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Monday, July 26, 2010

Voces del Extremo [aniversario 2]


Mírame entre la cárcel de luz de la persiana, sin que yo perciba que tus ojos me observan como camaleones o armadillos... verás que hoy soy el pájaro pinzana de Manolo Díaz Luis bebiendo de las aguas de un riachuelo sin desdoblar mi vuelo, casi sin rozar la piel del agua. Mírame si quieres con sed, que no me importa, o con hambre atrasada.
Hace calor y nado en un sudor que es frío a veces, y me siento un poquito triste porque mis amigos poetas andan de trotaversos estos días en tierras onubenses y yo no puedo [aunque me alegro por ellos un montón, porque vuelven a estar mezclados y a contarse sus secretos a voces bajo las faldas muertas de Zenobia]. Hace un par de días escribí como un vómito sobre el aniversario del Voces del Extremo bejarano y, ahora que me siento limpio por dentro y mejor, me apetece decirles a todos mis colegas que sigo siendo el mismo [dos correos hermosos e instantáneos de Antonio Orihuela me obligan a estas palabras], que a la vejez viruelas, aunque no olvido ciertas cosas, que todo sigue y yo con todo y entre todos, que estoy allí, aunque aún me encuentre anclado aquí como una piedra vieja que no sabe dar sombra. Se dijo lo que debía decirse y basta.
También me gustaría abrazar desde estas palabras con fuerzota a Uberto Stabile, a Antonio Orihuela y a José Luis Morante, pues ellos sí que saben de qué han ido mis tontas cuitas por haberlas vivido muchas veces en carne propia... en tipos como ellos reside la pasión y la posibilidad, la razón de existir y el indicio de que aún se puede hacer cualquier proyecto, sea cual sea... Antonio me pide que no sea demasiado duro con los poetas, y tiene razón, que con quien debo ser duro es conmigo mismo, por pánfilo, que probablemente sea el culpable de todo.
Si yo me autoubico dentro de Voces del Extremo es porque mi voz es del mismo extremo, porque mi sensibilidad social y mi acento político buscan salida en mi poesía, porque me siento y me presiento parte de un mundo mal hecho y mal gestionado, porque sé que hay sufrimiento y mi conciencia no me deja dormir muchas noches, porque intento practicar un mundo mejor y más justo [aunque las circunstancias me tengan amarrado a unas formas que no me gustan nada], porque necesito gritar cada cinco segundos contra quienes propician y mantienen el fracaso... si me siento un poeta de Voces del Extremo es fundamentalmente porque necesito ser un poeta de Voces del Extremo, porque pertenezco a una generación hundida desde su mismo nacimiento y lo sé, porque intelectualmente he llegado a la conclusión de que mi deber como hombre es hacer algo por los demás y hacia los demás [aunque no sepa cómo... pero lo intento cada día, lo juro]...
Bien es cierto que no comulgo estéticamente con muchas de las formas de expresión de quienes comparten esa situación de extremo poético, que dudo muchas veces de su calidad tanto como de la mía, que no comprendo muchas cosas y otras no sé cómo compartirlas, que presiento a veces cierto acné general que tiende a estropear lo que debiera ser una propuesta poética ética y social, que siento la necesidad real de autocrítica grupal y también la de esfuerzo mantenido... pero también veo en todo ello un campo abierto en el que es capaz de crecer algo con dignidad junto a las florecillas del mal silvestres, y eso me llena de esperanza y me pone ganitas.
Un abrazo fuerte y sentido a la comunidad entera de Voces del Extremo... a pesar de todo y de eso.

Wednesday, November 4, 2009

Tatuaje


El amigo Uberto presenta en México "Tatuaje", su nuevo libro de poesía... yo tendría que estar allí, pero se torcieron las cosas jaliscas. Un abrazo y suerte. Estoy con vosotros, así que servidme un tequila.



México, Noviembre 2009

11 NOV. MÉXICO DF TEATRO EL MILAGRO 8.30 pm
Milán 24, Col. Juárez

14 NOV. TIJUANA (Baja California) LUGAR DEL NOPAL 7:00 p.m.

17 NOV. ENSENADA (Baja California) CEARTE ENSENADA 7:00 p.m.
Sala Audiovisual

19 NOV. TIJUANA (Baja California) INSTITUTO DE CULTURA DE B.C. 7:00 p.m.
Encuentro de las Letras en las Artes

26 NOV. SALTILLO (Coahuila) AGORAS 9:00 pm
Juárez 309, Centro

28 NOV. GUADALAJARA (Jalisco) F.I.L. DE GUADALAJARA 5.00 pm
Sala Alfredo R. Pascencia

•••

Las panteras aquí, con los dibujos y las letras sueltas de ayer, abriendo sus fauces felinas para morderme adentro sin querer hacer más daño del debido, pero dejando la jarra de una herida que produce escozor… el mundo no es real, pero es angosto y grande, enorme, casi infinito, y me deja temores de orilla y un canto de sirenas que me empuja a otra parte… y las panteras rugen para desalentarme, amenazan sin economía alguna, muestran sus garras de bisturí queriendo someterme al estatismo… pero yo no me dejo, insisto y les hago frente, y entonces aminoran sus gestos de amenaza y dan pasos atrás que me dan aire.

