Showing posts with label JESÚS MÁLAGA. Show all posts
Showing posts with label JESÚS MÁLAGA. Show all posts

Saturday, October 25, 2008

Hoy conocí a Luis Montes.


Arrodillarse hacia el agua que viene y hacer el gesto de beber… y no ese lupanar de vestidos y afeites por el que desciende el hombre hacia su nada.
La piel es lo que importa, hasta sacar la sangre de su viva charada, hasta encontrarle el pálpito.
Acabo de rematar mi texto para el acto de entrega del Premio Libertad 2008 al doctor Luis Montes y me he quedado como vacío. Fui un mar de dudas a la hora de escoger el tema sobre el que poetizar en ese acto… ¿la libertad, el dolor, la muerte, la calma…?, y me fui convenciendo poco a poco de lo que siempre acabo convenciéndome: debo hablar de mí, desde mí y para mí. Y así lo he hecho, indagando en mi yo más onírico y dejándome llevar por los parajes de la libertad, el dolor, la muerte, la calma, el cuerpo.
No sé si, al final, mi texto estará en el tono de lo que pretenden los organizadores de los Premios Libertad, si llegará a la sensibilidad del galardonado o si estará a la altura de las circunstancias, pero sí sé que he escrito un poema sincero y consecuente, el que quería escribir de verdad.
•••

Todo pasó sin más, serenamente, casi sin prestarle atención a las hermosas huellas pretendidas. Conocí a Luis Montes y a su colega [no recuerdo ahora el nombre, que soy un puto desastre para estas cosas] y me dejaron una impresión extraordinaria…
Del trasunto social me quedo con la crónica pequeña… besote a mi Marina preciosa con su Arturo del brazo, abrazón a un Jesús Málaga loquito por llegar hasta un baño para hacer sus desagües, caricia a Marisol y mil miradas para saberla fuerte y grande de verdad, chascarrillo rapidote con Jesús Caldera [al que le canté aquello de ‘Piensa en mí…’ [le noto relajado y un tanto cabreadillo con la gestión del gobierno], abrazote a Lola [que se ha puesto reguapa], saludo cariñoso de Fernando Pablos con ese ‘yo te he leído mucho’ que tanta fuerza me da a veces, cruzaíto de palabras con el colega JASP [me dijo que vio mi nombre en ‘El Cultural’ de ‘El Mundo’ la semana pasada… y yo sin enterarme… mecachis] y penita de ver a su diosa divina con la rodilla destrozada por una mala operación [que se te arregle pronto, reguapa], Santi Nieto bregando con sus cosas, Antoñito Caldera con su res premysera solicitando un apoyo que yo pienso aportarle, risillas siempre cómplices con el fabuloso Andrino, guiñito a la señora Miñana [que estaba hecha un pimpollo], cabreo de mi Higinio Mirón porque aún hay censura para el hermoso libro que ha hecho sobre su padre… y mil gracias a todos los que me dieron una palmadita porque les gustó mi lectura [está el mundo lleno de gente generosa]… y Luis Montes haciéndome soñar con esa frase dicha en alto: ‘¡Llevaré a Esperanza Aguirre a los juzgados y la sentaré a declarar ante un juez!’ [me encantaría verlo, hermano].
Luego comimos opíparamente en Barro Colorao y hablamos de cosas serias y nos reímos de algunas ironías que de cuando en vez lanzaba algún comensal.
Abrazos, despedida y cierre.













•••
Estoy hecho unos zorros. Vomité la comida y tengo un malestar desesperante, una náusea que casi me lleva a apiadarme de mí cuando mejoro un puntito. Aguanto el apretón y tiro de palabras.
El murciélago se reduce a este latir voluble de acentos y aspavientos, a esta rara logística del cuerpo que me empuja a regurgitar como un herbívoro las brumas interiores pegajosas y a saborear este rigor de yeso.
Hoy no existen las cremalleras ni la prestidigitación de los muslos suaves, solo el estuco en la lengua y unas ganas infinitas de no tener pupilas.
Sé que nada sucede, pues los ciclos me traen a estos estados de barranco con exacta frecuencia, así que permanezco quieto, a fuego lento, y espero a que la urdimbre de caballos vuelva a tomar el tono.
Me conozco y sé del vuelo torpe que me traza tanto como de sus interrupciones.
Agarrado a la red, espero a que el oxígeno se deshaga de estas branquias de topo que me matan lo lúbrico.
Hoy no estoy nada bien, quizás mañana amaine.

