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Wednesday, July 20, 2011

Tengo un dibujo original de Farruco Sesto... ¡qué pasada!


Mi amigo José Luis Rodríguez Antúnez me trajo de uno de sus viajes a Venezuela el libro “Con la cabeza en otra parte”, de Farruco Sesto, y como por arte de magia se abrió para mí un mundo nuevo y onírico de líneas jugando a crear paraísos, pues de sus páginas salían las más hermosas imágenes [verdaderas metáforas de línea] que haya visto jamás... y se me vino una fiebre latina que se acentuó con la viva impresión física y estética que quedó de mi viaje a Perú [todo un viaje iniciático mezclado con el viaje real]...
Pues hace unos veinte días que mi amigo Antúnez viajó de nuevo a Venezuela, y esta vez lo hacía para reunirse nada menos que con Farruco Sesto [actual Ministro de Vivienda de Venezuela], al que le llevó algunos libros míos y una pequeña pinturita como homenaje y agradecimiento a todo ese mundo nuevo que me había puesto en los ojos... y llega hoy de su viaje con una carpetita que contiene dos hermosos dibujos que incluyen el mío en una viñeta que se ve hermosamente rodeada por los trazos nerviosos e inteligentísimos de Farruco [uno para mí, dedicado, y otro para mi amigo Antu]... y estoy feliz porque lo considero uno de los regalos más deliciosos que he recibido, un regalo que ocupará el lugar más especial de mi estudio para ese siempre jamás que es casi nada.
Quiero darle desde aquí las gracias, junto al abrazo más fraternal, a Farruco y al mensajerito Antúnez por proporcionarme estos trocitos de felicidad tan hermosos.
Con los dibujos de Farruco entre mis manos, corrí a buscar el cartapacio que contiene la mayoría del trazo creativo que me tomó el cuerpo desde que accedí a su obra... y volví a disfrutarlos como el primer día.
Hoy soy feliz... y ya van demasiados días de felicidad para un solo mortal... qué maravilla.


Algunos de los dibujos que hice profundamente influido por la obra de Farruco:





















Y el dibujo que le regalé a Farruco:


Saturday, May 16, 2009

Versión original.


16 de mayo de 2009
Pude, por fin, hacer mi lectura entera en los desayunos solidarios de La Casa de la Sal. Le dediqué la lectura a esa colección de mujeres extraordinarias que me acompañan en este viaje [Lorenita Pajares, Marisa, Marina, Sinda Pino, Concha Bueno, Guadalupe...] , así como a Josetxo, Luis y J. L. Antúnez... y tuve la satisfacción de tener como escuchantes a mi Adu, al Antúnez de primavera y a su bellísisma esposa canora, a Concha Bueno y a mi Lucy preciosa [la cubanita a la que ya había dado por perdida hace meses, que tuvo el detalle de traerme un par de llaveritos de Cuba y una deliciosa lámina de un óleo de Arturo Montoto que, bajo el título de “Ayer se ha ido”, presenta una trituradora de carne sobre una pieza de mármol cuarteado... gracias, chiquitilla... muacs].
Creo que la lectura no fue mal, pues la llevaba bastante preparada, y que al personal le gustó, lo que me deja otra vez blandito y flou.
Antes de volver a casita, decidí pasarme por “La Mayor, 45”, donde me hice con un hornazo goloso, unas pastitas de monja y unos dulces ecológicos [recomiendo esta tiendita ultramarina de Candelario, que es un pasote de decoración y tiene unos productos que flipas... mmm].
•••
Los verdes otra vez, como sentados sobre aquel mar de otoño de los grises de hace cuatro semanas, recordando que todo se hace en ciclos y a cada sima le sucede una colina nueva.
Jamás pude ocultar que no me gusta el tiempo de la luz, el del cielo sin nubes, el del calor a secas... pero el verde me chifla –quizás sea el cameo que hace con mis ojos o el regusto de hacerlo cama blanda–. El caso es que ya hay verdes en el monte y, aunque no me apetece caminarlo, siento como un empuje que no cede y me pongo a decir, a hacer... flotan como nieve los vilanos a la orilla del Cuerpo de Hombre [que es un río, eh] y me presiento mimbre retorcida y tramada en algo hecho por otros. Me siento inevitable y podría escribir un libro entero sobre mi inevitabilidad... y a veces es incómodo... y a veces es doloroso... pero generalmente, desde la asunción de esa forma de ser y estar, es motor por el que termino sintiéndome príncipe de todo esto.
No temo mi marcha, aunque sí tiemblo un poquito por mi desaparición.

Monday, March 9, 2009

"Dibujos con la cabeza en otra parte".


