Showing posts with label C M AGUIRRE. Show all posts
Showing posts with label C M AGUIRRE. Show all posts

Sunday, June 15, 2008

Mi mesa se queja.

La caja “RAPID” de liar cigarrillos me mira desde el servilletero robado como pidiéndome uso, pero mi mesa es un desastre desde hace meses y no me apetece sacarla de su espacio de olvido. Haré una lista de las cosas que contiene para ver si me animo a colocar un poco:

• Un CD del Ministerio de Presidencia con el Expediente nº 1.112 que contiene todo el proceso del asesinato de mi abuelo Felipe.
• La tarjeta del tapicero decorador Joaquín Peromingo.
• El disco de Diego F. Magdaleno, “La Soledad sonora”.
• Una nota escrita a lápiz en la que pone: “Gonzal Escarpa buscar gmail / Cereijo / Julia / Gabriel / Deportes / 630 / 030 / 4 / 6 / 364” [nunca entiendo mis notas urgentes y quedan sobre la mesa como esperando a ver qué sucede].
• Una servilleta con la dirección de Tomás Salvador González.
• El distintivo de estacionamiento ORA con validez hasta 2008.
• Una carta con notas en su envés: “ 1-2 agosto / 6BANDAS / otros espacios / logos Pieldetoro 150x60 / Elliottplaza / (¿) / 7 fotos logos grupos 9FCCyL” [a saber de qué va la cosa].
• Un papel mal cortado con lo que sigue: “27 Guadalajara Nov. / SONORA-20.21.22 / 13.14.15 / 23 / Reserva Hopi /242526Monterrey-DF-Guadalajara” [será mi viaje a México, digo yo].
• Una tarjeta de Alicia Martín Pozuelo en la que pone a bolígrafo “Sulleylapluma.es”.
• Un Pentel Color Brusch verde.
• Un depósito de gasolina para Zippo “Premium Lighter Fluid”.
• Mi memoria USB Transcend.
• Mi móvil Motorola apagado [siempre apagado… le odio].
• Mis dos mecheros Zippo alineados.
• Las dos gafas de ver.
• Un cutter marca Olfa.
• Cinco lapiceros diversos, tres bolígrafos, una pluma de punto grueso y un rotulador Edding rojo.
• 16 mecheros desechados por mala impresión serigráfica [la mayoría ya no es capaz de darme fuego]
• Dos paquetes de Chester [uno con dos cigarros y el otro entero].
• Una lata de Coke abierta.
• Una bolsa de chiquitillos de anís [también llamados tetillas de monja].
• Una foto con Carita Boronska [los dos muy risueños].
• Tres enormes montones de libros apilados a mi izquierda [cuento exactamente 87 volúmenes sobre mi mesa], entre los que destaco la obra completa de Oliverio Girondo, los aforismos de Leonardo da Vinci, los diarios de Valéry, Pizarnik, Bukowski, Zenobia y Pavese; un libro de alquimia y mística, “El ser y la nada” de Sartre, “Tristes” de Ovidio, un poemario de Ana Blandiana, los pensamientos de Miguel de Unamuno, tres libros de Cumbreño, la revista Litoral dedicada a los ‘pasajeros’, la obra poética de Elena Martín Vivaldi, el diccionario RAE en dos volúmenes, un libros sobre Balthus, el “Dédalo e Ícaro” de Haldane y Russell, la poética completa de Valerio Catulo, “Sobre el estilo” de Demetrio, las obras completas de José Miguel Ullán, “Palabras para un cuerpo” de Gonzalo Alonso Bartol, “La camarera del cine Doré” del colega Aguirre, “La luna e i Falò” de Pavese…
• Tres sobres con tres trabajos de imprenta que tengo en maquetación.
• Un servilletero robado.
• La máquina de liar pitillos que me regaló paquito Ortega.
• Mi Imac blanco con su teclado lleno de ceniza.
• Un cenicero enorme de cristal.
• Un disco duro externo Lacie.
• Una impresora de sobremesa Epson Stylus.
• Un teléfono fijo Panasonic.
• Un flexo negro con tres intensidades de luz.
• Cables a mogollón.


