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Thursday, December 20, 2007

La bondad de lo experiencial.

Otro día de libros y publicaciones [adoro el correo cuando viene cargado de estos regalos]. Esta vez recibo el último número [18] de ‘Prima Littera’ de manos de mi amigacho José Luis Morante [incluye carta adjunta] y me encuentro la sorpresilla de que Ricardo Virtanen hace una crítica de mi ‘El gato solo quería a Harry’ [no estoy de acuerdo, amigo Ricardo, en que la reiteración de asonancia en ‘eo’ haga endebles a los dos poemas que apuntas… quizás tendrías que buscarle la música a esos poemas, tú que te dedicas a ella, para encontrarles el juego sonoro al que yo jugué… Es solo un apunte, colega, pero un apunte de algo que yo valoré en su día, y no solo en los dos poemas de los que hablas en tu trabajo… a veces nos confunde esa moda de que las asonancias y las consonancias están prohibidas… yo creo que en poesía uno debe hacer lo que le pida el cuerpo… eso sí, siempre con el control de lo que se hace]. Mil gracias a ambos, José Luis y Ricardo. Luego, una cachondada de la editorial A Fortiori, ‘Ocupado’, una serie de lecturas breves para el WC… un volumen encantador y divertidísimo; El título ‘En torno a mi trabajo como pintor’, de Antonio López, editado por la Fundación Jorge Guillén [me apetece mucho meterme en su lectura] y La obra de tetaro ‘Postrimerías’, de José Ricardo Morales, también editado por la Fundación Jorge Guillén del colega Antonio Piedra.
Más gracias.
•••
El mejor material de trabajo creativo viene siempre de la propia experiencia y de la percepción de la realidad subjetiva de uno mismo. Imaginar sin base experiencial, dispersa; y crear desde conceptos ajenos y no vividos es algo que parte ya patinado de falsedad. Otra cosa muy distinta es comenzar una obra, un poema, una pintura, desde una premisas y con unos fines más o menos claros, y terminar en un camino absolutamente distinto [sabes cómo comienzas, pero nunca eres capaz de controlar hasta dónde llegarás]. A mí me sucede con mucha frecuencia el partir de una emoción intensa, positiva y bellísima… intentar un poema en ese tono y desde esa emoción… y rematar en una solución absolutamente distante de la idea inicial, una solución existencial, negativa, dramática.
Y me gusta mucho que ese azar suceda, que me quede la duda de que algo misterioso y ajeno a mí ha intervenido para producir el acto creativo que queda al final entre mis manos.
Y me parece ético reconocer que no controlo mi episodios casuales, que son casi todos, aunque siempre proceden de mi mundo experiencial, inexcusablemente.
También existe en el acto creativo una parte que tiene que ver mucho con lo laudánico, una parte en la que juego a creerme en la posesión de algo a lo que no puedo acceder de forma tangible… creando en ese tono obtengo la sensación de que poseo eso que me falta, de que lo he vivido y, por tanto, de que ello pertenece a mi mundo experiencial [debe ser un pequeño mecanismo de autodefensa el que lo produce]. Y de ello saco siempre tranquilidad de ánimo y sosiego.

De FUMADORAS

Tuesday, September 18, 2007

Aventura casi metapoética...

“Mi amada es una rosa de marfil / y en ella encuentro yo más alegría / que en toda la febril filosofía / de mi azorada vida estudiantil. / Ningún libro que ponga yo en mi atril / se puede comparar a la poesía / de su triste mirar la lejanía / cuando llegan las lluvias en abril. / En vano gastaré mi juventud / si trato de buscar felicidad / en unos viejos textos en que nada, / ni siquiera las voces del Talmud, / se pueden comparar en majestad / al más leve suspiro de mi amada.” [‘Amor y la febril filosofía’ es un soneto de rechupete de C. M. Aguirre, un sonetote que pertenece a ese libro icono que lleva por título “La camarera del cine Doré”].

