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Monday, August 1, 2011

Saturday, December 25, 2010

Tres hermosos vencidos [una exposición fundamental en el Casino Obrero de Béjar]



Ayer pasé el día medio dormitando metido en mi estudio, como vaciado de un no sé qué que me obligaba a estar en tono bajo y que presagiaba que algo importante iba a suceder y que debía estar preparado con toda mi energía acumulada para el momento preciso. A las seis de la tarde decidí hacer una de esas performances que se me ocurren a final de año para soltar algo de tensión y luego subí hasta NOTESALVES para hacer acto de presencia en mi exposición de obra... allí había una pareja de conocidos mirando los cuadros y nos saludamos... el tipo me dijo... “hay que ver las vueltas que da la vida, quién iba a imaginar esto”... y yo le contesté que la vida no da vueltas, que todo fluye y cada uno termina siendo el fruto de sus cobardías y sus miedos... “pero yo no imaginaba este mundo que nos presentas ahora, así, en crudo... te conocía y nunca hubiera pensado que estabas en esto”... entonces es que no me conocías, amigo –le contesté–, solo me veías pasar... y ahí quedó la cosa mientras su compañera andaba en “este cuadro me gusta más que ése” y él sonreía mientras miraba mis garabatos. Me despedí y me acerqué a ver la exposición que mantienen abierta en estos días Antonio Garrido, Alberto Hernández y Manuel García Blázquez en el Casino Obrero bejarano... y eso era lo que me iba a suceder, lo que estaba previsto en mi imaginario sin que yo fuese consciente de ello...
Llegué a la entrada del Casino Obrero aterido de frío, que el día estaba cabrón de grados, y me jodió un punto ver la tristeza del lugar... el bar y los salones cerrados y con sus luces apagadas... y una luz macilenta alumbrando la escalera que lleva a la sala de exposiciones, una escalera antigua con las paredes llenas de desconchones, deslucidas a más por una serie de cuadros dispares mal colocados... el estado del lugar no hacía presagiar lo que iban a ver mis ojos.
Al asomarme a la sala, me encontré a Antonio y Alberto charlando con Eloy y con Manolo Paíno, amigos incombustibles que siempre están cuando se precisa. Saludé y me fui directo a los cuadros... los miré con detenimiento, uno a uno, tomando distancia y acercándome para pillar detalles... y enseguida comprendí que estaba ante una muestra moderna, arriesgada, elegante, fresca, brillante... obras dispares que me hacían saltar de sensibilidad y una sorpresa tras otra al ir descubriendo a un Alberto absolutamente pictórico y en un nuevo proceso de investigación interesantísimo [presenta lienzos grandes y brillantísimos el cabronazo], con cuatro líneas distintas de trabajo muy determinadas traídas de su trasunto cerámico... unos lienzos muy orientales de muñeca libre y trazos gruesos, otros con sus juegos de peces llevados a un juego sin fuego, otros con geometrías sobre superficies diáfanas de color y otros de manchas contrastadas sobre fondos críticos muy interesantes... solo con esto ya andaba yo flipando en colorines, sintiéndome un ser especial por poder asistir a un flujo creativo inagotable y de una altura muy destacada... y pasé de pronto a los cuadros de Antonio Garrido... otro mundo, otra estética, otro sistema y otras formas de hacer y entender el arte... dos cuadros de arranque con alto contenido intelectual sobre una misma nada en difumino [un paisaje plano con horizonte sobre el que dos mujeres juegan al juego del reconocimiento y el recuerdo en ese gesto tan frecuente de quien posa y de quien toma una fotografía... y el mismo paisaje plano con una estructura de espera perfectamente encajada en ese juego antiguo de la geometría proyectiva que se ocultaba en los cuadros del Renacimiento]... y luego la ebriedad, la pura ebriedad unida al sarcasmo, a la ironía, a la pura guasa y al pensamiento más elaborado de un verdadero intelectual sin ínfulas, que es lo que es el magnífico Antonio Garrido [lástima que no se prodigue en darse a conocer, porque tendríamos de seguro a uno de los pintores más seguidos, por valores reales, de este siglo, y no exagero, que basta ponerse delante de sus obras para tomar consciencia de ello]... seguían unas obras magníficas y jocosas con el tema recurrente de la clásica imagen de Freud fumando, de las que me pareció absolutamente genial una presentación en la que la imagen del filósofo del psiconálisis se repite de forma especular y el humo de su cigarro invade y molesta a la figura de enfrente y viceversa... todo un tratado sobre la condición humana y todo un resumen, lleno de ironía y escepticismo, sobre el valor del hombre enfrentado a sus máscaras... y el salto siguiente llevaba a dos hermosas láminas seriadas que son pura representación del sarcasmo, verdaderas bofetadas intelectuales llenas de crítica y razón... una sobre la religión, en la que Antonio muestra crasos rostros de diversos ‘generales’ de la Iglesia Católica riendo a carcajadas [¿de qué?... ¿de quién?... ¿por qué?]... y otra lámina en la que el mismo rostro de un militar rollizo [con aspecto de ser de la Europa del Este o quizás ruso] se repite moviendo un palillo en sus labios en varias secuencias... absolutamente impactante y divinamente estético y divertido. Otra crítica feroz de Antonio al una parte del sistema [genial]. Y termina su obra con un perfecto homenaje a Marcel Duchamp, en el que el fallecido, y siempre vivo, artista visionario y lúdico mira un tablero de ajedrez [que está en primer plano] en el que las fichas son tampones antiguos de matasellos.
No podía más mi cabeza con tanta sugerencia, tanta llamada al pensamiento, tanta proposición estética, plástica e intelectual... y pasé de pronto a la obra de Manuel García Blázquez... otra sorpresa del copón... había desaparecido el paisajista y el pintor de rincones solitarios de corte romántico, el tipo del iterativo impresionismo bejarano, y aparecía potente un pintor matérico y elegante de grandes superficies albas con huellas suaves de hojas de roble y trazos libidinosos de blanco sobre blanco... sorprendente [imagino que han tenido mucho que ver en este cambio sus conversaciones con Antonio Garrido y la última mirada artísitica que ha realizado a la obra de Alberto Hernández, pues en esos cuadros se ve un poco al ceramista]... me detuve, busqué asiento y sonreí hasta convertir mi risa en carcajada, que compartí con Paíno, por un suceso divertido traído por uno de los pocos visitante de la sala, un anciano, que tocó uno de los cuadros de Alberto con energía y de arriba abajo... lo vi y se lo dije a Alberto, y él contestó... “se habrá manchado la mano, porque ese cuadro aún no ha secado”... y Paíno apuntó rápido y en voz alta... “no se lave usted la mano, que eso vale una fortuna”... y salimos de la sala todos juntos [eran las ocho de la tarde] dejándola vacía y sin nadie que la cuidase... mis amigos estaban algo desinflados por la falta de ojos para mirar sus obras, por lo triste del lugar y de la situación... pero yo me fui feliz para mi casa, porque había sido testigo de una de las más interesantes exposiciones que he visto en mucho años, y en Béjar, y sin gente molesta alrededor, y de mis amigos, parte de una generación perdida [que es la mía] que está dejando huellas indelebles y valiosísimas a pesar de que los hombres de ahora, de hoy y de aquí no sepan tener ojos para verlas y aprovecharlas.
Mira que tengo suerte.

