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Wednesday, October 1, 2008

Si tenía que haber estudiado economía, coño.


Siempre esperé que me aguardase el fulgor en una esquina, pero solo aparecieron hombres con navajas o viejos amigos pidiéndome algo en nombre de nuestra amistad.. y me dejé robar, y me entregué con ánimo por la amistad debida. Y con el tiempo, quien me robó con un arma en la mano, terminó tendiéndomela… y a quien me entregué sin medida, me dio la espalda o me buscó las vueltas.
Y llegué a lamentarme, pero no importó.
Siempre aguardé al fulgor como un algo de otros, hasta que me di cuenta de que el fulgor estaba en mis manos abiertas, en mi boca dispuesta, en mis ojos ávidos por recoger… y me hice transparente, como algunas promesas, para pasar el tiempo confundiéndome en mí.
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Ves, viejo, no necesitas alas, aunque te sigo notando herido y vulnerable. Tú dispones, entregas y recoges; tú siembras y destruyes, hilvanas la extrañeza o logras el hechizo.
Ayer miré cómo caminabas en la noche, ibas como agotado camino de tu casa y te detuviste de pronto para mirar al cielo. No sé lo que pensabas, pero tu imagen quieta fulguraba en la noche y quise imaginar todas las palabras que escondes y no dices jamás.
¿Te hace falta la lluvia, verdad?
Sigue haciendo recuento de cada fundación, de cada empresa nueva acometida y fracasada, de cada noche posado sobre el territorio de los papeles arrancados… que hiciste tantas cosas como las que dejaste de hacer y eso también es el fulgor.
Anda, háblame de tus musas, esas que necesitas como el aire o la sangre limpia, háblame de ellas sin tapujos, que me encanta.
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Je… siempre necesité musas, irreales, pero de carne y hueso; necesité sentirme atraído por ellas, pero sin la incontinencia de los tactos… saberlas ocupando un espacio, desarrollando un movimiento, siendo presentimiento en mi espalda y objeto enfocado con cierta distancia… y también me gustó que intuyeran su calidad de alguna forma, que se supieran especiales para mí, creadoras de mi instinto, poseedoras de ese don prodigioso o deleznable que me hace escribir, dibujar, imaginar, pensar…
A ellas les debo el elevarme a veces o ser el zumo espeso, a ellas les debo la recuperación de las tormentas antiguas con su aparato eléctrico timbrando en mis tendones, por ellas siento algunos días todas mis nervaduras y el latido impreciso de mis vísceras… y con ellas me escondo en los cajones, me tiendo en el camastro imaginario, me abrazo en los rincones más oscuros donde nada sabe su peso… con ellas cruzo el vestíbulo y penetro en la alcoba, con ellas siego las espigas del frío que trae la soledad algunas noches, con ellas encuentro cada página de carne y la releo… y me siento suficiente, y las siento suficientes.
Juntos, nos desaparecemos sin quererlo y somos la luz y las serpientes, jugamos en el aliento del jaguar y en el miedo del capibara, buscamos la sordidez del mercurio en los días más roncos, nos lamemos o brillamos a tientas en el pozo del pan y los libros.
El mal de ser mis musas es que nunca recuerdan el torno que las hizo o el soplido caliente que desplaza sus sombras, no recuerdan sus límites ni pueden apreciar la frontera insegura de mis justos dominios… se perciben miradas aunque no están seguras… y en su silencio notan esa presencia mía de racimos y vaho sin saber precisarla.
De ellas tomo siempre los juncos de mis letras, de ellas los insectos que liban las fragarias y los versos, de ellas las palabras cilíndricas que mullen cada frase, de ellas la fiebre y el amparo más telúrico… de ellas las hormigas, el salitre, el aceite, la flauta, el altar, los pájaros de invierno, las mangas regazadas, los puertos más seguros, las lloviznas, el fanal que me guía, la silueta del mundo que yo quiero, el estupor, la duda…
Y también les pido perdón por ello.
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Hay crisis, y la banca –engolfada en agotarse y agotar al sistema– asegura en España un fondo de garantía por cliente de hasta veinte mil euros [si tienes cincuenta mil –quién los pillara–, solo te darán hasta veinte mil en caso de quiebra]. Con esta premisa me tomé esta mañana un café con el director de mi banco [con el que mantengo créditos crasos y asesinos] y le pregunté que si en el antedicho caso de quiebra yo tendría que pagar mis créditos pendientes, tendría que asegurarle un fondo de garantía personal [no me parece mal que fueran los mentados veinte mil] o si quedo exento de pago por cierre del local.
El tipo, amigo siempre, me indicó que hay previstos canales que en los casos de quiebra obligan a los clientes al pago íntegro de la deuda tomada con el banco… y me descojoné de risa… esto del capitalismo es la hostia.
Igual que en los EEUU y su jodida democracia para ricos. Resulta que los banco hipotecarios norteamericanos dieron pelas con alto riesgo y mucha previsión de beneficios a personas que sabían que no podrían pagar si se sobrepasaba el límite o llegaba un desequilibrio en el sistema económico, y sucedió, y los bancos, ante los impagos, procedieron a los embargos consiguientes de esas viviendas [que ahora son de los bancos –igual que antes, vamos–], con lo que, ellos, lo que no tienen en dinero de sus clientes, lo tienen en esos bienes inmuebles sobre los que se realizaron las mentadas hipotecas [es decir, los bancos tienen el dinero cobrado hasta el momento de impago, más la propiedad de los bienes hipotecados], mientras los pobres clientes –se habla ya de 90.000 viviendas expropiadas– están en la puta calle, empeñados, en paro y sin un chavo en el bolsillo… y, ante esto, el gobierno norteamericano no encuentra otra solución que apoyar económicamente a los bancos… ¡la rehostia!… le van a dar la pasta de los americanitos de a pie [2.400 dólares por cabeza] a los bancos, que se han quedado con lo abonado por sus clientes y con los bienes inmuebles… y no a los pobres que no pueden pagar sus hipotecas y han perdido sus trabajos y sus casas.
¿No sería mucho más fácil que ese gobierno capitalistorro se hiciera cargo de los pagos pendientes de esas hipotecas, que procurasen curro a sus propietarios para que pudieran ser solventes y que así no les quitasen sus casas y volvieran de la humillación de la calle a sus hogares? ¿No se gastaría menos así el gobierno de EEUU y, además, beneficiaría a los pobres en vez de a los ricos?… es más, si el problema que ha causado esta grave crisis económica eran esas hipotecas, pues arreglado el tema, ¿no?
La triste realidad es que el rico solo mira por el rico, y no sabe ver soluciones que no pasen por multiplicar los beneficios de todos sus iguales.
Era más fácil condonar la deuda de los hipotecados que reflotar los buques económicos de los grandes ladrones universales, pero así se gana menos... y de la otra manera se jode más.
Si tenía que haber estudiado economía, coño.