“Y fue mi pasión desmesurada tan patente / que de no cuidar mis gestos / y ocultar mi distinguida procedencia / me veré obligado a abandonar por tiempo indefinido // (qué pena cuando el amor no es / sino la continuación de una gran tristeza)” [‘Encuentro junto al piano’ es un poema clave –al menos para mí– del tristemente desaparecido Ricardo Franco en “Los restos del naufragio”].

… y salí a mancillar muchachas con los ojos, y en la hora del café se hizo la magia porque una camiseta grismarengo dejaba que entreviera el blanco de unos pechos distraídos… Mis ojos no cabían en sus cuencas de tal desaguisado en ese escote, miraba y al momento jugaba a distraer esa fijeza por no parecer el desgraciado que persigue mujeres con cierta extravagancia en sus hormonas. Bebí como si nada y miré como si todo, pues leer a Ricardo y a Carlitos no es terapia de líquenes ancianos ni flor para adornar sobre una mesa.
Bostezó la vestal y fue divino mirar su estiramiento. Se agachó a recoger no sé que objeto y fui depredador de su paisaje. Me miró descarada y retiré mis ojos hasta el café con hielo –el último licor que este unicornio ha de tomarse frío hasta otro agosto–. ‘Los restos del naufragio’ que ya soy encontraron abrigo imaginario en esos pechos pequeños, de ración, porque se dio ese azar tan imposible de que era un cuerpo añil de camarera [Carlitos y Ricardo poetizaron, aún antes del suceso, lo que había de sentir mi calavera].

(19:10 horas) He tirado la tarde en un jodido trabajo físico y me he reconvencido por enésima vez de que yo no he nacido para esto, y mira que mi padre contiene esa genética que viene del abuelo Saturnino de ser para el trabajo como un puñetero rabo de lagartija, pero yo debo haber salido recesivo al curro cansador y sudadero.
La verdad es que mi plan no era éste, coño, que yo pensaba que haciéndome empresario de las artes gráficas podría delegar tales funciones físicas en algún subalterno/compañero… pero mi mala suerte en lo referido a las dotes de mando –no sé mandar, que solo sé perdir por favor– y esa cosita gore de empresario de izquierdas enrollaíto con los trabajadores me hace subir a andiamos, colgarme de escaleras, tirar de los taladros, atornillar, sudar como un torero y quedar derrengado con dolor de riñones.
Mientras curraba, me acordaba de la piruleta azul agabachada, con su cutis de ‘hermosa’, con su pomporompón, con su sonrisa falsamente amable (cínica) y su rabia frondosa de obrerilla derechera. Me hubiera gustado verla guardar el equilibrio en la jodida escalera del siglo X sobre la que yo hacía magia… y, como en un ‘dejà vu’, me vi charlando con Fernande Cartón sobre el sol que doraba los membrillos [no los de Antonio López, sino los de Mateo Hernández] y la perplejidad de que al lado existieran seres amargos complicando la vida de la gente. Fernande, que era más lista que los ratones coloraos, me llevó a la verdad de que para dimensionar lo bello hace falta el contraste de lo feo y lo sucio… yo comprendí enseguida que hay que agradecer a los estúpidos y a los necios que hayan de sobrellevar su rijosa existencia para hacernos posible gozar de lo hermoso, de lo sencillo, de lo armónico.
Sí, esa casta de personas con impronta de llaga y con alma de puñal espaldero debe existir para nuestro justo gozo, para sentirnos sensibles a la vida y su visión más positivista… sin el tonto no existiría la razón del listo.
De FUMADORAS

Saturday, November 4, 2006

Luis Alberto de Cuenca

Mis pensamientos, mis actos y mis sentimientos crean el tiempo en el que suceden, y jamás al contrario. Está claro, por tanto, que el tiempo –mi tiempo– lo creo y lo destruyo continuamente, constantemente... y no es él quien me marca su paso, sino que soy yo quien lo va anotando y tachando. Por tanto, el tiempo ni se gasta ni se usa... sólo se crea.
Esta nueva percepción de potencialidad me hace más fuerte, me empeña más en hacer, en crear, en pensar, en sentir. Si vives intensamente, está claro que vives más tiempo, porque el volumen de tiempo creado es mayor que el que emana del hombre anodino, y por tanto el tiempo vivido es también mayor. No es cuestión de años, meses o días... es cuestión de tensión e intensidad, de tal forma que alguien con treinta años cumplidos puede haber vivido mucho más tiempo que otro ser con cien años contados.
[Trabajar más en esta idea].

