Saturday, August 15, 2009

Despedida de soltero de Youssouph.



Anoche nos reunimos casi treinta amigos para celebrar la despedida de soltero de mi You en La Venta del Bufón. Entre los presentes contábamos con Colí [el padre de You], Paté [el tío militar de mi chiquitillo] y Papus [el primo del niño que trabaja en La Bolsa de Londres]. Todo salió magnífico, a pesar de que yo tenía cierto temor al momento de las bromas [que iban a llegar de las manos de Paquito y de Joselín, que ambos están como cabrillas locas], pues no sabía cómo podía reaccionar Colí al ver a su hijo humillado (?), pintado de blanco y con una polla de 90 centímetros colgada de la cintura … y, la verdad, el tipo aguantó, aunque tuvo algún momento difícil en el que se levantó de la mesa con carita de susto… pero todo quedó en eso y muchas risas.
Yo andaba cansadito y no di demasiado de mí [sobre todo, sabiendo que hoy es la boda y tocará otro empujón al asunto].
Dejo algunas imágenes del evento.














Tengo como sensación de Topo Gigio, con caída de ojitos incluida, cuando pienso que esta misma tarde se me casa You… recuerdo ahora aquel noviembre de hace 4 años en el que Juanito y yo paseábamos con You por la calle Colón, a la altura del caño soso… acabábamos de dejar a Malick hecho unos zorros en el hospital y You, que aún no hablaba ni entendía el castellano, me decía en francés que no sabía qué hacer ni hacia dónde ir… su argumento consistía en que todos sus compañeros de viaje –36 subsaharianos– traían la dirección o el teléfono de algún conocido o de algún familiar y más o menos tenían previsto un destino, pero él no tenía nada de nada… entonces fue cuando Juan y yo nos miramos y decidimos que se quedaba, sin más, sin pararnos a pensar pros ni contras. You se puso en nuestras manos de inmediato –él, la verdad, tenía poco que pensar–, así que le pillamos pensión y comenzó el lío.
En principio, utilizamos a You para comunicarnos con Malick, que tuvo que sufrir un ingreso hospitalario de cuatro meses… Malick hablaba en Olof con You, que me traducía en francés sus palabras para que yo interpretase y tomase decisiones con Juanito…
Después de aquellos días primeros, que fueron como una vorágine, asentamos a You en un piso y comenzamos la labor de integrarle en nuestro entorno… él hizo amigos rápidamente y comenzó a parluchear castellano con soltura… y pasaron los días hasta que Malick consiguió su alta médica y comenzaron un itinerario que fue sorprendentemente paralelo –todo a pesar de que los caracteres de ambos eran/son radicalmente distintos–…
Juan y yo nos atrevimos a manejar sus vidas como no lo habríamos hecho con un cercano… ordenamos sus horas, les obligamos a estudiar, les pusimos al día de cómo funcionaba una mente occidental, peleamos contra esa educación integrista que traían de la madre África [la figura de la mujer, los alimentos, el comportamiento en situaciones sociales diversas] y nos pusimos a buscarles papeles [circunstancia que resultaba legalmente ‘imposible’ según las diversas instituciones] removiendo Roma con Santiago, llegando a hacerlos colegas del gran Jesús Málaga y consiguiendo que les llegase el afecto del que fuera Ministro de Trabajo, Jesús Caldera, y de toda su familia.