Saturday, March 1, 2008

Nunca podrías servir de modelo....


Nunca podrías servir de modelo, viejo F, porque tus conceptos no son consistentes. No sabes llegar al fondo de las cosas y te inventas micromundos ideales en los que no haya vacío… todo por evitar tu vacío, viejo, por no querer llegar a esa claridad de ideas que te deje destruido y maltrecho. Tampoco me dijiste nunca que quisieras ser modelo de algo, pero yo siempre lo he intuido –todo a pesar de que sabes cerrarte en tu teatro como una diva menor de calle–. Los modelos por elevación siempre son falsos, siempre lo fueron, pues llevan una insidiosa mentira junto a ellos, pero sirvieron para darle madera que quemar a las siguientes generaciones. Lo mismo eso es lo que quieres en el fondo, ¿no, viejo?, ser un modelo falso y elevado, pero pareciendo no serlo. Eres listo, cabrón, pero a mí no me engañas… no me engañaste nunca y no vas a engañarme ahora.
Tu única verdad es que estás solo, profundamente solo, y no te pones furioso por ello… más bien da la sensación de que lo gozas y de que esperas pacientemente a que muera todo el mundo a tu alrededor para que tu soledad alcance un calificativo tangible. Yo sé que tú morirás antes, pero eso no te importa demasiado, porque siempre valoras en medidas de ti… lo que no entiendo es cómo sigues en tus palabras de siempre –las ya escritas– y no empiezas a darle a lo que aún no es, lo que quizás te haga algo más humano y peor.
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Me siento inútil para poder explicar la sensación de falta que ahora me tiene tomado, pero sé que es una ausencia inocente la que me está deshaciendo y que me hace desesperar.
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CROMATOGRAFÍA DE UN MEETING