(12:55 horas) Entre la bella aforística de Jonathan Swift, hay un apartado dedicado a la religión que no tiene desperdicio alguno. Dice el colega en su aforismo número 67 que «Somos lo bastante religiosos para odiar, pero no lo suficiente para amarnos los unos a los otros.»... Y vuelvo a mi convencimiento de que en la idea breve y bien trabada está la mejor filosofía, la mejor creación y el mejor arte... Y comienzo la lectura de «Poesía (1980-2005)» de Luis García Montero para intentar reconciliarme con esa palabra que un día fue luz para mí y que con el tiempo recaló en palabrería. Me apetece salvar al García Montero que me tocó con sus «Flores del Frío», con los «Poemas para Tristia» o con «Diario cómplice», sólo eso... que a lo mejor es demasiado.
(19:54 horas) La conducta de las personas que dirigen el mundo globalizado es infame, pues juegan a excluir y a incluir a su antojo en ese paraíso del conocimiento que han creado. Ahora el pobre es más pobre, el rico es más rico y el olvidado mucho más olvidado... pobreza global y olvido global... nunca riqueza global. Claro, que estoy hablando de conceptos virtuales, y me afirmo: ¡¡¡Pobreza global!!!

(22:51 horas) «Es horrible morir así de fea...» escribió Raymond Chandler y me gusta la porposición como título, como principio y como fin de un libro... Llegar bella a la muerte es un asunto interesante sobre el que dar vueltas y vueltas... Es horrible morir así de fea... es horrible morir... así de fea... es horrible... morir... así... es horrible... morir.
Y es que la muerte no quiere presas agotadas, quiere muñecas rotas, bocas húmedas y calientes, ojos grandes, cabellos bien peinados, cuerpos para celebrar con ellos el rito más necrófilo, ardor, guiños, tersura... la muerte quiere ángeles caídos, rosas frescas cortadas de su tallo... para darles el beso último y dejarles el gesto más sereno que nadie ha imaginado... Puede ser delicioso prepararse mil días para una muerte bella y para ser bellos en la muerte... un fin en sí mismo de la estética... un hedonismo militante hasta el final... un arte tan concreto como una naturaleza muerta o un cuadro tediosísimo de Antonio López.