Me produce risa verte así, viejo, hecho todo un cobarde, encogidino, como aquellas mujeres meonas de las calles de Aruba, recibiendo el abrazo de Sonia Luz desde Perú con una foto suya con todo el Pacífico detrás para que te entren ganas y se te quite el miedo, con esa oferta generosa de acogida por los amigos españoles Ana Gispert y Eduardo Borrell, con esa promesa de llevarte y traerte en volandas hacia donde sea [aunque tu agenda apenas te permita unas horas junto a ellos]. No temas, hombre, que el mundo ya es global y todo está al alcance de tu mano sin que hagas más que dejarte llevar…

Y persisten las panteras, que atacan en tropel hasta agotarme, y me quedo en blanco dos minutos de cada tres, como uno de aquellos personajes imposibles de los cuentos viejos, como sentado en una calle con una cajita de fósforos y la mano extendida a lo que suceda… y sé que habrá todo un océano abajo, con su fauna dispuesta, con sus dorsales y toda su sal envuelta en las mareas… nunca fui un buen viajero de aeronaves… se me descompone el vientre y hago cola constante a la puerta del baño con aspersor, me da vértigo el mero hecho de pensar en la altura y me quedo gatinino… y encima este catarro global que se viene apoderando desde esta mañana de mi nariz y de mi garganta… je… no tengo tan buena suerte, ¿eh?

En fin… a las panteras.

•••




La poeta peruana Sonia Luz con el Pacífico entero a su espalda... estaré prontito por ahí, amiga.

Saturday, May 9, 2009

Fotos sueltas de otros días (II).


9 de mayo de 2009
FEROCIDADES

Andaba Isla Correyero por esos días con el encargo de Sergio Gaspar de hacer una antología de poesía radical, algo que rompiese moldes y anunciase pujanza de una nueva forma de hacer.
A la chica de “Coño azul” no se le ocurrió otra cosa mejor que convocar a los poetas seleccionados en un adusto convento de Ávila [en el que, como ya puede imaginarse, introdujimos todo tipo de consumibles alucinógenos].
Las reuniones eran absolutamente tediosas, pues a Isla no se le ocurrió otra cosa que intentar poner orden administrativo donde solo existía un caos divino. Intentó test con todos nosotros, concursillos para buscar el título de la antología, lecturas de poemas en grupo que le ayudaran a ponerse al día de aquella radicalidad que apenas conocía, y escuchaba sentada en un sillón igualito al de la peli Enmanuel [solo faltaba el desnudo].
Los poetas íbamos a nuestra bola: absolutamente impresentables, pues nos presentábamos a las sesiones con altas dosis de alcohol en sangre [o lo que fuera], lo que terminó con un desvanecimiento de Isla por incapacidad de sujetar aquella situación.
Las reuniones de pequeños grupos en las habitaciones eran de traca, auténticas fiestas llenas de carcajadas, mandarinas y ocurrencias terribles, pues la idea de Isla era no dejarnos salir de allí, como si estuviéramos concentrados para algo importantísimo.
El caso es que, después del desmayo de Isla, escapamos del convento y nos tiramos a la noche abulense [por decir algo, jeje, pues Ávila es más casta que una mujer muerta]. Recalamos en un local con un nombre emblemático al caso: “Carpe Diem”, donde bebimos hasta el ‘Asturias, patria querida’... y se nos acabó el papel de fumar... así que empezamos a preguntar entre los clientes del local si nos podían dejar papel, consiguiendo un Kleenex que nos dio una chica y la indicación del camarero de que había en el baño [higiénico, claro] y que todo el personal que llenaba esa sala eran alumnos y profesores de la Academia de Policía de Ávila... salimos como pudimos del lío policial y acabamos tirados por las calles. De amanecida, volvimos al convento para desayunar gratis, y juro por lo más sagrado que todos los que compartíamos mesa vimos pasear por los jardines exteriores al fantasma de un monje con hábito blanco y capucha.
Yo no fui seleccionado para entrar en “Feroces”... Uberto Stabile tampoco.... pero ésa es otra historia.
* [En la foto: David González, Manolo Moya –también conocido por Violeta C. Rangel–, Juan Carlos Reche y yo].


