Friday, September 18, 2009

¡Grita, L. W., grita!


Tengo el día de mal rollito… visita al juzgado de la villa, trabajos torcidos y retorcidos, un proyecto que estaba naciendo y ha sido pisado, algunos silencios y cabreo de caballo con Malick [me ha colgado dos veces el teléfono y no se ha despedido de mí antes de viajar a Gambia esta tarde, porque consideraba que debiera haberle dado más dinero para el proyecto de Wuli Baro Kunda –se ha llevado 4.000 $– y mi opinión –que es la que vale, porque es ‘ejecutiva’– es que con esa cantidad hay suficiente para empezar el proyecto hasta que tenga más garantías de cómo se va a trabajar allí]… a veces pienso que no merece la pena ‘intentar’ por los demás, que ya tengo demasiadas experiencias negativas e insoportables… pero seguiré en el asunto hasta que no aguante más… y no es cuestión de buenos o malos, de capaces o incapaces, de gratitud o de ingratitud… es simplemente que el mundo va mal porque el sistema es una mierda y fomenta el egoísmo brutal, hasta el punto de transformar al que ayer necesitó hasta el aire para respirar [ése que sonreía agradecido ante un vaso de agua como si fuera un tesoro] en el tipo más exigente de hoy para lo suyo y solo para lo suyo. Y no sé si uno ‘es’ ya de partida genética o lo hacemos así quienes le rodeamos y las jodidas circunstancias.
En fin, que a la mierda con todo y con todos… aunque sea por unas horas, que no tengo ganitas de hablar mucho más allá de mis palabras, que no me apetece ni un puntito comer garrapiñadas ante esta obscenidad de tipos barridos, que no me apetece el mundo oscuro ni ofrecer la mejilla, que no quiero besar bajo un farol ni ocultarme en un taxi o en una pensión vieja, que solo me apetece mirar al techo o mover el polvo con los pies desnudos, que me joden bastante los crepúsculos y las opiniones delgadas sobre educación, que estoy como arrastrado y me gustaría haber sido barbero en el año veintidós, que no quiero salvar a quienes se ahogan en una taza ni a los que guardan silencio mientras se descomponen, que ya no tengo amígdalas y me da igual… y que pintan bastos y se oyen los chac-chacs de las tijeras de podar, que hay gente que aún no ha amado y los ves como sentados en lo oscuro, que ya nadie se embarca para huir y las caracolas no son instrumentos fiables… y los muertos, ahí, en la tierra, sin olor y sin sangre, como las chimeneas en los días de agosto…
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Me miro, coño, y no encuentro mi mejor perfil, el del tipo atractivo que quisiera, ese perfil con el que todo el mundo terminaría tomándome en serio… pero tampoco busco una princesa que me rescate de todo esto, ni me apetece demasiado ponerme ahora a mirar por mi futuro… el caso es que no encuentro mi mejor perfil… y me apetecería aprender a caer como las hojas de los abedules o a agasajar al aire como lo hace el campo de trigo cuando se ondula… y podría decir que he oído algo y que he visto más de lo que he podido contar, sin malentendidos; que los muertos no son vengativos y que quizás les apetezca que derramemos algunas lágrimas por ellos y que me gustaría conocer a quien decreta los fracasos para darle las gracias por los míos.
Y Lawrence Ferlinghetti gritando en el mercado: “Poetas, salid de vuestros armarios, abrid vuestras ventanas, abrid vuestras puertas, habéis estado enclaustrados demasiado en vuestros mundos cerrados. Poetas, descended a la calle del mundo una vez más y abrid vuestras mentes con la mirada antigua. Aclarad vuestras gargantas y decidlo: la Poesía ha muerto, viva la poesía… La poesía cae todavía de los cielos hasta nuestras calles aún abiertas”… Grita L. W. que hay que hacer poemas que la gente entienda otra vez… “piensen, poetas, subjetivamente y escriban objetivamente… no vayan a talleres de poesía… resistan mucho y obedezcan menos… liberen en secreto a cualquier ser que vean en una jaula… trabajen en una frontera, si pueden encontrar alguna… cultiven la disidencia y el pensamiento crítico… abran la boca y dejen de murmurar… cuestionen todo y a todos… sean subversivos… sean poetas, no mercachifles… no complazcan, no abastezcan… comprométanse con algo que no sean ustedes mismos… sean militantes… levántense y orinen, que el mundo está en llamas.”…
Grita, L. W., grita hasta que se muera mi conciencia, grita hasta que hayan apagado las últimas luces los encargados de hacerlo… grita, hermoso vencido, grita por mí, aunque sea.

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