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Sunday, January 18, 2009

Hacia lo que está oculto.


18 de enero de 2009
Nos mueve siempre la curiosidad hacia lo que está oculto... de ahí el combustible para seguir cada mañana. Curiosidad hacia el otro, hacia las cosas, hacia los hechos que no nos explicamos... y amamos por curiosidad, odiamos por curiosidad, aprendemos y desaprendemos por curiosidad hacia lo que se oculta a nuestros ojos o a nuestro entendimiento... y también necesitamos la curiosidad y lo oculto porque nos excita su existencia posible o imposible.
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Decía Valéry que “más vale ser amado que ser comprendido”. Quizás esté muy por encima de la comprensión y el amor el ser seguido.
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Soy naïf en casi todo porque no estoy formado, y ser naïf en un tiempo complejo es demostrar mi inutilidad técnica y la incapacidad para ponerme en mi tiempo con solvencia... y encima lo muestro y lo demuestro... ¡estúpido vanidoso!
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Recuerdo ahora unas palabras del amigo Ariel Luque en su blog cinéfilo:. “poesía e imagen... algo así como un misterio”, y me pongo a recordar con cierta cosita Terenci la mirada del gran Antonin Artaud en “La pasión de Juana de Arco” [dura poesía entre cruces], la extraña lírica romántica del gesto pensativo de Musidora [que tanta cuerda dio a André Breton y a los suyos], el ambiente más Poe de “El estudiante de Praga” [puro expresionismo molón y casi Grotz], el contrapunto de miradas hoscas y virginales en “El manantial de la doncella” [lo habría envidiado Isidore Ducasse], la boquita llorona de Hardy en “Quesos y besos” [poesía sincopada del absurdo más cándido], Buster sobre su pony mirando al horizonte en “La ley de la hospitalidad” [digno de Nicanor Parra o del mejor Oliverio Girondo], la Dietrich en “Desiré” [poesía de ojos caídos y piel vuelta]... o todo Lubistch entero.
Veo algunos fragmentos de estas pelis y me tiro a escribir como un obrero, a lo que salga, palada a palada, porque son la hostia.

Wednesday, January 14, 2009

Imagina (II).


14 de enero de 2009
Imagina a un sacerdote que no cree en nada, a un general que duda de sí mismo, a un vagabundo que se ríe de todo [hasta de la vejez y de la muerte], a un interlocutor de mal carácter, a un bailarín al borde el abismo, a un narciso que ama a todo el mundo, a un bromista sangriento deliberadamente miserable, a un poeta que duerme en una silla, a un alquimista de los tiempos modernos, a un revolucionario de bolsillo, a un pequeño burgués, a un charlatán, a un dios, a un inocente, a un aldeano de Santiago de Chile... y subraya la frase que consideres correcta para que lo imaginado se parezca a tu idea de un antipoeta.
Imagina un temporal en una taza de té, una mancha de nieve en una roca, un azafate lleno de excrementos humanos como lo cree el padre Salvatierra, un espejo que dice la verdad, un bofetón al rostro del Presidente de la Sociedad de Escritores (Dios lo tenga en su santo reino), una advertencia a los poetas jóvenes, un ataúd a chorro, un ataúd a fuerza centrífuga, un ataúd a gas de parafina, una capilla ardiente sin difunto... y marca con una cruz la definición que consideres más correcta a tu idea de antipoesía.

Si has cruzado y subrayado, si has pensado tu respuesta... es que acabas de leer uno de los poemas que más me gustan de Nicanor Parra [‘Test’].

Y luego quita el polvo de los muebles, friega el suelo, ordena tus libros por orden alfabético de autores, rellena tu mechero con gas a presión, limpia tus zapatos con betún caliente, orina y cuida que la última gota no haga cerco en tus calzones, retira los visillos y mírate en la ventana con el paisaje al fondo, péinate y sal a la calle, camina, vuelve a casa y enciéndete un cigarrillo... que yo ya estoy velando tu cadáver pendiente... y lo hago con honores.

PIENSA EL AUTOR QUE NO ES NI MITAD.

Al despertar, la cama estaba fría
y el sol hacía equilibrio en la persiana
mientras yo mordisqueaba la manzana
de un sueño de mujer como ambrosía.