Thursday, September 7, 2006

Zhang Ziping


Me he levantado tarde porque anoche salí con Felipe a las casetas fiesteras para que disfrutara un ratillo con sus colegas. Además, la noche ha sido de perros, con teléfonos sonando y el sueño de Murano hecho añicos. En fin, días de vino y castaños indios aguantando el tipo de padre, el de hijo y el de insoportable levedad.
Y a media mañana –con medio despertar– me llama Urceloy para ponerme al día un poquito de la literatura de plástico que se cuece en los estudios telemadriles –y lo hace con porra y garita–. Es un cachondo el tío.
(13:17 horas) La excelencia es vista como una virtud casi extinguida en este tiempo, y el personal se queja por ello, sobre todo el personal reflexivo e inteligente; pero la excelencia requiere un alto nivel de trabajo y concentración en un solo camino, circunstancia que me parece, además de sacrificada, de un bajo nivel de vitalidad humanista. Yo, que admiro la excelencia, la determinación y el encono racional, prefiero sin lugar a dudas una vida llena de pinceladas, una actividad como la de Ramoncito Gómez de la Serna, apuntando siempre ideas para que las desarrollen los excelentes.
Es por eso que no me gustan demasiado los poetas que elaboran y reelaboran o los pintores como Antonio López, enfangado siempre en lo excelente y perdiéndose la vida y el arcoíris creativo en un monotema que crece hacia la perfección.
Y es que la perfección no tiene que ver nada con el hombre, un ser que en un altísimo porcentaje depende del azar y de lo reflejo.
Yo no quiero ser nunca excelente... quiero ser humano, profundamente humano.
(16:33 horas) Hoy he visto por la tele a los perros populares después de sus vacaciones. Volvían de sus paraísos artificiales –hasta quizás de su nieve (?)– a morder otra vez con rabia. Las americanas de verano, las corbatas con sus nudos rechonchos como mortíferos nudos de garganta, el moreno casi lúgubre en sus caras fofas, la sonrisa denticlor de diez sobre par, la polla fláccida –que toda la fuerza se les va por la boca–... y sus «dimita...», sus «por España», sus «una y grande». Me dan asco esos miserables, me dan mucho asco... Y lo peor es que respondo a sus capotes con mi asco cuando debiera dejarlos para siempre en el jodido olvido.
(17:03 horas) Ya huele a sanmartín por estos lares y algo se está moviendo lentamente en el «vuelve a amanecer». Va a ser un lujo nubio econtrarme por la calle a algunos tipos de paisano y decirles buenos días con una sonrisa abierta, sin dobleces. No habrá rencor, pues el daño se lo han hecho a sí mismos y su derrota pondrá vergüenza en la mirada que hoy aún permanece altiva. Vivir para ver y esperar para sonreír es la mejor apuesta.

(17:38 horas) ¡Jo!, qué tarde llevo. Toda entera raneando sin hacer nada práctico. Sólo un amago de plástica a base de trapos sucios, tinta china y grafías... un puto desastre para quitarme el calor bestial que tengo.
Hoy no sirvo para nada, ni para arreglar la jodida línea ADSL, que lleva muerta un par de días sin dejarme navegar.
Arranco a leer y lo dejo.... pongo música y la quito... empiezo un poema y lo borro... Quizás necesite un puntito Trakl de rameras pariendo niños muertos o de odios abrasando corazones... o lo mismo que llame Albertito Hernández para tomarnos juntos un cafetín a medio silencio... o quizás meterme en una cosa «Protogaea» a lo Leibniz y armar una taxonomía nueva de caimanes urbanos y de rosas de Chester, de genéticas pizza y de tontocomputers... Lo mismo necesito salir a la calle y mirar con ojos de taxónomo a los albañiles del edificio de enfrente o a la rijosa vecina de la esquina.
Seres para la reproducción, eso es lo que somos; bichos salidos con el pene en ristre hasta que cae por su peso mirando a hembras de morcillones en los sobacos y en la cintura del pantalón, máquinas de follar en dique seco babeando como dragones de comodo mientras imaginamos unas nalgas que se nos vienen a las manos o unos pechos que nos arrodillen. Seres para la carne sin pase de otra evolución que no sea la de sumar hembras cubiertas. Nuestro gran problema es que sobrepasamos los percentiles reproductivos antes de la mitad de nuestra vida, y eso duele, porque no ser un efectivo reproductor no tiene caso, y lo sabemos, y eso nos hace infelices de atar, viejos verdes de cuarenta tacos babeando hasta el final y siendo sólo deseo morboso y mirada sucia.