8 de marzo de 2009
Jo, mi amigacho José Luis Rguez. Antúnez me ha traído una joya de la República Bolivariana de Venezuela, de un tal Farruco Sesto [Francisco Sesto] que escribe y dibuja de puta madre... sus dibujos son asombrosamente cercanos a los de mi desaparecido amigo Rafaelito Pérez Estrada... lo miro y lo remiro y no salgo de mi asombro. El libro se titula “Dibujos con la cabeza en otra parte” y está editado en el año 2006 por la Fundación Editorial El Perro y La Rana y patrocinado por el Ministerio de la Cultura del Gobierno Bolivariano de Venezuela... absolutamente recomendable, amigos, y por ello os pongo aquí el mail de la editorial: elperroylaranaediciones@gmail.com. El que se anime a pillarlo me lo va a agradecer de verdad.
Mil gracias, hermanito Antúnez, que hoy me has hecho feliz.

Sunday, January 11, 2009

Bye, Julio César.


11 de enero de 2009
Tomamos unas copas [yo, como siempre que salgo de mí mismo, un chorrito de Havana 7, el zumo de un limón recién exprimido y cola hasta el borde]. PdT estaba lleno de gente de trasnoche mientras la camarera retiraba las empanadillas de la barra... y nosotros hablábamos de Sulle, del bueno de Emilio Pascual [ambos carne de crisis pesetera], del yoísta Dragó, del David Torres más gamberro [y del más ganso] –un besote, David–, de Rómar y de Luisal, de la opción negociera que supone escribir literatura infantil y juvenil, de Madrid en la nieve [si nieva en Madrid, se acaba el mundo... no jodas], del poeta de baja Julio César Navarro [que ayer andaba chungo de verdad.... ¡ánimo, amigo!]... y yo tocaba con mi mano la libreta de escritura que me había regalado por la tarde Marisol... suave... suave... suave... y hasta llegué a sacarla para leer las primeras palabras que escribí en ella : “Sentirte cómodo con tu vulgaridad es estar vencido... La poesía consiste básicamente en ceder ante la pasión... El verdadero pecado es el remordimiento... Cuando me lamento, me lamo o me miento... Si no has muerto, es que todavía es temprano... La verdad solo puede ser biológica... ... ...”, y miraba los brazos blanquísimos de Ana saliendo de su camisa negra regazada, y posaba mis ojos en el sombrero Urce [le había propuesto unas horas antes que escribiera una ‘urcelógica’, y lo anotó en su agenda] mientras él me contaba que los mejores sombreros son los portugueses, exactamente los de Coímbra; y tiraba de Winston como un cosaco [el Chester se ha puesto a un precio prohibitivo para mí... jo], y veía a Rapúnzel contoneándose al ritmo tranquilito de la música, y sentía los avellanados Marisol escrutando una nada que no acerté a comprender... unos chistes... dos risas... algún silencio corto... alguna puesta al día de amigos con distancia... el sueño en un bostezo y ese “colegas, doblo... hasta mañana”.
Al salir, la troupe venezolana llegaba de sus fastos con Antúnez [todos tocados con sombreros desnortados de ala que eran tiros exactos en sus cabezas]. Me presentaron a todas las mujeres y cruzamos los besos rigurosos [es curioso cómo la estética latina les da un fragor genético por estar decoradas al extremo... labios encarminados y cuidadamente perfiladísimos, ojos remaquetados, rostro mate de polvos, melenita impecable y brillantísima, olor agradable y profundo... es algo que las diferencia de las mozas hispanas, que o se decoran poco o lo hacen a tientas hasta encontrar el rostro plano... estas chicas dominan mágicamente su atrezzo, sus posturas, sus gestos, sus miradas, su rastro... se saben y se expresan hacia afuera desde esa sabiduría estética... y yo flipo mirándolas y oliéndolas]... José Luis andaba entre Capone y Rouco [je], con abrigo sastre azul marino, bastón gótico, sombrero gris de copa media y ala corta... y un morado pintado bajo el ojo izquierdo [todo un as urbanístico de fiesta]...
Corto y sigo, pues la noticia puede a la escritura.
Acaban de llamar a Jesús desde Madrid para comunicarle que Julio César Navarro falleció a eso de las diez de la mañana, y lo ha hecho sin poder tocar su libro con las manos, solo sabiendo desde anoche que su libro “Todo sigue así” existía como dogma de fe y gesto de amistad de sus amigos. Nos quedamos tristes ante el café primero, con carita de no haber podido verle saborear su anteúltimo deseo: tener su libro entre las manos y regalárselo a su madre... luego un montón de llamadas y el móvil lleno de mensajes de “se ha ido”. Siento de verdad no haber podido responder a la voluntad expresada por Julio en nuestra última conversación telefónica del día de Reyes. Recibí la maqueta el día 3 por mail y hemos realizado la edición en el tiempo récord de tres días laborables... pero nos fallaron la distancia y la nieve en Madrid.
Jesús Urceloy y Marisol salieron hace un ratito con su coche cargado de Julio César hacia la capital del reino mientras sonaba la nana de la cebolla y el cielo estaba limpísimo sobre los cero grados Celsius de esta mañana. Iban tristones.
Mañana al mediodía darán tierra a Julio César en Guadalajara. La vida sigue.