Monday, June 2, 2008

Crónica a medias.


Lo de ayer en El Encinar fue para nota [por bonito y natural], a mayores de que el viajecito propició que abrazase a Jesús Málaga y a su estupenda esposa [son unos tipos entrañables a los que admiro y quiero de verdad] y que quedásemos para el encuentro PAN en Morille.
De lo demás, boca abierta de asombro y mil sonrisas. Marché hasta allí acompañado por Antonio G. Turrión, Youssouph y Guille [los dos últimos se vieron durante el viaje, entre carcajadas, la primera entrega de ‘Mortadelo y Filemón’ en el DVD del coche]. Al llegar a El Encinar nos esperaba Alpha –el senegalés kilométrico [mi abuela diría que es más largo que un real de hilo] que convoca entre sonrisas y buen rollo a una comunidad enterita de senegaleses, marroquíes, argentinos, colombianos, brasileños… alrededor de un proyecto intercultural hermosísimo que lleva adherida la construcción de escuelas en África junto a los encuentros diarios de inmigrantes para conseguir que las cosas resulten más fáciles.
Nos abrazamos y, enseguida, You puso en marcha su maquinaria de relaciones públicas, de tal forma que negro que veía, negro al que abrazaba, charlaba con él como si lo conociera de toda la vida y nos presentaba entre sonrisas después de una perorata indescifrable en su dialecto. Vamos, que conocí a toda la negritud helmántica en menos de media hora, destacando al colega Chej [no sé si se escribe así su nombre], que ya había hecho migas con You en Béjar por tener un puestito fijo en el mercadillo de los jueves. Un café viendo triunfar a Contador en un bareto y vuelta a la plaza intercultural para ver cómo se remataban los preparativos del evento [las pruebas de luz y sonido en el escenario]. En ese impás, comenzaron a abrir las casetitas de los diversos países y Guille estuvo muy vivo para probar la leche de frutas senegalesa junto a sus empanadas y sus dulces, el mate argentino [hirviendo] y las pastitas con dulce de leche, el té marroquí y el cordero con almendras, el dulce bebedizo saharaui… y comenzó todo con música africana y alegría, con el personal bañado en colorido y risas y con You moviendo el esqueleto como en las pelis de Trazán [una de esas danzas que hacía los pigmeos cuando andaban cocinando al explorador con salacot en una perola enorme].
Yo creo que mi chico vio a las senegalesas con sus trajes tradicionales [eran reguapas todas] y se puso a doscientos y sin freno, dándole forma a los pumpunes de la música… que hasta saltó al escenario y dejó boquiabierto al personal con su brincos acompasados y plásticos. Disfruté viéndole feliz, coño.

Saturday, February 17, 2007

Errar mientras das lecciones es un jodido marco para tu retrato.

Volver a la estética de la resistencia como quien vuelve cada mañana al trabajo, como quien recoge su cosecha desolado por el granizo o como aquél que ya no le ve sentido a la norma.
Resistir también es vivir, pero sobre todo es sobrevivir.
La guerra sabe mucho de esto... o lo hace saber, pues muestra la importancia de la propia vida sobre la de todo lo demás. En ella, en la guerra, la justicia es otra, la moral es otra y las necesidades se resumen en otras [muy pocas]. De eso debieran saber un poquito tipos tan fríos y suciamente interesados como Bush o José María Aznar [debieran saberlo en sus piernas, en sus brazos, en el arco de sus cejas y en cada una de sus jodidas vísceras].
El resistente tiene la opción de la muerte sobre la estupidez de una vida sin posibilidades de tono positivo. Sobre la propia muerte y sobre la muerte ajena.
Al resistente no le importa lo circunstancial, pues ve lo práctico en los límites y vive en ellos.
Mi ventaja es que sé vivir la resistencia sólo en clave de estética, y me gusta.
(16:20 horas) Eliminado el contenido de esta entrada en la red, que no quiero historias tontas, que voy mayor.
Y gracias al moderador de «to-bejar» por su invitación.
El problema es que copian mis contenidos y los debaten fuera de esta página [yo doy mi cara y muchos de los que debaten no dan la suya... por eso paso de foros desde hace mucho tiempo]. Suerte a todos... y sinceras.
De Retratos impe...

