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Saturday, December 19, 2009

Mañana perdida




Me lo dije de pronto y, sin más, me puse manos a la obra... tomé un manojo de hojas viejas de papel carbón, el adhesivo de doble cara, la inscripción informática del grito que llevo en el estómago desde hace dos semanas y collageé hasta que se me puso negra la camisa blanca que llevaba... todo a lo bestia, sin buscar trazos finos ni acabados curiosos... porque debía ser exactamente el reflejo de mi grito y de mi estado.
Luego me fui a comer un platito de puré y unos filetes [también me hice una jarrita de limonada con azúcar y los limones de Sinda y Jesús... estaba de rechupete].





Saturday, November 29, 2008

Es hermosa esa nieve.


Cuando salí a la calle esta mañana, estaba nevando intensamente y sonreí [la nieve siempre me trae recuerdos alegres y me pone el cuerpo a tono]… y al llegar a mi estudio comprobé que aquí adentro también acababa de caer una hermosa nevada, pues al abrir mi mail me encontré con el aviso de La Caixa de una fuerte colaboración con ‘SBQ solidario’ por parte de los colegas Jesús y Sinda [para que os hagáis una pequeña idea del valor de las aportaciones económicas que nos hacéis llegar, os comentaré que tenemos determinado ya un terreno en Alto Moche y estamos valorando su compra. Son 2.000 metros cuadrados y su precio oscila entre 600 y 800 euros]. Así que me puse a dar brincos y a reír a carcajadas gracias a vosotros, hermosos vencidos que aún no sabéis lo que es rendirse. También estoy gozando de esa sensación antigua que me indica que lo estamos haciendo bien esta vez, sin mediadores grandes que se dejen un bocado importante del pastel en gastos de gestión y en sueldos solapados a ‘voluntarios’ [guardo de eso muy malas experiencias, circunstancia por la que me he decidido a gestionar estos proyectos directamente y hasta el final, me cueste lo que me cueste, para conseguir que todos los recursos, absolutamente todos, lleguen limpios hasta quienes los necesitan].
Hermoso día se presenta, compañeros.
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Recién comido y solito, como más me gusta, subí con mi coche hasta el montecito de El Castañar y me di un paseíllo por la nieve virgen, jugando a dibujar con mis pisadas el lamido esqueleto de una mujer aterida de frío, su columna vertebral como calada entre las agujas caídas de los pinos sobre el manto blanquísimo. El frío me acogió hasta penetrarme con ese rigor suyo que golpea y enciende la nariz como un piloto. Lo sentía voraz en esa simetría que supone la muerte con la vida y hasta atiné a burlarme de su aliento y de sus gélidos puñales colocando mi mano durante un minuto largo, abierta, sobre el pudor del blanco.
Tocar la nieve, apretarla, requiere la cautela de saber cuándo dejarlo… penetrarla, precisa de una heráldica del frío minuciosa y alquímica… llevártela es asunto algo más delicado, como apresar el viento de una tarde o el cómico chillido de cuclillo.
Mancillé el blanco con auténtico gozo [me encanta mancillar lo que es diáfano e impoluto, lo reciente, lo perfecto, lo estrictamente desnudo] y me figuré espejo de carne buscando una presencia que se hiciera reflejo en mi volumen… pero no la encontré.

Volví aterido a refugiarme en mi estudio, con las manos ardiendo como carbones encendidos, con la nariz golosa en su goteo, con la boca lanzando humaredas de vaho como pequeñas nieblas, con los pies azulados y la cistitis mía latiendo como un párpado en el centro.
Disfruté del silencio y del sordo crujido de mis pies en la nieve, de algunos derrapajes con mi coche contento en el campo de fútbol de los PP teatinos, de las fotos que hice en lo oscuro del día, de las bolas de nieve que tiré a los erizos, de los copos cayendo racheados y vivos, de algunos resbalones, del verde contoneándose en las plantas perennes, de mi risa en el centro de aquella soledad incomparable.
El santuario tenía sus dos puertas abiertas… la imagen de la virgen estaba sola, a oscuras, esperando a que alguno pusiera una moneda para hacerla de luz [el vil dinero].