Monday, August 30, 2010

Caballos recientes o lonchear cadáveres...


Caballos recientes o lonchear cadáveres y envasarlos al vacío [una idea de mafia carnicera], el sí y el no, ser el malo de todo para siempre, autoconfiscarme la idea de seguir y fumar hondo, cabrearme conmigo mismo por haber escrito sobre una radio de Béjar [me prometí silencio, me lo prometí, coño, me lo prometí], cenar como un mandril hambriento, silbar canciones de Silvio o de la Sosa, corcobarme en lo oscuro cuando cuadra, distar y jamás dictar, decir de nuevo la palabra ‘muslos’ o la palabra ‘blando’, mojarme un poco los pies, sentir que siento... playas, colimbos, toronjas amarillas, cuartos a media luz, pensiones... me viene de perilla que se me vaya el coco y las manos se me despiecen en palabras inconexas... rubor, rouge, clarinete, círculo...
Truenan los viejos árboles con la labor del viento y miro allá, ponerse, a un sol anaranjado que no es el de ayer, que éste es algo más étnico y mercúrico... se lo come el horizonte como una comunión lenta y, apenas oscurece, se rayan de murciélagos cieguísimos las hembras de la noche... hay una brisa tenue que agrada y me dejo caer sobre el respaldo despreciando las luces titilantes de la ciudad al fondo... y subo las rodillas hasta pisar el raso del asiento... estoy descalzo...
Las noches y prenoches bejaranas, que van hasta el betún, son como de avaricia... y en el suelo se gesta el incontrol de los insectos con su temblor preciso y casi mágico... y en la raya del fondo, como una luz de gas, crecen las casas imaginadas en los ojos... y hay algo que aquí adentro se alumbra, algo que es como un vértigo pequeño y mantenido... siempre le tuve miedo a los payasos, un miedo cervical e incluso gástrico... los veía de niño entre mis sueños con sus caras pintadas, acechando... y aún los veo si la noche me pilla paleontólogo o insomne...
De luego de más tarde, llega el bar, con su pintor jocoso encargando cicutas para alcaldes, con el sudor constante de camareros ciertos vestidos de ese luto servicial tan camarero, con Alberto dejándome lamido en un catálogo que CERCO ha llevado por distintos institutos Cervantes de países diversos [introduzco al colega y también al amigo Fernando Malo... toda una iteración de este palabrero arrimado al trasunto cerámico... y yo sin enterarme]... y que me vuelvo al pilla-pilla imprentero con carteles enormes de fiestas llenos de anuncios, con programas celebratorios que contienen hasta una “gymkana guarra” [es sic y resic], con cartelones gigantes para casas de lujo, con transparecias para armarios de cocina, con rotulaciones de furgonetas viejas... y me canso y me descanso [me canso a los dos minutos y me descanso cuando cierro el negocio con el final de la tarde]... y vuelta a la noche bejarana y al no entender ese ‘¿por qué Béjar?’ que me llega urbino [de] y ortizado... todo es un trabalenguas dicho por un tragasables... la noche bejarana, casi mostrenca mientras lo toma todo y Ángel dale que dale al qué es esto y esto y esto y esto... pues es la vida, Ángel, coño... la vida... si ya te lo he dicho mil veces... la vida es esto, esto y esto... que así me lo han enseñado a mí, primero los curas salesianos y más tarde el mundo siendo mundo, coño... esto, esto y esto... ya ves qué sencillo... y otra vez lo murciélagos rastrillando en el aire sus alimentos leves... y las farolas ámbar, y las sombras chinescas de los árboles según pasan los coches, y las luces al fondo haciéndose agua turbia, y el calor aminorándose.