Me abrí al mundo en la ducha, que molía
en mi cuerpo maduro la galbana,
y busqué el pantalón, aquél de pana,
que tantos años sabe de mi umbría.

Salí a la calle como a la batalla,
buscando en las esquinas al sicario
que lleva en su navaja mi futuro...

pero no encontré más que un aire impuro,
un affiche del Ché y el recetario
de una vida pendiente de canalla.

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PIENSA EL AUTOR QUE NO ES NI MITAD [Versión]

Al despertar, la cama estaba fría
y el sol hacía equilibrio en la persiana
mientras yo mordisqueaba la manzana
de un sueño de mujer que no era mía.

Me abrí al mundo en la ducha, que llovía
en mi cuerpo desnudo de badana,
y busqué el pantalón, aquél de pana,
que tantos años sabe de mi hombría.

Salí a la calle sin pulir mi talla,
buscando en las esquinas al sicario
que lleva en su navaja mi apellido...

pero solo encontré a un pobre tullido
y a una mujer de oscuro... y fui notario
de este intento de ser que siempre falla.

Tuesday, September 25, 2007

Piranésica bejarana.


No que voy a pillar mi café diario y me encuentro PdT tomado por el fresquito personal ‘Comarq IV’ metido en sus vinitos y tal [Pascual], y me digo: ‘Algo pasa y no puede ser malo’. Efectivamente, no era otra cosa que el Piranesi bejarano acababa de entrar en la capilla de los tomados por los cuarentaicinco. Me invitó al café [no era pa menos] y me dejó la tarde como simpática, por lo que se ha ganado la triste mofa que sigue [mofa a la edad, que no al tiralíneas molón que la lleva]

JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ANTÚNEZ GASTA YA 45

Ya estás en el descenso, José Luis,
y no es cosa de broma, te lo juro,
pues de aquí hasta la muerte queda un duro
periplo para el bicho de hacer pis.

Otras cosas verás en esta merma
arrugarse ‘per se’, que Dios lo manda,
e igual que quien gatea al final anda,
verás perder la fuerza de tu esperma.

No temas tal fracaso de tu hacer
ni tiembles ante el no de tus potencias:
Enciérrate en las cartas y el anís

o busca en esos libros del saber
las más sofisticadas referencias
de fumarse el descenso con hachís.

Te lo dice el pringao Savonarola,
que nota que su cuerpo ya no mola.

[El estrambote hortera va por petición Ojeda... besos.]

¡Felicidades, campeón!

(21:28 horas) Esto de ponerse mayor es como una de esas hermosas merendolas de Nicanor Parra: acabas ya empezando y no ves más que el final aun en el acto de calzarte la servilleta alrededor del cuello.
Mi sensación cercana y directa conviene en que es la piel la primera que sufre la desventura: las heridas cierran, pero la piel no recupera el color de siempre, quedando marquitas de color canela que van configurando un mapa sobre el cuerpo… luego llegan los pequeños dolores sin importancia alguna [dolorcillos suaves de riñones, el pago del trabajo hecho con las rodillas, de vez en cuando un quiebro de la espalda… cositas nada más], luego el pelo comienza a blanquearse poco a poco, y el vellito del pecho se va nevando a ratos; y comienzan a caerse las más gloriosas estructuras que fueron mar abierto: las tetillas, el morcillón del vientre, las nalgas… y luego llegan esas historias circulares [en mi caso es cistitis, una cistitis crónica con la que ya convivo como con mis hijos: unos días mal, otros bien… pero siempre juntos].
Y lo peor, desde mi temprano punto de vista [digo temprano porque alumbrar los cincuenta me parece una vejez temprana, en sus mismos comienzos, por lo menos desde el punto apreciativo], lo peor, decía, es esa jodido sensación de oportunidad perdida [ese notar que ya no te acompañan las potencia y ello te imposibilita físicamente para un montón de asuntos que estaban en tu vida como norte probable], el conocer de cerca que ya no eres la ‘capacidad’, sino sus restos, que ya no queda atisbo de atractivo que no sea el venido de la palabra inteligente y acertada o del engaño…
Hacerse viejo es feo, de verdad, lo juro y lo prometo… feo porque contiene mil carencias y millones de imposibilidades, porque notas la pérdida en todos sus ramales, porque vas viendo con espantosa tranquilidad cómo la cabeza está mucho más allá que el cuerpo.
Pero existen maneras de solventar el asco, miles de ellas, y yo me las trabajo con auténtica pasión cada mañana… me rapto e imagino lo que podría ser sin ni siquiera plantearme que no será posible.
Me queda lo que me queda y lo aprovecho.
De FUMADORAS