Tuesday, August 19, 2008

Estoy mojicón y gatinino.


A esta hora, son las 22:03, aún no tengo el parte del día del amigo Halarberito, y lo echo de menos. Puedo contar que el día fue peleón de trabajo, que sufrí una sanción administrativa que ha dejado mermada mi cuenta [es decir, en menos no sé cuánto], que falleció la madre de Mercedes y Mari Sol Colorado [suegra de mis amigos Juan Carlos y José Manuel] con lo que eso me trae de ‘tira, Felipe, que te pilla el toro’ [abrazos fuertes para ellos porque sé lo que suma una pérdida en el ardor y en las ganas], que vino a verme después de veintiséis largos años mi amigo de juventud Felipe Sánchez Sánchez [para todos Felipe Garute] para darme una lección de vitalismo y de humanidad completa [me hizo reír y llorar a la vez, y hasta se me puso la piel de gallinita al oír su relato de vida… y me sentí pequeño a su lado, muy pequeño].
Con estos mimbres puedo colegir [inferir, deducir] que soy feliz y que tengo lo más importante en mi mano: la percepción de que no me preocupa mi salud porque es aceptable, y que esto me sucede junto a la gente que quiero y gracias a la gente que me quiere.
Y que yo quiero ser como mi Isabelita Huete, esa mujer firme y desatada con la que me encuentro en la boca del metro de Correos cada vez que voy a Madrid [que son para contar con los dedos de una sola mano], una tía con dos cojones y un Mayo maravilloso al que apoyar y en el que apoyarse [yo también te quiero, Isabel, y me gustaría ser como tú], y también quiero ser como Donce [a la que no conozco, pero que ya es como de la familia], y como Guadalupe, y como mi preciosa Lorena con sus apuros mesoamericanos y su hermoso coraje para salir adelante cada día y tener a los suyos como reyes, y con mi Belencita reguapa vicedecanada, y con You y Malick, y con Diego y su Tere, y con Riobó, y con Sinda y Jesús...
Sí, hay mucha gente maravillosa de la que debo aprender y con la que debo hacerme una flecha lanzada hacia la felicidad, porque el tiempo es corto y hay que aprovechar/aprovecharnos de lo que por él pasa y es regalo.
Hoy, Halarberito, comprendí de repente que mi misión debe ser hacer felices a todos los que me quieren, y hacerlo con todas mis fuerzas.
Estoy mojicón y gatinino… y eso es muy bueno a veces.
Que le den bien por el culo a esa sanción administrativa, que me la refanfinfla.

Saturday, August 16, 2008

Pequeña crisis...

Hoy jugué con mi cámara térmica, y lo hice a oscuras y con el mechero Clipper encendido. Algunos de mis dibujos mejoran notablemente pasados por el filtro de esta cámara.

Pequeña crisis y dos correos electrónicos cortitos de Alberto. El primero para indicarme mis fallos con los yuanes y la confusión entre las fotos de Rafa Pérez y Miguel Ángel [ya hice las correcciones pertinentes]… termina así:

“Como ves sigo sin dormir, aunque hoy han sido cinco horas.”

Y en el segundo correo una historia par a la de la manzanita de Adan y Eva que llega bajo la cabecera ‘Primeros síntomas diarreicos”:

“Pues nada, que me cago vivo, y tal circunstancia me provoca desgana. Han debido ser una uvas de las que, muy amablemente, nos ponen por la tarde en la habitación. Yo no las comía porque había decidido no comer nada sin pelar, pero probé una y estaba tan rica que me animé. hoy no he comido y he tomado la pastilla correspondiente. Ya veremos cómo va la cosa. Seguiremos informando. Abrazo ‘pa to’ el que veas.”

Te comprendo perfectamente, compañero, pues en mi viaje a Tanzania sufrí dos ataques similares que me dejaron vacío y delgadino… claro, que yo no pelaba nada y comía y bebía lo que me echasen… lo más gracioso fue el viaje en avión de 8 horas en el que me pasé haciendo cola para entrar al baño durante todo el recorrido: entraba, descargaba, salía y me volvía a poner a la cola.
Que mejores rapidito.