CANCIÓN PENÚLTIMA

Si pudiera volver a escribir aquellos versos
acostado sobre la pradera de un parque sin nombre,
a solas;
si pudiera recordar por qué rescaté aquella palabra
que se moría cada dos minutos.

Hice una presa en el río con la silla que robé
de un vagón de circenses,
me reí con los borrachos que guardaba en mi equipaje,
puse detrás de la brújula el imán que descubrí
en un meteorito.

Hice el amor doscientos años con un océano,
aquel océano sin cordura que olvidó colocarse en los mapas
y se vino a vivir entre las obras del estadio.

Ha quedado poca luz en el paisaje que miro,
no sé si es que anochece o es otra moda que ha llegado
a la
ciudad,
apenas puedo terminar las páginas de estos pasos
sin dormirme.

Y ahí están, al otro lado de los cristales,
las ramas de la insolencia que se mueven con el viento
y el viento
que siempre las mueve.

© Julio César Navarro
[último poema escrito por Julio César en su libro prepóstumo “Todo sigue así” ].

Thursday, January 1, 2009

L’art n’est pas chaste.


1 de enero de 2009
La niña que salió a la noche vestida como una mesita camilla, repintada, olorosa, como virgen putón del loliteo, esta mañana quizás esté pidiendo en urgencias Norlevo o Postinor... o lo mismo no se atreva, porque la dormidita me flocó los ojos con una edición Gallimard de Dominique Dupuis-Labbé [“Picasso érotique”] y el día que contiene el final y el principio se me hizo rustidera entre “Suzanne et les vieillards” y “Le Rève”.
La niña de lunares, la niña, pintada y de lunares, la niña, con medias negras tupidas y unas braguitas rojas se fue hasta el ron barato con tacones. La niña con el pelo hecho bucles, la niña, y una diadema y un bolso negro y esa fiebre...
•••
Salí a la noche, justo después de las uvas, porque el jodido estómago me pedía un tratado de no agresión, y lo hice con Antonio, que también va mayor, como casi todo lo que me rodea, y fuimos a felicitar a You, pero no pudo ser, pues andaba currando como un esclavo, que lo es, que lo es, que lo es [ha tenido que trabajar las noches de Nochebuena y Nochevieja quizás porque es negro o musulmán o un paria o, simplemente, uno más de todos los que no tienen suerte con la aplicación tácita de los convenios colectivos o sectoriales... en fin, en fin, en fin...]; y le dejamos una notita de afecto sobre su ordenador de explotado, mientras una pareja con hija monamona se hacía fotos “Hola” junto al florero hortera de recepción [pijos repugnantes con crisis de gusto y telarañas en la entrepierna]. Y que nada, que volvimos a la calle para hablar simplemente, para darnos noticia de la herida de edad mirando ese desastre de los padres que tiemblan y que olvidan, que tienen miedo y comen porque les va la vida en ello, sabiendo que algo va mal y soportándolo.
Y felicitamos al bonito de Antúnez, que nos quiso invitar a probar ese ron venezolano viejo mezclado con Perrier, pero que rehusamos, porque era mejor la calle medio sola y mojada... y volvimos a casa, y se me puso el sueño en las pestañas como una máscara y medio me cabreé porque los críos no querían dejar de jugar a la Wii y yo estaba partido, con una sensación de no hacer nada que me mata... y que nos fuimos prestos a dormir para olvidar el día, las armas, los beodos... y la niña niña con sus lunares y su braguita roja y su pose Degas y sus medias tupidas...
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CANTO AL EXCESO

Hijos de la fiebre,
que habréis de ser el polvo repetido
o el humus que alimente
a la amanita o a la russula
un otoño cualquiera,
podad la vida con la afilada hoz
de vuestro aliento
–no con el fino cuchillo de plata
ni con la cimitarra tocada de marfil–,
sed parte de la hoguera
que se enciende con el alcohol barato,
lamed los ácidos nucleicos
mientras estén calientes,
arded en la ictericia del hachís
y que el desorden mismo
sea el corcel que os lleve
a destruir las leyes indecentes
del que apaga la luz.

Hijos de la fiebre,
sabed que cada anciano muere solo
y todo su resumen
es mansa incertidumbre y voz vencida,
que el gris está apostado en la próxima esquina
aguardando ese paso seguro que daréis
y no habrá vuelta atrás
ni miradas posibles.

Soy la sal de Adit,
Isak Borj,
la paura.

Wednesday, November 19, 2008

Esa Grecia de carne hecha.


Terminaba ayer escribiendo: “volver a la mujer es lo mejor que puedo hacer, despedazar esa Grecia de carne hecha que me ilumina entero.”. Y voy a ello.