Nada, que a eso de las 19:30 horas me agarré al niño de la mirra [mi querido Youssouph] y nos fuimos de mitineros al sarao del PSOE [nuestro partido político de corazón, para más señas] con la cámara cargada y la sonrisa puesta. Mi You iba algo nerviosete, pues era la primera vez que asistía a una de estas historias, pero llevaba una alegría indescriptible en su cara.
Al entrar en el Hotel Colón ya me lo besaron Blanquita y su gente, que me lo quieren mucho, y nos llenaron de sus historias marquetineras [zetapín, chapazeta, zetallavero, pegatinona y zetadecoración para el móvil]… Muy vivos ambos, pillamos primera fila para perdernos nada, que en estas cosas del progresismo no se guardan asientos para autoridades y esas zarandajas.
El salón se iba poniendo multicolor con gente del Sahara y otros lugares de África, con desfavorecidos por la mala suerte física o psíquica, con jubilados de olé, con autónomos, con currantes de los de verdad… y con mis padres, con la hermosa madre de Jesús Caldera [una mujer de bandera por donde se la mire], con Miguelito Miñana, con Pedrito Tejado, con Marina, con Alba y Marisa, con Santi Nieto… precioso el personal, de verdad… diverso, relajado, contento y sin malos rollos por ningún lado.
El acto fue como suelen ser estos actos: Cipri contando la peli desde su óptica de alcalde, los teloneros de Congreso y Senado en su tono… y Jesús Caldera [el mejor Ministro de Trabajo por consecuciones de la historia de la democracia española] brillante como nunca [entedí que el ‘Ministro de las personas’ no hablase mucho de ideología, porque el personal está para cositas concretas y poco más, pero no niego que me hubiera gustado escucharle en ese palo]. Contó logros [todos de verdad… tangibles] y comparó actitudes [con acierto, me pareció a mí] y hasta se dirigió a mi You para dedicarle unas palabras emocionadas que le pusieron muy nervioso [al final le dijeron algunos inmigrantes que qué suerte había tenido al dedicarle unas palabras el colega Jesús]… y luego los abrazos [Cipri le dio uno muy fuerte, emocionado], las fotos de grupitos y unas Cokes con Antonio G. Turrión, José Manuel Andrino y Ana Muñoz de la Peña.
Una tarde hermosa si no hubiera sabido de la infamia a la que una conocida pepera ha sometido a mi amiga Elena Martín Vázquez, con la que me solidarizo desde aquí a la vez que le doy mi fuerza para soportar la alimañería [que yo también sufrí no hace mucho] de la peor derecha [la que viene del barro proletario y de la jodida emigración española de postguerra tardía –qué mala memoria tienen, coño–].
Ladran… luego cabalgamos.
Fuerza y votos.






























Friday, February 29, 2008

La utilidad siempre es botín de otros.


¿Para qué dedicarse a ser útil, si esa utilidad siempre es botín de otros, viejo F?
El mundo es una guerra constante en cada centímetro cuadrado y nada se sustenta si no es por ese afán de vencer o de levantarse de la última derrota.
Te encanta sobresalir, que te miren y te envidien y te quieran o te odien… todo, menos resultar indiferente, viejo de mierda. Hasta la inocencia es una opción que valoras y tomas como arma [de eso saben latín los jodidos católicos]. Y es que la inocencia propia y escogida está hecha del muerto por hambre en cualquier país del Tercer Mundo, del clochard de París hurgando en los contenedores de basura, de la puta del Bronx golpeada por su chulo, de los torturados en Guantánamo o en cualquier bajo de un edificio de Gambia… así es la inocencia de los tipos como yo y como tú, una inocencia de ojos tapados y de conocimiento tácito de lo que pasa sin hacer nada de nada. Por lo menos búscale el posesivo a la utilidad y sé sincero, viejo. Di que no te importa el mundo, grita que no te importa el último muerto, sé honesto en eso, aunque solo sea en eso… pues morirás igual, pero no sufrirás lo mismo.
Acepta en público que tus palabras solidarias están totalmente vacías, que son solo justificación cobarde para parecer lo que no eres. No te rebajes a ser como esos a los que siempre llamaste culos planos, esos que parecen dueños de la palabra ‘justicia’ desde sus discursos grandilocuentes, pero que luego se guardan hasta la moneda más pequeña entre la mierda de sus nalgas, que se comen todo a solas con la mirada huraña, como las fieras hambrientas. No termines como esos desastres sociales, viejo, que te queda poco tiempo… ¿a ti qué te importan sus triunfos, sus casas, sus coches, sus trabajos regalados y estupendamente remunerados? Son los cínicos, los que lamerían las pollas más infectas por tener consideración social, por hacer méritos y por pasar a la triste historias de los que hablaron bien mientras blindaban lo suyo. Tú no eres de esos, viejo, y quiero que te salves, coño.