(17:40 horas) Asistí a la presentación de Cipriano González como candidato por el PSOE a la alcaldía de Béjar. La sensación fue extraordinaria y se respiraba victoria. Me gustó el tono comedido del candidato y me encantó abrazar fuerte a Jesús Málaga y saludar a Ramón Hernández Garrido.
Esta vez parece que sí...
De Tontopoemas ©...

Tuesday, January 16, 2007

Dios no sabría ser Subdelegado del Gobierno en Salamanca.


Me arregló el día por todo lo alto el colega Jesús Málaga [te quiero a rabiar, tío], un tipo absolutamente humano y merecedor de todos los elogios que puedan salir por mi boca. «Sacúdete el temor porque el humanismo es cosa de hombres» [va por ti este aforismo. Va por ti, amigo].

Y el resto del día lo pasé sonriente, faltón de puro simpático, tomado por una ironía de corte optimista que me ha arreglado hasta el dolor de riñones. Durante el café le dije a Cubino padre en voz alta que era de derechas en un juego verbal de alta prosapia [sé que en el fondo le jode que se lo digan y yo me regodeo en la suerte] y me salió un Hontiveros desde el envés de una columna pieltorera [andaba el jodío comiendo –otra vez– a mesa puesta]... «Oí gritar un ‘eres de derechas´ y dije: ‘aquí está Felipe’... te deben estar picando los oídos, porque estábamos hablando de ti... ven, que te voy a presentar a un amigo...», y me presentó a un directivo de Dragados y Construcciones de barba cuidada y swing saxero. El tipo... amable y formal. Y en la misma mesa, el otro comilón [«comelón», que dicen por ahí con extraño criterio], el arquitectual Rodríguez Antúnez, latiguito de medioconcejales mihuras y hermoso vencido a ratos o triunfador indiscutible a desratos... «¿Conoces a María del Castañar?... Vive en Madrid y lee a diario tu diario... sí, coño, es de Béjar, con rizos muy rizados de siempre, hermana de... ¡coño, Felipe, que tienes que saber quién es!... era amiga de... su hermana... verás, ¿conoces al socio de Comadrán?... pues es primo suyo... Anda, escríbele algo, que le hará ilusión»... Y el jodido Yllera con el piloto en rojo, y una mancha en el lado del mantel de Pepe –te tiembla la mano, Pepito, que vas mayor– y mi café enfriándose a pasos Kelvin... Y yo que le digo al arqui que le voy a escribir a la colega un polvo virtual para que se entretenga... y que se ríe el tío, coño. Pues no.
María del Castañar, hermosa, que te quiero sin caer aún en quién eres, que hay que querer a gente que pierde la hermosura de su tiempo en leer a un minguilla como el que viste mis camisas y mis mudas blancas... que te invito a una birrita cuando pases por el pueblo para que sigas en el tono [me encanta comprar a mis pocos lectores] y que tienes todo mi afecto, que no es poco, pues no en vano la Virgen que lleva tu nombre y yo mismo somos los únicos patronos de honor de este jodido y precioso pueblo estrecho y cusaco. !Ah¡, y que a este paso vamos a ver los dos al tipo Antúnez en una cura kilera de tanto meterse menuses toreros en vena y tartitas de queso dragadas y deconstruidas.
Un beso gordo, reina... gordo y beso, ¿vale?... Muaaaaac. Nos vemos.

Sunday, July 16, 2006

Kaoru


Turismo cultural a todo trapo, reencuentro con colegas entrañables, estómago revuelto, hartura de coche y gasolina, razón para dormir y unos cigarros.
El jueves viajé a Segovia gracias a Juanito, pues mi Tacuma anda en trance de muerte por un no sé qué de su árbol de levas. Viaje de los de antes, charlando, imaginando proyectos tan cuerdos como locos, subiéndonos los grados de moral al lugar que se debe.
Segovia es deliciosa, un lujo que me llevo perdiendo desde hace la friolera de 36 años, que es justo el tiempo que hacía que no viajaba allí. Una ciudad de lumbre para respirar y transportarse, bien trazada y bien guardada en general –mejor que la Salamanca del zoquete Lanzarote–, respetando hasta las panzas de las viejas casas sometidas a la cirujía de lo nuevo.