Presume de esa Grecia que eres, incluso ponte insoportable y haz pedazos mis plumas... satúrame en el pulso y organízame el próximo desastre entre tus glúteos sin molde posible, desacralízate buscando que te odie o que abra otro camino a borbotones, ponme horarios de cripta o asfíxiame encerrado en la limpia vitrina del salón –donde lucen los mejores anillos junto a esa kasbah tuya de objetos inservibles–… dame muerte en la red de seda o tiéndeme dormido junto al áspid… pero nunca me des indiferencia…

Te bastas en el crótalo para dejarme ileso de ti, me amarras en conjuros y noto en mi interior la edad del árbol y el tiempo del quelonio.

No te aseguro nada… pero repito tu dibujo y nunca hay horizonte.

Hoy ya cayó la niebla.

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Sigue la fiebre SBQ y hoy hemos dado algún pasito más gracias a José Luis y Guadalupe [mis architectes molones], y también gracias a Marisa [que propone donaciones de material para ser rifado], a Sinda [que pregunta si se puede contribuir con una cuota mensual o con algún ingreso esporádico… claro, hermosa, que todo nos viene de perlas] y al realizador audiovisual argentino Ariel Luque [puesto de ya a nuestra disposición para lo que haga falta]. Y yo refeliz, coño, dando saltitos como un monigote de feria y moviendo mi pierna derecha como un diapasón mientras se cruza con la izquierda, desalambrado otra vez, como galopando para repetir el infinito allí al frente.

Wednesday, November 5, 2008

Van a subir los niveles...


Anoche, antes de acostarme, pensé en alto delante de mi hijo Guillermo: “a ver si gana Obama y suben los niveles de esperanza”. Hoy, a las siete de la mañana, lo tenía en mi cama contentísimo, saltando encima de mi cuerpo dormido y remolón, y gritando a grito pelado: “!ha ganado Obama, papá!… y van a subir los niveles, qué guay, ¿no?”. Le pegué un besote, le enchufé un abrazo de oso y lo metí en mi mi cama para hacerle cosquillinas.
Luego escuché el discurso de Obama [sí, que ya sé que se los escriben y que todo está muy atado y bien empaquetado para que lo recibamos con asombro] y me sentí bien, así que me levanté como un campeón y decidí rasurarme la barba en honor del perico americano [fue como ver caer nieve], y me puse la sonrisa de los días especiales y salí al mundo con intención de comérmelo…
Al llegar al trabajo, el mundo me lanzó un bocado que aún me tiene temblando.
La puta vida.
Así que decidí tomarme un cafetín con los colegas para ver si pasaba el chaparrón… y no pasó.
Luego me encontré con Guadalupe y José Luis R. Antúnez [qué gente tan maja]. J. L. me regaló una revista literaria que me había traído hace unos días de su último viaje a Venezuela [“Poda. Revista latinoamericana de poesía”], y en ella una hermosa sorpresa en forma de fotografías antiguas y poemas de una fumadora extraordinaria que era una absoluta desconocida para mí, la poetisa María Calcaño. Todo un descubrimiento para saborear con calma.
Gracias, hermano J. L.

UN DETALLE PARA EL COLEGUILLA PLANSELDON

Para el fin de semana os subo algunos poemas de María Calcaño, que vais a flipar.





Friday, September 26, 2008

El resto es noche…


Acuso recibo de “El tiempo, los cambios”, de Urbano Pérez Sánchez, el poeta de Hervás con cara de chiquinín y perillita en proceso de reacción [vino al colega hasta la imprenta para traerme este poemario emergente con el que he disfrutado por la frescura y la intensidad que contiene… ‘En el presente se encuentran / los verdaderos prisioneros’ o esa Paradoja de la modestia con su ‘Creo / … / que no he hecho nada aún / que me convierta / en el héroe / que seré.’… un abrazo y mil gracias, amigo Urbano… ya hablaremos de poesía cuando pille calma y horas]. Y también le agradezco a José Luis R. Antúnez todos los libros que me ha traído de su viaje a Venezuela [este tipo es un amor]: “Canto a la desobediencia” de Félix Córdova Iturregui, “Bocanadas” de Ricardo Zerpa Salazar, “Camarada Paloma” de José Vicente Abreu, “Tijera de barbas” de Edmundo Ramos Fonseca, “Libro de amigo” de Laura Antillano, “Inventario de silencios” de Manuel Da Silva, “Canción de la verdad sencilla” de Julia de Burgos, además del número 41 de la revista cultural venezolana “A plena voz” [una ensaladita simpática con tintes ideológicos de izquierda vestidos de cultura… me acordé con cierta añoranza de las antiguas ediciones de “El viejo topo” [mil gracias por acordarte de mí, hermano Antúnez].
•••

