Sunday, July 1, 2007

¡Me cago en rus...!

Justificarse es mostrarse vulnerable, porque aceptas con la justificación que algo debe ser explicado y entendido. La Naturaleza nunca se justifica, actúa sin más, y eso me gusta trasladarlo a las relaciones humanas, pues cada uno debe ser consecuente de sus actos e ir de cara, sin dobleces, tanto para lo malo como para lo bueno.
Yo creo que la justificación viene de la moral y de la idea de conciencia, que no es otra cosa que un mecanismo de la moral para instalar sus normas rígidas y, muchas veces, antinaturales.
¿Por qué tiene que sentirse el hombre culpable de comer y de beber, por ejemplo? Son actos vitales de primera necesidad que no precisan justificación… ¡ah!, pero la conciencia entra enseguida en ese campo, el de la supervivencia, con el concepto ‘compartir’ o con el concepto ‘solidaridad’, para crear un problema que la Naturaleza tiene resuelto por selección. Ambas cosas son, en sí, correctas [la necesidad primaria y el sentimiento moral], y cualquier camino que parta desde ellas puede ser ‘justificado’ con corrección… ojo, pero no es necesaria tal justificación si con ella te quedas sin defensas, al pairo, absolutamente vulnerable ante los demás.
Me gustaría saber quién ideó el sentimiento de culpa aplicado a conceptos primarios en los que se juega la existencia propia… de ahí la materia del héroe y el principio del humanismo como valor antinatural [defensa del individuo sobre el medio y la propia especie].
Viene todo esto a que hoy he hablado largo y tendido con Youssouph [hace unos días hice lo mismo con Malick] y están enredados en una pequeña depresión porque sienten que el tiempo corre en su contra y no están pudiendo ayudar a sus familias africanas, que deben necesitarlo con urgencia. Contraponen ambos [con más intensidad y peores resultados Malick] su estabilidad en España a las necesidades de sus familias en África, se cargan de una culpa que no tienen [por la jodida moral] y son incapaces de entender que sus familias los subieron con conocimiento de causa al ara de sacrificios de una patera. Viven en España bien, y lo hacen no por su trabajo, que no tienen, sino por la solidaridad y el apoyo de los que estamos cerca cada día. Y quiero que entiendan que nuestro apoyo es para ellos, para que estabilicen su situación y consigan estar en los percentiles legales que les permitan autofinanciarse y empezar a mandar dinero a sus casas.
Joder, que se sienten culpables de una situación que no han creado, tanto como del estado de los que decidieron que su situación fuera ésta o peor, la miseria occidental o la misma muerte. No pueden comprender que el hombre se debe a sí mismo, como individuo, ciertos parámetros de supervivencia antes de buscar la supervivencia de los que le rodean, no entienden que solo desde el natural egoísmo pueden asomar la cabeza al mundo para empezar a dar y construir. Y desde ese modo de ver las cosas, buscan constantes justificaciones y se hacen vulnerables, y se sienten vencidos.
Yo les quiero hacer ver que hace un año y medio estábamos luchando por sus vidas y hoy ya solo estamos luchando por sus papeles desde una situación de estabilidad envidiable, pues les hemos dotado de todas las necesidades precisas en el primer mundo: tienen casa en alquiler con calefacción, nevera, televisión, cocina, microondas… habitaciones individuales con cama y un par de juegos de sábanas para cambiar, teléfono móvil para comunicarse con nosotros en caso de alerta, ropa y calzado del primer mundo y comida asegurada por medio de donaciones periódicas de los colegas a una tienda que les abastece… Hemos conseguido reducir el tiempo de gestión de sus papeles de tres años a un año y medio, estando al día de hoy en su última fase de gestión, y hemos conseguido que entren en uno de los tres supuestos que hacen que un extranjero pueda beneficiarse de un permiso de residencia en España.
Yo les digo que llamen a sus colegas de Almería o de Barcelona y les pregunten sobre su estado, sobre su forma de vida, sobre el proceso de sus gestiones con la administración española, que les cuenten cómo se duerme en una cama caliente del Raval, en una boca de metro o en los cobertizos donde se almacena la fresa, que les expliquen qué comen y cuánto les cuesta la comida, que les digan cuántas horas trabajan sin contrato y a cuánto se las pagan… si pueden enviar dinero a África y a costa de qué.
Este asunto me solivianta, pues entiendo su estado, y más si consigo ponerme en su lugar y ver a mi familia en la situación de las suyas… pero debo hacer de abogado del Diablo y ser duro con ellos, pues no quiero que todo el trabajo que ya hemos hecho se vaya a la mierda.
El mundo es duro, coño, y yo no sé arreglarlo.
De Tontopoemas ©...

Pinto por no llorar.


