a visitarme Jesús Urceloy y Marisol con las nuevas noticias del pantano y un par de libros chulos [“Historia y Poesía” –el discurso de entrada de L. A. de Cuenca en la Real Academia de la Historia– y “Antilogía Contrapoesía de poetas reversados”, con poemas de Casariego, Escarpa, A. Martínez y Scala], de los que uno, la antología, era un regalo del colega Gonzalo Escarpa y traído por mis amigos con una dedicatoria no sé si entrañable o profundamente cabrona. Dice: “Para Pipe, ese ejemplo a seguir que, por suerte, nadie sigue. Un abrazo, Pipón. G.”.
Dejé mis nuevos libros sobre la mesa, aguardando un ratillo libre para su lectura, y me fui con mis amigos a degustar unas cañitas por los bares de Béjar y a charlar sobre asuntos banales y profundos [estos últimos tratados desde la pura banalidad]... salieron David Torres y su nueva novela, de la que había recibido ayer mismo notificación del autor por fbk [“Querido Komen, quería invitarte a la presentación de mi nuevo libro, PUNTO DE FISIÓN, que tendrá lugar el 2 de marzo miércoles en el Círculo de Bellas Artes, a las 20.00 horas. Ya le he mandado un abrazo al Urce. Vente, que hace mucho que no te veo el pelo y a mí ya me va faltando. Un abrazo. David.”], con esos detalles pequeños que luego terminan siendo historia de la historia y que lo hacen todo mucho más entrañable y más cercano que los juegos económicos editoriales [es en estas cosas en las que me siento especial, en el poder conocer de primera mano los juegos creativos, los hallazgos casuales, las fuentes precisas, las referencias nada concisas, las obligaciones debidas y los resultados de todo ese batiburrillo de vida alrededor de una obra y un autor]... Luis García Montero, que entró en nuestra conversación mientras le echábamos un vistazo al suplemento cultural de ABC, en el que salía a doble página, con foto grande y dos poemas de baja cota. Discutimos un ratito sobre el valor de la poesía de Luis, dándose la premisa de que a mí me gusta, enfrentada al uso que el poeta ejerce de su statu y a lo impudoroso del enfrentamiento de su ‘ideología’ predicada con el uso de los medios y sus guiños constantes al poder... de Ana Belén y Víctor Manuel, y por las mismas causas, pues me contó Urce que han realizado una campaña publicitaria carísima para Esperanza Aguirre y se han quedado tan panchos en su casilla de izquierdas... de la ministra Sinde y de su lucha mal trazada contra ‘series yonkis’ o ‘elrestoesruido’... del genial Woody Allen, del que Urce recordó enseguida un fragmento de los diálogos de ‘Annie Hall’: “¿Conocen este chiste? Dos señoras de edad están en un hotel de alta montaña y dice una: Vaya, aquí la comida es realmente terrible. Y contesta la otra: Sí, y además las raciones son tan pequeñas... Pues, básicamente, así es como me parece la vida. Llena de soledad, miseria, sufrimiento, tristeza... Y sin embargo se acaba demasiado deprisa.”... y de muchos otros tipos, que conversar con JU y MS es siempre como asistir a un bazar hermoso... luego mis amigos decidieron ir al cine y me dejaron un tiempo estupendo para echar un vistazo a mis nuevos libros.
El discurso de entrada de LA en la Real Academia de la Historia me pareció un texto elegante y hasta arriesgado para el contexto de la institución... degusté la prosapia y los ingentes conocimientos de LA y disfruté especialmente de los tramos dedicados a la mesopotámica ‘Epopeya de Gilgamesh’ y a Constantino Pedro Cavafis...
Luego le tocó el turno a la “Antilogía Contrapoesía”... toda una belleza editorial y de diseño esta pieza de la editorial ‘Ya lo dijo Casimiro Parker” [recomiendo el libro a curiosos de la buena edición, a amantes del diseño gráfico y a bibliófilos nuevos y viejos]... y allí me encontré con hermosas sorpresas de Pedro Casriego Córdoba, como el ‘Te quiero porque tu corazón es barato’, que conservo en una edición antigua a la que vuelvo de vez en cuando... con un Arturo Martínez absolutamente desconocido para mí hasta la fecha y que me dejó frío con su propuesta [no me parece un acierto por parte del antólogo embocar esta obra en el tejado de la de Casariego]... Eduardo Scala en su tono capitular de bordado y crucigrama [es bueno en lo suyo]... y Gonzalo Escarpa en esa peligrosa modernidad que a veces luce radiante y otras veces se acerca al juego trilero de los vasos en una mesa plegable. Un libro de verdadero riesgo en todos los sentidos que nace medio salvado por la hermosa huella Casariego y el sobresaliente diseño de ‘HARPO Comunicación’.
El resultado general es el de haber pasado un buen día de amigos y lectura, cosa que agradezco [aunque solo de vez en cuando].