Ya dije: caballos recientes o lonchear cadáveres.

Wednesday, July 28, 2010

Palabras para Aisha (1)



Mi querida Aisha, no tienes cumplido aún tu primer día y ya siento la necesidad de contarte tantas cosas... que no sé por dónde empezar. Eres sangre mezclada y cruce de culturas, combinación y divino resumen del trasegar distinto de hombres y mujeres por el mundo. Tu madre es española, y de eso ya sabrás por el latido que llevas puesto, pues tú también lo eres desde ayer por la tarde... y tu padre es puro orgullo africano abierto sin medida a lo que llegue y como llegue, y es de él de quien quiero hablarte ahora, pues lo tengo por uno de mis hijos desde hace pocos años [una vida enterita llena de intensidad y amor sentido, Aisha]. Tus genes Kante vienen del paradisiaco lugar de Bandafassi, en la región senegalesa de Tambacounda [exactamente del sitio pequeñito de Ibel], y son genes ‘Peul’ magníficamente combinados con genes castellanos... tus ancestros africanos, los Peul, constituyen el pueblo nómada más grande del mundo, y su historia conocida se remonta al siglo IX, época en la que habitaban la curva del río Níger y la cuenca del Volta Negro. A partir del siglo XII se desperdigaron por diversas zonas de África huyendo de la presión islamista, asentándose fundamentalmente en Fouta Djallon, el Valle del Senegal y Macina. Pasaron varios siglos dominados por el imperio Mali hasta que consiguieron su autonomía en el Estado de Bundu, para ser conquistados después por el imperio Shongai.
En el siglo XV se reagruparon de nuevo en Fouta Djallon, liderados por Koli Tenguela, y se convirtieron al islam.
El suceso histórico más destacable fue la yihad que los Peul entablaron contra sus vecinos Haussa en el siglo XIX, creando un reino fuerte que fue decayendo hasta la dispersión de la población por distintos lugares de África.
Actualmente, la vida de los Peul se basa en el pastoreo y el nomadismo, cuantificándose su riqueza en función del número de cabezas de ganado que poseen, manteniendo sistemas productivos eficientes.
Las costumbres tradicionales cuentan que los Peul proceden de un paraíso llamado El País de Heli y Yoyo, lleno de tierras ricas en productos naturales donde reinaban la fortuna y la vida, creado por el dios Gueno.
Desde que los Peul adoptaron el islam son muy teocéntricos y muy devotos. Entre sus ritos ancestrales figura la circuncisión y el Sharot o prueba de palos... pero eso es pura generalidad que apenas puede servirte para sentir algún día un pellizco en las entrañas que pasará de seguro... tu padre, Youssouph Kante, el hijo de Koli Kante, sí que debe ser uno de los trazados más nítidos de tu genética, su arrojo y su valentía para lanzarse al mundo, su voluntad y su constante afán de superación, sus desvelos y el sufrimiento mantenido que ha sido capaz de soportar deben ser siempre ejemplo nítido en tu vida...
¿Sabes, pequeña Aisha, que a You lo conocí hace unos pocos años sin un futuro cierto, perdido, pero con una sonrisa hermosa que jamás se borraba de su rostro aunque todo corriese en su contra?... mi primer paseo junto a él por la calle Colón bejarana fue realmente emotivo [aunque apenas nos entedíamos en un francés que él hablaba deprisa y con un alto acento africano y que yo lograba comprender con mucha dificultad], pues fundamentalmente aprendimos al instante a hablarnos con la mirada y a respondernos con sonrisas francas... supe enseguida que él partía de menos que cero en este país nuestro y, también enseguida, presentí que mi destino iría unido al suyo por mucho tiempo. Gracias a tu tío Juanito, Aisha [al que desde hoy puedes llamar ‘abuela’, porque es el cargo que se autoaplicó nada más que naciste con ese gracejo suyo irrepetible], logramos que You fuese haciendo de esta tierra su tierra y de estas gentes sus gentes... la alta capacidad apdaptativa de tu padre, su magnífico carácter y una voluntad hermosamente grave y envidiable, fue el catalizador de todo lo que sucedió después, pues dedicó su tiempo a ayudar a los que llegaban a España como él llegó [lo hizo desde el MPDL extremeño], a la vez que se formaba en aspectos muy diversos que con el tiempo fueron fundamentales para alcanzar el statu que hoy goza... su poder extraordinario de hacer amigos, su constante voluntad de ayudar a todos y su disposición personal para lo que fuera le llevaron a trabajar [sin papeles] de pintor, de albañil, de trasegador, de músico étnico, de traductor, de limpiador, de tenderito solidario y de cualquier pequeño curro que surgiera... y, ya con papeles, trabajó de recepcionista de un hotel, de carpintero y de cuidador de jardines, entre otros trabajos menores.
Como padre español de tu padre, Aisha, solo puedo decirte que nunca pude imaginar un hijo mejor, tan empeñado en darme cariño y en hacerme feliz, tan atento a todo lo que yo le dijese o le pidiese.
Así, reina guapa, Aisha queridísima, puedo decirte sin que se me mezcle ni una sombrita de duda, que tienes el mejor padre que pueda imaginarse cualquier niño del mundo, un padre comprensivo, amoroso, humanista, buena persona, amigo incomparable de sus amigos y lleno de integridad y buenos sentimientos.
Qué suerte tienes, chiquitilla... y no te puedes imaginar cómo se me saltaban las lágrimas de emoción cuando esta mañana agarraste con fuerza mi dedo corazón con tu manita derecha...
Luego te hablo de tu mami.