Y todo sobre una mesa de cristal de dos metros por uno que ha terminado siendo mi vida entera, porque sabe contenerme en su hermoso desorden cada minuto.

•••

Suena “Canta tu nombre en mis oídos” de Malevaje y pasó el mediodía como algo impostergable y desnudo. El día pasa y nada más… ¿qué puedo hacer? Pasa desnudo en un ‘pa mí la vida tiene forma de mujer’, mientras el hombre común pone en su cara de orangután un gesto pretendidamente humano [al fin y al cabo es la voluntariedad de un gesto]. El día pasa sin más, mientras el gran teatro del mundo suena en su oscurecimiento global [esa sinrazón que hace que la evaporación sea menor en términos globales y que los estudiosos que no saben predecir qué tiempo hará pasado mañana en mi pueblo, se arriesguen a predecir qué va a suceder dentro de un par de siglos en el mundo enterito], en las torvas miradas de los beodos mandatarios OPEP, en el seísmo último que arrugó la Tierra o la melopea yankee del minusválido Busch.
Nada, no pasa nada que no haya pasado antes, ni siquiera una esperanza de horizonte.
Y percibo mi encanto discreto en soledad, intentando no apurarme con todas las imposiciones vanas de los hombres y gustándome en esta pose ecuestre, sentado en mi sillón de escritorio como una ele minúscula y conformando el quorum en la academia de mí mismo. Sencillamente, hoy no necesito tampoco a los demás… …pero escuchar tangos me pone [me encantaría saber bailarlos, coño, y a veces lo intento con mi sombra] y me sublima… “Qué es tu vida, amiga mía, / si ya no tienes pasiones, / si no te queda deseo, / si se acabó tu ilusión; / si perdiste tus zapatos / en la última carrera, / si perdiste los sentidos / en ese postrero amor. // Al darte la media vuelta / viste que estabas tan sola / que únicamente sentiste / un nudo en el corazón, / y al mirar hacia lo alto / viste que no había estrellas, / que se escondía la luna / y que se fundió el farol. // Solo quedaba la noche / tan negra como una ausencia, / y ese frío que te hería / como un puñal vengador. // En un momento cruzaron / por tu recuerdo otros días / cuando alegre y desdeñosa / jugabas con el chaval; / lo engañabas cada día, / te reías en su cara, / te gastabas su dinero / en timbas y en bacanal.” [‘Solo quedaba la noche’ (Tango de Antonio Bartrina con música de Oswaldo Larrea)]… y el nicho empieza a abrirse y yo me pongo el frac y la corbata estrecha, y busco en mis heridas alguna cruz de ayer, y me hago todo insomnio por apurar el trago, y festejo en mis uñas todo lo improvisado, y juego a recibir lo que no puedes darme, y me hago cocodrilo hasta ratificar el cataclismo, y busco en los vagones un asiento vacío, y doblo mis camisas, y me desmenuzo como un pescado recién servido.

Thursday, March 13, 2008

Como silbar...


