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Saturday, October 11, 2008

No, padre, no te vayas a detener ahora en la lectura.


(Desde el poema ‘Subway’, de Juan Cameron)

No, padre, no te vayas a detener ahora en la lectura, no estropees las cosas leyendo a los marciales escritores de tu tiempo, y menos a los santos varones que son presa segura de estudiosos para ganarse el pan que no merecen; no me vengas ahora con esas naderías de ‘lo que me he perdido…’, que no tendrás razón.
Sigue a tu justo paso, con la mirada puesta en el edén chiquito que se ve desde casa, con las manos seguras dando valor al peso y solidez temprana a mis días azorados. Tú no necesitas leer, padre, pues perderías tu tiempo, y aún te resta camino para atrapar las cosas por tu saber de oficio.
Te basta con alzar la mirada para comerte el mundo y entenderlo, y no es asunto tuyo toda esa pantomima de cervantes y lopes, de kunderas o joyces.
Podrías ofrecerles a todos esos tontos letraheridos [entre los que me incluyo] el canto más hermoso de las amanecidas con solo alzar tu mano, la solidez magnífica de un gran carácter, la postal siempre nítida de una vida hecha a tragos y a puros empujones… también de la belleza podrías dar lecciones magistrales, como del ser tan fieramente humano como tú lo eres. ¿A qué leer ahora, padre? Que lean los que viven de las letras de otros por no saber ni hacerse el nudo corredizo en la garganta, que lean los dormidos del mundo, los que atesoran tiempo y no saben qué hacer con él, en él… pero tú no, padre, no leas a estas alturas de la vida.
Sabes, padre, me espanta no saberte empeñado en tus luchas ancestrales con tornillos y puntas, me aturde hasta pensar que no estás peleando en la última venta o que no estallas los nudillos en la mesa porque algo salió mal.
¿Para qué necesitas tú molinos de viento o mágicas noches de Macondo, si sabes ayudar donde se necesita, si enseguida percibes las dobleces del otro y las tramitas rápido, si no le tienes miedo a casi nada y aprendiste muy pronto a protegernos con esos brazos fuertes y esa rabia tan tuya? No leas, padre, no vayas a perder ahora tu tiempo, que es el mío, con toda esa zahúrda de adocenados vates que miran por encima del hombro y se arrugan si tienen que beberse una cerveza de más o si tienen que compartir el pan de su mesa.
¿Qué sabrán ellos de los agujeros que dejaron las balas en los paredones de Oviedo, de los gusanos entre las lentejas… qué sabrán de los quince de mes sin nada que llevarse a la boca [y sonriendo]… qué sabrán del que humilla con los bolsillos llenos?… Y es que leen, padre, ¡fíjate tú!, leyeron siempre… y ponen el gesto sobrado de ‘saber’ allá donde recalan con sus pesas falsas y sus vidas escuálidas, con su gorgeo de buitres y sus frases hechas prendidas en los labios para herir.
Tú eres de otra pasta, padre; siempre con palabra y abrigo, con justa rectitud, con dos cojones para afrontar lo que venga y como venga.
Así que no leas, coño, que ya lo haré yo mientras tú haces el mundo y lo ordenas como debe ordenarse. Que un hombre es lo que hace y deshace… nunca lo que lee.


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No se cansa el reloj de macerar el tiempo con su tac-tac machacón e impertinente, ni los espejos descansan de reflejar la imagen que se peina. Los objetos son constantes en su trabajo siempre, que es estar sin servirse de la gente. Yo apenas salgo [porque ando pillado de nuevo por un trabajo urgente que me exige atención].
Llueve.
Me recreo en mirar. Llaman mil veces a teléfono y no lo cojo. Estoy hasta los huevos porque me desconcentro cada vez que suena ese armatoste infernal… después de mil llamadas [como poco] pillo una con la intención de hacerle pagar toda mi ira entera al que la hace… y a agachar las orejas, que es el amigo José María Cumbreño con su familia hermosa [su hijo Manu es un campeón total y me ha regalado un par de Gormitis para Guille] y con un ejemplar de “Estampas bostonianas” [de Rosa Montero] para regalarme. Desinflado de la ira, me dedico un ratito a mis amigos y ya está [roto el ritmo, se acabó la rabia].
No se cansan ni el reloj ni el espejo, pero yo estoy ya agotado y sin cumplir mis plazos fijos. Será cosa de irme hasta mi casa a cenar un poquito para luego volver con fuerzas renovadas.
Hoy, París es una siesta.

Saturday, March 1, 2008

Nunca podrías servir de modelo....