Y comida chuli en El Castañar con Alberto Hernández y Cati Rivera para recoger el material cerámico que Cati nos traía con el fin de que ambos participemos en su nuevo número de la revista objeto "La Webera". Un placer comer con ellos y compartir charleta.



Saturday, July 17, 2010

TransBlues Béjar 2010 [cuando los ojos se vuelven manos].


A veces, cuando los ojos son manos, es mejor no detenerse a mirar.
Oye, que otra vez llegó el blues [este año con unas semanas de adelanto sobre la norma] y me puse mi polo viejo y los pantalones negros de bluesear, los calzoncillos rojos Simpson, calcetinillos y zapatos cómodos... pillé mi bolso de bandolero [con el tabaco, las llaves y la Nikon] y me hice la subidita al Castañar a eso de las 22:20 horas. Tenía cierto temor de que no hubiese tanta gente como otros años [muchos de mis amigos que comparten afición por el blues andan estos días de vacaciones en la costa]... pero estaba muy bien de público el asunto. Nada más entrar, empezó el rito de saludar a la gente de todos los años, gente de aquí [la de todos los días] y bastantes amigos que viven fuera a los que solo veo en estas fechas y en el festival... todo tenía el mismo regusto molón de siempre y me sentí muy feliz nada más pisar la arena de la plaza de toros bejarana.
Ya estaba actuando Larry Garner y me fui directo a primera fila para escucharle... realmente magnífico [para mí, el mejor de la noche]... blues clásico, caliente, implicado, a veces desgarrado y otras con una mezcla de alegría y tristeza muy interesante... lo disfruté solo, en silencio, moviéndome al ritmo de la música y tomando algunas fotografías cuando sentía el impulso de hacerlas [este año he jugado mucho con los barridos]. El tema final me pareció francamente magnífico.
Durante el descansito entre la actuación de Larry y Canned Heat, me fui a la barra de bocatas a ver a mi negrito You [ahora apodado “rubio” por su colega Mario], que estaba de despachante, y a tomarme una birrita con bocata de panceta y queso... y allí andaban ya mis iguales generacionales [Alberto Hernández -y su chica, que es un cielote y bien gauapa-, Luisito ‘Fune’, Eloy...] y la generación entera MPDL, que se aglutinan siempre cerquita de mi You con sus risas constantes y esa alegría que jamás les abandona... y llegó Canned Heat, con algo menos de blues que Larry, pero con un sonido espectacular... su repertorio fue diverso y unos temas me fascinaron y otros me dejaron frío [no porque lo hiciesen mal, sino porque yo no soy jevilete y ese tipo de música no pertenece a mi tradición musiquera]... repitieron el mismo tema final que hizo Larry Garner, pero no hubo color en la comparación... y otro descansito hasta que llegasen los Climax... algo de charla y la aparición salvaje en la arena de una chica latina con un enorme tatuaje en el vientre y con un argot corporal absolutamente latino, un argot que no iba para nada con el asunto bluesero, pero que nos dejo a todos los ojos como manos... un verdadero espectáculo de plasticidad, lubricidad y erotismo en un como quien no quiere la cosa... ¡flipante!... dos cervecitas más y a escuchar a Climax, de los que destaco el sonido de la armónica, la puesta en escena de su organista [y el solo que hizo] y un tema delicioso que me enganchó, del que Alberto me explicó que era un tema famoso de los 70 que a él le gustaba un montón en aquellos tiempos albertos... me alegré de compartir ese gusto puntual con mi amigo e intenté buscar ese sonido en mi memoria, pero no lo encontré. Durante todo ese tiempo estuve con mi hermana y mi cuñao Manolillo... bailamos, nos reímos, fumamos hasta donde se pudo y nos retiramos a las cuatro de la madrugada para guardar fuerzas para la siguiente jornada, que es muy prometedora.