JUAN DE CARTAJIMA

Yo creo que Pepe García Pérez ya se había jubilado cuando coincidimos en un curso de verano de El Escorial. Coincidimos en un descanso entre ponencias y nos fumamos un cigarrito de comienzo de amistad que me supo a gloria... después de aquello pasamos muchas horas juntos, charlando en las terrazas de los bares escurialos o en las hermosas noches mágicas del Cafetín Croché... y de aquellas charlas supe de su poesía con enraizada fiebre andaluza, de su calidad de exdiputado de UCD y de su aventura en el parlamento durante las duras jornadas de 23F [las pasó putas el campeón], de su trabajo como director del suplemento “Papel Literario” del Diario de Málaga y de una inteligencia sobresaliente llena de guiños.
Lo pasamos de puta madre e hicimos piña con otros 15 poetas asistentes al curso, hasta el punto de conformar durante una noche bruja y alcohólica una nueva tradición poética a la que denominamos la Nueva Sementalidad, nombrando una Venus Pandémica y Celeste y escribiendo un manifiesto inclasificable mientras cantábamos a voces aquella canción salmantina que dice: “Ya no hay toros en Ledesma, ni tampoco en Villarino, ni tampoco en Fermoselle, porque se ha muerto Faustino...”.
Logramos un círculo de amistad hermoso que dura hasta el día de hoy... y nos trajimos fotos de las braguitas de las chicas, fotos que hacíamos por debajo de las mesas de la cafetería del Felipe II sin que se enteraran... no sé por dónde andarán ahora esas fotos, aunque sí recuerdo parte de un poema que escribía al caso durante aquellos días... “yo vi tus bragas blancas / levemente asomando, / fue en la cafetería del Felipe II / durante unas jornadas de poesía. / Turbado te confieso / que apartar la mirada / de tu centro intuyéndose / resultó ardua tarea...”. El poema lo recogí en la antología “Vuelta a la nada”, dentro del apartado “Palabras para Cintia”.
De esa amistad con Pepe García Pérez comenzó un tiempo de colaboraciones con crítica literaria en el Diario de Málaga, en el que aparecí durante varios años años como redactor en créditos de su suplemento cultural.
*[Juan de Cartajima es el apodo con el que Pepe García Pérez firma sus artículos de prensa].


EL SEÑOR DE FUENTEHERIDOS

Aquel verano nos invitó Manolo Moya a pasar un fin de semana en su casa de Fuenteheridos... recuerdo que acudimos a la invitación del colega todos los que aparecemos en la foto [Abraham Gragera, Antonio G. Turrión, Marino González, José Luis Morante, Uberto Stabile y yo] y nos divertimos de purito abstracto andaluz del interior. Charlamos de todo lo humano y lo divino, comimos y bebimos a placer, recitamos poemas en rondo para un borracho y un tabernero durante las mejores horas de la noche y, sobre todo, dormimos todos juntos en el salón de Manolo, tirados por el suelo y descojonaditos de risa... aunque lo mejor de aquel viaje fue el apretón que obligó a Antonio a utilizar el baño de la casa justo después de haberle contado un cuento al hijo pequeño de Moyita. El niño se quedó con ganas de más cuentos y el baño solo tenía por cierre una cuerdecita de 50 centímetros que dejaba la puerta a media abrir. Todos charlábamos animadamente en el salón [que está justo mirando a la puerta del baño] y el moyita chico empujaba la puerta, la abría y le decía a Antonio [que estaba el hombre apretando con el culillo al aire] “Antoño, cuénteme otro cuento...”... descojonante e imborrable aquella imagen que se repitió por lo menos cinco veces... e irrepetible el encuentro.


UN RUBITO Y UN CERDITO

Siempre consideré a Juan Carlos Valera un genio de la edición y un maestro incomparable de todo lo estético.
En esta foto andábamos de líos literarios en el Círculo de Bellas Artes matritense, pero a Juan Carlos lo conocí en Vitoria, durante unos encuentros literarios en los que también coincidí con Elisa Serna, José Luis Morante, Antonio Gómez y Antonio Gala.
Yo viajé a Vitoria con Juanito y nos alojaron en un albergue de la ciudad. Llegamos los primeros y nos asignaron a un largo pabellón lleno de literas en el que, de momento, solo estábamos los dos. Salimos a cenar por el centro antiguo de Vitoria y volvimos tarde a dormir al albergue. Ya allí, escojimos dos literas del fondo del pabellón dormitorio y pillamos sendas camas bajas seguidas para dormir. Hicimos nuestras abluciones y nos encamamos, bien cansaditos del largo viaje. A eso de las tres o las cuatro de la madrugada se encendieron todas las luces del pabellón dormitorio y nos despertamos asustados... se oyeron unos pasos fuertes y seguros avanzando hacia nosotros y una voz masculina, aunque algo afectada, comenzó a gritar... “¡Hacerme esto a mí, a Juan Carlos Valera, el mejor editor de Cuenca y de España... hacerme esto a mí... meterme como un paria en un albergue miserableeeee...!”... a esa altura de la historia, Juanito y yo estábamos atemorizados entre las sábanas mirando hacia la sombra que se venía hacia nosotros y con los ojos abiertos como platos. De pronto, Juan Carlos nos vio como aterrados, mirándole, soltó su maletita en el suelo y gritó: “¡Gracias, Dios mío.... Un cerdito y un rubitooooo!”.
La amistad fue instantánea y el gozo de tenerla siempre presente crece cada día.
Juan Carlos presentó en aquel encuentro un mandil decorado por Joan Brossa, y lo hizo desnudo paseando un por el escenario un hueso montado sobre un patín.
En los últimos años está muy ligado a Fernando Arrabal, con el que viaja por el mundo presentando su revista/maleta “Menú”. Mis últimas noticias es que andaba por New York codeándose con las más altas esferas del arte.
Un beso lujurioso desde aquí para mi Juan Carlos Valera... te quiero, tío, y te echo mucho de menos.