Monday, February 25, 2008

¿Te duele la espalda, no, viejo F?


¿Te duele la espalda, no, viejo F? Así es jodido pensar en la eternidad o en otras zarandajas parecidas. Cuando te duele la espalda solo piensas en la jodida espalda, ¿verdad? Eres como todos, un animal más sumado a toda esa fauna preocupada solo por el ahora, movido por la química y sus sinsabores. Cuando estás así te encantaría prohibirlo todo, ¿eh?, hasta el canto de los pájaros.
No te preocupes, hombre, que solo será unos días… a no ser que la cosa se enquiste en un para siempre, y entoces terminarás acostumbrándote igual que los esclavos o los perros a sus cadenas… es mejor dejar que suceda lo que tenga que suceder, viejo estúpido, pero no se te ocurra pedir compasión, porque eso te destruiría. Ponle dignidad a ese dolor, ponle normalidad, que son las mejores medicinas que existen… y no aparezcas ante los demás como un viejo cagado de miedo.
Tampoco te vayas a poner a trabajar en prosa, viejo, que para eso no vales, nunca serviste para la prosa, y menos para impulsar criterios literarios sobre los demás, que de eso nunca supiste nada… eso solo sirve para intentar tomar poder, no es literatura. Escribe tu dolor de espalda, la tos que te atraganta de flemas, la fiebre y su temblor… y hazlo desde bien adentro, viejo cabrón, como tú sabes hacerlo cuando te quitas todas esas máscaras que llevas puestas, y procura tener una erección potente entre la fiebre, que eso te hará sentirte vivo de verdad.
Que te mejores, viejo, que te mejores… que también es decente desearte salud, aunque no la merezcas demasiado.
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Fue Vitruvio el que elaboró un concepto científico de las proporciones humanas al comparar los sistemas griego, romano y francés… pero fue Leonardo da Vinci quien se llevó el gato al agua con su delicioso y conocidísimo dibujo sobre las proporciones, que se dio en llamar el Hombre de Vitruvio [no olvidar los referentes es una bonita condición de los seres excelentes]. Ambos fueron genios, pero ambos también bebieron sin rubor de las fuentes clásicas para avanzar en su camino… pero no solo bebieron de las fuentes clásicas, sino que también lo hicieron de los vacíos que dejaba la simetría natural como código de belleza. Así, bebiendo los vacíos, llegaron a poblarlos de un algo artificial que estaba en sus cabezas: Eso es lo que debe hacerse también hoy cuando se acomete una aventura creativa, ser da Vinci y Vitruvio en el aprovecharse de los clásicos y ser también ellos en buscar esos espacios vacíos en los que exista la posibilidad de completar, llenar… Y, sí, la belleza sigue siendo simétrica y cada día alumbra más complejidad en su proceso de búsqueda… incluso la asimetría propone y convoca la reflexión que nos lleve hacia lo simétrico.
Así, el poema por hacer debe hacernos valorar su potencia en lo que es, pero también la consideración de lo que podrá ser en lo que ahora es nada y pronto será tierra firme y amontonada.
Y todo transcurrirá como el horizonte: constantemente al fondo, siempre a distancia, pero también siempre a la vista…
¿Y detrás del horizonte?
Detrás, el mundo simétrico, la espalda del poema… una espalada a la que se llega siempre caminando al frente y con esa sensación de ‘vida’ que consiste en percibir que nunca se llegará.
Hoy estoy difícil. Tengo la cabeza complicada y la expresión llena de dificultad, pero lo disfruto, aunque no atine a explicarme y termine dejando ideas inconexas y proposiciones vacías.
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Estar loco, viejo F, consiste fundamentalmente en no responder a las normas de la gente común, en ser un tipo delirante, en angustiarse también y en guardar silencio. Y yo sé que no te conviene estar loco, aunque a ti siempre te gustó parecerlo, pero cuando juegas a eso terminas en la ‘locuacidad’, porque confundes los términos [o quizás porque eres mucho más tímido de lo que yo pensaba].
La verdadera locura que habita en ti es ésa que no te permite romper tus poemas nefastos, porque te tienes hambre y te has convertido en un desesperado onanista de tus palabras… también por oposición, porque la cordura sería haberlos roto todos con rabia.
Y no tengas prisa por morir, no seas ridículo, no quieras terminar lo antes posible… porque nada terminará si tú desapareces. Todo seguirá en su sitio y tardarás un par de horas en ser puro olvido… ¿Qué ganarás con eso? ¿Salvación?… ¿estás seguro?
Déjate seducir por lo que sea, viejo, busca miradas, culos nuevos en los que imaginarte, manos, cabellos, lluvia… que la seducción sentida es válvula de escape… pero también déjate llevar por el miedo irremediable, por la ira, por la vergüenza… y sentirás pasión… y eso es también salvarse, pero sin desaparecer.
Que todo sea confusión, a veces, viejo F, es estar poniendo el pie en el camino correcto.