El tipo de Climax se parecía al 'Suy' en una mala noche.




Barridos diversos de Canned Heat.














El matrimonio Hernández junto a Eloy.









JASP sí visita a su odontólogo con frecuencia.


Larry Garner... el que más me gustó de la jornada.

El matrimonio Antúnez... gente estupenda a la que quiero un montón.


Friday, July 9, 2010

Antonio Gómez y el hermoso canearse de su barba.



El mito de los lomos plateados, esos gorilas macho dominantes que se golpean el pecho con energía, siempre me trajo sugerentes historias de novelas de aventuras que discurrían en África y que leía durante mis veranos de jovenzuelo... hoy, de pronto, mientras comía en La Venta del Bufón junto a mi amigo Antonio Gómez, observé, después de muchos años de cruzarnos en ciudades cercanas y lejanas, de comer y beber juntos, que su barba negra y poblada [una barba y un negro también míticos dentro del mundo de la poesía experimental europea] está comenzando a nevarse y a tomar ese tono que le imprime una estampa divina de poeta dominante entre las diversas y varias camadas de poetas entresiglos [el XX y el XXI]... enseguida comencé a cavilar alguna historia alrededor de ese encanecerse y a hacerle fotos de cerca a mi amigo mientras nos manducábamos un revuelto de chichas, unas tortillitas de camarones y unos sanjacobos.
Antonio venía de Mérida y va camino de Morille para actuar en ese hermoso festival PAN que tan acertadamente organizan Manolo Ambrosio y Fabio de la Flor... y dejó un ratito entre medias para comer juntos y cambiar sensaciones y proyectos... de la comida salió mi compromiso de editar su fichero de robos y hurtos cuando le venga en gana, su oferta de que decore una docena de huevos de cerámica para la revista experimental “La Webera”, el encargo de que le pida un haiku a Luis Alberto de Cuenca para el mismo número de esa revista... y también evocaciones y recuerdos de nuestro tiempo poético activo, partes de guerra de amigos, ediciones pendientes y ya hechas, locuras en proceso y algunas cositas de familia [la mía y la suya]... hicimos sobremesa templada y larga mientras sonaba el blues y el calor se cernía como una rapaz sobre el monte de El Castañar, en el que estábamos... rematamos con unos cafetitos con hielo y el encargo de abrazar a cada uno de los amigos comunes que nos fuésemos encontrando por la vida hasta nuestro próximo encuentro... y ya estábamos montados en mi coche para bajarnos a Béjar, cuando vimos que estaba aparcando Alberto Hernández... así que vuelta a bajar para tomarnos otro cafetillo juntos antes de despedirnos.
Antonio sigue siendo el mismo tipo hermoso de siempre por donde se le mire... generoso, hiperactivo interior y tranquilito de cáscara, genial y cargado de esa razón lógica de quien se atreve a hacerse preguntas cada día y a contestarlas... me confesó que tiene la sensación de hacer el ridículo cada vez que se expone al público, que con los años ha aprendido a separar su vida familiar de su vida artística, que le encanta que su hija mayor empiece a tomar partido por su obra y a admirarse de lo que hace su padre, que no ha aprendido a decir que no [eso lo he percibido yo sin que él me lo dijese] y por eso se mete en complicados asuntos editoriales y de promoción cultural en los que no se encuentra relajado, que adora a Jesús Málaga y a su esposa [yo también], que su fidelidad le lleva a que otros ganen con lo suyo bastante más de lo que él gana... en fin, un tipo magnífico que hace que me enorgullezca por sentirle mi amigo... y encima con Albertito al lado... dos grandes hombres y artistas mayores con los que tengo la suerte de compartir tiempo y conversación.
Hoy estoy más feliz que ayer, porque puedo disfrutar de la compañía de personas llenas de sensibilidad y únicas en su planteamiento creativo y vital... y encima son mis amigos.




Saturday, March 6, 2010

Lo que sucede al hallazgo...