BENDITO TÚ ERES ENTRE TODAS LAS MUJERES

Fue descojonante cómo la periquita que cubría un evento literario para Telemadrid no consiguió que ninguna de las personas que estábamos a su lado le hiciéramos declaraciones... jajajaja... recuerdo cómo cada vez que arrancaban a grabar, Ada Salas y su amiga extremeña se arrancaban a contarse confidencias y yo me ponía a hacer cucamonas mirando a cámara... la locutora se desesperaba, pero tenía un puntito de respeto a aquella mesa en la que un montón de tipos del mundo de la poesía [entre los que estaban Antonio Carvajal, Ramón Irigoyen o Pepe Hierro] no le hacían ni puto caso... y solo yo miraba a cámara haciendo tonterías con mi cigarrito.
Al final, la cosa se le arregló de aquella manera a la mona rubita, porque pasaron a su lado dos exmises españolas y le dieron cancha.... ¡hablando de poesía contemporánea!... la rehostia.
Desde aquel día guardo un recuerdo indeleble de mi Adita Salas, un verdadero amor poético lleno de sensibilidad y palabras sobresalientes... y también desde aquel día supe que el temible crítico de poetas alclónicos del norte, José Luis García Martín, era un memo con poder, con mucho poder, pero un auténtico memo. Eso también es otra historia.

Monday, July 14, 2008

Un viaje con hijos a la playa.

Es difícil recuperarse de un viaje con hijos a la playa si a la vez has tenido que asisitir a un encuentro sobre poesía y capitalismo, si acaba de salir tu nuevo libro, si llevas como encargo intentar cobrarle una factura gorda a la Diputación de Huelva, si tienes que abrazar a un buen florero de amigos a los que hace un montón de tiempo que no ves [y conocer a otros nuevos que prometen], si debes entregar un curro dos días tarde y además va de pena o si te meas encima porque un tipo tenía prisa y empujó la puerta del servicio con ímpetu y te golpea cuando andabas en lo más potente del chorro [no le sumo a esto que vinieron Urceloy y Sol –y no tenía ni idea–, que me llamó Belén y no estaba o que Lorenita andaba necesitando miradas y palabras de sosiego]… y más si me lo pasé de puta madre y conocí a Omar Pimienta [mexmen] y pude saludar a Caraoscura y a su virgen de danza indú sensual y molona, si me abracé fuerte a Antonio R. Caballero [raza pura rasgando la guitarra] y besé sin pudor a Laura Garrido [voz de agua completa], si me fundí a las barbas de mi Antonio Gómez [que se ha puesto un pendiente en la oreja y es un poema vivo con objeto], si pude rememorar los días facoceros con los hermosos vencidos de ‘Poesía Itinerante’, si achuché de refilón a Eladio Orta o a Diego Mesa y felicité a Antonio Crespo por su inédito Port Bou, si volví a emocionarme con los versos de veras de Pura López Cortés, si me tomé un café rápido con Danielito Macías y charlé tranqui con Balbina Prior, si caí en los brazos de Santiago G. Valverde y su Hanna, si recuperé la mejor sonrisa de Uberto Stabile y vi de lejos al gran padre blanco Antonio Orihuela… y mucho más si cuento que estuve con mis chicos viendo a fondo el monasterio de La Rábida, curioseando en el cartón-piedra de la cosa carabelera colombina, que hubo ‘yacuchi’ y tetas gordas desparramadas por la playa de Mazagón, baile en el faro bien entrada la noche, gambitas, cante ‘jondo’, algunos saltos de ola y muchas garzas y muchas gaviotas y muchas cigüeñas… y helados, y coquinas, y un hombre araña que me tiró los tejos, y acedías, y chocos… y cientos de kjilómetros con una calorina descuajeringante.
Y al final fui a Morille con la lengua fuera… llegué tarde. Allí estaban las tulliditas con sus muletas, don Frenandote R. De la Flor [y otra vez Antonio Gómez –poema ubicuo–], Ben Clark, Ediciones Transhumantes, Victorino [el fotero guay]… y mucha gente guapa, coño.
Ahora peno junto a mi monedero vacío y sonrío como un crío chico mirando mi nuevo librito delicioso [gracias, amigo Fabio]. Y me quiero dormir… pero no puedo.