* Acuse de recibo: "Luz entre las sombras", de Cruz Sánchez Martín, en edición de la bejarana Pepa Agustín. Gracias.

Sunday, February 24, 2008

Con 'intención'.


Si expirase, de pronto quedaría mi obra para decir: “solo supo ser joven”.

¡Eh!, viejo F, ¿deliras? Tú siempre estuviste entre los matorrales jugando a ser el depredador y la víctima a la vez, y ahí sigues, sin saber si estás agazapado en una huida estática o al acecho de lo que pase a tu lado. No mientas. Te encantaría producir respuestas fáciles en alguien que tome tus cosas y las considere cuando ya no estés. Eso es puro narcisismo, superficialidad extrema… pero también estás mucho más loco que todo eso, y por ello nunca estarás fuera de combate… ni fuera del combate. Es imposible, viejo F, pero si pudieras hacer una lectura imparcial de tu obra, lo verías todo claro: un tipo con ‘intención’, y eso es todo. Entonces podrías empezar a escribir con autenticidad y dejarías de pavonearte por los escenarios más tristes de los hombres. Es una lástima que te estés desperdiciando así, porque tienes el valor de la crueldad y sabrías evitar la cobardía con tus años.
Ser la rata que entra en la trampa, se come el queso y vuelve a su cubículo tan ufana sin saber si ganó una oportunidad o la perdió. Eso es lo que te gusta ser, viejo F: un joven… exactamente un joven.
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A primera hora terminé una carta pendiente que tenía con José Luis Morante, una carta de respuesta a su percepción de extraño cambio en mi poesía última [la dejo aquí para que no se pierda]:

Mi querido amigo José Luis:

He tardado unos días en procesar las palabras que me enviaste sobre mis últimos poemas porque, entre otras cosas, ni yo mismo tengo claro lo que hago ni lo que quiero.
Solo sé decirte que me peleo en una conjunción que contenga estética, sentimientos reales y cierto cambio formal que acompañe al cambio físico/psicológico que estoy sufriendo. Conste de antemano que no quiero justificarme ante tus palabras, sino que quiero afirmarme en mis formas nuevas porque necesito hacerlo.
Me expresaré por apartados, amigo, que voy mayor y el orden mental apenas sabe ya responderme:
1. Sigo viendo la expresión poética como expresión experiencial directa, y percibo netamente su habitáculo en los sentimientos personales [da igual que sean bajos o elevados] y en los trasuntos de vida que me rodean constantemente [la casa, el amor tranquilo y el intranquilo, los pequeños terrores y los absurdos odios diarios, el paso del tiempo en mi pie, la mirada de mis hijos y su proceso de destrucción lento y constante, la mierda exterior…]… y también en las personas que se cruzan en mi vida y me tocan o me dan la espalda. Así, sigo buscando una poesía cercana y plenamente referencial, sin turbiedad en la expresión, pero sí buscadora de matices en la palabra [hace unos pocos años que enredo más en la búsqueda terminológica que capacite más de indicio al poema, y quizás ahí se encuentre una de las causas de tu perplejidad ante mis nuevos poemas].
2. Sí, estoy intentando soltarme del heptasílabo desde hace muchos meses [una labor tremenda y cansada, pues salir de mi ritmo natural es casi ya como salir de casa o de mi estudio… algo para lo que tengo que emplearme con demasiada energía, ya que se ha hecho muy resistente en mí], y quiero hacerlo porque en esa estructura rítmica no encuentro ya la vitalidad que necesito arrimar al poema [es como si, pasados los años, yo siguiese viajando con un Gordini azul celeste… y se me notase esa cosa ‘vintage’ que te deja anclado en un tiempo extrañamente pasado]. Romper esa medida me ayuda a escribir ahora [digo esto porque tú y yo sabemos muy bien que siempre andamos escribiendo el mismo poema, y con esta ruptura formal parece que me animo más a la escritura de mi eterna sensación de palimpsesto].
3. No atino a saber si lo que escribo es bueno o malo, pero sé que es lo que quiero escribir ahora y cómo quiero escribirlo. Y no es cuestión de modas ni medias poéticas, es asunto de soledad [como siempre lo ha sido], una soledad que me pide torcer hacia algún lado.
4. Probablemente no haya fuerza en mis poemas últimos, pero yo me siento ahora más poeta que nunca, a pesar de que ya no busco el rechinar de dientes o la hilarante sensación del chiste inteligente, de que ya no puedo ser pedante [porque no tengo con qué serlo], de que ya no soy poseedor de esos efectos teatrales que tanto le sumaron a mi pose poética en otro tiempo. Ahora sé exactamente lo que quiero decir [pocas veces coincide con lo que debo decir, claro] y también tengo bastante claro cómo debo decirlo [me refiero a la forma y al mágico sentido de las palabras]. En todo esto he madurado bastante durante los últimos años, sobre todo he aprendido que no hay que impostar la voz ni el gesto [si estás hundido hay que escribir hundido, y si estás deliciosamente pletórico hay que trabajar en esa plétora], y en esto tiene mucho que ver mi cambio formal y mi decisión de cambio rítmico. Y sé que no es buena mi producción última, pero junto a ello sé que es auténtica, que responde exactamente a mis percepciones, sin máscaras y sin decoraciones absurdas y desubicadas. Mi obra, así, parte de mí y llega a mí [que es lo que más me interesa ahora], y ese proceso me resulta tan natural y tan bien trabado, que me importa un pimiento cómo crezca o se ahogue en el receptor [del que últimamente paso sin aspavientos]. El exterior viene a mí y yo no voy a él ni le busco [ya ves que tan pronto aparezco como un ‘poeta underground’, sin saber qué es eso, como se me incluye en la más clara tradición de la experiencia, sin saber claramente de qué va el marrón], y eso te consta, aunque a los demás les parezca todo lo contrario, pues sabes que hace años que paso de esa cainita lucha por 'estar' que se libra en cualquier esquina y en la que se utilizan todas las armas posibles.
5. No me gustan mis poemas, entre otras cosas, porque no me completan [eso aún no logro conseguirlo], pero me gustan mucho menos los de muchos poetas que sí ‘están’ para las mieles de las asquerosas bocas críticas de los medios de masas. Ya voy muy mayor para estas cosas, amigo Morante; y si me quieren, me dejo querer aunque tuerza el gesto… y si me odian, me dejo odiar mientras sonrío.

Sé que lo nuestro [lo que hicimos juntos y lo que hacemos cada uno por nuestra cuenta] fue siempre verdad y seguirá siéndolo, que nadie podrá apartarnos de la ruta porque no buscamos nada que no tengamos ya, que nuestro proceso es hermosamente positivo porque está en nuestra soledad, parte de ella y en ella termina… y luego la hermosa amistad que nos ha traído, una amistad olímpica que no tiene nada que ver con la superficialidad de los premios y las ediciones, de los favores y de todas las humillaciones posibles.
Seguiré escribiendo y anotaré tus palabras en mi cabeza para aprehenderme mejor en cada nuevo verso… y te esperaré siempre con la mesa dispuesta y mil abrazos pendientes, porque te necesito tanto como a mí mismo.

Un abrazo de peso pesado en franca decadencia.

Luis.

* Acuse de recibo: Me llega esta mañana "De ceniza mis días", del colega Enrique Villagrasa, editado por Corona del Sur. Gracias, Enrique.

Saturday, February 23, 2008

Una de Aníbal...