Desayuné un cafetito con churros junto a Alberto y charlamos por encima de cómo debe enfrentarse el pensamiento al hecho creativo, a ese impulso que te empuja a seguir en un tono para buscar alguna clave hacia el entendimiento, a esa sensación que te embarga cuando consigues algo y sabes que es lo que buscabas... o cuando encuentras de pronto algo que no buscabas y te quedas cegado.
No hay un algo racional para explicar lo que sucede al hallazgo, como casi nunca es algo racional lo que te lleva al mismo... pero quieres tratar de ‘entender’ [siempre con el temor de que si indagas en el misterio, éste se diluya] y entonces comienzas a percatarte de que lo artístico tiene poco que ver con una habilidad o con cierta técnica [a pesar de lo que digan algunos tipos ‘puestos’], sino que todo comienza y termina en una ambición por expresar tu idea del mundo, una idea que te lleva a una experiencia estética e intelectual y huye rabiosamente de lo decorativo.
Su ‘utilidad’ solo debe ser buscada en el terreno del temblor o del éxtasis... y nunca en otros campos [ahí es donde muchas trayectorias creativas se truncan... en el afán de reconocimiento, en la pasión por vender y ‘ser’ nombrado artista por esa curia infame de golosos que montan el arte en mercados].
El verdadero artista transforma el mundo porque se transforma a sí mismo, porque se vacía y se revuelve, porque siempre está insatisfecho y busca, porque no da nada por acabado... y así trasciende en los demás, haciendo accesibles caminos que antes no eran ni siquiera imaginados.
El creador lo cuestiona todo y sabe cuándo está en el buen camino, disfruta de sus hallazgos y se desespera con sus fracasos, salta cualquier obstáculo y se empecina en lo imposible... justo hasta ese temblor o ese éxtasis que no nacen de una intención, sino que emanan de la sublimación de alguna experiencia en un gesto, un trazo o unas palabras bien atadas.
Tampoco es ‘evasión’, no puede serlo, porque el creador vive por y para sus creaciones, respira gracias a ellas, son una vital parte de sí, la parte que compendia y resume, la que activa o desactiva.
Y noté a Alberto entre colmado y deshecho, le noté con esa mirada inquieta de quien tiene algo entre manos que hará que cambien sus coordenadas, le sentí como prisionero de alguna expresión que no acaba de salir, pero que él la conoce y la lleva justo en la punta de sus dedos... también le noté como enfadado con el mundo [conozco esa sensación al dedillo, porque la he vivido muchas veces en primera persona], como con ganas de gritar ‘esto soy yo a pesar de vosotros’... y no supe qué decirle, porque tampoco sé qué decirme a mí...
Sé que en los últimos tiempos está investigando en nuevos campos plásticos, y que hay días en los que le percibo alucinado y encerrado en sí mismo... sé que algo se cuece en su mundo y que habrá de estallar en cualquier momento... y yo quiero estar ahí cuando suceda, quiero verlo y sentirlo, reír con él mientras me asombro.
Una de mis mejores suertes es tener a este tipo al lado cada fin de semana, sentirle latir, escucharle y hablarle [a veces en silencio]... su presencia física supone para mí parte del privilegio de vivir... soy un tipo con mucha suerte.

Saturday, January 9, 2010

"Whoroscope"


¿Cómo leerán nuestros nietos la arquelogía del hambre en los estratos de algún supermercado?
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¿Si se rompe la rama... también se rompe su sombra?
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Tu mayor sufrimiento sólo puedes imaginarlo... por eso las pastillas.
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Busco una línea caliente para hablar con Dios, pero sale un contestador que me indica que cada minuto vale mi vida.
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Dios jamás vendrá... no aprendió a hacerlo.
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La carne es un guante para los huesos... un guante que se arruga.
•
El ojo engaña a la cabeza, que es la que ve.
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Tu calma, Dios, son los nervios de los hombres... tu vicio, que te crean.
•
Piénsate muerto y empezarás a sentir ganas de compartir.
•
Hacerse viejo es agazaparse y temblar... y a veces eso no sólo se consigue con los años.
•
No abras tu boca para lamentarte... sólo perderás fuerza.
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A cada uno le aguardan sus gusanos.
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El arte torpe no existe porque no es arte.
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Lo bello siempre encierra angustia.
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Cada día busco grietas en el horizonte... ya la vista no me alcanza.
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¿Es mejor moverse o conmoverse?... busca en tu tragaluz.
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Siempre me encantó llegar a poder decir algún día... “que espere”.
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Lo peor es que jamás podré ser mi hijo.