Nunca podrías servir de modelo, viejo F, porque tus conceptos no son consistentes. No sabes llegar al fondo de las cosas y te inventas micromundos ideales en los que no haya vacío… todo por evitar tu vacío, viejo, por no querer llegar a esa claridad de ideas que te deje destruido y maltrecho. Tampoco me dijiste nunca que quisieras ser modelo de algo, pero yo siempre lo he intuido –todo a pesar de que sabes cerrarte en tu teatro como una diva menor de calle–. Los modelos por elevación siempre son falsos, siempre lo fueron, pues llevan una insidiosa mentira junto a ellos, pero sirvieron para darle madera que quemar a las siguientes generaciones. Lo mismo eso es lo que quieres en el fondo, ¿no, viejo?, ser un modelo falso y elevado, pero pareciendo no serlo. Eres listo, cabrón, pero a mí no me engañas… no me engañaste nunca y no vas a engañarme ahora.
Tu única verdad es que estás solo, profundamente solo, y no te pones furioso por ello… más bien da la sensación de que lo gozas y de que esperas pacientemente a que muera todo el mundo a tu alrededor para que tu soledad alcance un calificativo tangible. Yo sé que tú morirás antes, pero eso no te importa demasiado, porque siempre valoras en medidas de ti… lo que no entiendo es cómo sigues en tus palabras de siempre –las ya escritas– y no empiezas a darle a lo que aún no es, lo que quizás te haga algo más humano y peor.
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Me siento inútil para poder explicar la sensación de falta que ahora me tiene tomado, pero sé que es una ausencia inocente la que me está deshaciendo y que me hace desesperar.
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CROMATOGRAFÍA DE UN MEETING


Nada, que a eso de las 19:30 horas me agarré al niño de la mirra [mi querido Youssouph] y nos fuimos de mitineros al sarao del PSOE [nuestro partido político de corazón, para más señas] con la cámara cargada y la sonrisa puesta. Mi You iba algo nerviosete, pues era la primera vez que asistía a una de estas historias, pero llevaba una alegría indescriptible en su cara.
Al entrar en el Hotel Colón ya me lo besaron Blanquita y su gente, que me lo quieren mucho, y nos llenaron de sus historias marquetineras [zetapín, chapazeta, zetallavero, pegatinona y zetadecoración para el móvil]… Muy vivos ambos, pillamos primera fila para perdernos nada, que en estas cosas del progresismo no se guardan asientos para autoridades y esas zarandajas.
El salón se iba poniendo multicolor con gente del Sahara y otros lugares de África, con desfavorecidos por la mala suerte física o psíquica, con jubilados de olé, con autónomos, con currantes de los de verdad… y con mis padres, con la hermosa madre de Jesús Caldera [una mujer de bandera por donde se la mire], con Miguelito Miñana, con Pedrito Tejado, con Marina, con Alba y Marisa, con Santi Nieto… precioso el personal, de verdad… diverso, relajado, contento y sin malos rollos por ningún lado.
El acto fue como suelen ser estos actos: Cipri contando la peli desde su óptica de alcalde, los teloneros de Congreso y Senado en su tono… y Jesús Caldera [el mejor Ministro de Trabajo por consecuciones de la historia de la democracia española] brillante como nunca [entedí que el ‘Ministro de las personas’ no hablase mucho de ideología, porque el personal está para cositas concretas y poco más, pero no niego que me hubiera gustado escucharle en ese palo]. Contó logros [todos de verdad… tangibles] y comparó actitudes [con acierto, me pareció a mí] y hasta se dirigió a mi You para dedicarle unas palabras emocionadas que le pusieron muy nervioso [al final le dijeron algunos inmigrantes que qué suerte había tenido al dedicarle unas palabras el colega Jesús]… y luego los abrazos [Cipri le dio uno muy fuerte, emocionado], las fotos de grupitos y unas Cokes con Antonio G. Turrión, José Manuel Andrino y Ana Muñoz de la Peña.
Una tarde hermosa si no hubiera sabido de la infamia a la que una conocida pepera ha sometido a mi amiga Elena Martín Vázquez, con la que me solidarizo desde aquí a la vez que le doy mi fuerza para soportar la alimañería [que yo también sufrí no hace mucho] de la peor derecha [la que viene del barro proletario y de la jodida emigración española de postguerra tardía –qué mala memoria tienen, coño–].
Ladran… luego cabalgamos.
Fuerza y votos.






























Friday, January 18, 2008

Unos jodidos días para borrar.