Clávame el carbón de los ojos y me sabrás brasa en el luto de haberte perdido antes siquiera de valorar la posibilidad tenerte… así se encuentra mi mirada con los seres angélicos diarios: míos y perdidos a la vez, en el justo instante de recibirlos.
El resto es noche… pero persisto en encontrar el lugar donde se recoge el eco o en pisar con mis ojos la línea huidiza de cada horizonte.
Ayer me decía un amigo –no voy a decir quién, que luego le gusta– que he dado un giro estilístico a mi prosa, que la encuentra presa de una extraña belleza [algo que nunca me reconoció antes] y que va subiendo en niveles de dificultad significativa [esto me lo recriminó amparándose en mi manifiesto “Poesía inútil”, publicado en el año 1996 en Cuadernos de Helena]. Me espetó a la cara a bote pronto que antes era mejor prosista en mi poesía y que ahora soy mejor poeta en mi prosa, y me encantó que lo hiciera, sobre todo porque aún no sé si su análisis [certero siempre con mis cosas] venía con buena o mala intención, si me estaba diciendo que escribo peor ahora que antes… y esas situaciones de frontera me gustan un huevo, porque me hacen temblar y me predisponen al pensamiento profundo y al autoanálisis.
La verdad es que yo me gusto mucho en mi escritura actual [no tengo abuela para estas cosas], aunque comprendo que con ella entro en contradicción completa con todo lo que argumenté durante años con auténtica beligerancia. Ojo, me gusto, pero nunca he sentido tanta dificultad como ahora para expresarme, sobre todo para acabar poemas y sentirlos redondos y hechos. Y no es que me haya hecho más exigente, es que he perdido aliento en el ‘decir’ tajante y me he intentado esconder en otras palabras distintas a las que fueron yo hace ya unos años.
•••

Si no eres capaz de comprenderme, es que no has detenido tu mirada en la inmovilidad de las cigüeñas o no has notado la fiebre ante el olor a pan reciente de una mujer. En estas condiciones no puedo decirte lo que soy ni lo que busco, porque no lo podrías entender. Así las cosas, lector, solo puedo pedirte que no me interpretes ni intentes traducir mis sensaciones a un idioma que no conoces desde otro que no has aprendido a manejar. Que yo tramito dulces espinas y lenguas calientes donde tú siempre verás cadenas y deudas pendientes.
Sencillamente no hablamos el mismo idioma ni nos trabajamos la muerte con las mismas incógnitas que despejar. Y no califico mi postura ni la tuya, porque no admiten comparación ni son capaces de mezclarse o alearse.
Yo soy lo que presiento y tú eres lo que debes ser. Dos dimensiones distintas incapaces de compartir una matemática que las enrede.

Friday, August 1, 2008

Voy de blues.


Voy de blues ya mismito… pero antes me encuaderné una pila de revistas con la jodida cola a 180 grados, aguanté a un par de tipos pelmas como la mismita madreiglesia, premaqueté el programa de fiestas bejarano, sude de ver al colega Josetxo apurado por la decoración del hotel que tiene entre manos [entre mis jodidas manos], me descojoné porque a Paulino le entró el miedo escénico y no ha ido a currar ni descuelga el teléfono cuando le llamo, me alegré porque mi Cipri pasó la ITV con sobresaliente cum laude y, como guindita cabrona, me descargué los mil y pico kilos de papel de la revista de fiestas de Hervás en la Casa de la Cultura de la villa… y con subida cabrona de escaleras interminables hasta la puerta de Radio Hervás [a Marcos le debo una putada par]… pero voy de blues ya mismito… y antes me comí un tiramisú a la menta [compartido con Luis Rodríguez] mientras miraba a la camarera relucir entre las mesas como una cinderella divina de Piedrahíta, y supe a mi Juanito con café y abrazotes, y gocé una sonrisa Miguelón, y me acordé de Lorenilla peloverde y su sonrisa clara, y eché de menos unas palabras de Belencita, y me dieron ganitas de unas notas cellinas Maite Iglesias, y yo qué sé qué más… ¡Ah!, sí, que estuve un momentito con Guapalupe y el mamonazo de Antúnez, que se va a Venezuela [envidia tengo, sí]. Y eso, que estoy de blues como se está fiesta molona.
¿Venís?

Friday, February 1, 2008

Día anodino.


No dio para demasiado el día de hoy, ni para escribir una entrada de tono bajo.
Dejo solo noticia de que tomé cafetín junto a Guadalupe [que me ha encargado un segundo collage] y José Luis R. Antúnez, que me llamaron José Luis Morante y el magnífico Cumbreño Sp., y que han venido de visita Jesusote Urceloy y su Marisol.
Mañana será otro día.

Tuesday, September 25, 2007

Piranésica bejarana.


No que voy a pillar mi café diario y me encuentro PdT tomado por el fresquito personal ‘Comarq IV’ metido en sus vinitos y tal [Pascual], y me digo: ‘Algo pasa y no puede ser malo’. Efectivamente, no era otra cosa que el Piranesi bejarano acababa de entrar en la capilla de los tomados por los cuarentaicinco. Me invitó al café [no era pa menos] y me dejó la tarde como simpática, por lo que se ha ganado la triste mofa que sigue [mofa a la edad, que no al tiralíneas molón que la lleva]

JOSÉ LUIS RODRÍGUEZ ANTÚNEZ GASTA YA 45

Ya estás en el descenso, José Luis,
y no es cosa de broma, te lo juro,
pues de aquí hasta la muerte queda un duro
periplo para el bicho de hacer pis.