¿Recuerdas, Viejo F, las melenas bien peinadas de las muchachas con lazos de color granate, las faldas plisadas de cuadros, las rebecas cortitas con su cuello redondo, los calcetines blancos…? Tú perteneces a aquello como los melocotones pertenecen al sol que los incendia y los hace estallar en aroma. ¿Recuerdas el sabor de las manzanas reinetas recién robadas del árbol, la pegajosa mordedura de la resina en las manos cuando arrancabas trozos de la corteza de los pinos para hacer barquitos con la navaja chiquitilla de cachas nacaradas, los tocados indígenas con hojas de castaño y las trenzas de hierba fresca…? Eres de aquel tiempo y en él está tu podredumbre, porque desde él te has ubicado fuera de lugar… sí, un viejo desubicado es lo que eres, un viejo con piel y esqueleto, con dendritas que cada día transportan tu electricidad más lentamente, un viejo inadaptado que aún no ha entendido que lo que fue no podrá ser de nuevo… debes tomar una decisión y no quedarte en la tierra media en la que estás ahora. O te estableces en tu pasado o te lanzas a la vida, pero nunca el medio… date tiempo para mirar y luego decide, decide si las manzanas amargas o el vino nuevo, si las almendras garrapiñadas de las ferias o la sinrazón del estado de las cosas, si las piernas blancas cruzadas sobre el cuarzo o el sexo arrugado, si el brillo del carey acariciando una melena o las canas harinando el pecho… y luego hazlo poesía, viejo, llévalo al tragaluz de las palabras.
•••
Acuso recibo de “Dos salmos de David”, “Los soldados”, “Dos medallones literarios”, “El país de los sueños” y “Cuatro poemas para Reloj de Arena”, todo del enorme C. M. Aguirre [mil gracias, hermano] para arreglarme de rechupete mi Semana Santa de encierro total.

Monday, January 14, 2008

Generar dopamina.


El hombre se torna infeliz por la angustia de Dios, esa cosa traída envuelta en miedo y sufrimientos por la que se considera que los dioses –cualquiera de los que imaginemos– tienen en su mano la posibilidad de castigo… Esto para los creyentes, claro.
Para todos, incluidos los no creyentes, hay una circunstancia común que pone dolor y temores. Esa circunstancia es la muerte, que siempre viene acompañada de un sentimiento negativo que nos hace rechazarla como idea de normal pertenencia a lo vital. Tal percepción viene siempre traída junto a la consciencia de la fragilidad humana, junto a la inexorabilidad y junto a lo irreversible… Si embargo, el valor máximo de la muerte es que jamás admite dudas, pues contiene la calidad de certeza, y quizás de ahí nos llegue el mayor de los temores, de que es la única certeza que el hombre tiene desde que puede razonar, de que no admite dudas ni posibilidades, de que es el tiro hecho en el que no podemos influir de forma alguna y, por tanto, no nos deja lugar al juego de los caminos ni al de la posibilidad.
La enseñanza fundamental que yo obtengo de todo esto es que el hombre lo es mientras está en el camino, mientras busca y espera [ambas cosas a la vez], mientras es capaz de generar esa dopamina necesaria que procede del deseo [independientemente de que resulte frustrado o con éxito]. Soy porque deseo y busco, porque espero cambios y juego a propiciarlos, porque nada [excepto la muerte] es capaz de ofrecerme un resultado objetivo mientras estoy en proceso de gestión.
La muerte la poseemos como certeza desde que tenemos la vida y esa calidad es la que nos frustra, y contra esa certeza solo podemos luchar desde la serenidad y la tranquila aceptación hasta conseguir idearla con un paso seguro y necesario, un paso definitivo y correcto para que la vida siga su curso normal.
Quiero tener cosas que hacer, debo tener cosas que hacer, necesito tener cosas que hacer… para no terminarlas jamás… Ahí está la potencia de la vida, la belleza y su caos.

Wednesday, November 21, 2007

Horas de otoño.