Días de hospital con mi padre tendido y totalmente vulnerable ante el bicturí [nada del otro mundo… una operación pequeña y muy común].
De la espera como acompañante de paciente han quedado tres dibujos toletes, conversaciones y tiempo compartido con mi hermana… y la cosa dura de ver a mi padre tendido y desnudo en una de las situaciones que menos soporta…
Mi padre, siempre sumo hacedor, conseguidor de todo, perfecto en cada cosa que acomete, cabezota, soporte siempre de la familia, fuerte como ninguno, con el tiempo medido al minuto y con la mano siempre dispuesta para apoyar a quien lo precise… y me lo han dejado postrado y como vencido… es lo peor del mundo hospitalario, esa sensación de hombres vencidos que deja en la gente.

Y ya en casa, por si no fuera poco esa visión tremenda de mi padre con gotero y cara triste, recibo un mensaje de Ricardo para ir inmediatamente a realizar un trabajo de los que odio: montar tres enormes rotulaciones en altura colgados en una cesta a bastantes metros de suelo. Cuatro horas de ese curro casi circense, con las manos heladas y el miedo a la altura danzando en mi estómago.

Unos jodidos días para borrar.

Y luego leo la entrada de Antonio Gutiérrez Turrión, en su diario ‘Desde mi terraza’, con fecha del día 16 de enero y me quedo estupefacto por el cambio de tono que siempre le caracteriza y por lo que adivino como algo que le ha afectado muy seriamente por lo que puedo entender en sus palabras.
Me gustaría decirle a Antonio ahora las mismas palabras que él me ha dicho tantas veces cuando mi voz se tornó acre y violenta, cuando me sentía atacado y herido… es mejor la calma de la reflexión y la generalización, pues dejarte ver demasiado puede hacerte daño y no me gustaría nada que te lo hicieran.
La política, Antonio –te lo he dicho demasiadas veces en nuestras conversaciones–, es puta mierda y no responde a una lógica de verdadera democracia jamás… y menos en el seno de los partido políticos –sean los que sean–. Imagino que el protagonista fuiste tú, que todo sucedió en la agrupación local de tu partido y que el que perdió siendo el más votado fuiste también tú, siendo el que más se lo merecía por trabajo y altura intelectual [esto lo aseguro yo].
No eres el primero, ni serás el último. Para ser político con representación pública hay que haber pisado antes a demasiados compañeros… sin ir más lejos, el ‘compañero’ Melero se encargó hace unos años de expulsarme como columnista de un periódico provincial [en el que tenía mano el perico] y desde el que conseguí que me publicaran cuatro verdades bien dichas en torno al fracaso de su proyecto político… lo que más le jodió es que se lo decía un socialista con claridad y sin pasar por esa lumbre absurda y antidemocrática de lavar los trapos sucios en casa.
Suerte y mi abrazo fuerte, Antonio.




Wednesday, November 21, 2007

Horas de otoño.

Hay horas que debieran tener como mucho un par de segundos para luego irse al campo y hacerlas largas, largas, entre las hojas secas y mojadas por la lluvia reciente.
El cielo vuelve a ser de plomo esta tarde.
Anoche me sentí muy feliz al ver a mi hija y a mi madre juntas. Acababan de salir del cine y habían asistido al pase de ‘Las trece rosas’ justo en esa fecha tan emblemática para mi familia [imagino que también para muchas familias]. Mi madre salía encendida y rabiosa, con una sensación durísima de haber vuelto a aquellos tiempos de asesinos fascistas que le tocó sufrir en sus carnes. Mi hija salía con los ojos enrojecidos y firmemente amarrada a su abuela, entendiendo [otra vez] que la verdad fue dura y que hay que estar unidos en el recuerdo.
Las quiero a las dos a rabiar.
(20:53 horas) Sé que estoy solo, absolutamente solo, y todo a pesar de que sé también que tengo padres, hijos, esposa, amigos… Ellos también están absolutamente solos aunque aún no lo hayan percibido de forma neta. Estoy solo y moriré solo un día, porque en la vida todo se hace a solas, hasta el amor. Nadie podría aguantar mi peso como yo no podría aguantar el peso neto de nadie… y a ello se une la jodida necesidad de los otros, una necesidad falsa y agotadora, un mentira que nos sirve para creer otra cosa distinta a lo que somos y a lo que nos compone y nos desata.
Y no es un sentimiento poético el que aquí expreso. Es la jodida realidad… por ello debemos aprender a vivir con nuestra soledad y a saber atenderla.
Escribo solo, leo solo, siento el amor solo… odio y admiro solo, y soy yo, individuo aislado, el que siente y presiente, el que toma determinaciones acertadas o erróneas, el que sabe cuáles son las máscaras que colgarse en la cara.
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Quizás mi mal radique en que parto del pensamiento de que ya está todo escrito [y, además, mucho mejor escrito que lo que yo intente]. Lo mismo debiera replantearme todo y partir de nuevo pensando que mi voz será descubrimiento hacia los demás y no solo hacia mí.
Suena ahora el ‘Chan-chan’ en la voz del Compay Segundo y en su bellísimo sonsonete repetitivo veo cierta luz de lo que es mi mundo expresivo: necesito decir millones de veces lo mismo… “De Alto Cerro voy para Macané… llego a Cueto, voy para Mayarí. El cariño que te tengo yo no lo puedo negar, se me sale la babita y no lo puedo evitar. Cuando Juanica y Chan Chan en el mar cernían arena, como sacudía el 'jibe' a Chan Chan le daba pena… Limpia el camino de pajas, que yo me quiero sentar en aquel tronco que veo y así no puedo llegar… De Alto Cedro voy para Macané, llego a Cueto, voy para Mayarí…”. Todo un viaje iniciático y circular… las mismas estaciones, los mismos rostros, el mismo paisaje, la misma voz, el mismo protagonista solitario en busca de una nada habitada o que habitar.
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Este diario me ha traído de nuevo la voz hermosamente irónica de C M Aguirre, un poeta raro y magnífico, catador de los 'Clásicos' [y quizás también de los más antiguos aloques y viandas frenéticas]. Gracias por conectar, amigo, mil gracias. Llevo un día enterito disfrutando de tu blog… Eres bueno, cabrón.