CRÓNICA VIJARRENSE PARA A.H.

Se me olvidó contarte ayer que hubo un fuego en el paraje de Los Pinos, muy cerquita de la casa de mi cuñada Julia, pero lo apagaron tres helicópteros en menos de una hora.

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Béjar está petadita de coches y personas de fuera –circunstancia propiciada por el festivo de ayer unido al fin de semana y esa cosa agosto que escupe a los capitalinos a los paraísos pequeños– y yo estoy de mal humor, como siempre que esto sucede, ya que hoy me quedaré sin pan, estará ocupada la esquinita donde tomo café y no podré aparcar mi coche al lado de mi casa. ¡A la mierda!
Ayer, Sinda y Jesús me ofrecieron exponer obra en Málaga, pero les dije taxativamente que no y se quedaron medio asombrados. No entienden, Alberto, que en el trazo soy mediocre, aunque le ponga mucha voluntad, y que probablemente me sentiría avergonzado al ver mis cosas colgadas en una sala chula.
Uno debe saber siempre dónde está y conocer el valor de lo que hace, y yo sé que mis dibujos y mis pinturas no atinan a decir ni un 10% de lo que quiero decir y no saben expresar plásticamente –no tengo técnica alguna– el sentido de mis reflexiones. Me veo mucho mejor como poeta, ya que ahí alcanzo hasta un 30% del asunto, de mi verdad.
El caso es que me inquieta que haya personas que miren con ojos asombrados lo que solo es ráfaga impulsiva y necesidad casi fisiológica, lo no que se hizo para ser mostrado, sino para ser regurgitado y mesticado por uno mismo y, como mucho, por sus cercanos en sensibilidad.
Para centrarme, encendí todas las luces del taller y coloqué en fila sobre el suelo todos mis dibujos y pinturas para hacerme una composición de lugar, y fue como asistir a un desnudo frente al espejo… allí estaban todas mis miserias y cada uno de mis jodidos defectos bocetados con trazos inseguros, infantiles… mis mujeres de pechos enormes y nalgas desmedidas, todas sin norma, sin un esqueleto posible… los monstruos saliendo de las manchas negras de tinta que los mejoraría mi hijo Guillermo en un minuto… los dibujos de líneas marcadas en exceso con plantas trepadoras y suicidas orinando en macetas [llenos de trazos irregulares e indecisos, de prisa]… los autorretratos en los que aparezco siempre con la mirada perdida, como si el espíritu me hubiera abandonado al marcar las pupilas… un verdadero desastre, amigo Alberto.
Lo recogí todo y lo até con un cordón viejo para ver si me olvido un día del lugar donde lo he colocado.
Pero me quedan preguntas de ese ratito a solas con mis trazos y mis manchas, preguntas que se quieren acercar a mi fracaso como hombre, preguntas que me da miedo responderme, incluso atacarlas, pues pienso que he de salir con graves heridas de ellas y no está el tiempo para sobrellevar dolores intensos y mantenidos. ¿Seré imbécil?

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Salí a comprar tabaco a las 12:44 y estaba nublado el día hasta el punto de empujarme a pasear un ratito ante la tregua del calor. Lo pensé mejor y volví a encerrarme en mi estudio para seguir escribiendo estas tonterías que me dejan minutillos de felicidad.
Me asombro del hueco que dejáis y lo conjuro a solas, el hueco donde estuvisteis ayer [que a veces es caries y otras albo fantasma delicioso]… el hueco que dejó la mujer de almendras con sus pechos que retumban ahora como tambores en el eco del vacío [yo en el justo lugar de esos pechos perfumados de manos, subviviéndolos]… el hueco de la loca en la placita, un hueco concubino y casi crótalo en el que nace el nervio y el temor cuando lo ocupas… el hueco del poeta menor con su resabio de complejos, con ese aroma turbio de lo gris [huele a rancio]… el hueco de la muertecita de ayer, que es lánguido y poroso, pero contiene un morbo que te hace contráctil… el hueco de la hermosa camarera, que es casi gratuito y semeja praderas de intactas vulvas húmedas orbitando una queja… el hueco de la maruja infame, versátil y con olor a rata o a niebla putrefacta… el hueco del que se quedó solo, que es ocuro y con huesos, y sabe como a salmo si lo respiras hondo…
Me asombro de cada hueco y juego a ocuparlo como lo haría una piedra, y en él escucho quieto, y en él poso mis manos para sentir mejor quién fue su pasajero y qué desfloraba su estancia allí, en él cambio de piel como un ofidio y aprendo a sentirme diminuto y tranquilo mientras soy lo que fueron los cuerpos que allí empujaron al aire.