Sunday, November 5, 2006

Roger Wolfe

Una constante del hombre es trabajar para aminorar sus incertidumbres –quizás sería mejor decir «su incertidumbre»–; no quedarse perplejo y no tener dudas parece el no va más de la seguridad y, por tanto, es muy sugerente pensar que cuando se aminora la incertidumbre se alcanza felicidad... pero la falta de incertidumbre lleva a la quietud, y de la quietud llegan los males propios y ajenos al intentar mantenerla y protegerla.
Prefiero buscar la felicidad en la incertidumbre y en la inquietud, en las preguntas y en los temores, aunque sé que nunca llegaré a ella, pero percibo que ése es el camino más atinado.

LISTA DE LA COMPRA PARA INTENTAR SER INQUIETO

• No me haré viejo.
• Desharé siempre cualquier estado que me lleve a la armonía.
• Practicaré la desobediencia civil, la religiosa y la militar.
• Viajaré todo lo necesario.
• Buscaré constantemente cambios en mi vida.
• Intentaré comprender todo lo simple.
• Alimentaré mi curiosidad a diario.
• No me enamoraré de personas.
• Aprenderé cualquier ritmo para saber romperlo mejor.
• Intentaré que nada me sea necesario ni suficiente.
• Buscaré la belleza en el desorden.
• No faltaré a las leyes de la naturaleza [es absurdo].
• Sólo me sentiré obligado con mis hijos.
• Propiciaré la confusión entre quienes me rodean [es un magnífico principio de soledad].
• Tan sólo reconoceré mi mediocridad ante quien me merezca respeto.
• Crearé y destruiré mi tiempo como me venga en gana.
• Seré el dios de mí mismo.
• Tendré siempre en cuenta que es mejor intuir que comprender [la intuición abre puertas y la comprensión las cierra].
• Daré la calidad de real a todo lo que me permita salir de mi agujero.
• Crearé para conocerme y reconocerme.
• Buscaré lo improbable para crecer o ser eliminado.
• Moriré solo.
• Intentaré morir por sorpresa.

(14:06 horas) Recibo jugosa llamada de José Luis Morante y percibo que andamos en el mismo tono de siempre y que caminamos a la par, tanto en los momentos de vacío creativo como en la mirada hacia el mundo. Tengo muchas ganas de verle para charlar largo y tendido del mundillo mierdoso de la literatura y, cómo no, de levantar nuevos proyectos en común que me pongan ganas y algo de esperanza.
(16:30 horas) Ya estoy dándole final a la antología de Luis García Montero y debo apuntar dos cosas: que su primera época me gusta mucho más que la de los últimos tres o cuatro años y que le noto imbuido de un aura que no le pertenece, vamos que se ha hecho un poeta del dinero que no ha sabido marcar diferencias entre su poesía y sus ahorros... y eso se nota siempre para mal.
Mala suerte la del poeta con suerte... mala muerte la del poeta con suerte.
Después de leer el libro sólo se me ocurre preguntar: ¿De qué vas, Luis? Eras bueno y ahora eres rico. ¿Por qué lo has jodido todo? Es una falta de inteligencia no saber llevar estos dos aspectos –el creativo y el económico– por caminos paralelos.
(16:48 horas)

Te preguntarán
verdades tautológicas,
subíndices de anhídridos,
el valor de una curva a partir de dos datos,
la historia de Plutarco,
el arte en Capadocia...

Te preguntarán
los flujos migratorios desde el sur a tu tierra,
la estética de Tápies,
el sintagma verbal
y la función sináptica del sistema nervioso...