*CONECTAR EN: http://erasmusreloaded.blogspot.com



HACIA MI MEDIO SIGLO (III)
[Relectura de Diario de un Savonarola]

8 de octubre de 2002

Diversas circunstancias me hacen darle vueltas a los compromisos personales y absorbentes que algunas personas tienen con la religión. No me parece nada mal que cada uno baraje sus posibilidades vitales, se instale en sus creencias y las practique; pero no entiendo el afán catequista de enredar a los demás, ese espíritu de formación para sumar adeptos/adictos. ¿No supone coartar la libertad personal el involucrarse en el pensamiento plural para llevarle a la idea única?
No quiero herir susceptibilidades -aunque me apetece-, pero me fascina la idea de Dios como creación del hombre, como clave grupal para dominar a los colectivos más débiles. Y es que Dios no es nada más que lo que nosotros deseamos que sea. Hombre, si nos ponemos prácticos, Dios viene muy bien para los malos momentos, porque aporta esperanza más allá del final predecible, pero no nos engañemos, Dios es sólo una muletilla que unos utilizan en su provecho y que a otros les suma alienación y miseria.
Sería mejor pensar en un Dios más práctico, un Dios que arreglase los horarios para que yo pudiese comer a diario con mi mujer y mis hijos, un Dios que propiciase que a final de mes no tengamos que conformarnos con las jodidas galletas maría hasta que el banco arroja saldo positivo, un Dios que te pague las facturas y que consiga que pueda salir quince días de vacaciones a la costa con la familia completa -llevo más de diez años sin poder disfrutar de unas vacaciones, y eso es demasiado infierno-. Un Dios que ponga en su sitio a los escritores de mierda y eleve a los raciales, un Dios de goma al que darle estopa cuando llega la rabia -y hacerlo sin miedo a represalias-, un Dios para charlar de periquitas cuando estoy triste, un Dios que tome cañas con tapa y de vez en cuando se tire el detalle de pagar la ronda. Yo sí creería en un Dios así de natural y bondadoso, así de normal.
Pero no me jodas, un Dios que propicia que mi mujer se vaya de casa a las ocho con mi hija, que yo me las arregle con los niños para despertarlos, vestirlos, hacerles que orinen, ponerles el desayuno -y que desayunen-, conseguir que se laven los dientes, llevarlos al colegio a rastras un día sí y otro no, hacer las camas -cinco jodidas camas con sus sábanas, con sus mantas, con sus colchas y sus almohadas-; un Dios que hace que mis hijos salgan a las 13 horas, que les tenga que preparar la comida rápido rápido rápido, que se laven otra vez los dientes, que entren a las 15 horas -justo cuando mi mujer y mi hija salen de clase-; un Dios que hace que mi mujer tenga que volver al curro muchas tardes mientras deja a los críos cargados en los cansados hombros de los abuelos, un Dios que luego, a las ocho, se inventa cursos de cristiandad para que tampoco pueda cenar con la familia completa en la mesa, un Dios que hace que mi mujer se acueste agotada a la una o a las dos de la mañana... ¿Para qué quiero yo creer en un Dios así, para qué?
... Y sus acólitos, sus fieles, no entienden nada, no entienden que mientras defienden la familia como unidad incuestionable, la destrozan a puritos machetazos. Más le valiera al clero encontrar pareja, crecer y multiplicarse para ser consciente de lo que significa tener una familia numerosa, de lo difícil que es en el seno de esa unidad «divina» verse unos minutos al cabo del día, porque hay que buscarse los garbanzos como sea, que nunca llegan solos a la unidad familiar indisoluble.
No nos abusen catequizándonos que lo mismo nos destruyen. No nos abusen y crean en lo que ustedes quieran, como quieran creer, pero crean solos, por favor.
Y ahora, ya las 22,07 horas, me pongo a Art Telonious Blakey & Monk e intento relajarme para no estallar de tanto Dios y tanta historia.