Wednesday, June 18, 2008

Aquí viene la gente de gris.

Me envía el hermoso vencido Antonio Orihuela un "trasto de palabras" de experiencia común, de recuerdo goloso con acidez de estómago, un folletín piporro en el que soy actor [casi solo actor] y en el que me siento parte de una generación espesa con un fondo feroz lleno de estúpidos.
Todo sucedió en un encuentro absurdo, cómico y cubista que concelebró la innombrable coordinadora de la antología “Feroces” en un antiguo convento abulense hace ya demasiados años. Recuerdo netamente que al entrañable Uberto Stabile y al que suscribe –yo mismo– nos sacó la desmayada antóloga del cotarro por ser exactamente tan feroces como ella deseaba [aunque tuvo el detalle de dedicarnos una notita de agradecimiento al final de aquel tomo infumable].
Hoy vuelve Antoñito hasta aquel cartón piedra, y lo hace con sordina new beat y algunos artefactos que le ponen más gracia a lo que ya la tuvo. Casi todo fue así, pero no se lo digáis a nadie.

AQUÍ VIENE LA GENTE DE GRIS
Here Come the people in Gray
The Kinks


The Kinks atronaban Unreal Reality
cuando me presentaron al señor Buda recién llegado de Holanda,
impreso en un cartoncito troquelado
que parecía un sello de los playmobil.

Puede llevaros al centro del mundo, dijo D,
a su mismísimo ombligo.

Esa casa es tan grande
que llega a las nubes,
tiene cientos de ventanas
para que la gente pueda mirar
y se pregunte de qué va todo esto.

No había terminado de decir aquellas palabras
cuando ya habíamos llenado un coche de buscadores de oro
y las luces estroboscópicas dieron paso a una danza silenciosa de serpientes
que me subían por las piernas y se enroscaban en mi cuello
hasta que una constrictor abrió la boca y me tragó entero
para después escupirme de nuevo en los lavabos de la discoteca.

Salimos, no había estrellas,
sino un cielo cuajado de fuegos artificiales
que formaban figuras geométricas muy hermosas
y que después se dirigían a nuestro corazón para extinguirse.

No es que todos fuéramos uno,
es que todos éramos el pensamiento de una misma mente
que sentíamos entonces que no había tenido ni principio ni fin,
una mente que hablaba sin palabras
y que decía que todo era sagrado
y que hasta lo sagrado era una ilusión.

M conducía, para nuestra tranquilidad
su voz acuosa nos dijo que no había tomado nada,
pero su conducción errática,
las direcciones prohibidas que iba comiéndose una tras otra
y un adelantamiento a un tractor que duró horas
me decía que no nos podíamos fiar de ella.

Si nos hubiéramos estrellado aquella noche
la policía hubiera encontrado restos de sangre en nuestras drogas.

Llevábamos dos bolsas de hierba, anfetas,
tripis, hongos, varias papelas,
botellas variadas de güisqui, ron y vodka,
parecíamos representantes de la casa Sandoz & Down Chemical.

Habíamos hecho la recolecta el día anterior,
provisiones para un viaje que incluía subir al norte
y bajar por la costa mediterránea.

Cuando se hizo de día
el coche estaba clavado en la arena de la marisma
y un tractor, el tractor que habíamos intentado adelantar toda la noche,
estaba intentando sacarnos de allí.

Tomamos la autopista.
U se turnaba al volante con M.
U siempre estaba en forma, seguro, certero.

Después de parar a comer F empezó con las 'rallitas',
decía que estaba muy tenso.
D le encendió una pipa,
yo puse la cinta de los kinks

los héroes de celuloide
jamás sienten dolor,
los héroes de celuloide
jamás mueren de verdad.

U tenía muchos contactos
así que un par de veces al año íbamos de gira poética

-comida gratis, sabiduría total, cobertura absoluta, decía D
de los viajes organizados por U.

Poco antes del atardecer llegamos a Ávila,
las serpientes habían dejado paso a las sanguijuelas
y cuando estas terminaron conmigo
estaba ante un gélido edificio de una orden monástica
en donde, por lo visto, tendría lugar el encuentro.

-Ahora, control absoluto, dijo F.

Pero íbamos tan pasados que la organizadora nos caló al minuto
y nos quiso echar de allí.

-No quiero borrachos entre mis feroces, dijo la domadora de poetas.

No merecía la pena echar más leña al fuego de aquellas vibraciones extrañas,
así que salimos con alivio de aquel sitio decorado para su propia psicodelia,
lleno de aristas, de cuadros de santos
y niños quemándose en las hogueras del infierno
porque habían pecado mucho.