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Tarde.
Chaparrón en las calles con tormentita molona y chaparrón imperialista NBA en la tele. He intentado trabajar un ratito, pero me puede mi pasado baloncestero y no hago más que mirar el resultado del España/EEUU por internet. En el primer cuarto ya nos han metido el culito para adentro, pero no pasa nada.
No aguanto y me subo a PdT a ver un ratito el partido. Impás.
Vengo del segundo cuarto y ya no pienso subir a ver más a PdT, que perdemos de dieciséis y me pongo de los putos nervios. En fin.
Tanta mingada cibernética y tanto entrenamiento prediseñado… cuando lo que funciona es el ‘pasa y corta’ de toda la vida, ése que tan bien supo hacer durante cinco años la selección yugoslava… que lo demás es mierda pinchá en un palo y espectáculo de cara a la galería. Sencillez y líneas cruzadas, igual que en la vida.









Monday, May 5, 2008

La vida sigue al mismo ritmo que la muerte.


Van cayendo los días y también van cayendo las empresas al amor de esta jodida crisis. Esta mañana, sin ir más lejos, se me torcía el desayuno al saber que dos empresas fuertes de la ciudad me habían devuelto pagarés por cantidades importantes [una lo había hecho por quiebra y la otra por suspensión de pagos], lo que me dejaba con el culo al aire y con esa sensación agria de que no está en mi mano solución alguna. La cosa está en dejarme llevar y esperar a que los sucesos se tornen favorables antes de que la situación se torne insostenible… vamos, apretar el culo y aguantar el tipo para ver si los políticos toman las decisiones justas para que volvamos a tomar las riendas de la situación. Ya veremos.
Y por lo demás, pues nada, que la vida sigue al mismo ritmo que la muerte, y la primavera alumbra colores que conforman un decorado que rechina justo detrás del teatro de los hombres. Y que debo acordarme de las visitas y el afecto de mis amigos durante los últimos días [la marcha de Magdalena me hizo olvidar la anotación puntual y agradecida], que vinieron Emilio González y señora [un puntazo de tía que me cae de puta madre] acompañados de su delicioso Fernando [Fer], y vinieron dos veces [aunque no les pude atender como se merecen] y cargados de aceite del de rechupete, vinagre del caro y dulces judíos de relamerse… que estuvieron conmigo Fernando y Fabio R. De la Flor y me dejaron libros y ese constante testimonio de amistad buena que tanto agradezco… que me llamó José Luis Morante y que también lo hizo José María Cumbreño… que recibí abrazos interneteros y telefónicos de Donce, Jesús Majada, Sinda, Lorena, Riobó, Ángel Pasos, Guadalupe, Ramón Hernández Garrido y otro montón de gente, y que les digo que son hermosos y que los quiero de verdad a todos y mucho.
Y nada más, porque aún no tengo ganas, o sí… quizás de comerme un cordero con todos, un cordero regado con buen vino, y cantar juntos y emborracharnos hasta caer al suelo, y dejar que todo fluya y que el mundo sea nuestro para hacer con él lo que nos apetezca.

Wednesday, April 16, 2008

De cuando lo de Logroño.


Me envía la coleguilla Sonia Sanromán [poeta chuli y querida] algunas fotos del periplo logroñés con los hermosos vencidos de ‘Ediciones Clandestinas 9 de Agosto’, con los que edité mi librito “Tour de France” [que recogía poemas para ciclistas]. Verlas me hace recordar lo bonito y entrañable que me resultó aquel viaje, lo bien que me trató la cuadrilla entera de Enrique Cabezón, lo magníficamente que comí y los nuevos amigos que hice.
Las dejo clavadas aquí para que no se me olviden nunca.
Un besote, Sonia… ¡¡¡muacs!!!