De FUMADORAS

Monday, November 12, 2007

Respuesta plástica


A partir de vuestras respuestas al comentario de ayer he logrado concretar esta imagen que os dejo, ella es mi verdadera reacción a lo que habéis escrito, pues os contiene a vosotros y contiene también mi idea de partida. Me la he currado con ganas, lo prometo.
Mil Gracias.
*[Podéis picar sobre la imagen para verla en un tamaño mayor]

•••

CARNALES PARA FRANCISCO JIMÉNEZ
[Me apetecía ofrecerte hoy un homenaje]

Preámbulo
• No hay como mirar la impostura de un hombre para conocerle con profundidad, quizás mucho mejor que si se mostrara franco y diáfano. En la medida en que se escogen disfraces, los hombres se van definiendo con nitidez.
• Tener dinero y sentirse seguro… el mal del mundo.


Carnales
• Es bastante mejor ser deseado que desear… y menos doloroso.
• El deseo no exige fidelidad, como el amor no exige posesiones… aunque sí posesión.
• Todos los hombres somos diferentes… aunque a mí también me gustan los pechos grandes.
• El amor se hace con todo el cuerpo, pero solo se entrena con la mano.
• Soñé que follaba, pero el sueño solo duró unos segundos.
• Placer sin amor… tampoco es una mala solución para un célibe prometido.
• Si convivo conmigo mismo y me amo con la mano… ¿seré pareja de hecho?
• La insoportable levedad de las mujeres que solo pueden ser miradas radica en que nunca las tendrás sobre tus piernas.
• Deseo hasta que obtengo… luego no se me levanta.
• Es mejor la tensión sanguínea que la muscular.
• Amor, tú marcas los niveles de humedad en este higrómetro de carne. Eres bastante climaxtológica.
• Si me miro a la entrepierna me encuentro más mayor… si me miras tú, rejuvenezco.

•••

Jugué con mi madre hasta bien mayor y eso me ha hecho tan grande que aún no he aprendido a crecer… y en la bola de nieve que comenzamos juntos en aquel patio con parra de mi infancia van quedando mis cosas y las suyas unidas por un frío que duele en las manos.
Volvamos a la nieve, mamá, y que el mundo se retuerza de envidia.
De FUMADORAS

Friday, July 6, 2007

Mis padres son la hostia.


Mientras mi padre gobernaba sus escuálidos negocios con esa fe inquebrantable de los vencedores [una pastelería a comisión y ‘rápel’ de ventas, el negociete de colocar mantas Mora y Paduana a crédito y de puerta en puerta, su negocio de ajuares montado en el comedor de nuestra casa nueva de la carbonería, el asunto de la ropa interior femenina medio trabado entre el pasillo y el dormitorio, la revolución aquella de las alfombras persas lavables…], mi madre compartía sus dotes de dependienta avispada y feliz con las duras labores de la casa.
El buen gobierno de un padre siempre ausente [o cobrando por las casas las veinticinco pesetas semanales de sus dos mil clientes, o reponiendo materiales en los helmánticos Almacenes Ara] y aquella diversificación negociera en la que estaba profundamente implicada mi madre, me propiciaron noches magníficas frente a nuestra recién estrenada tele de lámparas, pues las clientas llegaban muchas veces pasadas las once de la noche a probarse aquellas fajas con ballenas color carne en el probador de casa, que era el baño escueto. Con clientes, nadie me acuciaba a buscar la cama [yo creo que se olvidaban de mí con aquel constante ‘buscarse los garbanzos’ que tantas veces pronunciaba mi padre con voz grandilocuente]. Y yo me formaba en las delciosas ‘Historias para no dormir’ o en los ‘Estudio 1’ con los ojos abiertos como platos para que todo me entrara mejor en la moyera.
Sí, yo fui ya un niño con suerte, pues compartía los días con mi abuela Antonia a la usanza de principios del siglo XX [con su cocina bilbaína, su orinal bajo la cama, su tinaja de agua fresca, su brasero de cisco, chupón y badila…] con las hermosas jornadas modernísimas sobre los sillones de skai verde abotonados viendo la pantalla molona de nuestra flamante Telefunken, soñando a ser el niño de ‘Perdidos en el espacio’ o el capitán de ‘Viaje al fondo del mar’.
El caso es que mis padres cumplen mañana sus cincuenta años de casados y siguen como entonces, pero jugando a ser y no ser unos jubilados jóvenes y vitales, hasta el punto de que mi padre es la columna vertebral del cobro de facturas de mi empresa [es el mejor, el inigualable, el que cobra lo que haga falta y mucho mejor que cualquiera de esas empresas de frac persecutorio…] y mi madre se ha reciclado a las labores de bolillos, a las manualidades con papel maché y los cuadros de Van Gog hechos a punto de cruz.
Están pletóricos y se quieren como nunca… y, para colmo, mi padre se ha convertido en mi mejor amigo y mi madre sigue siendo ‘mamá’, la que me da caprichos y me hace grandes flanes de huevo, la que me llama ‘el niño’ con la sonrisa amplia y me tiene en palmitas y se llena de orgullo con cada libro mío [los tiene todos puestos en el mejor anaquel de su salón –el mío– como trofeos únicos].
Los quiero hasta donde no sé imaginar y ellos me devuelven el amor cada mañana multiplicado por mil.
Felicidades, papis.
Yo ya llevo felicitándome cuarenta y nueve años por teneros.
De Tontopoemas ©...