Allí estaba Ignacio Sanz, con su cara de siempre, con su afecto de siempre, con esa voz hermosa y embrujatrice que podría llevar a la mujer más difícil hasta el catre más fiero –qué envidia de voz, Ignacio–. Estaba en su taller de cerámica, entre barros cocidos y sin cocer que se iban convirtiendo en palabras según pasaban los tragos. Ignacio es un tipo de pueblito pequeño y castellano que no encaja de forma alguna entre rotondas y avenidas, yo le siento entre el trigo restaurando la vida con palabras, con olor a cocido recién hecho y paseando entre matas de jara o tomillos salseros, buscando el eco en alguna barranca o bebiendo agua de un manantial perdido... Hablamos de poesía, de la poesía que a él le gusta y de la que a mí me pellizca; de poetas amigos y enemigos de otra cosa que no sea la poesía, de pasado y futuro, de razones y absurdos.

Me llevó hasta la casa museo de Antonio Machado y entre gatos cansados me enseñó cómo llueve, cómo se hace la paz, cómo se da un paseo sin saber de la prisa... Y allí pillé un buen lote de postales antiguas con mujeres leyendo –en la casa/museo hay una jugosa librería de viejo llena de «Ojos de Brujo»–. Y llovió hasta obligarnos a buscar un refugio donde leer mis versos –el sitio establecido era un raso con árboles que jugaba a ser patio–. Leí y gocé con un grupo de gente pequeño y muy hermoso.
Disfruté como un crío en Segovia, con Juanito e Ignacio, como cuando viajé con los padres salesianos en una de mis primeras salidas del hogar protector que tenían mis padres. Juro volver sin prisa.

Y el viernes a Morille, de ensalada PAN bien aliñada, con Fabio, Manuel Ambrosio en alcalde de los de verdad –uno de esos pocos con un proyecto hermoso atravesado en la cabeza y en las vísceras–, con Fernando R. de la Flor, con Antonio Gómez y la hermosa pareja Málaga –este tipo cada vez me cae mejor–, con Juan Luis Calbarro, Victorino y un montón de colegas nuevos y majetes.
El viaje lo hice con mi hija, con Abraham Gragera y con Youssouph. Fue hermoso, porque pillé el hilo de la conversación con mi Abraham, un hilo que dejamos desatado hace la friolera de tres años. Y vi a Abraham más maduro –me parecía imposible que un maduro sempiterno como él hubiera podido subir en su escala de madurez–, tan sensible como siempre y con su potencial creativo impecable.
Cayeron cañas, palabras, risas... leímos poesía a lo rural –con araña incluida en mi camiseta– y nos animamos a empezar un trabajo común para el que no nos hemos puesto ningún plazo –mal rollo– y hablamos de cómo hay que trazar la vida para esa nada que es ya. Fue delicioso.
Y el sábado, tormenta.
Vuelta al viaje hasta Morille –esta vez con Malick, con Juanito, Youssouph y Abraham– para un día mejor en todos los sentidos.

Abrió boca Kaoru con su acción artística «Tecnocharro», que había conseguido el premio ARCO en su última edición, una pasada en la que intervino el grupo folcklórico «El Castañar», de Béjar. Sobre una base de música «tecno», el grupo debía bailar con todos los pasos de baile tradicionales en la plaza mayor de Morille. Y así se hizo, hasta el punto de que se fue sumando personal y Youssouph hizo las delicias de los paisanos poniendo la nota étnica en aquella locura nipona –yo también salí a bailar un ratito.... de pena, claro–... Y solucionamos unos cuantos asuntos importantes para cada uno de nosotros. Comimos paella entre risas y en el receso siestero nos acercamos a ver la exposición del colega Jesús Portal. Chula la muestra y perfecto el lugar.
Allí me quedé con Jesús y con Victorino y se abrió el cielo... ¡¡¡Llovió a mares!!! Refugiados del agua, charlamos de técnicas pictóricas, de ganas de hacer, de miedos... y tengo que decir que ambos tipos me cayeron de puta madre; la sensibilidad de Jesús y la pasión de Victorino –que nos hizo mil fotos mientras charlábamos– fue lo más especial del día.
Luego, cafés, espera a que escampase en el bar de Morille, con sus goteras y todo, un poema para la blanca Sara, risas y viaje de vuelta a casa con despedida hermosa –por fin besé a Mamen Somar, un cielo de niña–. Había que recoger a Jesús Márquez, que llegaba a Béjar en bus para actuar en el camping de El Pinajarro.