Hay horas que debieran tener como mucho un par de segundos para luego irse al campo y hacerlas largas, largas, entre las hojas secas y mojadas por la lluvia reciente.
El cielo vuelve a ser de plomo esta tarde.
Anoche me sentí muy feliz al ver a mi hija y a mi madre juntas. Acababan de salir del cine y habían asistido al pase de ‘Las trece rosas’ justo en esa fecha tan emblemática para mi familia [imagino que también para muchas familias]. Mi madre salía encendida y rabiosa, con una sensación durísima de haber vuelto a aquellos tiempos de asesinos fascistas que le tocó sufrir en sus carnes. Mi hija salía con los ojos enrojecidos y firmemente amarrada a su abuela, entendiendo [otra vez] que la verdad fue dura y que hay que estar unidos en el recuerdo.
Las quiero a las dos a rabiar.
(20:53 horas) Sé que estoy solo, absolutamente solo, y todo a pesar de que sé también que tengo padres, hijos, esposa, amigos… Ellos también están absolutamente solos aunque aún no lo hayan percibido de forma neta. Estoy solo y moriré solo un día, porque en la vida todo se hace a solas, hasta el amor. Nadie podría aguantar mi peso como yo no podría aguantar el peso neto de nadie… y a ello se une la jodida necesidad de los otros, una necesidad falsa y agotadora, un mentira que nos sirve para creer otra cosa distinta a lo que somos y a lo que nos compone y nos desata.
Y no es un sentimiento poético el que aquí expreso. Es la jodida realidad… por ello debemos aprender a vivir con nuestra soledad y a saber atenderla.
Escribo solo, leo solo, siento el amor solo… odio y admiro solo, y soy yo, individuo aislado, el que siente y presiente, el que toma determinaciones acertadas o erróneas, el que sabe cuáles son las máscaras que colgarse en la cara.
•••
Quizás mi mal radique en que parto del pensamiento de que ya está todo escrito [y, además, mucho mejor escrito que lo que yo intente]. Lo mismo debiera replantearme todo y partir de nuevo pensando que mi voz será descubrimiento hacia los demás y no solo hacia mí.
Suena ahora el ‘Chan-chan’ en la voz del Compay Segundo y en su bellísimo sonsonete repetitivo veo cierta luz de lo que es mi mundo expresivo: necesito decir millones de veces lo mismo… “De Alto Cerro voy para Macané… llego a Cueto, voy para Mayarí. El cariño que te tengo yo no lo puedo negar, se me sale la babita y no lo puedo evitar. Cuando Juanica y Chan Chan en el mar cernían arena, como sacudía el 'jibe' a Chan Chan le daba pena… Limpia el camino de pajas, que yo me quiero sentar en aquel tronco que veo y así no puedo llegar… De Alto Cedro voy para Macané, llego a Cueto, voy para Mayarí…”. Todo un viaje iniciático y circular… las mismas estaciones, los mismos rostros, el mismo paisaje, la misma voz, el mismo protagonista solitario en busca de una nada habitada o que habitar.
•••
Este diario me ha traído de nuevo la voz hermosamente irónica de C M Aguirre, un poeta raro y magnífico, catador de los 'Clásicos' [y quizás también de los más antiguos aloques y viandas frenéticas]. Gracias por conectar, amigo, mil gracias. Llevo un día enterito disfrutando de tu blog… Eres bueno, cabrón.

*CONECTAR EN: http://erasmusreloaded.blogspot.com



HACIA MI MEDIO SIGLO (III)
[Relectura de Diario de un Savonarola]