Monday, May 28, 2007

Un después que ya es ahora.

Los bejaranos otorgaron ayer por las urnas un mandato municipal de cuatro años a la candidatura encabezada por Cipriano González. Estoy contento por tal circunstancia.
Cipriano y su equipo tienen ya lo suyo [de alegría por pasar a labores de gobierno, de dificultad por la herencia que van a recibir y de responsabilidad para gobernar de forma reflexiva, eficaz y para todos]. Y como tienen ya lo suyo, pues que yo prefiero dedicar hoy esta entrada a Ramón Hernández Garrido, al que imagino medio satisfecho en su dulce exilio lisboeta.
Resulta que ayer brindé por Ramón y por mi madre en la sede de la Agrupación Socialista Bejarana justo cuando conocí el resultado de la última mesa escrutada, una del barrio de La Antigua, y lo hice porque ambos contienen esa impronta de los hermosos vencidos que tan estéticamente marcó L. Cohen en su libro del mismo título, una impronta que me llena de sugerencia y de sensaciones agridulces, pero, sobre todo, que me encanta como modelo de resistencia.
El ‘valor’, a veces, es sobrepasado por los hechos, quedando de forma circunstancial en una sombra de dignidad que apenas alimenta otra cosa que la decepción y el cansancio. Cuando esto sucede, el único soporte posible reside en el tiempo, en saberlo gestionar y en cuidarlo como sala de espera de la que salir un día con la sonrisa puesta y vestidos de la tranquilidad que otorga la fidelidad a uno mismo.
Amigo Ramón, no vencen los hombres, jamás lo hacen, pues no depende de su valor intrínseco la victoria, sino que vencen las circunstancias [a las que no sabe dominar ni su puta madre]… ellas ubican o barren, elevan o silencian sin posibilidad de valoración lógica de méritos o deméritos [una circunstancia no contiene la capacidad de razonar]. Es algo así como el juego de los dioses que ha presidido, influyendo siempre, todos los más importantes capítulos de la Historia: todo dependía de que esos dioses fueran o no fueran propicios… El azar como variable definitiva y definitoria.
No es un buen día para estirar las palabras de largo [ando con graves problemas de concentración últimamente], por lo que me arrimo a la tirada corta y te dedico un breve florerito de pensamientos últimos, que van para ti igual que para mi madre. Son vuestros:
• La volubilidad es una capacidad de la culpa que aminora el dolor… pero también es una trampa.
• Sólo triunfa quien es capaz de sonreír ante sus propios fracasos.
• A la felicidad se llega por falta, no por abundancia.
• La coherencia admite errores, pero no claudicaciones.
• El mayor pecado social es el de connivencia.
• Nunca se está solo, aunque sientas la soledad… Mira al recuerdo de tus padres.
• El dolor es salvífico porque te indica que estás vivo.
• No te honrarán tus posesiones, lo harán sólo tus cercanos.
• No importa lo que digan… importa que puedan decirlo y tú lo facilites.
• Entusiasmarte es un signo de que estás siendo vencido.
• La mayor de las venganzas es, sin duda, el desprecio.
• La adulación hace despreciable a quien la practica.
• La agudeza es la aristocracia de la palabra.
• Esmérate en sufrir más por el dolor ajeno que por los triunfos de tu enemigo. Vivirás mejor.
• Un demócrata en el baño es un hombre solo.
• Siempre fue más dulce ser víctima que verdugo… pero a la larga [y si sobrevives].
• La disciplina crea conformistas… Sé indisciplinado.
• Un gran hombre puede ser cualquiera que se rodee de cientos de mediocres y les haga llorar o sonreír. Luego la grandeza sólo la otorga la mediocridad.
Saudade, hermano.
De Tontopoemas ©...