Wednesday, January 7, 2009

Dejad que rumien.


http://www.literalia.tv/programacion/leer-os-hara-libros/edicion-1.asp

Yo trago y me indigesto mientras los otros rumian.
Y ya era hora de ver en algún sitio recogido el trabajo experimental y arriesgado por el que he apostado en silencio durante demasiados años [gracias desde aquí al coleguilla Gonzalo Escarpa y a su "Leer os hará libros"]. Nada es en balde cuando uno cree en lo que hace. "X", de Antonio Orihuela, fue un riesgo importante del que aún queda la deuda en mi caja de cartón de facturillas [apenas se vendieron cinco o diez ejemplares –se regalaron más de doscientos– y la edición restante fue medio a dormir en una caja en mi almacén de locuras].
Hoy lo ha rescatado Gonzalito como a mí me parece que el conjunto creativo [autor/editor] se merecía. Algo parecido sucedió con el poema objeto de Antonio Gómez "El peso de la ausencia" [de éste sí agoté la edición, pero nunca nadie dijo nada al respecto de la enorme dificultad que supuso en todos los sentidos editar ese libro bellísimo y arriesgado]. Otras diez o quince obras del mismo tono experimental y artístico siguen aún en mi almacén llenándose de polvo hasta que pasen trescientos años como poco para que sean descubiertas. Entonces, cuando alguien las descubra, se tirarán de los pelos por lo que pudimos hacer y nunca hicimos.
No tengo abuela para estas cosas, ni para otras... por eso puedo decir con la voz más alta y tabaquera que, como editor, he realizado una tarea importante que permanecerá. Lo saben quienes la conocen.
•••
Jo... he leído mis dos últimas entradas en el blog y me siento mal porque soy un pagado de mí mismo, así que os pido disculpas por ello. La verdad es que después de fin de año me ha entrado como una fiebre rara por sentirme valorado –algo que me sucede algunas veces– y ha salido el narcisote que llevo dentro.
Juro que volveré a la tranquilidad de los tipos humildes y que no os castigaré más con mis aventuras de capitán araña.
Soy cada día más fieramente humano [además de cándidamente gilipollas]... y se nota.

Friday, June 13, 2008

Perseguir el precipicio.


Pasé la tarde de ayer, entre cervecitas, con la pujante poesía joven [representada por la delgada línea roja del coleguilla Gonzalo Escarpa y por la poesía híbrida e insular del chiquillo grande Ben Clark]… y con la repujada fuerza editora del potente Fabio Rodríguez de la Flor, editor pimpollo de esa cosa hermosísima llamada ‘Editorial Delirio’. Es Gonzalo un clavicordio de proyectos y un imán para raros [en sus acepciones de atracción y liderazgo religioso], un tipo que destella y jamás deja frío al personal, además de poseedor de un atractivo natural que ya le presenta con medio camino andado. Ben Clark es más como era yo a sus años, incluso hasta me reconozco en su físico de alguna forma, y se percibe lleno de ganas poéticas. Fabio es otra cosa… una ente humano en el que se mezclan una mirada dulce e inteligentísima con una sonrisa pérfida, una sólida autoformación con una bella candidez indefinible, un buen mazo de ganas con un manejo magistral de la posibilidad.
Los tres hacen un ‘uno’ al que le caben todos los adjetivos, e incluso le sobran también todos. En fin, que lo pasé estupendo con ellos.
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Siempre perseguí el precipicio para sentir el vértigo en el centro del estómago, pero el miedo me hizo dar un paso atrás cada vez que llegué hasta lo vertical, por lo que me decidí un día a ser el pasajero imaginario del barco que naufragó, el tripulante lascivo de una cama en la que duerme la muerte cada día en posición fetal [a más de una mujer casi ahogada he sacado entre mis brazos de la marea de sábanas para depositarla sobre la alfombra de arena], el marinero ebrio que no soporta el estatismo de la tierra firme y quiere hacerse líquido en una maraña de cantinas solitarias.
Perseguí el precipicio y terminé inventándomelo para no tener que perder el poco equilibrio que me queda. En él hay sirenas de barco con cuatro enormes chimeneas que escupen humo negro, un mingitorio interminable lleno de hombres mirándose su centro con las manos, el camarote cerrado de un capitán desaparecido en una travesía, la cebra pastando frente a los ojos entreabiertos del león, el túnel que atraviesan con sus maletas los suicidas, un carbonero trasegando cisco en un cubo de zinc, la maga montada sobre un cisne y una omisión en un cuadro de círculos concétricos de Kenneth Noland.
A veces entro en discusión conmigo como una excusa para no llegar al filo, y lucho con términos comunes a un mismo objeto [como ‘albaricoques’, ‘albérchigos’, ‘damascos’] para no acabar siendo la estética de una caída.
Que zozobre el barco en el que me enrolé y se hunda [ahogarse me parece una de las formas más jodidas de terminar] es una obsesión muy parecida a aquella que me abrumaba cuando contaba con nueve o diez años. Pensaba en que los que pasaban de cuarenta años eran viejitos y mi abismo se concentraba en imaginarme llegando a ellos mientras me preguntaba cómo sería mi cara y hasta dónde llegarían mis dolores… con 20 años, mi precipicio era la muerte, no en vano había perdido a un amigo por su afán suicida, a otro en un accidente de automóvil y a otro por un paro cardiaco mientras practicábamos nuestro deporte favorito… y ahora, con diez años pasados de los cuarenta, ni la edad ni la muerte me producen aquel vértigo… ahora son otras cosas más relacionadas con el conocimiento, la forma y la expresión; mi vértigo es de palabras y trazos, y mi abismo es de conocimiento.
¿En qué acabará todo esto?