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PALABRAS PARA ALBERTO HERNÁNDEZ DESPUÉS DE LEER “WHOROSCOPE” DE SAMUEL BECKETT

¿Pero qué es esto?... un huevo, coño, un huevo... míralo, Alberto, es un huevo como el que se comió Newton una noche mojando pan reciente en su yema... míralo, Alberto, es perfecto el hijo de puta, y no lo ha hecho ningún hombre... ahora sé que el arte es torpe y por eso no existe, Alberto, es torpe el que lo intenta y es torpe quien lo mira... un huevo que podría estar podrido, igual que todos nosotros, Alberto, igual que el hijo de puta que nos busca las vueltas, también igual que él, e igual que un poema de Brodsky o un cuadro de Barceló... es todo un prostíbulo infecto y cuatro coches, lluvias algunos días y otros días un calor sofocante... un huevo tan perfecto, Alberto, y salió del culo de una gallina, y podría estar podrido... pero yo lo tomo en mi mano y me quedo anonadado, totalmente asombrado, y me pongo las gafas y lo toco con delicadeza... un puto huevo, Alberto... ¿es que no lo ves?... tendrían que pulirnos los ojos con una fina lija... me pongo bizco y el huevo se convierte dos huevos, Alberto, es la hostia, dos huevos en uno, la realidad y otra cosa que no sé lo que es... y todo por leer esta mañana a Samuel Beckett traducido por Jenaro Talens... un huevo para el Arzobispo de Granada, para que lo mire y piense, para que se lo coma crudo y piense, para que engorde y piense... o mejor que lea a Rilke sin las gafas de ver, que es como habla... ¿qué te parece, Alberto?... un huevo podrido en la panza del Arzobispo de Granada, aunque estaría triste [el huevo, claro,], aun podrido, estaría triste... no... le quitamos a páter el huevo de su dieta, que un adocenador de mentes no puede tener el privilegio de ver ni catar un huevo, aunque sea podrido, aunque se lo comiera Newton una noche o lo empollase Jasper J. doce días enteros... porque un huevo también es un aborto en este fornispicio, un muerto prematuro, pálido... un futuro perdido camino del estómago en forma de tortilla o estallado... la belleza en las vísceras y esa angustía... un huevo, Alberto... ¡vaya descubrimiento!.... un huevo para mis silogismos y tus contrastes, para mis versos y tus trombas espirales que llevan a lo negro... mira que te lo he dicho veces... un cuadro blanco, Alberto, haz un cuadro blanco como un huevo, igual que lo hace la gallina, apretando, apretando, apretando... y el mundo empezará a dejar de ser esto, esto y esto... estoy seguro, Alberto... sentarnos y apretar hasta que salga el huevo... luego quizás se lo acaben comiendo en el burdel de enfrente y con patatas, que esa es otra, la patata, Alberto... ¿te has parado a contemplar una patata?

•••
Sentencias del Ninja Savonarola [© lfcomendador]:

Tuesday, August 4, 2009

Me apetece una tristeza con luz mortecina...

* Me encanta este cuadro de Alberto Hernández, y le va de perlas a mi entrada de hoy.

Justo ahora mi codo parece un pollo pelao, aunque el dolor se ha aminorado gracias a que ayer me pasé por urgencias y me han metido antiinflamatorios y sesiones de guisantes congelados puestos en tramos de siete minutos sobre la hinchazón…. ya apenas late, y me da como penita, porque ayer era todo/solo codo, y era una sensación nueva, extraña y nueva, pero no totalmente negativa, pues me sugería espacios mentales en los que me encanta entrar en algunas ocasiones. Es curioso cómo el dolor es capaz de focalizar un solo punto del cuerpo, consiguiendo que sintamos ese punto como el cuerpo mismo… en fin, que cuando me quecomarizo, tampoco lo paso mal del todo.
Y que cuando llegué al curro hoy, estaba todo el pescado vendido y me tomé el día medio libre, con la intención de escribir un poquito [le sumé un capítulo nuevo a mi historia narrativa online] y de leer algo.
Hoy escribí sobre una estancia en China, amparado por un correlato y una colección estupenda de fotografías que me pasó Alberto Hernández con esa intención, y ya voy notando que la historia empieza a conformarse en mi cabeza, que poco a poco empiezan a encajar las piezas [aunque aún no encuentren sentido en los capítulos publicados en la red]… lo que tengo menos claro es cómo dotar al asunto del toque intelectual y reflexivo que quiero imprimirle.
Mi deseo, para este texto, por una parte, es que vaya creciendo en piezas sueltas de narración clásica y que las conexiones se vayan realizando a base de saltos temporales y espaciales, que los personajes vayan tomando una dimensión real y casi prosaica… pero por otro lado quiero encontrar la forma de plasmar lo que sigue:
1. Una postura ideológica bien definida que coincida con mis planteamientos ideológicos reales.
2. Un trasunto existencial positivo en la figura de cada uno de los personajes.
3. Una definición del amor traída desde mí y llevada hasta lo ficcionado con datos preclaros.
4. La plasmación de una estética de vida.
5. La reflexión sobre una serie de temas que son para mí de alto interés, trabajando alrededor de una definición humanista del hombre en los sentidos filosófico, artístico, literario y social.
6. La memoria, su recuperación y su proceso, sus trampas y sus tesoros.
Si consigo algo de lo planteado, daré por útil este trabajo narrativo en el que me he metido, cosa que me da que no va a ser fácil… sobre todo por mi problema de mantener un esfuerzo continuado y por mi falta de concentración endémica [un trabajo de este calado exige muchos meses de escritura y demasiados nudos que atar para que no quede ni un cabo suelto]. Por otra parte, me interesa mucho el dejar que el relato corra a su aire y que se deje llevar por mis impulsos contradictorios, que avance unos días a pasos largos y otros días vuelva a esa agotadora lentitud de los bueyes tan Llamazares, que pase de lo estrictamente narrativo a lo desmesuradamente poético.
A ver qué sucede con el experimento.
Y por la tarde, los lobos con su desván antiguo lleno de telarañas, alguno que se fue definitivamente al otro barrio, calor, calor, calor, personas que aún no entienden nada, risas blancas como la de Aram [nuestra negrita chuli de ocho añitos], algunas cadenas, rostros frágiles lamiendo los costados, la sed con sus exclusas, un racimo de turistas perdiendo el tiempo a cántaros, algún exilio, los bronces sobre el aparador, Adán multiplicado en millones de hombres diferentes, una mujer entre gasas, betún y ese árbol que es el padre, dando sombra y fresquito todavía… y luego esta sensación de que cuando me largue quedarán mil secretos que nadie sabrá desentrañar, pedazos de papel pintados, letras sueltas, afectos, signos ilegibles de mí, de este yo que tiene la cabeza como partida en dos por un hacha y apenas dilucida entre lo fortuito y lo buscado.
Me apetece ahora una estación de lluvias interminables, una casa grande y oscura con una luz dirigida a mis papeles, un abrigo grande que ponerme y que quitarme… porque tengo ganitas de frío ya, que no de mariposas ni de traficantes de sueños imposibles… me apetece comer caliente a sus horas y meterme en una cama que me abrigue y encontrarme allí un cuerpo y unos brazos… me apetece una niebla de día completo y ponerme mojicón mirando al monte empapado… me apetece una tristeza con luz mortecina… y unos churros recién hechos para compartir en un café apartado del centro… y una conversación contigo sin que medien palabras… y sentirme tan simple como lo que me suceda.

