Wednesday, July 4, 2007

Postal después de la tormenta.

Las terrazas se llenan otra vez de gente que no conozco y las noches bejaranas se vuelven a poblar de personas ociosas que han dejado sus lugares comunes desiertos. Yo estoy triste, abúlico, sin ganas de arrancar, pues aún me duele el golpe caprichoso de la muerte y no hago más que darle vueltas a esos rostros que aún no he aprendido a olvidar.
‘¡Es un deber seguir adelante!’, me digo con insistencia, un deber para los que están y también para los que fueron… pero hoy me importa un pepino el sistema de enseñanza, la mordida católica y la furia neofascista… son cosas de hombres vivos que no piensan en la muerte, que ni siquiera se detienen un segundo a considerarla a pesar de que la llevan puesta como la muda limpia.
La falta es lo que no sabemos considerar cuando no la sentimos… quizás el sentimiento más intenso, mucho más intenso y prolongado que el dolor… y mucho más duro de llevar.
Tener no es importante si no consideramos que antes está ‘tenerse’, y luego ‘darse’…
Hoy ni siquiera me llaman la atención las mujeres que argumentan un decorado de vida ante mis ojos… estoy alicaído y de un gris estival insoportable.
Y, sin embargo, el verde persevera en el monte de El Castañar y los sauces llorones escupen ese semen pegajoso como una ducha lenta, las casas mantienen sus ventanas abiertas y las puertas entornadas para llamar al fresco, la luz hiere de limpia y los críos vocean por las calles su himno de victoria, los milanos atienden sus nidadas en los tejados anejos a mi casa y vuelan los vencejos como un canto a la vida haciendo sus picados imposibles.
No es ya tiempo de charcos, pero me siento gris como un nublado, temeroso como quien lleva un presagio atado al pecho, nítidamente impotente ante lo que deviene y pasa.
Fumar es un consuelo que me aplico despacio, como una medicina constante y destructiva.
Hay que seguir… y sin embargo…
De Tontopoemas ©...

Tuesday, July 3, 2007

Cuando lo que ha de venir se hace imposible.

Otra vida preciosa dejada en la carretera. Esta vez Cristino, un chaval de diecinueve años que tenía aún por vivir todo lo interesante que ofrece el mundo.
Dios es ciego y debe tener bastante mala conciencia [todo a pesar de no existir].
La desaparición de Cristino ha vuelto a traerme a la memoria el rostro de mi amigo Juanito Montero, el del colega Moreta, el del hermano de Iche, el angelical rostro de Antonio Álvarez Maíllo… y, con ellos, otra vez el miedo traído por los hijos hasta el justo centro, ese miedo irreductible, tremendo, agotador.
Los coches son armas terribles y el personal sigue empastando sus sueños con un capó, con el aire en la cara, con la velocidad como signo angustiado de libertad o huida.
Mi fuerza entera para los padres de Cristino, mi tristeza entera, mi sensación de incapacidad y rabia, mi apoyo para lo que haga falta… porque debemos ser para llevar juntos lo que más pese, porque somos colinas y valles, ríos y mesetas… y nuestro final cierto se merece un ‘sigamos’ que acoja despedidas y lágrimas.. y también un lugar donde arder y otro en el que abrigarse.

“La muerte no necesita / abrir ninguna puerta. // Llega y basta.”
‘Foudra-t-il s’en aller sans conaître le mot?’

Un abrazo entrañable, solidario, imperfecto.

•••
ELEGÍA

Yo pido una pasión cada mañana,
una pasión pequeña
e imposible
que me permita arder
por si este día
fuera el de mi final;
y así no irme de aquí
con esa sensación
de lo ya hecho
que agota y desespera,
irme sin completar
para que algo
quede escaso de mí,
por si algún otro
quisiera continuarme
al retomarlo.

El joven cuerpo
espera en su túmulo cierto
que agotemos la brasa
que apenas encendía.
Es un deber llevarla
con orgullo y con fuerza
hasta donde los años
la pueblen de recuerdos.

* Nunca supe romper el frío de una soledad grande, me avergüenzo. Es por esa razón que no sé ir a los sepelios ni a las despedidas.
Queda aquí mi abrazo escrito para toda la familia de Cristino.