Mientras buscábamos una salida, nos saltamos todas las leyes a la torera y corrimos el riesgo de buscarles trabajos diversos que compartían con su voluntariado [obligatorio… je, je] en nuestra ONG… hicieron de músicos en diversos saraos, de pintores, de Reyes Magos, de cuidadores de lavabos, de vendedores, de albañiles, de pinches de cocina… los paseamos por centros escolares y otro tipo de instituciones para que contasen su experiencia… y fueron detenidos ambos [a Malick ya le habían sacado el billete de vuelta cuando lo rescatamos de las manos de la Policía Nacional]…
Un día la cosa dio un giro extraordinario, pues a Malick le dieron los papeles por circunstancias de su salud y Juan le consiguió un contrato en la pimentonera de Aldeanueva del Camino, mientras que You fue contratado como traductor por la Junta de Extremadura [circunstancia que le llevó a conseguir también sus papeles].
Ya con papeles, You trabajó de recepcionista en un hotel bejarano y, en nuestros días, después de perder sus trabajos por culpa de la crisis, trabajan como esporádicos empleados municipales…
En todo estos años juntos, hubo tiempo para el desánimo total, para las lágrimas y hasta para las deserciones… mis chicos supieron lo que era la soledad, pero siempre estuvieron muy bien acompañados por una piña de amigos grandes que les hacían volver a la lucha… pero también hubo un tiempo hermoso para compartir mil sensaciones juntos, para ilusionarnos con proyectos nuevos y para cambiar de chip y darle giros de 180 grados a todo.
Hoy se casa You y su proceso de integración queda cerrado perfectamente… pero todo continúa, pues se nos ocurrió un día que haríamos unas escuelitas en sus pueblos de origen para evitar, siempre en la medida de nuestras posibilidades, que los futuros hombres de Gambia y Senegal no tuvieran que pasar por situaciones límite como las vividas por mis chicos… y en ello estamos, que el lunes se les hace entrega a los familiares de las primeras cantidades para iniciar las obras en sus respectivos países.
¡Qué guay!
Cuatro años de convivencia y lucha aún no completados, y hemos conseguido que nuestros chicos estén integrados y trabajando con papeles legales en España… y que lo que parecía una locura en origen [hacer las escuelitas en sus poblaciones], sea una hermosa realidad que cuenta con cesiones de terrenos amplios y en lugares muy indicados, acuerdos firmados con las autoridades locales y comienzo de obras en breve, gracias a las entregas económicas que efectuaremos a principio de semana.
En los convenios [y en las conversaciones mantenidas durante estos días] hemos firmado que los trabajos se realizarán contratando en un tanto por ciento importante a personas de cada zona que cumplan alguno de los requisitos que se indican: necesidad perentoria de trabajo, pertenecer a grupos segregados o con graves problemas [mujeres solteras o viudas con hijos, minusválidos…], con lo que conseguiremos que la construcción suponga también una ayuda para las personas más desfavorecidas de cada comunidad.
La verdad es que, visto con distancia, es para no creerlo… pero lo hemos hecho todo con empeño y ganas, llenos de ilusión e ilusionando a todos aquellos que se han dejado ilusionar.
Hoy es un día importante y muy emotivo para nosotros, pues resume una forma de hacer en los márgenes institucionales que arroja resultados muy interesantes.
Estoy Topo Gigio… ya digo.