Sunday, June 25, 2006

Bucchoo


Me hace gracia ese sentimiento utilitarista de algunos poetas jóvenes –y de otros no tan jóvenes– que les lleva a predicar desde un sentimiento de falso anarquismo creativo que la producción artística no debe ceñirse a leyes arbitrarias (léanse, por ejemplo, las normas ortográficas, las de versificación, las distintas técnicas pictóricas o el rigor del pentagrama). Y a eso lo llaman «libertad» con la boca llena. Pero toda armonía necesita un orden previo, incluso cuando lo que se quiere mostrar es el caos.
De aquí mi cabreo total cuando leo a algunos engoladitos púberes jugando a inventar las vanguardias y creyéndose que en cada paso dado han logrado un descubrimiento vital para la Humanidad... ¡Infelices!... y hay tantos....
No les vendría mal a estos «munchanchinos» leerse el apartado 188 de «Más allá del bien y del mal», del inefable y cabreado Nietzsche. Una joya.

(12:29 horas) La relación con los demás, siempre, es grosera, por ello es absolutamente necesaria la soledad y el crecimiento individual. Dos hombres que se rozan desde la evolución solitaria hacen mucho menos grosero su roce, o por lo menos muestran una «suciedad» mejor elaborada y más llevadera como suciedad social.
Me gustaría tener la suficiente voluntad como para llegar a elaborar un estudio largo y profundo sobre mi idea de la individualidad como valor supremo del hombre en armonía con la naturaleza y en armonía con lo que se denomina el «hombre social». Destruir esa idea de que la individualidad es un valor conservador y troglodita y que, por contra, supone una fuerza inmensa con la que edificar una nueva sociedad más justa y evolucionada en la que el individuo es el mayor valor para la mejor construcción de su entorno. Mi mal es que nunca fui un tipo de voluntad ni de esfuerzo, así que tendré que ir dejando poco a poco mis pinceladas burdas para que juntas intenten conseguir un retrato nebuloso de lo que pienso.

(18:04 horas) Leo una entrevista última a Antonio López y anoto en mi cabeza algunas de sus respuestas: «...En el arte de nuestra época ... no hay ya fe en los grandes conceptos. Soy de esos pintores que trabaja sencillamente a través de las emociones. No confío en nada más. Las ideas, los conceptos, las aportaciones de los otros vienen después. Pero el sentimiento es lo que te hace singularizar una escena...»... el sentimiento y el aprendizaje que procuraron los «grandes conceptos», pues no somos nada sin el bagaje que nos empuja... «...Hay unos cuantos buenos artistas, y no necesariamente españoles, gente de mucho valor, que ha trabajado, gracias a Dios, fuera de lo normativo. Eso creo que no ha pasado en la literatura, pero en las artes plásticas ha explotado todo de una forma tremenda en la búsqueda de nuevos espacios...» ... Desde luego que en la literatura oficializada no ha pasado, pero sí en la periférica. El problema es que el apoyo de la clase dominante no esta por la labor de empujar a los escritores que se atreven con las fronteras... En todo caso, no es razón necesaria la de trabajar fuera de lo normativo para crear con potencia... ¿Antonio López trabaja fuera de lo normativo?...

«... Lo que llamamos la pintura de siempre ha convivido con los nuevos lenguajes que se han ido incorporando. Y éstos han intervenido en nuestro trabajo de una forma extraordinaria. Una ciudad pintada por mí es muy distinta a una vista por Pisarro o Canaletto o Hopper. Todos somos personas de nuestra época... Si no es más que el lenguaje. Estamos contando la misma historia desde la profundidad. Mi generación, por ejemplo, está diciendo las cosas desde una dicción más sombría que la de la gente que viene después... Son la España y el mundo de nuestros días...»... ¿fuera de lo normativo o...?... «Ahora mismo, nos movemos en los terrenos de la incertidumbre. En todo: en el amor, en la religión, en la política. ¿Qué ha sido de las ideologías del siglo XX, tan sólidas en su momento: el comunismo, el fascismo...? Nada. Todo se ha venido abajo. Lo que nos queda son conceptos universales que saltan sobre los dogmas. Eso te lleva a la incertidumbre, a la necesidad de inventar tu propia vida y la libertad. Es extraordinario. ¿No queríamos libertad? Pues esto es. Y merece la pena.»... Conceptos universales que saltan sobre los dogmas... buena frase, Antonio, y merece la pena, claro.