Tuesday, July 4, 2006

Shingo Ogata


Ya en casa, después del rápido periplo portugués, persiste aún el dolor de riñones con el que partí de Béjar, pero con felicidad por un viaje estupendo con Juanito lleno de buenos ratos.
En la ida, como siempre, el olfato de Juanito nos llevó a coincidir en un bar de frontera con la expedición de estudiantes salmantinos encabezada por el bueno de Manuel Ambrosio, a la sazón director del curso de verano al que íbamos a asistir. Café con charla y a continuar viaje hasta Guarda.
Ya en Guarda, quedé vivamente impresionado por el crecimiento que ha tenido la ciudad desde mi última visita –puede hacer la friolera de 17 años–. Yo la esperaba en la línea de Béjar y me llevé una grata sorpresa –triste por lo que a Béjar se refiere–. Una brillante recuperación del casco antiguo, apuesta por la modernidad en sus polígonos industriales, mejoras muy bien adaptadas en sus calles, un comercio recoleto y pujante... vamos, que han sabido aprovechar muy bien el empujón europeo, cosa que en Béjar ha sucedido al contrario, con un urbanismo feroz, sin cuidar la imagen del casco antiguo de una forma decidida, con un comercio en franca decadencia y con la infraestructura industrial poco menos que destruida –a ver si aprendemos un poquito de los portugueses–. En la puerta del Ayuntamiento de Guarda me encontré con Jesús Málaga y su esposa. Nos saludamos y nos congratulamos por vernos igual que siempre, con las mismas ganas de hacer y deshacer y con muchos proyectos por delante... Saludos y presentaciones de rigor con la gente de Guarda y de la Universidad de Coimbra y derechos al tema central, el curso de verano organizado por la Universidad de Salamanca y el Centro de Estudios Ibéricos portugués... Acto de apertura del curso, presentaciones y conferencias con cierto trasunto tedioso –entre otras cosas porque eran en portugués y yo no entendía de la media la mitad–. Pasé el rato en un entresueño hasta que llegó la intervención de Jesús Málaga, que me gustó, entre otras cosas, porque Jesús resulta un magnífico orador. Jesús habló de su proyecto como alcalde de Salamanca –absolutamente brillante–, y me dejó un pensamiento que aún hoy ronda en mi cabeza, que no es otro que al proyectar una ciudad con brillantez, como lo hizo en su día Jesús, no tuvo en cuenta la resta que ello le supondría al resto de la provincia, creando así una capital de provincia muy pujante con un resto del territorio abandonado por el centralismo capitalino. Me hubiera gustado abrir un debate sobre este tema, pero la hora y mi cansancio me indicaron que no debía mover ni un pelo para que el final se precipitase en la comida necesaria.
La comida estuvo estupenda –siempre valorando que en esto de las comidas aún le queda mucho por hacer a los amigos portugueses– y la conversación entre platos, muy interesante. Logramos sacar temas de importancia que nos interesaban, como el asunto legal de nuestros negritos, la próxima visita a Morille, nuestras actividades con jóvenes... y de propina, Manuel Ambrosio sacó para nuestro gozo el asunto del centro logístico de Castilla y León.
Aparte de esas conversaciones tan importantes para nosotros, la comida dio para conocer un poco mejor a Jesús Málaga y a su esposa –dos cielos– y para sentir su proyecto político e ideológico como un proyecto de vida.
Los postres.... de chuparse los dedos.

