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Sunday, November 21, 2010

Porlan, Morante y Botas... ¡Vaya tarde!

José Luis Morante
Después de la batalla [ésa conmigo mismo que libro cada día] leo por segunda vez a Alberto Porlan, un poeta magnífico que me llega y me enseña lo que se debe hacer [recomiendo por segunda vez su libro “País”, una pasada para mi gusto]... y como tengo hambre de palabras, que son ya varias semanas dedicadas al trazo y solamente al trazo, vuelvo a pillar con calma el “Mapa de ruta” de mi amigo del alma José Luis Morante, y llego sin querer a ese poema que lo resume todo, el poema global que compendia a José Luis y a cada hombre, ‘Causas y efectos’... 
Alberto Porlan
El centro del silencio me ha enseñado / a aceptar como un juego que la vida / es una sucesión aleatoria de causas y efectos / sobre las dunas de la realidad. / Aparecen las causas simultáneas, / inflexibles, anónimas, / y los efectos manan disueltos en los días, / con cauce renovado y variable, / cuyo curso ninguna voluntad puede eludir. // Cada mañana tiene leyes propias. / Es al azar la fórmula cifrada / que descubre sus vínculos. / Un extraño rumor nos configura, / encubre quiénes somos, quién seremos. // Causas y efectos pasan, se suceden. / Articulan el tiempo. Y eso es todo.”... y me araño en el brazo para ver si es posible que esté vivo, que haya algo capaz de aminorar el tedio de todo este pasar tan azaroso. 

Víctor Botas
Leer a mi Morante me ubica en el lugar exacto en el que estoy [y también en el que estuve], me hace sentirme apenas uno más, pero tan grande... y ya puestos, que la tarde me devino prestosa, pillé con ganas el ejemplar de “Historias con Historia”, de Víctor Botas, que hace unos días me llegó de la mano de Paulina Cervero, su viuda rebonita con voz de contralto y todo acelerado [a ella le deseo lo mejor, que sé que anda en movidas puñeteras de enfermedades cercanas]... y penetro en el clásico más puro de la poesía mejor hecha en el final del siglo XX: la poesía de Víctor [leo como diez veces el poema “Estás entre las cosas que me acechan”... un maestro, uno de los grandes poetas del siglo, definitivamente].... y así la tarde se me ha ido en aprender muchísimo de tres autores mágicos con cierto nexo de unión... Porlan, Morante y Botas... ¡Vaya tarde!


Tuesday, July 17, 2007

Un poema cruzado mientras espero.

Porque hoy he repetido el difícil arte del equilibrismo en farola para colgar un cartelón de blues y me han regalado cuatro camisetas negras, porque un poema triste de Belén Artuñedo se cruzó de pronto con el “Crossroad” de Tracy Chapman, porque el técnico de Xerox está instalándome una máquina nueva y no sé, porque siempre hay una cosa sexual en todo lo que miro, porque tengo sed y un teléfono móvil que no entiendo, porque no he ido a París tampoco este año… y quizás nunca, porque el dinero me toca los cojones y el tráfico está loco, porque Juanito lleva hoy una camiseta de Mazinger Z y su padre es un león herido, porque Diego es feliz y me encanta imaginarlo en su particular sueño americano, porque no me escribe Alexandra hace unas semanas y mi hija anda levantando el vuelo, porque J.R.J. es un simple esqueleto y Zenobia el retrato de la mujer que adoro en sueños, porque tomo café helado mientras G.S. come a mi espalda, porque no tengo ni un puto chavo en el bolsillo peronoimportaporquetengoamigos, porque hay invitados a comer en casa y no puedo quedarme en pelota picada, porque el Sol lanza rayos sin medir consecuencias y el horror norteamericano marca sus últimos muertos, porque hay varias visiones del mundo y todas son buenas y malas a la vez, porque miro cómo se agacha la camarera y me gusta, porque Álvaro Medina de Toro me ha confiado su “Hielo sobre un corazón vacío”, porque ando medio agotado y olvidé ir al magro encuentro PAN de poesía a gozar de mis amigos, porque Reynaldo está perdiendo la confianza en mí y no me extraña, porque me acuerdo a ratitos de Antonio Izard y no comprendo cómo no voy a volver a verle, porque Dios llora con lágrimas ajenas y falsas, porque he de maquetar dos revistas de nieve, porque sé que Riobó anda ahí con su bañista desnuda, porque se acerca un tiempo de melancolía y otro de pérdida, porque Magdalena sólo aguarda al riego diario y Ángel está en la luna de Valencia, porque me faltan cartas en el buzón y espero, porque hay ricos a mi alrededor y me dan lástima, porque ya no busco nuevas ideas y me resbala, porque un poema de Margarit me hace llorar y siento que estoy vivo, porque sigo actuando por impulsos, porque el sostén que avisa de unos pechos me enrojece los ojos, porque aún soy del Barça hasta la muerte, porque las horas son marcapáginas del recuerdo, porque Ada Salas existe aunque no me recuerde, porque el hombre es francamente superior a sus obras y lo sabemos pocos… … es mejor esconderse y gozar de lo que en la cabeza flota.

