Showing posts with label ALBERTO PÉREZ. Show all posts
Showing posts with label ALBERTO PÉREZ. Show all posts

Monday, July 11, 2011

Alberto Pérez me cantó ayer "Pero no", en Morille, mientras tomábamos café






Uno, que es florculero para ciertas cosas –para otras bastante daoporculo–, tiene a veces la suerte de estar en el lugar preciso y en el momento indicado [debo decir en este punto que las cosas buenas jamás llegan solas y que hay que poner un poquito de tu parte para que te penetren o te toquen]... así, fuera de esta ruina total de pelas que es comedero propio en estos días, siempre me las arreglé de puta madre para coleguearme con la gente que me gusta, de tal guisa que alguna vez abracé fuerte a Amparitxu Gastón mientras recordábamos versos de poeta Celaya... casi ejecuté a Ángel González mientras se bajaba de mi coche y yo arrancaba ante la mirada estupefacta de Susana y el pavor de mi Morante... comí un cocidito madrileño con Pepe Hierro en su bar de siempre para celebrar el Cervantes... canté canciones de borrachos con aquel hermoso Claudio semiterminal... me descojoné de risa con Jesús Hilario Tundidor cuando se quitó el bigote por un accidente de buceo [eso contó, que yo aún no me lo creo], bebí de la copa de Sarita Montiel en una noche casi mejicana y castellona, miré de frente a los ojos tristes de Pablo Milanés y me quedé triste, fumé a escondidas con Gamoneda, di de beber a Ana María Matute cuando se rompió sus dos muñecas, escuché cantar a Mercedes Sosa [seríamos como 15 jovenzuelos sentados en el suelo], reí hasta agotarme con Paquito Ortega, lloré escuchando la poesía de Fernando Beltrán... o simplemente me dejé por la laxitud mientras Alberto Pérez me cantaba su “Pero no” en esa capela gestual que es como magia.
Soy un tipo con suerte, coño, con demasiada suerte.














Monday, May 18, 2009

Mañanita completa.




18 de mayo de 2009
Mañanita completa en la que acabo de cerrar todo el programa del encuentro literario “Voces del extremo” con la guindita de poder tener entre nosotros al coleguita Alberto Pérez, que sumado a la alegría Caroscura, a la deliciosa sensibilidad de Jesús Márquez y al magisterio de Paco Ortega [sin obviar a los más de cincuenta poetas del panorama nacional e internacional que dejarán en Béjar tres jornadas brillantes] estoy seguro de que harán las delicias de propios y ajenos, a la vez que terminarán por convencer a nuestras instituciones de que se pueden organizar actos culturales de calado con un presupuesto bajito y muy bien aprovechado.
El cierre con Alberto, que el fue la última escalita de más de dos meses de gestión, se clavó en una conversación telefónica divertidísima que era continuación de otra anterior hace una semana, que a su vez era continuación de unos hermosos días en Punta Umbría, que a su vez fueron continuación de su paso por Béjar hace ya unos años... Alberto es pura sensibilidad con un derroche asombroso de memoria y un puntito graciosísimo de dicción decimonónica [el puñetero recuerda miradas, gestos hechos hace años, detalles mínimos de alguna conversación que mantuvimos en La Alquitara, formas de hacer y de estar de la gente que pasó por sus ojos... y todo lo relata como un juglar de aquellos que recorrían el mundo antiguo regalando sabiduría y buen rollito]... y, después, me llegaron fotitos de la exposición brillante del amigacho Fernando Malo –realizadas y enviadas por Alberto Hernández– en las que salimos juntos [él estando y yo sin estar... bueno, estando en la pared]. Rechulo el asunto y yo hinchadito por tanto afecto y tan buenos amigos... y remata Adu con el envío de fotos de Viseu [le pedí que hiciera una del empedrado de una calle de Viseu en la que reza la leyenda “Pessoa”, pero no la debe haber encontrado, porque hasta este instante no me ha llegado archivo del asunto].
Así que de puta madre el día, ¿no?