Querrán que tengas base
de moral y de historia,
que entiendas cómo crecen
las plantas en los campos,
que sepas operar
con una o dos incógnitas
o que sientas el mundo
tal como lo hacen ellos.

No tendrás más opciones
que rendirte a sus normas
o ser un desclasado
feliz –entre otras cosas–,
pero ten muy presente
que si no te doblegas
debes ser fuerte y uno,
sensible y destructivo.

Ellos querrán que sepas
lo que les hace fuertes.

Yo estaré satisfecho
con un «insuficiente».

[dando esperanza a un hijo fuera de los percentiles educativos actuales]

(22:14 horas) Noche para ofrecerme a la loca pensando en su somier, en su despertador antiguo, en las sábanas de su cama estirada. Noche para ser el amor en soledad, la risa cáustica y sardónica de Welles. Noche para cruzar mis piernas frente a la computadora en blanco y negro, y escribir como un insecto con los ojos compuestos y las alas quemadas. Noche para el teléfono portátil –para apagarlo, claro–, para el verso antipoético de Nicanor Parra –«estos hijos de puta no me dieron tiempo ni para ponerme el abrigo sin decir agua va me sacaron a empellones uno me dio un culatazo en el tórax otro degenerado me escupió pero yo no perdí la paciencia... me llevaron a una calle desmantelada cerca de la estación de ferrocarril en un furgón de los radiopatrullas y me dijeron ahora puedes largarte... yo sabía perfectamente lo que eso quería decir... ¡asesino! ...debiera haberles gritado pero morí grtando Viva Stalin»–. Noche para el vicio que no se perdona, para perpetrar un poema, para saber a ciencia cierta quién es el sicario, quién el humillado, quién el adúltero, quién el pobre, quién el corrupto... La corrupción... el peor de los estados del hombre... el corrupto es peor que el asesino, que el violador, que el vulgar ladrón... y en esta noche andan los corruptos salpicando su baba por las calles de camino a sus casas, con los bolsillos llenos de un dinero miserable y hacia la peor soledad, la soledad sin escrúpulos. Noche para la ebriedad que haga olvidar tanto asco.
Soy blanco y negro para no ser gris, blanco de las miradas más hostiles y negro de los que toman mis versos como suyos. Estoy vacío como una botella que embriagó y no queda ni una gota de palabras en las vísceras. Blanco y negro y vacío. Bonita noche con niebla al fondo para confundir a las alimañas y a las víctimas. Noche de otoño.
Fúmame (jajajajaja).

Tuesday, October 31, 2006

Abraham Gragera


Echo de menos aquellos «artefactos» que en los años setenta hacía Nicanor Parra y que yo descubrí por los noventa. Recuerdo que cuando los conocí empecé a jugar mucho en esa línea y realicé montones de dibujos y textos breves que se fueron perdiendo en cajones, en cambios de local o simplemente en bolsillos de pantalones puestos a lavar. Hoy me da lástima esa pérdida y me gustaría haberlos conservado todos como cromos de una colección de chispas personales... pero el afán de guardar me ha llegado tarde y el recuerdo está nublado.
(22:42 horas) Acaba de empatar mi Barça y no pasa nada, porque el fútbol es una mierda mediática de tipos inmorales hundidos en dinero. Lo jodido es que me acuerdo ahora de un tipo del Madrid que hace un par de semanas estaba en el bar donde mí hijo Felipe y yo habíamos ido a ver tranquilamente el Barça/Madrid. El perico era soez, insolente y desagradable hasta a la vista. Sus comentarios durante el encuentro –que el resto de personas disfrutábamos relajadamente– eran insultos, exabruptos y constantes sandeces que llegaron a irritarnos a todos los que allí estábamos.
Lo peor del fútbol, además de la inmoralidad de los que lo manejan, de los que viven de él y de los que lo practican a cambio de millones... es esa caterva de zulús con caras simiescas que matarían a su madre si fuera del equipo contrario.
Mi hijo se fue de allí con ganas de llorar y rojo de rabia.. y todo por aquel hijo de la gran puta que no sabe ni sabrá nunca lo que es disfrutar de un espectáculo plástico de una forma civilizada.