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Me gustaría saber el sentido que tiene escribir y esperar, para qué se realiza el rito de la escritura y para qué el de la espera.
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PALABRAS PARA JESÚS MAJADA

Contesto aquí al comentario que Jésus Majada me ha dejado hace un ratito en esta misma entrada.
Te agradezco, Jesús, tu pérdida y tu asombro, tu perplejidad y tu alucinación, pero creo que soy yo el que ha tenido una inmensa suerte de que hayas podido acercarte a lo que hago, porque si algo me falta es personal dispuesto a recibir y a mirar. Y sí, mi obra es una vorágine porque mi cabeza es una verdadera vorágine [no mi vida] en la que soy incapaz de poner orden, pero con una ventaja que no conozco en casi nadie, y es que tengo la capacidad [no sé si por autoformación, por deformación o por genética] de sacarlo todo afuera, de vomitarlo, justo en el instante en que me apetece hacerlo [imagínalo como una bulimia mental], y lo hago siempre sin pudor, sin sentido del ridículo y sin un proceso a posteriori que me haga sopesar resultados o/y consecuencias… y siempre me fue bien en lo individual, aunque me llevé mil hostias venidas del entorno [de las que aprendí a sanar en segundos]. Tu vértigo es el mío [qué bien define este término lo que me sucede], un vértigo de ‘hacer’ que casi ha alcanzado el nivel de lo reflejo, lo que me lleva a una producción constante que es capaz de retroalimentarse e insuflarme una fuerza que no tengo para seguir.
Otro de los factores que me mantienen vivo en la creación es mi particular narcisismo [soy engreído y pagado de mí mismo, no lo dudes], un narcisismo individual y abierto, un narcisismo que ya no necesita del otro para ser… desde él comprendo mi ‘originalidad’, pongo nota a mi ‘valor’ [que por lo general está bastante por encima del de muchos que se creen algo y tienen y consiguen], concreto mis máscaras y le asisto con la particularidad de ser sincero conmigo mismo y con los demás [no me duelen prendas en decir que me regalaron un premio o que me lo ofrecieron y lo acepté, como que algunos de los creadores de mi tiempo –demasiados– son farsantes que no se merecen el pan que se comen cada día, y suelo dar nombres y apellidos]. De este statu conseguido hay dos consecuencias que gozo y padezco –según el día y la hora–: que me he convertido en el bufón [y por ello todo me está permitido en mi entorno, hasta lo más peregrino que pueda ocurrírsete, y la gente sonríe y me da palmaditas en las espalda mientras les llamo hijos de la gran puta con todas las letras, por ejemplo] y que soy negado allí donde debiera reconocérseme, porque soy peligroso [mi palabra es peligrosa y mi creación también].
Asumidas con tranquilidad las consecuencias de mi calidad de ‘bufón peligroso’, sabiendo con certeza que ya no podré ‘estar’ en mi puta vida –lo mismo en mi puta muerte sí– en los pedestales reservados a los intelectuales mansos o a los hijos predilectos o pródigos, ni podré comer de ellos… mi lectura creativa del asunto se ha terminado haciendo vómito, un vómito tranquilo y constante, un vómito que me encanta volcar cada noche en donde pueda.
Y en lo relativo a la carta de tu hermano José Luis, pues que fue un poco de esto que te acabo de contar, una carta en el mismo tono que mis palabras, con rabia, dirigida a la institución bejarana para reclamar lo que moralmente le pertenecía por méritos demostrados [ser nombrado Hijo Adoptivo de Béjar], una carta que no cayó en su día demasiado bien por el tono imperativo, pero que estaba llena de verdades como puños cerrados y dispuestos a dar un buen directo. Intentaré ir al archivo municipal para sacarte una copia [si es que se conserva el original]. Era auténtica escritura de carácter, la cara directa y sincerísima de José Luis.

Un abrazo y mil gracias por tus ojos dispuestos… y un achuchón para tu Sinda guapa, y que se ponga buena pronto.