8 de octubre de 2002

Diversas circunstancias me hacen darle vueltas a los compromisos personales y absorbentes que algunas personas tienen con la religión. No me parece nada mal que cada uno baraje sus posibilidades vitales, se instale en sus creencias y las practique; pero no entiendo el afán catequista de enredar a los demás, ese espíritu de formación para sumar adeptos/adictos. ¿No supone coartar la libertad personal el involucrarse en el pensamiento plural para llevarle a la idea única?
No quiero herir susceptibilidades -aunque me apetece-, pero me fascina la idea de Dios como creación del hombre, como clave grupal para dominar a los colectivos más débiles. Y es que Dios no es nada más que lo que nosotros deseamos que sea. Hombre, si nos ponemos prácticos, Dios viene muy bien para los malos momentos, porque aporta esperanza más allá del final predecible, pero no nos engañemos, Dios es sólo una muletilla que unos utilizan en su provecho y que a otros les suma alienación y miseria.
Sería mejor pensar en un Dios más práctico, un Dios que arreglase los horarios para que yo pudiese comer a diario con mi mujer y mis hijos, un Dios que propiciase que a final de mes no tengamos que conformarnos con las jodidas galletas maría hasta que el banco arroja saldo positivo, un Dios que te pague las facturas y que consiga que pueda salir quince días de vacaciones a la costa con la familia completa -llevo más de diez años sin poder disfrutar de unas vacaciones, y eso es demasiado infierno-. Un Dios que ponga en su sitio a los escritores de mierda y eleve a los raciales, un Dios de goma al que darle estopa cuando llega la rabia -y hacerlo sin miedo a represalias-, un Dios para charlar de periquitas cuando estoy triste, un Dios que tome cañas con tapa y de vez en cuando se tire el detalle de pagar la ronda. Yo sí creería en un Dios así de natural y bondadoso, así de normal.
Pero no me jodas, un Dios que propicia que mi mujer se vaya de casa a las ocho con mi hija, que yo me las arregle con los niños para despertarlos, vestirlos, hacerles que orinen, ponerles el desayuno -y que desayunen-, conseguir que se laven los dientes, llevarlos al colegio a rastras un día sí y otro no, hacer las camas -cinco jodidas camas con sus sábanas, con sus mantas, con sus colchas y sus almohadas-; un Dios que hace que mis hijos salgan a las 13 horas, que les tenga que preparar la comida rápido rápido rápido, que se laven otra vez los dientes, que entren a las 15 horas -justo cuando mi mujer y mi hija salen de clase-; un Dios que hace que mi mujer tenga que volver al curro muchas tardes mientras deja a los críos cargados en los cansados hombros de los abuelos, un Dios que luego, a las ocho, se inventa cursos de cristiandad para que tampoco pueda cenar con la familia completa en la mesa, un Dios que hace que mi mujer se acueste agotada a la una o a las dos de la mañana... ¿Para qué quiero yo creer en un Dios así, para qué?
... Y sus acólitos, sus fieles, no entienden nada, no entienden que mientras defienden la familia como unidad incuestionable, la destrozan a puritos machetazos. Más le valiera al clero encontrar pareja, crecer y multiplicarse para ser consciente de lo que significa tener una familia numerosa, de lo difícil que es en el seno de esa unidad «divina» verse unos minutos al cabo del día, porque hay que buscarse los garbanzos como sea, que nunca llegan solos a la unidad familiar indisoluble.
No nos abusen catequizándonos que lo mismo nos destruyen. No nos abusen y crean en lo que ustedes quieran, como quieran creer, pero crean solos, por favor.
Y ahora, ya las 22,07 horas, me pongo a Art Telonious Blakey & Monk e intento relajarme para no estallar de tanto Dios y tanta historia.



De FUMADORAS

Thursday, September 20, 2007

Busco divulgador escéptico.... pagaría bien.