-¿Ganaron los nazis? ¿Esto qué es, el cuarto Reich?, soltó U.

Ocho horas después, a menos de mil bajo cero
aún estábamos buscando el último garito abierto de la ciudad.

Entramos en una fiesta ya agónica
que a lo mejor tiempo atrás había sido privada
preguntando por farlopa, pastis, lo que fuera.

Después de unos tensos minutos
nos informaron de que aquello era
la fiesta de graduación de la última promoción de la Guardia Civil.

Decidimos volver a la tumba, junto a Santa Teresa.

En el casette, los Jefferson Airplane cantaron White Rabbit
y nuestra mente empezó a moverse con lentitud.

-Estamos escribiendo sobre lo que sentimos,
¿por qué nos opondrán tanta resistencia?, dijo D.

-Hablamos de la explotación, de las drogas y de la guerra
porque ése es el mundo real donde vive la gente, dijo U.

-Nosotros no hacemos poesía, la poesía ya está hecha,
nuestro trabajo es mantenerla viva con nuestras vidas, dijo F.

-Debemos estar unidos, es nuestra única oportunidad, atiné a decir
antes de que todo se fundiera en negro.

Despertamos en una gasolinera
y prometimos solemnemente, delante de la manguera del surtidor,
que siempre estaríamos juntos.

A mediados de los años noventa
éramos lo único que estaba pasando en poesía en este país de mariconas.

Desde Huelva, desde Asturias, desde Madrid, desde Valencia
habían empezado a saltar chispas de una nueva superconciencia
y todo lo que hacíamos, sentíamos que estaba bien,
estábamos ganando, era una sensación real, tangible,
estábamos allí y estábamos ganando.

Años después sigo sintiendo que es así,
que nuestra energía prevalecerá,
que nuestros rastros no se perderán,
que otros avanzarán sobre ellos,

que tal vez un día no muy lejano,
cuando la realidad ya no sea un paquete en la estantería de un supermercado,
nos volveremos a juntar para reír,
como aquella fría mañana,
saltando en pelotas delante de las olas,
solitarios y juntos,
hombres y mujeres entrando en el mar
para limpiarse el gris del mundo
mientras King Crimson vuelve a cantar desde el coche
nuestro
Epitafio.

© Antonio Orihuela


Vaya la tiradita por el propio Antonio, por el gran Uberto Stabile, por David González, por Eladio Orta y por mí mismo.
Salud, hermanos.

Wednesday, January 30, 2008

Je, je... ya soy un poeta underground.


Me parto el culo. Ahora soy un poeta underground según los pericos del sello editorial ‘Bala rasa’ [http://www.cuerdosdeatar.com/]. Me encanta. Todo se debe a la antología “Poesía para bacterias” que han editado estos mozos bajo el cuidado de Sergi Puertas y con la entradilla de ‘Violadores del verso’… Lo que más me gusta de todo es que hay muchos amigos en esa antología… van los nombres en un corta y pega del mail que me acaba de enviar Sergi:
Nacho Abad, Eugenio Barragán, Josep María Beà, Iker Biguri, Antonio Blanco, Anna Blasco, Juan Bonilla, Enrique Cabezón, Harkaitz Cano, Pablo Casares, Luis Felipe Comendador, Javier Corcobado, Salva Dávila, Camilo de Ory, Jordi Doce, Santiago Egido Arteaga, Ignacio Escuín Borao, José Daniel Espejo, Enrique Falcón, Mario Fernández, Sergio R. Franco, Juan Frau, Ceferino Galán, José Daniel García, Pablo García Casado, Alberto González, David González, Karmelo Iribarren, Fertxu Izquierdo, Johnny Laputta, Rubén Lardín, Hernán Migoya, Dolan Mor, Vicente Luis Mora, Vicente Muñoz, Antonio Orihuela, Begoña Paz, David Pielfort, Lluis Pons Mora, Daniel Rabanaque, Pepe Ramos, Violeta C. Rangel, Javier Rodríguez Pérez, Enric Selt, Safrika, Purranki Sandongui, Miguel Serrano Larraz, Uberto Stabile, Nacho Tajahuerce, Alber Vázquez, Manuel Vilas, Al Williams Contreras.
Pues nada, coleguillas, a consumir poesía undergraund, que está de moda.
•••
Yo, que fui nombrado un día como poeta de bar y carretera, otro día como poeta gore, bastantes días como poeta de la experiencia, una buena temporada como poeta del realismo sucio, algunas veces como un new beat español, demasiadas veces como poeta del prosaísmo conversacional, todo el tiempo como practicante de la línea clara y hoy como poeta underground… solo sé que siempre he escrito el mismo poema, siempre el mismo poema, siempre el mismo poema, siempre el mismo poema, siempre el mismo poema, siempre el mismo poema, siempre el mismo poema, siempre el mismo poema, siempre el mismo poema, siempre el mismo poema, siempre el mismo poema, siempre el mismo poema, siempre el mismo poema, siempre el mismo poema, siempre el mismo poema, siempre el mismo poema, siempre el mismo poema, siempre el mismo poema… y hoy, además, le estoy haciendo un collage a mi amiga Guapalupe por mediación de José Luis Rodríguez Antúnez: 49 moscas y una coccinella para concelebrar los cincuenta años de un colega de esa santa urbanítica. Espero que le guste… ¡Guapalupe… ahí va un adelanto gráfico de mi curro para ti!*

*[dime si te mola la idea, bruja].