Otras cosas verás en esta merma
arrugarse ‘per se’, que Dios lo manda,
e igual que quien gatea al final anda,
verás perder la fuerza de tu esperma.

No temas tal fracaso de tu hacer
ni tiembles ante el no de tus potencias:
Enciérrate en las cartas y el anís

o busca en esos libros del saber
las más sofisticadas referencias
de fumarse el descenso con hachís.

Te lo dice el pringao Savonarola,
que nota que su cuerpo ya no mola.

[El estrambote hortera va por petición Ojeda... besos.]

¡Felicidades, campeón!

(21:28 horas) Esto de ponerse mayor es como una de esas hermosas merendolas de Nicanor Parra: acabas ya empezando y no ves más que el final aun en el acto de calzarte la servilleta alrededor del cuello.
Mi sensación cercana y directa conviene en que es la piel la primera que sufre la desventura: las heridas cierran, pero la piel no recupera el color de siempre, quedando marquitas de color canela que van configurando un mapa sobre el cuerpo… luego llegan los pequeños dolores sin importancia alguna [dolorcillos suaves de riñones, el pago del trabajo hecho con las rodillas, de vez en cuando un quiebro de la espalda… cositas nada más], luego el pelo comienza a blanquearse poco a poco, y el vellito del pecho se va nevando a ratos; y comienzan a caerse las más gloriosas estructuras que fueron mar abierto: las tetillas, el morcillón del vientre, las nalgas… y luego llegan esas historias circulares [en mi caso es cistitis, una cistitis crónica con la que ya convivo como con mis hijos: unos días mal, otros bien… pero siempre juntos].
Y lo peor, desde mi temprano punto de vista [digo temprano porque alumbrar los cincuenta me parece una vejez temprana, en sus mismos comienzos, por lo menos desde el punto apreciativo], lo peor, decía, es esa jodido sensación de oportunidad perdida [ese notar que ya no te acompañan las potencia y ello te imposibilita físicamente para un montón de asuntos que estaban en tu vida como norte probable], el conocer de cerca que ya no eres la ‘capacidad’, sino sus restos, que ya no queda atisbo de atractivo que no sea el venido de la palabra inteligente y acertada o del engaño…
Hacerse viejo es feo, de verdad, lo juro y lo prometo… feo porque contiene mil carencias y millones de imposibilidades, porque notas la pérdida en todos sus ramales, porque vas viendo con espantosa tranquilidad cómo la cabeza está mucho más allá que el cuerpo.
Pero existen maneras de solventar el asco, miles de ellas, y yo me las trabajo con auténtica pasión cada mañana… me rapto e imagino lo que podría ser sin ni siquiera plantearme que no será posible.
Me queda lo que me queda y lo aprovecho.
De FUMADORAS

Wednesday, August 1, 2007

La chica del Lusitania...

Llego tal que ahora mismito del concierto de ‘Javier Arroyo&El Lusitania Jazz Machine’, con cierto rollito juntero, que abre el Festival de Blues bejarano en su octava edición.
Curiosos a lo poco los chapulines, con buen ‘filin’ en el cello [me acordé de mi Maite Iglesias y cellista], que estaba en las manos de un tal Pierrot con sonrisa de ángel feliz y buen rollito [me cayó de puta madre el tipo desde el primer vistazo]. La potencia presencial la puso la moza Ángela [y Muro], con una voz deliciosa y un estar entre lúbrico y discreto… y junto a ella, esa suerte de Harpo Marx [Paul Stocker] vestido de faralaes y con pose de divo ‘andergráun’ tocando de puta madre el saxo y el clarinete. Y Javier Arroyo [de morito… aún me pregunto por qué y para qué] sacándole buen rollito a su piano nuevo.
Lo he pasado muy bien, como entre nublado y fresco [que ya es mucho para ser agosto], aunque en ningún momento pude quitarme de la cabeza la voz redondita de mi Carita Boronska.
Y de guinda [o de postre] el crisol del gentío dibujando su statu [como siempre] en estos actos lúdicos/lúbricos… El alcalde y consorte relajados de muerte [me encanta verlos así, de parejita postprogre y sonriendo], mi arquitecto en plan Sargadelos con señora y amigos, el Juanito de siempre con sobrinilla y todo, Gerardín con su prole, Juan Tomás con su santa, Luisito y Albrertín [matadito a bostezos], Miguel ya casi a punto de estallar o estallando, Julito el de la Junta con su cosa de siempre [colega majo], los zorolos letrillas con sus fotos y ¡aire…!, los muchachos de Hervás [la mejor claca extremeña], Toneti, Eduardito Izcaray y alguna Maritornes revenida y confusa.
Todo miel sobre hojuelas y Javito en la entrada de portero de lujo.
Lo mejor, y me itero, don Pierrot y la musa Ángela Muro [¡vaya!].
De Tontopoemas ©...