(22:28 horas) Me hubiera gustado haber escrito “Cuando vas silenciosa […] / y pisas las aceras / y pasas circunspecta entre la gente / con el periódico en la mano y una bolsa de pan […] / uno no puede más que preguntarse / cómo es posible que todas esas cosas / que componen el mundo / en este instante / –la realidad / tu realidad / la mía– / singan como si tal / indiferentes […] / y no hay un verdadero cataclismo / ni pase nada […] / (Salvo claro / la debacle que armas en mi cuerpo / y en este mirar mío que te acecha / obsesionado / torpe / detrás de una retina y unas gafas).”, pero lo hizo Víctor Botas para [me juego lo que sea] mi Paulina Cervero…
*Nota para la anónima y tímida quinceañera de edad no temprana: a mí me desarma este poema de Víctor Botas casi con la misma fuerza con la que describes esa “simple mirada”, me “descontrola” y me deja muerto…
Es casi lo mismo que te sucede a ti, pero de otra manera y por otro suceso… pierdo mi seguridad poética, mi engañosa seguridad poética…
¿Me preguntas que qué ocurre? Bien has de saberlo, aunque el resumen mejor es que estás viva, bellamente vivaz, hermosamente herida… y eso es grande a la edad que se te antoje… rubor, ardor, deseo… ¡No vas por mal camino!
De Tontopoemas ©...

Monday, January 22, 2007

El hambre tiene don de gentes.


Abro boca de lunes con un nuevo libro de mi amigo del alma Manuel Moya, esta vez de relatos cortos, que bajo el título «La sombra del caimán y otros relatos» me lleva a aquel otro tesoro que el de Fuenteheridos intituló «Regreso al tigre» y que me dejó tocado con un relato hiperbreve de una niña dormida y un tigre. Voy a devorar esta sombra de saurio al amor de los fríos que llegan para pillar algo de calor en la frente.

Y un par de horas después, aparece el cartero con paquete de mi Paulina Cervero: carta entrañable para un encuentro que quiero cercano y el volumen «Víctor Botas y la poesía de su generación [nuevas miradas críticas]» editado por la Fundación Universidad de Oviedo y Llibros del Pexe. Otro bocado para comulgar y descomulgarse, con trabajos sobre Víctor, el gran poeta Víctor Botas, de tipos tan entrañables como mi José Luis Morante o mi José Luna Borge y de pericos tan extrañados como el chiquito de Aldeanueva del Camino que escribía en el ABC. Gracias a superpaulina voy a volver a Víctor Botas como maestro de poetas, como genio en variaciones del clasicismo y como norte de la más fina ironía literaria europea del siglo XX.
No empezó mal el día, no.

(21:17 horas) Pasé el día entero maquetando el nuevo libro de José Luis Morante, su diario desde 2002, que bajo el título «Reencuentros» aparecerá durante el mes de febrero en mi colección «La viuda alegre». Cuando terminé de maquetar comencé la lectura del texto de mi amigo –ya tengo la buena costumbre de no leer mientras trabajo, no como antes– y ya me he comido más de la mitad del texto, pues lo he hecho con hambre. El diario es muy literario y tiene algo que me gusta mucho, pues fundamentalmente juega con el enigma, un enigma creado al eliminar el nombre de muchos protagonistas, dejando el suceso vital que les rozó con José Luis a modo de juego con el lector. Ese juego no implica que haya que conocer al autor y a su personaje, no, pues José Luis lo ha trabajado con verdadero conocimiento de causa, lo que hace que sentimientos puntuales y personalizables se universalicen conformando un material literario de mucho interés.
El diario es entrecortado, jugando a una guerra de guerrillas en la que la munición, en muchas ocasiones, alcanza gran altura poética, consiguiendo crear un libro dentro del libro lleno de aforísmos bellísimos e inteligentes –creación dentro del acto notarial, una magnífica mezcla con la que matar sin hacer sangre.
Nunca me decepciona el colega, nunca.