Wednesday, June 11, 2008

Entre Sinda y la huelga camionera.

Anda la camionería revuelta, hasta tal punto, que en tres días de huelga ya hay un muerto, un herido grave, varios camiones quemados y unos cuantos detenidos por piqueteros. De su acción nos viene quedando un puntito de desabastecimiento de gasofa, algo flojo el tema de alimentación y bastante jodida la reposición de materias primas en empresas tan pequeñas como la mía. Y yo los entiendo, porque acuso los mismos golpes y en los mismos lugares, pero no comprendo que sus reivindicaciones se queden en lo particular, en lo chiquitillo [solo quieren arreglar lo suyo mientras joden lo de los demás –mi empresa no aguantará más de dos semanas sin materias primas, y son siete familias a comer del asunto–]. ¿Por qué no reivindican –y yo me uno de inmediato– la bajada de impuestos en los combustibles –que son leoninos– y empujan al gobierno a tomar medidas contra los especuladores y los países que ponen el precio a nuestro consumo energético?
Hoy me decía Josema que la huelga durará poco, ya que al día 15 empiezan a vencer las letras de los camiones y a esos tipos les dará un buen revolcón la realidad [que no es otra que manda la jodida banca sobre todo y sobre todos]. Y eso también me jode un punto, tanto o más que el egoísmo de este sistema entre liberal y socialdemócrata que permite esas cosas de “cuando gano es todo mío… y cuando pierdo es cosa de repartirlo entre los demás”. Una mierda, sí, una puta mierda de sistema en que permite constantemente jugar a dos bandas y que siempre salgan ganado los más vivos [léase de forma despectiva, eh].
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NOTA PARA SINDA
Ya escribí dos novelas, Sinda [si es que puede llamárseles así], y las publiqué [“El tipo de las cuatro” y “Nos vemos en el cielo”] y aunque puse mi empeño en que fueran otra cosa, siempre me salió mierda, amiga. Y es que yo no soy de asuntos cerrados, de verdad, y menos de corsés. Me gusta la magia del idioma en el que pienso y quiero ofrecer siempre magia a partir de él [eso es prácticamente imposible con una novela… es lo que yo pienso, a pesar de que tengo al universo en contra]. Otra cosa es el destello del relato corto, la pincelada que tanto le gustaba al maestro de maestros don Ramón Gómez de la Serna con su cosita de “os dejo un chispazo y ya aburriréis al personal escribiendo con él mil cuartillas”. A ese tipo es al que siempre he querido acercarme… ¡qué coño!… el que quiero ser, Sinda. En unas semanas aparecerá mi nuevo libro de aforismos en Editorial Delirio [es lo más que puedo acercarme a la novela]. Se titula “No pasa nada si a mí no me pasa nada” y prometo enviarte el primer ejemplar que llegue a mis manos.
Un besote para ti y otro para ese Jesús tuyo tan correcto.

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