Tuesday, June 5, 2007

Sobre el hermoso calor de los fantasmas familiares.


Hay una feliz coincidencia que me hace retrotraerme en el tiempo en muchos momentos de mis últimos años.
Por circunstancias de trabajo [y de amistad y buen rollo] visito con frecuencia el estudio arquitectónico de mi amigo José Luis Rodríguez Antúnez, una gozada fruto de la estupenda rehabilitación realizada en el edificio antiguo que adquirió hace unos años [me encanta entrar en esas estancias y sentir el pasado que emana de sus paredes]. Pueblan en este tiempo las oficinas y los salones jóvenes profesionales con una estupenda proyección de futuro y muy buena disposición a la sonrisa y a recibir bien al que por allí aparece… pero también hay fantasmas, unos fantasmas entrañables que sólo sé ver yo, pues pertenecen a mi pasado.

Hay un fantasma adusto, severo, con bigote, al que temo en tono bajo y del que procuro alejarme cuando le noto cercano… otro femenino, entrañable, familiar, como una madre dando la merienda a sus hijos durante una tarde de verano… uno más que convoca la admiración de un hermano mayor y es ejemplo a seguir [no sé si bueno o malo]… otro que requiere las artimañas que se suelen utilizar con los hermanos pequeños de la casa, juguetón y algo alocado [confieso que es el más acertado en el actual estado de la casa y sus nuevos habitantes, pues es un fanático de Elvis]… y por fin un delicado fantasma con nombre y apellidos, un niño de mi justa edad [antes y ahora], con sus deberes a medio hacer y una baraja extranjera de contenido erótico entre sus manos. Es inteligente, mordaz, confiado conmigo y absolutamente sincero en cuanto a lo que ya fue vivido. No sabe de distancia ni de olvido porque vive justo en el centro de mi frente.
Esa casa remozada que ahora es estudio de arquitectos amigos y lugar de paso de constructores ricos y menos ricos, un día fue la casa de mi amigo del alma Javier García Riobó y yo voy a visitarle siempre allí, porque está pegado a los muros de mampostería y a los barrotes del enorme balcón/galería.
El tiempo y la mala suerte de la Biología helmántica puso distancia, una distancia que no existe cuando la casa convoca su imagen para mí y se hace cierto y absolutamente real.
Mañana quizás vaya a verte, amigo, al salón donde hacíamos los deberes y comíamos pan con chocolate.
De Tontopoemas ©...

Saturday, May 26, 2007

Crónica social a bote pronto.

Sarao arquitectónico para inaugurar el nuevo estudio de José Luis R. Antúnez, y a lo grande, que el niño ha hecho ya empresa con fundamento y estas cosillas hay que concelebrarlas porque sí, porque la vida debe tener estos ratinines para empujar los próximos empeños laborales. Hasta se mereció un soneto savonarólico.
Y nada, que el anfitrión se avino emocionado con un dos piezas cremita atusado con corbatón bluesero [estaba como más alto el jodío, y que no era para menos] para hacerle contraste a su musa, de elegante oscuro [preciosa].
Y para la crónica social, queden los contrastitos republicanos castañocanos frente a las premoniciones quenoganamos del diestro Riñones, el porte mexicano de corrido y Lucero junto a la camiseta marinera milrayas de un Garrido de calle, la sonrisa contenida y contusa más Hernández frente al look neoaznar de la postcultura, dos mohínes Mercedes conteniendo la seriedad Molina, merienda presociata de calderas y anas frente a danzas Segade de Gecobesa y queso, bancarios con señora –Gerardito y Josema–, el Guiness vascongado en su papel de fiesta… constructores, ubites, aguilares, deprados, varios Sánchez y un Gómez completaban la fiesta.
La merienda fue oronda, entre pija y moderna, dispensada con gracia por la unidad pedete movilizada en eso que ahora se llama ‘cáterin’.
Quedamos satisfechos [alguno hasta la bola].
Sea pues bienvenida la ampliación de espacio y se proyecten obras hasta el justito hartazgo.
Gracias por el afecto, la comida y el trato… por el vino también, que era del bueno.
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Friday, May 25, 2007

Cuarenta para la lírica.