A primera hora recibo paquetón del colega Hilario Jiménez Gómez con algunos de sus trabajos editados [enjundiosos a primera vista] y con un original que prometo mirar con ojos de atleta… Son parte del envío “Una grieta por donde entra la nieve” [antología realizada por el amigo Hilario sobre la obra del inefable Félix Grande], “Pablo Neruda. Un corazón que se desató en el viento” [magro volumen coordinado por mi amigo con un generoso número de aportaciones de interés], “Lorca y Alberti, dos poetas en un espejo (1924-1936)” [sesudo estudio con imágenes sorprendentes de los poetas guerreros] y “En un tirangulo de ausencias” [obra creativa de Hilario que leeré con detenimiento y con la mejor mirada poética que sé ponerle a mis amigos]. Mil gracias, chaval, por este material que me hará gastar horas con –como poco– sensación de provecho.
A la vez, y de las manos del mismo cartero, recibo el nº 100 de la revista italiana ‘L’Ortica’, con sus hermosos contenidos de siempre en un cuaderno admirable por su simplicidad: Un delicioso trabajo de Claudia Bartolotti sobre Wislawa Szymborska, una delicia sobre Dino Campana realizada por Prisco de Vivo y algunos poemas inéditos de Claudia Lotti y de Norberto Cordisco… Mil gracias a Davide Arganani y a su gente por acordarse de mí con la exacta frecuencia con la que editan su maravillosa ‘L’Ortica’.
•••
Los creyentes también son seres atormentados… mejor: todos los creyentes son seres atormentados.
De las religiones viene el culto al sufrimiento, tanto por lo hecho como por lo que se ha de hacer. Tal circunstancia va conformando seres en los que cabe el miedo a espuertas, el temor a paladas y la sensación de culpa a auténticas montoneras. Y su pasión es real [vista en su significado más sufriente] porque son predispuestos sicológicamente a ese estado de sitio… y todo porque hay una idea creacionista del mundo que resulta muy conveniente a ciertos bolsillos y a ciertas ambiciones de poder.
Se precisa en este tiempo un sólido ateísmo de combate liderado por escépticos sesudamente preparados para combatir con verdadero ardor esas patrañas que tienen una meta única y muy bien decorada con una apariencia de corte/porte ‘moral’: el poder sobre el mundo de los hombres.
Alguien debe desmontar desde la ciencia y con proposiciones triviales y entendibles esa farsa creacionista que ha conseguido aunar el saber científico con la milonga religiosa… y debe hacerse para expulsar el marbete de Dios de la cabeza de los hombres [por lo menos ese marbete de Dios grupal que adocena a muchos y da poder a unos pocos, que es el realmente dañino… no importa que se viva la espiritualidad en lo individual y se idee desde ahí como opción desiderativa de uno solo, que eso ayuda a elaborar pensamientos complejos que te han de llevar a conclusiones tan insospechadas como contradictorias]. Un buen divulgador escéptico puede ser el más valioso de los hombres para la Humanidad.
(22:41 horas) “La camarera del cine Doré / tiene unos ojos que quitan el hipo, / una sonrisa preciosa y un tipo / que aleja el sueño mejor que el café. / Lleva una trenza que verla da gloria / y al acercarse a servir la mesa / luce tan guapa como una princesa / y da una fiebre de amor transitoria. / Es tan bonita que quiero creer / que se ha escapado de algún fotograma / o de un cartel, y también que sin duda / sus dulces besos habrán de tener / todo el ardiente calor de una dama / de alguna vieja película muda.” [fue petición y transcribo el poema que el gran C M Aguirre dedicó a Tania Marot… y yo sigo necesitando mil libros nuevos de este poeta hiperclásico y polifacético, moderno y absolutamente alucinado, perdulario y feliz…]
De FUMADORAS

Tuesday, September 18, 2007

Aventura casi metapoética...

“Mi amada es una rosa de marfil / y en ella encuentro yo más alegría / que en toda la febril filosofía / de mi azorada vida estudiantil. / Ningún libro que ponga yo en mi atril / se puede comparar a la poesía / de su triste mirar la lejanía / cuando llegan las lluvias en abril. / En vano gastaré mi juventud / si trato de buscar felicidad / en unos viejos textos en que nada, / ni siquiera las voces del Talmud, / se pueden comparar en majestad / al más leve suspiro de mi amada.” [‘Amor y la febril filosofía’ es un soneto de rechupete de C. M. Aguirre, un sonetote que pertenece a ese libro icono que lleva por título “La camarera del cine Doré”].

“Y fue mi pasión desmesurada tan patente / que de no cuidar mis gestos / y ocultar mi distinguida procedencia / me veré obligado a abandonar por tiempo indefinido // (qué pena cuando el amor no es / sino la continuación de una gran tristeza)” [‘Encuentro junto al piano’ es un poema clave –al menos para mí– del tristemente desaparecido Ricardo Franco en “Los restos del naufragio”].