Thursday, August 13, 2009

Ganarse cada día...


Llegó Colí, el padre de You, junto al resto de su familia, y nos emocionaron a Juan y a mí hasta las lágrimas con las palabras que nos dijeron... luego nos hicieron entrega de un delicioso presente, un corte de tela para hacernos un traje senegalés cada uno.
Estoy francamente emocionado.




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En todo el tiempo ya vivido, he aprendido que un hombre [utilizo el génerico, se entienda] debe ganarse cada día para merecer ser nombrado como tal, que no sirve ‘decir’ con pompa o trueno… con esa calidad didáctica del que echó diez mil horas en formarse [porque pudo y quiso o le obligaron las circunstancias y el medio] para ser la dialéctica hecha carne… con esa lucidez impresentable de quienes solo miran por sí mismos cuando se enfrentan a la realidad de los demás y del mundo… con esa cosa de arañar minucias aprovechables poniendo dignidad en el arañe.
Un hombre debe hacerse cada día, independientemente de que sus días anteriores hayan sido los del triunfo o la suerte o los del cruel fracaso… un hombre debe hacerse cada día intentando ser justo y solidario, repartiendo y tomando lo que deba para intentar que el fiel de la balanza nos deje a todos hábiles para atacar los días con posibilidad.
Y no estoy singular [en todos los sentidos del vocablo] ni en singular cotizo estas palabras.
Al amanecer, justo cuando los ojos se abren al día, puedes ser el más afortunado de los hombres en alguna sección de humana pose [tener más dinero que… tener trabajo fijo… tener la amante más lasciva… tener la comida del mes asegurada… poseer hasta el asco… poseer hasta la justa necesidad… saber sonreír con optimismo…]… pero eso no es nada si, llegado el mediodía, no has sido capaz de ganarte el día compartiendo tu fortuna con quienes te rodean, y es menos si te jactas de tu situación de franca ventaja [eso sí, diciendo en cada foro pequeñito que el mundo se arreglaba con tus iluminados pensamientos] y dejas que suceda el infortunio mirando de soslayo con gesto inteligente a quienes se dan golpes que con un gesto tuyo serían risas.
Cada hombre debe ganarse su día, ganarse su presente, sin ser un diletante de la nada, sin buscar solo el bien individual y el corporativo.
Tengo un amigo grande, quizás sea al que más respeto, aunque nuestra relación constante [nos vemos cada día mucho tiempo] es de extensísimos silencios [totalmente nutritivos para mí], que dice que quien no sale al día para ganárselo en parámetros de justicia real y de equilibrio es, aunque nadie lo crea, la imagen mejor dibujada del ‘fascista’: un tipo que embelesa con su juicio dialéctico hasta el punto de convencer a todos de que él practica cada cosa que dice y que realmente no practica… que defiende su estatu como una diferencia natural y su triunfo como la falta de esfuerzo de los otros… que busca su posición de favor sobre los demás y siempre argumenta que el sistema necesita un repaso que en el fondo no quiere…
Cada hombre debe ganarse su día con honestidad [sin querer ser la Madre Teresa de Calcuta… o cualquiera de esos otros iconos paradigmáticos que seguramente son falsos] y hablando claro… que compartir no es solo dar y darse, sino buscar lo geométrico en la mano tendida.
Y en la razón de un hombre que se gana cada día con decencia para sí y para los demás, no hay filosofía masticada que lo anule ni dialéctica estudiada y pérfida que lo confunda… porque de la filosofía ‘útil’ y de la dialéctica brillante han nacido los más terribles destructores del humanismo.
Sé que es difícil salir cada mañana a ganarte el día con decencia, pero basta con intentarlo… y fracasar o llegar a término queda como algo tuyo que te va haciendo grande.

Últimamente no estoy para dar lecciones y menos para que me las den a mí, no sé si estoy en el buen camino o en un camino torcido, no atino a ver si mi apuesta es de perdedor seguro… pero puedo jurar que salgo cada mañana a ganarme mi día, y que a veces lo hago con rabia y suelto mi lengua más ácida, y que a veces lo hago con desgana y logro una chispa de luz que me endereza, y que a veces lo hago con una fuerza que no reconozco en mi cuerpo y fracaso… pero el tiempo me trae resultados bellísimos que logran que me olvide de los más estrepitosos fracasos.

Quizás la clave sea vivir en el ‘intento’ por pura dignidad.

Sí, ya sé que no existen los extremos de maldad y bondad, que todo es mezcla… sé también que a veces hago daño con mis palabras [en las que creo de verdad, que, si fuera de otra forma, no las pronunciaría] a la gente que quiero… pero mi intento por ganarme el día con decencia me lleva, entre otras muchas cosas, a dejar escrito mi pensamiento al respecto de todo lo que pase por mi cabeza… y hoy no me gusta que abunden tantos tipos con pesada presencia intelectual que, a la hora de ‘hacer’, se quedan solo en eso, en vacía ‘presencia’.

Repito, por si antes no se leyó bien… y no estoy singular [en todos los sentidos del vocablo] ni en singular cotizo estas palabras... vamos, que va por todos.

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