Sunday, April 29, 2007

Soy alma de coquina cuando vuelvo de Punta.


Llego ahora de EDITA 2007 con el cuerpo ‘biemperomal’ y con la cabeza chungalí, jodida, destruida… Pasé Jabugo y a unos pocos kilómetros me topé con un accidente bestial en el que la víctima era un joven motero. Le vi inerme, tirado en la carretera como un pajarillo muerto, con una pose inquietante por imposible. El asunto me hizo vomitar de purito mal rollo, de jodida rabia y de absoluta tristeza.
Estamos todos locos. Completamente locos.
Me meteré en el viaje obviando este desastre para ver si me voy olvidando un poquitillo.
Al grano.
Cinco conocimientos memorables que van a darme vida [creo que larga] y que son dignos de ser anotados antes de empezar: Carmen Palacios y Manuela Martínez [LALATA], Natividad de la Puerta, Paco y Fabio.
El encuentro, de chuparse los dedos; y es que yo ya tenía hambre, pues hacía la friolera de tres años que no pisaba por EDITA… Los amigos de siempre, tan jóvenes y ya tan viejos, las nuevas lagartijas de la palabra enredada separando sus colas para tomar la calle, las nuevas amistades que han nacido a la par de una nieta Juan Carlos [segundo… digo], las coquinas a tres, las gambitas Lalata de factura oriental pero que no se enteren, la cosa gutural entre medida y risas, la playa con sus ninfas de pechos generosos [¿te sintonizo, nena?], el trasnoche de ‘Havana’, la mejicana y miedo, el turbulento ardor de la madre Manuela con su inocencia pérfida, la abuela de la Puerta para comerla toda [entera], Carmen superstar, Fabio tranquilo y todo, Paco pa merendarlo… Y aquella cosa del ‘mira que son majos, coño, pero no saben ligar´. Poco más que decir, que se pueda decir, que se deba decir… Y Uberto para hacerlo posible.

PIZQUITAS

• Barreiros (sic) [barrales]. Casta de gente rechula, con su Toño, con su Barry, con sus nenas de ‘bibe’ y venga [una de ‘bibe’ y otra de venga], con su hermana escondida [‘es la mejor en todo y hasta nos sacó pelo’]. Capaces… y de todo, hasta de la politoxicomanía accidental, que es algo parecido a un teniente coronel que me humilló en la mili pacense.
No puedes dejar de quererlos, prestan tanto…

• Nati de la Puerta Rueda. Tanta cosa en apellidos para terminar abriendo el mejor melón del año, el más dulce, el más delicioso. Solo esta niña feroz hace que merezca la pena viajar, comer, no dormir y pillar estreñimiento temporal. Su cuento es otro cuento y su calidad de mujer es de la de dos cojones, y bien puestos. Su problema: que no quiere helados, pero luego se los come enteros. Su virtud: todo lo demás… y va creciendo.
Para merendársela [véase ‘afortiori’]… y del mismo Bilbo.

• Paco. Dulce, jamón, algo Propercio [pero con un puntito Catulo], puesto, fácil de querer [incluso con su cosita universitaria, que en su caso no molesta]. Sonrisa Adonis [de momento no ‘Adonáis’] y tanto encanto de trato como de coco.
Sabe reír los chistes, come con las manos y habla de cine con cierto fundamento.
Muy recomendable para viajes largos. No molesta.

• Lalata [Carmen Palacios y Manuela Martínez]. Los ojos de la antepenúltima muñeca Barbie saben volverse sin quedarse vueltos y la boca liquida sin más… que si te abrazo con las piernas, que si las medias de rejilla, que si un puntito de recato para darle valor a la espetera, que si el baile se ensaya, que si me estoy meando [que esta Barbie hace pipí… atentos/as coleccionistas, que es la primera]… y con ella, entre sor y estricta gobernanta, un juego lúbrico entre cándido y suicida, con su cosa coquina, con su blonda en los pechos, con sus dos arruguitas de pura perversión en la nariz… dulzura ácida, tremendismo entre pepino y muslos, pura estética en ambas, arte exacto, sugerencia entera.
Ellas son el mismo arte. No necesitan Lalata.