Sunday, May 13, 2007

Yo también hago planes para la nada.

Cada día hago cien planes de futuro para intentar salvarme y cada noche se han frustrado todos y cada uno de ellos. Hago planes para dormir menos y escribir más, para obtener ese dinero que me falta a todas horas, para comer lo justo y no inflarme a magdalenas con leche, para conseguir que mis hijos vean su formación como yo la percibo, para llenarme de enconada voluntad, para no caer en los engaños diarios que me hacen más miserable y adormecen mi frágil conciencia… Pero todo se viene abajo con la noche, justo cuando hago balance y percibo netamente que no he conseguido mantenerme ni un minuto en los presupuestos del día. Todo se solapa y cada pequeño acontecimiento modifica sin piedad el orden prefijado para destruir el futuro que busco como una sed.
Intento sacarle partido a este desastre [fracaso] y a veces lo consigo. Es como un enfoque de cámara subjetiva, un enfoque de lo que es el mundo que juega a la proporción inversa: enfoco el mundo y se me desenfoca el ‘yo’.
Lo más curioso es que soy capaz de cumplir casi todos mis compromisos con los demás mientras que no atino a cumplir ni uno de los compromisos que me marco para mí. Es frustrante, a veces demasiado frustrante… y de ahí tantos decaimientos de ánimo y tan seguidos. Toda esta sensación de plazos vencidos sin resultado alguno me hace más solitario de lo que soy, porque, entre otras cosas, le echo la culpa al mundo cuando quizás sólo sea fruto de una inexorable genética heredada.
No tengo voluntad, es triste gracia.
(18:35 horas) Anoto constantemente y no entiendo nada hasta que pasa un tiempo largo sobre lo anotado; entonces, cuando algo empieza a suceder en el poso de mis notas, crece una necesidad urgente de buscarle forma física [gráfica], de llenarlo de palabras y de signos. Es algo así como si mi vida sucediera después de mi vida, como si alguien la hubiese sembrado unos meses antes y comenzase a florecer de pronto, con todo ya pasado y sin posibilidad de ser recuperado [sólo sé recuperarlo como material de memoria]. El resultante de este proceso es siempre contradictorio, pues se aúnan la clarividencia de lo ya vivido y la frustración de no poderlo revivir en el mismo instante en que sucedió.
De este proceso salgo siempre muy afectado, sin ganas de seguir mientras me grito en silencio: ¡Estás loco, Felipe, totalmente loco o mentalmente muerto! Entonces busco signos en la memoria con los que compartir mi frustración, mi desesperación. Busco noches de abril en las que la temperatura se hace excepción del invierno, busco tactos sentidos, busco horas pasadas con sensación de instante e infinito, busco canciones viejas que me hicieron saltar y me elevaron, busco la mirada de mis hijos en un día de lluvia… pero con ello no logro sanar, no olvido, porque no sé olvidar… incluso a veces llego a sentirme peor.
La sensación, entonces, es que siento cómo mi vida sólo me sirve como recurso literario, ya que en lo literario sí encuentra sentido, pero es un sentido ficticio, un sentido que no me sirve nada más que para sentirme Narciso y muerto.
También pienso a veces que este tipo de existencia que relato es muy parecido a la existencia de las piedras, que ‘están’, pero no ‘son’ sin un ser que las desprecie, las lance o edifique con ellas.
Mi estudio tiene más vida que yo, porque recoge mis cosas y las amontona, contiene mis libros, soporta mis dibujos y cobija mi cuerpo como un objeto más que sumar a su desorden.
(22:42 horas) Caigo ahora en la cuenta de que fui un niño feliz, absolutamente feliz, y todo gracias a mis padres, que me ocultaron el mundo con una pantalla de sonrisas y cosas hermosas que hacer, y gracias a mi abuela Antonia, con la que viví unos cuantos años de mi infancia y adolescencia. Ella me llamaba “mi compañerito”, me hacía natillas y me compraba los viernes cuatro tebeos que leíamos juntos. Mis amigos de aquel tiempo también fueron parte de esa felicidad porque ellos también eran felices.
No sé de que me quejo, pues no tengo razones, ya que, haciendo la cuenta, no creo que sumen un 3% los humanos que han conseguido vivir tres años seguidos en el estado feliz que yo lo hice. Llevo un buen bagaje y ya disfruté mi capital y sus buenos intereses.
Lo que me suceda a partir de ahora será de regalo.
Gracias.
De Tontopoemas ©...