Hermoso el viaje a la biliosa Helmántica para presentar los ‘Cartapacios’ de Aníbal Núñez. Hermoso porque pude abrazar de nuevo a Gonzalo Alonso Bartol y a Yolanda Izard, porque disfruté como un enano de la mimosa minusvalía de Fabio R. De la Flor y de la mirada a sus chicas guay, porque besé a Ana, a Amelia Gamoneda, a Nona y a Marina, porque sonreí junto a Paco Novelty, porque volví a admirarme escuchando a Fernando R. De la Flor y a Germán Labrador, porque charlé un ratito con el radiólogo de mi Mª Ángeles [me encantó cómo sentía el tipo y me llenó de orgullo que recordase como recordaba], porque una moza hermosísima me habló de Abraham Gragera con mucho cariño, porque me colgué del hombro de Marino González para reír juntos, porque volví a encontrarme en un ‘deprisa’ con Manolo el de Morille [qué tipo], porque me descojoné de ese Cid Lanzarote con cruz y espada… porque paseé –en fin– Salamanca a solas durante una hora mientras recordaba a Juanito Montero, a Iche, a Manolo Díaz Luis, a Isabel, a Riobó, a Lorena, a Andrés de la Torre Tosantos [¿dónde andará el colega?], a Fiz, al Tetas, a Manolo de la Cuesta, a Juan Delibes, a Paco Lin Yi Chin, a Daisuke Kido, a Forges [era un alias], a las camareras del Bartolo, a Caridad, a Bereciartúa, a Fernando Bote Rengrifo, a los hermanos Palma, a Cucurucho, a Gerardo Rico y a Santi Sevilla, a Javivi, al barbado Muriel… y se me vinieron a la cabeza el abrigo loden verde con el que iba a robar latas de mejillones a Simago, las noches clandestinas en La Casa Grande, el amor en Plus Ultra o en el Rojo y negro, las bolsas de pintura roja para lanzar a los grises, los cartelones reivindicativos en papel kraft que poníamos en ‘Ciencias’, las noches con el Frente Sandinista, los ‘Laudeamus…’ cantados a los ‘VICTOR’ en la sala de armas del Bartolo, los días en Aldealengua, los dondiegos de noche con el profesor Galán, las canciones Cafrune y las de Pi de la Serra…
Jo.
Qué viejo estoy.


Las manos de Fernando R. de la Flor [me alucina observar cómo las mueve].


Amelia Gamoneda sirviendo tapitas [un amor de mujer].


Fabio con sus chicas divinas.


Con Gonzalo Alonso Bartol, Yolanda Izard & consorte y Marino.


Mesa Aníbal junto a Germán, Fernando y Marino.


Vaya mariconada de Cid Campeador... si don Rodrigo levantase la cabeza...

•••
Eh, viejo F, estás en camino y sabes hacia dónde vas –a mí no me engañas–. ¿Qué hostias te importan a ti los que te siguen –si es que te sigue alguien-? Y no tienes que explicarte, porque sabes cuál es el camino y es cosa de los demás complicarse la vida.
Ya sé que a veces buscas reacción, pero la buscas para ti, para aprovecharla al margen de los demás.
Eres especial, viejo F, un tipo que no sabe lo que es el aburrimiento, aunque se te queden pegados los huevos a una silla cualquier domingo de invierno. Eres especial porque has aprendido a poner la inteligencia por encima de la moral, y la dignidad por encima de ambas… y así terminarás siendo una rata de alcantarilla o un artista, pero un artista de verdad, eh, no uno de esos gilipollas que son puro humo con pajarita. Tú haces lo difícil muy fácil, viejo F, porque ya sabes que después no hay nada, que todo acaba en oscuridad y huesos limpios. Ahí está tu arte, en que ya te conoces efímero y estás preparándote para joder bien jodidos a los gusanos que te aniden.
Sí, ya entendí por qué no te importa la muerte, pero aún no comprendo por qué te atas tanto a la carne, por qué te atas al sudor de otra axila o al estricto poder de unas hermosas nalgas. Ya no es tiempo de carne para ti… ¿o sí?… Quizás sí, y yo esté equivocado porque aún conservo ese ego que se hace con los demás… tampoco comprendo que no bebas hasta perder el conocimiento, viejo F, eso nunca lo he entendido.
Aquí no se puede vivir, aquí solamente se muere, porque se nace ya con la soga en el cuello y un peso en los pies… solo nos queda la última erección, el extasis final como culmen de la mierda entera. Quizás tengas razón, viejo F, y haya que hacer de la vida un exceso moderado.