Sin tiempo para descansar, pues las sesiones comenzaban –¡¡¡por Dios!!!– a las 2,30 p.m., aproveché para darme una ducha rápida en el hotel y unirme luego al sarao sin hacer mucho ruido. Llegué con algo de retraso, como se puede imaginar, y la conferencia de uno de los profesores de la Universidad de Coimbra ya había comenzado –mi lugar en la mesa estaba vacío y me dio algo de corte. Ruego que me perdonen por ello los organizadores, pero este bejarano necesita por norma hacer sus abluciones después de cada comida–. Esperé a que terminase la intervención del colega y me incorporé a la mesa justo cuando llegó mi turno de palabra. Comencé leyendo mi ponencia, pero enseguida me percaté de que aquello necesitaba cierta actividad –un tipo que se había dormido comenzó a roncar ante las sonrisas de los presentes– y me decidí por guardar los papeles e improvisar con un lenguaje cercano y con varios guiños a la grada. El cambio funcionó y me dio la agradable impresión de que el público agradeció mi decisión. Hablé, creo que divertí y no sé si fui capaz de enseñar algo –lo que puedo afirmar es que no fui tedioso.

Terminada la jornada de tarde, hicimos un par de amigos portugueses y nos tomamos unas cervecitas junto a Manuel Ambrosio. Charleta distendida, algunas llamadas telefónicas y un paseote con Juanito por el casco antiguo de Guarda. Durante el paseo compré algunas antiguedades –todas modernistas– a muy buen precio: un llamador de puertas en bronce con una cabeza adolescente enmarcado en una orla de vegetal, un juego de pluma y secante en plata de los años 20, un catálogo delicioso de fotos de los mismos años que bajo el título de «Camposanto di Genova» presenta en con una conservación sobresaliente una serie de imágenes y textos muy destacables, y un libro de estilo poético de 1884 escrito en portugués... Otras cañas con queso y huevos rebozados, una Coca-cola con hamburguesa y reencuentro con Manuel Ambrosio.

Manuel es un tipo extraordinario, generoso, creativo, lleno de amabilidad. Pasamos con él la tardenoche y cayeron vinos, copas y mucha conversación, lo que nos unió hasta el punto de las risas y la gratitud compartidas.
Dormida, amencida, desayuno, despedida del personal y para casa por las carreteras serranas llenas de nuevos ricos que han sabido encontrar bienestar en el remanso natural de la Sierra de Francia (envidia me dan).

Wednesday, May 24, 2006

Saigyoo


Hoy me ha llegado una buena oportunidad de expresión gracias al colega Manuel Ambrosio Sánchez, que me ha invitado a dar una charla en el curso «Cultura, cooperación y desarrollo» que se celebrará en Guarda (Portugal) durante los días 3 al 7 de julio dentro del programa de cursos de verano del Centro de Estudios Ibéricos luso.
Y he escogido un tema que me llena de ganas de hablar, nada más y nada menos que intervendré bajo el título «Activismo cultural y social en los márgenes institucionales». Espero no defraudar y ser capaz de decir todo lo que debo decir. Andarán por allí Jesús Málaga, Mª Jesús Miján, Fabio Rodríguez y Nuno Júdice, un gran poeta portugués con el que hace tiempo crucé algunas cartas e intercambié materiales.
(23:01 horas) Mi discurso constante sobre la nada es pura pose, lo sé, pero me gusta fingir a la vez que creerme que manejo algo infinito con cierta soltura. Y la infinitud es incierta porque sobrepasa al saber, como la nada es incierta porque se concreta sólo en la infinitud... pero me encanta fingir que soy de la nada, que habito en la nada y que voy a la nada... y todo para sentirme presente en mí mismo, para pellizcarme y poder decir : «existo porque soy capaz de jugar con la nada y salir ileso». Y luego andarme en esas milongas de ser porque alguien te nombra o de hacer que las cosas existan porque yo las nombro. Un petulante.... eso es lo que soy, un petulante que encuentra entretenimiento en su absurda petulancia para alimentar un narcisismo inútil.
Y no sé si mis mentiras me hacen llegar al punto de poder definirme como un mitómano o sólo me quedo en la triste diletancia de la mitomanía... Sí que tengo la certeza de que mi espíritu es débil y que mi razón no alcanza la mediocridad... Un diletante pseudomitómano mediocre y de espíritu débil... nunca nadie sabrá definirme mejor.