… y salí a mancillar muchachas con los ojos, y en la hora del café se hizo la magia porque una camiseta grismarengo dejaba que entreviera el blanco de unos pechos distraídos… Mis ojos no cabían en sus cuencas de tal desaguisado en ese escote, miraba y al momento jugaba a distraer esa fijeza por no parecer el desgraciado que persigue mujeres con cierta extravagancia en sus hormonas. Bebí como si nada y miré como si todo, pues leer a Ricardo y a Carlitos no es terapia de líquenes ancianos ni flor para adornar sobre una mesa.
Bostezó la vestal y fue divino mirar su estiramiento. Se agachó a recoger no sé que objeto y fui depredador de su paisaje. Me miró descarada y retiré mis ojos hasta el café con hielo –el último licor que este unicornio ha de tomarse frío hasta otro agosto–. ‘Los restos del naufragio’ que ya soy encontraron abrigo imaginario en esos pechos pequeños, de ración, porque se dio ese azar tan imposible de que era un cuerpo añil de camarera [Carlitos y Ricardo poetizaron, aún antes del suceso, lo que había de sentir mi calavera].

(19:10 horas) He tirado la tarde en un jodido trabajo físico y me he reconvencido por enésima vez de que yo no he nacido para esto, y mira que mi padre contiene esa genética que viene del abuelo Saturnino de ser para el trabajo como un puñetero rabo de lagartija, pero yo debo haber salido recesivo al curro cansador y sudadero.
La verdad es que mi plan no era éste, coño, que yo pensaba que haciéndome empresario de las artes gráficas podría delegar tales funciones físicas en algún subalterno/compañero… pero mi mala suerte en lo referido a las dotes de mando –no sé mandar, que solo sé perdir por favor– y esa cosita gore de empresario de izquierdas enrollaíto con los trabajadores me hace subir a andiamos, colgarme de escaleras, tirar de los taladros, atornillar, sudar como un torero y quedar derrengado con dolor de riñones.
Mientras curraba, me acordaba de la piruleta azul agabachada, con su cutis de ‘hermosa’, con su pomporompón, con su sonrisa falsamente amable (cínica) y su rabia frondosa de obrerilla derechera. Me hubiera gustado verla guardar el equilibrio en la jodida escalera del siglo X sobre la que yo hacía magia… y, como en un ‘dejà vu’, me vi charlando con Fernande Cartón sobre el sol que doraba los membrillos [no los de Antonio López, sino los de Mateo Hernández] y la perplejidad de que al lado existieran seres amargos complicando la vida de la gente. Fernande, que era más lista que los ratones coloraos, me llevó a la verdad de que para dimensionar lo bello hace falta el contraste de lo feo y lo sucio… yo comprendí enseguida que hay que agradecer a los estúpidos y a los necios que hayan de sobrellevar su rijosa existencia para hacernos posible gozar de lo hermoso, de lo sencillo, de lo armónico.
Sí, esa casta de personas con impronta de llaga y con alma de puñal espaldero debe existir para nuestro justo gozo, para sentirnos sensibles a la vida y su visión más positivista… sin el tonto no existiría la razón del listo.
De FUMADORAS

Monday, September 17, 2007

Javier Rioyo me trae a Gabriel Ferrater.