Fue perfecto. Unas cuarenta personas encerraditas en La Alquitara con Javier Ruibal… “ya sabes que no te olvido, Habana mía…”.
Sigue siendo minoritaria la sensibilidad, y eso lo sabemos aprovechar unos pocos para nuestro gozo [a pesar de las pérdidas –hermosas pérdidas– de nuestro Miguel Ángel Sánchez Paso]. Cuarenta para la lírica y un ‘Havana 7’ con cola y el zumito de medio limón… cuarenta para la lírica sencilla y perfecta de un Ruibal como de calle y ‘Chester filter’… cuarenta para una lírica de hermosos vencidos [otra vez la casta Antúnez y su gente, los brotes Cosco, las tomas falsas de Luis ‘el médico’ y su santa, la pasión electrosana a los mandos, la cosita turriona, el boom hervasino –qué chavales, qué chavales–, las mediomaduritas mujeres que aún se saben alimentar de sensibilidad –las adoro aunque nunca hayamos cruzado una sola palabra–, algún despistado de copita y venga… y la gente Paso.
Javier, sencillamente magnífico, con esa voz que otros sería forzada y en él es natural, con esa poética de trovador hecha de mixtura caliente, casi tropical, y un no sé qué entre habanera y tres a la chica. Perfecto y como de otro tiempo en sus letras entre lo romántico y lo lúbrico, entre lo sensible y lo reivindicativo… ¡Perfecto!
Vuelvo a reclamar para Miguel el reconocimiento de este pueblo entrometido y tan dado al ninguneo, pero no un reconocimiento de ciudad y honor, sino un reconocimiento de apuesta y apoyo total. Ése.
(22:47 horas) Me cepillo un mosquito que me andaba jodiendo con el primer libro que pillo a mano, “1028 olas”, de mi Juanjo Barral. Aún no me he metido en su lectura y ya cuenta con una muerte en su cubierta [buen currículo para empezar, amigo Barreiros]. Y es que en estos días siento la mano asesina [o manchada, como me dijo el padre ofuscado de un político de mi pueblo hace unos días], porque no votaré al PP, que ya dijo el tonto de baba de don José María que los votos a otros partidos son votos para ETA.
Será imbécil… Digo.
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Monday, May 14, 2007

El 'otro' me está venciendo.

Soy yo y un ‘otro’ que me gusta menos y cada día emerge más. Ese ‘otro’ es práctico y más frío, también es algo diletante, como yo, pero muy incoherente con mis verdaderos planteamientos éticos. Me gusta y no le soporto, me puede y yo me dejo, me elimina poco a poco y yo apenas hago nada para oponerme.
Ese ‘otro’ ha crecido forzado por las circunstancias y ejerce de superviviente, adaptándose a cualquier situación y sin detenerse a valorar más aspectos que los que le lleven a dar pasos hacia delante. Me humilla, me veja, me deja desnudo ante la verdad y ante las máscaras. Me tiene atado por las muñecas y se está convirtiendo en mi peor obsesión.
No sé si seguir viviendo con él a medias o dejarme vencer y ser él para los restos, pues le va mejor que a mí, bastante mejor, mucho mejor.
(21:18 horas) Anoto recibí del libro “Cien días de mayo”, de Uberto Stabile, editado por Homo Scriptum, y de una hermosa selección de blues bajo el título “Blues del gato” [gracias, A.]. También un cuadro hermoso venido de la generosidad de José Luis Rodríguez Antúnez, y todo a cambio de un soneto.
(21:22 horas) La otredad, qué palabreja para nombrar la falta de unidad en mí o en los demás.
En el fondo no hay otro, porque el otro también soy yo, hasta el otro exterior, ya que lo modelo a mi antojo y lo despiezo desde mis mediciones.
Hoy volví al rol de todos los días, a escribirlo [describirlo] y a intentar comenzar por el primer punto de mi lista, pero todo se acaba en preguntas que no sé responder:
1. ¿Debo comenzar una novela o debo revisar la que ya lleva escrita cuatro años y anda olvidada en uno de mis cajones?
2. ¿Dejo de fumar o sigo en la brecha del humo?
3. ¿Hablo claro de una vez con todos o me quedo en este cómodo silencio de máscara?
4. ¿Me meto en un nuevo poemario o sigo simplemente con los días escritos?
5. ¿Dejo de quemarme en el trabajo o aguanto hasta que todo estalle?
6. ¿Quiero a mis hijos como son o como me gustaría que fueran?
7. ¿Escribo lo que pienso sobre la educación o guardo un educado silencio absoluto?
8. ¿Me apunto a aprender blues o sigo con los acordes de siempre, improvisando?
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Hoy vino a verme el señor de las moscas. Dejó las moscas esperando fuera de mi casa –no le gusta demasiado molestar, aunque siempre molesta–. Me pidió que mediara en su caso [una afrenta entre clases de insectos] con los seres de abajo –donde las moscas no llegan porque no sobrevivirían–. Dijo que aún no era tarde para mí si le solucionaba un engaño que sólo me afectaría en positivo. Le respondí que hoy no, que quizás otro día. Me ordenó que bajase hasta el fango y lo hizo con malas maneras. Yo bajé, pues le temo. Fui su ángel caído y seré su derrota.
Tengo miedo de que vuelva mañana.
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Si mis hijos supieran lo que tengo que ser para que coman cada día y lo que dejo de ser para que tengan lo que quieren…
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