Wednesday, July 16, 2008

You se emancipó.

Que un hijo se emancipe, como andan los tiempos y los martinsas, ya es para nota; pero si el hijo te llegó hace tres años en patera desde Senegal con lo puesto, que era bien poquito, sin papeles y sin conocer el idioma… es ya para cumlaudearse. Bien, pues ayer comenzó mi Youssouph su trabajo como recepcionista trilingüe en un hotel de tres estrellas, con contrato legal e indefinido y en las mismas condiciones que un español al uso. Su primera posta fue de turno de noche y yo me presenté con mi cámara para captar el hermoso momento de verle con la dignidad que el hombre le debe siempre al hombre, feliz en su puesto de trabajo y lleno de orgullo.
Me lo habría comido a besos, coño.
Mil gracias a los propietarios y al gerente del hotel por haber sabido valorar a mi chico [que es un campeón con voluntad y empuje] sin pararse a mirar razones fuera de la idoneidad profesional. Sé que no les defraudará.
Aquí quisiera hacer un apunte sobre mi amigo Pepe Honti, pues gracias a él se solucionan asuntos tan bonitos como el de mi You. Pepe es la imaginación con zapatos y tiene el olfato necesario y los recursos más peregrinos para sacar a sus amigos –entre los que me cuento– de múltiples atolladeros. Pepe no es hostelero –es un tipo de imprenta y, sobre todas las cosas, un enorme comercial y un excelente relaciones públicas–, y me temo que en el asunto en el que anda ahora metido [la Hospedería Real de Béjar] tendrá que pasar duros tragos y algún que otro quebradero de cabeza. Solo quiero decirle que estaré de su lado siempre como él lo está del mío, aunque tenga que hablar claro alguna vez y eso moleste... y me da en la nariz que habré de hacerlo.
Mil gracias por tu afecto constante, amigo. Recibe el mío.



¡Coño!, y que me río yo solito de la suerte que acompaña al empeño por conseguir algo, de la buena estrella que se suma a las ganas, de la luz que va junto a la perseverancia. Ya sabía hace unos cuantos años que no podría arreglar el mundo, y es por ello que dimití de tal pretensión; pero hoy estoy convencido de que se puede luchar por arreglar un poquito la vida de quien tienes al lado, y eso termina sumando… y hasta llega a ponerte cierto puntito de euforia en la frente. Y brindo con mi Coke por Juanito y por mí mismo, por haber sido empecinados en conseguir algo que no alumbraba apenas posibilidad, por habernos atrevido a ser hombres entre los hombres y habernos peleado con instituciones y personas hasta conseguir justicia humanista para un par de africanos que nos llegaron con sus derechos limitados por razones de nacimiento. Y también sé que si hemos conseguido sacar adelante a You y a Malick con éxito, podremos atacar los nuevos proyectos que tenemos en mente sin temor alguno [las volveremos a pasar putas, pero es parte del juego]. Y sé que contaremos con todos vosotros con el mismo ánimo con que lo habéis hecho durante estos años [una sonrisa nos bastará a veces… un empujón algunos días… y quizás una mirada exterior que consiga centrarnos], y lo haréis porque os va a seguir saliendo del cuerpo, porque va a apeteceros sin que nadie os obligue a nada.
Ya tenemos en marcha tres proyectos absolutamente locos en los que vamos a trabajar lo que se tercie: la Escuela Kante en Senegal para cien niños, la Escuela Sisabo en Gambia para cien niños y el Centro de Acogida Infantil para Madres Trabajadoras en Perú. Tres proyectos para los que vamos a necesitar unos recursos que resultan irrisorios en Europa [los tres proyectos pueden realizarse con una cantidad aproximada de 45.000 euros] y que conseguirán aportar una fundamental impronta contra la inmigración y la despoblación de esas zonas desfavorecidas.
Vamos a conseguirlo como sea… es fácil, coño.

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