Thursday, May 7, 2009

"Tócame".



7 de mayo de 2009
Esta mañana me puse blandito al recibir el catálogo de la próxima exposición de Fernando Malo, en el que participo con un texto breve junto a amigos tan majetes como Alberto Hernández o Ángel Petisme... y siento cierto vertiguito de sinergias que me pone y me gusta mucho... y ya no digo nada de las manos de Fernando sobando el barro... purita sensualidad. Espero que, los que podáis, paséis por su exposición, que será en el Torreón Fortea de Zaragoza del 12 de mayo al 21 de junio –si lo hacéis, dadle un abrazo fuerte a Fernando de mi parte, que yo no podré ir.
•••
Hay pulso haya por donde voy, pulso en la piel reciente, en las campanas, en el trabajo diario, en la cocina... y de ese pulso afloran las palabras contadas, las que caen y se elevan como blancos dondiegos de noche... con ese pulso enredo entre mis límites y me siento gusano o avellana, clámide sobre un cuerpo o sepultura.
Sí, ya sé que estoy desnudo, me sé desnudo siempre... desnudo si me miras con los ojos dóciles o si hay algún delirio en tus pupilas, desnudo ante los signos de la tele cuando cierro los párpados, desnudo si te siento vacía y deseo imprimirte, desnudo como un caballo cansado pastando en la colina.
Entonces llaga el pulso y me visto de su moldura de sien y combato un sentarme a mirar o un repaso a los muebles con la mano.
La verdad es que no sé bien dónde estoy ni qué pretendo... tengo hijos y alumbro algunas posibilidades, me hago boca y me apresto a llenarla con viandas, me pongo displicente y soy como un rosario de huesos... no sé... quizás he perdido la vida o aún la estoy ganando –poco importa–, pero tengo una colcha y dos juegos de sábanas, mantas en el armario y un “después” escondido en el colchón... tengo un auto moderno que me lleva y una casa encendida por las noches... tengo zapatos viejos con cordones, montones de gayumbos de colores discretos y unos de fantasía dispuestos a un ‘palporsi’ incontenido, tengo sartenes, vasos, un par de cuberterías completas y una afeitadora a pilas con uso mensual... no sé bien dónde estoy, pero tengo mil cosas que me agarran con fuerza a este no ser diario, mil cosas que llevadas a su pura unidad no serían capaces de robarme un segundo... pero juntas... bolígrafos, mecheros, plumas, cuadernos, gafas, discos, cutters, bufandas, lapiceros, linternas... no sé bien, pero acumulo y me ato a todo lo acumulado como un perro que moriría sin dueño.
Y el pulso ahí, pendejo, cabrón, incontenible... tic-tac, blup-blup, pom-pom... trotando como un potro de tortura, con intención de vértebra, con vocación de célula, con estigma de aliento...pom-pom, blup-blup, tic-tac... y me entretengo, me tengo, me entrequedo.
Sonrío. No está mal sonreír.