Leí hace unos días una hermosa entrada de Javier Rioyo, en su blog, sobre el poeta Gabriel Ferrater, y de la lectura me pasé a buscar sus libros en mi biblioteca. Gabriel fue para mí siempre un referente vital y literario hasta el punto de que, durante un largo espacio de tiempo, su libro ‘Les dones i els dies’ [con una traducción chusquera al castellano de mi mano infame –venida de escuchar a Lluis Llach y a Raimon–] fue alimento constante a la vez que abono y riego para mis poemas. Su bravo y genial erotismo poético, su vida y su muerte buscada, sus pensamientos sobre el tiempo y los hombres me aportaron clarividencia y ganas de escribir. Es más, creo que cuando arranqué con la escritura de ‘Paraísos del suicida’ mi intención primera nadaba en la cosa de hacer un libro dedicado por entero a Gabriel Ferrater, aunque luego todo acabó en un homenaje más amplio a los poetas suicidas.
Junto a Gabriel Ferrater debo escribir también los nombres de Fonollosa [la luz de las tinieblas], Ginsberg, Catulo, Roger Wolfe [mi despertar a la poesía norteamericana], Luis García Montero [con quien descubrí una forma nueva de escribir poesía], Marina Svt., Frank o’Hara, Bukowski, Silvia Plath, Kerouac, Ferlinghetti, Pavese [el number one sobre los numbers ones], Pasolini [la caña total], Luis Alberto de Cuenca [le deberé siempre que escribiera ‘La caja de plata’ con su ‘Serie negra’], Ángel González [sin palabras], Jaime Gil de Biedma, Rafaelito Pérez Estrada [la sonrisa azul del ingenio], Eugenio Montale, Ricardo Franco [un monstruo poético que recuperar], Gabino Alejandro Carriedo… y con una cosita de después, debo también dejar en palabras a José Luis Morante [mi amigo más fuerte en la poesía y fuera de ella], Belén Artuñedo [musa siempre], Fermín Herrero, Karmelo Iribarren [el ingenio de la facilidad poética], Manolo Moya, Antonio Orihuela [la reivindicación tranquila], Uberto Stabile [el motor de casi todo], Ramón García Mateos, Joan Margarit [un maestro que descubrí ya tarde], Pepe Hierro, Ángel García López, Máximo Hernández Fernández, Ada Salas, Antonio Gutiérrez Turrión [mi mejor contracoversador literario], Abraham Gragera [el futuro poético perfecto], Alejandra Pizarnik [sin palabras], Manuel Lara, Norio, Juanjo Barral, Jesús Urceloy, David Torres, Jesús Hilario Tundidor, Juan López Carrillo, Jaime Siles, Paquito Castaño, Diego Fernández Magdaleno [inalcanzable y en la mano], Ángel Pasos, E. Muntanyola, Herme G. Donis [la bondad y el rigor poético], Claudio Rodríguez, David González… y así hasta acabar con Felipe Benítez Reyes [mi último arrepentimiento].
De todos he aprendido y con todos he estado de acuerdo y en desacuerdo, me han hecho pensar, sentir intensamente, cabrearme, reír, llorar y escribir. De ellos es la culpa de cada uno de mis versos y quizás sean todos suyos y no míos.
Gracias a Javier Rioyo he vuelto a releer la hermosa obra de Gabriel Ferrater y he desenterrado del polvo los libros de todos los amigos y poetas mentados para volver a leerlos con hambre… hasta recordar aquellos hermosos días de ‘La camarera del cine Doré’, del inefable y perdido C. M. Aguirre.
Gracias, Javier…. Mil gracias, amigos.
(18:10 horas) Si existiera un paraíso de las lorzas [alforzas en purismo] me encantaría vivir en él… y es que la lorza lleva como pasajeros a la sonrisa y al buen rollo.
•••
POEMA DE AMOR DESPUÉS DE LEER A GABRIEL FERRATER

Pensarla es un murmullo
tan parecido a penetrarla
–o aún mejor–
que decidí hace tiempo
dejarla expuesta
a cualquier otro hombre
para que por no ser
fuera tan mía
como esos pensamientos
de viejo desquiciado
que en la soledad sabe
dónde
cómo
con quién…

o verla respetable
esperar a unos críos
en un portal
o comprar las viandas
en la tienda de al lado

Es tan bella
que poseerla sería
como desposeerme
de su gracia

© LUIS FELIPE COMENDADOR 2007
De FUMADORAS