Ayer fue mi segundo día de piscina, pues eché allí la tarde con mis pinturitas, tuneando mi libro interminable [disfrutándolo]. Hubo charla sobre el sistema de enseñanza con Antoñito y mis cuñadas y, como siempre, me pillé un cabreo importante, pues no entiendo nada, pero sufro constantemente en mis carnes los resultados de un sistema infame y de una serie de profesores absolutamente negados para esto… que para impartir enseñanza hay que partir de cierto nivel de inteligencia, coño, y el que no valga, pues a la calle.

Lo que más me molesta es que los chavales, que se supone que están por hacer, deben padecer y pagar la incapacidad de algunos de sus profesores que no saben imponer su autoridad [¿de quién es ese problema, de los alumnos o del profesor?] y reniegan aupando a los que saldrían adelante por sí mismos y jodiendo a los que realmente necesitan apoyo formativo. Otra cosa es la formación general del mentado colectivo [al que, gracias a Dios, no pertenezco], que me los encuentro a puñaditos que no saben las reglas de acentuación, ponen si rubor una ‘b’ donde debiera ir una ‘v’ o quitan las haches de sus lugares por sus jodidos fueros [lo demuestro con pruebas que conservo al que quiera y cuando quiera]… eso por no hablar de sus carencias expresivas [que son fundamentales para la comunicación con los chavales].

Joder, en la enseñaza se está para formar y canalizar a los críos, no para destruirlos y dejarlos hechos unos zorros antes de su maduración.
El problema es que un número alto de enseñantes no ha tomado aún consciencia del material con el que juegan. Pillan su sueldo a final de mes, que es lo que les interesa, y juegan a esa cosa de ser dioses que dicen ‘tú sí, tú no…” sin rubor, sin pensar en que están destruyendo algo que aún no ha tenido la oportunidad de ser.

Su paraíso es el de un grupo de críos atentos, callados, estudiosos, que no den guerra y que contesten con educación a todas sus preguntas… pero no se dan cuenta de que ese paraíso es su responsabilidad, ellos son los que deben construirlo, ellos son los que deben ganarse el respeto y poner orden sobre la mesa de trabajo, los que deben valorar quién requiere más atención y quién puede seguir los pasos sin necesidad de apoyo. Y en ese juego/trabajo la ‘frustración’ nunca es una opoción válida [me refiero a frustrar al objeto de la formación, no a frustrarse, que eso debe entrar dentro del sueldo].
El fracaso de un solo chaval es el fracaso de todo el sistema.

Ojo, y asumo mi responsabilidad como padre, toda la que me cabe [aunque afirmo taxativamente que a mí no me paga nadie un sueldo por ser padre, pero se me ‘obliga’ a llevar a mis hijos a un centro escolar y dejarlos en manos de profesionales que les impartirán una formación reglada y ‘obligatoria’], pero en el centro escolar los responsables son los profesionales que imparten enseñanza y no vale cargar sus carencias sobre las espaldas de los demás. Que yo tengo una empresa y cuando hago algo mal lo pago y no puedo esconderme en otras responsabilidades ajenas al resultado que ofrezco. Imagínense si yo implicase a los padres de mis trabajadores en su falta de producción o de calidad en la misma… y al fin y al cabo yo genero impresos, que son susceptibles de ser repetidos y mejorados sin problema… En la enseñaza no se puede romper a un chaval por la mitad para repetirlo, y es por ello que los profesionales deben ser eso: PROFESIONALES que no se rindan ante la dificultad de algunos críos y que se empeñen, precisamente, en los que presentan más problemas.
No sé quién tiene la culpa de lo que sucede, pero la realidad se patentiza en un escandaloso fracaso escolar, en una clase educativa francamente mediocre [ya sin otra vocación que su sueldo –por lo general, que siempre hay gozosas excepciones–] y en un futuro negro como la noche.

Sólo un ejemplo que se repite en miles de muchachos y que no tiene parangón [sobre todo cuando se definió la ‘evaluación continua’ como sistema de valoración de los alumnos sobre el valor del examen puntual]:
Un crío más o menos brillante y voluntarioso que lo aprueba todo pasa, como poco, tres situaciones de tensión por asignatura al año. Las aprueba y basta.
Un crío mediocre o con dificultades del tipo que se nos ocurra, ha de pasar las mismas situaciones de tensión por asignatura más la acumulación de recuperaciones [que van siempre en progresión geométrica], terminando en los dos últimos meses del curso con seis u ocho exámenes por semana, una acumulación que es destructiva por sí misma y, cómo no, por comparación con el anterior modelo de alumno, que en esos meses sólo tiene un examen por asignatura si es que no la tiene superada ya y se dedica a rascarse la barriga.
Vamos, que se colapsa al que tiene dificultades hasta arruinarle por pura presión.
¿Es así el espíritu de la evaluación continua?, ¿facilitar el paso del que brilla y dificultárselo al que cojea?… Los profes dicen que esas recuperaciones son ‘oportunidades’ que ellos regalan… piénsenlo bien, coño, piénsenlo… y luego se lo explican a un padre que ve lo que sucede con auténtica desesperación, que vive las presiones, las carencias y la mediocridad de sus hijos.
No sé.
De Tontopoemas ©...