Sunday, May 6, 2007

Electoralia


Ayer eché la tardenoche en asuntos de campaña, y lo hice con felicidad, recreándome en la suerte. Se presentaba la candidatura PSOE en el Convento de San Francisco y me tocó hacer las fotos del grupo, que me lo había pedido Cipri.
Sentí ilusión y cierta prevención para expresar el análisis de lo que pueda llegar: ilusión, porque se trabaja en un ambiente positivo y sosegado, que ya es para nota tal y como están las cosas, y prevención por asuntos tales como el voto jubilado, la decisión de los jóvenes y la proyección de UPS.

AGUADA SAN FRANCISCO

Armaban los arcos sanfrancisco un pleno al quince al que sólo le faltó Jesús Caldera. Demetrio Madrid, mayor de cojones, dejando su impronta de ética política por los sacros rincones del convento [no le abracé por purito pudor, pero le tengo ganas] mientras iban llegando dinosaurios mezclados con los nuevos valores (?) y gente ilusionada [la de siempre jamás].
Hicimos la sesión sin estridencias: el grupo en entreluz con toma al frente, grupo con fuente al medio, el grupo apretadito en toma semicenital… Posaron bien, que no es un mal principio [y aunque la luz ya era baja, las tomas fueron realmente aceptables].
En los previos al acto pude besar a mis padres y a mi tía Toñi, mirar con desconsuelo y buen recuerdo a Belén y señora, charlar con don Higinio [Mirón de los mirones], saludar a Miñana, reír con Ana un rato, picar a mi Marina, hacer reír a Cipri [en tal trance era fácil], saludar al alcalde de Guarda de parte de Ramón, ver turbarse a mi Alba… Y empezó el acto con un duro [largo] discurso de corte historicista del mayor de los Paso [es de recibo a veces ser breve en estos actos]… y luego el tal Melero, que me echó de la sala sin más [la culpa es algo mía –no toda–, pues aún tengo clavada la expulsión que sufrí del mismito Adelanto por hacerle un artículo]… el caso es que me salí al amor de un cigarrito y me abracé a mi César [que hacía ya mil años que no nos abrazábamos], reí con Lola un rato, le hice una foto a Juanito Caldera y me tomé unos callos con Cesarín y Antonio en El Bodegón.

En fin, que veo oportunidad si algunos como Melero no se meten por medio, si dejan que Cipriano module su campaña y dé mensajes claros, que los tiene y a cientos.
Salud y suerte.

(16:19 horas) Palabras para el colega Cipri: La mejor forma de defenderse radica en escoger el enemigo preciso de antemano y meterte en un problema sabiendo que es un problema. El sufrimiento viene siempre de la ignorancia y de la sorpresa, de no haber medido que en la esquina siguiente hay un fracaso posible o un puñal con grave querencia de tu espalda.
Si escoges el enemigo incorrecto, dejarás tus flancos al raso de los golpes.
Otra forma de defenderse, amigo, es la literatura. Decir con ella a todos, incluso a la vida, que sabes sus dobleces, que entiendes su proceso destructivo, que anotas sus carencias y haces rol de sus sórdidas miserias. También está la risa, amigo Cipri, hacer de todo chanza como si no importase, mientras tomas lo bueno como propio y el resto lo derrites en sarcasmo.
Así pues, compañero, mide bien la estrategia que precisas, sopesa con rigor a tus contrarios y no pienses que estás a salvo nunca. El enemigo es pequeño sólo si tienes bien trazada su geografía.
(22:07 horas) Mierda de ‘Spiderman III’. La tarde perdida con Malick y los críos viendo ese petardo de película. Gracias a que hicimos acopio de palomitas y gominolas y nos dimos un banquete a oscuras. Mi Guille medio dobló, y eso que es un crío de miedos y asombros.
(22:12 horas) La catarsis del arte o el arte catártico, amigo Alberto, es un aspecto interesante sobre el cual debiéramos charlar alguna tarde. Esa idea de destrucción/autodestrucción buscando salida en la palabra o en el gesto plástico es algo que me inquieta, pues no sé si en muchos de mis planteamiento expresivos [y en los tuyos] hay algo de eso flotando constantemente.
A veces un dolor me llega hasta el punto insoportable de pensar en caer vencido; es entonces cuando afilo mis palabras e intento usarlas como esa bomba atómica que elimina lo propio y lo ajeno. Y mi suerte es la palabra, verbalizar lo que de autodestrucción me llena y, por tanto, evitar así el plástico romperse de lo físico.
Tal salida verbal me equilibra siempre, pero jamás sopeso si es desequilibrante para otros.
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