• Morante [José Luis]. El justito perplejo, aunque matando al recibir, como Marcial Lalanda o el mismito Morante de la Puebla. Piel de slip como los puntos umbríos de las noches de playa. Tan jaranero como una rotonda con estatuas a la que le echas polvos pica-pica. Enorme y algo mayor, ¿eh?, que no te enteras.
Todo un machote de la experiencia poética con barquitos al fondo.

• Fabio [erre y de la Flor]. Sardónico el bebé de Fernando, como la sonrisa de Welles; brillante como una enana roja… y todo con un look entre Brutus y un Maciste de antesdeayer. De cine, lo que quieras; de risas, las que pidas; de comer, lo que haya.
Al volver hacia casa me pasé para pedirle a la Blanca Paloma que alguno de mis hijos sea como él.

• Berros [Javier]. Algo así como aquello de ‘quien quiso lo que yo quiero sabe lo que me gusta’. El gesto de la duda tiende a hacerte envejecer por la frente, pero a la vez te otorga un estado de absoluta belleza que es como la placidez de una mujer dormida.
Su compañía calma, sosiega, tranquiliza. Es mejor que esos balium’s que venden en cajitas.

• Alexandra [Botto (a bríos), exvoto]. Ranchera de miedo para después de cenar, casi como ver una peli del tipo de Calanda ['tú no estabas a salvo mientras sonaba el tambor en la tierra'], pero sin tambores. Los ojos, ofidios; los tacones, lejanos; el escote, correcto; la presión, perturbadora.
Méjico la echa de menos. Yo huyo sin saber por qué.

• Norio [Braulio García Noriega]: Lo más de lo mejor, cultito, generoso, locuaz… sólo le falta echarse a volar en uno de sus gestos. Su espíritu es de antes, de un antes que apenas nadie puede entender, pero que llena. Su monólogo del gato que se estira pudiera ser best seller si se anima a editarlo. Estrella que no luce porque no le da la gana. Árbol al que agarrarse buscando melopea.
Extraordinario el tipo, extraordinario.

• Huete [Isabel y su García S.]. Si hay ejemplos de amor, este es de los altos y bellísimos, una Isabel luchando a tumba abierta por su García [hombre de punto en boca e inteligencia abstracta, un perro verde inmenso que rezuma ternura]. Isabel es la isla, el sol, el alimento… y la risa también, como el afecto eterno.
Guardo en una esquinita su imagen y le rezo despacio con un cubata a medias.
Os quiero, campeones.

• Moya [Manuel y Violeta]. El pelo sobre todo, el pelo. Un sensible en la sierra de Aracena es lógico y normal, pero no así, de tal categoría y cual envergadura. Hay ‘filin’ para años con este fendetestas que escribe como nadie y duerme como él solo. Le apunté a mi familia ya hace años y no renegaré jamás de esa hermosa calidad de hermano.
Si Violeta existiera le echaría mil polvos.

• Franco [Rodolfo]. Palíndromo de samba emeritense sin falete que echarse a la barriga. Mordaz y vivo a ratos, brillante y serio a veces, temeroso y tenaz, creativo y lleno de palabras mezclándose en busca de sentido.
Él es el sinsentido de lo absurdo.
Te espero por mi tierra, saltimbanqui.

• Antonio Gómez [Antonio]. El rey Matusalén hubiera huido temeroso de la presencia Gómez. Insomne el magisterio que rezuma, su paz es indecible, sus ojos son de ciego visionario. Le habita un mar de dudas que son nuestras certezas.
Sin él no habría nada que no fuese san Brossa, con él hay mil poetas concretos, perdularios.
La bondad tiene nombre y no voy a decirlo.

• Uberto Stabile [el brujo que no cesa]. Le conocí locuaz y nocherniego y envejecimos juntos y a distancia. Ahora está más señor, aunque agotado de todo el cielo hecho hasta la fecha. Apenas pude hablarle en esta etapa, no estaba para nadie entre su gente. Es Dios y no hay más hostias.
Gracias, tío, por ser el sí y el no, la luz, las sombras…

PAPELES Pillados

“Días de viento” de Alexandra Botto (Homo Scriptum) [Lo leí en un tris y me ha gustado. Lo recomiendo].
“Mi psicópata” de José Luis Piquero [pendiente de lectura].
“Vagabundo de la oscuridad” de Arturo Accio [pendiente de lectura].
“Villa Bella” de La más bella [Una pasada que debes encontrar, comprar y degustar].
“René Rená” de Lourdes Barrera & Martorrev [pendiente de lectura].
“CD biblioteca Huebra” [pendiente de visualizar]
4 joyas de La última canana de Pancho Villa [pendientes de lectura].
“Arte moderno y poder” de Roberto Girón [pendiente de lectura].
“Los árboles de resistencia” de Javier Berros (Baile del Sol) [Imprescindible… ¡Jo!]
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